Descolonización
En plena Guerra Fría, especialmente entre 1945 y 1975, tuvo lugar la descolonización.
Fue el proceso mediante el cual los territorios que formaban parte de los imperios
europeos consiguieron la independencia.
El fin de la hegemonía de Europa, los movimientos nacionalistas, la Guerra Fría, el
papel de la ONU, la opinión pública o el apoyo internacional fueron algunas de las
causas que favorecieron la descolonización. De este proceso han surgido nuevos países
con graves problemas políticos, económicos y sociales.
Asia fue el primer continente en descolonizarse después de la Segunda Guerra
Mundial. En Asia el Imperio Británico dejó que sus colonias se independizaran a través
del diálogo y el acuerdo. Importante es el caso de la India con el ejemplo del líder
nacionalista Mahatma Gandhi. Comenzó a luchar pacíficamente por la independencia
en 1918. Durante treinta años promulgó la idea de la resistencia pasiva, que se basaba
en la negativa de la población a cooperar con las autoridades coloniales británicas,
pero sin recurrir a la violencia.
Finalmente en 1947 el gobierno británico concedió la independencia a la India, que se
dividió en dos Estados según la religión: por un lado la Unión India (para los hinduistas)
y por otro Pakistán (para los musulmanes). Esta división provocó guerras entre los dos
nuevos países (1947, 1965, 1971), y en la actualidad India y Pakistán siguen siendo dos
malos vecinos.
Tras la creación de estos dos nuevos países (India y Pakistán) en 1947, otras colonias
asiáticas consiguieron independizarse del Imperio Británico.
Al contrario que el Imperio Británico, Francia y Holanda no dejaron que sus colonias
asiáticas se independizaran. Por ello estallaron guerras en Vietnam, Laos, Camboya e
Indonesia. Finalmente todas las colonias se liberaron de los europeos, y consiguieron
su independencia entre 1947 y 1954.
La Conferencia de Bandung
Tras conseguir ser un continente libre de colonizadores, Asia vivió otro momento
histórico y muy importante: la Conferencia de Bandung, en 1955. En esta ciudad de
Indonesia se reunieron varios países que se habían descolonizado recientemente. Fue
una reunión afro-asiática en la que se acordó la condena al colonialismo, el apoyo a los
pueblos que luchaban por su independencia, la ayuda a los países menos desarrollados
y la soberanía e igualdad de todos los países del mundo.
En la Conferencia de Bandung se creó el Movimiento de Países No Alineados, un
bloque de países que no quería participar del Bloque Occidental liderado por EEUU ni
formar parte del Bloque Comunista que encabezaba la URSS.
Razones que impulsaron el proceso descolonizador
Durante la Primera Guerra Mundial, los estados coloniales se vieron obligados a
contribuir con los países europeos en guerra. Tuvieron que enviar soldados y aumentar
las obligaciones económicas para con estos.
El colonialismo del siglo XX fue mucho más férreo que el del siglo XIX. La decadencia
económica provocada por la guerra hizo que las potencias europeas aumentaron la
presión sobre sus colonias, generándose una situación explosiva de profundo
descontento.
Pero fue la Gran Depresión del 29 la que determinó un choque violento entre los
intereses de las metrópolis y de sus colonias, que las primeras hicieron recaer la crisis
en las segundas, bajando el precio de las materias primas y no el de los productos
manufacturados, como forma de disminuir los efectos negativos de la crisis en sus
propios países.
El colonialismo comenzó a ser rechazado incluso por los sectores económicos nativos
que en otros tiempos se habían beneficiado con él. Las incipientes burguesías
nacionales se volvieron anticolonialistas.
Estos grupos indígenas minoritarios, habían recibido la influencia de las ideologías
occidentales. En primer lugar, del liberalismo, que proclamaba la libertad individual y
el derecho de autodeterminación de los pueblos. En segundo lugar, estuvieron
también influidos por las corrientes marxistas-leninistas y por la propia Revolución
Rusa.
Esto determinó, para las elites coloniales, una toma de conciencia de su situación de
inferioridad real y un fuerte deseo de liberarse del yugo colonial.
En muchos casos, los dirigentes de los movimientos descolonizadores fueron
miembros de estas elites indígenas. Decepcionados decidieron volver a sus tradiciones
encabezando los movimientos de liberación de sus pueblos.
Si se considera que el 90% de la población de India era analfabeta antes de la
independencia y que solo medio millón de personas, en un total de 300 millones de
habitantes, hablaba inglés, podemos comprender cómo los movimientos
anticolonialistas fueron dirigidos por estas minorías educadas.
Pero los más duramente afectados por el colonialismo y en particular por la crisis del
29, fueron los sectores populares. La gran mayoría de la población campesina fue la
que más sufrió el descenso de los precios de los productos primarios. La naciente clase
obrera, concentrada en algunas ciudades, vio cómo bajaban sus salarios y empeoraba
su situación laboral.
A esta situación de empobrecimiento debe agregarse, como otro factor del mismo, el
aumento demográfico. Con el colonialismo, las mejoras en los servicios sanitarios y la
extensión de las vacunaciones masivas habían disminuido la mortalidad.
La natalidad continuó siendo elevada. La consecuencia de esta situación fue el
aumento de la miseria y la marginación.
La conjunción de intereses entre las elites cultas y las masas populares permitió que se
iniciara el movimiento descolonizador. Poco podrían haber hecho las primeras sin el
apoyo de la gran masa de la población.
El elemento común que unía a unas con otras era su rechazo al racismo y a la
explotación impuesta por el hombre blanco. Los movimientos independentistas
tuvieron, por tanto, un doble objetivo: reivindicar una identidad nacional (cultural,
racial, religiosa) y reclamar el derecho a mejorar su situación económica y social.
A estas causas, que pueden denominarse internas, hay que agregarles razones externas,
favorables a la desaparición de los antiguos imperios coloniales.
Las potencias europeas se vieron sensiblemente debilitadas con la Primera Guerra Mundial y la
crisis del 29. Esta situación se vio agravada a partir de la Segunda Guerra Mundial.
En 1939 no estaba aún clara la pronta desaparición del orden colonial. Pero en 1943, las
potencias del Eje habían avanzado prácticamente en todos los frentes coloniales. Este
acontecimiento, no duradero, dada la derrota posterior del mismo en manos de los aliados
(particularmente de Estados Unidos y de la URSS), tuvo una enorme significación psicológica
para los pueblos coloniales. Demostró que no era imposible derrotar a los colonialistas, que las
antiguas potencias eran débiles y más aún lo iban a ser al término de la guerra.
EL MOVIMIENTO DESCOLONIZADOR
El orden colonial se quebró primero en Asia.
En 1950, la independencia de Asia era casi total. Movimientos populares en el Medio
Oriente impulsaron insurrecciones como la iraní, que en 1951, con un gobierno de
inspiración comunista, nacionalizó el petróleo. El triunfo soviético en la Segunda
Guerra Mundial y la cercanía geográfica de la URSS influyeron fuertemente en estos
movimientos.
En el territorio de Palestina se generó, a partir de 1947, una situación de conflicto que
aún hoy no ha sido resuelta. Las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina
en dos Estado independientes, adjudicándose el 57% del territorio a los judíos y el 43%
a los árabes. Un año después se creó el Estado de Israel y comenzó, al mismo tiempo,
la primera de las guerras árabe-israelíes.
En el norte de África, zona de población musulmana de dominio francés, se desarrolló
la guerra de Argelia, que finalizó con la independencia de la misma en 1962.
Marruecos y Túnez se independizaron de Francia en 1956. Los franceses, en guerra con
los argelinos, no podían mantener otro frente, por tanto les concedieron la
independencia. En 1952 se produjo en Egipto la Revolución de los Oficiales Libres,
dirigida por Gamal Abdel Nasser, que nacionalizó el Canal de Suez en 1956. En el África
Negra, los movimientos descolonizadores se desarrollaron entre 1952 y 1980.
En los años 60 obtuvieron la independencia las posesiones británicas más extensas del
Caribe. A comienzos de los 60, estaba ya clara la pérdida total de la hegemonía
europea en Asia y África. En los años 70 ningún territorio de gran extensión continuaba
en manos de los antiguos imperios coloniales.
La era del imperialismo había llegado a su fin.
Consecuencias de la descolonización
Tras el proceso de descolonización y conseguir la independencia, los nuevos países no
tuvieron una vida sencilla. Las antiguas colonias (especialmente las africanas) eran
independientes, pero dependían de la ayuda exterior.
Las economías de estos nuevos países no estaban bien planificadas ni preparadas para
funcionar bien, y el gran crecimiento demográfico provocó que se estancara el
crecimiento económico y el desarrollo humano.
Ligado a esta situación de pobreza, muchos de estos países han sufrido períodos de
inestabilidad política: golpes de Estado, guerras, dictaduras, etc. Es muy frecuente la
corrupción y la falta de Justicia. Hay regiones en las que los gobiernos no llegan.
Por los problemas económicos, políticos y demográficos el nivel de vida de las
personas de estos nuevos países es bajo: hambre, desnutrición, enfermedades,
analfabetismo. La cobertura sanitaria y educativa es insuficiente o nula.
Además en el plano internacional estos países son marginados de las decisiones
geopolíticas. Muchos de ellos pertenecen por obligación a ese bloque denominado
“Tercer Mundo”, y su voz no es escuchada en los instituciones internacionales.
Tercer mundo
Se debe reconocer que, en su contexto geográfico, lo que llamamos el Tercer Mundo se
identifica con las zonas históricas colonizadas, en las que a pesar de la emancipación política
no se han podido evitar las relaciones de dependencia económica con los antiguos ocupantes.
A pesar de esto, pronto se vio que la realidad tercermundista encubría de hecho variantes de
muy diversa factura, y que resultaba imposible la homologación perfecta Norte igual riqueza,
Sur igual a pobreza. Este reduccionismo amenazaba con desconocer el perfil interno de los
recién descolonizados, confundir sus posibilidades políticas y no distinguir las variantes dentro
del bloque. Un punto común a todos los países tercermundistas es el subdesarrollo, que opone
de modo general a todos y cada uno de estos países con las naciones euro americanas
industrializadas.
Existen factores geográficos, biológicos y sociales que multiplican o disminuyen el
impacto de los ingresos en cada individuo. Entre los más desfavorecidos hay elementos
generalmente ausentes, como educación, acceso a la tierra, salud y longevidad,
justicia, apoyo familiar y comunitario, créditos y otros recursos productivos, voz en las
instituciones y acceso a las oportunidades.
Ser pobre es tener un nivel de ingresos insuficiente para poder desarrollar
determinadas funciones básicas, tomando en cuenta las circunstancias y
requerimientos sociales del entorno, esto sin olvidar la interconexión de muchos
factores.
La conciencia del subdesarrollo es una situación histórica reciente. Se caracteriza por el
atraso en los medios de producción, no necesariamente por la ausencia de riqueza. En
muchos casos, se trata de una limitación o una deformación del desarrollo.
Algunas de sus manifestaciones, son:
Pobreza. Presenta grados variables, en algunos casos, como en Haití, hay
índices de pobreza absoluta.
Hambre. Es particularmente grave en los niños. La desnutrición varía según los
países y en el caso latinoamericano puede se encuentra entre el 2% al 45%.
Bajo nivel de educación, analfabetismo. Admite variaciones; en los últimos años
se están haciendo importantes esfuerzos en muchas regiones del Tercer
Mundo para superar este problema.
Explosión demográfica. El importante crecimiento de la población mundial
proviene en buena parte del Tercer Mundo y contrasta con el relativo
estancamiento del crecimiento demográfico en los países desarrollados.
Aglomeración urbana. El número de personas que vive en ciudades aumenta en
forma alarmante. Ciudades como México, San Pablo, Calcuta o Buenos Aires,
superan los 10 millones de habitantes. No se produce el crecimiento paralelo
de viviendas y de puestos de trabajo, lo que genera el surgimiento de barrios
marginales, llamados cantegriles, villa miserias, favelas etc., según el país.
Menor participación en la generación de riquezas del comercio internacional.
Aumento de la deuda externa, estancamiento de la renta per cápita.
Desequilibrio y desarticulación en la estructura económica. Se produce cuando
subsisten áreas económicas modernas (con alto índice de productividad)
generalmente vinculadas a la exportación, con otras “tradicionales” más
atrasadas. Entre ambas se produce una desarticulación que impide lograr un
todo económico coherente y que los sectores desarrollados repercutan sobre
los otros. Es una situación que afecta a muchos países del llamado Tercer
Mundo.
Escaso desarrollo tecnológico. Se relaciona con los factores anteriores y
aumenta la dependencia de los países desarrollados por la importación de
tecnología.