Benjamin Bloom
Benjamin S. Bloom nació el 21 de febrero de 1913 en Lansford
(Pensilvania), una ciudad de los Estados Unidos. Desde su infancia,
aquellos que le conocían decían que tenía una gran curiosidad por el
mundo que le rodeaba, y empezó a investigar sobre diferentes temas
mediante la lectura desde muy pequeño.
Bloom era lo que hoy se considera un niño de altas capacidades.
Aprendió a leer con muy corta edad, y era capaz de entender incluso
textos muy complejos y acordarse de todo aquello que leía. En su ciudad natal, tenía fama de
sacar libros de la biblioteca pública y devolverlos en el mismo día, tras haberlos leído en unas
pocas horas.
Después de graduarse en el instituto, se inscribió en la Universidad de Pensilvania, en la que
consiguió un graduado y un máster. Más adelante, realizó su doctorado en educación en la
Universidad de Chicago, consiguiendo el título en 1942. Desde 1940 hasta 1943 perteneció al
comité de exámenes del centro, y más adelante se convirtió en examinador.
Al mismo tiempo que desempeñaba esta tarea, Benjamin Bloom se dedicó también a impartir
clases sobre educación y a realizar investigaciones sobre este tema. Su principal objetivo era
descubrir la mejor manera en la que la educación podía ayudar a las personas a desarrollar todo
su potencial, tarea a la que se dedicó durante sus años de docencia.
Su fama en el campo de la educación no dejó de crecer durante toda su vida, llegando a ser
consejero para gobiernos de países como la India e Israel. En 1999, con 86 años de edad, Bloom
falleció en su casa de Chicago, después de haber revolucionado la mayoría de teorías existentes
hasta el momento sobre la educación.
Taxonomia de Objetivos Educativos
La Taxonomía de Objetivos educativos de Bloom es una clasificación de los diferentes objetivos
y habilidades que los educadores pueden fijar para sus estudiantes. Bloom dividió todos los
posibles objetivos de la educación en tres clases: afectivos, psicomotores, y cognitivos.
La Taxonomía de Bloom es jerárquica. Esto significa que, para adquirir los conocimientos más
complejos de cada tipo, es necesario haber dominado los más sencillos. El objetivo de esta
clasificación era ayudar a los educadores a ser más eficientes, y a centrarse en las tres áreas, de
forma que la educación se volviese más holística.
A pesar de que Benjamin Bloom se centró sobre todo en la dimensión cognitiva, su taxonomía ha
sido expandida más tarde para explicar mejor los conocimientos que se pueden alcanzar en las
otras áreas.
Objetivos afectivos
Las habilidades de clase afectiva tienen que ver con la manera en la que una persona reacciona
emocionalmente y su habilidad para sentir la alegría o dolor de otro ser vivo. Hoy en día, se
relacionan estos objetivos con la inteligencia emocional, ya que tienen que ver con la consciencia
de las propias emociones y las de los demás.
Los cinco niveles de objetivos afectivos son los siguientes: recepción, respuesta, valoración,
organización, y caracterización.
Recepción: En el nivel más bajo de los objetivos afectivos, el alumno simplemente aprende a
prestar atención. Se trata de la habilidad más básica en todo proceso de aprendizaje: si una
persona es incapaz de controlar su atención, no puede adquirir nuevos conocimientos ni
habilidades.
Respuesta: El siguiente paso implica que el alumno, después de haber recibido un estímulo, sea
capaz de dar una respuesta de cualquier tipo.
Valoración: El tercer nivel de los objetivos afectivos implica que el alumno es capaz de otorgarle
valor a un objeto, un fenómeno, o una información. En este punto, el estudiante comienza a ser
capaz de motivarse por sí mismo.
Organización: En el cuarto nivel, el estudiante es capaz de organizar los valores, información e
ideas que posee en relación con un esquema mental que se ha formado por sí mismo. De esta
manera, por primera vez puede comparar, relacionar y elaborar aquello que ha aprendido, de tal
forma que su conocimiento se hace cada vez más complejo.
Caracterización: En el último nivel del aprendizaje afectivo, el alumno ha sido capaz de
desarrollar un aprendizaje, valor o creencia hasta tal punto que se ha convertido en un pilar
fundamental de su personalidad. El resto de personas lo ven como una de sus características
principales.
Objetivos psicomotores
Los objetivos psicomotores tienen que ver con la adquisición de habilidades y cambios en el
comportamiento, o la capacidad de manipular herramientas o partes del cuerpo de formas
concretas. A pesar de que Bloom nunca creó una clasificación específica por niveles, existen
algunas desarrolladas más adelante por otros psicólogos.
Una de las más famosas es la de Harrow, que divide las capacidades psicomotoras en los
siguientes niveles:
– Movimientos reflejos, es decir, reacciones innatas que no necesitan ser aprendidas.
– Movimientos fundamentales, como andar, o el movimiento de «pinza» con los dedos.
– Percepción, es decir, la capacidad de dar respuestas a estímulos visuales, auditivos,
kinestésicos o táctiles.
– Habilidades físicas, relacionadas con movimientos más complejos del cuerpo como saltar,
correr o trepar.
– Movimientos habilidosos, que incluyen todos aquellos relacionados con la manipulación de
herramientas o la realización de movimientos finos.
– Comunicación no discursiva, o la capacidad de mostrar emociones y contenidos mediante el
lenguaje corporal.
Objetivos cognitivos
Los objetivos cognitivos fueron los más desarrollados en la taxonomía original de Bloom. Tienen
que ver con el conocimiento y la comprensión mental sobre diferentes materias. Son los más
trabajados en la educación formal. Se dividen en seis niveles: conocimiento, comprensión,
aplicación, análisis, síntesis y evaluación.
Conocimiento: El nivel más bajo consiste en la memorización de hechos, términos, conceptos y
respuestas, sin necesidad de entenderlos.
Comprensión: Un paso más allá del simple conocimiento está la comprensión de las ideas que se
han memorizado. Para ello, la persona tiene que ser capaz de interpretar, comparar y organizar
los hechos que ha interiorizado, y relacionarlos con los que ya poseía.
Aplicación: Después de comprender, la persona debe ser capaz de aplicar sus nuevos
conocimientos, pudiendo resolver problemas con ellos.
Análisis: El cuarto nivel implica el examen y descomposición de la información en sus partes
más fundamentales, buscando entender las causas y los motivos ocultos de cada uno de los
conocimientos adquiridos. También tiene que ver con la búsqueda de evidencia y la realización
de inferencias y suposiciones.
Síntesis: El quinto nivel de la taxonomía cognitiva tiene que ver con la capacidad de compilar
información de una manera novedosa, produciendo una nueva clasificación y relación entre los
hechos que se han aprendido.
Evaluación: En el nivel más alto de esta taxonomía está la capacidad de presentar, evaluar y
defender opiniones, examinando la validez de los hechos e ideas que se presentan y pudiendo
formar un juicio válido sobre los mismos.
Referencias
“Benjamin Bloom – Biography” en: JewAge. Recuperado en: 01 Mayo 2019 de JewAge:
[Link].
“Benjamin Bloom” en: New World Encyclopedia. Recuperado en: 01 Mayo 2019 de New World
Encyclopedia: [Link].
“Benjamin Bloom, 86, a Leader In the Creation of Head Start” en: New York Times. Recuperado
en: 01 Mayo 2019 de New York Times: [Link].
“Bloom’s Taxonomy” en: Britannica. Recuperado en: 01 Mayo 2019 de Britannica:
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“Benjamin Bloom” en: Wikipedia. Recuperado en: 01 Mayo 2019 de Wikipedia:
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