DISCURSO
DISCURSO
Muy buenos días a todos ustedes. Saludo con mucho respeto al rector de la Universidad,
Arquitecto Arturo Somoza; al vicerrector José Rodríguez; al ministro de Trabajo del
gobierno de Mendoza; al Consejo Superior de la Universidad, que tomó la decisión de
otorgarme este honor, para mí, para mi persona, de Dr. Honoris Causa; a los ocho
decanos/as de nuestra Universidad; a nuestro embajador, a nuestro cónsul; a los estudiantes,
a los profesores, a los académicos; pero permítanme también saludar con mucho cariño con
mucho respeto a mis compatriotas bolivianos que están aquí.
Eso me hizo recordar una imagen que quiero mostrarles a ustedes de lo que sucede en mi
país y de este profundo vínculo de historias entre Argentina y Bolivia, Bolivia y Argentina.
En 1532, cuando llegaron los españoles a Cajamarca, estaba el Inca rodeado de un ejército,
un ejército de miles de indígenas y estaban los españoles refugiados en unas instalaciones.
Lo convocaron al Inca a una reunión y le habían preparado una celada. La caballería de
Pizarro, que una vez que entró el Inca arremetió con fuerza contra los custodios del Inca
Atahualpa. Lo hacen caer de su estera. Lo detienen, lo apresan y luego lo matan. Ahí
comenzó una larga historia de dominación colonial de los pueblos de América Latina que
tuvo en la caballería su punta de lanza de este proceso de dominación terrible que se dio en
el continente. 1532, la traición de Cajamarca, la celada de Cajamarca.
En 1817 va a ser otra caballería, pero no la que va a detener ni postrar a un líder indígena,
sino la que va a rendir honores a un líder indígena. Está en mi mente la visita de Belgrano a
Potosí, con uno de los ejércitos auxiliares que partió de estas tierras argentinas. Y es la
primera vez que registra la historia -no hay otro registro en la historia- que una autoridad
con la caballería le rinda honores, ya no lo ataque, sino le rinda honores a un líder indígena,
el famoso indígena guaraní Cumbay. Va a ser Belgrano, un argentino, que va a realizar el
acto de reconocimiento hacia un indígena que no se había conocido antes, desde tiempo de
Atahualpa -y que no se va a conocer después hasta los tiempos de Evo- cuando Belgrano, a
la entrada de Potosí, coloca la artillería, la caballería y toda la oficialidad vestida
impecablemente para una ceremonia imperial y va a recibir Belgrano a un indígena que
llegará con tres o cuatro flecheros, casi semidesnudo, pero recibido como un rey, como un
líder.
Desde entonces nunca, un ejército, una caballería, una autoridad, reconocerá a un indígena,
con la calidad que lo hizo Belgrano a este guaraní. Van a pasar 20, 30, 40 años se van a
formar las repúblicas, va a surgir Bolivia, van a haber revueltas, revoluciones, golpes de
Estado, nunca la caballería: los honores, van a ser dados a los pueblos auténticos de estas
tierras latinoamericanas: los indios. Y será recién el año 2006, más de 450 años desde la
muerte de Atahualpa, más de 150 años desde la recepción de Belgrano a Cumbay, que
nuevamente y por primera vez, en tierras latinoamericanas, los ejércitos, la caballería, les
van a rendir honores a otro indio: Evo Morales Ayma.
¿Qué habrá pasado por la cabeza de Belgrano para hacer una cosa tan avanzada? ¿Qué tipo
de educación y de percepción del mundo habrá tenido Belgrano para adelantarse a su época
160, 170 años? En mi país, antes de Evo, ninguna autoridad, ningún ejército rendía honores
a los indígenas, siendo que somos un país de mayoría indígena. Nunca. Nunca una
caballería se postraba a las órdenes de un indígena. En tiempos de Belgrano, sí sucedió. Y
tuvo que venir Evo Morales para recoger esa enseñanza, para recoger ese símbolo. Y hoy
en día el ejército rinde honores a un indígena llamado Evo Morales, como tendría que haber
sido siempre en nuestra América Latina.
No me deja de sorprender este vínculo entre Argentina y Bolivia. Argentina ha tenido otro
derrotero frente a sus pueblos indígenas. Pero ha tenido entre sus líderes personas muy
visionarias. Personas que veían los hilos hacia el futuro y no se empantanaban,
simplemente, en el presente. No en vano es aquí, en Argentina, que en el Congreso de 1816
se debatía sobre la posibilidad de la restitución de una especie de monarquía constitucional
a la cabeza del heredero Inca.
En Argentina se debatieron en el siglo XVIII cosas muy hermosas que luego no se pudieron
cumplir. Luego la historia llevó por otros lados a la Argentina, pero tuvieron próceres,
intelectuales, luchadores que pudieron visibilizar que América Latina iba a poder caminar
sus caminos de emancipación sólo cuando el movimiento de los pueblos indígenas
adquirieran su reconocimiento. Y eso recién sucedió en el siglo XXI.
Desde México hasta Argentina, Bolivia y Brasil, Chile y Perú, Ecuador, Venezuela, en los
años 80 y 90 el continente vivió un segundo proceso de articulación regional de derecha, es
decir, de desnacionalización de las sociedades, de la economía, fragmentación de las
estructuras sociales. Y es a principios del siglo XXI que se da un acontecimiento
extraordinario que no tiene un parangón en la historia: la emergencia diversa con sus
ritmos, su propio lenguaje, sus propios liderazgos, sus propias metas, pero que podemos
denominar un programa post neoliberal.
Unos más acelerados, otros más lentos, pero en el fondo hoy América Latina camina con un
régimen de carácter post neoliberal, que nos permite ver Estados Unidos o Europa desde
otra distancia. Cosas que hemos vivido en Argentina, recién comienzan a reproducirse
ahora en España, en Grecia, en Italia, en Francia, lo que hemos vivido aquí y que sabemos
que conduce al desastre, que es la entrega de lo público a lo privado. Iniciativas del Banco
Mundial y del Fondo Monetario que se aplicaron en América Latina y que fracasaron y que
fueron superadas, hoy se presentan como novísimas propuestas en Europa, en Europa del
Este, en Europa del Sur. En ese sentido hoy el continente está más avanzado.
Eso no quita que no tengamos dificultades. Hay dificultades, va a haber dificultades, tiene
que haber dificultades. Problemas a veces en economía, en la política, en el ámbito social,
pero por encima de esas dificultades está el diseño general de un nuevo tipo de continente,
de un continente que ha tomado varias decisiones.
Una segunda iniciativa es la conquista del poder, la conquista del gobierno por vía
democrática. Muchos de nosotros nos propusimos la lucha por el poder del pueblo, a través
de la vía armada, de la lucha armada. Buena parte de los hermanos que propusieron eso
murieron, fueron encarcelados, desaparecidos, torturados, desterrados. Pero esa misma
generación, a partir de un nuevo contexto social, que asume la conducción de sus países a
través de la vía democrática, entendida la vía democrática no solamente como elecciones
cada cuatro o cinco años, sino como creciente participación del pueblo, a través de
organizaciones barriales, laborales, sindicales y gremiales en la toma de decisiones.
Es una segunda característica del continente. La primera: las políticas post neoliberales en
el ámbito económico; la segunda: la democracia como guía de transformación hacia
cambios revolucionarios en la organización social.
Cuando Bolivia se funda como república en 1825, más del 90% de las personas eran
indígenas, pero la Constitución no reconocía a los indígenas como sujetos de derecho
colectivo. Peor aún, sólo reconocía a los ciudadanos aquellos que hablaban el idioma
castellano, que tenían propiedad privada y no propiedad comunitaria y que eran poseedores
de un monto monetario. Es decir, una ciudadanía para el 10% de la población. En Bolivia
se constituyó un régimen de castas, un régimen de segregación, étnico, cultural, racial y
nacional. Ni siquiera la revolución del ’52 reconoció derechos colectivos a los pueblos
indígenas, más bien lo que le gustó fue blanquearlos: todos campesinos, todos castellano
hablantes. “Entregue su cultura a cambio de tierra, esconda sus ancestros a cambio de
educación monolingüe y única, olvídese de su identidad cultural a cambio de un mestizaje
de carácter estatal.”
Hoy Bolivia está gobernada por indígenas, pero que no solamente gobiernan para los
indígenas. Hoy los indígenas gobiernan para todos los bolivianos: para los indígenas y para
no indígenas, para empresarios, para estudiantes, para profesionales, para campesinos, para
obreros, y esto nos trae una cuarta cualidad del proceso continental.
Pero el quinto elemento tiene que ver con el concepto de hegemonía e que involucra
directamente a las universidades.
En los últimos diez años, debido a la crisis del neoliberalismo, ha emergido otro sector
social, obreros, campesinos, indígenas, clases medias, juventudes, que están teniendo una
virtud, que es la capacidad de liderizar a otros sectores sociales. Por experiencia en el
gobierno, el concepto leninista y gramsciano de hegemonía tiene dos componentes, dos
componentes indisociables. Por una parte el clásico: hegemonía es la capacidad de liderizar
a sectores sociales que no son los tuyos; es la capacidad de incorporar a otros sectores
sociales, que son diferentes a vos en el proyecto de tu sector, haciendo pasar el proyecto de
tu sector, como proyecto de todos en la medida que incorporas elementos de los otros de
manera secundaria en el proyecto líder. Hegemonía es una forma de seducción. Hegemonía
es el liderazgo intelectual, moral y organizativo de un bloque social sobre el resto de los
bloques sociales. Pero la hegemonía tiene un segundo componente y es la derrota del
adversario.
No basta incorporar las preocupaciones y las demandas de los otros bloques sociales
contestatarios opositores en la demanda para liderizar. Por lo general eso no sucede. Esta
posibilidad, descripta por Gramsci, requiere de un elemento imprescindible: la derrota, que
es la parte que le veía Lenin. Y siempre se ha querido ver una diferencia entre Lenin y
Gramsci. La visión leninista de la hegemonía: la acción de derrota del adversario; la mirada
gramsciana de la hegemonía: el trabajo de convencimiento. En verdad es una sola cosa. No
puede haber convencimiento de los otros sectores si no los has derrotado previamente.
Tienes que derrotar previamente al otro sector en su moral, en su intelectualidad, en su
percepción del mundo. Y no basta derrotar al adversario si no tienes la habilidad de
incorporar al adversario en el proyecto hegemónico dominante. Porque si no incorporas al
adversario, más pronto que tarde, el adversario volverá a crear otro polo de oposición que te
enfrentará y delimitará la expansión hegemónica.
Hoy, en Bolivia, vemos al presidente Evo, a los movimientos sociales, reunirse con los
empresarios. ¿Cómo es eso de que la COB, los indígenas, se reúnen con empresarios? ¿No
es que son los adversarios, no es que eran los que querían tumbar al presidente Evo? ¿No
eran los que tenían que golpear al presidente? Sí lo hicieron, y los derrotamos. Cuando
entraron en una actitud conspirativa, los enfrentamos, los derrotamos. Los derrotamos en
los hechos, los derrotamos en las palabras, los derrotamos en las ideas, los derrotamos en la
percepción del mundo. Pero una vez derrotados, hay que incorporarlos. Así que en este
sentido, la lectura que yo entiendo de la experiencia latinoamericana de estos últimos diez
años, es otra mirada de la hegemonía.
Hay adversarios, hay que derrotarlos y luego en su fragmentación hay que incorporarlos
para consolidar el proyecto dirigente. Solamente de esa manera se consigue la dirigencia
intelectual y moral del conjunto de la sociedad. Es decir, es Lenin y Gramsci
simultáneamente la construcción de la hegemonía duradera en nuestros países de América
Latina y en el caso específico de Bolivia.
Y yo le decía aquí cómo esto tiene que ver con las universidades, y con dos cosas. Las
universidades son los lugares donde se gestan las ideas fuerza de una sociedad. No son los
únicos lugares, porque también están los sindicatos, también están los barrios, también
están las organizaciones sociales como gestores de sentido común, de idea fuerza. Pero las
universidades tienen un papel destacado. De hecho, fundamentalmente, son productores de
ideas que se destinan luego al ámbito productivo, al agrícola, al mecánico, al ámbito
industrial. Pero la universidad es el espacio, es el laboratorio de la generación de las ideas:
técnicas, productivas, filosóficas, sociales, pero es la máquina de generación de ideas que
luego se expande, se utiliza, se difunde, o se generaliza en el ámbito social.
En el caso de Bolivia, la derrota del neoliberalismo, que va a ser muy costosa, casi
llegamos a una guerra civil, a un enfrentamiento bélico con las fuerzas opositoras. Incluso
trajeron mercenarios de otras partes para querer enfrentarlo al presidente Evo, intentar
asesinarlo. Pero el escenario fundamental de la derrota del neoliberalismo como ideología
del mundo, fue en el ámbito ideológico, en el ámbito académico, en el ámbito de la
discusión, en el ámbito del debate, en el ámbito de la opinión pública. Fueron los escenarios
académicos, universitarios y los escenarios sociales y sindicales donde la batalla se dio
primero en las ideas, en las percepciones del mundo.
Nunca olviden que la política es, ante todo, lucha por las ideas dirigentes de una sociedad.
Que la política mitad es materia y mitad es idea. Que el Estado es mitad materia
(instituciones, normas, presupuestos, reglas, procedimientos) y mitad es idea (percepción
del mundo). Entonces la primera pelea donde se da el enfrentamiento contra el poder
dominante es posible, es necesario, en el ámbito de las ideas. En la derrota de esas ideas.
Eso sucedió en América Latina. La derrota de que el neoliberalismo nos iba a convertir a
todos en europeos. Los argentinos más cerca de Europa y los bolivianos replicando Suiza
de color cobrizo. Eso era lo que nos vendieron en los años 80 los neoliberales. Que todos
íbamos a ser como los europeos, como los norteamericanos, empresarios, emprendedores,
activos, globalizados, privatizados, y la derrota de esto se dio en las calles, en los
enfrentamientos, pero ante todo en la percepción de la gente, en la posibilidad de que era
posible vencer. Si no se gana en el ámbito del espíritu y de la mente, no hay victoria
duradera por más que ganemos en la calle. Porque la victoria de la calle es efímera, se
dirime en un día, en tres días, en una semana. Pero la derrota mental está permanente, y uno
mismo, a pesar de haber ganado en la calle, puede reconstituir al viejo poder dominante
neoliberal.
La importancia clave de la lucha por las ideas, la lucha por las percepciones, la lucha por el
imaginario colectivo que uno tiene que dar desde el aula, desde el texto, desde la entrevista,
desde la opinión, desde el debate, desde la consulta.
Pero el segundo papel decisivo que tiene que desempeñar el ámbito universitario y que aún,
en el caso de Bolivia, no se da con la velocidad que uno quisiera, es en el ámbito de la
construcción de los nuevos escenarios tecnológicos, de los nuevos escenarios
administrativos, de los nuevos escenarios productivos, de los nuevos escenarios
organizativos del nuevo régimen, de manera duradera.
Muchas veces la autonomía -de la que también soy defensor, porque también sigo siendo
profesor universitario- malentendida es vista como un pequeño feudo, aislado de la
dinámica nacional. Y eso le hace daño al país y le hace daño a la propia Universidad. Lo
que requerimos es sobre la dinámica fuerte de las transformaciones sociales, una
Universidad que mantenga el respeto de sus decisiones internas, de la autonomía
conquistada desde hace 100 años pero, a la vez, una fuerte vinculación de su producción
académica, intelectual, hacia los procesos administrativos, tecnológicos, organizativos que
se van dando en los países.
Si esas dos cosas se logran realizar, las dificultades que vayamos a enfrentar por algún tema
de precio de materias primas, por algún tema de alguna decisión equivocada en el ámbito
financiero, estos dos elementos pueden permitir una base que impida un retroceso o una
reconstitución de las viejas élites políticas dominantes y de los viejos modelos ya pasados.
Es ahí, en el ámbito de las ideas y en el ámbito de su creación intelectual, en el cual la
Universidad juega un papel decisivo. Ese sería el quinto elemento.
La Revolución Boliviana le debe mucho a Argentina. Sin esa intervención del gobierno
argentino, seguramente yo no estaría aquí, recibiendo un Honoris Causa. Estaría en alguna
cárcel acusado de terrorista y el presidente Evo estaría seguramente muerto.
Fue la solidaridad latinoamericana que se movió al día siguiente del golpe de Estado, que le
puso un freno al golpe de Estado en Bolivia.
Pero no fue solamente aquí, en Bolivia. Lo mismo viene sucediendo ahora con Venezuela,
que es objeto de una agresión terrible de las fuerzas imperiales que buscan debilitar al
pueblo venezolano. Está ahí, está la Unasur, la Celac, están los presidentes, la presidenta
Cristina hablando con el presidente Evo y con los demás presidentes.
Yo quiero que los jóvenes valoren mucho eso, porque hace poco menos de diez años no se
llamaban entre presidentes. Quienes los llamaban era el Departamento de Estado de EEUU.
Quien llamaba era el Comando Sur de EEUU para definir qué tenían que hacer los
comandantes de las fuerzas armadas, qué tenía que hacer el presidente. No hay en la
memoria histórica desde la Tricontinental -que organizaron Fidel Castro y el Che Guevara-
una vinculación práctica política entre el conjunto de los pueblos latinoamericanos.
Solamente que entonces éramos guerrilleros. Ahora somos gobierno con las posibilidades
de la toma de decisiones.
El continente tiene que ser visto como un espacio de integración económica y política.
Alguna vez con el presidente hemos mencionado: hay que imaginar al continente
latinoamericano como a un gran Estado Plurinacional, donde se respeten los gobiernos
nacionales, sus sistemas de autoridad, su régimen cultural. Hay una larga herencia que no
se puede modificar pero que a nivel superior se creen instancias financieras, jurídicas,
políticas y económicas de decisión común a nivel continental.
Si uno se fija cómo se está moviendo la economía mundial, puede sacar varias
conclusiones. Ya lo había dicho el profesor Giovanni Arrighi; pero recientemente el
profesor que está de moda, el señor Pickering. Cada cual a su modo, con sus cuadros,
muestra la importancia que está adquiriendo en la distribución de recursos económicos y la
importancia comercial que tenía Asia, en primer lugar; el liderazgo que tenía en 1600,
1700, que lo perdió en 1800, que cayó en 1900, y que a partir de fines del siglo XX
comienza a ascender como la economía de mayor importancia. Y una América Latina que
se ha liberado de los grilletes del neoliberalismo y que hoy tiene, pese a las dificultades en
un país o en otro, una de las tasas de crecimiento más importante del mundo.
Pero, además, América Latina posee gas; América Latina posee petróleo; América Latina
posee alimentos genera alimentos para el mundo; América Latina tiene las reservas más
importantes de biodiversidad del mundo; América Latina tiene reservorios de agua dulce
del mundo; América Latina tiene los minerales estratégicos y raros del futuro, comenzando
por el litio, y los minerales clásicos; América Latina tiene la población más joven en el
mundo; América Latina ha tenido procesos de formación académica y universitaria. Nos
faltan Premios Nobel. Nos faltan institutos de especialización, pero tenemos una buena
materia prima de muchos jóvenes que han pasado por los claustros universitarios. Aún no
somos líderes en descubrimientos, pero tenemos una de las tasas de formación universitaria
más elevadas del resto de los continentes. Es esto lo que hay que trabajar. Esto tiene que ser
la base material y organizativa de un proceso real de integración.
Cuando Belgrano se iba para La Paz, hasta Tiahuanaco; o cuando San Martín cruzaba hasta
Chile ¿estaban imaginando un Estado de carácter continental? No estaba en sus cabezas ese
continente partido en pequeños cubículos aislados. Y el futuro es ése. No solamente como
una herencia de nuestros próceres. No tenemos futuro si no es a nivel continental. Ningún
país del mundo, ni siquiera Brasil, que es el más grande, tampoco Argentina, ni Chile, ni
Ecuador, ni Venezuela, solos no van a poder influir en el mundo. Los procesos de
mundialización son tan grandes que devoran y aplastan a los pequeños países o a las
economías pequeñas, moderadas o intermedias.
Si juntamos esos 450 millones de habitantes con sus recursos, con sus potencialidades, con
sus capacidades, eso sí va a influir. Y no solamente tenemos esa potencialidad, sino que
somos el puente entre Asia, África y Europa. La economía se está desplazando hacia Asia.
La dinámica económica en los próximos 50, 60 años va a estar del lado de Asia. Y nosotros
miramos hacia el Pacífico y miramos hacia el Atlántico. Es decir, somos un continente
bisagra de los lugares más importantes de la dinámica económica.
Es desde nuestras universidades, desde su tecnología, desde sus conocimientos, desde sus
habilidades, desde sus tesis, desde sus planificaciones, que hagan que tenemos que
comenzar a pensar en clave continental.
Este siglo XXI tiene que ser no solamente el siglo de los pueblos, el siglo de los regímenes
revolucionarios, sino porque es de los pueblos tienen que tener la dimensión
internacionalista del Che Guevara, de nuestros revolucionarios. Es decir, ¿cómo
convertimos la entrega personal del Che en tecnología? ¿Cómo convertimos la ética del
Che en planificación? Es irrepetible lo que hizo el Che.
No se puede repetir y siempre queda como un ícono insuperable que orienta al ser humano.
Pero ¿qué puede hacer un ingeniero, qué puede hacer un economista, un filósofo, un
arquitecto, un agrónomo de la Universidad, para ser como el Che?
No puede ponerse un uniforme verde olivo y tomar la metralleta. No sale ya. Pero puede
hacer lo mismo en términos de importancia a partir de lo que es. ¿Qué son ustedes?
Universitarios, profesionales. ¿Y qué hace un profesional universitario? Piensa, planifica,
organiza, produce, y se puede ser como matemático, como físico, como agrónomo, como
arquitecto, como ingeniero, como agricultor, se puede ser como él. Pero eso es construir la
dimensión continental de nuestro país.
Eso tenemos que hacer. En estos años tenemos que llegar a la tercera década. Ojalá para el
2030 con un proceso real, fuerte, de integración. Tenemos quince años por delante. No
estamos hablando para el Siglo XXIII. Quince años que tienen que permitir que en el medio
de esta turbulencia global, de esta declinación gradual de los imperios, de esta modificación
de la geopolítica y de la geoeconomía mundial, el continente emerja como una estructura
organizada.
Y allí los países donde todavía hay gobiernos conservadores que miran a América Latina
con un desprecio autosuficiente, ahí hay que cambiar. Ahí hay que ir a pelear, ahí hay que ir
a potenciar las organizaciones sociales de estos países, especialmente de la costa. La costa
del Pacífico no la podemos entregar a EEUU.
Y ahí agradezco las palabras del rector. Palabras que llegan hasta lo más profundo del alma
de cada uno de los 10 millones de bolivianos. Gracias rector, gracias Universidad por
apoyarnos con nuestra reivindicación de salida soberana al Océano Pacífico.
Pero decirles hermanos que no estamos pensando la salida al Océano Pacifico en clave
aislada. No. Estamos pensando nuestra salida al Océano Pacífico en clave continental.
Necesitamos de eso para integrarnos de una mejor manera con Chile. Necesitamos de eso
para integrarnos de una mejor manera con Perú. Necesitamos de esa salida para integrarnos
de mejor manera con el Brasil. Porque el paso obligatorio de Brasil para llevar sus
productos hacia Asia es Bolivia, es el Océano Pacífico. En vez de estar navegando 15 mil
kilómetros hasta Cabo de Hornos y luego ir a Shangai.
Muchísimas gracias.
Voces para
un nuevo
paradigma
cultural
Páginas 2 a 4 y 12
Este viernes reciben diplomas
otros 110 profesionales de la
casa
Los actos serán a partir de las 11 y de las 14.30, en el Aula Mayor. Los graduados
son: 31 de Agronomía y Veterinaria, 12 de Ciencias Económicas,
22 de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales, 35 de Ciencias Humanas y
10 de Ingeniería.
Asamblea Popular del Pensamiento
Emancipatorio
Pag. 5
Más de 600 personas de diversos lugares se congregaron en el Primer Congreso
del Foro de universidades Nacionales para la Agricultura familiar.
Aportaron enfoques para reflexionar sobre la realidad de esta actividad económica
y su rol estratégico para el desarrollo nacional.
Pags. 6 y 7
Panelistas destacan los aportes
del Foro de agricultura familiar
HOJA APARTE
Miércoles 28 de mayo de 2014
llegó al
campus el vicepresidente Álvaro
García Linera acompañado por
el embajador de Bolivia en la
Argentina Liborio Flores Enriquez
y fue recibido por el rector Marcelo
Ruiz junto al vice rector Javier
Saminis. También estuvieron en la
recepción Jorge Taiana, presidente
de Centros de Estudios del Sur
y Emilio Pérsico, subsecretario
de Agricultura Familiar de la
Nación.
El Vicepresidente compartió
una merienda con las autoridades
del rectorado, de las facultades y
seguidamente dio una conferencia
de prensa ante los medios de la
ciudad. Tras lo cual se dirigió al
aula mayor donde fue investido
con el doctorado Honoris Causa de
la Universidad en un acto presidido
por el rector Ruiz. Durante el acto
se leyó la Resolución 046/14 del
Consejo Superior de la Universidad
que dispone hacer entrega del
título de Doctor Honoris Causa
al vicepresidente del Estado
Plurinacional de Bolivia, Álvaro
García Linera, en mérito a sus
logros académicos e intelectuales
y en reconocimiento a su lucha por
la libertad de los pueblos. Luego
en el momento culminante el
rector Ruiz hizo entrega del título
Doctor Honoris Causa a García
Linera. El propio rector Ruiz tuvo
a su cargo el laudatio y finalmente
fue la conferencia magistral del
homenajeado.
Ademásinstituciones,
artistas y organizaciones sociales
entregaron diversos obsequios
a García Linares, quien fue
declarado visitante ilustre por la
Municipalidad de Río Cuarto,.
Conferencia de García Linera
Tras hacer una recorrida
exhaustiva por las historia de
Bolivia y las diversas condiciones
de explotación de esta Nación,
tanto de las poblaciones nativas
como de los recursos naturales
vilipendiados por el colonialismo
primero y por el imperialismo
después, García Linares, en su
conferencia magistral que se
extendió por 70 minutos, dijo
que “la victoria del presidente
Evo en el año
005 habla de la
profundidad de este sistema de
explotación, de la crisis de este
sistema y de la profundidad de la
nueva hegemonía nacional popular
que se va construyendo. Cómo
fue posible qué un país donde los
pueblos indígenas jamás habían
pisado el parlamento, jamás habían
estado en procesos de gobiernos,
jamás habían tenido estructura de
poder y de mando en el país. Cómo
fue posible que este orden colonial
reproducido por la República en un
momento se derrumbe”.
“Votar por un indígena en
Bolivia era votar contra toda la
historia, de 180 años de vida, que
había enseñado que los indígenas
solamente pueden ser mandados,
dominados, ordenados, pero en
el año