Un texto informativo es un tipo de texto a través del cual el emisor da
a conocer a su receptor algún hecho, situación o circunstancia.
Cuando hablamos de texto escrito informativo, nos referimos
únicamente a aquel texto que ha sido escrito por un emisor cuya
intención principal es, como dijimos "dar a conocer" algo, sin que
intervengan primordialmente sus emociones ni deseos.
Son muchas las cosas que se pueden dar a conocer de esta forma, lo
central del texto en este caso es la información. Esto no quiere decir
que en un texto informativo nunca se expresen los sentimientos ni
los deseos del emisor, puesto que en ocasiones esto sí ocurre, pero
de todos modos estos siempre pasarán a segundo plano.
Esto se hace para que los receptores se enteren, y no
necesariamente para que se emocionen ni para que se entretengan.
Los textos que persigan estos objetivos serán textos poéticos o
literarios, no informativos.
lenguaje
Para aprender algo más acerca del texto informativo, comenzaremos
por conocer cuáles son sus principales aspectos, que se deben
cuidar al redactar, y que se aprecian al leer un texto informativo bien
construido. Veamos.
Esta diferencia radica en que debe ser un lenguaje ejemplar, preciso
y correcto.
- Ejemplar: al escribir un texto informativo no se deben usar palabras
familiares, ni vagas, ni mucho menos indecorosas. Tampoco se trata
de que las palabras sean rebuscadas, por el contrario, deben ser
comprensibles.
Por ejemplo, en un texto formal, no se pide "una paleteada", se pide
"un favor"; no se dice "permiso", sino "autorización"; no se habla de
"la Panchita Bravo", sino de "Francisca Bravo", etcétera.
- Preciso: debe tener mucha claridad; nada de metáforas poéticas,
refranes populares, ni ningún otro elemento que pudiera producir
dobles interpretaciones. El mensaje debe quedar perfectamente claro
para quien lee, ya que el objetivo que se debe cumplir es informar, y
un receptor confundido no estará informado.
- Correcto: tanto ortográfica como morfosintácticamente. Al escribir
un texto informativo debes cuidar que no se te escape ningún acento,
ninguna coma, que las frases y oraciones estén bien construidas, así
como también los párrafos.
Párrafo de comparación o contraste: en este se comparan dos
objetos, personas, ideas o situaciones, contrastándolas para que el
lector aprecie sus diferencias, sus semejanzas o ambas cosas. Al
elaborar un párrafo de comparación o contraste pueden seguirse dos
métodos: pueden plantarse primero las características de una de las
cosas, personas o ideas que se quiere comparar, y luego enunciar las
características de la otra, para producir el contraste. O bien, pueden
irse comparando uno a uno distintos aspectos o partes de aquello
que se compara.
Observa este ejemplo: