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Mitología Germánica: Las Valkirias

El documento resume la mitología germánica y se enfoca en las valkirias. Introduce los principales dioses del panteón germánico como Odín, Thor y Tyr. Describe a Idun y sus manzanas de la juventud que mantenían a los dioses jóvenes. Explica cómo Loki engañó a Idun para que saliera de Asgard y fuera capturada por el gigante Thiazi, quien quería sus manzanas mágicas.

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Mitología Germánica: Las Valkirias

El documento resume la mitología germánica y se enfoca en las valkirias. Introduce los principales dioses del panteón germánico como Odín, Thor y Tyr. Describe a Idun y sus manzanas de la juventud que mantenían a los dioses jóvenes. Explica cómo Loki engañó a Idun para que saliera de Asgard y fuera capturada por el gigante Thiazi, quien quería sus manzanas mágicas.

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Mitología y épica

Germánicas

LAS VALKIRIAS

El reposo de la Valkiria

Mª GRACIELA COELLO DOMíNGUEZ

1
INDICE

INTRODUCCIÓN

1.-Los grandes Dioses del panteón germánico

2.-Idun y las manzanas de la juventud

3.-Espíritus, Genios, Elfos, Gigantes, Enanos.

4. Nornas y Valkirias

5.- Brunilda

6.- El crepúsculo de los dioses. El fin del mundo y su renacer

7.-Conclusión

8.-Bibliografía

2
Introducción

Para poder hablar de las Valquirias, hemos de mencionar primero a la mitología


germánica de la cual forman parte.
Los germanos establecidos al sur de la Península Escandinava, en las islas del Mar Báltico
y en las tierras bajas de la Alemania Septentrional, entre el Rin y el Vístula, formaban a
mediados del I milenio antes de Jesucristo, una estrecha agrupación de tribus. Ningún vínculo
de orden político las unía, e incluso se enfrentaban en luchas frecuentes. Sin embargo hablaban
una misma lengua, tenían cierta comunidad cultural y compartían unas mismas creencias
religiosas. Los germanos, en milenios precedentes, habían pertenecido al gran pueblo
indoeuropeo, de ahí las analogías de sus concepciones generales, e incluso algunas de sus
leyendas, con las de Grecia, Roma y Oriente. No obstante los germanos acabaron por
elaborarse una religión original.
En época histórica, los germanos se dividieron en tres grupos: los orientales o godos, que,
establecidos primero entre el Oder y el Vístula, abandonaron este territorio a finales del siglo II
de nuestra Era y emigraron en gran número al Mar Negro . Los septentrionales, que ocuparon
los países escandinavos. Y por último, los occidentales, antepasados de los alemanes y los
anglosajones, que, confinados inicialmente al norte de Alemania, ensancharon poco a poco sus
dominios en dirección al Rin y al Danubio, donde chocaron con el pueblo romano, mientras que
algunas de sus tribus pasaron el mar y se establecieron en Gran Bretaña.
En este trabajo solo voy a esbozar un poco y solo en algunas partes, la mitología
germánica que a mi me parece muy interesante. La mitología del pueblo germano es tan rica y
compleja que, se merece al menos tratar de conocer, aunque solo sea en una pequeña parte.
Mención especial merecen las Valkirias, personajes míticos nombrados tantas veces pero
tan poco conocidos, estos personajes van a ser el objeto de conocimiento en este trabajo,
tratando de investigar quienes eran; por la curiosidad que suscita el papel que jugaron en la
mitología nórdica y la cantidad de aventuras que viven esos seres tan enigmáticos y con tantas
facetas.

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1.- Los grandes Dioses del panteón germánico.
El panteón germánico no tuvo jamás un número de divinidades rigurosamente preciso,
sino que creció y disminuyó según las épocas y las tribus.
Los dioses germánicos fueron concebidos como hombres
de una naturaleza superior. Al igual que ellos eran
mortales y estaban sometidos a las contingencias del
destino.
Según parece tres de ellos fueron objeto de culto
en los países habitados por los germanos: Wodan, a
quien los germanos septentrionales conocen como Odín;
Donar, que corresponde a Thor de los escandinavos, y
Tiuz o Ziu, según el nombre que le dan los alemanes del
sur, denominado Tyr en Escandinavia, estos tres dioses,
junto con algunos otros, pertenecen a la estirpe de los
Ases. Al lado de los Ases consideraron que existía una
segunda raza divina, los Vanes, el mas conocido de los
cuales fue Freyr. En tiempos remotísimos se estableció
una lucha terrible entre los Ases y los Vanes, que terminó
con un compromiso por el cual Freyr se convirtió como
Odin o Thor, en un habitante de Asgard o morada de los
dioses. Concebidos por un pueblo de guerreros, casi todos los dioses germánicos se distinguen
por sus virtudes bélicas; incluso las diosas, cuyo número es más bien reducido, se manifiestan,
llegando el caso, como temibles combatientes.

2.- Idun y las manzanas de la juventud.


Idun, diosa de la eternidad, personificación de la primavera o de la juventud eterna, que,
según algunos mitólogos, no había tenido un nacimiento y nunca experimentaría la muerte, fue
calidamente recibida por los dioses cuando hizo acto de presencia en Asgard junto a Bragi, su
esposo. Para asegurarse su afecto, ella les prometió un bocado diario de las maravillosas
manzanas que llevaba en su cofre misterioso, y que tenían el poder de otorgar la juventud y la
belleza eterna a todos aquellos que las saborearan.
Gracias a la fruta mágica, los
dioses escandinavos, que habían
surgido de una mezcla de razas, no
eran todos inmortales, evitaron el
paso del tiempo y la enfermedad
sobre ellos y se mantuvieron
enérgicos, hermosos y jóvenes
durante innumerables décadas. Por
este prodigio de juventud, las
manzanas mágicas fueron
consideradas una posesión muy
preciada e Idun las atesoraba
cuidadosamente en su cofre de oro.
No importaba el número de ellas que
extrajera, el mismo número de ellas quedaba siempre dentro para ser distribuidas en el festín
de los dioses, los únicos a los que ella permitía que las saborearan a pesar de que enanos y
gigantes estaban ansiosos por poseer la fruta.
Un día Odín, Hoenir y Loki emprendieron una de sus habituales excursiones a la Tierra y
tras deambular durante un largo periodo de tiempo, llegaron a una región desierta donde no

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pudieron encontrar un lugar para alojarse. Cansados y muy hambrientos, los dioses divisaron a
lo lejos una manada de bueyes, mataron uno de los animales y, encendiendo un fuego se
sentaron al lado de la hoguera para descansar mientras la carne se asaba.
Para su sorpresa, sin embargo, a pesar de las llamas, la carne permanecía cruda.
Concluyendo que aquello debía ser obra de magia, miraron a su alrededor para descubrir qué
era lo que dificultaba que se asara la carne, cuando divisaron un águila posada sobre el árbol
bajo el que estaban ellos. Viendo que era objeto de la sospecha de los viajeros, el ave se dirigió
a ellos y admitió que había sido él el que había evitado que el fuego hiciera su trabajo, pero
prometió retirar el hechizo si ellos le daban tanta comida como pudiera devorar. Los dioses
accedieron, tras lo cual el águila descendió avivando el fuego con el batir de sus enormes alas y
la carne se asó rápidamente. El águila se dispuso entonces a llevarse tres cuartos de toda la
carne del buey, como porción suya, lo cual le pareció demasiado a Loki, quien asió una gran
estaca que se encontraba a mano cerca de él y comenzó a apalear a la enorme águila,
olvidando que este ave estaba dotado de poderes mágicos. Para su desgracia uno de los
extremos de la estaca, se quedó adherida al lomo del ave y el otro a sus manos, tras lo cual fue
arrastrado por las piedras, y sobre las zarzas y a veces por los aires, con los brazos casi
arrancados de sus hombros. En vano pidió clemencia e imploró al águila para que le soltara; el
ave siguió volando, hasta que Loki prometió cualquier rescate que su apresador pudiera pedirle
a cambio de la libertad.
El aparente águila que era en realidad el gigante de la tormenta Thiazi, accedió
finalmente a liberar a Loki con una condición. Le hizo prometer mediante el juramento mas
sagrado que sacaría a Idun hasta el exterior de Asgard, para que Thiazi pudiera hacerse con la
posesión de ella y de su fruta mágica.
Una vez liberado, Loki regresó a Odín y Hoenir, a los cuales sin embargo, se cuidó mucho
de decirles la condición con la cual había obtenido su libertad. Una vez estuvieron de regreso
en Asgard, Loki comenzó a urdir su plan, que pudiera inducir a Idun a salir al exterior de la
morada de los dioses. Unos pocos días
después, estando Bragi ausente en uno de
sus viajes de juglar, Loki buscó a Idun en las
arboledas de Brunnaquer, donde ella había
construido su residencia y tras describirle
astutamente las manzanas que crecían a
corta distancia, le declaró que eran
exactamente iguales a las de ella, lo que le
indujo a dejar Asgard con un plato de cristal
lleno de fruta, que pretendía comparar a las
que Loki había ensalzado. Sin embargo, tan
pronto salió Idun de Asgard, el embustero
Loki la abandonó y antes de que pudiera
regresar al refugio de la morada celestial, el gigante Thiazi descendió rápidamente desde el
Norte sobre sus alas de águila y, tras cogerla con sus crueles garras, la transportó velozmente
hasta su árido y desolado hogar en Thrymheim.
Aislada de sus amados compañeros, Idun languideció y se tornó triste y pálida, aunque
siguió rehusando persistentemente permitirle a Thiazi el más mínimo bocada de su fruta
mágica.
El tiempo pasó. Los dioses pensando en que Idun se encontraba en compañía de su
esposo y que pronto regresaría, no prestaron atención al principio, a su ausencia, pero poco a
poco fueron desapareciendo los efectos beneficiosos del último banquete de manzanas y
comenzaron a notar como el paso del tiempo y a ver como su juventud y belleza desaparecían.
Comenzaron muy alarmados a buscar a la diosa desaparecida.

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Las investigaciones concluyeron en que había sido vista por última vez en compañía de
Loki y, cuando Odin le ordenó severamente que se explicara, no tuvo más remedio que contar
la verdad de su traición y el paradero de Idun. La actitud de los dioses se volvió muy
amenazadora y Loki tuvo claro que si no ideaba los medios de recuperar a la diosa, muy pronto,
sus vidas correrían un considerable peligro.
Loki aseguró a los indignados dioses que no escatimaría esfuerzos para asegurar la
liberación de Idun y, tomando prestado el plumaje del halcón de Freya, voló hasta Thymheim,
donde se encontró a Idun sola, lamentando tristemente su exilio de Asgard y su amado Bragi.
Transformando a la diosa en una nuez, según algunas versiones o, según otras en una
golondrina, Loki la sostuvo
fuertemente entre sus garras
emprendiendo rápidamente el
regreso a Asgard, esperando
alcanzar cuanto antes el refugio de sus
altas murallas y todo antes de que
Thiazi regresara de la excursión de
pesca en los mares del Norte al que se
había ido.
Mientras tanto los dioses se
habían congregado en las murallas de
la ciudad celestial esperando el
regreso de Loki con mucha inquietud y
habiendo reunido grandes pilas de
combustible, que estaban preparadas
para ser prendidas en cualquier
momento. Vieron regresar a Loki
repentinamente, pero divisaron en su
estela a un gran águila que no era otro
que el gigante Thiazi que venía
alcanzando a su presa poco a poco
pero con gran rapidez. Loki redobló
sus esfuerzos mientras se aproximaba a las murallas de Asgard y antes de que Thiazi le diera
alcance, consiguió su meta y cayó exhausto entre los dioses. No se perdió un momento en
prender fuego al combustible acumulado y cuando Thiazi pasaba sobre las murallas, las llamas
se encargaron de llevar al suelo a Thiazi malherido y aturdido, presa fácil para los dioses que
cayeron sobre él despiadadamente dándole muerte.
Los Ases se alegraron mucho por el rescate de Idun y corrieron a comer de las manzanas
que ella había traído de regreso ilesas. Sintiendo que su acostumbrada juventud y belleza
regresaban a cada bocado. Por tanto, juraron que colocarían los ojos de Thiazi en el cielo como
una constelación, para suavizar cualquier sentimiento de cólera que sus parientes pudieran
sentir al descubrir que había caído muerto. En la Balada de Harbard se menciona este hecho:

3.- Espíritus, Genios, Elfos, Gigantes y Enanos.


Espíritus: en todo el territorio germánico, las almas de los muertos infundían un
reverente temor, debido a la creencia de que eran capaces de ejercer un poder mágico. Por
eso, los germanos enterraban a sus muertos a veces en el umbral de sus viviendas, en la
creencia de que el alma del difunto permanecía junto a la tumba y podía convertirse en el
espíritu protector de los supervivientes y de la propia casa.

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Genios: eran divinidades menores, que según la mitología los había en todas partes y
acompañaban a los hombres de una u otra manera. Por un lado existían los Genios domésticos,
que en la creencia popular se consideraba que cada habitación de la casa se hallaba bajo la
protección de un genio. En las
tradiciones escandinavas mas
recientes, se afirma que el primer
habitante de la casa se transforma en
genio al morir. Estos genios
domésticos se denominan cofgodas
en viejo inglés, que significa “Dioses
de la casa”. De la deformación de este
término procede el alemán Kobold , o
“el que reina en una estancia”, es
decir la habitación única de las
antiguas viviendas.
Había también los Genios del
terruño. Según las antiguas creencias,
la tierra pertenece a los genios. Si se desea colonizar un país e instalarse en él, es preciso
expulsarlos, disparando una flecha inflamada por encima del territorio deseado, por ejemplo, u
ofrecerle sacrificios propiciatorios. Los mascarones de proa haciendo mueca en los navíos
vikingos, tenían la misión de poner en fuga a los genios del país atacado y, por tanto, obtener
más fácilmente la victoria. Las antiguas leyes ordenaban que se desmontasen esos mascarones
fijos cuando se llegaba a casa. Los genios del terruño fueron confundiéndose, poco a poco, con
los enanos, y luego fueron demonizados por los cristianos, pero según las tradiciones populares
siguen viviendo en todos los lugares apartados, rocas, bosques y montañas.
Elfos: eran espíritus de pequeña talla, o en el mejor de los casos de estatura semejante a
la humana. La palabra Elfo sirve para designar a todo espíritu o demonio que está asociado a la
vida de la Naturaleza y tiene su residencia en las aguas, en los bosques o en las montañas. En
ocasiones, los elfos, se nos muestran como seres serviciales, aunque a veces destacan por su
malignidad.
Elfo silvestre
Gigantes: en muchos aspectos, el poder y las funciones atribuidas a
los gigantes recordaban a las diversas especies de elfos o de enanos,
hasta el punto de que la única diferencia podía muy bien ser solo la
estatura. Se considera que personifican los grandes fenómenos de la
Naturaleza: los huracanes, las tempestades invernales, las erupciones
volcánicas, los terremotos etc.
Eran considerados como los primeros seres que jamás hayan
existido, anteriores incluso a los mismos dioses. En su cuerpo y aspecto
físico se conservan aún vestigios de la rudeza y brutalidad de los tiempos
en que el mundo surgía lentamente de la nada. Eran poco distintos de los
dioses y no vacilaban, a veces, en hacerles frente.
Enanos: los enanos pueden ser considerados como una clase especial de elfos, también
de pequeña estatura y que habitan, lo mismo que ellos, en parajes secretos, frecuentemente
subterráneos y, hacen gala de una inteligencia y presencia poco común, pero distan mucho de
ser hermosos y casi siempre presentan alguna deformidad. Son gibosos o contrahechos, tienen
enormes cabezas, y su faz es lívida y está enmarcada por una larga barba.

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Se decía que los mineros se encontraban con frecuencia
enanos en las galerías abiertas en el interior de las montañas,
e incluso se afirmaba que estos misteriosos seres llevaban en
muchos casos su misma indumentaria y herramientas: un
delantal de cuero, una linterna, una maza y un martillo. Mas
avisados y asustados que los hombres, frecuentaban solo los
lugares donde había abundancia de metales útiles o
preciosos, por lo que el hecho de topar con uno, era presagio
de un excelente botín. Eran considerados como poseedores
natos de los tesoros que, de vez en cuando, se descubrían en
el seno de la tierra. Uno de estos tesoros goza de especial
celebridad en la poesía épica de Alemania: el del rey
Nibelungo que tuvo como custodio al enano Alberico. Sigfrido,
el héroe de la Canción de los Nibelungos, se apoderó del
tesoro para lo cual tuvo que reducir a la impotencia al enano,
al que luego exigió un juramento de fidelidad. Mas tarde,
Hagen, con el fin de asegurar al rey Gunter, su señor, la posesión del fabuloso hallazgo, matará
a traición al noble Sigfrido. Este es el tratamiento famoso de los Nibelungos, específico de la
epopeya alemana.

4.- Nornas y Valkirias

Las Nornas: son otros espíritus, por lo general, mujeres, elogiadas sobre todo por su
profunda sabiduría; intervinieron en la vida de los mortales
hasta el punto, incluso, de llegar a modificar su destino. Estos
demonios femeninos, dueños de lo por venir, fueron conocidos
en Escandinavia con el apelativo de Nornas; pero no solo los
escandinavos creyeron en su existencia sino también la
totalidad del pueblo germano. Eran representadas como
hilanderas por cuyos dedos pasaba el hilo del destino de cada
mortal. Como conocían las viejas costumbres y los antiguos
preceptos del Derecho, podían discriminar la suerte merecida
por cada individuo, llegando incluso a poder pronunciarse sobre
la de los dioses.
Probablemente hubo un tiempo en el que se creyó que
solo existía una dispensadora del destino, a la que pronto se le
dieron unas hermanas, que con el tiempo fueron divididas en
dos grupos: las que empleaban su poder en hacer felices a los
humanos y las que se empleaban a fondo para perjudicarlos. Sin duda, en estas antiguas diosas
del destino hay que ver el precedente de las famosas hadas que aparecen en los cuentos junto
a la cuna de un niño, ya en su aspecto benéfico, haciéndoles mágicos presentes, ya como seres
adversos encargados de lanzarle una maldición que pesará sobre ellos toda la vida.

Las valkirias
Las Valkirias(del alemán antiguo Walkyrien) son importantes personajes femeninos de la
mitología escandinava. Eran hijas de Odín, las criaturas mas hermosas en la existencia, ya sea
de Asgard, (reino de los dioses) o de Midgard (tierra de los mortales) fuertes guerreras con la

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capacidad de sanar cualquier lesión, atendían a los héroes caídos en batalla, deleitándoles con
su belleza.
Son también divinidades distribuidoras del destino, pero su poder se limita solo a una
clase de hombres: la de los guerreros. En el mismo campo de batalla, conceden la victoria a uno
de los jefes en pugna, designan a los
héroes que deben perecer y eligen
entre estos, a los que más tarde, en
Valhall, serán admitidos a beber la
cerveza y el hidromiel, en los
banquetes de Odín. Además
participan personalmente en los
combates. La creencia en estas
divinidades guerreras, fue común a
todos los germanos, pero su nombre
varió según los sectores. Los alemanes
las llamaban Idisi, y la denominación
con la que se conocen habitualmente
es Valkyrja y en anglosajón Waeleyrie . El término tiene un significado muy explícito: la Valkiria
es “la que escoge los guerreros destinados a morir en el combate”.
Los poetas suelen representar a las Valkirias como diosas cubiertas con casco,
empuñando una flamígera lanza y montando sobre aéreos corceles de cuyas crines caen gotas
de rocío en los valles, o granizo sobre los bosques. Pero a veces las representan también con la
apariencia de muchachas que llevan plumas de cisne en el que pueden convertirse y volar, de
hecho, toda valkiria tiene siempre la posibilidad de transformarse en una doncella cisne.
Estos extraños y graciosos seres, tienen
predilección por las orillas de los lagos o
estanques, en el interior de los bosques
solitarios, y pueden, a voluntad,
desprenderse de su plumaje y recobrar la
forma humana. Pero si hallándose en esta
situación, se presenta un hombre y le roba
sus plumas, no podrá escapar ya y en lo
sucesivo estarán sujetas a aquel que las
sorprendió. Un ejemplo característico lo
constituye la Canción de los Nibelungos el
gran poema épico de la Alemania medieval.
Tanto las Valkirias como las muchachas
cisne pueden despertar en los hombres el
amor y llegar a ser sus esposas. Se contaba
en Islandia el episodio conmovedor de Helgi,
que concibió un apasionado y fiel amor por
una valkiria llamada Kara. Esta vestida con
sus plumas de cisne, lo acompañaba al
combate y, volando sobre el campo de batalla, emitía tan cautivadoras melodías, que los
enemigos sentían relajar su ardor combativo y acababan por renunciar a defenderse. Pero un
día en que planeaba sobre el lugar en que combatía Helgi, este, al intentar descargar su espada
sobre un adversario, alcanzó a Kara, con tan mala fortuna que la hirió mortalmente. En aquel
instante se derrumbó su felicidad.

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De acuerdo al trabajo de gran influencia de Thomas Bulfinch, Bulfinch’s Mythology (1855),
la armadura de las Valkirias “despide una extraña luz, que destella sobre los cielos
septentrionales, creando lo que los hombres llaman “Aurora Borealis” o “Luces del Norte”.
Las Valkirias eran mujeres fabulosas, diosas menores, que vivían en el Valhala, el cual
estaba situado en el fantástico palacio dorado de Odín al cual servían. Eran fuertes y vírgenes, e
iban por los campos de batalla a lomos de sus caballos recogiendo a los guerreros caídos que
hubieran sobresalido en vida por su impresionante capacidad para luchar y por su resistencia.
Una vez elegidos, eran llevados al Valhala, donde se dedicaban a combatir mientras era de día.
Cuando caía la noche eran agasajados con manjares propios de dioses regados con hidromiel.
Por ello para los guerreros era causa de vergüenza no morir a manos de un enemigo y su
mayor honor era morir en batalla y ser elegido por una Valkiria para ser llevado ante Odín y
unirse a los espíritus de los mas aguerridos guerreros antes elegidos, donde además de
encontrarse a las mas apasionadas Valkirias, verían al gallo Gullinkambi, que canta cada
amanecer para que una nueva jornada de comienzo.
Las Valkirias forman una cerrada hermandad, una comunidad de guerreras con un alto
sentido de la fidelidad, cualquiera de ellas sabe que puede contar con sus hermanas en caso de
tener problemas, si esto fuera así, todas acudirían en su ayuda.
Entre las Valquirias de renombre se encuentran: Hilda, Thruda, Hlök, Mista, Rista, o Hnos,
siendo esta última la más bella entre muchas. Pero la más famosa y admirada fue la llamada
reina de las Valkirias, Brunilda, hecha famosa por Richard Wagner en su tetralogía “El anillo de
los nibelungos”, su nombre en alemán antiguo, significa guerrera morena, su fuerza era
superior a la de una docena de hombres. El fragmento musical con que empieza el tercer acto
de la ópera, conocida como “La cabalgada de las valquirias”, ha sido muy popularizada en
películas como Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola.

5.- Brunilda
Se sabe que nació en el Asgard, en
cuyas tierras moran Odín y su hijo Thor, y que
fue elegida como gran líder de las Valkirias
por el propio Odín su padre.
Brunilda es sujeto de una historia de
amor con un guerrero llamado Sigmund o
Sigfrido.
Brunilda, hija predilecta de Odín, un día
bajó a la Tierra con sus hermanas para
descansar y se quitaron toda la ropa que las
protegía. Por allí pasaba el rey Agnar que
cogió el plumaje de Brunilda y lo escondió, así
consiguió tenerla a su merced. Agnar le exigió
que luchase a su lado contra Hjalmgunnar y
que le diera muerte. El muerto era protegido
de Odín y en castigo por ese crimen pinchó a
Brunilda con una aguja mágica que la hizo
mortal y la sumió en un sueño profundo,
encerrándola después en una mansión
rodeada de llamas. Brunilda tendría que
llevar siempre una vida humana y casarse con el hombre que pudiera liberarla de esa prisión de
llamas.

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Haciendo alusión a lo que mas tarde se vería como la
bella durmiente. Brunilda durmió durante varias
generaciones de hombres, convirtiéndose en una leyenda
entre los pueblos. Por su parte Siegfried (Sigfrido) era el
héroe nórdico, hijo de Sigmund (Segismundo) y de Hjordis, la
cual pertenecía a una familia protegida por el dios Odín.
Sus padres eran hijos de Odín y una humana, eran
gemelos y se contaba que se habían enamorado desde el
vientre de la madre, un día se separan en el bosque, y
Sigmund fue incapaz de encontrar a Hjordis, quien fue
acogida por una familia campesina, mientras que Sigmund
se crió como príncipe. Odín para proteger a Hjordis clavó su
espada en un tronco, profetizando que quién sacara la
espada de allí se convertiría en su esposo.
No obstante los campesinos habían casado a Hjordis,
con un leñador, a pesar de que no pudo sacar la espada,
pero un día Sigmund que paseaba por el bosque, al encontrarse con la espada, intentó sacarla y
lo consiguió, quedándose con ella. Hjordis se reencontró con Sigmund y compartieron su amor.
Cuando apareció el leñador, sostuvieron una pelea en donde ambos perdieron la vida y la
espada se rompió en mil pedazos.
Hjordis tuvo meses mas tarde a Siegfried, quien debilitada por la ausencia de Sigmund y a
punto de morir, le encarga a su hijo a Mime un enano, quien deseaba apoderarse del tesoro de
los nibelungos. Siegfried aconsejado por Mime logra reconstruir la espada y fue su compañera
de victorias. Con la ayuda de la espada consigue matar al dragón Fafnir y bañarse en su sangre
para ser inmortal, y así fue, salvo en una parte, en la que se le pegó una hoja de lima, y fue así
como consiguió
apoderarse del
anillo hecho con el
oro del Rin y de un
casco o capa, que le
hacía invisible. Y así
siguió por varios
lugares
aumentando sus
proezas
convirtiéndose en el
héroe del pueblo.
Estando en
sus andanzas
escucha la historia de la bella mujer que dormía desde hacía mucho tiempo, y decide ir a
buscarla. Dado que se había vuelto invulnerable, logra pasar por todos los obstáculos que
protegían a Brunilda y Siegfried tan solo al verla se enamora de la bella valkiria. Brunilda se
despierta y sabe que el héroe es el escogido por Odin para que sea su esposo, pero tenían que
aguardar a ver sus imágenes como uno solo en el estanque del castillo. Siegfried se sentía
demasiado atraído por Brunilda, pero quería seguir y cumplir las órdenes de Odin, así que
noche a noche ambos miraban su reflejo en el agua, y aunque hacían lo posible por ponerse lo
mas cerca, no conseguían verse como uno solo.
Después de varias lunas, Brunilda decide ignorar las especificaciones hechas por Odin y se
entrega al joven guerrero, quien a cambio le otorga el anillo de los nibelungos, como muestra
de unión amorosa, ambos pasan un tiempo felices, pero Siegfried comienza a sentir la

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necesidad de ir en busca de mas aventuras, Brunilda se lo permite y Siegfried le promete
regresar por ella.
En el camino Siegfried entra en un reino donde comienza a realizar proezas, allí, Gutrune
hermana del rey, le dio a beber una copa con un filtro mágico que le hizo olvidar todo su
pasado incluido su unión con Brunilda.
Mientras tanto Waltraute, hermana de Brunilda le
pide a esta el anillo, porque es un peligro para los dioses,
ya que sobre el anillo pesaba una maldición, pero ella se
niega, pues es símbolo de su amor por Sigfrido.
Mas tarde Sigfrido fue a Worm a pedirle al rey
Gunther la mano de su hermana Grimilda de la que
estaba enamorado. Gunther fue avisado por un vasallo
suyo, Agen, de quien se trataba aquel joven que pedía la
mano de su hermana, y al saber Gunther que Sigfrido era
un héroe legendario, aprovechó la ocasión para un
deseo profundo que él conservaba y le ofreció la mano
de Grimilda a cambio de que consiguiera para él la mano de la Valkiria Brunilda, muy difícil de
conquistar.
Sigfrido tomo entonces la apariencia de Gunther y viajó a Islandia, allí Brunilda, tras una
batalla de la que salió perdedora accedió a casarse con él, ya de nuevo en Worms, se celebró
una doble boda. Mas tarde Sigfrido se vio obligado a tomar de nuevo la apariencia de Gunther
para calmar a Brunilda que se había rebelado, ya que una noche no quería acostarse con su
marido y en una lucha entre ambos Sigfrido robó a la Valkiria el anillo y un cinturón que regaló
a su esposa Grimilda.
Diez años después Sigfrido y Grimilda regresaron a la corte de Gunther y en una disputa
entre las dos mujeres Grimilda enseñó a Brunilda el anillo y el cinturón que su esposo le había
robado, entonces Brunilda se dio cuenta de que Sigfrido y Gunther la habían engañado desde el
principio, con el orgullo herido y el corazón destrozado decide vengarse y durante una cacería
mata a Sigfrido a traición ayudada por Hagen.
El anillo una vez muerto nuestro héroe fue devuelto al río para ser protegido por las hijas
del Rin.

6.- El crepúsculo de los dioses. El fin del mundo y su renacer


Esta imponente catástrofe, relatada con dramático
realismo en uno de los mas hermosos poemas del Edda, la
“Veluspa”, es conocida como “El crepúsculo de los dioses”
expresión que, gracias a la obra musical de Richard
Wagner, se ha hecho popular:
En el principio de los tiempos, los dioses vivieron en
sus palacios de Asgard una vida apacible e industriosa,
realizando, para su solaz, ciertos trabajos como levantar
templos, edificar altares, fabricar objetos de oro y construir
herramientas valiéndose del yunque, o divirtiéndose con
juegos como el de las damas. Si hubieran sabido contener
sus pasiones, este periodo de paz, hubiera durado
indefinidamente; pero con sus crímenes atrajeron sobre si
los golpes del destino. El día en que torturaron en Valhall a
Gullveig, emisario de los Vanes, para apoderarse de su oro,
se hicieron reos de un delito que desencadenó la primera
guerra. Mas tarde delinquieron al faltar a la palabra dada a un gigante que reconstruía para

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ellos su morada celeste, pues le habían prometido entregarle la diosa Freyja, además del sol y
la luna, consintieron que Loki engañase al gigante
sirviéndose de una estratagema desleal, desde este instante,
todos los juramentos y tratados concluidos en el mundo, se
vinieron abajo, perdieron su fuerza y virtud y se inauguró un
nuevo periodo pródigo en perjurios, violencia y guerras. Los
hombres, los gigantes y los dioses se entregaron al odio y al
desorden; las Valkirias recorrieron incesantemente la tierra,
volando de un combate a otro, angustiosas pesadillas
comenzaron a turbar el sueño de los Ases, y Odín vio como
se iban acumulando los sucesos funestos, viendo que la lucha suprema se acercaba y cargado
de resolución y tranquilidad se dispuso a afrontar la gran contienda.
El punto de arranque de esta trascendental prueba lo propició el asesinato de Balder,
hermano gemelo de Höor, hijos de Odín y de su esposa la diosa
Frigg, diosa de la fertilidad, el amor, el hogar, el matrimonio, la
maternidad y las artes domésticas. Balder era el dios más
querido por todos, el más bello y por el que los dioses sentían
verdadera debilidad, pero había alguien que no le tenía en
mucha estima, el dios Loki.
Un día Balder comenzó a tener unos sueños muy oscuros,
pesadillas que le atormentaban las noches. Odín decidió ir hasta
la morada de Hela, para que leyera los sueños de su hijo y ésta
predijo que los sueños anunciaban la muerte de Balder. Esa
misma noche Frigg reunió a todos los dioses para que
confeccionar una lista con todo lo que podía matar a Balder; en
esta lista se encontraban: enfermedades, árboles, animales,
plantas, venenos etc. A continuación hizo jurar a todos que
jamás dañarían al dios. Todos aceptaron y respiraron aliviados
pensando que Balder estaba a salvo así protegido. Estaban
tan seguros de ello que se reunieron para tirar cosas al dios y
mostrar así su invulnerabilidad, ya que todo lo que era lanzado cumplía a la perfección su
promesa.
Estas muestras de amor fueron demasiado para el
malvado Loki que empezó a idear como acabar con el joven
Balder y: se disfrazó de anciana y se dirigió a tener una
conversación con Frigg. La diosa no reconoció a Loki en la
arrugada anciana y le desveló el secreto de que solo de una
planta no había pedido juramento a los dioses, ya que la
planta en cuestión , era el muérdago y al ser tan insignificante
no lo consideró necesario, pues pensó que no sería suficiente
para arrancar la vida a un dios Loki, ya
tenía lo que quería, así que recogió una muestra de esa
planta y confeccionó una flecha, ahora necesitaba alguien que
la lanzara por el para así quedar libre de culpa y eligió a Höor,
hermano de Balder, que era ciego. El dios ciego accedió a
jugar sin saber que esa flecha terminaría con la vida de su
hermano, así que finalmente la estrategia de Loki logró su fin.
Los dioses y especialmente su madre Frigg, estaban
desesperados y consternados por el suceso y la diosa decidió acudir a Hela, para implorar que
dejase a su hijo salir del reino de los muertos. Hela se sintió benévola y decidió que si todas las

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criaturas y cosas lloraban a Balder, este podría regresar del mundo de los muertos, el problema
surgió cuando todos lloraban y se dieron cuenta de que Loki no lo hacía. De este modo condenó
a Balder a estar confinado en el reino de los muertos.
Este terrible suceso de la muerte del dios mas querido, desencadenó la contienda final en
la que todos fueron muriendo en terribles y sangrientos combates, y la raza tanto divina como
humana fue barrida de la superficie de la tierra, quedando esta envuelta en terribles llamaradas
y el firmamento sin cuerpos celestes se llenó de grietas en una masa informe. Todo acabó, pero
todo iba a empezar de nuevo.
De los restos del mundo antiguo, surgió otro universo, y así lentamente emergió la tierra
de las olas y surgieron las montañas de las que empezaron a precipitarse las aguas en
melodiosas cascadas y los ríos a poblarse de peces, los campos se cubrieron de plantas y las
espigas crecieron sin que mano de hombre las sembrara. El sol sereno y radiante se puso a
brillar en el cielo, apareciendo una nueva generación de divinidades.
También reapareció sobre la tierra una nueva raza de humanos, pues algunos refugiados
en el tronco del fresno sagrado Yggdrasil, al que no pudieron consumir las llamas del incendio
universal, se salvaron, dando lugar a los ascendientes de los hombres de hoy, que de este
modo escaparon a la muerte. En el interior del árbol que fue su refugio, no tuvieron mas
alimento que el rocío de la mañana; pero gracias a él, puebla hoy su progenie la inmensidad del
mundo.

7.- Conclusión
La mitología germánica solo la conocemos a través de las creaciones literarias de los
germanos occidentales o de las de los septentrionales, así como por algunas obras latinas o
griegas. Cuando los historiadores de la antigüedad clásica y los escritores de lengua alemana,
anglosajona y nórdica empiezan a compilar las tradiciones religiosas de las diversas poblaciones
germánicas, la mitología debió resentirse de autenticidad ya que no presenta el mismo aspecto
en todas partes y así vemos que los mismos dioses entre los pueblos vecinos no tienen siempre
la misma categoría ni el mismo culto.
Es curioso ver también como los mismos héroes y sus hazañas las vemos traducidas a las
cristianas aunque con diferentes nombres, los personajes míticos son protagonistas de
similares aventuras en parecidas situaciones, todos vienen de la mano del cristianismo, que se
esfuerza en explicar la religión germana y revestir con su fe los mitos paganos.
También es interesante ver como todos los pueblos de la Tierra, desde la remota
antigüedad trataron de explicar lo inexplicable: fenómenos de la naturaleza, sucesos
inesperados y sobre todo el misterio mas grande que es la muerte, a base de personajes con
poderes extraordinarios tan grandes como los acontecimientos que se vivían, y ver como todos,
aunque distantes en tiempo y espacio, vienen a concurrir en dar semejantes explicaciones y
soluciones.

8.- Bibliografía
Mitología General - Publicación bajo la dirección de Felix Guirand- con la colaboración de
Galexinsky, Odette Bruhl, Delaparte et al. Edicciones Labor 1971.
Varias consultas a Internet.

Mª Graciela Coello Domínguez

Vigo Enero de 2017

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