En esta situación de confinamiento, algunas personas sienten ansiedad ante la
incertidumbre de no saber cuánto va a durar esto o por imaginar que van a ser
muchas semanas las que pasen en esta situación.
Yo siempre me acuerdo de este extracto de "Momo". Espero que os sirva para poder
recorrer esta "calle" que tenemos ante nosotrxs de una manera más amable y
divertida.
BEPPO BARRENDERO
Beppo Barrendero vivía en una casita que él mismo se había construido con ladrillos,
latas de desecho, y cartones. Cuando a Beppo Barrendero le preguntaban algo se
limitaba a sonreír amablemente, y no contestaba. Simplemente pensaba. Y, cuando
creía que una respuesta era innecesaria, se callaba. Pero, cuando la creía necesaria,
la pensaba mucho. A veces tardaba dos horas en contestar, pero otras tardaba todo
un día. Mientras tanto, la otra persona había olvidado su propia pregunta, por lo que la
respuesta de Beppo le sorprendía casi siempre.
Cuando Beppo barría las calles, lo hacía despacio, pero con constancia. Mientras iba
barriendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás de sí, se le iban ocurriendo multitud
de pensamientos, que luego le explicaba a su amiga Momo:
– Ves, Momo –le decía, por ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una
calle larguísima. Te parece terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.
Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:
– Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle
no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final
estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.
Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
– Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que
pensar en el paso siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que el siguiente.
Volvió a callar y a reflexionar, antes de añadir:
– Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y
así ha de ser.
Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
– De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno
no se da cuenta cómo ha sido, y no se está sin aliento.
Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:
– Eso es importante.
Michael Ende (Momo)