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Oratoria - Módulo 2

Este documento trata sobre el lenguaje corporal y el miedo oratorio. Explica que el lenguaje corporal es una forma inconsciente de comunicación que incluye gestos, postura y expresiones faciales. También describe que el miedo oratorio es una emoción normal que surge al hablar en público y provoca reacciones físicas y psicológicas. Finalmente, ofrece sugerencias para superar el miedo como preparar bien el discurso, mirar al público, conservar la naturalidad y enfrentar el miedo mediante la acción
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Oratoria - Módulo 2

Este documento trata sobre el lenguaje corporal y el miedo oratorio. Explica que el lenguaje corporal es una forma inconsciente de comunicación que incluye gestos, postura y expresiones faciales. También describe que el miedo oratorio es una emoción normal que surge al hablar en público y provoca reacciones físicas y psicológicas. Finalmente, ofrece sugerencias para superar el miedo como preparar bien el discurso, mirar al público, conservar la naturalidad y enfrentar el miedo mediante la acción
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LECTURA N°1

El orador: lenguaje corporal y miedo oratorio

El lenguaje corporal es un componente innato del hombre en su capacidad de comunicación, que


se percibe a nivel inconsciente.

A veces lo que se dice con las palabras es lo contrario de lo que se comunica con el lenguaje
corporal,

Los componentes del lenguaje corporal son los movimientos de manos y brazos, la postura
corporal, el desplazamiento, la mirada y las expresiones del rostro.

Muchas veces, el orador es conciente de todos los elementos que influyen en la capacidad de
comunicación, por lo tanto prepara y practica el discurso, después de varias pasadas sale fabuloso,
pero a la hora de decirlo en público los nervios o el estrés lo invaden y todo lo que preparó se
desmorona.

Las reacciones físicas y psicológicas ante la circunstancia de hablar frente a un auditorio se


denominan miedo oratorio, emoción totalmente normal que funciona sin que podamos
dominarlo, salvo cuando estamos entrenados. Es un llamado de atención o síntoma, está
provocado por una relación de fuerzas entre la percepción de amenazas y los recursos que uno
tiene para superarlas.

Lenguaje corporal

Ademanes

El movimiento de las manos debe servir para apoyar la idea que se esta diciendo con las palabras.
“Las palabras deben ser acompañadas con el gesto que mejor expresa los sentimientos y
emociones. Los ademanes no deben ser artificiales ni mecánicos”
“Ante todo hay que evitar los gestos y actividades sin sentido u objetivo, como movimiento de
brazos o cabeza que no se corresponden con lo que se está diciendo”

Hay movimientos de las manos que tienen determinados significados, (Imagen 2), pero no hay que
ser taxativos, ya que en la significación tiene mucho que ver el contexto de la situación
comunicativa. Además cada persona posee ademanes de acuerdo a su edad, formación y
personalidad; al respeto Ander Egg dice que los ademanes “son individuales y expresan la propia
personalidad. Su uso correcto depende en gran medida de las costumbres” 4 .

Expresiones del rostro

El orador, a través de sus expresiones faciales, refleja su personalidad y sus estados de ánimo.
Cuando estamos frente a un orador que a través de su cara nos refleja disposición, buen humor,
alegría seguramente lo escucharemos con más atención que a uno que proyecte mal humor,
cansancio o tedio.

También la sonrisa es un elemento muy importante para demostrar buena predisposición y


emanar buena energía hacia el público. “La sonrisa en oratoria significa amabilidad,
agradecimiento al público por su presencia, aceptación y respeto”

la sonrisa nunca debe ser forzada sino que debe reflejar un sentimiento genuino de querer
empatizar con el público y darle algo a través del discurso. “Con la sonrisa, como acto innato,
trasmitimos nuestra realidad interior, por eso no debemos forzarla. Usarla al comienzo de la
conferencia y también al cerrarla, pero no indiscriminadamente o fuera de contexto. Natural y
espontánea”

Mirada

El público necesita que lo miren para saber que el discurso es para ellos y sentirse participes de la
situación de comunicación.

Es importante que la mirada vaya hacia toda la audiencia, mirando de a ratos a uno y otro sector,
según la disposición del lugar. “Hemos aconsejado una mirada abarcativa, panorámica al comenzar
la conferencia, luego, con el correr del tiempo, puede mirar a uno del público para conseguir su
aprobación gestual y reafirmar su seguridad y tranquilidad”

Eje o postura

Significa que el cuerpo está centrado, derecho; que el peso del cuerpo no se fue hacia un costado
u otro y que no este apoyado en una pierna (Imagen 4). El cuerpo en el eje da una sensación de
seguridad, manejo del cuerpo y autoridad. “Los oradores inexpertos se balancean, apoyándose
alternativamente en un pie y luego en el otro, en forma interminable y constante. También suelen
oscilar de atrás hacia delante, poniéndose en puntas de pie” 10. La postura que debe tener el
orador es derecho con la cabeza mirando hacia delante y con el pecho orientado al público.

Posición en el escenario y desplazamiento


Es preferible estar inmóvil que empezar a desplazarse sin sentido por todo el escenario. “Hay que
desplazarse en el estrado, pero no hacerlo continuamente como un oso enjaulado de un extremo
a otro, esto distrae al público y hasta puede llegar a exasperarlo” 11 . Una regla básica es la que
indica que el orador nunca debe dar la espalda cuando habla, si necesita desplazarse o tiene
alguna ayuda visual como presentación en Power Point o video debe ponerse de costado y en el
caso de utilizar un pizarrón al momento de escribir no debe hablar, ya que su voz se irá hacia la
pared. “…que todo el auditorio lo observe y usted pueda observar a todos, no les dé la espalda…

Muletillas corporales

Son movimiento de manos, de zapatos, de ojos, el tocarse la cara, el pelo o el anillo, que no
aportan nada al discurso, son a repetición y distraen la atención del público.

Ensayo

En toda actuación frente a un público es necesaria una preparación adecuada, ya que no se puede
dejar nada librado al azar. La regla fundamental es ensayar, ensayar y ensayar. contribuye a
aumentar la autoconfianza y a reducir la tensión típica de los días previos a la presentación.
exponer el discurso varias veces preferiblemente frente a un espejo del tamaño del cuerpo
(Imagen 5), hasta familiarizarse con él sin aprenderlo de memoria. Se debe pautar el uso la voz, los
silencios, las miradas, los movimientos, las manos, los gestos de la cara, entre otros.

El filmarse es muy útil para poder autoevaluar sus fortalezas y debilidades e ir corrigiéndolas.
También es muy útil ensayar con público, frente a familiares o amigos que puedan analizar
críticamente la presentación.

¿Qué es el miedo?

construcciones mentales creadas por el propio sujeto, llegando al punto tal de asustarnos, es
decir, como podemos fantasear de la misma manera podemos temer. Sin embargo, precisamente
porque es una construcción nuestra, es que podemos también desconstruir ese miedo.

es una percepción que desencadena una emoción que, a su vez, genera una reacción
psicofisiológica, mientras que la ansiedad es ese efecto psicofisiológico de esta percepción.

Sin una dosis de miedo no se sobrevive, puesto que es una reacción que nos alerta frente a los
peligros reales y nos permite afrontar tales situaciones después de haberlas reconocido como
peligrosas.

Pero el miedo, cuando supera cierto umbral, cuando nos bloquea y el sujeto se vuelve incapaz de
reaccionar de manera idónea de acuerdo con los acontecimientos, ahí estaríamos hablando de
miedo patológico. El miedo normal incrementa nuestras capacidades para manejar la realidad, el
miedo patológico limita e incluso anula la capacidad, nos impide desarrollar nuestros deseos.

Miedo a hablar en público


El público no es nuestro enemigo, sino que al contrario, son personas que consideran que el
orador puede aportarles algo, que no van a perder el tiempo escuchándolo.

En nosotros se ponen en juego procesos cognitivos ante situaciones como las anteriormente
mencionadas, en otras palabras, se generan pensamientos o imágenes con las siguientes
características:  Anticipación de conductas desfavorables (pensarán que digo tonterías) 
Evaluación negativa de la situación (hablar en público es realmente horrible)  Evaluación negativa
de uno mismo (nunca seré capaz de conseguirlo)  Evaluación negativa de la propia actuación (lo
estoy haciendo mal)

Puede resulta importante preguntarse previamente ante los pensamientos negativos o


desadaptativos:  ¿Qué evidencia hay a favor y cuál en contra de que eso sea así?  Pensar así
¿Ayuda a mi objetivo?  Y si fuera cierto ¿Qué es lo peor que me podría pasar?

Mientras que hay otro tipo de miedo que si es racional, hay una posibilidad de que determinadas
situaciones se presenten como quedarse en blanco, no saber contestar una pregunta o que no
funcione el proyector

Soluciones fallidas

soluciones nos agravan el problema, son llevadas a cabo y reiteradas porque en el momento
crítico funcionaban como reductores del miedo, pero posteriormente sólo consiguen
incrementarlo.

Miedo evitado, miedo incrementado

La mayoría de las personas que intentan controlar las reacciones de miedo, consiguen aumentarlo.
Cada evitación confirma la peligrosidad de la situación evitada y prepara la siguiente evitación.

Control que hace perder el control

Cualquiera que se concentre en controlar sus funciones fisiológicas, acaba por alterarlas
precisamente al intentar controlar, es decir, el excesivo intento de controlar es el que hace perder
el control.

Sugerencias de posibles soluciones

Es importante poder modificar nuestra percepción de la realidad amenazante y en consecuencia,


cambiar también nuestras reacciones y nuestros conocimientos. "Según respetados textos de
aeronáutica, el abejorro no puede volar a causa de la forma y el tamaño de su cuerpo en relación a
la superficie alar. Pero el abejorro no lo sabe por eso sigue volando”.

1. Se debe desplazar la atención del sujeto, del control de sí mismo a cualquier otra cosa, por
ejemplo, se puede comenzar el discurso diciendo, "como todos ya saben estas situaciones nos
hacen poner un poco nervioso, pero de más esta decir que mi intención es compartir con ustedes
este lindo momento", al colocar en palabras lo que esta pasando posibilita al público empatizar
con el orador. Como se mencionó anteriormente el miedo es una emoción normal, por lo tanto
común a todos, el miedo ha sido exteriorizado está fuera de nosotros, lo hemos debilitado al
enfrentarlo y reconocerlo como tal.

2. Buena preparación del tema, de manera comprensiva, investigación minuciosa. Realizar un


esbozo.

3. Se debe mirar al público antes de hablar

4. Conservar la naturalidad

5. Planificar las primeras frases de la presentación, para que esto genere confianza y seguridad.

6. Acción. La única forma de vencer el miedo de hacer algo, es haciéndolo.

7. El miedo entonces es su aliado, su gran amigo, es el indicador del camino al crecimiento, cuando
sienta miedo por algo, ataque el miedo con la acción y así se convertirá en una persona de poder
(me refiero a la connotación positiva que es poder sobre uno mismo). Lo contrario a esto es el
estancamiento, recuerde que las cosas que se estancan se pudren. No sentir miedo es señal de
que no estamos creciendo.

LECTURA N°2

El orador

El factor mas importante de una conferencia

La luz debe darnos sobre la cara. El público quiere ver bien al orador y si es posible de cuerpo
entero. Las minúsculas alteraciones de nuestro rostro, son una parte muy importante del proceso
de la expresión. Sin lugar a dudas la parte visible de un mensaje es, por lo menos, tan importante
como la audible. La comunicación no verbal es más que un simple sistema de señales emocionales
y no puede separarse de la comunicación verbal. Ambas están estrechamente vinculadas entre sí.
La vista y el oído están integrados en el mensaje que quiere transmitirse. Y quien lo recibe,
conciente o inconcientemente, integra las sensaciones y las interpreta mediante lo que se ha dado
en Ilamar un "sexto sentido".

"El impacto total de un mensaje es verbal en un 7%, 38% vocal (tono, matices, y otros sonidos) y
55% es no verbal. No sólo debemos estar a la luz, de pie y sin nada que nos oculte, sino que en lo
posible la atención del público no debe compartirla nada ni nadie. Tratemos de estar solos frente
al auditorio. La suerte ya está echada. Porque quise, porque me lo propuse, acepté el desafío.
Ahora no me oculto. Francamente me juego. El público así lo entiende. Y comienza por algo que es
un punto a favor muy importante: nos respeta.

Nunca se excuse

Ese respeto que comenzamos ganando, se pierde ante la primera palabra de excusa por parte del
orador. Prohibido excusarse. Quizás debería decir mejor, prohibido tener motivos para excusarse.
Si yo, como Ud., que estamos tan ocupados, hemos arreglado nuestros compromisos, hemos
pospuesto quizá interesantes programas para venir a escuchar esta conferencia, no estamos
dispuestos a disculpar a un orador que presenta sus excusas por lo que fuere. Si aceptó su
compromiso, no tiene perdón que no haya sabido asumirlo.

Muy distinto es si algo le pasa en el curso de una conferencia bien planeada, concientemente
preparada. Si se equivoca o se olvida, no intente disimularlo u ocultarlo. Allí sí puede excusarse sin
temor. Puede consultar sus notas sin pudor. El público es humano e inteligente. Seguro lo
comprende, se identifica con Ud. y lo apoya con cariño.

Cuidado con la gracia

Algunos de los textos de oratoria consultados, especialmente los de origen norteamericano,


admiten como dogma que hay que iniciar una conferencia de cualquier tipo que sea con algo de
humor que alivie la tensión inicial del orador y del auditorio. Es cierto, puede ser valioso, resultar
simpático. Pero ¡cuidado! Tome conciencia de sus limitaciones. Pronunciar una frase cómica,
contar una anécdota, introducir un comentario ingenuo en un tema serio, son situaciones muy
arriesgadas para un orador que no sea gracioso por naturaleza.

Y ser gracioso es un don. Se tiene o no se tiene. Y en consecuencia se usa o no se usa. No es un


ingrediente tan necesario en una conferencia o un discurso. Es sólo un instrumento para aquellos
que saben emplearlo.

Y un último consejo. Es quizá al frente de una tribuna cuando más importa mantener el buen gusto
y evitar alusiones políticas o religiosas. Si una historia está en el límite, debe rechazarse.

Tecnica de improvisación

Siéntase Ud. mismo señalado. Alguien con la mejor intención de distinguirlo, lo Ilama por su
nombre. Se le pide que hable en la ocasión. Una rápida descarga de adrenalina lo pone alerta.
Debe afrontar la emergencia. Trate de mantenerse sereno. No se apure. Nunca se excuse. Use el
silencio inicial buscando la idea madre sobre la que quiere fundamentar sus palabras. La idea
puede ser amistad, amor, felicidad, evocación, libertad o cualquier otra en general abstracta y
significativa para la ocasión. Ya está, esa es la idea central. A su alrededor tres o más ideas
distribuidas en la introducción o en la conclusión, harán del discurso improvisado una estructura
coherente, en la cual se dijo algo que uno siente. Y ya lo hemos dicho, si uno siente que tiene algo
que decir, seguro que es elocuente.

Elija como idea central, eso que usted siente

Comenzaremos nuestra improvisación de modo humilde, recordando todas nuestras premisas


estudiadas. De pie, bien a la vista del público, usando el silencio inicial para serenarnos y
organizarnos.

Hable de una experiencia de su vida

De ese modo se verá libre de pensar su próxima frase, ya que las experiencias se relatan con
facilidad. Superará de este modo también el natural nerviosismo inicial y atraerá la atención del
auditorio, siempre receptivo frente a un relato vívido y real. La comunicación, de esta forma,
estará establecida. Su público lo escucha con atención, y ese será su mejor estímulo pare dar a sus
palabras ánimo y vigor.

Después del relato vivido o en vez de él si no viene al caso o no encuentra en su rápida revista algo
que pueda vincularse con la idea central, lo mejor que puede hacerse es tratar de relacionar sus
palabras lo más estrechamente posible con la gente que asiste a la reunión. Es natural que el
auditorio se interese por sí mismo y por el motivo que los reúne. Sobre esta base proponemos tres
fuentes de inspiración, tres ideas accesorias que acompañarán a nuestra idea central, dándole
sentido y unidad a nuestras palabras. Hable de su auditorio, sobre lo que son, sobre lo que hacen.
Si cabe, personalice y señale algunos de los que lo componen, ejemplificando sus palabras.
También puede referirse a la ocasión por la que están reunidos. Si es una despedida, un
aniversario, un homenaje, jerarquice el acontecimiento. Sume su emoción al motivo que los une,
haciéndolo importante y común con su auditorio. Si hubo un orador anterior, refiérase a sus
palabras. Demuestre el agrado de haberlo escuchado con atención, recalcando los conceptos
principales de su idea central.

Busque las ideas accesorias en el auditorio mismo, la ocasión y el orador anterior

Cumpliendo estos tres postulados, adaptará sus palabras a la ocasión, como un guante a la mano.
Sus palabras son para este auditorio, para él, su respeto y preocupación. Por él su emoción, que
no debe pretender ocultarse. No puede fracasar. El que habla es un hombre honesto, emotivo,
sincero.

Movimiento

Piense antes de actuar. Lo primero que debe hacer el orador al llegar al salón donde le toca
intervenir, debe ser planear su movimiento.

Para el orador con experiencia, bastan unos pocos minutos para organizar su movimiento en el
estrado. Pero esos minutos no pueden faltarle. Solo, a un costado del lugar que se ha asignado
para hablar debe pensar: Me pararé ahí donde la luz le da a mi cuerpo y desde donde todos
puedan verme. Podré desplazarme hacia aquí y hacia allá. Para escribir en el pizarrón me bastará
este simple movimiento. Para mostrar mis diapositivas sólo debo girar de esta forma. Hay tiza,
borrador, puntero. Quizá corriendo la mesa y retirando la silla, dispongo de mayor comodidad de
desplazamiento. Ya está. Unas pocas indicaciones al organizador y no necesito más nada. Todo
está bajo control. Esperemos confiados que nos llamen al estrado.

Planee con antelación cuál va a ser su movimiento

El cuerpo, con sus movimientos, interviene de una manera decisiva en la comunicación oral. El
auditorio aprecia el significado de la expresión facial del orador, del modo que se sitúa y se
desplaza, del gesto de la cabeza, los brazos y las manos.

No se refugie en su ropa o en su cuerpo

Conviene estar de pie, a la vista del público, de cuerpo entero. Personalmente me ocupo de que
en mis conferencias no exista nada en la tribuna que pueda ocultarme: mesa, atril, silIas. Si la
mesa no puede ser retirada, es conveniente desplazarla hacia el costado del estrado, para no
tentarse de utilizarla como apoyo, y mucho menos como escondite frente al público. Cuando
hable, apóyese simultáneamente en ambos pies, sin balancearse de derecha a izquierda y sin subir
y bajar la estatura poniéndose rítmicamente en puntas de pie. Permanezca quieto en la tribuna, lo
que no quiere decir estático o inmóvil. Ud. solo puede desplazarse cuando su exposición así lo
requiera, para Ilegar al pizarrón, para tomar el puntero o simplemente para cambiar el momento
por el que atraviesa su charla: Introducción, cuerpo o conclusiones.

Los psicólogos especialistas en el tema, aseveran que pasear frente al auditorio continuamente
mostrando el perfil y no el frente de nuestro rostro, no es más que una forma de evasión
abortada. Más fácil aún de comprender es el afán de evadirse de quien habla a espaldas del
auditorio, ya sea con el pretexto de escribir en el pizarrón o de mirar sus propias diapositivas que
debería ya conocer de memoria.

No se escape del auditorio

El acto oratorio ideal se realiza de pie y sin guías escritas. Siempre que pueda, hágalo así. Sólo si el
protocolo lo exige se usará un texto escrito y si la circunstancia lo impone (por ejemplo en una
mesa redonda), diríjase al público sentado.

Si se sienta, no se derrumbe

Consideramos que si nuestra palabra debe brotar con naturalidad con nuestro estilo personal, mal
haríamos en someter a nuestros gestos a normas aprendidas en manuales al efecto.

El gesto está animado por el mundo afectivo de quien habla. El ademán debe nacer de un impulso
interior, no aprendido, sino espontáneo y natural de un estado de ánimo.
A veces inconscientemente pretendemos esconder nuestras emociones, tan expuestas a la
observación no verbal, ocupando nuestras manos en actos que nada tiene que ver con lo que
estamos hablando.

No juegue con sus manos

¿Qué hacer con nuestras manos?

La respuesta es simple, olvidarnos de ellas. Déjelas que cuelguen con naturalidad al costado de
nuestro cuerpo, crúcelas por detrás y hasta en algunos casos no estaría mal ponerlas en los
bolsillos. A medida que avanzamos en el tema, si sentimos en realidad lo que decimos, ya
necesitaremos nuestras manos y nuestros brazos para apoyar y acompañar a la palabra.

El mejor maestro es el corazón, la mente, el interés que pongamos en el tema. El deseo de hacer
comprender lo que nosotros ya comprendimos. Los ademanes son algo tan personal como la risa.
Sea usted mismo y usará los gestos correctos, sin temor a equivocarse. Sólo debemos recordar
que no hay movimientos neutrales y que todo ademán que no enriquezca nuestra presentación, la
empobrece.

Imprevisto

Serenidad, comprensión, replanteo Seguro así nadie va a desesperar y todos agradecerán su


paciencia. Sobre todo cuando, como en estos casos, nadie tiene la culpa. Reorganicemos la charla
y puede llegar a sorprendemos la aprobación con que el público agradece nuestro esfuerzo. Otras
veces es alguien del público, inocente responsable de una inoportuna interrupción: un
radiomensaje que suena con fuerza, una persona que busca a alguno de los presentes en el
auditorio, una crisis de estornudos o de tos, un niño que llora o corre por el pasillo, un fotógrafo
imprudente, etc. En estos casos la premisa es:

Nunca compita con ruidos ni interrupciones

un orador experimentado simplemente hará una pausa hasta que termine la interrupción. Nunca
continuará su charla cuando haya perdido la atención del público.

En otras circunstancias, muy frecuentes en la actividad pública y aún en la docente, uno debe
encontrarse con individuos que piensan distinto o enfocan de otra manera el problema que el
orador plantea. , el auditorio se sitúa de parte del que pertenece a su grupo.

Cuando la interrupción se produce, debe ser atendida con aplomo, con expresión atenta. La
respuesta debe ser franca, pero considerada con el interlocutor. Cabe analizar con cuidado la
postura de quien disiente, buscando algo positivo en su aporte o comentario. Y después
expresarse con sinceridad, manifestando los puntos de acuerdo y desacuerdo, pero siempre con
respeto y consideración por el pensamiento ajeno. Quizá ayude a manejar la situación una frase
tan simple como: Use: - “Sí, pero...” - “Estoy de acuerdo parcialmente...”

LECTURA N°3
LENGUAJE CORPORAL

PRIMER IMPACTO

nuestra imagen impacta a nivel no conciente generando en pocos segundos: aceptación o rechazo,
credibilidad o desconfianza, buena o mala predisposición, aún antes de una valorización de lo
expresado oralmente.

La apariencia de seguridad y profesionalismo, por lo tanto, es anterior a la exposición. La


calificación de lo expresado oralmente confirma, refuerza (o descalifica también) esa impresión
inconsciente, primaria, del primer impacto corporal. La información llega instantáneamente a lo
más profundo y antiguo del cerebro, al palioencéfalo. Acumulación de experiencias de la especie
humana desde su inicio como tal. Ahí se contactan con lo primitivo del hombre, anterior a la
palabra, lo gestual, corporal.

primer impacto, es de 15 a 45 Segundos ¡Ahí se juega gran parte del acto oratorio! Y justo en esos
primeros segundos el orador padece del tan temido miedo oratorio. La imagen personal, corporal,
todo nuestro cuerpo, transmite rápidamente potentes mensajes al auditorio

Qué tenemos que hacer

Primero pararnos frente al público; siempre que pueda comience su presentación de pie, que vean
toda su figura. No se oculte. Sus hombros deben estar alineados con sus pies, no rotado o torcido.
Los pies separados al ancho de los hombros. Seguro. Sin balanceos adelante y atrás, sin oscilar
apoyándose primero en un pie y luego en otro. Relajado, tranquilo. Quédese quieto para que lo
vean. Es importante estar bien alineado. El torso, cuello y cabeza deben estar con igual orientación
que la pelvis, piernas y pies en la presentación.

La palabra en esos primeros 10 segundos no tiene ninguna importancia, tómese ese tiempo para
hacer lo que se denomina el Silencio Inicial que caracteriza a todo buen orador. Logrará la
atención del público y el silencio preparatorio para escucharlo con atención.

En esos primeros instantes una expresión relajada y una mirada panorámica a toda la audiencia
junto con una leve sonrisa conquistarán a gran parte de la misma y, si usted sabe "leer" al
auditorio, le traerá la tan ansiada tranquilidad de saber que está bien encaminado.

Vestimenta

Es de gran importancia su adecuación a la personalidad y características individuales del orador.


Pero también a la del auditorio donde se presentará. Estúdielo con anterioridad. Use ropa en
perfectas condiciones, sin manchas, botones faltantes o a punto de caerse, con planchado
adecuado, sin bolsillos abultados con papeles.

Armonice tonos y colores, que sean poco llamativos, especialmente las mujeres (máxime si son
muy atractivas).
Preste atención al calzado, en buen estado de uso, lustrado, cordones bien atados Trate de no
usar alhajas brillantes, muchos anillos, broches, prendedores, pulseras, aros ni relojes rutilantes y
llamativos. Pueden desviar la atención del auditorio, las miradas que deben ser dirigidas al orador
en su totalidad o a los apoyos visuales (diapositivas, láminas, transparencias).

Leer al auditorio

Es obligación del orador mantener una fluida comunicación con su auditorio, durante toda la
disertación. El diálogo se establece de entrada a través de las miradas y gestos, cuyo "tráfico"
maneja el disertante, leyendo a su público. Si es recibido con agrado e interés, notará que todas
las miradas se dirigen a usted, en lugar de pasearlas por el salón, el programa o las piernas de la
vecina de asiento. Si observa en su público movimientos sincrónicos con los suyos, de
acompañamiento, inclinación de cabezas a un lado o asentimiento, posturas iguales de todo el
auditorio que está sentado levemente hacia adelante Para recibirlo mejor y no perder nada de lo
que usted tiene para comunicar, siéntase satisfecho, su disertación se encuentra bien orientada,
circula por los carriles que usted propuso al prepararla, es globalmente aceptado. Aprenda a leer a
su auditorio, la retroalimentación ayuda a una más adecuada transmisión de conocimientos.

El rostro

. Ya vieron toda su imagen. Ahora el público presta especial atención al rostro del orador.

Por su estructura anatómica, diríamos "arquitectónica" hay rostros abiertos, francos, que dejan
ver sus emociones, manifestando su alegría, su placer por estar hablando de ese tema tan
particular frente a su público. Las mejillas se hinchan, las arrugas parecen desaparecer, las
comisuras de los labios se elevan, igual que las de los párpados y las cejas. La sangre fluye
provocando un color rosado en su piel. Intente que su cara tenga estas características,

Los ojos

Dentro de la cara ¿qué mira primero el público? Los ojos. Los ojos del hombre hablan tanto como
su lengua

Nadie duda de la importancia de la mirada en la comunicación

Una mirada fija, ojo a ojo, sostenida, es vivida por quien la recibe como una amenaza o desafío.
Trae como respuesta una sensación de incomodidad, con reacción de alarma o de ira. Se puede
medir por el aumento de la frecuencia cardíaca, aún en animales. Estos tienen muy claro en su
código, que el que baja la mirada es el perdedor de la contienda o zona en disputa.

Hemos aconsejado una mirada abarcativa, panorámica al comenzar la conferencia, luego, con el
correr del tiempo, puede mirar a uno del público para conseguir su aprobación gestual y reafirmar
su seguridad y tranquilidad.

Si hay alguien del auditorio particularmente molesto, puede mirarlo directamente y hacer un
silencio significativo. Junto con la mirada va también la orientación de sus hombros y torso.
Las pupilas, sin variación de luz, nos indican excitación y agrado cuando se dilatan y rechazo y
desagrado cuando se contraen.

Las miradas y los movimientos oculares transmiten rápidamente necesidad de afecto,


comprensión, dominio, superioridad y las más variadas actitudes y sentimientos de los humanos.

Clásicamente se ha descripto:

 Una Mirada de Negocios abarcando la frente, cejas, ojos y nariz del interlocutor.

 Una Mirada Social, en una especie de triángulo que toma las cejas, los ojos y llega hasta la boca
y el mentón. Estas dos son las recomendadas en Oratoria.

 La Mirada Íntima, que desde la frente y los ojos desciende hasta el pubis, la reservamos
solamente para algunas personas y en determinadas circunstancias.

La sonrisa

Excelente aliado de todo orador, novel o con experiencia. Inapreciable arma que debe ser utilizada
como toda arma, con tino y habilidad.

Hay 9 formas distintas de sonrisa. Las tres más comunes son;  Simple: Sin exposición de dientes
(como la Mona Lisa). Se sonríe a sí misma. NO participa de ninguna actividad.  Labio superior: Se
exponen los incisivos superiores solamente. Sin mostrar las encías. Coincide con una mirada a ojo.
Como encontrándose con un viejo amigo.  Amplia: Se exponen ambos incisivos superiores e
inferiores. Casi una risa. Como si estuviera jugando con placer.

La sonrisa en oratoria significa amabilidad, agradecimiento al público por su presencia, aceptación


y respeto.

¿Tenemos que hacer reír al auditorio? ¿Cuál es su utilidad en Oratoria?

Según nuestra experiencia y estilo no es necesario emplear la risa de entrada. Si el orador no es


realmente gracioso es muy probable que su no cause gracia y solamente él quede riéndose solo en
el estrado. Este comienzo implicaría mucho riesgo. Mejor es hacer hincapié en los otros elementos
gestuales ya explicados: la postura, la mirada, la sonrisa que todos poseemos y solamente
tenemos que poner en práctica. Reservemos el "arma" de la risa para ayudamos en otras
situaciones de la conferencia, no al principio.

La risa sirve para renovar la capacidad de atención, el público se distiende. Se crea un nuevo
vínculo entre los que ríen juntos. Por eso, utilice la risa cuando "lea" por los gestos y actitudes del
auditorio, que se encuentra cansado o a punto de aburrirse con nuestra disertación. Es como un
pequeño "recreo". Mantiene el interés en la audiencia.

Resérvela también para calmar cualquier situación conflictiva o tirante entre el orador y alguien
del auditorio o extraño al mismo, interrupciones o imprevistos de cualquier naturaleza (fallas del
audio, apoyos visuales, de iluminación, alguien que se retira o ruidos extraños). Elimina
resistencias.

Gestos

se encuentran directamente vinculados con la Comunicación. Su objeto es enviar un mensaje, con


claro contenido, para ser captado y comprendido por el receptor. Son secuencias de posturas y
movimientos que se han hecho con el transcurso del tiempo, automáticas. No tenemos clara
noción de cuándo ni cómo los hacemos.

Los gestos que acompañan a un orador son siempre muy personales, propios de él. Tienen su sello
y estilo.

La clave inicial para interpretarlos, es observar las manos Gesto con dedos separados, mano
abierta, es un intento de ser abarcativo, buscan un acercamiento de todo el auditorio. o Las
palmas de ambas manos hacia arriba, denotan gesto implorante: "por favor". o Las palmas
enfrentadas pretenden limitar el problema. o Las palmas hacia abajo, con suaves movimientos de
sube y baja, tratan de calmar los ánimos y la tensión reinante. o Las palmas sobre el pecho
intentan persuadir al auditorio de la sinceridad del orador. Si son ambas con dedos separados, con
mayor intensidad... desconfíe de la autenticidad del mensaje. Frotarse ambas manos entre sí
significa estar en intensa expectativa, esperando algo agradable. Mientras que secarse las palmas
de las manos, en la ropa o con un pañuelo denota intensa ansiedad, estrés.

Una mano extendida con la palma hacia el frente, trata de proteger al orador de una situación
conflictiva, detiene una supuesta agresión. Brazos cruzados son indicadores de actitud defensiva.
Más aún si las piernas también lo están. Para ejemplificar partes de nuestro discurso, enumerarlas,
se utiliza un dedo indicador que toca separadamente, uno por uno los dedos de la otra mano.

Señales batutas

Son llamadas así porque marcan el compás del discurso. La mano que se extiende junto con el
brazo hacia el frente con la palma hacia atrás y los dedos flexionados con movimientos hacia el
cuerpo del orador es característico de los que intentan "agarrar", atrapar, atraer al auditorio. Es un
clásico, llamado "agarrón de aire" y usado por muchos Políticos. 28 | Cuando se busca precisión,
los dedos índice y pulgar se tocan por las puntas, mientras los otros tres dedos se elevan
graciosamente. Las manos con dedos entrelazados pretenden indicar preocupación por los demás,
por la humanidad, común en sacerdotes. El puño cerrado, impulsado violentamente al frente
intenta demostrar que el orador posee fuerza, energía para atacar, con su puñetazo, cualquier
oposición... No es real. Cuando se utiliza el dedo índice como puntero, amenazante, con los otros
dedos replegados, dirigidos a un opositor no visible y con movimientos de sube y baja, resulta
intimidatorio para todo espectador. No debe ser usado en oratoria. El público siente que es
atacado físicamente, no en sus ideas. Si la tensión del orador aumenta, también sus gestos
amenazantes se intensifican, pudiendo llegar a la llamada mano de Karateca. Con el canto hacia el
frente, dedos juntos, extendidos y con movimientos como de hacha dirigidos al público... que huye
despavorido..... Cuando la tensión incontenida crece aún más, puede llegar a tener movimientos
oscilatorios atrás/adelante con sus brazos, cabeza, todo el cuerpo y hasta golpear el piso con el pie
como se ha visto a algunos políticos. Descontrol total, no hay público que acepte o tolere a este
orador. El puño cerrado, impulsado violentamente al frente intenta demostrar que el orador
posee fuerza, energía para atacar, con su puñetazo, cualquier oposición... No es real. Cuanto más
eufórico y triunfante se encuentre un político o dirigente, más eleva sus brazos. Puede ser uno o
ambos y hasta con las manos asidas. Entre nuestros políticos, hemos tenido dos muy
característicos: Perón con ambos brazos en alto y Alfonsín con las manos entrelazadas y elevadas a
un lado de su cabeza.

Piernas y pies}Todos tenemos una forma particular, propia, de caminar que nos hace fácilmente
reconocibles por nuestros amigos. Depende en parte de nuestra estructura corporal, pero el ritmo,
longitud del paso y posturas cambian con las emociones. La fatiga y la edad también inciden en
nuestra marcha. La posición de los brazos, manos, hombros y cabeza que acompañan nuestra
marcha, deben ser tenidos en cuenta. Una cabeza gacha, hombros caídos, manos en los bolsillos o
cruzadas en la espalda asidas una con otra, pasos cortos y lentos, son claros indicadores de
aislamiento y preocupación.

Que todo el auditorio lo observe y usted pueda observar a todos No les dé la espalda, Los oradores
inexpertos se balancean, También suelen oscilar de atrás hacia delante. Las piernas cruzadas son
aceptadas (mientras no se les vean los muslos a las mujeres). Pero no inicie una carrera de cruce y
descruce repetido. Ni tampoco que el pie que queda suelto suba y baje continuamente. Son signos
de ansiedad, disconformidad, incomodidad que se transfieren al auditorio. No gire en su silla. Otra
característica desagradable para el público, es cuando el orador se mueve constantemente. De un
lado para el otro. "Caminante sin sentido". ¿Hacia dónde va?

Sentado con la espalda bien apoyada en el respaldo, piernas separadas y pies totalmente sobre
el suelo, brazos y manos abiertas, sobre el apoyabrazos, en la posición denominada de Lincoln,
firme como una roca, físicamente y en sus convicciones. Repetimos, frente al público al comienzo
quédese quieto, bien plantado, seguro, relajado. A medida que avance en su disertación,
suéltese, armoniosamente, con naturalidad, siguiendo la evolución de su charla y sus gestos.
Seguro tendrá un éxito en su presentación.

Cuidados especiales

Es necesario respetar dos grandes territorios del público: su tiempo y espacio.

Territorio tiempo

La hora de iniciación y la de cierre de una conferencia, presentación o curso debe ser respetada
estrictamente. Se puede tener una tolerancia "académica" de unos 10 ó 15 minutos en la primera
reunión de un curso. En las siguientes la puntualidad debe ser la norma. Se lo agradecerán. Los
empresarios, dirigentes y políticos saben que la larga espera o "amansadora", habitual en las citas
programadas por las autoridades, son una demostración de su poder. Siempre predispone mal al
que espera ser recibido, aunque no lo exprese verbalmente.

Espacio físico

Tres áreas:

Tribal: Incluye desde 100 personas hasta una Nación. Se forma y reúne por conocimiento mutuo,
raza, costumbres. Los intereses comunes se encuentran hermanados y unidos por una especie de
fidelidad. Está representado por: partidos políticos, sindicatos, asociaciones, clubes. Por ser área
defendida aconsejamos no hacer "chistes" religiosos, raciales, políticos o sobre distintos clubes.

Familiar: Representa el lugar de crianza. Se representa como equivalente del nido, en el


dormitorio o en el automóvil. Se sugiere no referirse en forma jocosa o despreciativa a barrios,
pueblos pequeños o marcas de artículos de consumo.

Personal: Equivalente a nuestra segunda piel. Es el espacio portable que nos rodea a no más de 35
cm. Es inviolable, solamente nuestro, no compartido por nadie sin nuestra expresa autorización.
Dejamos entrar a determinadas personas exclusivamente. Para hacer el amor, reñir o en
discusiones o conversaciones de muy intensa carga afectiva. Dentro de ella nos sentimos
invulnerables.

Dentro de la Burbuja se percibe al otro con gran aporte de datos: color de la piel, olor,
temperatura. Percibimos su ritmo respiratorio. Es nuestro espacio sagrado, nos da seguridad y
status. No es buena técnica que el orador toque o abrace a alguien del público, penetrando en
otra burbuja sin su expresa autorización.

Las medidas de las distancias son de ajuste variable. Se modifican según nuestra cultura, hábitos y
estados de ánimo -siempre a nivel no conciente.
Un buen comunicador acomoda el salón o local previamente a su discurso, del modo que más
convenga según el auditorio y el tipo de disertación, respetando las distancias. Lleva poco tiempo,
pero reditúa bastante a favor de una mejor comunicación. En esta visita previa también dispone
del mobiliario, apoyos visuales y audio que va a utilizar. Chequea todo, hasta la iluminación.

Conozca el lugar elegido para su disertación con bastante anterioridad Evalúe todo el escenario,
disposición de las sillas, mesas, lugar de proyección de los apoyos visuales, enchufes,
interruptores. Compruebe la acústica, micrófonos, calefacción, aire acondicionado, nada quede
liberado al azar. Ahora puede ir a descansar.

Cierre de una conferencia

el público se retira con esas imágenes, se las lleva si han sido de su agrado. Un buen cierre es una
buena conferencia.

Se hace hincapié en la necesidad de tener preparado el "broche de oro", tanto en lo verbal como
en lo corporal. No hay que caer distraídamente en el eterno "bueno... me parece que no tengo
nada más para decirles...". "¿Quieren que les explique algo más?"

Para tener clara conciencia de cuándo tiene que terminar su disertación, lea al auditorio y a sí
mismo. Hay varios movimientos claves que anticipan su intención, son preparatorios de la acción y
usted debe conocerlos.

Cuando observe que en el público ya no hay movimientos de asentimiento con la cabeza, no lo


siguen atentamente, charlan entre ellos. Cuando perciba un tamborileo de dedos sobre algún
papel, apunte, respaldo o brazo de silla, acompañado por los pies sobre el piso no dude, están
muy aburridos. Si observa a alguien de su auditorio sosteniendo la cara con la palma de una mano
con sus párpados caídos, no dude, es otro aburrido. Si observa a otro con una mirada al vacío, sin
parpadeo, casi en trance tipo zombi, con los ojos abiertos pero sin ver, es señal de hartazgo de
escucharlo. Cuando se mueven en sus asientos no encontrando posición cómoda. Cuando se
toman de los laterales del asiento. Deslizando su cuerpo hacia adelante, en posición de "largada",
como atletas listos par una carrera de 100 metros llanos, se torna imperioso que piense en el
cierre urgente de su conferencia.

Más aún, si ha observado en usted que se ha puesto a oscilar sobre las puntas de sus pies o a
balancearse con sus piernas. O si se le ocurrió darse vuelta como si se olvidara algo. O se
encuentra "paseando" por el salón sin encontrar lugar, como dudando entre seguir la charla o
escapar del público por un lateral.

No importa el horario, cierre, no se eternice, haga un corto resumen verbal con entusiasmo.
Vuelva a ocupar el centro del estrado, recupere su mirada abarcativa. Cabeza erguida, posición
simétrica, relajado, sonrisa natural lenta, como para despedir a un amigo, con interés, agrado,
haga el silencio final como hizo el inicial y deje junto con su imagen esa corta frase que tan bien
preparó, tan suya, tan personal, dígala con naturalidad o simplemente "muchas gracias por
haberme escuchado".

Mentira

Dividió el rostro en tres zonas: Frente y cejas-ojos-nariz, mejillas, boca y mentón. Esta última parte
proporciona más datos en el acto de mentir. En aquella época filmó caras de personas no
entrenadas en mentir mientras tenían que hacerlo a pedido y sobre un tema específico. Al analizar
una por una las distintas imágenes en forma muy lenta descubrió expresiones faciales de fracción
de segundos de duración que no coincidían con las palabras expresadas. Las denominó "micros".
Eran filtraciones de sentimientos verdaderos que se hallaban como embutidas en el discurso
mentiroso.

No se miente solamente con palabras y el rostro, todo el cuerpo participa.

Aunque no tengamos clara conciencia de ello. Las claves son fugaces. Detectarlas demanda
práctica y habilidad. Aprender a "leer" la totalidad de lo corporal es lo interesante. La observación
repetida y la evaluación estadística respaldan estos conocimientos.

Repasemos algunos puntos:

La mirada. Ha sido desde tiempos ancestrales un indicador muy comentado. Al mentir se evita
mirar a los ojos del interlocutor. "Miradas huidizas". Se pestañea con mayor frecuencia. Si
observamos las pupilas, independientes de la cantidad de luz, las veremos dilatadas. Cuando
mienten miran a la distancia, a un punto fijo o a un objeto con preponderancia.

La sonrisa, como expresión natural de satisfacción y alegría es más difícil de alterar. La sonrisa
asimétrica, donde se eleva más una comisura labial que la otra es la que se puede observar cuando
mienten. El tiempo que dura una sonrisa, más prolongado que lo habitual y el momento en que se
emplea
Ritmo del discurso, no sólo al contenido. Se tarda más en responder una pregunta, las respuestas
son más largas, intrincadas, llenas de palabras superfinas cuando se intenta mentir.

Manos y brazos. Siempre están presentes para ayudamos a detectar la falsedad de lo expresado
verbalmente. Se producen cambios.

Aumentan o disminuyen notoriamente los gestos que son típicos en cada individuo. Se rascan o
tocan la nariz o las orejas mientras hablan. Se cubren temporariamente la boca y el mentón con la
mano.

Sabemos que los movimientos y posturas de nuestras piernas y pies son escasamente registrados
en nuestra conciencia. No tenemos el hábito de hacerlo. Por eso con todo el cuerpo a la vista,
como se propone en los juicios orales tribunalicios, sin una mesa o tarima para ocultar las piernas
y los pies es más fácil detectar a los que mienten.

Fácilmente observamos movimientos rítmicos de pies en sube y baja o cruce y descruce de piernas
repetidos incansablemente. En algunos casos pequeños, pero insistentes golpes del taco sobre el
piso que claramente nos indican la ansiedad que suscita un determinado tramo del discurso que
están desarrollando o respondiendo. En negociaciones o transacciones en que se puede caminar
se observa el deambular de un lado hacia el otro como "caminante sin sentido".

Decir algo con la boca y hacer con el cuerpo algo contradictorio es difícil de registrar, pero si
prestamos mucha atención lo constataremos en algunos casos en que se afirma verbalmente un
concepto y con movimientos de cabeza se está negando.

LECTURA N°4

MIEDO ORATORIO

Nuestro sistema nervioso está preparado para enfrentar situaciones difíciles, de una manera
siempre igual, estereotipada y comparable, tanto sea en una circunstancia de peligro físico, como
de stress emocional importante.

El factor de mayor valor, responsable de todas las reacciones, es una rápida descarga de
adrenalina que liberan las glándulas suprarrenales y que como primera manifestación física,
acelera el pulso, eleva la presión arterial y libera glucosa proporcionando una fuente de energía
adicional de la que en el acto pueda disponerse. Esta reacción es normal y necesaria. Si no la
tuviéramos frente a una emergencia tendríamos una marcada inferioridad de condiciones físicas.

El cuerpo no entiende la diferencia entre exigencias intelectuales, emocionales y físicas. Cada vez
que el cerebro transmite una exigencia, se produce una descarga de adrenalina que prepara a
todo el organismo para la emergencia. Alerta es la palabra.

Los psicoanalistas distinguen claramente el miedo de la angustia. El primero consiste en una


reacción normal frente a un peligro que realmente existe, mientras que la angustia se refiere al
miedo sin objeto real. Es absolutamente necesario conocer nuestras sensaciones para poder
comprenderlas y dominarlas. No nos equivoquemos, eso que sentimos al enfrentar un auditorio es
miedo. No es angustia. Es sólo el miedo natural normal que debemos sentir frente a una situación
de stress emocional, miedo saludable de asumir un compromiso en el que se juegan muchas
cosas: nuestro prestigio y la responsabilidad de quien nos ha invitado.

. El miedo profesional es el que padece toda persona en el momento que afronta la realidad de su
profesión.

SUGERENCIAS QUE BROTAN DE LA EXPERIENCIA

Alimentos

Toma la última comida dejando un gran espacio de tiempo entre su ingestión y el momento de la
exposición.

Cuerpo

Aunque suene escatológico, les aseguro que es un buen consejo: Vacía lo más posible los
intestinos y la vejiga,

Descanso

Es mejor un poco de sueño que seguir ensayando hasta morir. La mente profunda, que se encarga
de los sistemas automáticos y condicionados del organismo, se 'desfragmenta' durante el sueño y
después trabaja mejor. Si les das tiempo para reorganizarse, será una buena inversión.

Puntualidad

Llega muy temprano al lugar de la exposición y familiarízate con los detalles del local. Saluda a la
mayor cantidad de personas y, si te sientes muy nervioso, confiésales que te sientes nervioso, para
provocar que digan cosas positivas como: "No te preocupes, todo va a salir bien". Eso ayuda.

Concentración

En vez de conversar previamente con los asistentes acerca de cosas ajenas a la ocasión o usar el
canal de tu mente para pensar "estoy nervioso", usa el tiempo y la conversación para hablar del
contenido del discurso

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