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Crítica al Autoritarismo en "El Matadero"

El documento resume los 10 puntos principales del cuento "El Matadero" de Echeverría. Describe la estructura narrativa del cuento siguiendo la teoría retórica clásica, con una introducción, cinco secuencias de eventos y una conclusión. También analiza la caracterización de Rosas como líder autoritario, la crítica de Echeverría al abuso de poder y la utilización de la Iglesia para fines políticos, y la representación de la multitud del matadero y los federales como violentos y degradados.

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Crítica al Autoritarismo en "El Matadero"

El documento resume los 10 puntos principales del cuento "El Matadero" de Echeverría. Describe la estructura narrativa del cuento siguiendo la teoría retórica clásica, con una introducción, cinco secuencias de eventos y una conclusión. También analiza la caracterización de Rosas como líder autoritario, la crítica de Echeverría al abuso de poder y la utilización de la Iglesia para fines políticos, y la representación de la multitud del matadero y los federales como violentos y degradados.

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1) El matadero cuenta una historia, o sea, una secuencia de acciones encadenadas,

que son cinco y están enmarcadas por una introducción y una conclusión, según
dictaba la teoría de la retórica clásica para los textos históricos, didácticos y elocuentes:

- Introducción: el narrador comienza por definir su relato como uno histórico y delimita
cronológicamente los hechos: «los sucesos de mi narración, pasaban por los años de
Cristo de 183...»

- Primera secuencia: «Estábamos, á más, en cuaresma [...]» la normativa cuaresmal,


sobre todo la abstinencia produce hambre; la elección de una época litúrgico-religiosa
anticipa que nos adentramos en un tiempo sagrado y que al final del relato habrá (igual
que en la Cuaresma) un sacrificio al dios.

- Segunda secuencia: «Sucedió, pues, en aquel tiempo, una lluvia muy copiosa» (p.1)
«estuvo quince días el matadero de la Convalecencia sin ver una sola cabeza vacuna» :
la inundación agrava el hambre y revela los inútiles modos religiosos y políticos, propios
de aquella época, de enfrentar los problemas sociales. En la simbología, el agua
representa mezcla, el tiempo anterior al Cosmos, es decir, el Caos. El agua es
promiscuidad (mezcla, mixtura) en donde hay indeterminación. Por otro lado, podemos
relacionar a la lluvia con el castigo divino (el diluvio).

- Tercera secuencia: «el décimo sesto día de la carestía víspera del día de Dolores (p.4)
» el hambre vuelve imperiosa la provisión de animales al matadero, los matarifes
desuellan cuarenta y nueve animales en quince minutos. Representan a la masa, al
pueblo que se sometía a la voluntad del gobierno sin presentar oposición. Van al
matadero sin rebelarse.

- Cuarta secuencia: El carneo del toro y el degüello del niño «Un animal había quedado
en los corrales [...]. Llególe su hora (p.6)» : un toro, algo que no es habitual en un
matadero, se fuga, aunque una hora después es atrapado y carneado. Y el matambre
de este toro es entregado como trofeo a «Matasiete, degollador de unitarios (p.7)» . Por
otro lado, todo el episodio del toro está para anticipar el episodio con el unitario (le
hicieron esto al animal, le hacen lo mismo a sus adversarios políticos)

- Quinta secuencia: «Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó -Allí viene un
unitario! (p.9)»: la aparición ingenua del unitario origina el mismo proceso de captura y
vejación, hasta que el joven también muere.

2) El Restaurador según lo caracteriza el narrador es un líder que es visto, por el pueblo


como un “padre” en el sentido en el que todos sus seguidores lo contemplaban y no
cuestionaban su palabra, todos los que no acataban sus órdenes eran torturados y
asesinados, es una figura que impone respeto, e infunde temor; todo lo que hacía era
tomado como ejemplo. En su descripción sobre Rosas hay un objetivo claro: el
Restaurador, la figura en la que se centraba el odio de la oposición, y su amistad
incondicional con la Iglesia. . En un pasaje se refiere al poder abarcador y totalitario de
Rosas: “Porque han de saber los lectores que en aquel tiempo la Federación estaba en
todas partes, hasta entre las inmundicias del Matadero, y no había fiesta sin
Restaurador, como no hay sermón sin San Agustín (p.3)”. Para Echeverría era
importante remarcar el modo en que se operaba políticamente en esos años:
utilizándose la fuerza brutal física y por lo tanto desconociendo la razón. Este
caudillismo es herencia de la conquista española, la cual es considerada como la
culpable de todos nuestros males.

3) Con este texto, Echeverría busca denunciar el abuso de poder y el autoritarismo


fanático, irracional, de la Iglesia y mostrar la utilización de la Iglesia al servicio y la
conveniencia de Rosas para la dominación social «la justicia y el Dios de la Federación
os declararán malditos (p.2) » y la hipocresía de las exigencias impuestas por los
preceptos que los federales, tan «buenos católicos» son los primeros en transgredir. «el
caso es reducir el hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la
de la Iglesia y el gobierno (p.3)»

5) Echeverría presenta a la multitud del matadero como compuesta principalmente por


los pobres de los suburbios. La gente del matadero es descrita como lo peor de la
sociedad, lo más bajo, prácticamente los pone al mismo nivel de los animales salvajes,
esto puede verse cuando habla el joven unitario: “…si, la fuerza y la violencia bestial”,
“…¡el lobo, el tigre, la pantera, también son fuertes como vosotros! Deberías andar
como ellos, en cuatro patas”, “…las significativas miradas de aquel grupo de dogos de
matadero…”. También al describir las escenas del toro, del joven degollado y del
unitario, deja ver lo salvaje de los federales. Estas demuestran que la gente no está solo
embrutecida y degradada, sino que en el ambiente hay mucha violencia, y que este
caos violento es el que impera en el país en esa época. La gente se ve subordinada por
la iglesia y el gobierno, ya que fueron sometidas por el complot entre ambas entidades.
Los carniceros, matarifes, achuradores, chusmas, etc., son aquellos individuos que
imponían el orden de Rosas, la Mazorca. “Los corrales del alto se llenaron de
carniceros, de achuradores y de curiosos…”, “Una comisión de carniceros marchó a
ofrecérselo en nombre de los federales…”, “La figura más prominente de cada grupo
era el carnicero con el cuchillo en mano, brazo y pecho desnudos, cabello largo y
revuelto, camisa y chiripá y rostro embadurnado de sangre”.
6) A los gringos se los suele describir con burla, y por lo que Echeverría escribió se
puede entrever desprecio por los ingleses y una alegoría a la caída de la civilización en
el barro. Cuando describe al unitario, dice que tenía la patilla en forma de U y se negaba
a usar la divisa punzó y a llevar luto por la muerte de la esposa de Rosas. El personaje
unitario, al contrario de los jinetes, es representado como una persona culta y heróica
que posee un amplio lenguaje y bagaje cultural. Se lo describe como una persona
decente amiga de la libertad, que se resiste a perder su dignidad. La correspondencia
existente entre el episodio del toro y el del unitario es clara. Ambos son figuras
magníficas, resistentes y briosas, y los dos caen abatidos, pero dignamente, ante el
régimen.

7) “Y como la Iglesia tiene ab initio, y por delegación directa de Dios, el imperio


inmaterial sobre las conciencias y los estómagos...” (p.1). Con estas palabras denota el
poder dominante eclesiástico sobre la población, desde sus mentes hasta sus
estómagos y por sobre su salud física. “Los abastecedores, por otra parte, buenos
federales, y por lo mismo buenos católicos...” (p.1); “[...] de que se harten algunos
herejotes, que no faltan, dispuestos siempre a violar los manda mandamientos
carnificinos de la Iglesia…” La ironía respecto a la relación de Juan Manuel de las
Rosas con la Iglesia, y de cómo una institución de paz, apoyaba a un hombre violento
por la posesión del poder político.

8) Al final, el momento donde se desdobla esa voz irónica que acompaña al lector en su
visita guiada por el horror y toman cuerpo las evaluaciones ideológicas del narrador. El
tono ahora es serio y parece juzgar a los que juzgan. El texto entonces parece ir hacia
la “verdad” que se quiere denunciar. La reflexión del narrador termina cerrando los
significados y adscribiendo la irrupción de una violencia en la que participa todo el país
dividido (incluso, como lo hemos visto, el joven capturado), al «prontuario» de la
«federación rosina».

9) Hay una mirada que organiza el caos. Es la mirada del narrador en tercera persona
que parece ubicarse por momentos por encima del matadero y que a veces acompaña
a esas figuras que se mueven en él, solo para mostrar esas “costumbres” que van a
tener protagonismo cuando la narración estalle con la entrada de la escena del unitario.

10) Es necesario para la comprensión de la construcción de la otredad en este texto,


tener en cuenta las políticas federales, que atañen al período 1835-1839, de la segunda
gobernación de Rosas, haciendo hincapié en las prácticas que afectan principalmente a
la calidad expresiva del pueblo y su representación mediante la capacidad de ejercer la
libertad: de prensa, de pensamiento, de vestimenta y de profesar la palabra. El “Otro”
que se construye en El Matadero es el otro federal. Caracterizado principalmente por la
falta de singularización, simbolizado por la masa, la chusma, el gentío, el pueblo. Se lo
presenta como un cuerpo multiforme donde pocos son los individuos a resaltar, a
excepción de aquellos que encarnan la imagen del federal prefigurado por la oposición,
como es el caso de Matasiete destacado por su trabajo en el degüello.

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