Musa × paradisiaca
híbrido de planta herbácea
Por "musoide" quizás esté buscando
Grupo de familias musoides
El nombre científico Musa × paradisiaca (o
Musa paradisiaca) y los nombres comunes
banano, banana, plátano, cambur,
topocho, maduro y guineo hacen
referencia a un gran número de plantas
herbáceas del género Musa, tanto híbridos
obtenidos horticulturalmente a partir de
las especies silvestres Musa acuminata y
Musa balbisiana como cultivares
genéticamente puros de estas especies.
Clasificado originalmente por Carlos
Linneo como Musa paradisiaca en 1753, la
especie tipo del género Musa, estudios
posteriores han llevado a la conclusión de
que la compleja taxonomía del género
incluye numerosos híbridos, de variada
composición genética, y se ha
desarrollado un sistema estrictamente sui
géneris de clasificación para dar cuenta de
esta variación. Sin embargo, de acuerdo
con las reglas del Código Internacional de
Nomenclatura Botánica, el nombre
linneano cuenta con prioridad, y sigue
siendo usado —tanto en su forma original
como en la modificada Musa ×
paradisiaca, que indica que se trata de un
híbrido— para designar genéricamente a
estas variedades.
Banano
Banano
Taxonomía
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Orden: Zingiberales
Familia: Musaceae
Género: Musa
Especie: M. paradisiaca
L.
En la nomenclatura vernácula a veces se
traza una diferencia entre las bananas,
consumidas crudas como fruta de postre,
y los plátanos, que por su superior
contenido en fécula deben asarse o freírse
antes de su ingesta. La diferencia no se
corresponde exactamente con ningún
criterio genético; aunque las variedades
con mayor presencia genética de M.
balbisiana suelen estar comprendidas en
este segundo grupo, no se puede
determinar si una planta producirá
plátanos o bananas simplemente por su
constitución genética. La confusión
aumenta por el hecho de que en otras
regiones los términos se consideran
perfectamente sinónimos (ver, más abajo,
apartado sobre Etimología).
En todo caso, este grupo de vegetales
conforma la fruta intertropical más
consumida del mundo. Se trata de una
falsa baya, de forma falcada o elongada,
que crece en racimos de hasta 400
unidades y 50 kg de peso; de color
amarillo cuando está maduro, es dulce y
carnoso, rico en fibras, carbohidratos,
potasio, vitamina A, vitamina C y
triptofano, contiene un antiácido natural
muy útil contra la pirosis; además, es bajo
en sodio y bajo en grasas. Es mucho más
rico en calorías que la mayor parte de las
frutas por su gran contenido en fécula; de
los 125 gramos que pesa en promedio, el
25% es materia seca, que aporta unas 120
calorías. Contiene los carbohidratos más
digeribles (el cuerpo puede quemar las
calorías que ofrece mucho más fácilmente
que las que provienen de las grasas).[1]
Se cultivan en más de 130 países, desde el
sudeste asiático de donde son nativas,
hasta Oceanía y Sudamérica; el principal
productor mundial es India,[2] donde se
cultiva casi un cuarto de los frutos
comercializados en el mundo, aunque
buena parte de los mismos son para
consumo doméstico. El principal
exportador es Ecuador, que genera casi un
tercio de las exportaciones globales. El
volumen de producción de bananas y
plátanos sólo es superado por el trigo
(Triticum spp.), el arroz (Oryza sativa) y el
maíz (Zea mays). La producción continua
de fruto a lo largo del año los hace
especialmente valiosos como alimento en
la época entre cosechas en los países
tropicales; son los plátanos de freír los
que cumplen este papel principalmente.
Descripción
Bananero.
El banano no es un árbol, sino una
megaforbia, una hierba perenne de gran
tamaño. Como las demás especies de
Musa, carece de verdadero tronco. En su
lugar, posee vainas foliares que se
desarrollan formando estructuras
llamadas pseudotallos, similares a fustes
verticales de hasta 30 cm de diámetro
basal que no son leñosos, y alcanzan los
7 m de altura.
Las hojas de banana se cuentan entre las
más grandes del reino vegetal. Son lisas,
tiernas, oblongas, con el ápice trunco y la
base redonda o ligeramente cordiforme,
verdes por el haz y más claras y
normalmente glaucas por el envés, con los
márgenes lisos y las nervaduras pinnadas,
amarillentas o verdes. Dispuestas en
espiral, se despliegan hasta alcanzar 3 m
de largo y 90 cm de ancho; el pecíolo tiene
hasta 60 cm. En las variedades con mayor
componente genético de M. balbisiana
este es cóncavo por la parte superior, con
los extremos casi tocándose por encima
del canal adaxial. De la genética depende
también que sea glabro o pubescente. Las
hojas tienden a romperse
espontáneamente a lo largo de las
nervaduras, dándoles un aspecto
desaliñado. Cada planta tiene
normalmente entre 5 y 15 hojas, siendo 10
el mínimo para considerarla madura; las
hojas viven no más de dos meses, y en los
trópicos se renuevan a razón de una por
semana en la temporada de crecimiento.
El elemento perenne es el rizoma,
superficial o subterráneo, que posee
meristemos a partir de los cuales nacen
entre 200 y 500 raíces fibrosas, que
pueden alcanzar una profundidad de
1,5 metros y cubrir 5 metros de superficie.
Del rizoma también brotan vástagos
("chupones") que reemplazan al tallo
principal después de florecer y morir este.
En los ejemplares cultivados sólo se deja
normalmente uno para evitar debilitar la
planta, pero en estado silvestre aparecen
en gran cantidad; son la principal forma de
difusión en las variedades estériles, que
son la mayoría.
Las flores E…
Unos 10 a 15 meses después del
nacimiento del pseudotallo, cuando este
ya ha dado entre 26 y 32 hojas, nace
directamente a partir del rizoma una
inflorescencia que emerge del centro de
los pseudotallos en posición vertical;
semeja un enorme capullo púrpura o
violáceo que se afina hacia el extremo
distal, con el pedúnculo y el raquis
glabros. Al abrirse, revela una estructura
en forma de espiga, sobre cuyo tallo axial
se disponen en espiral hileras dobles de
flores, agrupadas en racimos de 10 a 20
que están protegidos por brácteas
gruesas y carnosas de color purpúreo. A
medida que las flores se desarrollan, las
brácteas caen, un proceso que tarda entre
10 y 30 días para la primera hilera.
Flor del banano.
Las primeras 5 a 15 hileras son de flores
femeninas, ricas en néctar; en ellas el
tépalo compuesto alcanza los 5 cm de
largo y los 1,2 cm de ancho; es blanco o
más raramente violáceo por el interior, con
el color trasluciéndose a la vista desde
fuera como una delicada tonalidad
purpúrea. Su parte superior es amarilla a
naranja, con los dientes de unos 5 mm de
largo, los dos más exteriores dotados de
un apéndice filiforme de hasta 2 mm de
largo. El tépalo libre es aproximadamente
de la mitad de tamaño, blanco o rosáceo,
obtuso o trunco, con la apícula mucronada
y corta. Las siguen unas pocas hileras de
flores hermafroditas o neutras, y las
masculinas en la región apical.
Salvo en algunos pocos cultivares, las
flores masculinas desaparecen
inmediatamente después de abrirse (la
excepción son las bananas 'Cavendish' y
los plátanos 'French'), dejando el ápice de
la espiga desnudo salvo por un capullo
carnoso terminal que contiene floros
masculinos sin abrir. El enorme peso de
las flores hace que el tallo floral se incline
hacia el suelo en poco tiempo; a su vez, el
fototropismo de las flores hace que se
dirijan en su crecimiento hacia arriba.
En las variedades híbridas cultivadas por
su fruto, las flores masculinas son
estériles, así como las femeninas en el
cultivar 'Cavendish'. Los ovarios se
desarrollan partenocárpicamente sin
necesidad de polinización. Motas oscuras
en la pulpa indican el resto de los óvulos
sin desarrollar.
El fruto E…
Fruto del banano.
El fruto tarda entre 80 y 180 días en
desarrollarse por completo. En
condiciones ideales fructifican todas las
flores femeninas, adoptando una
apariencia dactiliforme que lleva a que se
denomine mano a las hileras en las que se
disponen. Puede haber entre 5 y 20 manos
por espiga, aunque normalmente se
trunca la misma parcialmente para evitar
el desarrollo de frutos imperfectos y evitar
que el capullo terminal insuma las
energías de la planta. El punto de corte se
fija normalmente en la "falsa mano", una
en la que aparecen frutos enanos. En total
puede producir unos 300 a 400 frutos por
espiga, pesando más de 50 kg.
El fruto es una falsa baya epígina de 7 a
30 cm de largo y hasta 5 de diámetro, que
forma un racimo compacto. Está cubierta
por un pericarpo coriáceo verde en el
ejemplar inmaduro y amarillo intenso, rojo
o bandeado verde y blanco al madurar. Es
de forma lineal o falcada, entre cilíndrica y
marcadamente angulosa según la
variedad. El extremo basal se estrecha
abruptamente hacia un pedicelo de 1 a
2 cm. La pulpa es blanca a amarilla, rica
en almidón y dulce; en los plátanos puede
resultar algo astringente o gomosa por su
contenido en látex, farinosa y seca. Muy
rara vez las variedades diploides o
tetraploides producen semillas, negras,
globosas o irregulares, con la superficie
rugosa, de hasta 16 × 3 mm de tamaño,
incrustadas en la pulpa. Los triploides,
como 'Cavendish', nunca producen
semilla.
Hábitat
Origen y distribución E…
El banano moderno es un cultivo,
probablemente originario de la región
indomalaya. Desde Indonesia se
propagaron hacia el sur y el este,
alcanzando Hawái y la Polinesia por
etapas. Los comerciantes europeos
llevaron noticias del árbol a Europa
alrededor del siglo III a. C., pero no lo
introdujeron hasta el siglo X. De las
plantaciones de África Occidental los
colonizadores portugueses lo llevarían a
Sudamérica en el siglo XVI.
Variedad de banano denominada plátano Tabasco
(Musa cavendishii), cultivado en el estado mexicano
del mismo nombre. Es el tercer tipo de plátano más
producido en México: los dos primeros son el enano
gigante (Musa acuminata) y el plátano macho (Musa
paradisiaca).[1]
Plátano de canarias
Hoy las variedades comerciales se
cultivan en todas las regiones tropicales
del mundo. Es la más cultivada de las
frutas tropicales y una de las cuatro más
importantes en términos globales, sólo
por detrás de la uva (Vitis vinifera), los
citrus y la manzana (Malus domestica).
Anualmente se producen más de
28 millones de toneladas de fruta, de las
cuales casi dos tercios provienen de
Sudamérica. Los principales importadores
son Europa, los Estados Unidos, Japón y
Canadá. India[2] es el principal productor
mundial de banana, con alrededor de 11
millones de toneladas (11 000 000 tn)
anuales, destinadas en su mayoría al
mercado interno. Lo sigue Brasil, que
produce 6 millones de toneladas anuales,
también consumidas localmente en su
gran mayoría. Tanto Indonesia (2 millones
de toneladas/año) como Filipinas (0,5
millones de toneladas/año) exportan la
mayoría de su producción a Japón, al igual
que la República de China (0,5 millones de
toneladas/año). La fruta consumida en
Europa procede sobre todo de las
plantaciones del occidente africano, en
particular de Costa de Marfil y de Somalia,
desde donde 9 millones de toneladas
anuales abastecen las mesas europeas, y
en menor medida de las posesiones
francesas y neerlandesas en el Mar
Caribe. El consumo interno en España se
ha servido tradicionalmente de los
plátanos de postre producidos en
Canarias (similares a los de Madeira), que
exportaban también abundantemente a
Europa, pero la liberalización de los
mercados los ha hecho retroceder frente a
las importaciones de origen africano y
sudamericano. Ecuador y Colombia son
los principales exportadores de banana en
América, a los que sigue Venezuela, que
ha superado el millón de toneladas
anuales. La producción de Panamá,
Honduras, Guatemala y Costa Rica está
principalmente destinada a los Estados
Unidos.
El plátano es una cosecha fundamental en
Colombia y Ecuador, donde los
subproductos vegetales se usan en la
alimentación animal, así como en México
y en Venezuela. La República Dominicana
es también un importante productor, pero
la principal fuente de plátanos en el Caribe
es Puerto Rico, que produce más de
30 millones de dólares estadounidenses
anuales, consumiendo la gran mayoría de
los mismos dentro del país. El consumo
per capita de plátano en Puerto Rico se
cifraba en 30 kg por año a mediados de
los años 1980. En Ghana ocupan un papel
importante en la economía, sobre todo en
combinación con el cacao (Theobroma
cacao), cultivándose como sombra para
este.
Suelos E…
Los bananos toleran bien una gran
variedad de terrenos; crecen y fructifican
en condiciones de bastante pobreza,
aunque para que la producción sea
económicamente rentable requieren
suelos fértiles y húmedos. Prefieren
terrenos profundos, bien drenados, con la
capa freática a no menos de dos metros
de profundidad; para evitar el anegamiento
de las raíces, los cultivos en zonas de
extrema humedad suelen elevar las
plantas mediante canteros o bancales,
además de cavar canales de desagüe
entre las plantas, previendo una pendiente
de alrededor del 1 % para permitir el
drenaje. En terrenos más secos se hace
necesaria la irrigación artificial; el riego
por aspersión permite la plantación de
bananos en terrenos arcillosos que
tradicionalmente se consideraron
inadecuados.
Prefieren suelos ligeramente ácidos, con
un pH en torno al 6. Un exceso de acidez
hace necesaria la adición de álcalis
durante el crecimiento para evitar la
propagación de los hongos del género
Fusarium, responsables de la enfermedad
de Panamá que es la principal plaga de
estos cultivos. Si bien los suelos ideales
son de origen aluvial, los terrenos
arenosos, franco-arenosos, arcillosos,
calcáreos y rocosos pueden ser
aceptables; se presentan problemas en las
arenas demasiado finas, que retienen
demasiada agua.
Los requerimientos nutritivos del banano
son elevados; las variedades de fruta
pueden necesitar entre 250 y 600 kg de
nitrógeno por hectárea para proporcionar
rendimientos comerciales, y entre 700 y
800 kg de potasio. Los retoños cortados
para evitar su desarrollo y los restos de los
pseudotallos después de la cosecha se
abandonan en la superficie o se añaden a
un compost para mejorar la calidad de la
tierra. Un exceso de salinidad no detiene el
crecimiento de la planta, pero reduce
marcadamente su rendimiento, dando
lugar a frutos enanos o muy delgados.
Temperatura y pluviosidad E…
Los bananos son propios de regiones
tropicales y subtropicales, y rara vez dan
buenos resultados fuera de la banda
comprendida entre los 30°N y 30°S.
Algunos cultivos están adaptados a
altitudes de hasta 2300 msnm, pero la
mayoría no prospera a más de 600 m de
altitud.
La temperatura óptima para la floración
ronda los 27 °C, y el crecimiento de los
frutos se beneficia de una ligeramente
superior. Por encima de los 37 °C las hojas
padecen quemaduras y los frutos se
deforman; por debajo de los 16 °C el ritmo
de desarrollo se reduce sensiblemente,
dando lugar a la aparición de una hoja por
mes en lugar del período óptimo de una
por semana. Por debajo de los 10 °C, la
planta detiene su crecimiento por
completo, y el desarrollo de los frutos se
aborta. Aún breves accesos de frío pueden
matar las inflorescencias, ocasionar la
podredumbre de los frutos ya presentes o
abortar su desarrollo, dando lugar a frutos
pequeños, de color verde gris y sabor
débil. Las heladas son tremendamente
perjudiciales; temperaturas debajo del
punto de congelación provocan la
desecación de las partes verdes y la
eventual caída de los pseudotallos y hojas
presentes. El rizoma las sobrevive, y
vuelve a brotar en cuanto la temperatura
es adecuada, aunque rigores climáticos
por debajo de los 7 °C bajo cero pueden
dañarlo irreversiblemente. A veces se
inunda ligeramente el suelo en previsión
de una helada breve para ralentizar el
intercambio térmico y permitir la
supervivencia; en otros casos se eleva
artificialmente la temperatura mediante la
quema controlada de detritos.
El régimen de lluvias debe ser constante,
con unos 100 mm mensuales a lo largo
del año, y no más de tres meses de
estación seca. La sequía puede ocasionar
una grave reducción en el número y el
tamaño de los frutos, comprometiendo el
rendimiento de la cosecha. Ante la falta de
agua, las hojas se parten o amarillean
prematuramente, y eventualmente caen
por completo; en casos graves, las vainas
foliares que forman el pseudotallo mueren
también. Una mayor dotación genética de
M. balbisiana favorece la resistencia a la
sequía. El anegamiento es igual de
peligroso; más de 48 horas de saturación
o el estancamiento de agua entre las
raíces matan las plantas por podredumbre
irreversiblemente. Si la humedad es
excesiva, las plantas pueden presentar
enanismo y falta de vigor, lo que se
soluciona abriendo zanjas de drenaje o
elevando las plantaciones sobre taludes.
En Australia y la India algunas variedades
se han adaptado a suelos elevados. Las
variedades australianas se cultivan entre
los 60 y los 300 msnm para evitar las
heladas que son frecuentes más abajo; las
indias llegan hasta los 2000 msnm, en
especial la variedad enana 'Kullen', que se
cultiva en las estribaciones orientales de
los Ghats, 'Vella vazhai', que se planta en
los Pulneys, y el plátano 'Plankel'. En África
la mayor parte de los plantaciones está
por encima de los 900 m; en Sudáfrica es
la región sudeste el principal foco
productor, entre los 900 y los 1000 msnm,
y en el África Oriental las altitudes son aún
mayores.
Ubicación E…
Por su naturaleza herbácea, los bananos
deben estar protegidos del viento. Por
encima de los 40 km/h las variedades de
tallo más elongado pueden resultar
arrancadas, al ofrecer las grandes hojas
mucha resistencia; por encima de los
60 km/h aun las variedades enanas sufren
daños. Incluso rachas de menor
intensidad pueden dañar los frutos,
provocar la caída de las flores o desecar
las hojas.
Los bananos prefieren pleno sol, salvo en
climas muy calurosos; en el trópico crecen
bien en semisombra, pero en regiones de
temperaturas más moderadas la falta de
exposición al sol lleva a la producción de
frutos escasos y de baja calidad.
Cultivo
Propagación E…
Plantación de bananas.
Salvo en los proyectos experimentales de
desarrollo de nuevas variedades, los
bananos no se desarrollan nunca a partir
de semillas. El principal medio de
reproducción es el corte de potenciales
propágulos a partir del rizoma, sea
únicamente las yemas del mismo —un
procedimiento similar al empleado para la
propagación de la papa, Solanum
tuberosum— o los "chupones" que brotan
de él junto al pseudotallo principal.
Para emplear las yemas, se selecciona
preferentemente una planta de unos siete
meses de edad y se desarraiga, cortando
luego el pseudotallo 1 dm por encima de
su nacimiento. Al arrancar las bases de
las vainas foliares, quedan visibles dos
yemas de color rosáceo, que pueden
crecer con rapidez tras el replante. Las
yemas inferiores, de color blanquecino,
suelen descartarse, pues su desarrollo en
caso de replante es más lento y trabajoso.
Se eliminan las secciones afectadas por
enfermedades, descoloridas o
presentando nodulaciones debidas a
nematodos, y el resto del rizoma se divide
en dos. Cada uno de los fragmentos se
sumerge en una solución nematicida y se
fumiga contra hongos, para dejarlo luego
reposar unas 48 h antes del replante. El
peso ideal de cada trozo de rizoma está
entre los 800 y los 1.800 g; si son más
pequeños, se hará necesaria fertilización
adicional. La práctica de replantar rizomas
enteros, de hasta 8 kg de peso, ha
desaparecido virtualmente; si bien ofrecen
un mejor rendimiento el primer año, luego
su desarrollo se asimila al de los retoños
obtenidos por división.
La otra alternativa empleada con
frecuencia es el uso de los chupones o
colinos, los brotes jóvenes que el rizoma
produce para reemplazar eventualmente al
pseudotallo. El chupón aparece como un
brote cónico, cuyas hojas están poco
desarrolladas y presentan más vaina que
superficie foliar propiamente dicha; en su
forma más juvenil, apodada "mirón", no se
utiliza salvo en viveros o programas de
investigación. Para su uso comercial se
espera a que comience a producir hojas
similares a las del adulto, las llamadas
"espadas"; en esta fase, se lo conoce
como "puyón" o "aguja". Para su uso se lo
separa del resto del rizoma con un
machete, dejando una sección de buen
tamaño unida al pseudotallo, y arrancando
las hojas más viejas. El momento ideal
para replantarlo es tres o cuatro meses
después de su aparición, cuando tiene
alrededor de 120 cm de altura; en el primer
año se desarrollará más rápidamente que
los retoños obtenidos de yemas, dando el
rendimiento óptimo. Los rizomas viejos o
poco nutridos a veces producen chupones
cuyas hojas semejan las de los adultos
desde su primer brote; llamados
"banderas" u "orejones", en general
proporcionan un rendimiento muy bajo, e
indican que el rizoma debe ya descartarse.
Existen técnicas horticulturales para
acelerar la producción de retoños; una de
las más frecuentes es eliminar las vainas
foliares de un rizoma para dejar las yemas
al descubierto, y cortar los retoños cuando
alcanzan la etapa de puyón. Otra consiste
en cortar el rizoma de tal manera que
produzca un callo de meristema que dará
lugar a muchos retoños.
En laboratorio se han desarrollado
técnicas para producir tejido
meristemático en cultivo, con el objeto de
garantizar la uniformidad de los
ejemplares y una provisión constante de
brotes libres de nematodos y otras
enfermedades. Aunque el lento desarrollo
de las plantas así obtenidas hacía poco
práctico este sistema, experimentos en
Hawái produjeron muy buenos resultados,
con una tasa de arraigo del 95% y mejor
salud que las plántulas obtenidas de
chupones. La obtención de propágulos
libres de enfermedades es una gran
prioridad, como en todas las plantas
obtenidas principalmente por propagación
vegetativa.
Hoja amariilla de Musa paradisiaca
La platanera también puede ser
propagada en huertos urbanos.[3]
Plantación E…
El momento de la plantación depende del
clima de la zona; es importante garantizar
un buen nivel de humedad en la fase
inicial de crecimiento, así como evitar a
toda costa el anegamiento.
Disposición E…
Las plantas se ubican a intervalos
regulares, en disposición hexagonal o en
canteros de dos o tres filas separados por
carriles más anchos para la maquinaria
agrícola. La distancia ideal depende del
tamaño del cultivar, la fertilidad del suelo y
otros factores; rara vez es inferior a los 2
m o superior a los 5. El sistema radical de
un banano adulto puede ocupar un
espacio de hasta 100 m², lo que debe
tenerse en cuenta a la hora de planificar la
disposición. Normalmente la densidad
óptima está entre 1.200 y 2.400 plantas
por hectárea.
Las plantaciones más densas favorecen el
control de las malas hierbas y protegen
del viento a los ejemplares, pero dificulta
la prevención de plagas y disminuye el
rendimiento. Los ejemplares plantados
demasiado cerca unos de otros producen
menos chupones, frutos más cortos y
maduran antes de permitir el desarrollo
completo de los mismos. Plantaciones
más densas requieren mayores
volúmenes de fertilizante, y pueden
producir otros problemas por la
disminución de la exposición solar de los
ejemplares. A la inversa, plantaciones
demasiado espaciadas favorecen la
aparición de malas hierbas, incrementan
la evaporación del suelo y exponen las
plantas a mayores inclemencias.
Fertilización E…
Los hoyos practicados para la plantación
deben tener unos 40 cm de profundidad y
un diámetro ligeramente mayor; pueden
hacerse más profundos para mejorar la
resistencia al viento. Se fertilizan antes de
la plantación, para asegurar que la
nutrición en los cruciales primeros cuatro
meses de desarrollo será adecuada. En
suelos pobres, las bananas se fertilizarán
entre cuatro y seis veces durante cada
ciclo de producción. Se estima que una
cosecha de unas 12 toneladas por
hectárea exige del suelo unos 25 kg de
nitrógeno, 4,5 kg de fósforo, 62 kg de
potasio y unos 8 kg de calcio. La
proporción de abono empleado va de [Link]
a [Link] NPK de acuerdo a las
características del suelo; la cantidad
dependerá de la densidad de población,
pero estará en torno a 1-1,5 toneladas por
hectárea en un ciclo, incluyendo 50-150 kg
de nitrógeno, 15–60 kg de fósforo y 80-
180 kg de potasio.
Las técnicas de fertilización incluyen la
aspersión de un tercio del fertilizante total
estimado cuando aparecen los brotes, una
segunda dos meses más tarde cubriendo
un área de 30 cm alrededor de cada
planta, y una tercera luego de otros dos
meses al doble de distancia, o una
progresiva, comenzando con un cuarto de
kilo de abono rico en magnesio para las
plantas jóvenes y aplicando luego dosis
progresivamente crecientes cada dos
meses, llegando a dosis de 2,5 kg en
época de floración. Si el suelo no es rico
en manganeso y zinc, suele añadirse una
aspersión anual con micronutrientes
aplicados sobre las hojas, así como cobre
usado como fungicida.
Irrigación E…
La irrigación se usa para garantizar los
100 mm mensuales de agua que los
bananos requieren. Pueden emplearse
aspersores de alto volumen,
microaspersores o sistemas de riego por
goteo. El riego de bajo volumen es más
eficiente. Es imprescindible adoptar
medidas para evitar el exceso de humedad
en el suelo.
Poda E…
Para obtener crecimiento vegetativo
uniforme y producciones comercialmente
rentables, los chupones que crecen del
rizoma deben controlarse; la
multiplicación de los mismos conduce a la
producción de racimos de frutos
pequeños. Normalmente se deja sólo uno
como reemplazo eventual del pseudotallo
principal, que morirá después de
fructificar. Los restantes se extraen, y sus
restos se abandonan en el suelo para
fertilizarlo.
Los chupones pueden cortarse de varias
maneras para asegurarse que no volverán
a aparecer; la más efectiva es el
arrancarlos a mano, con lo que se extrae
también la yema subyacente, pero es lento
y trabajoso. Como alternativas se cortan
con un cuchillo bananero a ras del suelo,
utilizando queroseno para matar la yema,
o se usa un instrumento metálico para
matar por percusión la yema después de
cortar el brote.
Se arrancan también las hojas muertas
para evitar que interfieran con el riego,
hagan sombra a los chupones o dañen por
rozamiento a los racimos nuevos; sus
restos se dejan en el suelo para su
descomposición. Si la producción es
buena, se remueve el capullo terminal del
racimo, que contiene flores masculinas,
para mejorar el crecimiento de las
bananas.
Desmalezado E…
La principal maleza que afecta a las
plantaciones de banana es Cyperus
rotundus, que consume mucho del
nitrógeno que la planta necesita. Se ha
intentado utilizar gansos como
desmalezadores naturales, ya que el
banano no les resulta atractivo, pero si
bien consumen la mayoría de los pastos
competidores no acaban completamente
con las malas hierbas. Las soluciones
químicas empleadas incluyen el diuron y la
ametrina, que resultan sólo
moderadamente dañinas para las plantas
y desaparecen rápidamente del suelo.
Otra alternativa es el uso de las hojas
secas para cubrir el suelo y evitar que las
hierbas broten, o la plantación mixta, sea
con hierbas como Neonotonia wightii o
Tradescantia pendula, o con otros cultivos
comerciales. Si se deja un espacio de un
metro alrededor de cada banano, es
posible alternarla con maíz, batatas
(Ipomoea batatas), pimientos (Capsicum
annuum), tomates (Solanum
lycopersicum), berenjenas (Solanum
melongena), ananás (Ananas comosus),
gombo (Abelmoschus esculentus) u otras
plantas.
Cosecha E…
Rendimiento E…
El rendimiento de una plantación de
bananos depende de las condiciones del
suelo, de los métodos de cultivo y de la
variedad plantada, pero puede esperarse
una producción de entre 7 y 16 toneladas
anuales de fruta por hectárea de
plantación, y las plantaciones comerciales
intensivas superan las 23 toneladas/ha
anuales. Para mantener este rendimiento
no sólo debe seguirse rigurosamente el
régimen de abonos, sino también
renovarse la plantación cada dos o tres
años, evitando así el envejecimiento de las
plantas. A partir del cuarto año, la
productividad comienza a disminuir, y la
producción irregular hace antieconómico
el uso de medios mecánicos. Las
plantaciones se destruyen periódicamente
por completo, usando herbicidas o
arrasándola con herbívoros, para evitar la
propagación de nematodos y otras plagas.
Algunas variedades producen
rendimientos sensiblemente más
elevados, aunque el coste en fertilizantes
y mantenimiento es igualmente alto; cada
racimo completo de 'Giant Cavendish'
puede alcanzar los 50 kg, con más de 350
frutos. Aunque el rendimiento económico
de estas variedades es más alto, también
imponen fuertes inversiones a los
plantadores: mientras en Puerto Rico una
investigación de 1981 determinó que una
plantación tradicional costaba a sus
productores unos 3.874,59 dólares
estadounidenses por hectárea,
produciendo a su vez un valor de mercado
de U$S 6.021,58/ha y un rédito neto de
U$S 2.146,99/ha, las ganancias podían
más que duplicarse con cultivares más
delicados, mejor fumigación y más
cuidado, alcanzando los U$S 5.241,29/ha,
pero a la vez la inversión necesaria se
elevaba a U$S 5.268,52/ha, cifras difíciles
de alcanzar para los pequeños
agricultores.
Proceso de cosecha E…
El fruto se cosecha cuando ha cobrado ya
su volumen pero antes de amarillear,
alrededor de los tres cuartos del proceso
de maduración. En este momento los
frutos parecen ya menos angulosos, y los
estilos florales en su extremo se han
marchitado y se retiran con facilidad. Unos
80 días después de la apertura de la
primera mano, los racimos se cortan
enteros con un cuchillo bananero de hoja
curva. El tallo floral se inclina, tirando de
las hojas o con un accesorio ad hoc, para
bajar el racimo al alcance de la mano, y los
cosecheros trabajan en tándem, uno de
ellos cortando el racimo y unos 20 cm de
tallo que se usa como manija para
trasladarlo hasta el depósito o vehículo.
Uno de los cosecheros lleva una
indumentaria especial, acolchada, para
apoyar las frutas sobre su cuerpo sin que
se dañen en el transporte. Tras la cosecha,
el pseudotallo del que ha brotado el
racimo se deja secar o se arranca y
esparce en el suelo para mejorar la
reabsorción de su materia orgánica. Se
apisona cuidadosamente la tierra a su
alrededor para evitar que el orificio
favorezca el acceso de plagas.
También existe una técnica denominada
«cosecha por bumerán», practicada
asiduamente por algunas grandes
empresas recolectoras, basada en la
utilización de un bumerán (o boomerang)
para bajar los frutos de la copa de los
bananos y evitar la picadura de las arañas
que los habitan, principalmente las del
género Phoneutria reconocidas por su
peligrosidad.[4]
Almacenamiento E…
Planta de empaque de bananas.
Transporte del plátano de Canarias en vehículo
abierto en La Palma.
En el método tradicional, los racimos se
almacenaban a oscuras en vehículos y se
transportaban directamente hasta los
puntos de embarque para el transporte de
larga distancia, lo que ocasionaba grandes
pérdidas por daños. Hoy se acostumbra
transportarlas suspendidas, en vehículos
acondicionados especialmente, para
evitarlo. Los racimos deben cubrirse para
evitar que la luz induzca la maduración
antes de tiempo. En los puntos de
almacenamiento y en los vehículos,
cuando se las apoya, se utiliza una mezcla
de restos de hojas y capas de papel
ordinario para protegerlas y absorber el
látex que mana del corte en la parte
superior del tallo y de los estilos florales al
caer; puede utilizarse como alternativa
una vaina de plástico o polivinilo, que son
embargo provoca un incremento en el
drenaje de látex y mancha la superficie
exterior de la fruta, disminuyendo su valor
comercial. La protección se completa con
colchones de hojas frescas y otros restos
de la poda de los pseudotallos. Antes del
embalaje para el transporte de larga
distancia, los racimos se lavan en tanques
con una solución de hidroclorato de sodio
para eliminar los restos de látex y mejorar
su presentación; a veces, después del
lavado, se aplica fungicida en la superficie
cortada para evitar la podredumbre del
fruto. Los racimos manchados o dañados
después del lavado se destinan al
consumo local.
El empaquetado en cajas se utilizó en el
pasado, pero la pérdida de frutos por los
golpes contra las paredes y fondo del
recipiente hicieron que se descartara
como sistema para el transporte. Hoy se
emplean paquetes de cartón con
acolchado plástico para evitar la
degradación de calidad, dotados de buena
ventilación y ajustados al calibre de los
frutos, que se preseleccionan a ese efecto
con un pequeño cuchillo bananero de hoja
curva.
Maduración E…
Cámara de maduración de bananas.
La banana es un fruto climatérico, en el
cual el etileno actúa como regulador de la
maduración.[5] Por ello, se puede utilizar
etileno para iniciar y uniformar la
maduración antes de la comercialización
del producto. Este gas se aplica dos o tres
veces, en una concentración de 10 a 100
µL/L, en las salas de maduración a
temperatura controlada entre 18 y 21 °C y
humedad relativa de 90-95%.[6] En
Argentina, suele utilizarse acetileno, un
análogo del etileno que cumple la misma
función y es más económico.[6] El etileno
mejora la dulzura y el aroma de los frutos,
pero acelera el proceso de maduración.
Otra posibilidad es aplicar carburo de
calcio, un mineral que reacciona con la
humedad relativa produciendo una
reacción que libera etileno y calor,
favoreciendo la rápida maduración del
fruto. En el uso doméstico, el uso de
bolsas cerradas de polietileno para suplir
este proceso es usual.
Para retardar la maduración se usan varias
técnicas. Una de ellas es aplicar un
fungicida y conservar los frutos en bolsas
cerradas junto con paquetes de
vermiculita tratados con permanganato de
potasio, que absorbe (oxida) el etileno
libre, lo que permite prolongar el período
de almacenamiento hasta cuatro semanas
a temperaturas de 13-15 °C.[7] Otra es la
aplicación de giberelina o lanolina en el
tallo floral unos 60 días antes de la
cosecha, prolongando la maduración entre
10 y 20 días sin efecto alguno sobre el
fruto mismo. Finalmente, la aplicación de
cera sobre la fruta, una vez desinfectada
ésta, prolonga el plazo de almacenaje
hasta en un 60%, aunque puede provocar
irregularidades en la maduración luego.
En el caso de los plátanos feculentos, la
maduración procede más lentamente, y
aplicando etileno sólo una vez. Entre el
inicio y el fin del proceso transcurren 4 ó 5
días. Puede utilizarse un absorbente del
etileno, como la vermiculita o el purefil,
para aumentar esta duración a 25 días sin
refrigeración o hasta 55 si la temperatura
se reduce a 13 °C. En estas condiciones, el
contenido de almidón se reduce y el
azúcar se concentra.
En 2016 se informó la obtención en
laboratorio de bananos transgénicos en
los que se reprimen dos genes MADS-box
(MaMADS1 y MaMADS2). Sus frutos
muestran un retardo en la maduración y
una vida en postcosecha más prolongada,
con retraso en la aparición del pico
respiratorio, menor tasa de biosíntesis de
etileno, y la consiguiente disminución en el
desarrollo del color y en el
ablandamiento.[8]
Afecciones E…
La gran diversidad genética de los
bananos y plátanos hace que pocas
enfermedades afecten uniformemente a
todos los cultivares. Uno de los problemas
universales que los afectan son los
nematodos, que atacan los rizomas
causando la podredumbre de los mismos;
otra de las plagas más extendidas es la
enfermedad de Panamá, que destruyó
centenares de miles de hectáreas de
cultivo durante los años 1970 y 1980.
Nematodos E…
Los nematodos afectan a bananas y
plátanos en todas las regiones del mundo.
Se alimentan de los rizomas y de las
raíces, provocando daños que debilitan
irremediablemente la planta u ocasionan
su muerte. Además, la infección con
nematodos favorece la contracción de
otras enfermedades.
El más cosmopolita de éstos es el
nematodo barrenador (Radopholus
similis), que causa extensos daños y
provoca que los pseudotallos se
ennegrezcan y caigan a tierra, al no poder
resistir el peso de los racimos de fruto; los
orificios que practica en la raíz son la
principal vía de entrada para el hongo
Fusarium, causante de la enfermedad de
Panamá. Otras especies incluyen los
nematodos espirales — Helicotylenchus
multicinctus, H. nannus, y Scutellonema
brachyurum— y el nematodo de la raíz
Meloidogyne javanica. En zonas donde los
bananos comparten terreno con el cafeto
(Coffea spp.) también aparece
Pratylenchus coffaea, y Meloidogyne
incognita se traslada de las plantaciones
de caña de azúcar al banano.
Para controlar los nematodos se usan
rizomas sanos, que se plantan en terrenos
seguros; el dejar la tierra en barbecho a
pleno sol elimina los nematodos del
terreno con gran seguridad, aunque en
algunas regiones son necesarios hasta
tres años para garantizar su total limpieza.
La plantación rotativa con pasto pangola
(Digitaria decumbens, usado para
pasturas) ayuda a eliminar la mayor parte
de especies, aunque no a P. coffeae. La
otra solución es el uso de nematicidas
comerciales.
La desinfestación de los rizomas se
efectúa mediante un lavado y un
tratamiento hidrotérmico, sumergiéndolos
en una solución de hipoclorito de sodio al
1% en agua caliente a 50–54 °C durante
10 minutos. Puede sustituirse por
nematicidas como el Nemagon®, el
Nemacur® (fenamifos) o el Mocap®
(etoprop), que sin embargo resultan más
dañinos para la planta, reduciendo su
vigor; ethoprop o phenamiphos son casi
igual de efectivos, excepto contra H.
multicinctus, que no responde al primero.
Tras la plantación se aplica Dasanit®
(fensulfotion) granulado o ethoprop
alrededor de la base del pseudotallo una
vez cada seis meses.
Insectos E…
El picudo del banano o picudo negro,
Cosmopolites sordidus, es otra plaga muy
agresiva. Penetra la base suculenta del
pseudotallo y excava túneles en su interior,
alimentándose del material nutritivo. La
savia drena por su punto de acceso,
revelando la infección. El insecticida más
eficaz es el aldrin, pero por su toxicidad se
encuentra prohibido en muchos países.
Monocrothopos o heptacloro son las
alternativas más frecuentes. El nematicida
aldicarb, utilizado en la base del
pseudotallo, ha resultado también efectivo
contra el picudo; los controles biológicos,
como el escarabajo javanés Plaesius
javanus, que se alimenta del picudo, no
han dado buenos resultados.
El trips del banano (Chaetanaphothrips
orchidii) afecta la cáscara de la banana,
exponiendo la pulpa y causando su
descomposición; otro trips, Thrips florum,
se aloja a veces en el capullo terminal,
sobre todo en climas rigurosos y secos, y
el Hercinothrips bicintus se alimenta de la
cáscara, dándole un característico color
ceniciento. El dieldrin también se ha
demostrado eficaz con este, aunque la
mejor medida es la utilización de bolsas
impregnadas en insecticida para cubrir las
frutas durante su crecimiento. Esto
permite también controlar al coquito
(Colaspis hipochlora), un escarabajo que
invade los racimos royendo los tallos y los
frutos y ocasionando pérdidas de látex
que los hacen comercialmente inviables.
La polilla del banano, Nacoleia octasema,
se aloja en la inflorescencia al comienzo
de su formación, hasta que ésta pierde las
brácteas.
Es importante también el ácaro del
banano, Tetranychus lambi, que afecta
primero las hojas y luego el fruto,
provocando quebraduras en la cáscara y el
marchitamiento prematuro.
Hongos E…
Las micosis incluyen varias de las
afecciones más virulentas que padece el
banano. La más antigua de éstas es la
sigatoka, causada por Mycosphaerella
musicola (Cercospora musae en su etapa
de conidio), que apareció por primera vez
en Java a comienzos del siglo XX. Toma
su nombre del valle de Sigatoka, en Fiyi,
donde llegó una década más tarde. Se
expandió hacia el oeste, llegando
finalmente a África en 1940. Característico
de áreas húmedas, se manifiesta con
manchas pálidas en las hojas, que
oscurecen luego, extendiéndose a toda la
planta. Los bananos afectados reducen su
sistema radicular, producen fruta ácida y
detienen su crecimiento. Se controla
mediante la aplicación tópica de aceite
mineral o por el rociado con fungicidas.
La sigatoka negra, obra de Mycosphaerella
fijiensis var. difformis, es mucho más
virulenta. Apareció en Centroamérica a
finales de los años 1960 y se difundió a
Brasil. En 1973 provocó una terrible
epidemia en Fiyi, y desde allí se propagó a
la Polinesia y al sudeste asiático.
Transmitido por el viento, mata las hojas y
causa la caída de los frutos, que quedan
expuestos al sol. Afecta a cultivares que
resultan resistentes a la sigatoka normal, y
requiere cuatro veces más fungicida para
controlarla.
Ambas palidecen frente al daño causado
por la enfermedad de Panamá, obra del
hongo Fusarium oxysporum. La
enfermedad de Panamá se transmite a
través del suelo, entrando al rizoma por
los orificios causados por los nematodos.
Afecta las hojas, que amarillean y se
secan, y el pseudotallo, que se agosta por
la muerte progresiva del sistema vascular,
que se reblandece, vuelve pegajoso y
pudre. Originario de Taiwán, donde está
documentado desde 1967, afecta a
muchos de los cultivares más productivos,
entre ellos 'Gros Michel', que fue
virtualmente exterminado por esta
enfermedad. Otros, como los 'Cavendish',
pueden resistirla, pero se infectan si se
replantan en tierra previamente ocupada
por variedades susceptibles. La única
solución conocida es el anegamiento total
del campo durante seis meses para
eliminar hongos y esporas. Existen cuatro
razas del hongo, tres de las cuales son
perniciosas para el banano. Algunos
cultivares, como 'Monte Cristo',
'Maricongo' o 'Enano', son completamente
inmunes.
Gloeosporium musarum provoca
antracnosis y forma lesiones negruzcas
en la piel del pseudotallo, pudriendo su
interior y ocasionando el encogimiento y
desecación de los frutos. Es el hongo que
afecta con más frecuencia los racimos ya
cosechados durante su transporte.
Bacterias E…
El hereque o moko bacteriano del banano
es obra de Ralstonia solanacearum, que
también afecta a la papa. Se transmite por
contacto entre raíces, el suelo, insectos o
implementos de labranza, y puede
permanecer en el suelo hasta 12 meses en
algunas variedades. Las medidas de
control incluyen la protección con bolsas
del racimo para evitar el contacto con
agentes, la desinfección de los útiles con
formaldehído, y el uso de herbicidas en la
plantación y región aledaña, pero no hay
solución conocida para la infección.
Algunos cultivares, como 'Pelipita', son
resistentes.
Virus E…
El virus del mosaico del pepino afecta a
los bananos, adonde llega transmitido por
vectores ácaros. Su importancia es
marginal, sin embargo. Mucho más
peligroso es el BBTV (banana bunchy top
virus), que retrasa el crecimiento de las
hojas, dándoles una forma corta, rígida y
erecta, con los márgenes endurecidos y
quebradizos. En la mayoría de las
variedades inhibe por completo la
formación de frutos, y no tiene cura
conocida. Se ha controlado en la Polinesia
y otras regiones mediante el exterminio de
los ácaros que le sirven como vector.
Producción y exportación E…
Mayores productores (2011)
Porcentaje
Millones
País del total
de toneladas
mundial
Tabla 1: Producción
India 29.7 20%
Uganda 11.1 8%
China 10.7 7%
Filipinas 9.2 6%
Ecuador 8.0 6%
Brasil 7.3 5%
Indonesia 6.1 4%
Colombia 5.1 4%
Camerún 4.8 3%
Tanzania 3.9 3%
Resto 49.6 34%
Total mundial 145.4 100%
Tabla 2: Exportación
Ecuador 5.2 29%
Costa Rica 1.8 10%
Colombia 1.8 10%
Filipinas 1.6 9%
Guatemala 1.5 8%
Resto 6.0 34%
Total mundial 17.9 100%
Variedades
Taxonomía E…
Características en la tabla de Simmonds y Shepherd
(1955)
Rasgo M. acuminata M. balbisiana
Color del Salpicado de negro o Liso o apenas
pseudotallo pardo marcado
Margen
Margen erecto, con
cerrado, sin
Canal alas ínferas
alas, que
peciolar escarificadas, sin
abraza el
abrazar el pseudotallo.
pseudotallo.
Pedúnculo Piloso o pubescente Glabro
Pedicelos Cortos Largos
Cuatro hileras
Dos hileras regulares
Óvulos irregulares por
por lóculo
lóculo
Codo de la
Alto (< 0.28) Bajo (> 0.30)
bráctea
Flexión de la La bráctea se enrosca La bráctea se
bráctea tras la apertura levanta sin
flexionar tras la
apertura
Lanceolada u ovada,
Forma de la afinándose Anchamente
bráctea marcadamente desde ovada
el codo
Ápice de la
Agudo Obtuso
bráctea
Rojo oscuro o amarillo Pardopurpúreo
Color de la por fuera, rosa, púrpura por fuera,
bráctea opaco o amarillo por carmesí por
dentro. dentro.
El interior de la bráctea El interior de la
Decoloración es más claro hacia la bráctea es
base. uniforme.
Escarificación Poco
Prominente
de la bráctea prominente
Tépalo libre
Corrugado bajo la Raras veces
de la flor
punta corrugado
masculina
Color de la Blanco o crema Rosa
flor
masculina
Color del Naranja o amarillo Crema, amarillo
estigma intenso o rosa pálido
La clasificación de las múltiples
variedades de bananos y plátanos es una
cuestión extremadamente compleja, y aún
inacabada. La clasificación original de
Linneo se basó en los escasos ejemplares
a su disposición en Europa, donde el clima
limita severamente la posibilidad de
obtener plantas en buen estado. En 1753,
en el Species Plantarum, incluyó con el
nombre de Musa paradisiaca un ejemplar
de plátano feculento, con frutos largos y
delgados y las brácteas y flores
masculinas persistentes en el raquis de la
inflorescencia, que pudo observar
personalmente en el invernadero de
George Cliffort, cerca de la ciudad
neerlandesa de Haarlem. Seis años más
tarde añadió a su descripción Musa
sapientum, un ejemplar que producía
frutos de postre, con flores masculinas
dehiscentes y menor contenido de fécula
en el fruto.
La clasificación se utilizó durante siglos, al
corresponder bastante estrechamente a
las variedades difundidas en América y
África. Sin embargo, el centro de la
diversidad germoplasmática de Musa en
el sudeste asiático presentaba numerosas
especies que no convenían a las
descripciones que había publicado el
botánico sueco en numerosos aspectos.
Las especies descritas y publicadas en los
dos siglos siguientes fueron numerosas,
pero desprolijas, y la confusión sobre su
relación era grande.
No sería hasta la publicación en 1948 de
Classification of the bananas de Ernest
Cheesman que se introdujo orden
taxonómico en la cuestión. Cheesman
identificó a los tipos linneanos como
híbridos producidos por el cruzamiento de
dos especies descritas por Luigi Colla, M.
acuminata y M. balbisiana. A partir de
ellos, clasificó a las múltiples variedades
cultivares en tres grupos según su
dotación genética; uno de ellos
descendería principalmente de cada una
de las especies progenitoras, mientras que
un tercero estaría formado por híbridos de
rasgos mixtos.
El grupo procedente principalmente de M.
acuminata comprendería a las bananas
comestibles más antiguas, obtenidas
mediante la selección de ejemplares
estériles y partenocárpicos de la especie
en las islas del sudeste asiático y la
península malaya. A partir de éstos, y por
restitución cromosómica, se desarrollaron
variedades triploides más robustas y
productivas. Cheesman clasificaba a
estas variedades junto con su ancestro
salvaje como M. acuminata,
argumentando que la autopoliploidía no
representaba alteración del material
genético de la especie.
Más al norte, en regiones más secas, las
variedades procedentes de M. balbisiana
resultaron más útiles al ser más
tolerantes. En las Filipinas se obtuvieron
los primeros ejemplares triploides de este
grupo, aseminados pero por lo demás
morfológicamente muy afines a su
progenitor salvaje. Difundidos por
propagación vegetativa por su esterilidad,
darían origen al segundo grupo de
variedades cultivadas, a los que
Cheesman clasificaba paralelamente
como M. balbisiana.
Finalmente, en algunas zonas ambas
ramas entraron en contacto, y al ser
heterocompatibles dieron origen a
híbridos naturales diploides, triploides y
algunos tetraploides, entre los cuales se
contaban las dos variedades que tuvo
ocasión de identificar Linneo. Si bien la
expresión botánicamente más correcta
para designarlos sería M. acuminata x
balbisiana, de acuerdo a las normas del
Código Internacional de Nomenclatura
para Plantas Cultivadas los híbridos de
interés pueden llevar también un nombre
binomial para su identificación. Puesto
que Musa paradisiaca tiene prioridad de
publicación, el nombre de híbrido Musa x
paradisiaca L. puede usarse para designar
a todas las variedades procedentes del
cruzamiento de M. acuminata y M.
balbisiana sin mayores precisiones acerca
de su composición genética (Valmayor et
al).
Sin embargo, la composición genética es
importante para determinar las
características de los distintos grupos
cultivares, que difieren espectacularmente
entre sí. Poco después de los hallazgos de
Cheesman, Ken Simmonds y Norman
Shepherd (1955) publicaron un método
para identificar las variedades a partir de
su origen. A partir de una tabla
diagnóstica que comprende quince
características básicas que varían entre
M. acuminata y M. balbisiana, los híbridos
se evalúan, asignando un puntaje a cada
característica según sea idéntica a M.
acuminata (un valor de un punto), idéntica
a M. balbisiana (5 puntos) o un fenotipo
intermedio (puntajes intermedios de
acuerdo a su similitud a los progenitores).
Los valores se suman, y el total se utiliza
para determinar grosso modo las
características del híbrido. Los puntajes
entre 15 y 20 corresponden a variedades
salvajes o diploides puras de M.
acuminata; el extremo más alto de la
escala, a sus equivalentes de M.
balbisiana. Los híbridos muestran puntajes
intermedios.
Simmonds y Shepherd propusieron la
sustitución de los nombres linneanos por
un código ad hoc para expresar el
genotipo de la variedad. Cada híbrido se
identificaría por una clave de entre dos y
cuatro letras, de acuerdo a su ploidía; cada
letra respondería al origen de la variedad,
siendo A para designar una rama genética
procedente de M. acuminata o B para una
procedente de M. balbisiana. De ese modo,
un híbrido triploide con dos juegos de
cromosomas procedentes de M.
acuminata y uno de M. balbisiana se
identificaría como AAB, y un diploide puro
de M. balbisiana como BB. Las
investigaciones han revelado que las
variedades de origen A son más
numerosas que las de origen B; la mayoría
de los cultivares son AAA o AAB, varios
plátanos son ABB, y AB, AABB o ABBB son
más raros. Para precisar el cultivar, se
pospone el nombre propio del mismo
entre comillas simples a la descripción
genética. No todas las fuentes han
adoptado el sistema, pero cuenta con un
extenso uso entre los especialistas en el
tema.
Grupos cultivares E…
Bananas verdes y maduras en un mercado.
La mayor parte de los cultivares de postre
procede exclusivamente de M. acuminata,
presentando una constitución diploide o
triploide. Simmonds y Shepherd
distinguieron varios grupos fenotípicos, a
los que investigadores posteriores han ido
añadiendo variedades de reciente
obtención o no identificadas previamente:
el grupo AA 'Jari Buaya', muy popular en
Vietnam e Indonesia pero casi
desconocido en Occidente;
el grupo AA 'Kapas', un plátano
consumido cocido en Indonesia y
Malasia;
el grupo AA 'Lakatan', un banano de
crecimiento muy rápido (fructifica en
menos de 10 meses) de origen filipino,
popular en los trópicos; el nombre
binomial hoy inválido M. lacatan
probablemente corresponde a este
grupo;
el grupo AA 'Sucrier', importante en
Nueva Guinea pero también extendido
en el sudeste de Asia y Brasil; son
ejemplares diploides, de pseudotallos
oscuros, de tono amarillento y apenas
cerúleos, que producen racimos
pequeños, de frutos de piel delgada y
sumamente dulces. En este grupo se
cuenta la variedad llamada 'Dedo de
Dama' o 'Guineo Blanco', la más
pequeña de las bananas cultivadas
comercialmente, un banano de tronco
delgado y fuerte sistema radicular, que
produce racimos de entre 10 y 14
manos de 12 a 20 frutos. Son
resistentes a la sequía y a la
enfermedad de Panamá, pero
susceptibles a la sigatoka. Los
binomiales hoy inválidos M. berteri, M.
berteroniana y M. sapientum
corresponden a este grupo de
cultivares;
el grupo AAA 'Cavendish', que
comprende la mayoría de las bananas
consumidas en Europa y Estados
Unidos desde el declive de 'Gros Michel'.
Posiblemente procedente de Indonesia
—donde el cultivar llamado 'Bungulan' se
produce domésticamente, aunque su
ritmo irregular de maduración y escasa
tolerancia al almacenaje lo hace poco
apto para las plantaciones comerciales
—, hoy se desarrolla en numerosas
variedades:
el cultivar 'Cavendish Enano',
desarrollado en China y hoy la
variedad más importante en las
islas Canarias y África oriental; es
un banano de porte grande, con las
hojas anchas, tolerante al viento y
la sequía, que produce frutos
medianos, de buena calidad pero
propensos al daño en transporte
por la delgadez de su cáscara.
Tiene la peculiaridad de tener flores
masculinas indehiscentes. Los
nombres binomiales hoy inválidos
M cavendishii, M. sinensis y M. nana
(non Lour.) corresponden a este
cultivar;
el cultivar 'Cavendish Gigante' o
'Grand Naine', de apariencia similar
al 'Gros Michel' y origen incierto. Es
un banano de porte mediano, con el
pseudotallo moteado de pardo, con
bananas de mayor tamaño que el
'Cavendish Enano', de cáscara más
gruesa y sabor menos intenso. Es
la principal variedad en Colombia,
Ecuador y Taiwán.
el cultivar 'Robusta', similar a
'Lakatan', un banano pequeño y
resistente al viento que se cultiva
en Brasil y la Polinesia;
el cultivar 'Valery', una variante de
'Robusta' más resistente a la
sigatoka pero de fruto más firme y
ligeramente cerúleo de textura;
el grupo AAA 'Golden Beauty',
desarrolladas en Trinidad por su
resistencia a la enfermedad de Panamá
y la sigatoka; son bananos pequeños,
con racimos cortos, pero resistentes al
transporte y de muy buen sabor. Se
cultivan en Honduras y Fiji;
el grupo AAA 'Gros Michel', que fue
durante mucho tiempo la banana más
cultivada de Occidente; procedente de
Birmania y Sri Lanka, fue introducido a
Martinica por los franceses, y desde allí
a Jamaica, Centroamérica, Hawái'i y
Australia. Son bananos de gran porte,
con grandes racimos de frutos largos y
de color amarillo intenso, hoy casi
desaparecidos por su susceptibilidad a
la enfermedad de Panamá. Sin
embargo, ha sido usado como base
para el desarrollo de otros cultivares;
el grupo AAA 'Morado', popular en el
Caribe aunque originario de la India. Es
resistente a las enfermedades pero
tarda más de 18 meses en fructificar,
por lo que sólo es accesible en
plantaciones comerciales. Es un banano
de gran porte, con hojas y tallos de color
morado intenso, y el fruto virando al
naranja a medida que madura; produce
racimos compactos de unos 100 frutos
de sabor intenso y tamaño mediano. La
variedad 'Verde Morado' tiene un vistoso
colorido jaspeado de verde y morado, y
alcanza los 9 m de altura; produce
cuatro a siete manos por racimo, de
buen tamaño.
Propiamente híbridos existen cultivares
diploides, triploides y tetraploides:
el grupo AAB 'Burro' u 'Orinoco', una
planta alta, resistente, de pocos frutos
largos y muy gruesos, con la pulpa
ligeramente rosácea y comestible en
crudo, pero excelente cocida;
el grupo AAB 'Francés', un plátano
grande, vigoroso, con las flores
masculinas indehiscentes, cultivado
sobre todo en la India y África oriental;
los nombres binomiales hoy inválidos
M. bidigitalis y M. purpureo-tomentosa
corresponden a este grupo, así como la
M. paradisiaca original de Linneo;
el grupo AAB 'Laknau', un plátano
triploide similar a 'Cuerno' y excepcional
en que produce flores fértiles, lo que ha
permitido su uso como material de base
para cruzamientos experimentales;
el grupo AAB 'Macho', plátanos muy
resistentes que producen poca fruta,
comestible en crudo pero de sabor
mucho más agradable tras la cocción.
Los nombres binomiales hoy inválidos
M. corniculata, M. emasculata y M.
protractorachis corresponden a este
grupo;
el grupo AAB 'Manzana' es el banano de
postre más extendido en el trópico,
aunque no existen grandes
plantaciones. Es un banano muy grande,
con sólo una docena de manos por
racimo y 16 a 18 frutas por mano, muy
resistente a la sigatoka pero susceptible
a la enfermedad de Panamá. El fruto es
muy fragante, con un distintivo aroma a
manzana, ligeramente astringente antes
de madurar pero muy sabroso;
el grupo AAB 'Mysore' es el banano más
cultivado en la India, donde casi tres
cuartos de la superficie plantada lo
emplea. Es raro fuera de la península,
aunque en Trinidad se lo planta
acompañando al cacao. Es vigoroso,
resistente a la sequía, inmune a la
enfermedad de Panamá y poco
susceptible a la sigatoka. Produce
racimos compactos de bananas de piel
delgada y color amarillo brillante, de
sabor subácido;
el grupo AAB 'Rajah'; el nombre binomial
hoy inválido M. regia probablemente
corresponde a este grupo;
el grupo AAB 'Seribu'; el nombre
binomial inválido M. seribu corresponde
a este cultivar;
el grupo ABB 'Awak';
el grupo ABB 'Cenizo', un plátano
extremadamente alto, con un tallo floral
elongado y pocas manos por racimo.
Produce frutos angulosos, muy grandes,
de piel cenicienta y pulpa muy blanca,
con alta concentración de azúcar en
comparación con otros plátanos;
el grupo ABB 'Chato' o 'Bluggoe', un
plátano muy resistente a las
enfermedades que produce racimos de
frutos de gran tamaño, distintivos por su
estructura abierta, muy importante
como cultivo de subsistencia en África y
Asia;
el grupo ABB 'Pelipita', uno de los
principales cultivares comerciales de
plátano en el mundo, resistente a la
sigatoka negra pero de sabor menos
intenso que otras variedades;
el grupo ABBB 'Tiparot', un tetraploide
desarrollado por su resistencia a las
enfermedades, pero poco productivo.
De origen exclusivamente de M. balbisiana
existen también numerosas variedades:
el grupo BBB 'Cardaba';
el grupo BBB 'Lep Chang Kut';
el grupo BBB 'Maricongo', el principal
cultivo comercial de plátano del mundo,
de forma alta, fruta muy angulosa y de
buen tamaño; existe una variedad
enana, el 'Enano' o 'Cochon';
el grupo BBB 'Saba', de menor calidad
culinaria pero inmune a la sigatoka
negra.
Uso
Gastronomía E…
Bananas, (crudas)
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 89 kcal 371 kJ
Carbohidratos 22.84 g
• Azúcares 12.23 g
• Fibra alimentaria 2.6 g
Grasas 0.33 g
Proteínas 1.09 g
Tiamina (vit. B1) 0.031 mg (2%)
Riboflavina (vit. B2) 0.073 mg (5%)
Niacina (vit. B3) 0.665 mg (4%)
Ácido pantoténico (vit. 0.334 mg (7%)
B5)
Vitamina B6 0.4 mg (31%)
Ácido fólico (vit. B9) 20 μg (5%)
Vitamina C 8.7 mg (15%)
Hierro 0.26 mg (2%)
Magnesio 27 mg (7%)
Manganeso 0.27 mg (14%)
Fósforo 22 mg (3%)
Potasio 358 mg (8%)
Sodio 1 mg (0%)
Zinc 0.15 mg (2%)
% de la cantidad diaria recomendada para
adultos.
Fuente: Bananas, (crudas) en la base de
datos de nutrientes de USDA.
La gran variedad de formas hace de la
banana y el plátano un alimento
extremadamente versátil. En Occidente la
forma más frecuente y simple de
consumo es como fruta de postre, servida
entera y usando la cáscara para sujetarla
sin que las manos entre en contacto con
la pulpa directamente. En trozos se
incorpora a ensaladas de fruta, gelatinas y
otros postres, así como a batidos y otras
bebidas. Por su elevado aporte energético
y su alto contenido en potasio, inusual
entre las frutas, es de frecuente consumo
entre deportistas y fisicoculturistas.
Cocidas, las bananas se usan como
acompañamiento para algunas carnes en
recetas tropicales, así como en el arroz a
la cubana y en la suprema Maryland. Con
azúcar moreno, jugo de limón o vinagre y
especias se preparan salsas o
mermeladas, a veces muy picantes; en
Jamaica la salsa de bananas y chiles es el
aderezo usual para las aves de corral. Se
usan también en tartas y bizcochos (pan
de banana). Las bananas Foster,
flambeadas con ron y canela y
acompañadas con helado de vainilla, son
un postre originario de Nueva Orleans que
ha cobrado gran popularidad en Estados
Unidos.
En forma de puré son un alimento
frecuente para niños; con el único añadido
de ácido ascórbico, usado para prevenir la
decoloración por oxidación de la pulpa, el
puré se produce industrialmente con los
ejemplares descartados del embalaje en
los países de origen. Se lo homogeneiza,
pasteuriza y envasa, sea solo, combinado
con un estabilizante celulósico como base
para zumos, o combinado con puré de
manzanas. Se lo incorpora también a
preparados para helado, tartas y otros
postres.
En la Polinesia las bananas suelen
consumirse asadas, enteras o formando
una masa dulce con pulpa rallada de coco
(Cocos nucifera). Con la leche del coco,
zumo de cítricos y banana se prepara
también una bebida refrescante y
aromática. En Costa Rica se prepara un
jarabe espeso a base de bananas hervidas
lentamente. En las islas del Caribe las
bananas verdes se hierven en su propia
cáscara y consumen solas o marinadas en
vinagre con pimienta, ajo, cebolla, laurel y
sal.
La banana se conserva en estado
comestible poco tiempo, pero se han
desarrollado numerosos medios de
conservación. Desde los años 1960 se
producen en Honduras bananas en
rodajas conservadas en almíbar como
medio para aprovechar los frutos que, por
los defectos de la piel o su grado de
madurez, no pueden transportarse para su
venta como fruta fresca. Ha habido
experimentos para envasar las bananas
aún verdes, pero el látex que los frutos
exudan resulta problemático, así como el
oscurecimiento de la pulpa una vez
descongeladas o desenlatadas. Para
desactivar las enzimas de la pulpa
responsables de la decoloración las
bananas se sumergen antes de pelarlas en
agua al borde del punto de ebullición, y se
añade ácido cítrico al 2% a la solución de
salmuera en la que se envasan. La fruta
usada de este modo debe recolectarse
cuando la tasa de pulpa no supera 1/6 del
peso de la fruta, o el producto resultante
se decolora con facilidad al reaccionar el
tanino de la pulpa verde con el hierro
presente en su capa exterior.
En la Polinesia los frutos se conservan
mediante fermentación en una
preparación llamada masi; guardadas en
pozos y envueltas en hojas de Heliconia o
Strelizia, se cubren con piedras y dejan
fermentar bajo tierra hasta que se
necesitan. Pueden conservarse así
durante años para casos de hambruna.
Los plátanos maduros o verdes se
consumen invariablemente cocidos. En
Centroamérica se fríen en mantequilla o
aceite; la preparación, a la que a veces se
añade leche, se denomina mangú, y es la
guarnición habitual para la comida diaria.
Este nombre también se aplica al puré del
plátano verde hervido, que se acompaña
de huevos, salami, escabeche de cebolla o
aguacate. Los patacones (rodajas de
plátano majadas y fritas) se sirven para
acompañar comidas, carnes, queso,
etcétera. El pastel de hoja se realiza con
una masa de plátano maduro y otros
alimentos, que se cuece envuelta en la
hoja del plátano (es parecido visualmente
al tamal). Pisados y mezclados con harina,
leche, manteca y huevo se usan para
preparar una masa que se mezcla con
carne y queso y se hornea como pastel. Se
usan también verdes, hervidos y servidos
con miel, cocidos en almíbar, o cortados
en láminas que se fríen hasta quedar
crocantes para acompañar carnes y otros
platos. En Puerto Rico es popular el
mofongo, albóndiga de puré de plátano
verde, cortezas de cerdo, ajo y otros
aderezos. Las rodajas de plátanos fritos
se preparan y envasan industrialmente a
partir de los cultivares 'Cariñosa' y
'Bungulan'. También se preparan con ellos
las tajadas, típicas de países como
Colombia, Honduras, Nicaragua, Panamá y
Venezuela; así mismo, pueden hornearse o
asarse y servirse con queso.
En África se consumen hervidos, fritos o
asados. Como parte de estofados
complementan o suplantan a la yuca
(Manihot esculenta), y son la base de una
preparación llamada fufu que
acompañando a la sopa es una de las
bases de la alimentación en Ghana.
Pisados y mezclados con harina se usan
como masa para panqueques y otras
tartas saladas. Su intenso uso ha llevado
al desarrollo de métodos de secado que
permiten contar con plátano todo el año;
secados al sol o por medios mecánicos y
molidos proporcionan una harina
excelente, que se utiliza sola o mezclada
con harina de trigo, de maíz o de yuca.
Algunos cultivares, como 'Latundan' o
'Saba', son particularmente aptos para
estas preparaciones. La harina tostada de
plátanos verdes se ha utilizado como
sucedáneo del café. En Asia se practica el
secado de frutos enteros o cortados en
dos a lo largo, que se envasan y conservan
hasta un año para consumirlos como
tentempié o en preparaciones de
repostería. Tanto 'Cavendish Enano' como
'Lakatan' se usan extensamente a este
propósito.
Plátano frito.
En Brasil la producción de copos de
banana deshidratada para incorporar a
productos de repostería, cereales de
desayuno y otras preparaciones comenzó
en los años 1960, y permite la exportación
de buena parte de su producción,
envasada al vacío o lista para consumir.
Se usan también para la producción de
helados y otros postres envasados. El
proceso se realiza blanqueando al vapor
los frutos y deshidratándolos luego en
tambores; se conservan hasta un año en
esas condiciones. Productos mixtos
incorporando soja o maíz a la mezcla se
comercializan en Brasil, Israel y Sudáfrica.
Otros productos son más raros, pero
gozan de algún uso. En África se preparan
bebidas alcohólicas por la fermentación
controlada de los frutos maduros, y se ha
experimentado con la elaboración de
vinagre a partir de estos.
Los brotes tiernos se consumen hervidos
como verdura en la India y África, donde
constituyen un alimento importante en
caso de hambruna. Se preparan en currys
con otros vegetales, o se tuestan hasta la
carbonización para su uso como aderezo
para otros productos vegetales. El capullo
terminal de la inflorescencia, que contiene
flores masculinas, se cuece y consume
como vegetal tras macerarlo en salmuera
para eliminar los taninos; en las
variedades que no pierden las flores
masculinas, éstas se arrancan a veces
para usar de este modo.
Otros usos E…
El gran tamaño de las hojas del banano y
su fuerte fibra hace de ellas una fuente
importante de tejidos. Al igual que en
otras especies de Musa, en especial M.
textilis, las hojas del banano se emplean
como embalajes y envoltorios sin apenas
tratamiento. Se emplean con frecuencia
como cobertores naturalmente
impermeables para techos de
construcciones primitivas, para recubrir el
interior de pozos usados para cocinar y
como bandejas para la comida.
La fibra extraída del procesamiento de las
hojas es resistente y durable. Durante el
siglo XIX las islas del Caribe, en especial
Jamaica, contaban con una floreciente
industria textil basada en el banano,
fabricando cuerdas, esterillas y utensilios
de transporte con ese material. Se fabrica
también línea de pesca a partir de esta
fibra. En las Filipinas se produce una tela
llamada agna, delicada y translúcida, a
partir de la fibra tierna de hojas y vainas
foliares; se emplea en indumentaria
masculina y femenina, en la elaboración
de pañuelos y otros usos. Una forma más
basta y rústica se emplea en Sri Lanka
para alfombras y alpargatas.
El pseudotallo es útil también para ese
propósito, y tiene otros usos. Cortados a
lo largo se los emplea como mobiliario y
material de embalaje durante el transporte
de la fruta; los restos se reintegran al
medio ambiente para el
reaprovechamiento de sus nutrientes.
Cortado en tiras y secado se usa como
relleno mullido para almohadones y
bancos. De la pulpa del pseudotallo se
elabora papel mediante un proceso de
machacado, lavado y secado; el material
resultante es fuerte, y su calidad mejora
mezclado con restos de nuez de betel
(Areca catechu), aunque es poco rentable
su producción por el bajo rendimiento.
Son necesarias 132 toneladas de
pseudotallos para elaborar una tonelada
de papel.
La cáscara del fruto es rica en taninos, y
se usa en el tratamiento del cuero.
Carbonizada se usa como tintura oscura, o
—por su alto contenido en potasio— en la
producción de detergentes.
Los efectos medicinales documentados
son varios. Las flores se utilizan en
emplasto para las úlceras cutáneas, y en
decocción para la disentería y la
bronquitis; cocidas se usan como
alimento nutritivo para diabéticos. La
savia, fuertemente astringente, se aplica
tópicamente en picaduras de insecto, en
hemorroides, y se toma como febrífugo,
antidiarreico y antihemorrágico. También
es antidiarreica y antidisentérica la ceniza
obtenida de quemar las cáscaras y hojas.
Las raíces cocidas se consumen para los
trastornos digestivos e intestinales, es una
excelente fuente de potasio que es un
mineral que ayuda a regenerar los
músculos después de haberse sufrido
calambres.
La pulpa y cáscara de las bananas
maduras contienen principios activos
efectivos contra micobacterias y hongos;
se aplican a veces para tratar una micosis
común en la planta de tomate (Solanum
lycopersicum). El fruto es rico en
dopamina, de efecto vasoconstrictor, y
serotonina, que regula la secreción
gástrica y estimula la acción intestinal.
Una creencia popular atribuye a la cáscara
de la banana quemada y aspirada o
fumada un valor alucinógeno, causada por
una hipotética bananadina. Se trata
simplemente de un mito, y la supuesta
sustancia no existe.[9]
Costumbres E…
El continuo rebrote del banano simboliza,
en la cultura india, la fertilidad y
prosperidad; tanto el fruto como las hojas
son regalos y ornamentos habituales
durante las ceremonias de matrimonio. En
los campos de arroz se planta a veces un
banano en un rincón para atraer la buena
suerte.
En Malasia el decocto de las hojas de
banano se usa ritualmente en las
abluciones que realizan las mujeres
durante dos semanas después del parto.
Radioactividad E…
Debido a su alto contenido en potasio, el
plátano o banana es un fruto radioactivo,
como muchos otros que contienen
pequeñas cantidades de isótopos
radioactivos. Aunque la cantidad de
radiación emitida por un único fruto es
muy pequeña y completamente inocua, sin
embargo en grandes cantidades, como
cuando se transportan en contenedores o
camiones, la radiación es lo
suficientemente grande como para hacer
saltar las alarmas de algunos puertos y
aduanas. De hecho, existe una medida
específica de esta cantidad de radiación
llamada dosis equivalente a un plátano.
Etimología: plátano, musa y
banana
La palabra plátano proviene del griego
πλατανος (platanos) a través del latín
platanus. La raíz πλατος (platos = plano,
ancho) se refiere a la anchura de sus
hojas.[10] Se llama igualmente plátano a
otras especies vegetales que, siendo muy
diferentes, comparten como característica
común la anchura y planitud de sus hojas.
La palabra musa proviene del árabe ﻣﻮزة
(mawza, pronunciado mūza) que el latín
translitera como musa. La enciclopedia de
Avicena El canon de medicina se refiere al
fruto con esta palabra ya en el siglo XI.[11]
Las plantas de este género, originarias del
sudeste asiático, fueron introducidas en
Europa (y posteriormente en América) a
través del norte de África, probablemente
por mercaderes arabófonos, y recibieron
inicialmente este nombre también en las
lenguas europeas.[12] Linneo (1707-1778)
lo adopta como nombre científico en su
libro Species Plantarum, publicado en
1753.
La palabra banana proviene igualmente del
árabe ( ﺑﻨﺎﻧﺔbanānah) plural colectivo que
significa dedos. Un racimo de plátanos se
denomina en muchos lugares una mano, y
por la misma analogía se dice en árabe
( ﺑﻨﺎﻧﺔ اﻟﻤﻮزbanānat al-mawz), que
literalmente sería dedo de plátano, para
referirse a cada una de las vainas. Por
metonimia, banana pasa a significar el
propio fruto, inicialmente en África
occidental (wólof) y central (bantú), desde
donde viaja a Canarias, y de ahí a
América.[13]
Así pues, plátano se refiere inicialmente a
la planta, musa al género, y banana al
fruto. Sin embargo, hay distintos usos
locales de estos términos en los distintos
países hispanohablantes.
Véase también: Anexo:Diferencias de vocabulario
estándar entre países
hispanohablantes#Frutas_.281.29
Cultura
Carlos Luis Fallas, escritor
costarricense, en la novela
autobiográfica Mamita Yunai plantea
una dura crítica a las condiciones
miserables de los trabajadores de la
United Fruit Company en la provincia de
Limón. La obra ha sido traducida a
múltiples idiomas. Esta fase agraria
dejó grandes improntas culturales y
políticas en el país.[14]
El autor hondureño, Ramón Amaya
Amador, escribió un libro llamado
Prisión verde sobre las condiciones en
las plantaciones de bananos en los
años cuarenta, y sobre la explotación de
los trabajadores por parte de las
empresas estadounidenses (como la
United Fruit) con el apoyo del gobierno
de Honduras. Escrito en 1945 el libro
estuvo prohibido en Honduras durante
décadas.[15]
Los países centroamericanos se
conocían como repúblicas bananeras,
no sólo por su producción sino porque
en las plantaciones de la United Fruit
Company, regía una ley propia con
matices legendarios.
En Colombia, a finales de 1928 se
produjo una huelga de trabajadores que
terminó siendo conocida como la
masacre de las Bananeras, la cual es el
tema de la novela La casa grande de
Álvaro Cepeda Samudio, y de un
capítulo de Cien años de soledad.[16]
Referencias
1. (s/a) (abril 2012). Musa bananera.
¿Cómo ves?, revista de divulgación
científica de la UNAM, año 14, no. 161,
p. 19. ISSN 1870-3186.
2. Agri-Food Business Development
Centre Estadísticas de producción
por países - leído el 01 de febrero
2013
3. «Plátanos y Guineos en Huertos
Urbanos» . Consultado el 5 de abril de
2017.
4. Peralta, Luciano (2013). «Las arañas
del banano (Phoneutria spp.), las más
temidas de Centro y Sur América» .
Bioma 1 (3): 15-17. Consultado el 3 de
mayo de 2016.
5. Watkins, C.B. (2002). «Ethylene
synthesis, mode of action,
consequences and control». Knee, M.,
ed. Fruit Quality and its Biological
Basis (en inglés). Sheffield: Sheffield
Academic Press. pp. 180-224. ISBN 1-
84127-230-2.
6. Sozzi, Gabriel O. «Tecnología de
postcosecha y su influencia sobre la
calidad de los frutos». Sozzi, G.O., ed.
Árboles frutales. Ecofisiología, cultivo
y aprovechamiento. Buenos Aires:
Facultad de Agronomía. p. 774.
ISBN 950-29-0974-7.
7. Cantwell, Marita I. (2002). «Appendix:
Summary Table of Optimal Handling
Conditions for Fresh Produce». Kader,
A. A., ed. Postharvest Technology of
Horticultural Crops (en inglés) (3ª
edición). Oakland, California:
University of California, Agriculture
and Natural Resources, Publication
3311. p. 511. ISBN 1-879906-51-1.
8. Elitzur, T.; Yakir, E.; Quansah, L.;
Zhangjun, F.; Vrebalov, J.; Khayat, E.;
Giovannoni, J.J.; Friedman, H. (2016).
«Banana MaMADS transcription
factors are necessary for fruit ripening
and molecular tools to promote shelf-
life and food security» . Plant
Physiology 171: 380-391.
9. «The Straight Dope: Will smoking
banana peels get you high?» .
Consultado el 5 de abril de 2017.
10. «Diccionario médico-biológico,
histórico y etimológico de la
Universidad de Salamanca» .
Archivado desde el original el 12 de
marzo de 2014. Consultado el 5 de
abril de 2017.
11. El canon de medicina , Avicena
(c.1020). Libro 2, cap.13
12. Dictionnaire Étymologique Des Mots
Français D'Origine Orientale , L.
Marcel Devic (1876).
13. Dan Koeppel, Banana, the fate of the
fruit that changed the world, Hudson
Street Press, Nueva York 2008; ISBN
9781594630385 p. 44
14. Ficha de la primera edición de Mamita
Yunai en el Sistema Nacional de
Bibliotecas , s/f; acceso 15.01.2013
15. «Prisión verde» . Archivado desde el
original el 12 de marzo de 2014.
Consultado el 5 de abril de 2017.
16. «Biblioteca virtual» . Consultado el 5
de abril de 2017.
Bibliografía
Cheesman, E. E. (1948). «Classification
of the Bananas. III. Critical Notes on
Species. c. Musa paradisiaca L. and
Musa sapientum L.». Kew Bulletin 2 (3).
pp. 145–153.
Morton, Julia F. (1987). Fruits of warm
climates. Miami: Creative Resource
Systems. ISBN 0-9610184-1-0 [1] .
Stover, R. H.; Simmonds, N. W. (1987).
Bananas. Harlow, Longman Scientific &
Technical. ISBN 0-582-46357-2.
National Genetic Resources Program
(ARS, USDA). Germplasm Resources
Information Network (GRIN). [2]
Valmayor, R. V. et al. Banana cultivar
names [3] .
Enlaces externos
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paradisiaca.
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información sobre banana.
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INIBAP International Network for the
Improvement of Banana and Plantain
El plátano en Florida , por Jonathan H.
Crane y Carlos F. Balerdi
Banana , Universidad de Georgia (en
inglés)
Datos: Q10757112
Multimedia: Musa × paradisiaca
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