Cofactores.
Un cofactor es un componente no proteico, termoestable y de baja masa
molecular, necesaria para la acción de una enzima. El cofactor se une a una
estructura proteica, denominada apoenzima, y el complejo apoenzima-cofactor
recibe el nombre de holoenzima (Lehninger, A. 2006)
Los cofactores son básicamente de dos tipos, iones metálicos y moléculas
orgánicas, denominadas coenzimas. Entre los cofactores más comunes se
encuentran: iones metálicos (Fe²+, Cu²+, K²+, Mn²+, Mg²+, entre otros) y
moléculas orgánicas o coenzimas.
El dominio de iones metálicos incluye macrometales (como Na+, K+, Ca²+), iones
metálicos traza (incluyendo Fe²+, Zn²+, Cu²+ y Mn²+) y metaloides (como Se, Si y
B).
Los iones metálicos son adecuados para ejecutar peligrosas reacciones químicas
en las superficies enzimáticas, reacciones que de otra manera podrían dañar las
cadenas orgánicas laterales más sensibles de los aminoácidos en una enzima
(Barcia Sanjuro, I. 2012).
Las enzimas que dependen de los iones metálicos como cofactores caen en 2
categorías: enzimas activadas por metales y metaloenzimas. Como el nombre
implica, las enzimas activadas por metales son incitadas a una mayor actividad
catalítica por la presencia de un ion metálico mono o divalente en el exterior de la
proteína. El metal puede activar el sustrato (por ejemplo, Mg²+ con ATP), acoplar
la enzima directamente o entrar en equilibrio con la enzima explotando su carga
iónica para producir una unión más favorable con el sustrato o un mejor ambiente
catalítico. Por lo tanto, las enzimas activadas por metales requieren que el metal
esté presente en exceso tal vez 2-10 veces más que la concentración de la
enzima. Como el metal no puede unirse en una forma más permanente, las
enzimas activadas por metales típicamente pierden actividad durante la
purificación. Un ejemplo es piruvato-quinasa, que tiene un requerimiento
específico por K+ y es inactivada por diálisis (difusión por una membrana
semiporosa).
Las metaloenzimas, en contraste, tienen un cofactor metálico unido firmemente a
una región específica en la superficie de la proteína. Algunas pueden incluso
requerir más de un ión metálico y en raras ocasiones podrían ser 2 metales
diferentes como, por ejemplo, en Cu²,Zn²-superóxido-dismutasa (Barcia Sanjuro, I.
2012).
El zinc Zn²+ como cofactor metálico.
El zinc es tal vez el más ubicuo y versátil de todos los cofactores metálicos. Más
de 300 enzimas tienen un cofactor de zinc, como cofactor, el zinc puede realizar
funciones tanto estructurales como catalíticas, es considerado un metal suave
porque se comporta como un catión divalente sin preferencia geométrica especial
lo que le permite adaptarse a tantos ambientes enzimáticos diferentes (López de
Romaña, D. 2010).
Tabla 1. Enzimas con Zinc como cofactor.
El Mercurio Hg²+ no puede actuar como cofactor enzimático.
Esto debido a su toxicidad, los efectos tóxicos del mercurio, inorgánico y orgánico,
son debidos a que en su forma iónica no establece enlaces químicos; Al revisar la
acción de este sobre los sistemas enzimáticos, el mercurio es tóxico, porque
precipita las proteínas sintetizadas por la célula, principalmente las neuronas, y
porque inhibe los grupos sulfidrilo de varias enzimas esenciales. En estado iónico,
se fija a los grupos celulares ricos en radicales -SH, altera varios sistemas
metabólicos y enzimáticos de la célula y su pared e inhibe la síntesis de proteínas
en la mitocondria, afectando su función energética. En el riñón disminuye la
actividad de las fosfatasas alcalinas de los túbulos proximales y altera el
transporte de potasio y la ATP-asa en la membrana. En el sistema enzimático,
inhibe enzimas esenciales: catalasas plasmáticas, , glutation-reductasa globular,
glutation-reductasa cerebral, galactoxidasa, dopa-decarboxilasa, monoamino-
oxidasa, glicero fosfatasa, succino-deshidrogenasa, di y trifosfo-piridín-nucleótido.
Por todo esto, el mercurio puede causar lesión celular en cualquier tejido donde se
acumule en concentración suficiente y por ende no puede ser un cofactor
enzimático (Ramírez, Augusto V. 2008).
El Cadmio Cd²+ no puede actuar como cofactor enzimático.
El Cadmio al igual que el Mercurio es un metal altamente toxico, y este tiene gran
afinidad por radicales nucleofílicos presentes en las proteínas; de esta forma se
produciría la inhibición de numerosas enzimas debido a la fuerte unión del Cd a
los grupos –SH de las mismas. Por otro lado compite con otros metales esenciales
como Zn, Cu, Fe y Ca, desplazándolos de sus sitios de unión a enzimas y
alterando distintas rutas bioquímicas (López, L 2016). . Algunos de los procesos
afectados son el transporte de cobre al interior de las células, o el metabolismo del
calcio por la unión del cadmio a la calmodulina, inhibe la respiración celular y la
síntesis de ácidos nucleicos y proteínas; Es por esto que el Cadmiono puede ser
un cofactor enzimático (Sánchez, G. 2016).
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