Campo magnético
Término(s) similar(es): Tesla, Gauss.
Definición:
Un campo magnético es un campo de fuerza creado como consecuencia del
movimiento de cargas eléctricas (flujo de la electricidad).
La fuerza (intensidad o corriente) de un campo magnético se mide en Gauss (G)
o Tesla (T).
El flujo decrece con la distancia a la fuente que provoca el campo.
Fuente: GreenFacts
Más:
Los campos magnéticos estáticos son campos magnéticos que no varían con el
tiempo (frecuencia de 0 Hz).
Se generan por un imán o por el flujo constante de electricidad, por ejemplo en los
electrodomésticos que utilizan corriente continua (CC), y son distintos de los
campos que cambian con el tiempo, como los campos electromagnéticos
generados por los electrodomésticos que utilizan corriente alterna (AC) o por los
teléfonos móviles, etc.
¿Qué es el campo magnético de la Tierra?
El campo magnético de la Tierra, también conocido como campo geomagnético,
es el campo magnético que se extiende desde el interior de la Tierra hacia el
espacio, donde se encuentra con el viento solar (corriente de partículas cargadas
que emanan del Sol).
Como si se tratara de un imán en el centro del planeta, el campo magnético es
generado por corrientes eléctricas. Estas corrientes resultan del movimiento de
las corrientes de convección del hierro fundido en el núcleo externo de la Tierra,
durante un proceso natural llamado geodinamo.
Origen del campo geomagnético: ¿Por qué la Tierra tiene un campo
magnético?
La ciencia indica que el campo magnético de nuestro planeta se genera en lo más
profundo del núcleo terrestre.
Justo en el centro de la Tierra existe un núcleo interno de hierro sólido, que mide
aproximadamente dos tercios del tamaño de la Luna. A 5.700 ° C de temperatura,
este hierro se encuentra tan caliente como la superficie del Sol, sin embargo, la
presión causada por la fuerza de gravedad impide que se vuelva líquido.
Alrededor de este núcleo interno se encuentra el núcleo exterior, una capa
de 2.000 km de espesor, compuesta por hierro, níquel y pequeñas cantidades de
otros metales en estado líquido; debido a la presión más baja del núcleo externo,
en relación con el núcleo interno, el metal aquí es fluido, es decir, está fundido.
Las diferencias de temperatura, presión y composición dentro del núcleo externo
causan corrientes de convección en el metal fundido, a medida que la materia fría
y densa se hunde, y la materia cálida y menos densa se eleva. La fuerza de
Coriolis, resultante del giro de la Tierra, también causa remolinos en esta mezcla
de metales fundidos.
El movimiento del hierro líquido en el interior
del planeta genera corrientes eléctricas, que a su vez producen campos
magnéticos. Los metales cargados que pasan a través de estos campos continúan
creando corrientes eléctricas propias, perpetuando el ciclo. Este ciclo
autosuficiente se conoce como geodinamo.
La espiral causada por la fuerza de Coriolis hace que los campos magnéticos se
alineen aproximadamente en la misma dirección, y su efecto combinado se suma
para producir un vasto campo magnético que envuelve al planeta.
¿Qué es la magnetosfera?
La magnetosfera o magnetósfera es el área del espacio, alrededor del planeta,
que está controlada por el campo magnético de la Tierra. La forma de la
magnetosfera terrestre es el resultado directo de la acción del viento solar, que
comprime su lado cercano al Sol a una distancia de 6-10 veces el radio de la
Tierra y expande el lado contrario hasta distancias que posiblemente equivalen a
1000 veces este radio. Esta gran extensión de la magnetosfera se conoce como
“cola magnética”, y su longitud exacta aun no ha sido determinada.
Características del campo magnético
Se cree que el campo magnético de la Tierra se genera en el núcleo del
planeta, en un proceso llamado geodinamo.
La intensidad del campo es más baja (mínima) cerca del ecuador y más alta
(máxima) cerca de los polos sur y norte.
El límite exterior del campo geomagnético de la Tierra se
llama magnetopausa.
La magnetosfera de la Tierra es una estructura altamente dinámica que
responde de forma espectacular a las variaciones solares. Su forma es el
resultado directo de la acción del viento solar, que comprime el lado que da
Importancia y función
El campo magnético protege a la Tierra del daño causado por el viento
solar, una corriente de partículas cargadas con enegía que emana del Sol.
Gracias al campo magnético terrestre, solo podemos percibir el viento solar a
través de fenómenos como la aurora y las tormentas geomagnéticas (solo cuando
el viento solar es muy fuerte).
Sin el campo magnético, no tendríamos atmósfera, y sin atmósfera las
temperaturas en la Tierra variarían de forma muy similar a las temperaturas de la
Luna (desde 123 a -153 grados C).
Gracias al campo magnético, el hombre ha podido usar la brújula para orientarse
desde el siglo XII.
Los animales, incluidas las aves y las tortugas, pueden detectar el campo
magnético de la Tierra y usarlo para navegar durante la temporada de migración.
El campo magnético también es utilizado por los geólogos para estudiar las
estructuras de rocas subterráneas. Por lo general, los topógrafos geodésicos
buscan yacimientos de petróleo, gas o minerales.
En resumen, la presencia de un campo magnético es necesaria para que en
cualquier planeta, en cualquier sistema estelar, se origine y se sustente la vida. De
ahí que se tome como un parámetro importante para buscar vida en otros
planetas.
Variación del campo geomagnético terrestre
El campo geomagnético tiene una pequeña variación regular, con un período
fundamental de 24 horas. Este tipo de variación afecta la dirección de la aguja de
una brújula en pocas décimas de grado; la inclinación varía en menos de un
décimo de grado y la intensidad total del campo magnético se ve perturbada solo
en aproximadamente el 0.1%. Aunque estos efectos son muy pequeños, pueden
ser de interés para quienes usan las mediciones del campo magnético de la Tierra
como herramienta para lograr una navegación muy precisa.
Además de la variación diaria regular, el campo magnético también exhibe
perturbaciones irregulares, que cuando son muy significativas se
denominan tormentas magnéticas. Estas perturbaciones son causadas por la
interacción del viento solar con el propio campo geomagnético. El viento solar es
una corriente de partículas cargadas emitidas continuamente por el Sol, cuya
presión sobre el campo magnético crea una región acotada en forma de cometa
que rodea la Tierra y se conoce como magnetosfera.
Durante las tormentas magnéticas, algunas partículas cargadas quedan atrapadas
en el límite de la magnetosfera y en las regiones polares. La dirección del campo
magnético hace que estas partículas se aceleren hacia la atmósfera y finalmente
choquen con las moléculas de oxígeno y nitrógeno. Al colisionar producen las
emisiones de luz roja y verde conocidas como aurora boreal en las latitudes del
norte y auroras australes en las latitudes del sur.
Aunque son irregulares, las variaciones magnéticas exhiben ciertos patrones en su
frecuencia de ocurrencia. El patrón principal es la correlación con el ciclo solar de
11 años, pero otro patrón importante es la recurrencia de 27 días que muestran
algunas tormentas asociadas a la rotación solar de 27 días.
Inversión de los polos magnéticos de la Tierra
Los polos magnéticos de nuestro planeta se han invertido muchas veces en
la historia. En presencia de este fenómeno, una brújula apuntaría hacia la
Antártida en lugar del Ártico. Esto puede sonar extraño, pero es una peculiaridad
relativamente predecible y común.
Basándose en huellas magnéticas que han sido encontradas en rocas antiguas, la
ciencia ha descubierto que en los últimos 20 millones de años, el norte y el sur
magnéticos se han invertido aproximadamente cada 200 000 – 300 000
años (la velocidad no ha sido constante a lo largo de la vida del planeta). La última
de estas inversiones magnéticas ocurrió hace unos 780 000 años.
Eso significa que estamos un poco retrasados, y de hecho, algunos datos apuntan
hacia una inversión geomagnética total e inminente. Sin embargo, lo más probable
es que no ocurra en el futuro cercano; se espera que el Ártico siga estando al
norte magnético durante mucho tiempo.