Países Centrales, Periféricos y Semi-periféricos.
Sistema Mundo
La dualidad centro-periferia está directamente relacionada con la dualidad industria-agricultura y su distribución
mundial de acuerdo a determinados sistemas de división internacional del trabajo., luego de la Segunda Guerra Mundial,
desarrolla la noción de una dualidad centro-periferia, para describir un orden económico mundial integrado por un
centro industrial y hegemónico que establece transacciones económicas desiguales con una periferia agrícola y
subordinada. La relación desigual centro-periferia es el obstáculo principal para el desarrollo. El fruto de la humanidad
de las economías ubicadas en la periferia y la industrialización de las mismas es el único modo de convertirse en
sociedades desarrolladas.
Immanuel Wallerstein, uno de los más destacados autores en la teoría sistema-mundo usa, básicamente, la misma
terminología, Es una teoría historiográfica, geopolítica y geoeconómica con gran vigencia y aplicación en las relaciones
internacionales. Caracteriza el sistema-mundo como una serie de mecanismos que redistribuyen los recursos desde la
periferia al centro del imperio. En esa terminología el 'centro' es el mundo desarrollado, industrializado, democrático —
el primer mundo—, y la 'periferia', mundo subdesarrollado o tercer mundo junto con los mal denominados países en
vías de desarrollo o semiperiféricos, estos últimos son los exportadores de materias primas, la parte pobre del mundo, el
mercado mediante el que el centro explota a la periferia (periferia y semiperiferia). Esta tesis se enfrenta a la posición
ortodoxa y tradicional de la bondad del desarrollo económico que produce necesariamente el comercio internacional y
que repercutiría positivamente no solo en el centro sino también en la periferia.
El término centro-periferia ha sido particularmente utilizado para referirse a las desigualdades sociales y económicas y
su desigual distribución espacial, especialmente en el ámbito mundial, hablándose en este sentido de países centrales y
países periféricos, con significado similar a otras divisiones de uso habitual, como norte-sur, mundo desarrollado-
subdesarrollado y primer mundo-tercer mundo.
El "centro": Compuesto por los países más industrializados capitalistas que marcan el camino de la economía mundial.
Además, poseen los más altos niveles de productividad, inventan los productos que se mueven en todo el mundo y
tienen mucho influencia en los mercados de productos industriales y agrarios del planeta, como también en las
instituciones internacionales y en el sistema financiero mundial. Exportan productos industriales y tecnologías de alto
valor agregado e importan materias primas. Realizan inversiones en otros países e imponen su poder a través del
control de precios de sus productos.
La periferia: Los países llamados "periféricos" son los especializados en la producción y exportación de materias primas o
productos industriales de escaso valor. Se basan principalmente en la explotación de una mano de obra barata, pero
necesitan importar capital y tecnología (esto puede llevar a una gran deuda o a un descontrol sobre sus propios
recursos). La dependencia es la más destacada característica de estos países. Es el caso de: África, Asia meridional y
parte de Centroamérica y América del Sur.
La semiperiferia: Esta clasificación está entre los países centrales y los periféricos. En este grupo, los países tienen rasgos
de atraso y a la vez de modernidad (genera desequilibrio interno). Un claro ejemplo que podemos mencionar, son los
nuevos países industriales asiáticos, así también como China e India, los países del Cono Sur de Iberoamérica, los de
Europa del Este
Países más desarrollados: Este grupo posee más del 80% de la riqueza total del planeta. Los ingresos medios de sus
habitantes son elevados, lo que hace posible un alto consumo, que favorece el crecimiento de sus economías. Estos
países, además, cuentan con una industrio potente y tecnológicamente avanzada, infraestructuras adecuadas y una gran
cantidad de servicios de calidad a los que tiene acceso la mayoría de la población. Ejemplos: Estados Unidos, Canadá, la
mayoría de los Estados europeos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
Países de desarrollo medio: Este grupo, si bien cuentan con economías que no generan niveles de riqueza como la de los
países más desarrollados, presentan un crecimiento económico que en algún momento podría generar un mayor
bienestar a la mayoría de sus habitantes. Ejemplos: países latinoamericanos como Argentina, Brasil, México, Colombia,
Chile, Costa Rica y Venezuela, así como también Rusia y países como China, Corea, Singapur y otros del este y sudoeste
de Asia que se incorporaron luego.
Países de bajo desarrollo: Es el extremo opuesto, ya que son los países más pobres del planeta. Los ingresos son muy
bajos, lo que explica el bajo consumo, la industria está poco desarrollada (su economía básicamente se centra en la
explotación de recursos naturales que se destinan a la exportación). Este grupo, tiene un fuerte dependencia de los
países más desarrollados, de los cuales obtienen tecnología, bienes de consumo, préstamos financieros, etc. Además,
podemos decir que las infraestructuras son deficientes y los servicios suelen ser escasos, de mala calidad y muchas veces
inaccesibles para la población. Ejemplos: Afganistán, Timor Oriental, Pakistán, Haití, y sobre todo países de África
subsahariana.
Se identificó por primera vez como países "desarrollados" a los primeros países industrializados que fueron los que
mostraron evolución en el siglo XX (Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y Japón). Y los
que quedaron alejados, con un menor avance económico y social fueron los "subdesarrollados".
La teoría del desarrollo, es una idea que se uso para poder explicar las diferencias en el desarrollo de los países. Esta
teoría expone que el subdesarrollo es un producto de una situación compleja por la cual los países menos desarrollados
dependen de todos los aspectos de los más desarrollados (ya sea desde el punto de vista económico, social, político,
cultural y militar).
Según el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein en El moderno sistema mundial (1974), las relaciones
económicas mundiales forman un sistema global en el seno del cual las naciones más desarrolladas explotan tanto la
mano de obra como los recursos naturales de aquellas naciones en vías de desarrollo. Este sistema mundial, o «sistema-
mundo», dificulta el desarrollo de los países pobres y garantiza que los ricos sigan siendo los principales beneficiarios de
las cadenas globales de materias primas y de los productos y la riqueza creados por el capitalismo industrial.
Este nuevo sistema económico mundial comenzó a emerger durante el siglo XVI, cuando las potencias europeas, como
España, Inglaterra y Francia, empezaron a explotar los recursos de las tierras que conquistaban y colonizaban. Estas
relaciones comerciales desequilibradas llevaron a una acumulación de capital que se reinvertía en la ampliación del
sistema. A finales del siglo XIX, la mayor parte del mundo se había incorporado a este sistema de producción e
intercambio de productos.
En opinión de Wallerstein, en el sistema-mundo existe una división similar a la de las clases entre grupos de países a los
que denominó «centrales», «semiperiféricos» y «periféricos». Las naciones centrales son aquellas sociedades
desarrolladas que elaboran productos complejos gracias a métodos de producción de alta tecnología y dependen de las
periféricas para obtener materias primas, productos agrícolas y mano de obra barata. Las naciones semiperiféricas
cuentan con características sociales y económicas de las otras dos categorías.
La naturaleza desigual del intercambio económico entre el centro y la periferia significa que las naciones centrales
venden sus productos a precios más elevados que las de la periferia. Las naciones semiperiféricas se benefician de las
mismas ventajas en sus relaciones comerciales desiguales con la periferia, pero suelen estar en desventaja en sus
intercambios con el centro.
Este sistema-mundo es relativamente estable y las probabilidades de que cambie son escasas. Aunque algunos países
pueden «ascender» o «descender» en el seno del sistema, el poder militar y económico de los Estados centrales, junto
con las aspiraciones de los que se hallan en la semiperiferia, hacen poco probable que las relaciones globales se
reestructuren de manera más equitativa.
Las ideas de Wallerstein sobre el sistema-mundo moderno, formuladas en la década de 1970, precedieron a la reflexión
sobre la globalización, que la sociología no hizo suya hasta finales de la década de 1980 y principios de la de 1990. Su
obra se reconoce como una de las primeras y principales aportaciones al estudio de la globalización económica y sus
consecuencias sociopolíticas.
El reparto desigual de la riqueza mundial
En un principio, los sociólogos analizaron las desigualdades a escala mundial clasificando los países de acuerdo con su
nivel de industrialización, urbanización y actividad capitalista en «primer mundo» (los países occidentales desarrollados),
«segundo mundo» (aquellos países industrializados y comunistas) y «tercer mundo» (países colonizados). Para salir de la
pobreza, por tanto, los países más pobres únicamente tenían que adoptar el modelo económico de las sociedades
desarrolladas.
Wallerstein rechazó la idea de que el tercer mundo simplemente estuviera subdesarrollado. Tras analizar los vínculos
económicos y el proceso que estructuran, la economía global logró demostrar que, aunque la posición que un país
ocupaba inicialmente en el sistema-mundo fuera resultado de su historia y de la geografía, la propia dinámica de
mercado del capitalismo global acentuaba las diferencias entre la periferia y el centro, institucionalizando de ese modo
la desigualdad.