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Pablo realizó tres viajes misioneros para expandir el mensaje de Cristo. Originalmente era un líder judío perseguidor de cristianos llamado Saulo, pero en el camino a Damasco tuvo una visión de Jesús que lo convirtió. Luego viajó por Asia Menor y Europa compartiendo las buenas nuevas de Jesús.
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Pablo realizó tres viajes misioneros para expandir el mensaje de Cristo. Originalmente era un líder judío perseguidor de cristianos llamado Saulo, pero en el camino a Damasco tuvo una visión de Jesús que lo convirtió. Luego viajó por Asia Menor y Europa compartiendo las buenas nuevas de Jesús.
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Antes

SAULO: SU CONVERSION
En las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo de camino hacia Damasco,
cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída desde un caballo y, es más, pudiera tratarse
de un anacronismo.
Según los Hechos de los Apóstoles (9:1-9) "Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al
sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de
este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente
le rodeó un resplandor de luz  del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El
dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y
temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes
hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de
tierra y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver,
y no comió ni bebió."
En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús "a mí,
que soy como un aborto" (1Corintios 15: 3-8).
Se ha sugerido a través de no-creyentes, que este fenómeno podría tratarse de un ataque epiléptico, pues la epilepsia puede
ocasionar ceguera temporal y visiones místicas acompañadas de sentimiento de placer (epilepsia extática). También se ha
comparado este relato con una experiencia cercana a la muerte; se ha dicho que podría haber sufrido un delirio como
consecuencia de una insolación, etc. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando
se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al "enemigo".
En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o si tiene explicación científica, el
resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y a "asolar con celo" las comunidades cristianas,
según sus propias palabras (Gálatas 1: 13), tuvo un testimonio que lo marcó para el resto de sus días; literalmente se pasó al
enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, para morir
decapitado en Roma. Pablo fue fiel hasta la muerte al testimonio que lo convirtió en uno de los apóstoles más efectivos de
Jesucristo.
Su vida fue totalmente transformada en Cristo: "Lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más
aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y
las tengo por basura para ganar a Cristo" (Filipenses 3:7-8).
SAULO : SU VIDA Saulo (Shaúl, en hebreo) nació el año 5 en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la
actual Turquía). Saulo fue quizás el perseguidor más encarnizado del cristianismo. Era un hebreo fanático,
un líder religioso, descendiente de la tribu de Benjamín. El hecho de haber nacido en Tarso le dio la oportunidad de estar
en contacto con una de las culturas más avanzadas de su tiempo. Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por
su cultura y su escuela de filosofía.
Saulo, así como su progenitor, tenía la ciudadanía romana, un gran privilegio en esos días. Parecía estar muy bien versado en la
cultura y el pensamiento helénico. Según la costumbre judía, desde los cinco años debió de aprender a leer en la Biblia
[Link]ía un gran dominio de la lengua griega, que era la corriente en Tarso, y al mismo tiempo desplegaba su habilidad
dialéctica. Era de una familia adinerada y según la costumbre judía, Saulo aprendió también un oficio: fabricante de tiendas
(Hechos 18:3), lo que significa o que fabricaba tiendas con lona comprada para ellas, o lo que es más probable, que tejía él mismo
la lona. Cilicia era conocida por sus telas tejidas de pelo de cabra, de las que se fabricaban tiendas y mantas de viaje. Durante su
actividad apostólica Pablo ejercía su oficio para ganarse el sustento (Hechos. 18:3) y vivir independientemente (1 Corintios 9:15).
La educación de Pablo fue judía y la recibió bajo la estricta doctrina de los fariseos, teniendo como profesor a Gamaliel, uno de los
más grandes rabinos de su tiempo, que era nieto de Hilel. Pablo se daba el lujo de afirmar que él no sólo era fariseo, sino discípulo
de fariseos (Hechos 23.6) El se jactaba diciendo: "En la práctica del judaísmo, yo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en
mi celo exagerado por las tradiciones de mis antepasados" (Gálatas 1.14).

DESPUESLa conversiónLos jefes de los sacerdotes de Israel le confiaron la misión de buscar y hacer detener a los
partidarios de Jesús en Damasco. Pero de camino a esta ciudad, Saulo fue objeto de un modo inesperado de una
manifestación prodigiosa del poder divino: deslumbrado por una misteriosa luz, arrojado a tierra y cegado, se
volvió a levantar convertido ya a la fe de Jesucristo (36 d. C.). Según el relato de los Hechos de los Apóstoles y de
varias de las epístolas del propio Pablo, el mismo Jesús se le apareció, le reprochó su conducta y lo llamó a
convertirse en el apóstol de los gentiles (es decir, de los no judíos) y a predicar entre ellos su [Link] una
estancia en Damasco (donde, después de haber recuperado la vista, se puso en contacto con el pequeño núcleo de
seguidores de la nueva religión), se retiró algunos meses al desierto (no se sabe exactamente adónde), haciendo
así más firmes y profundos, en el silencio y la soledad, los cimientos de su creencia. Vuelto a Damasco, y
violentamente atacado por los judíos fanáticos, en el año 39 hubo de abandonar clandestinamente la ciudad
descolgándose en un gran cesto desde lo alto de sus [Link]ó la ocasión para marchar a Jerusalén y
ponerse en contacto con los jefes de la Iglesia, San Pedro y los demás apóstoles, no sin dificultades, porque estaba
todavía muy vivo en la Ciudad Santa el recuerdo de sus actividades como perseguidor. Le avaló en el seno de la
comunidad cristiana San Bernabé, que lo conocía bien y quizá era pariente suyo. Regresó después a su ciudad natal
de Tarso, en cuya región residió y predicó hasta que hacia el año 43 vino a buscarlo Bernabé. A consecuencia de
una carestía que atacó duramente a Palestina, Pablo y Bernabé fueron enviados a Antioquía (Siria), ciudad
cosmopolita donde eran numerosos los seguidores de Jesús (allí se les había dado por primera vez el sobrenombre
de "cristianos"), para llevar la ayuda fraternal de la comunidad de Antioquía a la de Jerusalé[Link]íaLas fuentes
fundamentales acerca de la vida de San Pablo pertenecen todas al Nuevo Testamento: los Hechos de los
Apóstoles y las catorce Epístolas que se le atribuyen, dirigidas a diversas comunidades cristianas. De ellas, diversos
sectores de la crítica bíblica han puesto en duda la autoría paulina de las llamadas cartas pastorales (la primera y
segunda Epístola a Timoteo y la Epístola a Tito), en tanto que existe una práctica unanimidad en considerar
la Epístola a los hebreos como escrita por un autor diferente. Pese a la disponibilidad de tales fuentes, los datos
cronológicos de las mismas resultan vagos, y cuando existen divergencias entre los Hechos y las Epístolas se suele
dar preferencia a estas ú[Link] (tal era su nombre hebreo) nació en el seno de una familia acomodada
deartesanos, judíos fariseos de cultura helenística que poseían el estatuto jurídico de ciudadanos romanos. Después
de los estudios habituales en la comunidad hebraica del lugar, Saulo fue enviado a Jerusalén para continuarlos en
la escuela de los mejores doctores de la Ley, en especial en la del famoso rabino Gamaliel. Adquirió así una sólida
formación teológica, filosófica, jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo).No debía,
sin embargo, residir en Jerusalén el año 30, en el momento de la crucifixión de Jesús de Nazaret; pero habitaba en
la ciudad santa seguramente cuando, en el año 36, fue lapidado el diácono Esteban, mártir de su fe. En
concordancia con la educación que había recibido, presidida por la más rígida observancia de las tradiciones
farisaicas, Saulo se significó por aquellos años como acérrimo perseguidor del cristianismo, considerado entonces
una secta herética del judaísmo. Inflexiblemente ortodoxo, el joven Saulo de Tarso estuvo presente no sólo en la
lapidación de Esteban, sino que se ofreció además a vigilar los vestidos de los asesinos.

"¿Cuáles fueron los diferentes viajes misioneros de Pablo?"


Respuesta: Pablo realizó tres viajes misioneros que expandieron el mensaje de Cristo en Asia Menor y Europa. El apóstol Pablo
originalmente era un líder judío bien educado llamado Saulo. Justo después de la muerte y resurrección de Cristo, vivía haciendo
su mayor esfuerzo para aplastar a la iglesia cristiana. Aún participó en la ejecución Esteban, el primer mártir cristiano.
(Ver Hechos 7:58; 8:1).
En su camino a Damasco, buscando apresar a más cristianos, Pablo se encontró con el Señor. Se arrepintió y cambió a la fe en
Jesucristo. Después de su experiencia en el camino a Damasco, él intentó persuadir a judíos y cristianos de su conversión y
cambio de vida, pero muchos dudaban de él y lo rehuían. Sin embargo, algunos cristianos tales como Bernabé, lo aceptaron y
hablaron a su favor. Ellos dos se volvieron compañeros de misiones. 
En tres diferentes viajes – cada uno de varios años de duración – Pablo compartió las nuevas de Jesús en muchas ciudades de la
costa y pueblos con rutas comerciales. Esta es una breve crónica de estos viajes misioneros. 
Primer Viaje Misionero (Hechos 13-14): Respondiendo al llamado de Dios de proclamar a Cristo, Pablo y Bernabé dejaron la iglesia
de Antioquia. Al principio, su método de evangelismo era predicar en las sinagogas de los pueblos. Pero cuando muchos de los
judíos rechazaron a Cristo, los misioneros reconocieron el llamado de Dios de predicarles a los gentiles. 
Por su valiente testimonio de Jesús, Saulo el perseguidor se convirtió en Pablo el perseguido. Aquellos que rechazaron su mensaje
de salvación a través de Jesucristo, trataron de detenerlo y hacerle daño. En una ciudad, fue apedreado y dejado por muerto,
pero Dios lo salvó. A través de juicios, golpes y encarcelamientos, él se mantuvo predicando a Cristo crucificado. 
El ministerio de Pablo a los gentiles atrajo la controversia sobre quién podía ser salvo y cómo debía ser salvo. Entre su primero y
segundo viajes misioneros, él participó en una conferencia en Jerusalén discutiendo sobre el camino de salvación. El consenso
final fue que los gentiles podían recibir a Jesús sin sujetarse a las tradiciones judías. 
Segundo Viaje Misionero (Hechos 15:36-18:22): Después de otra estadía en Antioquia y habiendo fundando ahí una iglesia, Pablo
estaba listo para hacer otro viaje misionero. Le pidió a Bernabé que lo acompañara, visitando de nuevo a las iglesias de su primer
viaje misionero. Sin embargo ocurrió un desacuerdo que causó su separación. Pero Dios convirtió este desacuerdo en algo
positivo, porque ahora había dos equipos misioneros. Bernabé se fue a Chipre, y Pablo se fue con Silas a Asia Menor. 
Providencialmente, Dios redirigió a Pablo y Silas a Grecia, llevando el Evangelio a Europa. En Filipos, el equipo misionero fue
golpeado y encarcelado. Regocijándose de sufrir por Cristo, ellos cantaban en la cárcel. De repente, Dios causó un terremoto que
abrió las puertas de la celda y los liberó de sus cadenas. El asombrado carcelero y su familia creyeron en Cristo, pero los oficiales
gubernamentales les rogaron que se fueran. 
Viajando hasta Atenas, Pablo predicaba a una inquisitiva audiencia en la Colina de Marte. Él proclamaba al único y verdadero Dios
a quien ellos podían conocer y adorar sin ídolos hechos por el hombre. Nuevamente, algunos se rehusaron y algunos creyeron. 
Pablo les enseñó a aquellos que creyeron en Cristo y los estableció en iglesias. Durante este segundo viaje misionero, Pablo hizo
muchos discípulos de varias procedencias: un joven llamado Timoteo, una mujer de negocios llamada Lidia, y una pareja
llamados Aquila y Priscila. 
Tercer Viaje Misionero (Hechos 18:23 – 20:38): Durante este último viaje misionero de Pablo, predicó fervientemente en Asia
Menor. Dios confirmó su mensaje con milagros. Hechos 20:7-12 nos dice de Pablo en Troas predicando un sermón
excepcionalmente largo. Un joven que estaba sentado en un tercer piso, se quedó dormido y cayó por la ventana. Fue dado por
muerto, pero Pablo lo revivió.
Los nuevos creyentes de Efeso que habían estado anteriormente involucrados con el ocultismo, quemaron sus libros de magia. Por
otra parte, los que fabricaban ídolos, no estaban contentos con sus pérdidas en el negocio debido a este verdadero Dios y a Su
Hijo. Un platero llamado Demetrio, comenzó una revuelta en toda la ciudad, alabando a su diosa Diana. Los juicios siempre
perseguían a Pablo. A última instancia, la persecución y oposición fortaleció a los verdaderos cristianos quienes propagaron el
Evangelio. 
Al final del último viaje misionero de Pablo, él sabía que pronto sería encarcelado y probablemente muerto. Sus palabras finales
a la iglesia de Efeso, muestran su devoción a Cristo: “Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo,
desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han
venido por las asechanzas de los judíos; y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las
casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Ahora,
he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las
ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo
preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del evangelio de la gracia de
Dios.” (Hechos 20:18-24).
Ese era el propósito de los viajes misioneros de Pablo: proclamar la gracia de Dios en el perdón de los pecados a través de Cristo.
Dios usó el ministerio de Pablo para llevar el Evangelio a los gentiles y establecer la iglesia. Sus cartas a las iglesias, registradas
en el Nuevo Testamento, aún mantienen la vida y la doctrina de la iglesia. Aunque él sacrificó todo, los viajes misioneros de
Pablo valieron su costo (Filipenses 3:7-11).

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