¿La astrología contemporánea es astrología?
Por David Bustamante Segovia
Las declaraciones de respetados astrólogos ponen en entredicho la
información de los horóscopos. Usted podría estar siendo
engañado, particularmente, por un mal ejercicio de la profesión
astrológica; un ejercicio sensacionalista, propagandista y, a
menudo, lucrativo. Este reportaje lo ayudará a orientarse para para
distinguir la patraña de la realidad.
Son los antiguos quienes traen a colación las respuestas a lo que
actualmente es catalogado por la comunidad astrológica como una
incógnita. La astrología contemporánea dista mucho de la astrología
tradicional porque, entre el uso y abuso del software, la escasa
formación y la negligencia profesional, muchos astrólogos han hecho de
la disciplina un criterio de lectura personal claramente inconsistente.
Normalmente, cuando a usted le preguntan qué signo es, en realidad le
están preguntando en qué signo se encontraba el sol durante la época
de su nacimiento. Es decir, ni siquiera durante el día de su nacimiento
y muchísimo menos el lugar o la hora. Según los expertos, la posición
del sol es apenas una ínfima parte de un Mapa Natal, razón por la cual
hacer consultas con base en ello es tan relativo como irresponsable.
Además de la posición del sol, están también las posiciones de la luna,
de Mercurio, de Venus, de Marte, de Júpiter, de Saturno, de Urano, de
Neptuno y de Plutón, y cada posición aporta un significado adicional al
de la posición del sol, que, absurdamente, es la única que tratan los
horóscopos (ver Ilustración No. 4).
Un Mapa Natal es una fotografía del firmamento durante el momento
exacto del nacimiento. Si ponemos la mirada sobre el firmamento y
detenemos el tiempo a las 12:00 p.m. del 1 de enero de 2018, por
ejemplo, sería como haberles puesto pausa a todos los movimientos
celestes, para determinar con exactitud en qué signo se posiciona cada
astro en ese momento, es decir, con una precisión de grados, de
minutos y de segundos (oprima aquí para verlo en vivo, según la
velocidad orbital de cada astro). Luego, con la misma precisión,
determinar cuáles son las relaciones angulares que los astros sostienen
entre sí (de 60°, 90°, 120° o 180° grados) y qué Casas están ocupando
en la bóveda celeste. Las Casas son producidas por la rotación de la
Tierra sobre su propio eje, cada una con un espacio de 30°, equivalente
a dos horas, hasta completar 360°, es decir, 24 horas (a propósito, ver
ilustraciones No. 1a y No. 1b).
Según explican los expertos, cada Casa gobierna un área de la vida que
va desde el nacimiento (Casa 1, también conocida como Ascendente, es
decir, el signo que se pone sobre el horizonte en el momento del
nacimiento) y la crianza (Casa 4, Casa del hogar, las raíces, la familia,
en fin) hasta la salud (Casa 6), el matrimonio (Casa 7) y la muerte (Casa
12).
Ilustraciones 1a y 1b - Recuperadas de [Link] y Solar Fire Gold
Por otra parte, según explican los expertos, también deben observarse
lo que ellos llaman aspectos, es decir, las relaciones angulares que los
astros sostienen entre sí, ya que estas aportando aún más información
sobre la posición de los astros, porque describe cómo la energía de uno
puede dañar o potenciar la de aquel con el cual está en contacto. Estos
aspectos se clasifican en favorables o desfavorables (ver ilustraciones
No. 2a y 2b, donde se señalan en rojo los aspectos desfavorables: la
cuadratura 90° y la oposición 180°; en azul los favorables: el sextil 60° y
el trígono 120°; y en verde los neutrales: el semisextil 30° y el
quincuncio 150°).
Astros en cuadratura (90°) u oposición (180°) se atacan mutuamente,
mientras en trígono (120°), se benefician. En este sentido, si Marte
gobierna la agresión y Venus el amor, y están en cuadratura (90°), esto
podría ser considerado como indicio de violencia en las relaciones
amorosas, salvo otra configuración del Mapa lo desmienta, es decir,
salvo exista un atenuante.
Ilustraciones 2a y 2b - Recuperadas de [Link]
Según el escritor y astrólogo argentino Norberto Miguel García (Buenos
Aires, 1944) –quien ha sido consultado por las celebridades Myriam de
Lourdes, Carolina Sabino y Víctor Mallarino– eso que encontramos en
las fuentes virtuales y en la televisión “no es un horóscopo, sino un
grano de arena del mismo y, por ello, un análisis incoherente y fuera de
contexto”. Según García y también Rafael Cañete, filólogo y astrólogo
español, la astrología contemporánea está muy golpeada.
Las anécdotas que siguen ilustran algunas de las carencias de muchos
astrólogos.
Las experiencias de Juliana y de Mario
“Necesaria es la experiencia para darse cuenta de cualquier
cosa”. Lucio Anneo Séneca (4 a.C.-65 d.C.)
Juliana
Juliana es una joven médica santandereana egresada de la Pontificia
Universidad Javeriana de Colombia. En febrero de 2017, tras haber
leído durante unas horas sobre las presuntas bases científicas de la
astrología (astronomía y astrofísica), decidió consultar a un astrólogo en
Bogotá, pues tras su revisión del tema encontró una máxima
hipocrática que la dejó perpleja: Un médico sin conocimientos de
astrología no puede llamarse a sí mismo un médico. “Si el padre de la
medicina, Hipócrates de Cos, afirmó semejante cosa, algún fundamento,
alguna base debería tener la astrología”, reflexionó Juliana, y recordó
haber recitado el juramento del filósofo de dientes para afuera en su
ceremonia de grado sin reparar en la profundidad o el alcance de sus
palabras.
Podría tener razón e, incluso, cabría preguntarse: ¿dónde queda el
cientificismo de los profesionales de la medicina que, no obstante haber
jurado honrar los postulados de la profesión a la luz del pensamiento de
Hipócrates, desconocen que este defendió la astrología como parte
integral de la medicina? ¿Será entonces verdad que se trata de una
disciplina digna de respeto por su rigor científico?
No obstante, tras la consulta Juliana no quedó satisfecha. “Mi astrólogo
me explicó que, como tenía la luna (susceptibilidad) en Escorpio
(intensidad), yo era altamente rencorosa y vengativa”, y que era
propensa a experimentar problemas uterinos (la luna, según los
astrólogos, al estar relacionada con la maternidad, gobierna el útero
desde el punto de vista fisiológico, así como las emociones desde el
punto de vista psicológico). También le aseguró que con Saturno en la
Casa de la profesión alcanzaría el éxito con rapidez.
Ni lo uno ni lo otro resultó cierto. El astrólogo que Juliana consultó no
advirtió, según explica Rafael Cañete, que dicha luna sostiene una
relación angular favorable (120°) con Mercurio (gobernador de la razón)
en el signo natural de la luna, Cáncer. “A cada astro le corresponde un
signo, y el de la luna es Cáncer, su domicilio, a diferencia de Escorpio,
su caída”, es decir, el signo menos propicio para ella. En este sentido, si
Escorpio ha drenado la energía natural de la luna, Mercurio, por su
parte, en buena relación con ella (ángulo de 120°, llamado «trígono») en
el signo natural de ella (Cáncer), aplaca los sentimientos malsanos que
pueda experimentar dicha luna en caída. Mercurio, la razón, se impone
sobre ella, evitando cualquier empecinamiento negativo.
Este análisis, según Cañete, es un claro ejemplo de «síntesis
astrológica», el único método de lectura exacto posible, establecido por
quien fuera el astrólogo personal del cardenal y estadista Richelieu en
Francia durante el siglo XVII, Jean-Baptiste Morin de Villefranche
(1582-1656), mejor conocido como Morinus. La síntesis implica un
análisis integrado, no fragmentado, del Mapa.
El pronóstico que profirió el astrólogo de Juliana con relación a su éxito
profesional parece haber carecido del mismo rigor, según la astróloga
española Lourdes Muñoz, Saturno se muestra retrógrado
(desplazamiento inverso) en un signo para él débil, Cáncer, “pues
Cáncer es el signo diametralmente opuesto al de su domicilio,
Capricornio; por eso, Saturno en Cáncer está en exilio (punto donde los
astros pierden su capacidad energética, es decir, su capacidad para
producir los efectos naturales de su simbología que, en el caso de
Saturno, es el prestigio, el éxito profesional), del mismo modo en que lo
está la luna en Capricornio, signo diametralmente opuesto al de su
domicilio, Cáncer” (véase la Ilustración No. 3). La retrogradación, según
sostiene Muñoz, se da cuando un astro orbita de manera irregular. Es
decir, si el movimiento natural del astro es de oeste a este y, no
obstante, dicho movimiento se ve interrumpido durante breves
intervalos por un movimiento retrógrado de este a oeste, el astro se
encuentra retrógrado, y “eso ha probado tener relevancia cuando se
analiza un Mapa Natal, porque indica que los acontecimientos
representados por el astro [aparentemente] retrógrado, o no tomarán
lugar o tomarán lugar tardíamente”.
Ilustración 3 - Recuperada de [Link]
Mario
Un joven homosexual, estudiante de la Universidad Externado de
Colombia, consultó un astrólogo de Manizales en julio de 2014 cuando
aún no había salido del clóset. Quería saber si la homosexualidad podía
verse en un Mapa Natal, “porque si es así, quizás los homosexuales
nacemos, no nos hacemos”, dijo, “y eso absolvería muchas dudas”,
agregó. El astrólogo, sin embargo, siempre se refirió a su vida amorosa
desde el punto de vista femenino: “Tu novia parece ser muy fiel”. Es
decir, no advirtió que Mario era homosexual y que tenía, durante la
época de la entrevista, un novio, no una novia.
¿Puede verse la homosexualidad en un Mapa Natal? Los astrólogos no
se han puesto de acuerdo. Unos sostienen que sí; otros, que no.
Quienes sostienen lo primero defienden también que el homosexual
nace, razón por la cual puede advertirse en el Mapa Natal, ya que este,
según ellos, puede ofrecer luces sobre la constitución genética del
individuo (de ahí la astrología médica). Quienes sostienen lo segundo,
sin embargo, defienden que el homosexual se hace, razón por la cual no
puede advertirse en el Mapa Natal.
Según los neurocientíficos neerlandeses Simon LeVay, Dick Swaab y
Glenn Daniel Wilson, de las universidades de Cambridge, Ámsterdam y
Canterbury, respectivamente; el académico asiático Qazi Rahman,
del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del London King’s
College; y el neurocientífico colombiano y paradigma en neurociencia,
Ernesto Bustamante Zuleta, de la Pontificia Universidad Javeriana,
durante los primeros seis meses de gestación del feto se radica en el
hipotálamo, el gen homosexual, que aflora en la pubertad. Después de
todo, tanto la erección como el endurecimiento del clítoris, es decir, la
excitación sexual, responde a la espontaneidad de una reacción
bioquímica: el sistema nervioso parasimpático acelera el pulso nervioso
y el lóbulo frontal suprime nuestras inhibiciones cuando nos gusta
alguien (Bustamante Zuleta, E. Comunicación personal del 8 de mayo
de 2013).
Esta es la razón científica por la cual algunos astrólogos defienden que
la homosexualidad puede auscultarse en un Mapa Natal, pues el
individuo “lo trae consigo cuando ha nacido”, sostiene el astrólogo
puertorriqueño Víctor Murillo Rodríguez, también profesor de historia y
literatura de la Universidad de Puerto Rico (Estados Unidos).
El Dr. Adolfo Weiss, autor de Astrología Racional (1926), un tratado de
astrología de 843 páginas, hasta hace poco considerado la biblia de los
astrólogos (porque recoge las enseñanzas de Morinus, entre otros
grandes), parecía sentirse seguro de ello: “Una cuadratura (90°) entre
Urano y Venus producirá casi sin excepción tendencia homosexual, ya
que Urano, debido a su naturaleza excéntrica, corrompe la naturaleza
de Venus, distorsionando la constitución genética del nativo con
relación a la sexualidad gobernada por Venus”, sostiene Weiss en su
obra.
Urano es el único astro del sistema solar con un eje de rotación de 98°
de inclinación (97.77°, para ser exacto). Como en la astronomía,
también en la astrología, la cual se desprende de la primera, Urano es
descrito del mismo modo: extraño. De ahí que se relacione con los
procesos revolucionarios como, por ejemplo, la invención y la tecnología
y, por analogía (criterio de asignación de tópicos en la astrología),
también con las cosas no convencionales o circunstancias anormales.
La cuadratura antes mencionada por el Dr. Weiss ha sido consultada
estadísticamente por los astrólogos Rafael Cañete y Sergio Rivillo
Corral, astrólogo español de tendencia más matemática que psicológica.
Estos explican que la estadística arroja resultados insuficientes, a
saber: menos de cuatrocientos (400) casos de personas homosexuales
con la cuadratura entre Venus y Urano. Es decir, si bien el estudio
hecho por ambos establece una correlación entre la homosexualidad y
dicha cuadratura, no lo suficiente como para establecerlo
categóricamente.
Tanto los astrólogos como los científicos que defienden la tesis
biologicista de la homosexualidad sostienen que, aunque la
homosexualidad no es una enfermedad –porque esta no afecta
negativamente al individuo, razón por la cual fue removida del Manual
Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) en 1973–,
no deja de ser el resultado de una anormalidad genética porque, si no,
dos hombres o dos mujeres homosexuales podrían reproducirse
naturalmente, como las especies hermafroditas de la fauna
(Bustamante Zuleta, E. Comunicación personal del 8 de mayo de 2013).
¿Qué es la «síntesis» astrológica?
“Quien es capaz de ver la totalidad es filósofo; quien no,
no”. Platón (427-347 a.C.)
Ilustración 4 - Recuperada de Solar Fire Gold
La Ilustración No. 4 ofrece al espectador todos los componentes de un
Mapa Natal: los espacios de 30° o más (debido a que el nacimiento tomó
lugar muy arriba en el hemisferio de la Tierra, New Jersey, [Link].), son
las Casas astrológicas, cuyas líneas exhiben los grados y minutos del
signo en que abre su cúspide (Casa 3, por ejemplo, abre en los 22° de
Tauro; la Casa 4, en los 18° de Géminis). También muestra las
relaciones angulares (aspectos) que los astros sostienen entre sí, y por
supuesto, el símbolo de cada cuerpo celeste y de cada signo y de cada
aspecto con sus respectivas leyendas. En la parte inferior izquierda,
una tabla de los aspectos, para que el astrólogo pueda identificarlos con
claridad en caso de que el Mapa los muestre un poco conjuntos.
Las anécdotas antes narradas exhiben la ignorancia de dos de muchos
astrólogos; primero, porque no hacen síntesis y, segundo, porque no
estudian. La posición de cada uno de los demás astros del Mapa Natal
matiza el signo solar, del mismo modo en que este matiza a los demás.
El error de lectura, explica García, sobreviene cuando el astrólogo
pretende interpretar el Mapa Natal a la luz de cada matiz por separado,
como si fuera el único, en lugar de hacer una síntesis, es decir, un
análisis integrado de la fotografía del firmamento. “¿Cuántas personas
son Géminis, Escorpio, Piscis, Leo? ¡Miles! ¿Las juzgaríamos a todas por
igual con base en su signo solar? Es absurdo”, afirma, aduciendo que la
astrología contemporánea se ha convertido en un conjunto de “recetas”
carentes de ejemplo práctico.
De Géminis suele señalarse hipocresía e inteligencia; de Aries,
individualismo; de Escorpio, rencor; de Sagitario, desorden; de Piscis,
drama; y con base en estos estereotipos, si el astro que presentan en
estos signos es Venus, que gobierna el amor, entonces sus relaciones
serían engañosas (Géminis), egoístas (Aries), vengativas (Escorpio),
inestables (Sagitario) o dramáticas (Piscis). Nada más lejos de la verdad,
pues, según explican los expertos, deben observarse lo que ellos llaman
aspectos, es decir, las relaciones angulares que los astros sostienen
entre sí, pues atenúan o agravan las características que advertimos en
primera instancia.
La «síntesis» (análisis integrado) es cosa compleja, según los expertos. A
propósito, el autor de Astrología Racional, el Dr. Adolfo Weiss, dice: “La
síntesis requiere del astrólogo un intelecto tan robusto como versátil, no
solamente matemático”; y, reconociendo la crudeza de la disciplina
contemporánea, agrega: “Lo que se entrega vulgarizado a la multitud,
merece cualquier nombre, menos el de astrología”.
Emulando la estructura lógica de Platón, podríamos concluir entonces:
quien es capaz de hacer síntesis es astrólogo; quien no, no.
La tecnología ablandó al astrólogo
“La explosión tecnológica no había eliminado la capacidad
humana para cometer errores”. Noah Gordon (1926).
En la Antigüedad y también en el Medioevo, quienes eran astrólogos
también solían ser astrónomos, físicos, matemáticos y/o médicos:
Claudio Ptolomeo (100 d.C.-170 d.C.), Teofrasto Paracelso (1493-1541),
Michel de Nôtre-Dame (1503-1566) y Jean-Baptiste Morin de
Villefranche (1582-1656), mejor conocido como Morinus, entre otros.
Actualmente, sin embargo, “la inmensa mayoría de astrólogos no tiene
esta formación”, sostuvo la astróloga española Lourdes Muñoz, ponente
del XXXIV Congreso Ibérico de Astrología en Madrid, España (junio,
2017).
Antes de la era del software astrológico, el cual comenzó a surgir
entrada la década del 2000 (Kepler, Solar Fire Gold, Carta Natal,
Astrodienst, entre otros), todos los astrólogos tenían que levantar un
Mapa Natal a mano, es decir, hacer cálculos elaborados con base en
una tabla de efemérides para poder determinar la posición exacta de los
astros en un lugar determinado a una hora determinada en una fecha
determinada. Tenían que indicar, con precisión de grados y minutos,
cada posición planetaria vista desde de la Tierra, lo cual también hace
parte del oficio de los astrónomos. La diferencia es que “el astrónomo no
interpreta dichas posiciones psicológica, social o médicamente; el
astrólogo sí”, distinguió Cañete.
“Es este proceso lo que mejor forma al intérprete, pues lo hace
consciente de los periodos orbitales de los astros y de la velocidad de
cada uno”, explica García, agregando que les permite advertir las
épocas en las cuales un suceso es más probable que se manifieste
según la probabilidad con que lo presenta el Mapa Natal en una fecha
determinada.
Actualmente, el software ahorra a los astrólogos no solamente ese
proceso sino también ¡la lectura! Sí: el software ofrece al usuario, sean
o no astrólogos, un informe escrito sobre el Mapa Natal calculado. Pero
“se trata de un informe tan relativo como el signo solar de cada quién”,
aclara García, pues ningún computador puede hacer un análisis
integrado del Mapa, “es, simplemente, imposible”, del mismo modo en
que una aplicación como Waze, por ejemplo, jamás podrá emular el
criterio humano, solamente establecer predicciones con base en
patrones estadísticos, entre otras funciones.
Lo más grave de la proliferación del software es que personas que no
son astrólogas, con el apoyo de estos hacen consultas, dicen lo que el
consultante quiere escuchar y cobran, contribuyendo al desprestigio de
la disciplina. Si bien el software puede hacer el trabajo del astrólogo
más rápido, pues no tiene que pasar días haciendo cálculos
astronómicos, estos traen consigo features impertinentes, como los
informes antes mencionados, pues solamente el astrólogo puede leer un
Mapa correctamente, no una máquina, y si a esto se suma el
componente humano, es decir, el mal uso del programa por parte de
manos no expertas, tenemos como resultado una vulgarización de la
astrología.
A propósito, Rodrigo Andrés Torres, profesor de matemáticas de la
Universidad Nacional de Colombia (UNAL), opina: “Actualmente, la
paradoja de la información es algo irónica: a pesar de haber más acceso
a fuentes, el conocimiento es cada vez más superficial, cada vez más se
estudia más chapuceramente, y, cada vez más se conceptúa menos. Por
eso hay tantos expertos en nada dando cátedra en todo. Ojo con los
cantos de sirena”.
La astrología y la astronomía
“Cuéntame y olvidaré; muéstrame y recordaré; involúcrame
y entenderé”. Antiguo proverbio chino.
Torres, quien también tiene formación en astronomía, aceptó una
entrevista sobre la validez de la disciplina, afirmando que, actualmente,
“se trata de una pseudociencia” porque “el desarrollo de la astrofísica,
de las matemáticas y de la química ha permitido deconstruir muchos
mitos alrededor de la astrología, y se ha mostrado que existen más
astros”.
Esto pone a la astrología o, mejor, a la astrología contemporánea,
contra la pared: si antes no se conocían Urano, Neptuno y Plutón, por
ejemplo, ¿cómo es que los astrólogos de épocas pasadas afirmaban una
u otra cosa con base en la observación de los astros? ¿Se trataba de
una observación parcial? ¿Se trata hoy de una observación completa? Si
esto es así, ¿por qué antes eran tan prestigiosos y gozaban del respeto
de los intelectuales de otras áreas del conocimiento?
Estas preguntas muestran a la astrología como una disciplina
inconsistente, o “aparentemente inconsistente”, aclara la astróloga
argentina Silvia Ceres, porque, según explica, a su turno, la presidente
de la Escuela de Astrología Astroméxico (México), Mónica Escalante, los
astrólogos ancestrales, debido a una formación tan robusta, seria,
podían prescindir de estos astros del mismo modo en que algunos
especialistas en medicina pueden prescindir de algunos exámenes para
establecer un diagnóstico preciso.
Según Ceres, el exceso de información puede nublar el buen juicio.
“Hoy, la ampliación de la información lleva a un conocimiento
parcializado, especializado y fragmentado; es lo que va del médico
clínico o de familia al traumatólogo experto en el dedo meñique de la
mano derecha”, sentenció.
Esta, entonces, sería una de las causas por las cuales la astrología
contemporánea se distancia de la astrología tradicional, es decir, de la
astrología al crisol de su integridad racional.
La astronomía ha sostenido con fervor que, hasta la fecha, la astrología
no ha sido capaz de producir una sola prueba con relación al
mecanismo de acción de los astros sobre las personas (Bennet, J; et al.
2007). Sin embargo, Víctor Murillo Ramírez, astrólogo puertorriqueño,
también docente de historia y literatura de la Universidad de Puerto
Rico (Estados Unidos), sostiene que del mismo modo en que la fuerza de
gravedad de la luna y el sol mueven las aguas durante determinadas
épocas del año según la distancia de ambos cuerpos celestes con
relación a la Tierra, también nosotros somos sensibles a los astros, no
solamente a la luna y el sol, debido a una relación bioquímica entre
estos y nosotros. “Mucha gente que no cree en la astrología ignora o no
comprende esto y, por ello, la ven como una especie de fantasía, no
como una realidad de índole bioquímica y astrofísica gracias a la
matemática: distancia, hora y lugar exactos del nacimiento”.
Murillo trae a colación el ejemplo de quien se encuentra expuesto a la
radiación nuclear de una planta debido a su cercanía, a diferencia de
quien se encuentra a kilómetros de distancia o unos metros más lejos.
La persona más afectada sería la más cercana, y la menos afectada, la
más distante. Luego, si la planta fuera suspendida de siete a ocho de la
noche, por ejemplo, entonces aún quien estuvo cerca no se vería
afectado si hubiere estado allí durante dicha hora. Así funciona, según
explica Murillo, la descarga energética de los astros sobre nosotros
según el momento del nacimiento. Esta descarga “viene a ser una
impronta metabólica que determina nuestro estado de salubridad física,
mental y espiritual”, agregó.
Al parecer, tampoco los signos y las Casas astrológicas surgen de la
nada, es decir, no son un invento. En astrología, está lo que se conoce
como Casas y las establece la rotación de la Tierra sobre su propio eje,
como fue explicado anteriormente.
Cada Casa (véase la Ilustración No. 3), dicen, gobierna un área de la
vida, y también cada una pertenece a un signo y a un astro específicos,
como se advierte en la Ilustración No. 4. La Casa 1 –también conocida
como el Ascendente (signo que se pone sobre el horizonte al momento
del nacimiento)– ofrece luces sobre nuestra apariencia física; la Casa 2,
sobre las finanzas y las producciones en general; la Casa 3, sobre las
comunicaciones y viajes de corta distancia; la Casa 4, sobre el hogar y
los bienes raíces; la Casa 5, sobre el cortejo y los hijos; la Casa 6, sobre
la salud y la comida; la Casa 7, sobre los noviazgos y/o el matrimonio;
la Casa 8, sobre la sexualidad y la muerte; la Casa 9, sobre los estudios
superiores y los viajes al exterior; la Casa 10, sobre la profesión u oficio;
la Casa 11, sobre las asociaciones y las amistades; la Casa 12, sobre la
enfermedad.
Una de las cosas que, según relata Cañete en su blog Cosmos, alma y
destino, contribuye a comprender un Mapa, es la relación
complementaria de las Casas. Si la Casa 1 es el ‘yo’, la Casa
diametralmente opuesta, la Casa 7, ‘el otro’, y por eso la primera
pertenece a Aries (individuo) y, la séptima, a Libra (pareja). Así mismo,
si la Casa 3 representa los viajes de corta distancia y, la Casa 6, la
salud, las Casas diametralmente opuestas, Casas 9 y 12, a su turno,
los viajes de larga distancia y la enfermedad, respectivamente. El signo
que corresponde a una Casa se le denomina ‘el signo natural de esa
Casa’, y el signo en el cual un astro ‘se siente bien’, se le denomina, a
su turno, ‘el signo natural de ese astro’ o ‘el domicilio de ese astro’.
Estos y otros elementos, o no son bien comprendidos por muchos
profesionales o son descartados, “pero constituyen la pieza fundamental
de la comprensión del Mapa”, asegura Cañete.
El experimento double blind (doble ciego) en California, Estados
Unidos
“Ni los reyes ni los gobernantes llevan el cetro, sino los que
saben mandar”. Sócrates de Atenas (470-399 a.C.).
Un afamado experimento sobre la validez de la astrología, promovido
por el físico y escritor estadounidense Shawn Carlson (1960) y llevado a
cabo entre el Inventario Psicológico de California (Estados Unidos) y el
Consejo Nacional de Investigación Geocósmica de Estados Unidos poco
antes de que fuera publicado en la prestigiosa revista científica Nature
en 1985, dejó mal parada a la disciplina. En realidad, ¡la avergonzó!
Mientras el Inventario Psicológico proporcionó los perfiles psicológicos,
el Consejo Nacional, por su parte, designó los astrólogos. El objetivo era
que estos determinaran a quién o a qué perfil psicológico correspondía
cada uno de los Mapas Natales calculados con base en las fechas de
nacimiento de cada uno de los perfiles, fechas que incluían la hora
exacta del nacimiento y asimismo el lugar. El estudio concluye que la
“la prueba refuta claramente la hipótesis astrológica”, porque los
astrólogos no fueron capaces de ‘dar pie con bola’, es decir, no pudieron
hacer coincidir los perfiles con los Mapas.
No obstante lo anterior, Murillo y García sostienen que, así como
algunos abogados pueden detectar imprecisiones jurídicas o falacias en
una defensa, acusación o sentencia, otros no, u otros solamente
imprecisiones jurídicas, no también los tipos de falacias. Como en
cualquier profesión, depende de la formación del profesional. Algo así
como darle a una persona un libro para que extraiga las tesis centrales
del mismo: el analfabeto no podrá extraer siquiera los sujetos y los
verbos y, sin embargo, en virtud de la ignorancia, sostendrá que el libro
no dice nada, sin ser ello cierto; el escolarizado, por su parte, apenas
extraerá algunos conceptos y, en virtud de su limitada comprensión de
lectura, sostendrá X o Y cosa, susceptible a errores; el universitario, a
su turno, identificaría las tesis centrales; del magíster o doctorado, por
último, se esperaría que extrajera no solamente las tesis centrales sino
también errores de argumentación o falacias.
“¡Vaya usted a saber el nivel de comprensión de lectura de los
astrólogos designados por el Consejo para ese estudio!”, se quejan
algunos astrólogos como Murillo, quien considera que, cuanto más
ascendemos en el hemisferio, mayor basura encontramos, a pesar de
sus prestigiosas instituciones, porque, aunque muchos no tienen la
aptitud, con solo pagar acceden a una educación “que no merecen, que
les queda grande”, sostiene, por su parte, García.
Según Murillo, la mejor escuela de astrología se encuentra en Buenos
Aires, Argentina, debido a la influencia weissiana (Adolfo Weiss). Podría
tener razón, pues se rumora positivamente de los astrólogos argentinos
y chilenos y cada vez menos positivamente de los astrólogos
colombianos, venezolanos, mexicanos y, especialmente,
norteamericanos. “La cultura de consumo contribuye a trastocar la
disciplina astrológica, como también otras”, cree Murillo.
García, por su parte, afirma que el psicólogo y estadístico francés
Michel Gauquelin (1928-1991) y el teósofo y astrólogo británico Alan
Leo (1860-1917) contribuyeron con el desprestigio de la astrología.
Mientras el primero se dedicó a comprobaciones estadísticas, el
segundo a escribir libros “que se reducen a recetarios de cocina inútiles
e ignorantes”, y por ello, “considero que se tiró un conocimiento que le
quedó grande, muy grande”.
Los Mapas Natales, por la forma en que están constituidos, no siempre
admiten la posibilidad de revelar X o Y cosa bajo investigaciones
estadísticas, “porque un único fenómeno no se presenta bajo una única
configuración natal”, aclara Murillo. El astrólogo español Rafael Cañete
coincide: “En la astrología las estadísticas no terminan de funcionar,
pues un solo aforismo [posición astronómica] no se cumple siempre,
porque hay más factores que intervienen”, los cuales resultan difícil
sobremanera recogerlos bajo un modelo estadístico.
Murillo señala que “ese es el ingenuo error de quienes pretenden
establecer X o Y cosa bajo fórmulas o recetas, y es entonces cuando
revelan el nivel de su formación”. Por eso, dice, es tan importante el
tratado Astrología Racional anteriormente mencionado, “el cual,
actualmente, nadie lee; absolutamente nadie”, acreditó. En otras
ocasiones, no obstante, se trata de conveniencia, pues “no desean pasar
trabajo”, así como tampoco “saben emplear la técnica que conocemos
como «casas derivadas», insistentemente empleada por los antiguos”.
Dicha técnica, explica, permite profundizar en el Mapa Natal.
Aparentemente, resulta complicado poder hacer un examen confiable
sobre la validez de la astrología, al menos hasta que las escuelas de
astrología del mundo “se comprometan unánimemente con una
enseñanza integral, coherente”. Murillo también considera que los
Mapas Natales deberían determinar la admisión o inadmisión de los
aspirantes, ya que en ellos puede advertirse quiénes tienen el talento
idóneo y la calidad moral. Según él, lo que un Mapa no revela es lo que
el astrólogo no investiga, “pero, de nuevo: depende de su comprensión
de lectura” y, esta, de su formación.
Mientras la comunidad científica global no tome interés en descubrir el
presunto mecanismo de acción de los astros sobre la vida en la Tierra, y
destine recursos a propósito, la astrología seguirá siendo una
pseudociencia, defendible solamente a la luz de ejemplos excepcionales
y de opiniones profesionales que, aunque sensatas, racionales o
sospechosamente científicas, carecen de la demostración propia de la
ciencia.
Las escuelas de astrología y la astrología en Colombia
“La buena educación es costosa, pero la mala lo es aún
más”. Robert Macey Talbert (1880-1952).
Gran parte del problema de la formación de los astrólogos no descansa
solamente en el método de enseñanza (fragmentado, contrario a la
síntesis). También “es que las escuelas pretenden formar a personas
que no tienen la aptitud”, considera Murillo, aclarando que sucede lo
mismo con cualquier profesión. “Si las universidades practicaran la
teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner se darían
cuenta de que no todo el mundo debería ser abogado, psicólogo, médico
o político y [dada la complejidad de la astrología] mucho menos
astrólogos”. Según él, por eso hay tanto profesional mediocre, no
solamente en astrología.
Por otra parte, “las bases éticas de la profesión son dejadas por fuera”,
consideró la astróloga española Lourdes Muñoz en entrevista. La ética
profesional se traiciona, según ella, con precios exorbitantes durante
consultas relativamente breves y, a menudo, sin informes escritos sobre
la consulta.
Según la presidente de la Escuela de Astrología Astroméxico, Mónica
Escalante, “en Colombia apenas se está desarrollando una manera
seria”. A propósito, trae a colación el ejemplo de dos alumnos que
acudieron a ella quejándose de no haber encontrado nada digno de
consideración en Colombia, a diferencia, por ejemplo, de en Argentina,
donde “sé que hay mucha literatura y mucha astrología”.
Aunque Escalante considera que en Latinoamérica la astrología “está
tomando seriedad” debido a las nuevas organizaciones certificadoras,
otros, como García, creen que dichas organizaciones tienen profundas
falencias, pues suelen concentrarse más “en el aspecto técnico de la
disciplina, descartando la síntesis y el estudio de los símbolos”.
En Colombia, por ejemplo, “encontramos charlatanes como Mauricio
Puerta”, dice García, “así como en Venezuela a Roberto Ibarra Ramírez”,
quienes, no obstante, gozan de prestigio; y resulta que “son los
prestigiosos con frecuencia los más charlatanes”; quizás debido al
sensacionalismo que propicia la sociedad consumista-ultra capitalista,
donde tampoco la comida conserva su estado natural u orgánico.
A esto se suma el recetario de “tal astro en tal signo es esto”, “en tal
Casa, aquello”, etcétera, descartando las posiciones astronómicas que
matizan estos juicios irresponsables; es decir, los matices que se
imponen como un “no necesariamente”. Gran parte de la literatura
astrológica –que lamentablemente hace parte de la formación de
muchos astrólogos– se dedica casi exclusivamente a esto, a establecer
“recetas de cocina”, como las llamó el distinguido astrólogo alemán, el
Dr. Weiss, en su Astrología Racional.
En Estados Unidos, por ejemplo, “gran parte de los estudiosos y
alumnos de astrología se apoyan en La Biblia astrológica: la guía
definitiva hacia el Zodiaco de Judy Hall”, adujo Murillo. Un texto que, si
bien comprende conceptos astronómicos y astrológicos acertados, en
gran parte no es más que un “recetario astrológico ‘bien’ elaborado”.
En realidad, el conocimiento que imparten muchas escuelas
astrológicas constituye un conjunto de prejuicios.
Tanto Escalante como García, Ceres, Cañete y demás profesionales
consultados coinciden sobre las cualidades que debe reunir un
astrólogo: “Las que se le pide a cualquier profesional: conocimientos
sobre la materia, honestidad intelectual y compromiso con su tarea”
(Ceres, S. Comunicación personal del 1 de febrero de 2018).
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