Oraciones de la Coronilla a la Divina Misericordia
1. La señal de la Cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
2. Oración al principio (opcional): Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó
para las almas y el mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh
fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y
derrámate sobre nosotros (Diario, 1319).
Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una Fuente de
Misericordia para nosotros, en Ti confío (Diario, 84). Primero se reza una vez
el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo de los Apóstoles.
3. Padre Nuestro: Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu
nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el
cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal. Amén.
4. Ave María: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo,
bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén.
5. Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo
y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha
de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos,
el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
6. En las cuentas grandes del Padre Nuestro antes de cada decena: Padre Eterno,
Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo
Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del
mundo entero (476).
7. En las 10 cuentas pequeñas de cada decena: Por Su dolorosa Pasión, ten
misericordia de nosotros y del mundo entero.
8. Repita el "Padre Eterno" y "Por Su dolorsa Pasión": (Números 6 y 7) Rece
cuatro decenas más.
9. Terminados los 10 cuentas, la doxología final (tres veces): Santo Dios, Santo
Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
[Link]ón final (opcional): Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita
y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y
aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos
desesperemos ni nos desalentamos, sino que, con gran confianza, nos
sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos
(950).
CÓMO REZAR LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
1. Haga la señal de la Cruz.
2. Recite la oración inicial (opcional).
3. Recite el Padre Nuestro.
4. Recite el Ave María.
5. Recite el Credo de los Apóstoles.
6. Recite el "Padre Eterno"
7. Recite diez veces "Por Su dolorosa Pasión" en las cuentas del Ave María.
8. Repita por cuatro decenas, recitando el "Padre Eterno" en la cuenta grande del
"Padre Nuestro" y "Por Su dolorosa Pasión" en las cuentas pequeñas del "Ave
María".
9. Al terminar las cinco decenas, en el medallón, recite la doxología tres veces
("Santo Dios...").
[Link] la oración final (opcional).
Con aprobación eclesiástica
PRIMER DÍA
Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar
de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la
pérdida de las almas.
Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de
perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita.
Acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo
suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores
que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos
tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos.
Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SEGUNDO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia
insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través
de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.
Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que
realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen
al Padre de misericordia que está en el cielo.
Padre eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a
las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu
Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en
el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los
siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
TERCER DÍA
Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas
almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar
de amargura.
Jesús misericordiosísimo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedas a todos tus gracias
en gran abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes
escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el
Padre celestial.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su
dolorosa pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no
pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos,
glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
CUARTO DÍA
Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También
pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en
el mar de mi misericordia.
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo
Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen,
pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del
Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también
ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
QUINTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia.
Durante mi amarga pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según
regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión.
Jesús misericordiosísimo que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden.
Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y
llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu
compasivísimo Corazón sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a
aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir
obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión
que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SEXTO DÍA
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en
mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron
durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares.
Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir
mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí que soy manso y humilde de
Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a
las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas
del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita
Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan
sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el
compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia
asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por
el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan.
Bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia
por los siglos de los siglos. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
SÉPTIMO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y
sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi pasión y penetraron
más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas
almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del
infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.
Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu
compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu
misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de
aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan
sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu
misericordia las envolverá en la hora de la muerte.
Padre eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo,
es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y
sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te
suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en
ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: a las almas que veneren esta
infinita misericordia mía, yo mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y
especialmente en la hora de la muerte.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
OCTAVO DÍA
Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi
misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas
almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. Está
en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y
ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías
continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi
justicia.
Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a
la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy
queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y
agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea
glorificado el poder de tu misericordia.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están
encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu
Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu
misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las
heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen
límites. Amén.
CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA
NOVENO DÍA
Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son
las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma
experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije:
Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste
en recurrir a mi misericordia.
Jesús misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada
de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de
gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús compasivísimo, ejercita la
omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor
santo, porque tú lo puedes todo.
Padre eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el
piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu
Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de
tu misericordia. Amén. (1209-1229)
Nuestro Señor dijo a Santa Faustina:
Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece
recibirá gran misericordia a la hora de la muerte …
Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y
el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.
…
Los sacerdotes se la recomendarán como la última tabla de salvación. Hasta el
pecador más emperdernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia
de Mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi misericordia.
… A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi
voluntad. (687, 1541, 1731).
Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta coronilla; las
entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta coronilla.
Anota estas palabras, hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que
toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los
últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda
tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la
Sangre y del Agua que brotó para ellos. Oh almas humanas, ¿dónde encontrarán
refugio el día de la ira de Dios? Refúgiense ahora en la Fuente de la Divina
Misericordia. Oh, qué gran número de almas veo que han adorado la Divina
Misericordia y cantarán el himno de gloria por la eternidad. (848)