La batalla de Aqueloo (en búlgaro: Битка при Ахелой, griego: Μάχη Αχελώου του),5
también conocida como la Batalla de Anquialo,6 tuvo lugar el 20 de agosto de 917,
en el río Aqueloo, sobre la costa del mar Negro, cerca de la fortaleza búlgara de
Tuthom, que es ahora la ciudad de Pomorie, entre las fuerzas búlgaras y bizantinas.
El resultado de la batalla fue una victoria decisiva para Bulgaria garantizando no
sólo los éxitos de las batallas anteriores para Simeón I, sino que lo convirtió en
el regente de facto de toda la península balcánica con excepción de la bien
protegida capital bizantina de Constantinopla y el Peloponeso.
La batalla de Aqueloo se considera una de las mayores batallas en la Edad Media y
uno de los mayores éxitos militares de Bulgaria.1 Entre las consecuencias más
importantes fue el reconocimiento oficial del título imperial de los reyes de
Bulgaria, una humillación a los bizantinos nunca experimentada como resultado de un
encuentro con cualquier otro país.
Índice
1 Antecedentes
2 Preparativos para la batalla
3 El ejército bizantino
4 El ejército búlgaro
5 La batalla
6 Consecuencias
7 Significancia histórica
8 Referencias
9 Bibliografía
10 Enlaces externos
Antecedentes
Las tropas búlgaras toman Adrianópolis.
Después de la victoria de los búlgaros en la guerra de 894 a 896 los bizantinos se
vieron obligados a rendir homenaje al zar Simeón I de Bulgaria. En 912, cuando el
emperador bizantino León VI murió, su hermano Alejandro se negó a pagar tributo a
los búlgaros. Simeón vio una oportunidad para librar una nueva guerra y cumplir su
ambición de conquistar Constantinopla.
Alejandro murió en el mismo año y el nuevo gobierno bajo el reinado del patriarca
Nicolás el Místico hizo desesperados intentos para evitar la guerra, prometiéndole
que el niño emperador Constantino VII se casaría con una de las hijas de Simeón.7
Esto se planeó secretamente en la Corte bizantina en 914; sin embargo, la nueva
regente, Zoe, madre de Constantino, rechazó el matrimonio. En algún momento, el
patriarca y Simeón incluso se reunieron fuera de las murallas de Constantinopla,
realizando una ceremonia de coronación. A partir de entonces, Simeón comenzó a
utilizar el título de «zar de los búlgaros», y el título griego de basileos en sus
sellos.8
Sin embargo después de una conspiración en la corte bizantina en 914, la nueva
regente Zoe, la madre de Constantino, rechazó el matrimonio. En respuesta los
búlgaros conquistaron la Tracia oriental, y la población reconoció a Simeón como su
señor;91011 en septiembre de 914 fue conquistada Adrianópolis,12 mientras que el
ejército bizantino estaba ocupado en el este.13 Al año siguiente, el ejército
búlgaro atacó las zonas de Dirraquio y Tesalónica.14
Preparativos para la batalla
Ambos bandos se prepararon cuidadosamente para el choque decisivo del conflicto. La
emperatriz Zoe quería hacer rápidamente un acuerdo de paz con los árabes y que
participara el ejército de Oriente en una guerra con Simeón para destruirlo.1516
Los bizantinos trataron de encontrar aliados17 y enviaron emisarios a los magiares
(húngaros), serbios y pechenegos,18 pero Simeón estaba familiarizado con los
métodos de la diplomacia bizantina y desde el principio tomó medidas para subvertir
una posible alianza entre sus enemigos. Así pues, los bizantinos se vieron
obligados a luchar solos.
En el siglo ix, los bizantinos se coligaron con los pechenegos, pueblo seminómada
de ascendencia turca del Asia Central. Estos jinetes de las estepas fueron
utilizados para defenderse de otras tribus más peligrosas, como los rus y los
magiares. Esta era una vieja táctica romana («divide y vencerás»), continuada por
sus sucesores bizantinos: hacer luchar a una tribu contra otra.
En 894, los búlgaros fueron a la guerra contra Bizancio. A principios de 895, el
emperador León VI el Sabio solicitó la ayuda de los magiares, que enviaron un
ejército al mando de un tal Levente a Bulgaria. Este realizó una brillante campaña
e penetró profundamente en Bulgaria, mientras que el ejército bizantino entró a
Bulgaria desde el sur. Atrapados entre los magiares y las fuerzas bizantinas, el
zar Simeón se dio cuenta de que no podía librar una guerra en dos frentes, y
rápidamente llegó a la conclusión de que debía firmar el armisticio con el Imperio
bizantino.
El primer rudimentario estado serbio surgió a mediados del siglo ix; descendientes
de los eslavos de la actual Polonia, los serbios al principio actuaron como
vasallos del Imperio bizantino y búlgaro alternativamente. La primera dinastía
serbia acabó en 960 con la muerte del príncipe Časlav, que logró unificar todos los
territorios serbios ubicados entre la frontera meridional moderna de Serbia y
Montenegro, pasando por casi todo el territorio de Bosnia y Herzegovina, y la costa
sur de Croacia. A raíz de ello, los serbios de las tierras antes incorporadas al
Imperio bizantino pasaron directamente, después de su caída, al Imperio búlgaro en
el año 1018.
El ejército bizantino
Zoe Karbonopsina y su hijo, el emperador Constantino VII.
En el 917, el imperio bizantino había estabilizado sus fronteras orientales, y los
generales Juan Bogas y León Focas fueron capaces de reunir más tropas desde Asia
Menor,19 quizá de 62.000 a 80.000 hombres.
Este fue un enorme ejército4 y su objetivo era la eliminación definitiva de la
amenaza búlgara desde el norte. Los comandantes bizantinos estaban convencidos de
que su estrategia tendría éxito. Se trató de subir la moral de los soldados
haciéndolos jurar por la milagrosa Cruz de madera (una reliquia que se decía,
provenía de la misma cruz de Cristo) a morir el uno por el otro.
Los Themas se trataban de circunscripciones territoriales de carácter militar que
agrupaban a varias de las antiguas provincias y en los que la máxima autoridad
militar y administrativa era el estratega, el comandante del cuerpo de ejército
allí acuartelado, cuyos soldados tenían asignados lotes de tierra para su sustento.
Por lo que respecta a la organización y jerarquía del thema, el distrito y el
cuerpo de ejército en él acuartelado estaban dirigidos, por el estratega. A sus
órdenes estaban varios turmarcas que dirigían las subdivisiones del thema (llamadas
tourmai o meros), que a su vez se articulaban en droungos (mandadas por un
drungario). La unidad táctica básica era la bandera o banda (bandon), cuyos
efectivos variaron con los años desde los 50 a los 400 hombres, y que era mandada
por un conde (kometes). El bandon se organizaba en centurias al mando de un
kenterion, kentarca o hecatontarca (denominaciones griegas para el centurión
latino) y estas a su vez en pelotones de 8 hombres dirigidos por decarcas.
Si bien las tropas de los themas aportaban el grueso de los ejércitos bizantinos de
este período, el corazón de los mismos eran los Tagmata (τάγματα, “batallones”). Se
trataba de unidades de élite acuarteladas en Constantinopla con destacamentos
apostados en Tracia y en Asia Menor.
Los Tagmata fueron creados en el siglo VIII por Constantino V a partir de las pocas
fiables tropas del thema de Opsikion y unidades de la guardia palatina ya
existentes pero apenas útiles. Sobre esta base, el emperador organizó tres
poderosas unidades de caballería pesada conocidas como Scolas (Σχολαί, "Las
Escuelas"), Excubitores (Εξκούβιτοι, "Los Vigilantes") y Vigla (Βίγλα, "La
Vigilancia"), batallón también conocido como Arithmos (Αριθμός,,"Los Números").
Además las tropas fueron pagadas por adelantado y una flota comandada por Romano
Lecapeno se puso en camino hacia el norte hasta llegar a la desembocadura del
Danubio. Los bizantinos habían intentado pagar a algunas tribus pechenegas para
atacar, pero Romano no estaba de acuerdo con transportarlos a través del Danubio, y
en su lugar, atacaron territorio el búlgaro por su propia cuenta.20
El ejército búlgaro
El ejército búlgaro bajo Simeón, era mucho más pequeño.4 A pesar de que se habían
arruinado las negociaciones bizantinas, los búlgaros todavía temían que los
antiguos aliados de los bizantinos, los pechenegos y los magiares, les atacaran
desde el norte, por lo que dos pequeños ejércitos fueron enviados a proteger el
norte de las fronteras del vasto imperio búlgaro que se extendía desde Bosnia en el
oeste hasta el río Dniéper en el este. Además, las fuerzas búlgaras de Marmais se
desplegaron cerca de las fronteras occidentales contra los principados serbios a
fin de evitar posibles disturbios.
La batalla
La victoria búlgara en Anquialo.
El enorme ejército bizantino marchó hacia el norte y estableció su campamento en
las cercanías de la gran fortaleza de Anquialo. León Focas intentó invadir Moesia y
encontrarse con los pechenegos y las tropas de Lecapeno en Dobrudzha.
Simeón rápidamente concentró su ejército en las colinas alrededor de la fortaleza.
En la mañana del 20 de agosto de 917, la batalla entre los búlgaros y los
bizantinos se inició por el río Aqueloo, cerca de la aldea actual de Aqueloi, a 8
kilómetros al norte de Anquialo (la moderna Pomorie) en la costa del mar Negro.
Los generales bizantinos planeaban flanquear el ala derecha búlgara con el fin de
desviar a las tropas de Simeón de los pasos de los Balcanes. El gobernante búlgaro
concentró sus fuerzas más poderosas en las dos alas izquierdas y dejó el centro
relativamente débil con el fin de rodear al enemigo cuando el centro cediera al
ataque bizantino. Simeón mismo estuvo a cargo de las grandes reservas de caballería
escondidas detrás de las colinas que se reservaron para el golpe decisivo.
El ataque bizantino fue feroz y no pasó mucho tiempo antes de que los búlgaros
comenzaran a retirarse lentamente.21 La caballería del enemigo cargó contra la
infantería en el centro de las líneas búlgaras matando a muchos soldados. Los
búlgaros estaban en una posición desesperada, ya que fallaron al intentar mantener
la altura que les daban las colinas al sur del río y comenzaron una precipitada
retirada hacia el norte.
Por lo tanto, los bizantinos comenzaron una persecución de los enemigos en huida y
sus estructuradas formaciones de batalla pronto empezaron a romperse. La batalla se
libró furiosamente. El momento decisivo se produjo cuando los cuerpos de caballería
pesada búlgara, dirigidos por Simeón, atacaron a los bizantinos desde la izquierda,
detrás de las colinas.22Con una irresistible carga los caballeros cargaron contra
el enemigo, que inmediatamente se quebró bajo tan sorpresivo y violento ataque,
esto provocó que cundiera el pánico y la infantería se largara en retirada.23
"... Y ahora incluso, se pueden ver montones de huesos en Anquialo, donde los que
huyeron del ejército de los romanos fueron lamentablemente muertos. "
León el Diácono, (75 años más tarde.24)
Algunos bizantinos intentaron repeler la carga de caballería, pero también fueron
atacados por la infantería búlgara. El zar Simeón personalmente tomó parte en la
lucha, y su amado caballo blanco fue muerto en el fragor de la batalla. Los
bizantinos fueron completamente dispersados. León Focas se salvó huyendo a
Mesembria (moderna Nesebar) en Bulgaria, pero en el fragor de la lucha muchos otros
comandantes (arcontes)25 fueron exterminados junto con gran número de soldados y
oficiales.
Al final del día, los búlgaros superaron a los defensores de Mesembria y capturaron
la ciudad. León Focas apenas escapó en una nave de guerra bizantina. El historiador
bizantino León el Diácono dice que 75 años después de esta catástrofe en el ámbito
militar los campos de Anquialo aún estaban cubiertos con decenas de miles de
esqueletos de los bizantinos. La batalla fue una de las más sangrientas en toda la
historia medieval y algunos historiadores se refieren a ella como "la batalla del
siglo".