INDICE
INTRODUCCION...................................................................................2
ABORTO................................................................................................3
EMBARAZO ECTÓPICO.......................................................................7
HIPERÉMESIS GRAVÍDICA.................................................................9
RUBÉOLA............................................................................................11
DIABETES GESTACIONAL................................................................13
PREECLAMPSIA Y ECLAMPSIA........................................................19
PLACENTA PREVIA............................................................................22
DESPRENDIMIENTO DE PLACENTA................................................25
HIPERTENSIÓN INDUCIDA POR EL EMBARAZO............................27
DESGARRO PERINEAL.....................................................................30
ROTURA UTERINA.............................................................................32
LEGRADO UTERINO..........................................................................35
CÁNCER DE CUELLO UTERINO.......................................................39
CONCLUSION.....................................................................................44
BIBLIOGRAFÍA....................................................................................45
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INTRODUCCION
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ABORTO
El aborto consiste en la interrupción del embarazo y se puede producir tanto de
forma espontánea como inducida. Sea cual sea el caso, el aborto concluye con la
expulsión del feto a través del canal vaginal.
Aborto espontáneo
El aborto espontáneo es aquel que no se da de forma intencionada, sino a causa de
una serie de complicaciones en el feto o en la madre. Generalmente ocurre durante
las 12 primeras semanas de gestación y no precisa de ningún tipo de intervención
quirúrgica, pero a partir de la semana 20 pasa a denominarse muerte fetal. La tasa de
aborto espontáneo se encuentra entre el 15 y el 20 por ciento entre aquellas mujeres
que saben que están embarazadas.
Causas de un aborto espontáneo
Hay que tener en cuenta que más de la mitad de los óvulos fecundados no son
viables y se expulsan de forma espontánea; para la mayoría de las mujeres esto pasa
desapercibido ya que los únicos signos que se dan de este hecho es un sangrado
ligeramente mayor del habitual durante la menstruación.
Las causas de un aborto espontáneo pueden ser varias, aunque lo más común es que
se deba a problemas en los cromosomas u otros factores como niveles hormonales
anómalos, diabetes no controlada, incompetencia del cuello uterino o algunos
medicamentos. Otro tipo de causas pueden ser infecciones, obesidad, problemas
físicos en los órganos reproductores de la madre, problemas con la respuesta
inmunitaria o enfermedades graves.
La edad también puede ser un factor determinante: a mayor edad, mayor es la
probabilidad de sufrir un aborto espontáneo, especialmente a partir de los 40 años. El
haber sufrido un aborto espontáneo anteriormente también puede aumentar las
posibilidades de volver a sufrirlo.
Los abortos espontáneos son más comunes de lo que se cree popularmente. Solo en
Estados Unidos se producen casi un millón al año, lo que significa uno de cada cuatro
embarazos, tal y como recoge una encuesta realizada por investigadores de la Escuela
de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva, en Nueva York, y publicada en
mayo de 2015 en Obstetrics & Gynecology. El estudio, en el que participaron un
millar de adultos estadounidenses, revela algunas de las falsas creencias que hay en
torno a este tipo de abortos. Así, el 22 por ciento de los encuestados creía
incorrectamente que opciones de estilo de vida durante el embarazo (como fumar o
consumir drogas o alcohol) son la causa más común de aborto espontáneo. Un 76 por
ciento pensaba que el estrés puede ser el desencadenante y, un 64 por ciento, que
levantar objetos pesados durante la gestación puede malograr un embarazo, al igual
que el uso previo del dispositivo intrauterino (28 por ciento) o de anticonceptivos
orales (22 por ciento).
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Sin embargo, no hay evidencias científicas que demuestren que las circunstancias
anteriores aumenten el riesgo de un aborto involuntario. Sí está probado, en cambio,
que los motivos genéticos están detrás del 60 por ciento de los casos. Otras causas
establecidas son anomalías estructurales del útero, trastornos endocrinos como
el hipotiroidismo, y autoinmunes como anticuerpos antitiroideos.
Existen síntomas que pueden indicar un aborto espontáneo como lumbalgia, dolor
abdominal, cólicos o sangrados vaginales.
Si el aborto se da durante las primeras semanas, normalmente el tejido se expulsa por
la vagina de forma natural sin necesidad de intervención. En el caso contrario, se
puede precisar de una cirugía como el legrado o medicamentos para terminar de
expulsar los restos que queden en el útero. Esto es lo que se conoce como un aborto
séptico y debe tratarse rápidamente ya que de lo contrario puede provocar
infecciones, fiebre, sangrado vaginal, cólicos o flujo vaginal fétido.
Muerte fetal
Cuando el aborto ocurre con posterioridad a las 20 primeras semanas de gestación se
conoce como muerte fetal y en estos casos siempre se requiere de cirugía para
extraer el feto del útero. Es un caso extraordinario, pues sólo ocurre en menos del 1 por
ciento de los embarazos.
Los primeros síntomas de una muerte fetal se suelen mostrar al detectar un menor
movimiento del bebé o espasmos y dolores en la pelvis, la espalda o el vientre.
Factores como el tabaquismo, la hipertensión arterial o la diabetes pueden aumentar
las probabilidades de que esto ocurra, pero también se puede producir por preclampsia
y eclampsia, enfermedades infecciosas, anomalías congénitas graves, posmadurez
o lupus, entre otras patologías.
Aborto inducido
El aborto inducido es aquel que se realiza por propia voluntad de la mujer. Hay dos
formas de interrumpir un embarazo:
Aborto médico
Se toma un medicamento para llevar a cabo el aborto. Sólo se puede hacer durante las
nueve primeras semanas de embarazo. El más común es la mifepristona,
una hormona que bloquea la progesterona. Este y otros medicamentos se toman
durante tres sesiones en una clínica bajo la supervisión de un médico, y pueden surgir
algunos sangrados vaginales a causa de los medicamentos. Otros efectos de este
tratamiento son cólicos, diarrea o malestar estomacal, y en raras ocasiones,
fiebre alta. El aborto médico tiene una efectividad aproximada del 97 por ciento.
Aborto quirúrgico
Se realiza una cirugía para extraer el feto. Existen dos métodos frecuentes de aborto
quirúrgico:
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Aspiración con vacío manual
La aspiración con vacío manual se puede hacer durante las 12 primeras semanas de
embarazo y consiste en la extracción de todo el tejido que contiene el útero con un
instrumento succionador de manera manual.
Dilatación y evacuación
Este tipo de aborto quirúrgico se puede practicar tras el primer mes de embarazo pero
siempre antes de la semana 13. Consiste también en la extracción del tejido que reviste
el útero, pero se realiza a través de una máquina.
En ambos casos, se dilata el cuello del útero y se introduce un tubo a través del cual se
succiona todo aquello a eliminar para completar el aborto. Tras esta operación pueden
surgir algunos sangrados así como cólicos menstruales. La efectividad del aborto
quirúrgico es cercana al 100 por cien.
Causas
La mayoría de los abortos espontáneos son causados por problemas
cromosómicos que hacen imposible el desarrollo del bebé. En pocas ocasiones,
estos problemas tienen relación con los genes del padre o de la madre.
Otras causas posibles de aborto espontáneo son:
Drogadicción y alcoholismo
Exposición a toxinas ambientales
Problemas hormonales
Infección
Sobrepeso
Problemas físicos de los órganos reproductores de la madre
Problemas con la respuesta inmunitaria del cuerpo
Enfermedades graves en todo el cuerpo (sistémicas) de la madre (como
la diabetes no controlada)
Tabaquismo
Síntomas
Los posibles síntomas de un aborto espontáneo pueden incluir:
Lumbago o dolor abdominal sordo, agudo o de tipo cólico
Material tisular o en forma de coágulos que sale de la vagina
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Sangrado vaginal con o sin cólicos abdominales
Tratamiento
En el caso de presentarse el aborto espontáneo, el tejido que sale por la vagina
debe ser examinado. Esto se hace para determinar si era placenta normal o una
mola hidatiforme (un crecimiento raro que se forma dentro del útero en el inicio del
embarazo). Igualmente, es importante averiguar si aún queda algún tejido fetal
dentro del útero. En pocos casos un embarazo ectópico puede parecer un aborto
espontáneo. Si usted ha expulsado tejido, pregúntele a su proveedor si el tejido
debe ser enviado para pruebas genéticas. Esto puede ser útil para determinar si
hay una causa tratable del aborto espontáneo.
Si el tejido del embarazo no sale del cuerpo en forma natural, usted puede
necesitar quedar bajo una vigilancia cuidadosa hasta 2 semanas. Es posible que
se necesite cirugía (dilatación y legrado, D y C) o medicamentos para eliminar los
contenidos restantes de su útero.
Después del tratamiento, las mujeres generalmente reanudan su ciclo menstrual
normal al cabo de 4 a 6 semanas. Cualquier sangrado vaginal posterior debe ser
vigilado cuidadosamente. A menudo, es posible quedar embarazada
inmediatamente. Se sugiere que usted espere un ciclo menstrual normal antes de
tratar de quedar embarazada de nuevo.
Diagnóstico
Tu profesional de salud puede realizarte una variedad de
exámenes:
Examen pélvico. El profesional de salud podría controlar si el
cuello del útero se empezó a dilatar.
Ecografía. Durante una ecografía, el profesional de salud
controlará los latidos cardíacos fetales y determinará si el embrión
se está desarrollando normalmente. Si no se puede hacer un
diagnóstico, es posible que debas realizarte otra ecografía en
aproximadamente una semana.
Análisis de sangre. Tu profesional de salud podría revisar el nivel
de la hormona del embarazo, la coriogonadotropina humana, en la
sangre y compararla con mediciones anteriores. Si el patrón de
cambios en el nivel de la coriogonadotropina humana es anormal,
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podría ser indicativo de un problema. Tu profesional de salud podría
hacerte análisis parar ver si estás anémica, lo que podría ocurrir si
has experimentado sangrado abundante, y puede que también
determine tu grupo sanguíneo.
Análisis de tejidos. Si has expulsado tejido, puede que se lo envíe
a un laboratorio para confirmar que se ha producido un aborto
espontáneo y que los síntomas no están relacionados con otra
causa.
Estudios cromosómicos. Si has sufrido dos o más abortos
espontáneos previos, puede que tu profesional de salud indique
análisis de sangre para ti y tu pareja para determinar si los
cromosomas son un factor.
EMBARAZO ECTÓPICO
Un embarazo ectópico se produce cuando un óvulo fecundado se implanta y crece
fuera de la cavidad principal del útero. El embarazo comienza con un óvulo
fecundado. Normalmente, el óvulo fecundado se adhiere al revestimiento del
útero.
Los embarazos ectópicos se producen con mayor frecuencia en una de las
trompas de Falopio, que es uno de los tubos que transportan los óvulos desde los
ovarios hasta el útero. Este tipo de embarazo ectópico se denomina embarazo
tubárico. A veces, el embarazo ectópico se produce en otras partes del cuerpo,
como los ovarios, la cavidad abdominal o la parte inferior del útero (cuello uterino),
que se conecta con la vagina.
Los embarazos ectópicos no pueden continuar con normalidad. El óvulo
fecundado no puede sobrevivir, y el aumento de tejido puede provocar
hemorragias potencialmente fatales si no se trata.
Síntomas
Es posible que no sientas nada al principio. Sin embargo, algunas mujeres con
embarazo ectópico presentan los típicos signos o síntomas tempranos del
embarazo: falta de período menstrual, sensibilidad en las mamas y náuseas.
Si te haces una prueba de embarazo, el resultado será positivo. Aún así, el
embarazo ectópico no puede continuar con normalidad.
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Los signos y síntomas aumentarán a medida que el óvulo fertilizado se desarrolla
en el lugar incorrecto.
Diagnóstico
Un examen pélvico puede ayudar a tu médico a identificar áreas de dolor,
sensibilidad o un bulto en una trompa de Falopio o en un ovario. Sin embargo, tu
médico no puede diagnosticar un embarazo ectópico al examinarte. Necesitarás
análisis de sangre y una ecografía.
Prueba de embarazo
El médico indicará un análisis de sangre de gonadotropina coriónica humana
(hCG) para confirmar el embarazo. Los niveles de esta hormona aumentan
durante el embarazo. Se puede repetir el análisis de sangre luego de algunos días
hasta que el análisis de ecografía confirme o descarte un embarazo ectópico (por
lo general unas cinco o seis semanas después de la concepción).
Ecografía
Ecografía transvaginal
Una ecografía transvaginal le permite a tu médico ver la ubicación exacta de tu
embarazo. Para esta prueba, se coloca un dispositivo similar a una vara en tu
vagina. Utiliza ondas sonoras para crear imágenes de tu útero, ovarios y trompas
de Falopio, y envía las imágenes a un monitor cercano.
Una ecografía abdominal, en la cual un transductor de ecografía se mueve sobre
tu vientre, también se puede utilizar para confirmar tu embarazo o evaluar la
presencia de un sangrado interno.
Tratamiento
Un óvulo fertilizado no se puede desarrollar normalmente fuera del útero. Para
prevenir complicaciones con riesgo de muerte, el tejido ectópico se debe extraer.
Según tus síntomas y cuándo se descubrió el embarazo ectópico, se puede
realizar con medicación, cirugía laparoscópica o cirugía abdominal.
Medicamentos
Un embarazo ectópico que no presenta sangrado inestable a menudo se trata con
un medicamento llamado metotrexato, que detiene el crecimiento celular y
disuelve las células existentes. Este medicamento se administra con una
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inyección. Es muy importante que el diagnóstico de embarazo ectópico sea seguro
antes de que se haga este tratamiento.
Luego de la inyección, el médico indicará que te realices otro análisis de
gonadotropina coriónica humana (HCG) para determinar si el tratamiento funciona
bien y si necesitas más medicación.
HIPERÉMESIS GRAVÍDICA
Es la presencia de náuseas y vómitos intensos y persistentes
durante el embarazo. Pueden llevar a la deshidratación, pérdida de peso y desequilibrios
electrolíticos. Las naúseas matutinas se refieren a las naúseas y vómitos que ocurren al
inicio del embarazo.
Causas
La mayoría de las mujeres experimenta algo de náuseas o vómitos (náuseas del
embarazo), particularmente durante los primeros 3 meses de gestación. Se
desconoce la causa exacta de las náuseas y los vómitos durante el embarazo. Sin
embargo, se cree que pueden ser ocasionados por una elevación rápida de los
niveles sanguíneos de una hormona llamada gonadotropina coriónica
humana (GCH), La GCH es liberada por la placenta. Las náuses del embarazo
leves son comunes. La hiperémesis gravídica es menos común y más grave.
Las mujeres con hiperémesis gravídica presentan náuseas y vómitos extremos
durante el embarazo. Esto puede provocar una pérdida de más del 5% del peso
corporal. La afección puede suceder en cualquier embarazo, pero es ligeramente
más probable en caso de estar esperando gemelos (o más bebés) o si tiene
una mola hidatiforme. Las mujeres presentan un riesgo mayor de padecer
hiperémesis si han tenido el problema en embarazos previos o si son propensas a
los mareos por movimiento.
Síntomas
Las naúseas del embarazo pueden causar una disminución del apetito, un bajo
nivel de náuseas o vómitos. Esto es diferente a la verdadera hiperémesis debido a
que las personas generalmente todavía son capaces de comer y beber líquidos
algunas veces.
Los síntomas de la hiperémesis gravídica son mucho más graves. Estos pueden
incluir:
Náuseas y vómitos intensos y persistentes durante el embarazo
Mucha más salivación de lo normal
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Pérdida de peso
Signos de deshidratación, como orina oscura, piel seca, debilidad, mareos o
desmayos
Estreñimiento
Incapacidad para ingerir cantidades adecuadas de líquidos o alimentos
Diagnóstico
Evaluación clínica (a veces incluye las mediciones seriadas del peso)
Cetonas en orina
Electrolitos séricos y pruebas de función renal
Exclusión de otras causas (p. ej., abdomen agudo)
Los médicos sospechan hiperemesis gravídica en función de los síntomas (p. ej.,
el inicio, la duración y la frecuencia de los vómitos, los factores exacerbadores y
aliviadores, el tipo y la cantidad de los vómitos). Las mediciones seriadas del
peso pueden confirmar el diagnóstico.
Si se sospecha una hiperémesis gravídica, deben evaluarse las cetonas en
orina, el nivel de hormona tirotropina, los electrolitos séricos, el nitrógeno ureico
en orina, la creatinina, las enzimas AST y ALT, el magnesio, el fósforo y, a
veces, el peso corporal. Debe realizarse una ecografía obstétrica para descartar
una mola hidatiforme y el embarazo multifetal.
Diagnósticos diferenciales
Otros trastornos que pueden causar vómitos deben excluirse, como
la gastroenteritis, la hepatitis, la apendicitis, la colecistitis, otros trastornos de las
vías biliares, la úlcera péptica, la obstrucción intestinal, el hipertiroidismo no
causado por emesis gravídica (p. ej., causado por la enfermedad de Graves),
la enfermedad trofoblástica gestacional, la nefrolitiasis, la pielonefritis,
la cetoacidosis diabética o la gastroparesia, la hipertensión intracraneana
benigna y las migrañas.
La presencia de síntomas graves además de las náuseas y los vómitos a
menudo sugieren otra causa.
Los diagnósticos diferenciales se descartan con el laboratorio, la clínica y los
hallazgos ecográficos.
Tratamiento
Las náuseas del embarazo casi siempre se pueden controlar evitando los
alimentos desencadenantes que ocasionan el problema y bebiendo muchos
líquidos cuando los síntomas desaparecen para permanecer hidratada.
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Si sus náuseas y vómitos provocan que presente deshidratación, recibirá líquidos
por vía intravenosa. También es posible que le administren un medicamento para
controlar las náuseas. Si las náuseas y los vómitos son tan graves que usted y su
bebé podrían estar en peligro, será admitida al hospital para recibir tratamiento. Si
no puede comer suficiente para obtener los nutrientes que usted y su bebé
necesitan, es posible que reciba nutrientes adicionales ya sea por vía intravenosa
o a través de una sonda colocada en su estómago.
Para ayudar a manejar los síntomas en casa, pruebe estos consejos.
Evite los desencadenantes. Usted puede notar que ciertos factores pueden
desencadenar las náuseas y el vómito. Estos pueden incluir:
Ciertos ruidos o sonidos, incluso la radio o la TV
Luces brillantes o parpadeantes
Pasta de dientes
Olores como el perfume o productos de baño o de cuidado personal con
fragancias
Presión en el estómago (use ropa suelta)
Viajar en un auto
Ducharse
Coma y beba cuando pueda hacerlo. Aproveche las ocasiones en las que se
siente mejor para comer y beber. Coma refrigerios pequeños y frecuentes. Pruebe
los alimentos secos y blandos como galletas o papas. Intente comer cualquier
alimento que le llame la atención. Vea si puede tolerar batidos nutritivos con frutas
y verduras.
Aumente los líquidos durante los momentos del día cuando sienta menos
náuseas. El agua de soda, el refresco de jengibre (ginger ale) u otras bebidas
efervescentes pueden servir. También puede probar con el uso de suplementos
con bajas dosis de jengible o muñequeras de acupresión para aliviar los síntomas.
Se ha demostrado que la vitamina B6 (no más de 100 mg al día) disminuye las
náuseas a comienzos del embarazo. Pregúntele a su proveedor si esta vitamina le
podría ayudar. También se ha demostrado que otro medicamento, llamado
doxilamina (Unisom), es muy efectivo y seguro al combinarse con la vitamina B6
para tratar las náuseas durante el embarazo. Puede comprar este medicamento
sin receta.
RUBÉOLA
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La rubéola, también conocida como rubeola o sarampión alemán, es una infección
viral contagiosa que se distingue por un sarpullido característico.
La rubéola no es lo mismo que el sarampión, aunque ambas enfermedades
comparten algunas características, como el sarpullido rojo. Sin embargo, la
rubéola tiene como causa un virus diferente al del sarampión, y no es tan
infecciosa ni grave como este.
La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (triple viral), que se aplica
a los niños de Estados Unidos dos veces antes de que alcancen la edad escolar,
es muy efectiva para prevenir la rubéola.
Gracias al uso extenso de la vacuna, los Centros para el Control y Prevención de
las Enfermedades (CDC) han declarado la eliminación de la rubéola en Estados
Unidos; sin embargo, advierten a los padres que deben asegurarse de vacunar a
sus hijos para evitar su reaparición.
Síntomas
Los signos y síntomas de la rubéola suelen ser tan leves que es difícil notarlos, en
especial entre los niños. Si los signos y síntomas sí se presentan, aparecen unas
dos o tres semanas después de la exposición al virus. Suelen durar de uno a cinco
días y pueden incluir lo siguiente:
Fiebre leve de 102 °F (38,9 °C) o menos
Dolor de cabeza
Congestión nasal o con secreciones líquidas
Inflamación y enrojecimiento de los ojos
Ganglios linfáticos agrandados y sensibles en la base del cráneo, la parte
trasera del cuello y detrás de las orejas
Un sarpullido fino y rosado que comienza en la cara y se disemina
rápidamente hacia el torso y los brazos y piernas, antes de desaparecer
siguiendo la misma secuencia
Dolor en las articulaciones, en especial en mujeres jóvenes
Cuándo debes consultar con un médico
Ponte en contacto con tu médico si crees que tú o tu hijo podrían haber estado
expuestos a la rubéola o si tienes los signos o síntomas indicados anteriormente.
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Si estás pensando en quedar embarazada, controla tu expediente de vacunas
para asegurarte de que hayas recibido inoculaciones de la triple vírica. Si estás
embarazada y contraes rubéola, en especial, durante el primer trimestre, el virus
puede provocar la muerte del feto en desarrollo o causarle defectos congénitos
graves. La rubéola durante el embarazo es la causa más frecuente de sordera
congénita. Es mejor protegerse contra la rubéola antes del embarazo.
Si estás embarazada, probablemente te someterán a un examen para detección
de inmunidad a la rubéola. Pero si nunca has recibido la vacuna y crees que
puedes haber estado expuesta a la rubéola, consulta con tu médico de inmediato.
Un análisis de sangre podría confirmar si ya eres inmune.
Diagnóstico
La erupción cutánea de la rubéola puede verse similar a muchas otras erupciones
virales. Por eso, los médicos, por lo general, confirman la rubéola con la ayuda de
análisis de laboratorio. Es posible que te realicen un cultivo de virus o un análisis
de sangre, que pueden detectar la presencia de distintos tipos de anticuerpos
contra la rubéola en la sangre. Estos anticuerpos indican si has tenido una
infección reciente o en el pasado o una vacuna contra la rubéola.
Tratamiento
Ningún tratamiento acortará el curso de la infección de rubéola, y los síntomas son
tan leves que, por lo general, no es necesario un tratamiento. Sin embargo, los
médicos a menudo recomiendan aislarse de otras personas, en especial de las
mujeres embarazadas, durante el período infeccioso.
Si contraes rubéola mientras estás embarazada, consulta con el médico sobre los
riesgos para tu bebé. Si deseas continuar con el embarazo, es posible que te
administren anticuerpos llamados globulina hiperinmunitaria, que pueden combatir
la infección. Esto puede reducir los síntomas, pero no elimina la posibilidad de que
tu bebé contraiga el síndrome de rubéola congénita.
La asistencia a un bebé que nace con síndrome de rubéola congénita varía según
el grado de sus problemas. Los niños con múltiples complicaciones podrían
requerir un tratamiento temprano de un equipo de especialistas.
DIABETES GESTACIONAL
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La diabetes gestacional se manifiesta durante el embarazo (gestación). Al igual
que con otros tipos de diabetes, la diabetes gestacional afecta la forma en que las
células utilizan el azúcar (glucosa). La diabetes gestacional causa un alto nivel de
azúcar en sangre que puede afectar tu embarazo y la salud de tu bebé.
Todas las complicaciones del embarazo son preocupantes, pero hay buenas
noticias. Las mujeres embarazadas pueden ayudar a controlar la diabetes
gestacional consumiendo alimentos saludables, realizando ejercicio y, si es
necesario, tomando medicamentos. Controlar el azúcar en sangre puede evitar un
nacimiento complicado y mantener tu salud y la de tu bebé.
En la diabetes gestacional, el azúcar en sangre generalmente regresa a los
valores normales después del parto. Pero si has tenido diabetes gestacional,
tienes riesgo de contraer diabetes tipo 2. Continuarás trabajando con tu equipo de
atención médica para controlar y tratar el azúcar en sangre.
Síntomas
En la mayoría de las mujeres, la diabetes gestacional no produce signos ni
síntomas perceptibles.
Cuándo consultar al médico
En lo posible, solicita atención médica lo antes posible (en cuanto pienses en
buscar un embarazo) para que el médico pueda evaluar el riesgo de diabetes
gestacional dentro de tu plan de salud reproductiva general. Una vez que estés
embarazada, tu médico te revisará para detectar si tienes diabetes gestacional
como parte de la atención prenatal. Si padeces diabetes gestacional, es posible
que necesites chequeos más frecuentes. Es más probable que estos se realicen
en los últimos tres meses del embarazo, cuando el médico supervisará tu nivel de
azúcar en sangre y la salud del bebé.
El médico puede derivarte a otros profesionales de salud especializados en
diabetes, como un endocrinólogo, un dietista registrado o un educador en
diabetes. Ellos pueden enseñarte a controlar tu nivel de azúcar en sangre durante
el embarazo.
Para verificar que tu nivel de azúcar en sangre haya vuelto a la normalidad
después del nacimiento del bebé, el equipo de atención médica comprobará tu
azúcar en sangre inmediatamente después del parto y nuevamente seis semanas
después. Si ya has tenido diabetes gestacional, es recomendable medir tu nivel de
azúcar en sangre en forma regular.
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La frecuencia de las pruebas de azúcar en sangre dependerá, en parte, de los
resultados de las pruebas realizadas poco después de que des a luz.
Causas
Los investigadores no saben por qué algunas mujeres contraen diabetes
gestacional. Para comprender cómo se produce, puede resultar útil entender de
qué forma el embarazo afecta el modo en el que el organismo procesa la glucosa.
El cuerpo digiere los alimentos que comes para producir azúcar (glucosa) que
ingresa al torrente sanguíneo. En respuesta a ello, el páncreas —glándula de gran
tamaño que se encuentra detrás del estómago— produce insulina. La insulina es
una hormona que ayuda a que la glucosa viaje desde el torrente sanguíneo hasta
las células del cuerpo, donde se utiliza como energía.
Durante el embarazo, la placenta, que conecta al bebé con tu suministro de
sangre, produce niveles altos de otras hormonas. Casi todas ellas inhiben la
acción de la insulina en las células, lo que eleva el nivel de azúcar en sangre.
Durante el embarazo, es normal que haya un leve aumento del azúcar en sangre
después de las comidas.
A medida que el bebé crece, la placenta produce cada vez más hormonas que
contrarrestan la insulina. En la diabetes gestacional, las hormonas de la placenta
provocan un incremento del azúcar en sangre hasta un nivel que puede afectar el
crecimiento y el bienestar del bebé. Por lo general, la diabetes gestacional se
manifiesta durante la última mitad del embarazo —en algunos casos, incluso, en la
semana 20, pero normalmente sucede más adelante—.
Diagnóstico
Los médicos especialistas no se han puesto de acuerdo sobre un único conjunto
de pautas respecto de los exámenes para la detección de la diabetes gestacional.
Algunos cuestionan si el examen para la detección de la diabetes gestacional es
necesario cuando tienes menos de 25 años y no tienes factores de riesgo. Otros
dicen que la mejor manera de identificar todos los casos de diabetes gestacional
consiste en examinar a todas las mujeres embarazadas.
Cuándo realizar el examen
Probablemente tu médico evaluará tus factores de riesgo de diabetes gestacional
al comienzo de tu embarazo.
Si tu riesgo de tener diabetes gestacional es alto —por ejemplo, si tu índice de
masa corporal (IMC) anterior al embarazo era igual o mayor que 30 o si tu madre,
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padre, hermano o hijo tiene diabetes—, tu médico podría realizar los exámenes
para detección de diabetes en tu primera visita prenatal.
Si tienes un riesgo promedio de presentar diabetes gestacional, probablemente te
realicen un examen de detección durante el segundo trimestre, entre las semanas
24 y 28 de embarazo.
Examen de rutina para detección de la diabetes gestacional
Prueba de tolerancia a la glucosa inicial. Beberás una solución de
glucosa en jarabe. Una hora más tarde, te realizarán un análisis de sangre
para medir tu nivel de azúcar en sangre. En una prueba de tolerancia a la
glucosa, un nivel de azúcar en sangre por debajo de 130 a 140 miligramos
por decilitro (mg/dL), o de 7,2 a 7,8 milimoles por litro (mmol/L), en general es
considerado normal, aunque esto podría variar según la clínica o el
laboratorio.
Si tu nivel de azúcar en sangre es mayor de lo normal, esto significa que
tienes un riesgo más alto de tener diabetes gestacional. Tendrás que
realizarte una prueba de tolerancia a la glucosa para determinar si tienes la
enfermedad.
Prueba de tolerancia a la glucosa de seguimiento. Ayunarás toda la
noche, y luego medirán tu nivel de azúcar en sangre. Después beberás otra
solución dulce —esta contiene una concentración de glucosa más alta— y
controlarán tu nivel de azúcar en sangre cada hora durante tres horas. Si por
lo menos dos de los resultados de azúcar en sangre son más altos de lo
normal, te diagnosticarán diabetes gestacional.
Si te diagnostican diabetes gestacional
Tu médico probablemente recomendará controles frecuentes, especialmente
durante tus últimos tres meses de embarazo. Durante estos exámenes, el médico
te controlará el nivel de azúcar en sangre. El médico también podría pedirte que
controles tu propio nivel de azúcar en sangre a diario como parte de tu plan de
tratamiento.
Si tienes dificultades para controlar tu nivel de azúcar en sangre, podrías tener que
usar insulina. Si tienes otras complicaciones durante el embarazo, es posible que
debas realizarte otras pruebas para evaluar la salud de tu bebé. Estas pruebas
evalúan la función de la placenta, el órgano que envía oxígeno y nutrientes a tu
bebé al conectar la irrigación sanguínea del bebé a la tuya.
Si la diabetes gestacional es difícil de controlar, esto podría afectar la placenta y
poner en peligro el suministro de oxígeno y nutrientes al bebé.
16
Tu médico también realizará pruebas para controlar el bienestar de tu bebé
durante el embarazo.
Análisis de azúcar en sangre después del parto
Tu médico verificará tu nivel de azúcar en sangre después del parto y nuevamente
dentro de 6 a 12 semanas para asegurarse de que tu nivel haya regresado a
valores normales. Si los resultados de las pruebas son normales —y la mayoría lo
son—, deberán evaluar tu riesgo de diabetes al menos cada tres años.
Si en el futuro las pruebas indican diabetes o prediabetes —un trastorno en el que
el nivel de azúcar en sangre es más alto de lo normal, pero no lo suficientemente
alto para ser considerado diabetes—, habla con tu médico sobre la posibilidad de
aumentar los esfuerzos preventivos o de comenzar un plan de tratamiento para la
diabetes.
Tratamiento
Es fundamental supervisar y controlar el azúcar en sangre para mantener
saludable a tu bebé y evitar complicaciones durante el embarazo y el parto.
También es recomendable controlar de cerca tus niveles futuros de azúcar en
sangre. Las estrategias de tratamiento pueden consistir en lo siguiente:
Control del azúcar en sangre. Durante el embarazo, tu equipo de atención
médica puede pedirte que verifiques tu azúcar en sangre de cuatro a cinco
veces por día —ni bien te levantas por la mañana y después de cada comida
— para asegurarse de que el nivel de azúcar se mantenga dentro de un
rango razonable. Esto puede sonar incómodo y complicado, pero se vuelve
más fácil con la práctica.
Para medir el azúcar en sangre, debes extraerte una gota de sangre del dedo
utilizando una aguja pequeña (lanceta) y, después, coloca la sangre sobre
una tira reactiva insertada en un medidor de glucosa en sangre, un
dispositivo que mide y muestra tu nivel de azúcar en sangre.
El equipo de atención médica supervisará y controlará tu nivel de azúcar en
sangre durante el trabajo de parto y durante el parto. Si tu nivel de azúcar en
sangre aumenta, el páncreas de tu bebé puede producir niveles elevados de
insulina —lo que puede provocar que tenga un nivel bajo de azúcar en
sangre inmediatamente después de haber nacido—.
También es importante hacerte controles de seguimiento del azúcar en
sangre. La diabetes gestacional aumenta el riesgo de que padezcas diabetes
tipo 2 en el futuro. Trabaja con tu equipo de atención médica para controlar
tus niveles de azúcar en sangre. Mantén hábitos saludables, como una dieta
sana y ejercicios regulares, ya que puede ayudarte a disminuir los riesgos.
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Dieta saludable. Comer los tipos de alimentos correctos en porciones
saludables es una de las mejores maneras de controlar tu nivel de azúcar en
sangre y de evitar el aumento de peso excesivo, que supone un mayor riesgo
de tener complicaciones. Los médicos no recomiendan bajar de peso durante
el embarazo, ya que el cuerpo hace un gran esfuerzo para que el bebé
crezca. Sin embargo, el médico puede ayudarte a establecer metas en
materia de aumento de peso sobre la base del peso que tenías antes del
embarazo.
Una dieta saludable incluye frutas, vegetales y cereales integrales —
alimentos muy nutritivos y con un alto contenido de fibra, pero con un
contenido bajo de grasas y de calorías—, y limita los hidratos de carbono
altamente refinados, incluidos los dulces. No hay una sola dieta adecuada
para todas las mujeres. Te recomendamos consultar a un dietista certificado
o a un educador en diabetes para crear un plan de comidas sobre la base de
tu peso actual, las metas de aumento de peso durante el embarazo, el nivel
de azúcar en sangre, los hábitos de ejercicio, las preferencias de alimentos y
el presupuesto.
Haz ejercicio. La actividad física regular tiene un papel fundamental en el
plan de bienestar de cualquier mujer antes, durante y después del embarazo.
El ejercicio disminuye tu nivel de azúcar en sangre al estimular a tu
organismo para que la glucosa vaya hacia las células, donde se utiliza para
producir energía. El ejercicio también aumenta la sensibilidad de las células a
la insulina, lo que significa que el cuerpo necesitará producir menos insulina
para transportar azúcar.
Como ventaja adicional, el ejercicio regular puede contribuir a aliviar algunas
molestias frecuentes del embarazo, como el dolor de espalda, los calambres
musculares, la hinchazón, el estreñimiento y la dificultad para dormir. El
ejercicio también puede ayudarte a mantenerte en forma para el arduo
trabajo de parto y para el parto en sí.
Si tu médico lo aprueba, intenta hacer ejercicio moderadamente intenso la
mayoría de los días de la semana. Si no has estado activo durante un tiempo,
comienza de forma lenta e incrementa el ritmo de manera gradual. Caminar,
andar en bicicleta y nadar son buenas opciones durante el embarazo. Las
actividades cotidianas, como las tareas domésticas y la jardinería, también
cuentan.
Medicamentos. Si la dieta y el ejercicio no son suficientes, es posible que
necesites inyecciones de insulina para bajar el azúcar en sangre. Entre el 10
y el 20 por ciento de las mujeres con diabetes gestacional necesitan insulina
para alcanzar el nivel deseado de azúcar en sangre. Algunos médicos
recetan medicación por vía oral para controlar el azúcar en sangre, mientras
que otros creen que se requiere más investigación para confirmar que los
medicamentos por vía oral sean tan seguros y efectivos como la insulina
inyectable para controlar la diabetes gestacional.
18
Supervisión minuciosa de tu bebé. Una parte importante de tu plan de
tratamiento es la observación minuciosa de tu bebé. Tu médico puede
controlar el crecimiento y el desarrollo del bebé con ecografías periódicas u
otras pruebas. Si no entras en trabajo de parto en la fecha prevista —o, en
algunos casos, antes—, tu médico puede inducirlo. Dar a luz después de la
fecha prevista puede aumentar el riesgo de que haya complicaciones para ti
y para el bebé.
PREECLAMPSIA Y ECLAMPSIA
La preeclampsia es la hipertensión de reciente comienzo con proteinuria
después de las 20 semanas de gestación. La eclampsia es la presencia de
convulsiones generalizadas inexplicables en pacientes con preeclampsia. El
diagnóstico es clínico y mediante la evaluación de las proteínas en orina. En
general, el tratamiento se realiza con sulfato de magnesio IV e inducción al parto
en el momento del término.
La preeclampsia afecta al 3 a 7% de las mujeres embarazadas. La preeclampsia
y la eclampsia aparecen después de las 20 semanas de gestación; hasta el 25%
de los casos aparecen en el posparto, más a menudo dentro de los primeros 4
días, pero a veces hasta 6 semanas después del parto.
Por lo general, la preeclampsia no tratada aparece lentamente durante un tiempo
y luego, de manera repentina, progresa a eclampsia, la cual ocurre en 1/200
pacientes con preeclampsia. Con frecuencia, la eclampsia no tratada es fatal.
Etiología
La etiología de la preeclampsia se desconoce.
Sin embargo, los factores de riesgo incluyen los siguientes:
Nuliparidad
Hipertensión crónica preexistente
Trastornos vasculares (p. ej., trastornos renales, vasculopatía diabética)
Diabetes preexistente o gestacional
Edad materna avanzada (> 35) o muy joven (p. ej., < 17)
Antecedentes familiares de preeclampsia
Preeclampsia o malos resultados en embarazos previos
Embarazo multifetal
Obesidad
Trastornos trombóticos (p. ej., síndrome de los anticuerpos
antifosfolipídicos)
19
Signos y síntomas
La preeclampsia puede ser asintomática o causar edema o un aumento
importante del peso. El edema en los sitios no declive, como el rostro o las
manos (la paciente no puede quitarse los anillos de los dedos), es más
específico que el edema en las regiones declive.
La actividad refleja puede estar aumentada, lo que indica irritabilidad
neuromuscular, que puede progresar en convulsiones (eclampsia).
Pueden haber petequias y otros signos de coagulopatía.
Perlas y errores
Comprobar si hay hinchazón en las manos (p. ej., un anillo que ya no
cabe) o de la cara e hiperreflexia, que pueden ser algunos de los hallazgos
La preeclampsia con características graves puede causar daño a los órganos;
estas características pueden incluir
Dolor de cabeza intenso
Alteraciones visuales
Confusión
Dolor epigástrico o del cuadrante superior derecho del abdomen (que
refleja isquemia hepática o distensión capsular)
Náuseas y/o vómitos
Disnea (reflejo de edema pulmonar, síndrome de dificultad respiratoria
aguda [SDRA] o disfunción cardíaca secundaria a aumento de la
poscarga)
Accidente cerebrovascular (raramente)
Oliguria (que refleja disminución del volumen plasmático o necrosis tubular
aguda isquémica)
Diagnóstico
Hipertensión de reciente comienzo (tensión arterial > 140/90 mm Hg) más
una proteinuria inexplicable de comienzo reciente (> 300 mg/24 h después
de las 20 semanas o índice proteinuria/creatininuria ≥ 0,3)
El diagnóstico de la preeclampsia se presume por los síntomas y la presencia de
hipertensión, definida como una tensión arterial sistólica de > 140 mm Hg o
diastólica de > 90 mm Hg. Excepto en las emergencias, la hipertensión debe ser
documentada en > 2 mediciones tomadas con al menos 4 horas de diferencia. La
excreción de proteínas en la orina se mide en una recolección de 24 h.
La proteinuria se define como > 300 mg/24 hs. Alternativamente, la proteinuria se
diagnostica basándose en cociente proteína: creatinina ≥ 0,3 o una lectura en tira
reactiva de 1+; la prueba con tira reactiva solo se utiliza cuando otros métodos
20
cuantitativos no están disponibles. La ausencia de proteinuria en pruebas menos
precisas (p. ej., pruebas de orina con tira reactiva, análisis de orina de rutina) no
descarta la preeclampsia.
En ausencia de proteinuria, la preeclampsia también se diagnostica si las
mujeres embarazadas tienen hipertensión de reciente comienzo junto con
aparición de cualquiera de los siguientes:
Trombocitopenia (plaquetas < 100.000/μL)
Insuficiencia renal (creatinina sérica > 1,1 mg/dL o duplicación de la
creatinina en suero en mujeres sin enfermedad renal)
Deterioro de la función hepática (transaminasas > 2 veces el valor normal)
Edema pulmonar
Síntomas cerebrales o visuales
Los siguientes puntos ayudan a diferenciar entre los trastornos hipertensivos en
las mujeres embarazadas:
La hipertensión crónica precede al embarazo, está presente < 20
semanas de gestación o persiste por > 6 semanas (en general, > 12
semanas) después del parto (aun si la hipertensión se documentó > 20
semanas de gestación). La hipertensión crónica puede quedar
enmascarada durante la primera parte del embarazo debido a la
disminución fisiológica de la tensión arterial.
La hipertensión gestacional es la hipertensión sin proteinuria u otros
hallazgos de preeclampsia; aparece a > 20 semanas de gestación en
mujeres que se sabe no tenían hipertensión antes del embarazo y resuelve
12 semanas (en general, 6 semanas) después del parto.
La preeclampsia es la hipertensión de reciente comienzo (tensión arterial
> 140/90 mm Hg) más una proteinuria reciente inexplicable (> 300 mg/24 h
o índice proteína/creatinina en orina ≥ 0,3) después de las 20 semanas u
otros criterios (véase más arriba).
La preeclampsia sobreimpuesta a hipertensión crónica se diagnostica
cuando se desarrolla una nueva proteinuria no explicada o la proteinuria
empeora después de las 20 semanas en una mujer que sabe que tiene
hipertensión o cuando aumenta la presión arterial o se desarrolla
preeclampsia con características graves después de las 20 semanas en
una mujer que tiene hipertensión y proteinuria conocidas.
Tratamiento
En general, internación y a veces, tratamiento antihipertensivo
Parto o cesárea, según factores como la edad gestacional y la gravedad
de la preeclampsia
Sulfato de magnesio para prevención o tratamiento de las convulsiones
21
Abordaje general
El tratamiento definitivo de la preeclampsia es la extracción del feto mediante
parto o cesárea. Sin embargo, el riesgo de una extracción temprana del feto
debe evaluarse teniendo en cuenta la edad gestacional, la gravedad de la
preeclampsia y la respuesta a otros tratamientos.
En general, el parto o la cesárea después de la estabilización materna (p. ej.,
control de las convulsiones, comenzando con el control de la tensión arterial) se
indican para:
Embarazo ≥ 37 semanas
Eclampsia
Preeclampsia con características graves si el embarazo es ≥ 34 semanas
Deterioro de la función renal, pulmonar, cardíaca o hepática
Resultados preocupantes en la monitorización fetal o las pruebas.
Otros tratamientos apuntan a optimizar la salud materna, que en general mejora
la salud fetal. Si el parto puede postergarse en forma segura en embarazos de <
34 semanas, es posible administrar corticoides durante 48 h para acelerar la
maduración de los pulmones fetales.
La mayoría de las pacientes deben internarse. Aquellas con eclampsia o
preeclampsia con características de gravedad a menudo son internadas en una
unidad de cuidados especiales maternos o en una UCI.
Preeclampsia leve
Si la preeclampsia es leve, es posible realizar un tratamiento ambulatorio; incluye
actividad modificada (reposo modificado) y evaluación de la tensión arterial,
estudios de laboratorio, monitorización fetal sin estrés y evaluación médica 2 o 3
veces/semana.
Sin embargo, la mayoría de las pacientes con preeclampsia leve requieren
hospitalización, al menos inicialmente. Mientras no se cumplan los criterios para
la preeclampsia con características de gravedad, puede permitirse el parto (p. ej.,
por inducción) a las 37 sem.
PLACENTA PREVIA
22
Placenta previa
La placenta es una estructura que se forma dentro del útero durante el embarazo y
proporciona oxígeno y nutrición al bebé, a la vez que elimina sus desechos. La
placenta se conecta con el bebé mediante el cordón umbilical. En la mayoría de
los embarazos, la placenta se adhiere a la parte superior o lateral del útero.
La placenta previa ocurre cuando la placenta del bebé obstruye de manera total o
parcial el cuello uterino de la madre (la salida del útero). La placenta previa puede
provocar un sangrado grave durante el embarazo y el parto.
Si tienes placenta previa, es posible que tengas sangrado durante todo el
embarazo y durante el parto. El profesional de salud a cargo de tu atención te
recomendará que evites realizar actividades que puedan provocar contracciones,
como mantener relaciones sexuales, realizarte lavados vaginales, usar tampones
o participar en actividades que puedan aumentar el riesgo de tener sangrado,
como correr, ponerte en cuclillas y saltar.
Necesitarás una cesárea para dar a luz al bebé si la placenta previa no se revierte.
Síntomas
El sangrado vaginal indoloro de color rojo brillante durante la segunda mitad del
embarazo es el síntoma principal de placenta previa. Algunas mujeres también
tienen contracciones.
En muchas mujeres a las que se les diagnosticó placenta previa durante las
primeras etapas del embarazo, la placenta previa se resuelve. A medida que el
útero crece, puede aumentar la distancia entre el cuello uterino y la placenta.
Cuanto más placenta recubra el cuello uterino y permanezca sobre el cuello
uterino durante el embarazo, es menos probable que se resuelva.
Cuándo consultar al médico
Si tienes sangrado vaginal durante el segundo o el tercer trimestre, llama al
médico de inmediato. Si el sangrado es intenso, busca atención médica de
urgencia.
Diagnóstico
La placenta previa se diagnostica mediante una ecografía, ya sea durante una
consulta prenatal de rutina o después de un episodio de sangrado vaginal. La
23
mayoría de los casos de placenta previa se diagnostican durante una ecografía en
el segundo trimestre.
Un diagnóstico podría requerir una combinación de ecografía abdominal y
ecografía transvaginal, que se realiza con un dispositivo con forma de varilla que
se coloca en el interior de la vagina. El proveedor de atención médica tendrá
cuidado con la posición del transductor en la vagina para no romper la placenta ni
causar sangrado.
Si el proveedor de atención médica sospecha que hay placenta previa, evitará los
exámenes vaginales de rutina para reducir el riesgo de sangrado intenso. Es
posible que necesites ecografías adicionales para determinar la ubicación de la
placenta durante el embarazo y para ver si la placenta previa se resuelve.
Tratamiento
No hay tratamientos médicos ni quirúrgicos para curar la placenta previa, pero
existen varias opciones para controlar el sangrado provocado por esta afección.
El control del sangrado depende de varios factores, incluidos los siguientes:
La cantidad de sangrado
Si el sangrado se detuvo
El tiempo de gestación del embarazo
Tu estado de salud
El estado de salud de tu bebé
La posición de la placenta y la del bebé
Si la placenta previa no se resuelve durante el embarazo, el objetivo del
tratamiento es ayudarte a llegar lo más cerca posible de la fecha de parto. Casi
todas las mujeres con placenta previa no resuelta requieren parto por cesárea.
Si presentas poco o nada de sangrado
El proveedor de atención médica puede recomendarte que hagas reposo, es decir,
que evites las actividades que puedan provocar sangrado, como el sexo y el
ejercicio.
Prepárate para buscar atención médica de urgencia si comienzas a sangrar.
Tendrás que llegar al hospital rápido si el sangrado se reanuda o si se hace más
intenso.
24
Si la placenta está baja pero no cubre el cuello uterino, es probable que puedas
tener un parto vaginal. El proveedor de atención médica analizará esta opción
contigo.
Si presentas sangrado intenso
Si tienes sangrado intenso, debes recibir atención médica inmediata en el centro
de salud de urgencia más cercano. Además, es posible que necesites una
transfusión de sangre.
Es probable que el proveedor de atención médica planifique una cesárea en
cuanto sea seguro que el bebé nazca, idealmente después de las 36 semanas de
embarazo. Sin embargo, si el sangrado intenso continúa o si tienes varios
episodios de sangrado, es posible que debas tener un parto prematuro.
Si el parto se planifica antes de las 37 semanas, el médico te recetará
corticoesteroides para ayudar a desarrollar los pulmones del bebé.
Si presentas sangrado que no para
Si no se puede controlar el sangrado o si el bebé está en peligro, es probable que
necesites una cesárea de emergencia, incluso si el bebé es prematuro.
DESPRENDIMIENTO DE PLACENTA
Descripción general
El desprendimiento de placenta (desprendimiento abrupto de la placenta) es una
complicación poco frecuente, pero grave, del embarazo.
La placenta se forma en el útero durante el embarazo. Esta se une a la pared del
útero y le provee al bebé nutrientes y oxígeno. El desprendimiento de placenta se
produce cuando la placenta se separa de forma parcial o completa de la pared
interna del útero antes del parto. Esto puede reducir o bloquear el suministro de
oxígeno y nutrientes al bebé, y provocar un sangrado intenso en la madre.
El desprendimiento de placenta con frecuencia aparece de manera repentina. Si
no se trata, pone en peligro tanto a la madre como al bebé.
25
Síntomas
El desprendimiento de placenta es más probable que ocurra en el último trimestre
del embarazo, en especial, durante las últimas semanas antes del nacimiento.
Estos son algunos signos y síntomas del desprendimiento de la placenta:
Sangrado vaginal
Dolor abdominal
Dolor de espalda
Sensibilidad uterina
Contracciones uterinas, a menudo, una inmediatamente después de la otra
Dureza en el útero o el abdomen
El dolor abdominal y el dolor de espalda, en general, comienzan repentinamente.
La cantidad de sangrado vaginal varía en gran medida y no necesariamente se
corresponde con la cantidad de placenta que se haya separado del útero. Es
posible que la sangre quede dentro del útero, por lo que podría no haber un
sangrado visible si hay un desprendimiento grave de la placenta.
En algunos casos, el desprendimiento de la placenta se manifiesta gradualmente
(desprendimiento crónico), lo que causa un sangrado vaginal leve e intermitente.
Es posible que el bebé no crezca tan rápido como lo esperado y que tengas un
bajo volumen de líquido amniótico (oligohidramnios) u otras complicaciones.
Diagnóstico
Si tu proveedor de atención médica sospecha de un desprendimiento de la
placenta, hará una exploración física para verificar la sensibilidad o la rigidez
uterina. Para poder ayudar a identificar las posibles fuentes de sangrado vaginal,
es probable que el proveedor recomiende que te hagas análisis de sangre y de
orina, y una ecografía.
Durante una ecografía, se usan ondas sonoras de alta frecuencia para crear una
imagen del útero en un monitor. Sin embargo, no siempre es posible ver un
desprendimiento de la placenta en una ecografía.
26
Tratamiento
No es posible volver a adherir la placenta que se separó de la pared del útero. Las
opciones de tratamiento para el desprendimiento placentario dependen de las
circunstancias:
El embarazo no está cerca de la fecha de parto. Si el desprendimiento
parece leve, la frecuencia cardíaca de tu bebé es normal y es demasiado
pronto para que nazca (generalmente antes de las 34 semanas de
embarazo), pueden hospitalizarte para controlarte de cerca. Si el sangrado se
detiene y el estado de tu bebé es estable, podrías hacer reposo en casa.
En algunos casos, es posible que te den medicamentos para ayudar a que
los pulmones de tu bebé maduren, en el caso de que sea necesario un parto
prematuro.
El embarazo está cerca de la fecha de parto. Por lo general, después de
las 34 semanas de embarazo, si el desprendimiento placentario parece ser
mínimo, es posible que tengas un parto vaginal controlado de cerca. Si el
desprendimiento avanza o pone en peligro tu salud o la de tu bebé, será
necesario un parto inmediato, por lo general, mediante una cesárea.
En caso de sangrado intenso, es probable que necesites una transfusión de
sangre.
HIPERTENSIÓN INDUCIDA POR EL EMBARAZO
Síntomas
¿Cuáles son los síntomas de la PIH?
Si usted tiene alguno de los siguientes síntomas de PIH, llame a su médico de
inmediato:
Dolores de cabeza intensos.
Vomitar sangre.
Hinchazón excesiva de los pies y de las manos.
Menor cantidad de orina o falta de orina.
Sangre en la orina.
Latidos cardíacos rápidos.
Mareos.
27
Náuseas excesivas.
Pitido o zumbido en los oídos
Vómitos excesivos.
Somnolencia.
Fiebre.
Visión doble.
Visión borrosa.
Ceguera repentina.
Dolor en el abdomen (la panza).
Causas y factores de riesgo
¿Quién tiene riesgo de desarrollar PIH?
La PIH es más común durante el primer embarazo de una mujer y en mujeres
cuya madre o hermanas tuvieron PIH. El riesgo de tener PIH es más alto en las
mujeres que están embarazadas de muchos bebés, en las madres adolescentes y
en las mujeres mayores de 40 años. Entre las demás mujeres en riesgo, se
incluyen las que tenían presión arterial alta o enfermedad de los riñones antes de
quedar embarazadas. Se desconoce la causa de la PIH.
Diagnóstico y pruebas
La presión arterial es la presión de los vasos sanguíneos del cuerpo. Es la fuerza
con la que la sangre se mueve por los vasos sanguíneos. Para medir la presión
arterial, los médicos y los enfermeros colocan un manguito alrededor de la parte
superior del brazo. Luego escuchan el flujo de sangre con un estetoscopio. La
presión arterial alta (que también se llama hipertensión) se produce cuando la
sangre se desplaza a través de los vasos sanguíneos a una presión más alta que
lo normal.
¿Cuáles son los distintos tipos de presión arterial alta que se pueden
presentar durante el embarazo?
Existen tres tipos de presión arterial alta en las mujeres embarazadas:
Hipertensión crónica: Es la presión arterial alta que se desarrolla antes de
la semana número 20 de embarazo o que está presente antes de que la mujer
quede embarazada. A veces, una mujer tiene presión arterial alta durante
mucho tiempo antes de quedar embarazada, pero no se entera hasta su
primer chequeo prenatal.
Hipertensión gestacional: Algunas mujeres simplemente tienen presión
arterial alta cerca del final del embarazo. No tienen ningún otro síntoma
asociado.
28
Hipertensión inducida por el embarazo (PIH, por sus siglas en
inglés), que también se llama toxemia o preeclampsia: Esta afección puede
provocar problemas graves tanto para la madre como para el bebé si no se
trata. La PIH se desarrolla después de la semana número 20 del embarazo.
Junto con la presión arterial alta, provoca la presencia de proteínas en la
orina, cambios en la sangre y otros problemas.
¿Qué pruebas pueden mostrar si tengo PIH?
No hay ninguna prueba que proporcione un diagnóstico de PIH. Se le examinará la
presión arterial durante cada visita al médico. Un aumento grande de la presión
arterial puede ser un signo temprano de que usted tiene PIH. Un análisis de orina
puede indicar si hay proteína en la orina. Es posible que su médico indique
determinados análisis de sangre, que podrían indicar si usted tiene PIH. Si tiene
signos de PIH, es posible que su médico desee verla, al menos, una vez a la
semana y, posiblemente todos los días.
Tratamiento
¿Cómo se trata la presión arterial alta en las mujeres embarazadas?
El tratamiento dependerá del tipo de presión arterial alta:
Hipertensión crónica: Si usted ya está recibiendo medicamentos para
tratar la presión arterial alta, su médico podría recomendarle que siga
tomando ese medicamento. Si ese medicamento no es seguro para el bebé,
es posible que su médico quiera que cambie de medicamento o que deje de
tomar medicamentos mientras está embarazada. Su médico prestará especial
atención a cómo está creciendo su bebé. Es posible que se le realicen
ecografías más a menudo. Es posible que se le realicen otras pruebas hacia
el final de su embarazo para asegurar que su bebé esté sano. Su médico la
monitoreará atentamente para detectar signos de PIH.
Hipertensión gestacional: Esta afección no necesita ningún tratamiento.
Sin embargo, puede ser difícil diferenciar esta afección de una forma
temprana o leve de PIH, de modo que su médico la monitoreará atentamente
para asegurarse de que la presión arterial alta no se convierta en PIH. Su
médico podría indicarle que tome aspirina o calcio adicional para prevenir la
PIH. Su médico también podría indicarle que se acostara de costado mientras
descansa. Esto mejorará el flujo de sangre y le quitará peso a los vasos
sanguíneos grandes.
PIH: La forma en que su médico trate esta afección dependerá de cuán
cerca esté usted de la fecha de parto y de cómo les esté yendo a usted y a su
bebé. El único tratamiento que detiene la PIH es dar a luz al bebé. Si su bebé
nace en forma muy prematura, podría tener problemas de salud graves. Sin
embargo, es posible que su médico quiera que usted dé a luz a su bebé en
29
forma prematura si usted o el bebé están muy enfermos. Si su médico piensa
que es seguro que el embarazo llegue a término, los monitoreará a usted y a
su bebé muy atentamente hasta el parto. Consultará a su médico a menudo y
se realizará análisis de sangre. También se le realizarán algunas pruebas a su
bebé para asegurar que esté sano. Es posible que deba quedarse en casa, en
vez de ir al trabajo, y descansar en la cama. En algunos casos, es posible que
sea necesario hospitalizarla.
DESGARRO PERINEAL
Un desgarro perineal es un desgarro o un daño a la piel y/o a los músculos entre
el introitus vaginal y el orificio anal. La fijación más común para un desgarro
perineal está durante parto. Después de tal incidente (especialmente si el desgarro
perineal era severo) hay a menudo un reto con embarazos siguientes al decidir
sobre la manera óptima del lanzamiento.
Tipos de desgarros perineales
Los desgarros perineales son de diversos tipos dependiendo de su fragmento y
severidad. Se clasifican como primero, segundo, tercer y cuarto grado.
Los desgarros perineales del primer grado se saben para afectar solamente a la
piel enrarecida entre el introitus vaginal y el ano. Por la mitad por lo menos de las
mujeres con tal daño, no se ofrece o se valida ninguna reparación quirúrgica
porque no hay diferencia importante en el resultado con o sin esta intervención. En
caso de necesidad o deseado, las suturas se pueden utilizar para aproximar la
piel.
Un desgarro de segundo grado es uno que pasa a través de la piel y del músculo
entre la vagina y el ano. No implica los esfínteres anales, que es un anillo del
músculo concéntrico en dos capas que rodean el orificio anal y responsable de
continencia anal. Requiere generalmente las suturas para la reparación.
Ambos desgarros el tercer y del cuarto-grado implican el esfínter anal así como los
músculos perineales. El daño parcial del esfínter se llama un desgarro de tercer
grado, mientras que la desorganización completa del esfínter anal incluyendo el
epitelio anal causa un cuarto-grado o un desgarro perineal completo. Estos daños
severos ocurren en cerca de 3-4% de mujeres durante nacimiento, y cópula anal
muy de vez en cuando siguiente.
Diagnostico
30
Los factores siguientes pueden aumentar el riesgo de desgarros perineales:
La presencia de una episiotomía, que es un corte hizo durante el segundo
escenario del trabajo usando las tijeras (a través de la piel y de los
músculos perineales) para facilitar el lanzamiento del feto, sí mismo
garantiza un desgarro perineal de segundo grado y puede extender
fácilmente para causar los desgarros de un grado más alto
Falta de apoyo perineal con la expulsión incontrolada del feto
Un perinéo rígido o marcado con una cicatriz que no estira fácilmente
Aumento de trabajo
Feto grande
Lanzamiento vaginal operativo con el fórceps o el ventouse de un feto en la
posición del trasero del occipitum
Primigravida (es decir mujer embarazada por primera vez)
Tratamiento
La investigación sobre el tratamiento del primer y los desgarros perineales de
segundo grado ha mostrado por años que las suturas no afectan al régimen de
recuperación a largo plazo. Sin embargo, pueden acelerar la recuperación a corto
plazo. El grado de dolor no es afectado por la presencia de suturas; por lo tanto,
no es obligatorio que todos los desgarros perineales del primer o segundo grado
estén reparados.
Una reparación de la episiotomía no requiere al bebé ser guardada lejos del
molde-madre. Se realiza generalmente usando suturas biodegradables bajo
anestesia local, a menos que la mujer esté utilizando ya anestesia epidural.
Después de la reparación, algunas precauciones son necesarias ascender la cura
rápida y prevenir la infección. Las suturas disuelven generalmente dentro de un
par de semanas a lo más. El dolor cada vez mayor, un licenciamiento
serosanguíneo o purulento, y un olor asqueroso pueden toda la infección de la
señal y se deben denunciar al proveedor de asistencia sanitaria puntualmente.
El paciente debe tomar la fibra y los líquidos adecuados en su dieta para evitar el
estreñimiento. En caso de que el desgarro implique el esfínter anal, el uso de los
laxantes por un período especificado puede ayudar a evitar una vacilación natural
para pasar las heces y para asegurarse de que el taburete que endurece no se
convierte. Además, el uso de un baño de sitz es útil en muchos pacientes para
aliviar dolor perineal, con tal que se utilice la agua limpia y tolerable caliente.
31
La posición es importante en la ayuda de la circulación perineal. El paciente puede
ser aconsejado mentir en el lado o el dorso según las necesidades para reducir el
edema local y el dolor. Las bolsas de hielo ofrecen alivio del dolor notable si están
aplicadas cada cuatro horas para los primeros días. Sin embargo, el área debe ser
mantenida seca si es posible.
El apoyo perineal con una almohadilla firme puede ayudar a prevenir o a tratar el
edema local, y estirar durante épocas de toser, del estornudo, o de la defecación.
El área se debe lavar con agua caliente y seco acariciada suavemente para
mantenerlo tan limpio como sea posible.
Una vez que el dolor está en el descenso, los ejercicios pélvicos del músculo
pueden ser comenzados si el doctor los recomienda. Los analgésicos pueden
ayudar especialmente si vario o se han aplicado las suturas profundas.
ROTURA UTERINA
La rotura uterina es rara. Puede ocurrir durante la última etapa del embarazo o el
trabajo de parto activo.
La rotura uterina ocurre más frecuentemente a lo largo de la línea cicatrizal en
mujeres con cesáreas previas. Otros factores predisponentes incluyen anomalías
uterinas congénitas, traumatismos y otros procedimientos quirúrgicos, y otros
procedimientos quirúrgicos como la miomectomía o la cirugía fetal abierta.
Las causas de rotura uterina incuyen
Sobredistensión uterina (embarazo múltiple, polihidramnios, anomalías
fetales)
Versión fetal externa o interna
Perforación iatrogénica
Uso excesivo de uterotónicos
Falta de reconocimiento de la distocia del trabajo de parto con las
contracciones uterinas excesivas contra un anillo de restricción uterino
inferior
Si las mujeres que han tenido una cesárea previa desean intentar un parto
vaginal, las prostaglandinas no deben utilizarse, ya que aumentan el riesgo de
rotura uterina.
Los signos y síntomas de la rotura uterina incluyen bradicardia fetal,
desaceleraciones variables, evidencia de hipovolemia, pérdida de la estación
fetal (detectada durante el examen cervical) y dolor abdominal grave o constante.
32
Si el feto ha salido del útero y se encuentra en la cavidad peritoneal, la
morbimortalidad aumenta rápidamente.
El diagnóstico de la rotura uterina se confirma mediante laparotomía.
El tratamiento de la rotura uterina es la laparotomía inmediata con cesárea y, si
es necesario, histerectomía.
Signos y síntomas
Se establecen como signos y síntomas premonitorios de rotura uterina
durante el parto los siguientes:
Anomalías en la frecuencia cardiaca fetal: lo más frecuente es la
aparición de una bradicardia grave que puede estar precedida de
deceleraciones tardías. Muerte fetal.
Sangrado vaginal: puede ser moderado, leve, e incluso inexistente. Es muy
típico el incremento del sangrado al mover la presentación mediante tacto
vaginal.
Hemorragia intraabdominal: se manifiesta con el deterioro hemodinámico
de la madre.
Dolor abdominal repentino o empeoramiento del mismo. Hay que tener en
cuenta que este dolor podría estar enmascarado por la anestesia.
Distensión y abombamiento del segmento uterino inferior, doloroso a la
palpación y que persiste aun con el útero relajado.
Alteraciones en la dinámica uterina: hiperdinamia, seguida de una
disminución progresiva de la intensidad de las contracciones.
Dolor abdominal agudo coincidente con la contracción, con sensación de
desgarro que irradia a todo el abdomen, e incluso al hombro por irritación
peritoneal.
Cese brusco de las contracciones, con mejoría y alivio del dolor.
Palpación de partes fetales con mayor facilidad que en condiciones
normales, y de un útero contraído justo por encima.
En el postparto, las roturas que han tenido lugar durante el parto se manifiestan
con dolor, taquicardia, deterioro del estado general de la paciente y hemorragia
vaginal que no se detiene con la administración de uterotónicos. Puede darse
incluso presencia de sangre en la orina si la vejiga también se ha visto afectada. El
tiempo que tardarán en aparecer las manifestaciones dependerán de la gravedad
de la rotura, llegando a tardar horas en el caso de roturas leves.
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Tratamiento
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en su protocolo de rotura
uterina de 2013, propone entre las medidas más recomendables para intentar
prevenir la rotura uterina las siguientes:
Controlar adecuadamente el uso de la oxitocina, principalmente en grandes
multíparas, partos prolongados y fetos muertos si se asocia con
prostaglandinas.
Seleccionar debidamente los casos de cesárea anterior a la hora de permitir
el parto por vía vaginal. Evitar el uso de misoprostol en cesáreas anteriores.
Acortar el tiempo de espera en fase activa de parto sin progresión (parto
estacionado) y el expulsivo en mujeres con cesárea anterior.
Evitar las presiones fúndicas excesivas en la segunda fase del parto, dado
que pueden causar daño y no resuelven las distocias.
Evitar partos y maniobras traumáticas, fundamentalmente en mujeres con
cicatriz uterina previa.
Indicar cesárea electiva en mujeres con cesárea previa longitudinal o en T
invertida, con más de dos cesáreas previas, con apertura de cavidad
endometrial durante la cirugía uterina (excepto la cesárea) o con rotura uterina
previa.
En mujeres con cesárea anterior con factores asociados como diabetes
gestacional, macrosomía, necesidad de inducción o presentación podálica, no
hay contraindicación para el parto vaginal, pero debe actuarse con prudencia.
En otros factores como obesidad, histerorrafia en una capa, fiebre en el
puerperio de la cesárea previa y edad materna, no existen datos que permitan
sacar conclusiones definitivas.
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LEGRADO UTERINO
El legrado uterino, también denominado raspado uterino, es una intervención
ginecológica que sirve para extraer parte de la capa interna del útero, el endometrio.
Este procedimiento se lleva a cabo para extraer el tejido tras un sangrado irregular
durante el periodo, un aborto espontáneo o para analizar el endometrio en busca de
un diagnóstico de cáncer uterino u otras afecciones. Para llevarlo a cabo se utiliza un
instrumento quirúrgico llamado legra o cureta.
Existen dos tipos de legrado: el ginecológico, que sirve para estudiar las
irregularidades en la menstruación o en la menopausia; y el obstétrico, que sirve
para eliminar el tejido residual tras un aborto o un parto.
Causas para someterse a un legrado uterino
Las mujeres que necesitan someterse a este tipo de operación son
generalmente mayores de 40 años, ya que una de las principales causas para
necesitar de un legrado uterino tiene relación con la menopausia. En el resto de los
casos tiene que ver con irregularidades durante los ciclos menstruales o en
las relaciones sexuales, con sangrados intermitentes o manchado escaso,
provenientes de trastornos hormonales o enfermedades benignas del cuello del útero.
También se practica para eliminar los restos uterinos que no se expulsan tras
un aborto espontáneo, aunque en la mayoría de los casos estos son expulsados en
la siguiente menstruación. Esto es necesario ya que de otra manera se pueden dar
infecciones internas. También se pueden realizar legrados para detener un embarazo
de manera voluntaria, eliminando así el embrión junto a parte del endometrio. En
cualquiera de los casos, se recomienda recurrir a este método solo si ocurre durante
las doce primeras semanas de gestación.
El legrado también sirve para tratamientos de miomas y pólipos endometriales, que
surgen como crecimientos anormales del endometrio hacia la cavidad uterina.
A veces también se realizan tras el parto para eliminar restos de placenta.
Cómo se realiza
Se trata de una operación de quirófano que suele requerir anestesia general y consta
de dos partes: la dilatación y el curetaje. Como requisitos previos a la operación, se
requiere un análisis de sangre para descartar otras enfermedades que puedan interferir
en la operación como la anemia. También es necesaria una ecografía transvaginal, y
no haber comido ni bebido durante las ocho horas previas a la operación. Tampoco se
recomienda haber consumido otros medicamentos como aspirina, para evitar
hemorragias profusas.
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Una vez el ginecólogo dilata el cuello de la matriz comienza el curetaje: mediante la
legra, el cirujano elimina el contenido uterino o los restos abortivos que puedan causar
hemorragias u otras afecciones.
En otros casos, se extrae parte del endometrio para examinarlo posteriormente. Esto
sirve para hacer detecciones de posible cáncer uterino.
Se trata de un procedimiento generalmente rápido, pues no suele llevar más de 15
minutos.
Precauciones tras la operación
El reposo necesario tras una operación de legrado no suele requerir mucho tiempo, es
posible recuperar la actividad normal incluso el mismo día de la intervención. La mujer
podría sufrir algún dolor abdominal o referido en la espalda durante las 24 horas
posteriores al legrado, o algún sagrado vaginal durante las dos semanas posteriores.
En principio, y en casos de menstruación irregular previa a la operación, esta debería
de volver a su estado normal al cabo de entre dos y seis semanas tras la
intervención. No se recomienda tener relaciones sexuales, utilizar
tampones, realizar ejercicio físico intenso o darse baños durante las dos semanas
posteriores a la intervención.
Diagnóstico y terapias del legrado uterino
Te explicaremos en profundidad por qué se realizan todos los procedimientos que
te mencionamos anteriormente y en qué consiste cada uno. Entendiendo que el
legrado uterino tiene básicamente dos funciones importantes: una es vaciar todo el
interior del útero o tomar muestras del mismo para llevar a análisis. Por lo tanto,
dicha técnica se realiza con los siguientes fines:
Diagnosticar cáncer de útero: aunque es poco frecuente, este cáncer es
posible que aparezca en mujeres mayores que ya alcanzaron la
menopausia. De esta manera, con el legrado se analiza el endometrio en
busca de alertas malignos o negativos. Sin embargo, no es el tratamiento
definitivo en caso de detectar la presencia de células cancerígenas.
Abortos espontáneos: para mala noticia de las mujeres, a veces el
embrión que se encuentra en crecimiento puede morir en el embarazo y
existen dos formas de expulsión: si el embrión queda dentro puede llamarse
aborto retenido, pero si se realiza por completo se le denomina aborto
completo. Si el caso de la mujer es el primero, entonces se procede a
realizar el legrado para eliminar los restos de embrión que puedan causar
algún tipo de infección. Esto siempre que el embarazo tenga tres meses o
menos.
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Menstruaciones abundantes: se usa el legrado para verificar si el
endometrio tiene algún tipo de anomalía que produzca menstruaciones
excesivas y poco normales.
Períodos menstruales irregulares: al igual que el punto anterior, se puede
usar esta técnica si la mujer tiene manchas o sangrado fuera del tiempo de
menstruación regular. Por ello el legrado pudiera solucionar estos
sangrados anormales.
Abortos provocados: únicamente realizable en el trimestre tres del
embarazo, por decisión de la mujer, si su vida está en riesgo o por
exámenes se sabe que el feto vendrá con alguna malformación o no se
podrá desarrollar. De esta forma se extrae dicho embrión además del
endometrio y sus restos.
Incrustación de dispositivos intrauterinos (DIU): en ocasiones ocurre
que estos aparatos, los DIU, se encajan en el útero y sus paredes internas
por lo que es necesario realizar un legrado para poder retirarlo.
Miomas o pólipos endometriales: estos crecimientos en el útero de forma
anormal se eliminan por un legrado pues pueden provocar abortos
espontáneos, menstruaciones excesivas o esterilidad.
Procedimiento del legrado uterino
Con anestesia general
Aunque es poco recomendado, se debe dormir de forma completa a la
paciente hasta que culmine el procedimiento. Lo recomendable es que 12 horas
antes de realizarlo no se puede ingerir ningún alimento, bebida o fumar. No
producirá ningún dolor, ya que la mujer se encontrará dormida.
Luego de colocar la anestesia el especialista debe dilatar la vagina usando un
especulo, luego colocará un cánula y succionará el feto. Este procedimiento tiene
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una duración de 15 minutos, luego debe reposar y descansar por una hora
aproximadamente y luego estará dada de alta y podrá irse a casa.
Este artículo también es importante entra y léelo Tratamientos Naturales para
el Síndrome Premenstrual
Tratamientos médicos y naturales para el legrado uterino
Estos son algunos alimentos y remedios que se recomiendan consumir para
mejorar el estado anímico de la mujer:
Avena: ayuda contra la depresión y el estrés disminuyendo el cansancio y
reforzando el sistema nervioso. Permite la recuperación del cuerpo luego de
la pérdida de abundante sangre ya que tiene altas cantidades magnesio,
hierro, zinc y algunas vitaminas.
Germen de trigo, ortiga y levadura de cerveza: regulan el sistema
hormonal y ayudan contra la anemia.
Ajo: previene infecciones y tiene poder de antibiótico siempre y cuando se
consuma crudo y pelado al momento.
Hoja de frambueso: si realizas una infusión de estas hojas y tomas por dos
semanas máximo 3 tazas diarias conseguirá reparar el útero y a la vez
tonificarlo.
Orégano: recomendado si hay presencia de cólicos.
Té verde: gracias a sus antioxidantes el útero estará sano y previene los
fibromas en él.
Por su parte, para tratar calambres es recomendable ingerir infusiones
de jengibre, amapola, manzanilla, paico, ruda, tilo, yerba mora, entre otros. Y
para los nervios alhelí, lechuga, lavanda, valeriana y melisa.
Complementa estos tratamientos con una alimentación en base a fibra y
consumo de altas cantidades de agua (mínimo 10 vasos al día) para asegurar el
movimiento intestinal. Consumir verduras de hoja verde como la col, la espinaca,
ortigas y el brócoli, ya que sus fitoestrógenos compiten con el estrógeno que
produce el cuerpo y pudiesen detener el crecimiento de tumores presentes en el
útero. Además poseen altas cantidades de calcio, potasio y magnesio.
Estos alimentos que detienen el crecimiento de los llamados fibromas son las
frutas que contienen vitamina C y bioflavonoides que previenen el cáncer de
ovario. Por otro lado, aquellos productos lácteos ricos en calcio y vitamina D son
sinónimos de huesos fuertes y sanos, además de brindar una positiva salud
uterina. Por eso se recomienda consumir queso, leche, yogurt o mantequilla
siempre en cantidades moderadas.
Otros alimentos que se pueden consumir es pescado de agua fría por poseer
omega 3, limón ya que protege el sistema inmunólogo del cuerpo y del útero por
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su vitamina C cuidándolo de bacterias e infecciones, los frutos secos ayudan a
producir hormonas, contienen colesterol bueno que permite la eliminación de
fibroma y cáncer de útero y por último el aceite de ricino le da resistencia al útero.
CÁNCER DE CUELLO UTERINO
El cuello del útero incompetente, que también se llama insuficiencia cervical,
sucede cuando el tejido cervical débil causa un parto prematuro o la pérdida de un
embarazo que, fuera de esto, sería saludable; o bien el tejido contribuye a esto.
Antes del embarazo, el cuello del útero (la parte más baja del útero que se abre
hacia la vagina) se suele encontrar cerrado y firme. A medida que avanza el
embarazo y te preparas para dar a luz, el cuello del útero se ablanda, disminuye
en longitud (borramiento) y se abre (dilatación). Si tienes un cuello del útero
incompetente, este puede comenzar a abrirse demasiado pronto y causar un parto
prematuro.
El cuello del útero incompetente puede ser difícil de diagnosticar y tratar. Si el
cuello del útero comienza a abrirse de manera prematura, o si tienes antecedentes
de insuficiencia cervical, el médico quizás recomiende el consumo de
medicamentos preventivos durante el embarazo, la realización de ecografías
frecuentes o un procedimiento para cerrar el cuello del útero mediante suturas
resistentes (cerclaje cervical).
SÍNTOMAS
Si tienes el cuello del útero incompetente, es posible que no
tengas signos o síntomas durante el principio del embarazo.
Algunas mujeres presentan molestias leves o flujo de sangre
durante varios días o semanas desde la semana 14 y la
semana 20 de embarazo.
Presta atención a lo siguiente:
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Una sensación de presión en la pelvis
Un dolor de espalda nuevo
Calambres abdominales leves
Un cambio en el flujo vaginal
Sangrado vaginal leve
DIAGNÓSTICO
Los médicos realizan muchas pruebas para detectar, o diagnosticar, el cáncer.
También realizan pruebas para averiguar si el cáncer se ha diseminado a otras
partes del cuerpo desde el lugar donde se inició. Si esto sucede, se denomina
metástasis. Por ejemplo, las pruebas por imágenes pueden mostrar si el cáncer se
ha diseminado. Las pruebas por imágenes muestran imágenes del interior del
cuerpo. Los médicos también pueden hacer pruebas para determinar qué
tratamientos podrían funcionar mejor.
En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es la única manera segura para
que el médico determine si un área determinada del cuerpo tiene cáncer. Durante
una biopsia, el médico toma una pequeña muestra de tejido para hacerle pruebas
en un laboratorio. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir
que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico.
Esta sección describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer. No
todas las pruebas mencionadas a continuación se utilizarán para todas las
personas. Algunas o todas estas pruebas pueden ayudar al médico a planificar el
tratamiento de su cáncer. Su médico puede considerar estos factores al elegir una
prueba de diagnóstico:
Tipo de cáncer que se sospecha
Sus signos y síntomas
Su edad y estado de salud general
Los resultados de pruebas médicas anteriores
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de cuello
uterino:
Exploración ginecológica bimanual. Durante este examen, el médico
revisará el cuerpo de la mujer para detectar cualquier cambio inusual en el
cuello uterino, el útero, la vagina, los ovarios y otros órganos cercanos.
Para comenzar, el médico determinará si existen cambios en la vulva fuera
del cuerpo y luego, usando un instrumento llamado espéculo para separar
las paredes de la vagina, el médico revisará la parte interna del cuerpo de
la mujer. Algunos de los órganos cercanos no son visibles durante este
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examen, por lo que el médico introducirá 2 dedos de 1 mano dentro de la
vagina de la paciente mientras que la otra mano presiona suavemente la
zona inferior del abdomen para palpar el útero y los ovarios. Generalmente,
este examen toma unos minutos y se realiza en la sala de exámenes del
consultorio del médico. Por lo general, la prueba de Papanicolaou se realiza
simultáneamente.
Prueba de Papanicolaou. Durante una prueba de Papanicolaou, el
médico raspa ligeramente la parte externa del cuello uterino y la vagina, y
toma muestras de las células para su análisis.
Los métodos mejorados de pruebas de Papanicolaou han facilitado a los
médicos la detección de células cancerosas. Las pruebas de Papanicolaou
tradicionales pueden ser difíciles de leer, porque las células pueden
haberse secado, estar cubiertas con moco o sangre, o estar aglutinadas en
el portaobjetos.
o La prueba de citología de base líquida, a menudo denominada
ThinPrep o SurePath, transfiere una capa delgada de células sobre
un portaobjetos después de retirar la sangre o moco de la muestra.
La muestra se preserva, de modo que al mismo tiempo se pueden
realizar otras pruebas, como la prueba de VPH (consulte Detección
y prevención).
o En los exámenes de detección por computadora, con
frecuencia denominados AutoPap o FocalPoint, se usa una
computadora para explorar la muestra a fin de detectar la presencia
de células anormales.
Prueba de tipificación de VPH. Una prueba de VPH es similar a una
prueba de Papanicolaou. La prueba se realiza con una muestra de células
del cuello uterino de la paciente. El médico puede realizar una prueba de
VPH al mismo tiempo que la prueba de Papanicolaou o después de que los
resultados de la prueba de Papanicolaou muestren cambios anormales en
el cuello uterino. Determinados tipos o cepas de VPH, como VPH16 y
VPH18, se encuentran con más frecuencia en mujeres con cáncer de cuello
uterino y pueden ayudar a confirmar un diagnóstico. Si el médico indica que
la prueba de VPH arrojó un resultado “positivo”, esto significa que la prueba
encontró la presencia de VPH. Muchas mujeres tienen VPH, pero no tienen
cáncer de cuello uterino, por lo que la prueba del VPH por sí sola no es
suficiente para diagnosticar el cáncer de cuello uterino.
Colposcopia. El médico puede realizar una colposcopia (en
inglés) para visualizar si hay áreas anormales en el cuello uterino. La
colposcopia también se puede utilizar para ayudar a guiar una biopsia del
cuello uterino. Se utiliza un instrumento especial denominado colposcopio.
El colposcopio aumenta las células del cuello uterino y de la vagina, como
lo haría un microscopio. Le permite al médico obtener una vista en aumento
e iluminada de los tejidos vaginales y del cuello uterino. El colposcopio no
se inserta en el cuerpo de la mujer y el examen no es doloroso. Se puede
realizar en el consultorio del médico y no tiene efectos secundarios. Puede
realizarse en mujeres embarazadas.
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Biopsia. Una biopsia es la extirpación de una cantidad pequeña de
tejido para examinarlo a través de un microscopio. Otras pruebas pueden
sugerir la presencia de cáncer, pero solo una biopsia puede permitir
formular un diagnóstico definitivo. Luego, un patólogo analiza la(s)
muestra(s). Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar
pruebas de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar
enfermedades. Si la lesión es pequeña, el médico posiblemente la extirpe
en su totalidad durante la biopsia.
Existen diversos tipos de biopsias. La mayoría de ellas se realiza por lo
general en el consultorio del médico con un anestésico local para
adormecer el área. Pueden causar algo de sangrado y de secreción.
Algunas mujeres experimentan molestia similar a los cólicos menstruales.
o Un método frecuente consiste en utilizar un instrumento para
extraer pequeños trozos de tejido del cuello uterino.
o A veces, el médico desea verificar un área dentro de la
abertura del cuello uterino que no puede verse durante la
colposcopia. Para esto, el médico utiliza un procedimiento llamado
raspado endocervical (endocervical curettage, ECC). El médico
utiliza un instrumento pequeño con forma de cuchara, llamado
cureta, para raspar una pequeña cantidad de tejido del interior de la
abertura del cuello uterino.
o Un procedimiento de extirpación electroquirúrgica con asa
(loop electrosurgical excision procedure, LEEP) utiliza corriente
eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre fino. El
gancho extrae el tejido para su estudio en el laboratorio. El LEEP
también puede utilizarse para extirpar un precáncer o cáncer de
estadio temprano.
o La conización (biopsia en cono) extrae un trozo de tejido con
forma de cono del cuello uterino. La conización puede realizarse
como tratamiento para extirpar un precáncer o cáncer de estadio
temprano. Se realiza bajo anestesia general o local en el consultorio
médico o el hospital.
Si la biopsia muestra la presencia de cáncer de cuello uterino, el médico
derivará a la paciente al oncólogo ginecológico, que es un médico que se
especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede
sugerir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más
allá del cuello uterino.
Examen pélvico bajo anestesia. En casos en los que es necesario
planificar un tratamiento, el especialista puede volver a examinar el área
pélvica mientras la paciente se encuentra bajo anestesia para ver si el
cáncer se ha diseminado a los órganos que están cerca del cuello uterino,
incluidos el útero, la vagina, la vejiga o el recto.
Radiografía. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las
estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación.
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La urografía intravenosa o pielografía es un tipo de radiografía que se utiliza
para visualizar los riñones y la vejiga.
Exploración por tomografía computarizada (Computed
Tomography, CT) o por tomografía axial computarizada (Computed
Axial Tomography, CAT). Una exploración por CT crea imágenes del
interior del cuerpo utilizando rayos X que se toman desde diferentes
ángulos. Una computadora combina estas imágenes en una imagen
detallada tridimensional que muestra las anomalías o los tumores. Una
exploración por CT se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. En
ocasiones, antes de la exploración se administra un tinte especial,
denominado medio de contraste, a fin de obtener mejores detalles en la
imagen. Este tinte se puede inyectar en una vena de la paciente o puede
administrarse en forma de pastilla o líquido para tragar.
Imágenes por resonancia magnética (Magnetic Resonance Imaging,
MRI). Una MRI (en inglés) usa campos magnéticos, en lugar de rayos X,
para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede usar la MRI para
medir el tamaño del tumor. Antes de la exploración, se administra un tinte
especial denominado medio de contraste a fin de crear una imagen más
clara. Este tinte se puede inyectar en una vena de la paciente o puede
administrarse en forma de pastilla o líquido para tragar.
Estudio de tomografía por emisión de positrones (Positron
Emission Tomography, PET) o PET-CT. Una exploración por PET
generalmente se combina con una exploración por CT (ver más arriba), lo
cual se denomina exploración por PET-CT. Sin embargo, es posible que
escuche al médico hablar de este procedimiento como simplemente una
exploración por PET. La exploración por PET es una forma de crear
imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Una pequeña
cantidad de una sustancia azucarada radiactiva se inyecta en el cuerpo de
la paciente. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que
utilizan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a
utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la
sustancia radiactiva. Luego, una exploración detecta esta sustancia para
generar imágenes del interior del cuerpo.
Tipos de tratamiento
El cáncer de cuello uterino se puede tratar de varias formas. Esto depende del tipo
de cáncer de cuello uterino y de cuánto se haya extendido. Los tratamientos
pueden consistir en cirugía, quimioterapia y radioterapia. Las mujeres con cáncer
de cuello uterino suelen requerir más de un tratamiento.
Cirugía: El médico extirpa el tejido canceroso por medio de una operación.
Quimioterapia: Tratamiento que utiliza medicinas especiales para reducir
el tamaño del tumor o eliminarlo. Estos medicamentos pueden
administrarse en píldoras o por vía intravenosa y, en ocasiones, de ambas
maneras.
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Radioterapia: El uso de radiación de alta intensidad (similar a los rayos X)
para matar el cáncer.
Estos tratamientos los administran los diferentes doctores que forman parte del
equipo médico a cargo del paciente de cáncer.
Los ginecólogos oncólogos son médicos especializados en tratar los
cánceres del aparato reproductor femenino.
Los cirujanos son los médicos que realizan las operaciones.
Los oncólogos son médicos que tratan el cáncer con medicamentos.
Los oncólogos radiólogos son los médicos que aplican radioterapia para
tratar el cáncer.
CONCLUSION
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BIBLIOGRAFÍA
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