Víctor A. Belaúnde: Vida y Legado
Víctor A. Belaúnde: Vida y Legado
1959-1960
8 de enero de 1958-4 de abril de 1958
Información personal
Nacimiento 15 de diciembre de 1883
Arequipa
Fallecimiento 14 de diciembre de 1966
Nueva York
Nacionalidad Peruana
Lengua
Español
materna
Religión Catolicismo
Partido
Acción Popular
político
Familia
Educación
Información profesional
Índice
1Biografía
2Pensamiento
3Descendencia
4Principales cargos desempeñados
5Publicaciones
6Libros sobre V. A. Belaúnde
7Condecoraciones
8Véase también
9Referencias
10Bibliografía
11Enlaces externos
Biografía[editar]
Sus padres fueron Mariano Belaúnde de la Torre y Mercedes Diez-Canseco Vargas, hija
de Pedro Diez-Canseco y Corbacho, presidente del Perú. Hermano de Rafael Belaúnde
Diez Canseco.
Se formó en los Colegios San Vicente de Paul y San José, luego ingresó a la Universidad
Nacional de San Agustín de Arequipa. En 1901 pasó a Lima para estudiar en
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ejerció además la docencia
universitaria (Historia de la Filosofía Moderna e Historia Moderna). Obtuvo los grados de
doctor en Jurisprudencia (1908), Ciencias Políticas (1910) y Letras (1911).1
En 1903, fue nombrado secretario del Archivo de Límites del Ministerio de Relaciones
Exteriores y, posteriormente, de 1905 a 1906, secretario de la misión acreditada en
Argentina para hacer la defensa del Perú en el litigio de límites con Bolivia, ya que el
presidente argentino había sido nombrado árbitro de dicho diferendo. Pasó a España para
culminar la compilación e impresión de la documentación peruana que sustentaba su
defensa.1
De 1907 a 1911 fue jefe de la División de Límites en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En 1914 pasó a la legación peruana en Alemania como encargado de negocios y al año
siguiente fue transferido con el mismo cargo a Bolivia.1
En 1918 fundó el tercer "Mercurio Peruano", revista de la que fue director hasta 1932.1
En 1919, bajo el segundo gobierno de José Pardo fue nombrado ministro plenipotenciario
en Uruguay, pero renunció al producirse el golpe de estado de Augusto Leguía.3
Regresó al Perú y se reincorporó a la docencia universitaria en San Marcos. Realizó una
gira por los Estados Unidos, dictando conferencias en más de 40 universidades y colegios
(1919-1920).1
Nuevamente en el Perú, desde la Universidad de San Marcos abogó por la libertad de los
presos políticos y protestó por la expropiación del diario "La Prensa".1 Su oposición al
gobierno de Leguía motivó que sufriera persecución política. Apresado, fue confinado en
la isla de San Lorenzo, y luego desterrado.4
Durante su exilio, pasó una temporada en Francia, donde se casó con Teresa Moreyra y
Paz Soldán.2 Luego se dirigió a los Estados Unidos, donde dictó cátedra en las
universidades de Columbia, Middlebury, Virginia y Miami, y conferenciante en la Johns
Hopkins y la de Chicago. Fue también funcionario del Instituto de Cooperación Intelectual
de la Sociedad de Naciones.1
En 1930, al caer el gobierno de Leguía, regresó al Perú y fue elegido diputado al Congreso
Constituyente de 1931, por el Partido Descentralista y en representación de Arequipa. La
impronta de su trabajo constituyente se registró en la Constitución peruana de 1933.5
El segundo gobierno de Óscar R. Benavides lo reincorporó al servicio diplomático,
designándolo ministro plenipotenciario en Colombia (1934-1935) y luego en Suiza (1936-
1939).1 Fue también embajador especial en las Naciones Unidas (1936) y la Conferencia
Internacional del Trabajo (1936).
Debido a su prestigio como internacionalista defensor de los intereses del Perú, fue
requerido por su gobierno para integrar la delegación peruana que en Río de Janeiro
negoció la solución del conflicto con Colombia (1934). También fue acreditado como
miembro de la delegación peruana acreditada ante el gobierno de Estados Unidos, en el
marco de las negociaciones de límites con el Ecuador (1938).1
En 1945 presidió la delegación peruana en las Naciones Unidas, y posteriormente, entre
1959 y 1960, llegó a presidir la Asamblea General de dicho organismo.1
Durante el segundo gobierno de Manuel Prado, fue Ministro de Relaciones Exteriores del
Perú,6 de 8 de enero a 4 de abril de 1958.
Siempre vinculado a las actividades académicas, fue decano de la Facultad de Letras,
Ciencias Políticas y Económicas, así como vicerrector y rector interino de la Pontificia
Universidad Católica del Perú (1946-1947).1 Fue gestor de la creación del Instituto Riva-
Agüero en 1947. En 1965, fue nombrado Rector emérito de la PUCP.
Falleció en Nueva York, el 14 de diciembre de 1966, un día antes de cumplir 83 años.
Pensamiento[editar]
Líder del socialcristianismo en el Perú, se incorporó a partir de 1956 al partido Acción
Popular, entonces recién en formación, con lo que influyó en su ideología desde sus
orígenes. También recogen el pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde y reivindican su
herencia intelectual la Democracia Cristiana y el Partido Popular Cristiano, entre otras
agrupaciones políticas peruanas.
En el debate social, su mirada del Perú fue netamente positiva. Según su propuesta, el
Perú es una síntesis viviente en la que la cultura andina y la occidental española se habían
fusionado creando una nueva civilización. Opinaba que ambas fuentes son buenas, a
pesar de las sombras que puedan haber oscurecido ciertas etapas de nuestra historia. Se
opuso a teorías más antagónicas como la de J.C. Mariátegui que, propias de un
nacionalismo racista,7 e influenciado por el socialismo de inicios del siglo XX declaraba la
preeminencia de la raza indígena frente al criollo y al blanco, o al mismo Haya de la Torre
que también valoraba más el aporte indígena pero no se mostraba en tan franca oposición
al influjo occidental en América Latina como Mariátegui.
Belaúnde no tuvo un afán proselitista ni un espíritu partidario muy arraigado, por lo que sus
ideas quedaron con el tiempo guardadas en ámbitos académicos algo cerrados y con poca
difusión. Tanto el Partido Comunista, fundado a la muerte de José Carlos Mariátegui, como
el APRA, fundado por Haya de la Torre, sí se dedicaron sistemáticamente a transmitir sus
ideas a las bases sociales, con lo que ganaron mucha mayor fuerza en el devenir histórico
posterior peruano.
En el plano internacional, destacó como el primer peruano en ocupar un alto cargo en
la ONU: Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (en 1959 y 1960),
responsabilidad y honor solo posibles por el reconocimiento que la comunidad
internacional. Además fue Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
en tres periodos.
Tanto en sus escritos como en sus discursos reveló un dominio magistral de la lengua, así
como respetuosos modales tradicionales y una proclividad al diálogo. Apasionado en la
defensa de sus ideales, fue uno de los principales promotores de la defensa del sufragio
femenino.
Descendencia[editar]
Se casó con su prima lejana Sofía Yrigoyen Diez-Canseco, hija de Manuel Yrigoyen
Arias y de Mercedes Diez-Canseco y de Olazábal. La pareja tuvo dos hijas, una de ellas
madre de José Antonio y Víctor Andrés García Belaúnde.
En 1923, durante su exilio en París, se volvió a casar con Teresa Moreyra y Paz-Soldán,
hermana de Carlos Moreyra y Paz Soldán, con quien tuvo siete hijos, entre ellos Antonio
Belaúnde Moreyra y Martín Belaúnde Moreyra.
Condecoraciones[editar]
Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII, España.
Gran Cruz de la Orden del Sol, Perú.
Gran Cruz de la Orden de San Silvestre, Santa Sede.
Gran Oficial de la Orden del Libertador, Venezuela.
Gran Oficial de la Orden de Boyacá, Colombia.
Gran Oficial de la Orden del Cóndor, Bolivia.
Oficial de la Orden de la Cruz del Sur, Brasil.
1959-1960
8 de enero de 1958-4 de abril de 1958
24 de marzo de 1946-13 de abril de 1947
Información personal
Nacimiento 15 de diciembre de 1883
Arequipa
Fallecimiento 14 de diciembre de 1966
Nueva York
Nacionalidad Peruana
Lengua
Español
materna
Religión Catolicismo
Partido
Acción Popular
político
Familia
Educación
Información profesional
Índice
1Biografía
2Pensamiento
3Descendencia
4Principales cargos desempeñados
5Publicaciones
6Libros sobre V. A. Belaúnde
7Condecoraciones
8Véase también
9Referencias
10Bibliografía
11Enlaces externos
Biografía[editar]
Sus padres fueron Mariano Belaúnde de la Torre y Mercedes Diez-Canseco Vargas, hija
de Pedro Diez-Canseco y Corbacho, presidente del Perú. Hermano de Rafael Belaúnde
Diez Canseco.
Se formó en los Colegios San Vicente de Paul y San José, luego ingresó a la Universidad
Nacional de San Agustín de Arequipa. En 1901 pasó a Lima para estudiar en
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ejerció además la docencia
universitaria (Historia de la Filosofía Moderna e Historia Moderna). Obtuvo los grados de
doctor en Jurisprudencia (1908), Ciencias Políticas (1910) y Letras (1911).1
En 1903, fue nombrado secretario del Archivo de Límites del Ministerio de Relaciones
Exteriores y, posteriormente, de 1905 a 1906, secretario de la misión acreditada en
Argentina para hacer la defensa del Perú en el litigio de límites con Bolivia, ya que el
presidente argentino había sido nombrado árbitro de dicho diferendo. Pasó a España para
culminar la compilación e impresión de la documentación peruana que sustentaba su
defensa.1
De 1907 a 1911 fue jefe de la División de Límites en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En 1914 pasó a la legación peruana en Alemania como encargado de negocios y al año
siguiente fue transferido con el mismo cargo a Bolivia.1
En 1918 fundó el tercer "Mercurio Peruano", revista de la que fue director hasta 1932.1
En 1919, bajo el segundo gobierno de José Pardo fue nombrado ministro plenipotenciario
en Uruguay, pero renunció al producirse el golpe de estado de Augusto Leguía.3
Regresó al Perú y se reincorporó a la docencia universitaria en San Marcos. Realizó una
gira por los Estados Unidos, dictando conferencias en más de 40 universidades y colegios
(1919-1920).1
Nuevamente en el Perú, desde la Universidad de San Marcos abogó por la libertad de los
presos políticos y protestó por la expropiación del diario "La Prensa".1 Su oposición al
gobierno de Leguía motivó que sufriera persecución política. Apresado, fue confinado en
la isla de San Lorenzo, y luego desterrado.4
Durante su exilio, pasó una temporada en Francia, donde se casó con Teresa Moreyra y
Paz Soldán.2 Luego se dirigió a los Estados Unidos, donde dictó cátedra en las
universidades de Columbia, Middlebury, Virginia y Miami, y conferenciante en la Johns
Hopkins y la de Chicago. Fue también funcionario del Instituto de Cooperación Intelectual
de la Sociedad de Naciones.1
En 1930, al caer el gobierno de Leguía, regresó al Perú y fue elegido diputado al Congreso
Constituyente de 1931, por el Partido Descentralista y en representación de Arequipa. La
impronta de su trabajo constituyente se registró en la Constitución peruana de 1933.5
El segundo gobierno de Óscar R. Benavides lo reincorporó al servicio diplomático,
designándolo ministro plenipotenciario en Colombia (1934-1935) y luego en Suiza (1936-
1939).1 Fue también embajador especial en las Naciones Unidas (1936) y la Conferencia
Internacional del Trabajo (1936).
Debido a su prestigio como internacionalista defensor de los intereses del Perú, fue
requerido por su gobierno para integrar la delegación peruana que en Río de Janeiro
negoció la solución del conflicto con Colombia (1934). También fue acreditado como
miembro de la delegación peruana acreditada ante el gobierno de Estados Unidos, en el
marco de las negociaciones de límites con el Ecuador (1938).1
En 1945 presidió la delegación peruana en las Naciones Unidas, y posteriormente, entre
1959 y 1960, llegó a presidir la Asamblea General de dicho organismo.1
Durante el segundo gobierno de Manuel Prado, fue Ministro de Relaciones Exteriores del
Perú,6 de 8 de enero a 4 de abril de 1958.
Siempre vinculado a las actividades académicas, fue decano de la Facultad de Letras,
Ciencias Políticas y Económicas, así como vicerrector y rector interino de la Pontificia
Universidad Católica del Perú (1946-1947).1 Fue gestor de la creación del Instituto Riva-
Agüero en 1947. En 1965, fue nombrado Rector emérito de la PUCP.
Falleció en Nueva York, el 14 de diciembre de 1966, un día antes de cumplir 83 años.
Pensamiento[editar]
Líder del socialcristianismo en el Perú, se incorporó a partir de 1956 al partido Acción
Popular, entonces recién en formación, con lo que influyó en su ideología desde sus
orígenes. También recogen el pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde y reivindican su
herencia intelectual la Democracia Cristiana y el Partido Popular Cristiano, entre otras
agrupaciones políticas peruanas.
En el debate social, su mirada del Perú fue netamente positiva. Según su propuesta, el
Perú es una síntesis viviente en la que la cultura andina y la occidental española se habían
fusionado creando una nueva civilización. Opinaba que ambas fuentes son buenas, a
pesar de las sombras que puedan haber oscurecido ciertas etapas de nuestra historia. Se
opuso a teorías más antagónicas como la de J.C. Mariátegui que, propias de un
nacionalismo racista,7 e influenciado por el socialismo de inicios del siglo XX declaraba la
preeminencia de la raza indígena frente al criollo y al blanco, o al mismo Haya de la Torre
que también valoraba más el aporte indígena pero no se mostraba en tan franca oposición
al influjo occidental en América Latina como Mariátegui.
Belaúnde no tuvo un afán proselitista ni un espíritu partidario muy arraigado, por lo que sus
ideas quedaron con el tiempo guardadas en ámbitos académicos algo cerrados y con poca
difusión. Tanto el Partido Comunista, fundado a la muerte de José Carlos Mariátegui, como
el APRA, fundado por Haya de la Torre, sí se dedicaron sistemáticamente a transmitir sus
ideas a las bases sociales, con lo que ganaron mucha mayor fuerza en el devenir histórico
posterior peruano.
En el plano internacional, destacó como el primer peruano en ocupar un alto cargo en
la ONU: Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (en 1959 y 1960),
responsabilidad y honor solo posibles por el reconocimiento que la comunidad
internacional. Además fue Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
en tres periodos.
Tanto en sus escritos como en sus discursos reveló un dominio magistral de la lengua, así
como respetuosos modales tradicionales y una proclividad al diálogo. Apasionado en la
defensa de sus ideales, fue uno de los principales promotores de la defensa del sufragio
femenino.
Descendencia[editar]
Se casó con su prima lejana Sofía Yrigoyen Diez-Canseco, hija de Manuel Yrigoyen
Arias y de Mercedes Diez-Canseco y de Olazábal. La pareja tuvo dos hijas, una de ellas
madre de José Antonio y Víctor Andrés García Belaúnde.
En 1923, durante su exilio en París, se volvió a casar con Teresa Moreyra y Paz-Soldán,
hermana de Carlos Moreyra y Paz Soldán, con quien tuvo siete hijos, entre ellos Antonio
Belaúnde Moreyra y Martín Belaúnde Moreyra.
Publicaciones[editar]
La filosofía del Derecho y el método positivo (1904)
El Perú antiguo y los modernos sociólogos (1908)
Ensayos de psicología nacional (1912)
La crisis presente (1914)
Meditaciones peruanas (1917)
La realidad nacional (1931)
El Cristo de la Fe y los Cristos literarios (1936)
Peruanidad (1942)
La síntesis viviente (1950)
Inquietud, serenidad, plenitud (1951)
El planteamiento del problema nacional (1962)
Memorias (3 vls., 1960-1962; 2 vls., 1967)
Veinte años de Naciones Unidas (1966)
Condecoraciones[editar]
Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII, España.
Gran Cruz de la Orden del Sol, Perú.
Gran Cruz de la Orden de San Silvestre, Santa Sede.
Gran Oficial de la Orden del Libertador, Venezuela.
Gran Oficial de la Orden de Boyacá, Colombia.
Gran Oficial de la Orden del Cóndor, Bolivia.
Oficial de la Orden de la Cruz del Sur, Brasil.
Información personal
Nombre de
José Carlos Mariátegui La Chira
nacimiento
Nacimiento 14 de junio de 1894
Moquegua, Perú
Fallecimiento 16 de abril de 1930
Lima, Perú
Causa de
Complicaciones de su aflicción anterior
muerte
Lugar de
Cementerio Presbítero Matías Maestro
sepultura
Nacionalidad Peruana
Familia
Información profesional
Ocupación Escritor, autodidacta y político
Género Ensayo y narrativa
Firma
Índice
1Biografía
2Infancia y juventud
o 2.1Viaje a Europa y formación socialista
o 2.2Retorno al Perú
o 2.3Últimos días antes de su muerte
3Su pensamiento
o 3.1Visión del Perú
o 3.2El marxismo
o 3.3El fascismo
4Obras
5Obras completas. Biblioteca Amauta =
6Bibliografía escogida
7Véase también
8Referencias
9Enlaces externos
Biografía[editar]
Infancia y juventud[editar]
Mariátegui nació en Moquegua, en el seno de una familia humilde. Sus padres fueron
María Amalia La Chira Ballejos y Francisco Javier Mariátegui Requejo. Entre sus
antepasados se contaba el ilustre pensador liberal Francisco Javier Mariátegui y Tellería.
Tuvo dos hermanos: Guillermina y Julio César Mariátegui.
En 1899 se trasladó con su madre y sus hermanos a Huacho y en 1902, tras un accidente
en la escuela, fue internado en la clínica Maison de Santé de Lima. Su convalecencia fue
larga y quedó con una anquilosis en la pierna izquierda que lo acompañaría el resto de su
vida. Por haber quedado inhabilitado para las recreaciones propias de su edad, frecuentó
desde entonces la lectura y la reflexión.
En 1909, ingresó al diario La Prensa para realizar tareas auxiliares, primero como
alcanzarrejones (portapliegos) y luego como ayudante de linotipista. A pesar de no haber
culminado sus estudios escolares, llegó a formarse en periodismo y empezó a trabajar
como articulista, primero en La Prensa (1914-1916) y luego en el diario El Tiempo (1916-
1919), al mismo tiempo que colaboraba en las revistas Mundo Limeño, Lulú, El
Turf y Colónida. Usando el seudónimo de Juan Croniqueurironizó la frivolidad limeña y
exhibió una vasta cultura autodidacta, que lo aproximó a los núcleos intelectuales y
artísticos de vanguardia. Se hizo amigo del escritor Abraham Valdelomar con quien formó
un dúo diletante cuyos duelos de ingenio eran reproducidos por ellos mismos en sus
crónicas. Por esa época (llamada luego despectivamente por él mismo como su “edad de
piedra”) cultivó con entusiasmo la poesía pero nunca publicó su anunciado poemario
titulado Tristeza.
César Falcón, José Carlos Mariátegui y Félix del Valle, en una playa de Lima. 1918.
En 1918 sus intereses viraron hacia los problemas sociales. Fundó con el periodista César
Falcón y Felix del Valle la revista Nuestra Época, desde donde criticó el militarismo y la
política tradicional pero de la que solo salieron dos números. En 1919 e igualmente en
colaboración con Falcón fundó el diario La Razón, desde donde apoyó la reforma
universitaria y las luchas obreras. Dicho diario tampoco tuvo larga vida y fue clausurado
por el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, oficialmente por haberse expresado
despectivamente de los miembros del parlamento, aunque lo más probable fuera por los
crecientes reclamos populares que alentaba desde sus páginas.
Viaje a Europa y formación socialista[editar]
Junto con Jorge Falcón viajaron con rumbo a Europa gracias a una beca que le fue
entregada por el gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. Pasaron
por Nueva York, coincidiendo con una huelga de trabajadores de los muelles del puerto, y
en la Alemania de revolución espartaquista, para luego en noviembre llegar al puerto de Le
Havre y de allí a París.3
En Europa, a decir de él mismo, fue donde hizo su mejor aprendizaje. Se vinculó con
escritores representativos, estudió idiomas, inquirió sobre las nuevas inquietudes
intelectuales y artísticas y concurrió a conferencias y reuniones internacionales.
En Italia se casó con Ana Chiappe y estuvo presente durante la ocupación de las fábricas
en Turín, así como en el XVII Congreso Nacional del Partido Socialista Italiano en Livorno,
donde se produjo la escisión histórica y se conformó el Partido Comunista Italiano (PCI).
Formó parte de círculos de estudio del PSI y asumió el marxismo como método de estudio,
cuando Benito Mussolini estaba a punto de tomar el poder. Según su análisis, la victoria
del fascismo es el precio que un país debe pagar por las contradicciones de la izquierda.
Abandona Italia y recorre Europa a la espera de poder volver al Perú. Visita París, Munich,
Viena, Budapest, Praga y Berlín.4 Durante ese recorrido estudia los movimientos
revolucionarios que convulsionan el continente europeo después de la guerra.
Retorno al Perú[editar]
Su pensamiento[editar]
Visión del Perú[editar]
La Conquista no sólo escindió la Historia del Perú, sino también escindió la economía.
Antes de la llegada de los españoles existía una economía comunal indígena que era
bastante sólida. Existía un bienestar material gracias a la organización colectivista de la
sociedad incaica. Esta organización había enervado el impulso individual y a la vez había
desarrollado el hábito de la obediencia al deber social.
La Conquista instauró así una economía de carácter feudal. No buscaban desarrollar una
economía sólida sino sólo la explotación de los recursos naturales. Es decir, los españoles
no se formaron como una fuerza colonizadora (como los ingleses en Estados Unidos), sino
que se constituyeron como una pequeña corte, una burocracia. Este sistema acabó
determinando la economía republicana.
La política económica de la Corona Española impedía el surgimiento de una burguesía en
las colonias. Estas vieron necesaria la independencia para asegurar su desarrollo. La
independencia se decide entonces por las necesidades del desarrollo capitalista, en ese
sentido, Inglaterra cumplió un papel fundamental al apoyar a las nacientes naciones
americanas.
Para Mariátegui, el gamonal invalida inevitablemente toda ley u ordenanza de protección
del indígena o del campesino. Contra la autoridad del hacendado sostenida por el
ambiente y el hábito, es impotente la ley escrita. El alcalde o el presidente municipal,
concejo o ayuntamiento, el juez, el corregidor, el inspector, el comisario, el recaudador, la
policía y el ejército están enfeudados a la gran propiedad. "La ley no puede prevalecer
contra los gamonales. El funcionario que se obstinase en imponerla, sería abandonado y
sacrificado por el poder central, cerca del cual son siempre omnipotentes las influencias
del gamonalismo, que actúan directamente o a través del parlamento, por una y otra vía
con la misma eficacia".
Es importante esclarecer la solidaridad y el compromiso a que gradualmente han llegado el
gamonalismo regional y el régimen central: "de todos los defectos, de todos los vicios del
régimen central, el gamonalismo es responsable y solidario". El gamonal es una pieza en
la estructura de la administración centralizada: es el jefe local de uno de los partidos
políticos de influencia nacional y es el eslabón fundamental en la cadena de una de las
muchas clientelas del sistema político. El poder central recompensa al gamonal al
permitirle disfrutar de innumerables contratos y alcabalas y actualmente, al dejar en sus
manos las regalías que produce la explotación de recursos naturales por las
multinacionales e innumerables contratos para complementarlas. En estas condiciones,
cualquier descentralización termina con el resultado esencial de un acrecentamiento del
poder del gamonalismo.
Obras[editar]
En vida, Mariátegui publicó solo dos libros (La escena contemporánea y los 7 ensayos de
interpretación de la realidad peruana), dejando inacabados e inéditos dos más (El alma
matinal y Defensa del marxismo publicadas en 1950 y 1955, respectivamente, aunque
gran parte de ellos ya había sido publicada en la prensa). Todas estas obras, sumadas a
su abundante producción periodística recopilada (entre artículos, conferencias, ensayos y
una novela breve), han sido editadas por sus herederos (su viuda y sus hijos), hasta llegar
a conformar 20 tomos. Hay que señalar sin embargo, que entre dichos tomos hay dos
biografías del autor (una de María Wiesse y otra de Armando Bazán), una síntesis del
contenido de la revista Amauta, realizada por Alberto Tauro del Pino y una antología
poética de diversos autores inspirada en la vida y obra de Mariátegui. Si hablamos de las
“obras completas” propiamente dichas, estas solo suman en realidad 16 tomos. Sustancial
obra que fue producida en un lapso de 7 años (1923-30).
Bibliografía escogida[editar]
Basadre, Jorge. "Introducción a los Siete ensayos”. En 7 ensayos/50 años en la
historia. Lima: Biblioteca Amauta, 1979.
Chang-Rodríguez, Eugenio. Poética e ideología en José Carlos Mariátegui.
Madrid: José Porrúa Turanzas, 1983.
Chang-Rodríguez, Eugenio. “La superación del anarquismo en Mariátegui”.
En Ensayos sobre Mariátegui. Víctor Berger. Lima: Biblioteca Amauta, 1987, págs. 47–
57.
Melis, Antonio. “Medio siglo de vida de José Carlos Mariátegui”. Mariátegui y la
literatura. Ed. Ricardo Luna Vegas. Lima: Biblioteca Amauta, 1980.
Melis, Antonio. “Mariátegui, el primer marxista de América”. En Mariátegui y los
orígenes del marxismo latinoamericano. Ed. José Aricó. Segunda edición. México:
Cuadernos de Pasado y Presente, 1980.
Ward, Thomas. "De Palma a Mariátegui: un mosaico historiográfico". En La teoría
literaria: romanticismo, krausismo y modernismo ante la globalización industrial.
University, Mississippi, 'Romance Monographs', Nº61, 2004, págs. 138-154.
20 de julio de 1959-24 de noviembre de 1961
Información personal
Nombre de
Pedro Gerardo Beltrán Espantoso
nacimiento
Nacimiento 17 de febrero de 1897
Lima, Perú
Nacionalidad Peruana
Lengua
Español
materna
Familia
Educación
Información profesional
Ocupación periodista, economista, embajador
Empleador La Prensa
Índice
1Biografía
o 1.1Vida política
2Premios y reconocimientos
3Referencias
Biografía[editar]
Hijo de Pedro Juan José Felipe Leandro Beltrán Sendeja y Augusta María Susana Josefina
Espantoso Bergmann. Hizo estudios escolares en el Colegio de los Sagrados Corazones
de Lima. Estudió en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos y luego se trasladó a Inglaterra donde estudió Economía en la London School of
Economics, por la que se graduó de Bachiller en Ciencias Económicas (1918).
De retorno al Perú, se dedicó a la agricultura. Fue el promotor de la primera estación
experimental agrícola en su país, establecida su hacienda Montalván, en el valle
de Cañete (1926), y de la primera asociación agrícola local. Introdujo la mecanización en el
cultivo del algodón, la asistencia de profesionales en la materia y el sistema
de fumigación mediante avionetas. Fue presidente de la Asociación de Agricultores y luego
de la Sociedad Nacional Agraria (1927-1934).
En 1929, durante el Oncenio de Leguía, fue nombrado presidente del Banco Central de
Reserva del Perú, pero por discrepancias con el gobierno con respecto a algunas medidas
económicas, presentó su renuncia. Caído Leguía, volvió a ser director y presidente del
directorio de dicho Banco, y en tal calidad, contrató los servicios de la Misión encabezada
por el estadounidense Edwin Walter Kemmerer para la reorganización del sistema
financiero peruano.
En el plano empresarial, formó una sociedad que en 1934 adquirió el diario La Prensa, que
primordialmente hizo campaña para defender los intereses de los agricultores. Desde
entonces, dicho diario quedó ligado a su nombre. En 1939 representó al Perú en la
Conferencia Algodonera Internacional.
En 1950, se casó con la economista estadounidense Miriam Therese Kropp, quien fuera
periodista y presidenta del directorio del diario La Prensa. La pareja no tuvo hijos.
En el plano académico, fue profesor visitante de la Universidad de Virginia, recibió la
consideración de "Fellow" en London School of Economics; también fue distinguido como
Doctor Honoris Causa de las universidades de Yale, California y Harvard.
Vida política[editar]
En 1930, fundó, junto a Gerardo Klinge y Manuel González Olaechea, el Partido Nacional
Agrario (PNA), de tendencia liberal y antimarxista. El partido tuvo una efímera existencia y
poca influencia.
En 1944, durante el primer gobierno de Manuel Prado Ugarteche, fue designado
embajador en Washington, cargo que ocupó hasta finales de 1945. Ese año fue
representante peruano en la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas y
en la Conferencia sobre la reorganización internacional.
En 1947, después del asesinato de Francisco Graña Garland, asumió la presidencia del
diario La Prensa; asimismo, a pesar del fracaso de su primer partido político, fundó, junto a
un grupo de empresarios, la Alianza Nacional, movimiento opuesto al gobierno del
presidente José Luis Bustamante y Rivero, al cual criticaba por no mostrarse debidamente
enérgico ante la oposición exacerbada de partidos de izquierda como el APRA y el
Comunismo. Al respecto, la declaración de principios del partido de Beltrán era muy
contundente:
Tanto el aprismo como el comunismo representan males igualmente peligrosos para el Perú y
ambas agrupaciones llevan gérmenes de disolución y lucha de clases. Su diferencia en lo que a
nuestro país se refiere solamente radica en que el comunismo no está manchado de sangre.4
Aludía a que por entonces, los apristas usaban como armas el asesinato político y el
terrorismo, mientras que el comunismo aún era incipiente como fuerza política. Al año
siguiente, ocurrió el golpe de Estado del general Manuel Odría al gobierno de Bustamante.
Beltrán fue sindicado como el principal instigador de dicho golpe, aunque a lo largo de su
vida negó rotundamente esta acusación, como en una célebre entrevista que concedió
a César Hildebrandt, ya en la década de 1970.
En 1948, ante el retiro de Francisco Tudela y Varela, asumió nuevamente la presidencia
del Banco Central de Reserva. Combatió los controles aplicados al comercio y el cambio
monetario, hasta lograr su abolición y el establecimiento de una política liberal. Fue así el
principal artífice del cambio radical que experimentó la economía nacional. Sin embargo,
renunció a inicios de 1950 por discrepancias políticas con el presidente Odría.
Para 1956, Beltrán se había convertido en acérrimo enemigo de Odría, dirigiendo una
fuerte oposición desde La Prensa. Fue en este periódico en el que en febrero de ese año
publicó un manifiesto de una guarnición del Ejército de Iquitos que se levantó contra el
presidente. Odría ordenó entonces la prisión de Beltrán. Unos cuarenta trabajadores del
diario —entre periodistas, empleados y ayudantes— rodearon a su director e impidieron
que la policía le pusiera las manos encima. A los policías no les quedó más remedio que
llevarse a todos, primero a la Penitenciaria, y en seguida a la isla penal de El Frontón. El
gobierno quiso censurar al diario, pero los redactores de ese diario, encabezados por el
director interino Miguel Fort y por Alfonso Grados Bertorini, optaron por suspender su
edición. En vista de la adversa reacción nacional e internacional que este hecho provocó,
el gobierno tuvo que ceder y Beltrán fue liberado poco después. La junta directiva de
la Sociedad Interamericana de Prensa le otorgó a éste la medalla de "Héroe de la Libertad
de Prensa".
En 1956, Odría dejó la presidencia del gobierno que, tras elecciones, fue asumida por
Manuel Prado. Otra vez desde La Prensa, Beltrán se opuso a la política económica del
gobierno de Prado. Ante esta situación, en 1959, Manuel Prado decidió nombrarlo primer
ministro y Ministro de Hacienda y Comercio, en reemplazo de Luis Gallo Porras. Beltrán,
luego de una inicial negativa, acabó por aceptar. La dirección de La Prensa fue asumida
por su esposa, Miriam Kropp.
Desde Hacienda, Beltrán, considerado representante de los exportadores, pidió un
préstamo al Banco Central de Reserva y al Fondo Monetario Internacional para restablecer
las reservas internacionales. Realizó reformas que en su momento fueron muy
impopulares (como la eliminación de los subsidios a los alimentos, el aumento del precio
de la gasolina, el congelamiento de los salarios y la erradicación del control de cambios),
pero, sin embargo, muchas de ellas a la larga dieron resultados. A partir de 1960 el
presupuesto dejó de ser deficitario y tuvo superavit. El Banco Central reconstruyó sus
fondos disponibles en oro y en monedas fuertes. En cambio, no se pudo reducir los gastos
fiscales.
Sus postulados económicos eran rígidos en cuanto a defender una economía de libre
comercio y de libre cambio, desterrando así al estatismo burocrático, alentando a la
iniciativa privada y manteniendo un férreo control del gasto público. Propugnó además una
tenaz "Revolución Verde", esto quiere decir, la aplicación de la tecnología moderna en el
campo, esfuerzo que resultó infructuoso.
Asimismo, propuso el ambicioso proyecto "Ciudad Satélite de Ventanilla", el cual paliaría el
ya creciente déficit de vivienda con una solución que pondría a Lima a la vanguardia de las
principales ciudades de Sudamérica, proyecto que no fue continuado por los demás
gobiernos.
En el campo del periodismo, fue el autor de una verdadera revolución en la prensa
nacional, desde el diario La Prensa, cuya dirección ejerció de 1947 a 1974, aunque con
algunos intervalos. Se alejó del modelo argentino para reemplazarlo por el
estadounidense, al estilo del The New York Times y de Herald Tribune, enviando personal
a los Estados Unidos para su entrenamiento.
Antes de la caída de Prado, Beltrán trató de organizar el llamado partido de
independientes, que tanteó la posibilidad de presentar su candidatura presidencial en
1962; pero finalmente desistió, presumiblemente al comprobar que no contaba con apoyo
popular.
Fue vicepresidente de la asamblea general de la Sociedad Interamericana de
Prensa reunida en Santiago de Chile en 1962, y presidente de la misma en 1964, la misma
Sociedad que le había honrado con el título de "Héroe de la Libertad de Prensa", cuando
fue confinado en la isla de El Frontón por el gobierno de Odría.
Durante el gobierno revolucionario de las fuerzas armadas, iniciado por Juan Velasco
Alvarado, se opuso ferozmente a la política del régimen de franca tendencia izquierdista y
opuesta a todo lo que él siempre había preconizado, por lo que, en 1972, tuvo que
renunciar como director de La Prensa para luego sufrir la intervención del Estado en sus
bienes y el diario de su propiedad, en 1974. Ante este atropello, Beltrán se exilió a Europa
y luego a Estados Unidos, en donde recibió el Premio Maria Moors Cabot (1972) por
la Universidad de Columbia. Fue, además, profesor visitante en la Universidad de Virginia
y condecorado por las Universidades de Harvard, Yale y California.
Desde 1974 vivió en el barrio de Russian Hill de San Francisco, California con su esposa
Miriam Therese Kropp. Sin embargo, en enero de 1979 regresó a Lima, en dónde falleció
debido a un ataque al corazón en la Clínica Anglo-Americana de Lima.
La colección de arte Beltrán-Kropp que reunió con su esposa fue subastada por la casa
Christie's en el 2012 después de la muerte de Miriam Kropp. Actualmente, se exhibe en el
Santa Fe's Museum of Spanish Colonial Art.
Premios y reconocimientos[editar]
Medalla de "Héroe de la Libertad de Prensa", otorgada por la Sociedad
Interamericana de Prensa en 1956.
Premio Maria Moors Cabot en 1972.
Doctor Honoris Causa en Leyes por la Universidad de Yale (junio de 1960)
Doctor Honoris Causa por la Universidad de California (22 de marzo de 1961)
Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard (13 de junio de 1968).
20 de setiembre de 1930-2 de agosto de 1979
1930-1931
28 de julio de 1978-2 de agosto de 1979
28 de julio de 1978-2 de agosto de 1979
Información personal
Nacimiento 22 de febrero de 1895
Perú
La Libertad, Trujillo
Fallecimiento 2 de agosto de 1979
84 años
Perú, Lima
Nacionalidad Peruana
Otras afiliaciones
Internacional Socialista
políticas
Educación
Información profesional
Ocupación Abogado
Economista
Antropólogo
1Biografía
2Biografía ampliada
o 2.1Primeros años
o 2.2Líder estudiantil (1919-1923)
o 2.3Destierro. Fundación del APRA
o 2.4Retorno al Perú. Candidato presidencial en 1931
o 2.5La revolución aprista de Trujillo (1932)
o 2.6La gran clandestinidad (1933-1945)
o 2.7El Frente Democrático Nacional (1945-1948)
o 2.8Asilo en la embajada de Colombia (1949-1954)
o 2.9La convivencia (1956-1962)
o 2.10Candidato presidencial en 1962 y 1963
o 2.11La coalición apro-odriísta (1963-1968)
o 2.12Presidente de la Asamblea Constituyente (1978-1979)
o 2.13Vida privada
o 2.14Deceso
3Pensamiento
4Obras[37]
5Legado
6Véase también
7Referencias
8Bibliografía
9Enlaces externos
Biografía[editar]
Nació en Trujillo, ciudad de la costa norte peruana, en el seno de una familia aristocrática
venida a menos económicamente. Sus padres fueron Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas
y Zoila Victoria de la Torre y de Cárdenas. Cursó sus estudios escolares en el Colegio de
San Carlos y San Marcelo. Ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de
Trujillo y luego a la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Marcos. Destacó
pronto como líder estudiantil, y tuvo un papel protagónico en la lucha por la jornada de las
8 horas en 1919, apoyando a la clase trabajadora. Luego participó en protestas contra el
régimen de Augusto B. Leguía, destacando como orador vigoroso y elocuente, de gran
poder de persuasión debido a la profundidad de sus ideas. Desterrado por Leguía en 1922,
emigró a México, donde en 1924 fundó el APRA (Alianza Popular Revolucionaria
Americana), como movimiento político con proyección continental y de orientación social
demócrata, inicialmente de clara posición antiimperialista. Luego viajó
por Centroamérica y Europa, retornando al Perú en 1931, en cuya escena política actuaría
desde entonces de manera activa hasta el fin de sus días. Sufrió prisiones, destierros y
asilos. Fue candidato presidencial en las elecciones de 1931. Fue encarcelado en 1932
por el gobierno de Luis Sánchez Cerro, siendo liberado en 1933, para volver nuevamente a
ser perseguido, ya bajo el gobierno de Óscar R. Benavides. Se mantuvo en la
clandestinidad hasta 1945, cuando su partido volvió a la legalidad, ocasión en la que
apoyó al Frente Democrático Nacional, que elevó a la presidencia a José Luis Bustamante
y Rivero. En 1948 su partido fue nuevamente proscrito y tras el golpe de estado del
general Manuel A. Odría se vio obligado a asilarse en la embajada de Colombia (1948-
1954). En 1956, coadyuvó al triunfo electoral de Manuel Prado Ugarteche, iniciando la
llamada “convivencia”. Nuevamente candidato presidencial, perdió sucesivamente las
elecciones de 1962 y 1963. Fue abrumadoramente elegido para la Asamblea
Constituyente de 1978-1979 que presidió magistralmente. Falleció el 2 de agosto de 1979
y sus restos descansan en su ciudad natal. "Aquí yace la luz", reza el epitafio de su tumba.
Obras principales: El anti-imperialismo y el APRA, Defensa continental, Por la
emancipación de América Latina, Treinta años de aprismo.
Biografía ampliada[editar]
Primeros años[editar]
Casa donde nació Víctor Raúl haya de la Torre en Trujillo (Perú); actualmente en ella funciona el
centro cultural y museo que lleva su nombre.
Víctor Raúl Haya de la Torre nació en Trujillo, fue hijo de los también trujillanos Raúl
Edmundo Haya y de Cárdenas, y Zoila Victoria de la Torre y de Cárdenas, que eran
además primos.1 Se conmemora su nacimiento como el Día de la Fraternidad.
Haya estudió su primaria y secundaria en el Colegio de San Carlos y San Marcelo de
Trujillo. Ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, donde se
hizo buen amigo del destacado poeta César Vallejo en el curso de literatura; ambos, junto
con otros estudiantes y bajo la conducción de Antenor Orrego y José Eulogio Garrido,
integraron la llamada "bohemia trujillana", grupo intelectual que después fue bautizado
como el Grupo Norte. Posteriormente, prosiguió sus estudios en la Universidad Mayor de
San Marcos de Lima, donde siguió la carrera de Derecho. En 1917 conoció
al político y literato Manuel González Prada y se convirtió en asiduo visitante de su casa2
desarrollando inquietudes políticas derivadas del radicalismo de dicho intelectual.
En 1918 fue uno de los que cargó su ataúd.
Líder estudiantil (1919-1923)[editar]
En enero de 1919 integró la comisión universitaria que apoyó la lucha obrera por el
establecimiento de la jornada de las ocho horas de trabajo. Asumió un papel protagónico
en el desarrollo de la huelga, que se coronó con éxito cuando el gobierno de José Pardo y
Barreda firmó el histórico decreto de la jornada de 8 horas, el 15 de enero de 1919. Este
episodio marcó el inicio de la activa participación de Haya en la política peruana, que se
prolongaría hasta el final de sus días. En octubre de ese mismo año, fue elegido
presidente de la Federación de Estudiantes del Perú. Estuvo vinculado con todos los
sectores de la sociedad. Encabezó movimientos a favor de la reforma universitaria en
el Perú y las organizaciones obreras. Participó en el primer Congreso Nacional de
Estudiantes, realizado en el Cusco (marzo de 1920), donde se aprobó el proyecto de
creación de las “universidades populares”,3 que en 1922 tomaron cuerpo con el nombre de
“González Prada”.
Emprendió numerosas protestas contra el gobierno de Augusto B. Leguía cuando éste,
hacia 1923, empezó a maquinar su perpetuación en el poder (dicho régimen sería después
conocido como el Oncenio). Una de las más significativas de dichas protestas fue la
campaña de oposición a la proyectada consagración oficial del país al Corazón de Jesús,
promovida por el arzobispo de Lima Emilio Lisson para legitimar al régimen dictatorial.
Durante la protesta callejera murieron un estudiante y un obrero (23 de mayo de 1923), lo
que se convirtió en símbolo de la unidad obrero-estudiantil. La ceremonia de consagración
fue finalmente suspendida por el arzobispo.4 Luego, Haya editó la revista radical obrero-
estudiantil Claridad, en colaboración con José Carlos Mariátegui, como “órgano de la
juventud libre del Perú” y de las universidades populares.5 En octubre de 1923, cuando era
profesor del colegio limeño Anglo-Peruano (hoy Colegio San Andrés) fue apresado y
recluido en el penal de El Frontón, donde se declaró en huelga de hambre; a seis días de
la huelga fue embarcado en el pequeño vapor Negada y deportado a Panamá.6
Destierro. Fundación del APRA[editar]
En Panamá, Haya permaneció dos semanas, para luego dirigirse a Cuba. De allí pasó
a México, invitado por José Vasconcelos, entonces Ministro de Educación Pública, para
que le colaborara como su secretario. Arribó a la Ciudad de México el 16 de noviembre de
1923. Trabó entonces contacto con la Revolución mexicana, apreciando los cambios
socio-económicos operados en dicho país.7
Se puso en contacto con los estudiantes mexicanos para incentivarlos a desarrollar una
fraternidad estudiantil y laboral a nivel continental. Fue precisamente en la ciudad de
México donde, el 7 de mayo de 1924, fundó la Alianza Popular Revolucionaria Americana.
Como se deduce de su nombre, la opción política inicial de Haya de la Torre buscaba
consolidarse en un proyecto para toda la llamada Indoamérica.
Bandera de Indoamérica.
Se dedicó íntegramente a formar un gran movimiento que pudiera representar a las masas
excluidas de la "América India". La Alianza tuvo su primera “sección” en París (fundada el
22 de enero de 1927) y luego se crearon comités en Buenos Aires, Ciudad de México y La
Paz. El Apra nació como una fuerza eminentemente antioligárquica y antiimperialista.
Estuvo tempranamente ligado al marxismo pero discrepaba claramente del comunismo por
considerar a este un sistema político totalitario. En 1927 publicó su primer libro,
titulado Por la emancipación de América Latina, donde expuso la doctrina aprista. En mayo
de 1928 terminó de escribir su libro El anti-imperialismo y el APRA, obra que por motivos
económicos no saldría a la luz sino en 1935.
En febrero de 1927 participó en el Primer Congreso Antiimperialista de Bruselas en el cual
planteó la diferencia entre el APRA y el comunismo. En noviembre de ese año dejó Europa
y retornó a América, pasando por Nueva York antes de volver a México. Luego emprendió
una gira por Guatemala, El Salvador, Costa Rica y, nuevamente, Panamá, siendo
impedido de desembarcar en la Zona del Canal y, antes bien, lo desterraron otra vez hacia
Europa el 16 de diciembre de 1928. Estuvo algún tiempo en Berlín y en otras ciudades del
viejo continente hasta junio de 1931. En el ínterin, cayó el gobierno de Leguía (agosto de
1930) y en Lima fue fundado el Partido Aprista Peruano, como “sección peruana” del
APRA (21 de septiembre de 1930).9
Retorno al Perú. Candidato presidencial en 1931[editar]
Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Heysen, un día después de la liberación del primero. 11 de
agosto de 1933.
Tras la muerte de Sánchez Cerro asumió el poder el general Óscar R. Benavides, quien
quiso ensayar una política de “paz y concordia”. Haya fue liberado el 10 de agosto de
1933, los demás presos apristas salieron también de las cárceles y muchos otros
regresaron del destierro. Pero esta apertura no duraría mucho. A raíz de la conspiración
aprista de El Agustino, en noviembre de 1934, el gobierno reinició la persecución
antiaprista. Se inició así, para Haya y sus partidarios, la etapa de “la gran clandestinidad”,
la cual sólo concluiría, de manera oficial, en 194513 (para arreciar nuevamente entre 1948 y
1956, bajo el Ochenio de Manuel Odría).
En las elecciones de 1936, el entonces clandestino APRA apoyó a Luis Antonio
Eguiguren quien resultó electo; sin embargo, el Congreso invalidó la elección aduciendo
que los votos a favor de Eguiguren provenían de militantes de un partido proscrito,
argumento inaudito, aún más si se tiene en cuenta que el voto era secreto.14
El Frente Democrático Nacional (1945-1948)[editar]
Es en 1945 cuando el APRA volvió a la legalidad al participar en la coalición del Frente
Democrático Nacional (FDN). Haya de la Torre y el mariscal Óscar R. Benavides se
pusieron de acuerdo para lanzar como candidato a la presidencia por el FDN al jurista
arequipeño José Luis Bustamante y Rivero. El 20 de mayo de 1945, Haya reapareció en
público, tras diez años de estar en la clandestinidad, ocasión en la que pronunció su
“Discurso del Reencuentro”, ante una multitudinaria concentración de sus partidarios en la
Plaza San Martín.15
Las elecciones generales se celebraron el 10 de junio y en ellas triunfó el FDN, resultando
así elegido Bustamante y Rivero como Presidente Constitucional de la República. Gracias
a su triunfo electoral, Haya y el APRA controlaban la bancada del Frente y el Legislativo en
su conjunto; desde allí, lograron aprobar diversas medidas a favor del pueblo peruano,
además de exigir mayor celeridad para las reformas que Bustamante intentaba detener.
Hicieron vigorosa presión para lograr sus objetivos, provocando la reacción de la derecha
lo cual originó una etapa de desgobierno y anarquía que puso en jaque al régimen. Ante
esto, la bancada oficialista no aprista inasistió al Legislativo provocando su receso. Se
produjeron levantamientos en todo el país, incluyendo el aprista realizado en el Callao.
Bustamante se vio obligado a gobernar mediante decretos leyes y a proscribir nuevamente
al APRA mientras la oligarquía tocaba la puerta de los cuarteles. Finalmente, todo esto
desembocó en el golpe de Manuel A. Odría, digitado por el poder económico. Sobrevino
entonces, una vez más, la represión antiaprista.16
Asilo en la embajada de Colombia (1949-1954)[editar]
Haya de la Torre fue perseguido y Bustamante, deportado. Haya se refugió en la embajada
de Colombia en Lima en la que estuvo cinco años asilado puesto que la dictadura odriísta
se negaba a otorgar el salvoconducto para que saliera del país, situación que se constituyó
en un importante caso de referencia en el Derecho Internacional.17
En 1954, Haya fue autorizado a salir del Perú gracias a la presión internacional –era amigo
de diversos personajes, como Albert Einstein18–, y publicó un artículo en la
revista Lifedonde empezó a esbozar el "antiimperialismo democrático sin imperio". Es en
ese momento, según algunos analistas, que el Apra abandona sus banderas primigenias y
tiene un viraje conservador.19
La convivencia (1956-1962)[editar]
Recién en 1956, los tres principales candidatos presidenciales aseguraban la vuelta a la
legalidad del partido aprista; en virtud de este ofrecimiento, Haya de la Torre apoyó
inicialmente a Hernando de Lavalle y más tarde a Manuel Prado y Ugarteche, símbolo del
poder económico, que gracias a este apoyo resultó triunfador. Fue cuando el país vivió una
megacoalición que sustentó al segundo gobierno pradista: el mismo Manuel Prado y
Ugarteche, Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel A. Odría, Pedro G. Beltrán, Eudocio
Ravines y Julio de la Piedra. Fue, pues, "un régimen al cual ha sostenido con probada
lealtad y decisión el Partido Aprista Peruano"20 (Haya, 1962). Con ello, Haya y su partido
—en sus inicios claramente antioligárquicos— sustentaron así, un régimen claramente
oligárquico,19 probablemente con la esperanza de llegar al poder por vía legal y ya en
ejercicio de este, hacer las reformas convenientes. Años más tarde, consultado por Julio
Cotler sobre el asunto, Haya respondió que "había juzgado mal la situación y que pensó
que la oligarquía tenía más fuerza de la que realmente tenía".21
Candidato presidencial en 1962 y 1963[editar]
En las elecciones generales de 1962 se lanzó por segunda vez como candidato
presidencial, esta vez por la "Alianza Democrática", que agrupaba al Partido Aprista —el
viejo partido de izquierda— con el Movimiento Democrático Pradista —que representaba a
los mayores sectores del poder económico—. Haya obtuvo 558,237 votos frente a los
534,824 de Fernando Belaúnde Terry (Acción Popular) y a los 48,404 del ex
presidente Manuel Odría (Unión Nacional Odriísta). Como no obtuvo el porcentaje
necesario para ser proclamado presidente, la elección iba a ser decidida por el Congreso a
instalarse el 28 de julio, tal y como lo establecía la Constitución de 1933. Aparentemente,
las Fuerzas Armadas del Perú temían que Haya llegara al poder y acudieron
a Palacio para informar de su contrariedad; informado de esto por el presidente Prado,20
Haya habría tratado de efectuar una alianza con Fernando Belaúnde pero llegaron a un
punto muerto, con lo que sólo pudo consolidar una con Manuel A. Odría por la que cedería
los votos apristas al odrísmo.22 Las Fuerzas Armadas denunciaron fraude en diez
departamentos y se pronunciaron también en contra del virtual presidente Odría (y no
contra Haya, según posición del historiador Percy Cayo Córdoba). Finalmente, el 18 de
julio se produjo el primer golpe institucional de las FF.AA., encabezado por el
general Ricardo Pérez Godoy, que derroca el gobierno de Manuel Prado y Ugarteche,
declara nulas las elecciones e instala una junta militar de gobierno. El golpe fue respaldado
por Acción Popular y tardíamente por el APRA. Ya en las elecciones generales de 1963,
ganó Fernando Belaúnde Terry con 39% frente al 34% de Haya.
La coalición apro-odriísta (1963-1968)[editar]
Bandera del APRA.
Recientemente, ha renacido el interés por desentrañar la vida íntima del patriarca aprista.
Distintas biografías sobre él se han publicado, al igual que dos libros que escudriñan en su
desconocida vida privada: Las mujeres de Haya/ Ocho historias de pasión y rebeldía 28 de
María Luz Díaz Paredes, y Llámalo amor, si quieres29 de Toño Angulo Daneri.
Angulo ha documentado el testimonio del poeta y peruanista francés André Coyne,
estudioso de César Vallejo y César Moro, discípulo y amigo de Haya. Este, relata que
Haya siempre estaba rodeado de jóvenes. Coyne en una reciente visita al país por el
centenario vallejiano confirmó sus declaraciones.30
Por otro lado, Díaz examina las relaciones del líder con las principales mujeres de su vida.
Revisa así, la figura de su madre Zoila de la Torre y la de la hermana de esta, Ana Lucía.
Dice el libro: "En 1907 (Ana Lucía) se casó con el acaudalado industrial chileno Marcial
Acharán Smith. Se dice que el sobrino predilecto (Haya) se molestó con la noticia. El niño
Raulito, ya con 12 años de edad, se había enamorado de su tía".31 Más tarde, se ubica la
relación con Anna Billinghurst, que el APRA se ha encargado de convertir en un noviazgo
pero que Díaz describe como un amor platónico que puede que haya llegado a algo más
con esta señora casada. Dice al respecto el mismo libro: "Anita parecía un trofeo por
disputar. Su belleza y su herencia la hacían codiciable y estaba en boca de todos. Víctor
Raúl ya tendría ideas alborotadas en su mente. Estaba impactado. Para ella, él era
solamente un conocido de Andrés, así que se las ingenió para tratar de acercársele".31
Además, el mencionado libro revisa las supuestas relaciones del jefe aprista con Emilia
González Orbegoso, con Alice Hochler y Marilucha García Montero.
Deceso[editar]
Víctor Raúl Haya de la Torre murió el 2 de agosto de 1979 en la ciudad de Lima. En su
lecho de muerte fue condecorado con la Orden El Sol del Perú, en el grado de Gran Cruz.
En sus funerales, estuvieron presentes varios líderes del partido, entre ellos Luis Alberto
Sánchez Sánchez, Ramiro Prialé, Andrés Townsend, Javier Valle Riestra y Armando
Villanueva, así como una enorme multitud, que acompañó el traslado de sus restos desde
Lima hasta su ciudad natal.32 Fue enterrado en el Cementerio General de Miraflores de la
ciudad de Trujillo. Su ataúd reposa debajo de una gran roca con la frase "Aquí yace la
luz".33
Pensamiento[editar]
Haya de la Torre corresponde a uno de los procesos ideológicos más particulares,
evolutivos y complejos de la historia del Perú. El conjunto de sus escritos,
pronunciamientos y posiciones hacen de él un personaje heterogéneo e incluso
contradictorio, su mensaje se ha prestado a distintas y diversas interpretaciones. Según
conceptos generales apristas, Haya aplicó el materialismo histórico a la revisión de la
historia y condiciones objetivas de Latinoamérica, deduciendo de ello una teoría original de
la acción política para conducir dichas sociedades hacia el socialismo; en el plano teórico
su pensamiento, aunque marxista, resultará diferente y aún contrario del leninismo
ortodoxo respecto a la estrategia socialista en sociedades coloniales o periféricas.
Haya postula que el imperialismo es la máxima expresión del capitalismo, que es, a su
vez, el modo de producción económica superior a todo lo que el mundo conocía. En virtud
de lo cual, concluye que el capitalismo es una fase inevitable en el proceso
de civilización contemporáneo. El capitalismo, según Haya de la Torre, no será eterno y
tiene contradicciones dentro de sí que terminarán finalmente con él pero, para que eso
suceda, debe evolucionar completamente, esto es, existir y madurar. El proletariado de los
atrasados países latinoamericanos es demasiado joven como para hacer la gran
revolución que supere al capitalismo.
Sigue indicando que el imperialismo es la última fase del capitalismo en los países
desarrollados, pero en los subdesarrollados, como los es el Perú, es la primera fase. En
estos países, no se trata de una etapa de industrialización avanzada sino de explotación
de materias primas, porque es el tipo de producción que le interesa hacer allí al mundo
desarrollado del que vienen los capitales imperialistas; no a los ciudadanos de estos
países. Por esta causa, dice, su desarrollo inicial es lento e incompleto. De esta manera, el
problema de la América es político: cómo emanciparse del yugo del imperialismo sin
retrasar su progreso. En tanto se trata de América y no de Europa, en tanto llegó
al capitalismopor el imperialismo, tiene que adoptar una aptitud de enfrentamiento del
problema que sea propia.
Víctor Raúl estima que serán las tres clases oprimidas por el imperialismo las que harán
avanzar esta etapa de la sociedad: el proletariado industrial joven, el campesinado y las
clases medias empobrecidas. Con la alianza de estas clases en el poder, el Estado ya no
será instrumento del imperialismo sino defensor de las clases que represente. Así,
tomarán de los países desarrollados lo que les interese y negociarán con estos de igual a
igual, no sometidos, porque se necesitan mutuamente.
Haya de la Torre tiene una visión americanista de hacer política. Cree que lo que el llama
"Indoamérica", tiene que integrarse y luchar en conjunto para avanzar. Por ello su partido
tiene un nombre en el que figura el concepto de alianza americana. En síntesis, dice que
hay que crear la resistencia antiimperialista en América y darle forma de organización
política. Esto es lo que Haya considera que debe ser el Apra.
En la actualidad las reinterpretaciones y análisis del "hayismo" desde dentro y fuera
del Partido Aprista son cada vez mayores. Obviamente, la obra reciente más destacada
sobre el asunto corresponde a la autoría del actual líder del PAP y ex Presidente del
Perú, Alan García Pérez. García ha publicado recientemente La revolución constructiva
del aprismo/ Teoría y práctica de la modernidad (Lima, 2008); el libro esboza una historia
ideológica del APRA con vistas a explicar la actual perspectiva del aprismo de este tiempo
y su expresión gubernamental. La obra pretende mostrar a un Haya de la Torre
concurrente con un proceso de maduración intelectual y política; explica, además, que
durante el período 1970-1990, el Apra "resultó más velasquista que hayista".34 García dice
que su partido cometió un error al interpretar la revolución militar como la "realización de lo
que había propuesto el Apra desde 1931", lo que los habría llevado a que "adoptaran
como propias las estatizaciones, el modelo colectivista en la agricultura y el manejo estatal
del comercio de muchos servicios y bienes", lo que eran conceptos "totalmente ajenos a la
ideología de Haya y su trabajo dialéctico".34 La tesis de García ha sido rebatida, o por lo
menos discutida, por diversos intelectuales peruanos como Hugo Neira,35 Sinesio
López,35 Nelson Manrique36 y Martín Tanaka.
Obras37[editar]
Dos cartas de Haya de la Torre (1923)
Por la emancipación de América Latina (Buenos Aires, 1927)
Ideario y acción aprista (Buenos Aires, 1930)
Teoría y táctica del aprismo (1931)
Impresiones de la Inglaterra imperialista y la Rusia soviética (Buenos Aires, 1932)
El plan del aprismo (Guayaquil, 1932)
Construyendo el aprismo (Buenos Aires, 1932); Política aprista (1933)
¿A dónde va Indoamérica? (Santiago de Chile 1935, 1936 y 1954)
El anti-imperialismo y el APRA (Santiago de Chile, 1936, y varias ediciones
posteriores)38
Ex-combatientes y desocupados (Santiago de Chile, 1936)
La verdad del aprismo (1940)
La defensa continental (Buenos Aires 1942; Lima, 1946)
Cartas a los prisioneros apristas (1946)
¿Y después de la guerra, qué? (1946)
Espacio-tiempo-histórico (1948)
Treinta años de aprismo (México, 1956)
Mensaje de la Europa nórdica (Buenos Aires, 1956)
Toynbee frente a los problemas de la Historia (Buenos Aires, 1957).
Legado[editar]
Víctor Andrés Belaúnde ocupó múltiples roles en su carrera profesional. Fue Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1959 a 1960 , Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en tres periodos , Ministro de Relaciones Exteriores del Perú y Congresista de la República por el departamento de Arequipa durante la Asamblea Constituyente de 1931-1933 . También fue Rector Pro-tempore de la Pontificia Universidad Católica del Perú entre 1946 y 1947 , fundador y director del tercer Mercurio Peruano y miembro de varias academias y sociedades profesionales .
El ideal humanista de Víctor Andrés Belaúnde se reflejó en su enfoque integrador y reflexivo sobre la identidad nacional y el desarrollo social del Perú. Sus escritos, como 'Meditaciones peruanas' (1917) y su presidencia en instituciones internacionales, demostraron su compromiso con el diálogo intercultural, la educación y la promoción de la justicia social . Belaúnde utilizó sus cargos para defender valores humanistas y mejorar el entendimiento mutuo en instituciones globales .
Víctor Andrés Belaúnde contribuyó significativamente al ámbito educativo y filosófico en Perú mediante su rol como docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde enseñó Historia de la Filosofía Moderna e Historia Moderna . Fue fundador y primer presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía en 1940 . Además, Belaúnde fue un prolífico escritor, publicando obras como 'Ensayos de psicología nacional' (1912) y 'La síntesis viviente' (1950), que evidenciaban su profundo interés en la identidad cultural y social del Perú.
Durante su carrera, Víctor Andrés Belaúnde enfrentó varios desafíos y controversias, incluyendo persecuciones políticas. Su oposición al gobierno de Augusto Leguía lo llevó a sufrir persecución política, ser apresado, confinado en la isla de San Lorenzo y luego desterrado . A pesar de estos obstáculos, logró mantener influencias significativas en el ámbito político, tanto peruano como mundial, asumiendo importantes cargos internacionales como la presidencia en la Asamblea General de las Naciones Unidas .
Víctor Andrés Belaúnde tuvo una influencia sustancial en la política peruana al desempeñarse como Ministro de Relaciones Exteriores del Perú y Congresista . Internacionalmente, su liderazgo se manifestó al presidir la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1959 a 1960 y el Consejo de Seguridad en múltiples ocasiones . Estas posiciones le permitieron proyectar y defender los intereses del Perú en la escena global, además de promover ideas como el sufragio femenino .
El legado filosófico y literario de Víctor Andrés Belaúnde está cimentado en sus obras como 'La síntesis viviente' (1950) y 'El Perú antiguo y los modernos sociólogos' (1908). Estas publicaciones reflejan su enfoque en sintetizar tradiciones culturales y sociales de Perú con el pensamiento moderno, defendiendo una visión humanista y filosófica del contexto peruano que sigue siendo referente en la discusión académica y cultural del país .
La carrera y pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde fueron moldeados por influencias personales y familiares significativas, incluyendo su herencia política, dado que su abuelo, Pedro Diez-Canseco, fue presidente del Perú . Además, su educación en destacados colegios y universidades, junto al ambiente intelectual y político familiar, alimentaron su inclinación por la política y el pensamiento filosófico .
La 'Generación del 900', de la cual Víctor Andrés Belaúnde formó parte, tuvo un impacto profundo en el pensamiento y cultura peruana al centrarse en el análisis crítico de la identidad nacional y el rol de Perú en un contexto más amplio . Belaúnde junto con otros intelectuales como José Carlos Mariátegui, trabajaron en la redefinición del ethos nacional a través de obras que exploraban la peruanidad y las dinámicas sociales, inspirando reformas en la educación y promoviendo el diálogo intelectual .
En 'La realidad nacional' (1931), Víctor Andrés Belaúnde ofrece una crítica detallada de la realidad social y política de Perú, centrándose en temas como la decadencia moral y social, así como los desafíos frente a la modernización . A través de sus escritos, Belaúnde buscaba despertar la conciencia nacional sobre las condiciones sociales, fomentando un sentido de identidad y propósito común para enfrentar las adversidades de su tiempo .
Víctor Andrés Belaúnde desempeñó un papel crucial en instituciones internacionales, especialmente como Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde promovió el entendimiento y la cooperación internacional . Su defensa del sufragio femenino y su capacidad para el diálogo en estos foros le permitieron abogar por los derechos y el reconocimiento de diversas problemáticas en el ámbito global, dejando una marca significativa en la diplomacia mundial .