¿Qué es la gestión de proyectos?
La gestión de proyectos es un conjunto de metodologías para planificar y dirigir los
procesos de un proyecto. Un proyecto comprende un cúmulo específico de operaciones
diseñadas para lograr un objetivo con un alcance, recursos, inicio y final establecidos.
Los objetivos de la gestión de proyectos son:
Gestionar el inicio y la evolución de un proyecto;
Controlar y responder ante problemas que surjan durante un proyecto;
Facilitar la finalización y aprobación del proyecto.
Los proyectos son independientes de la actividad diaria empresarial, por lo que se
requiere que se organicen una serie de reuniones para ver cuáles son los objetivos
específicos del proyecto. Para que el proyecto tenga éxito es esencial que se realice un
trabajo en equipo eficiente. La manera en la que la gestión de proyectos dirigirá el trabajo
depende de varios factores, entre ellos: la escalabilidad (la posibilidad de que el proyecto
crezca), la importancia y la complejidad de las tareas.
La gestión del proyecto está esencialmente dirigida a conseguir los objetivos
preestablecidos para proporcionar un beneficio a la organización. Los objetivos pueden
expresarse en términos de: resultados (como la creación de una nueva sede
central); consecuencias (como la reubicación de los empleados a nueva
sede); beneficios (reducción de costes de cheques de comida, del mantenimiento de las
máquinas o instalaciones) u objetivos estratégicos (como duplicar el rendimiento
corporativo en tres años).
Hay muchas restricciones a la hora de desarrollar un proyecto. Sin embargo, las tres
más comunes son el tiempo, el coste y el alcance. Estas restricciones forman parte de todos
los proyectos y juntas forman el Triángulo de Gestión de Proyectos. El alcance es
importante para especificar todos los pasos del desarrollo del proyecto. Por otra parte,
el tiempo es un recurso invaluable. Si bien podemos controlar los procesos, no podemos
controlar el tiempo. Por lo que es un verdadero desafío poder utilizar el tiempo de manera
eficiente, mantener el proyecto dentro del cronograma y alcanzar los objetivos deseados.
Sin embargo, el coste está compuesto por un presupuesto establecido en la etapa inicial del
proyecto. Después, éste se compara con la cifra que se propuso inicialmente. Las tres
restricciones están interconectadas y dependen mucho la una de la otra. Una vez que se
reduce el tiempo asignado para el proyecto, el costo aumenta. Además, el alcance del
proyecto dicta el ritmo y una serie de recursos necesarios para realizar y completar con
éxito el proyecto.
La norma ISO que establece unos estándares para la dirección y gestión de
proyectos es la norma ISO 21500. Esta normativa tiene como objetivo principal conseguir
dar una orientación a las organizaciones en su gestión. En ella se describen los diferentes
conceptos y procesos dentro de una compañía para estabilizar y sistematizar las tareas, así
como la homogeneización de las actividades. Es decir, pretende que el resultado de un
proceso sea el mismo independientemente de la persona que lo realiza. La estructura de la
norma ISO 21500 continúa con las directrices del PMBOK, uno de los certificados
del Project Management Institute (PMI) o instituto de gestión de proyectos.
«Las operaciones mantienen las luces encendidas, la estrategia proporciona una luz
al final del túnel, pero la gestión del proyecto es el motor del tren que hace avanzar a la
organización.» – Joy Gumz, especialista TIC que trabaja para ISAO Standards
Organization y NASA Appel.
Las 5 fases de la gestión de proyectos
El PMI es una organización que ofrece formación sobre gestión de proyectos. Para
acreditar el conocimiento de gestión de proyectos, esta organización tiene ocho tipos de
certificados. El PMI divide los proyectos en 5 fases:
1. Análisis de viabilidad del proyecto (feasibility study)
Es la primera fase de un proyecto y se basa en analizar si este sigue adelante. Este
paso se realiza porque, a menudo, el beneficio que la empresa obtendría al implementar el
proyecto es mayor que la inversión. Para investigar las posibilidades del proyecto, hay que
tener en cuenta factores como el tiempo, los recursos y el coste. El análisis de viabilidad del
proyecto debe incluir:
Creación del registro de seguimiento del proyecto en un software
empresarial;
Análisis previo del alcance del proyecto (se plantea qué alcance debe tener
el proyecto, qué metodología se va a llevar a cabo, qué departamentos deben
estar involucrados, etc.);
Análisis de los riesgos de ejecución del proyecto;
Análisis del beneficio y el coste previsto, la viabilidad de los plazos
pactados y la calidad que se pretende.
Si el balance del análisis de viabilidad es positivo, se puede proceder a la segunda
fase.
2. Planificación detallada del trabajo a realizar
El objetivo de esta fase es detallar todas aquellas tareas a realizar y los recursos
necesarios. Si no se define con claridad, esto puede repercutir (muy) negativamente en la
empresa. Para establecer estas tareas y recursos con la mayor precisión se debe:
Revisar el análisis del alcance del proyecto;
Realizar estimaciones de esfuerzo, costes y recursos;
Definir el plan de proyecto.
Si el proyecto sigue adelante, se debe redactar toda esta información en los términos
de acuerdo.
3. Ejecución del proyecto
Durante esta fase las empresas despliegan todo su know how. El know how es el
conjunto de técnicas, formas de administrar los recursos y de gestionar los procesos.
Algunos softwares de gestión de proyectos te permiten crear automáticamente un
informe. En esta fase suelen surgir los problemas. Las acciones que se realizan durante esta
etapa son las de:
Establecer el entorno de trabajo (grupos y flujos de trabajo);
Asignar las tareas planificadas a los recursos disponibles;
Ejecutar las tareas planificadas;
Gestionar las peticiones de cambio.
4. Seguimiento y control del trabajo
Esta fase, junto con la anterior, supone una de las más importantes para el proyecto.
En esta etapa se comprueba si se está cumpliendo toda la planificación y si se
están superando todas las expectativas de calidad. De esta forma se puede responder de
manera rápida y eficiente ante los problemas que surjan. Con un módulo de gestión de
proyectos se puede realizar un seguimiento actualizado de los procesos, incluyendo el
avance, los tiempos y los costes. En esta fase se realizan esencialmente cuatro tipos de
actividades:
Seguimiento de tareas e hitos planificados;
Gestión de entregables (incluido control de la calidad);
Gestión de incidencias que han surgido y que pueden surgir durante el
proceso (como, por ejemplo, que un flujo de trabajo no esté bien relacionado o
conectado);
Generación de informes de seguimiento (informes para los directores o jefes
de proyecto informando sobre si el proyecto va según lo planificado).
5. Cierre del proyecto
Esta última fase consiste en evaluar y verificar que todo esté como debiera antes de
cerrar el proyecto. El análisis de fallos del proyecto hará que en el futuro se tomen
decisiones más realistas y seguras. Para llevar esta evaluación a cabo, se suele usar
una checklist (o lista de control en español). Las tareas de esta etapa son:
Cierre formal del proyecto por parte de todos los involucrados (stakeholders);
Realización del backup (copia de seguridad) del proyecto;
Análisis de los resultados con respecto a las estimaciones iniciales;
Actualización de la base de conocimiento con todo lo aprendido.
¿Cuáles son las metodologías más utilizadas en la gestión de proyectos?
Dentro de todas las diferentes metodologías que existen para llevar a cabo un
proyecto, se pueden establecer seis categorías diferentes. Estas categorías son: la
metodología secuencial tradicional, PMI/PMBOK; Agile; de gestión de cambio; basada en
el proceso; y, otras metodologías.
La metodología secuencial tradicional
Las metodologías tradicionales se basan en etapas secuenciales en las que se tiene
que terminar una fase antes de pasar a la siguiente. Esto da lugar a documentos que
permiten comprobar el correcto desarrollo y finalización de cada fase. Este tipo de
desarrollo tiene la ventaja de que permite un control de cada fase por parte de todos los
responsables y sus superiores. Sin embargo, esto provoca que los proyectos sean muy
‘estáticos’, es decir, que, si se necesita cambiar cualquier cosa dentro del proyecto, haya
que volver al inicio, y comenzar otra vez casi desde cero. Las metodologías más conocidas
dentro de esta categoría son las de Waterfall, Critical Path Method (CPM) y Critical
Chain Project Management (CCPM).
PMI/PMBOK
Esta categoría está compuesta por la metodología establecida por el Project
Management Institute. Ésta sigue las cinco fases de la gestión de proyectos descritas en
la Guide to the Project Management Body of Knowledge (PMBOK), en español Guía del
cuerpo de conocimiento de la gestión de proyectos. Sin embargo, hay muchos jefes de
proyectos que niegan que esta sea una metodología, sino una serie de pautas y
convenciones para dirigir proyectos.
Agile
La categoría Agile se llama así ya que está compuesta por la metodología del mismo
nombre, y de ella surgieron otras metodologías: Scrum, Kanban, Extreme Programming
(XP) y Adaptive Project Framework (APF). En el manifestó Agile se valoran algunos
elementos por encima de otros:
Los trabajadores y las interacciones sobre procesos y herramientas;
Un software funcional sobre una documentación general;
Una colaboración con el cliente sobre la negociación de un contrato;
La capacidad de responder sobre la habilidad para seguir un plan
establecido.
Gestión de cambio (change management)
Existen las metodologías que se ocupan de la gestión de proyectos, pero
enfocándose en la gestión del cambio, especialmente en la planificación de los riesgos y
tomando el control del cambio cuando se produce. Los métodos más conocidos son: Event
Chain Methodology, cuya idea subyacente es que existen riesgos potenciales que a
menudo se encuentran fuera del alcance del proyecto; y, Extreme Project Management,
siendo lo contrario de Waterfall, ya que te ofrece una forma de gestionar el cambio masivo
y avanzar hacia la finalización del proyecto.
Metodologías basadas en el proceso
En esta categoría, las metodologías están dirigidas hacia las áreas de gestión de
procesos de negocio (Business Process Management, BPM), donde cada método enfoca el
trabajo como un conjunto de procesos. Las metodologías dentro de esta categoría son: Lean
manufacturing (centrado en la simplificación y reducción de los desperdicios); Six
Sigma (basada en estadísticas para mejorar la calidad de un proceso al medir los defectos o
errores presentes y reducirlo hasta que esté lo más cerca posible a cero); Lean Six
Sigma (combina el enfoque minimalista de Lean -“sin desperdicio» y la mejora de la
calidad de Six Sigma «cero defectos»); y Process-Based Project Management o gestión
de proyectos basado en procesos (alinea todos los objetivos del proyecto con la misión y los
valores corporativos de una empresa).
Otras metodologías
En esta categoría se encuentran aquellas metodologías que, aún siendo importantes,
no encajan dentro de las categorías anteriores. Estas metodologías son: PRINCE2 y
PRISM. La primera, PRINCE2 (Projects In Controlled Environments o Proyectos en
Ambientes Controlados, en español) administra proyectos y se caracteriza por un enfoque
de planificación basado en productos. La metodología PRISM (Projects Integrating
Sustainable Methods o Proyectos Integración de métodos sostenibles en español) tiene
como objetivo gestionar el cambio a la vez que incorpora sostenibilidad ambiental en sus
procesos.
Costes de un sistema de gestión de proyectos
El sistema de gestión de proyectos se suele encontrar como un módulo dentro del
ERP o, incluso, como un módulo independiente especializado. Un sistema de gestión de
proyectos independiente se puede integrar con el software ERP y comparar
automáticamente la estimación del proyecto con los datos obtenidos del ERP.
El coste depende de varios factores: las licencias, el alojamiento, la cantidad de
funcionalidades, el proveedor, y hasta se distribuye de manera diferente dependiendo de si
se compra o si se “alquila” (con el modelo de software como servicio, SaaS). Otro factor
que influye en el precio de un software sería el tamaño de la empresa y sus características
específicas. Durante las negociaciones con el proveedor es muy importante redactar
un Acuerdo de Nivel de Servicio (ANS) para ver qué condiciones, precio y duración se
establecen y qué servicios del proveedor han de pagarse aparte.
Otra cosa que la empresa ha de tener en cuenta es el número de licencias y la
cantidad de usuarios completos y usuarios limitados que va a tener, y analizar hasta qué
punto tendrá alcance la autorización de cada usuario.
Una decisión importante que la empresa tiene que tomar es si la solución estará
alojada en local (on-premise), en la nube o de forma híbrida. Algunas empresas
tienen datos sensibles y se sienten más seguras almacenando sus datos en local, aunque
esto suponga un desembolso inicial mayor que si se hace de tipo SaaS. La nube también
ofrece seguridad, sin embargo, algunas empresas tienen algunas dudas debido a la
incertidumbre por la pérdida de control de sus datos o, por ejemplo, por tener que
asegurarse de que su proveedor cumple con todos los aspectos legales.
Las funcionalidades también suponen una buena parte del coste de la
implementación de este sistema. Para reducir gastos, hay que tener en cuenta qué
funcionalidades son las que realmente requiere. Por ejemplo, es posible que una empresa
necesite una herramienta de gestión calidad, pero, sin embargo, no requiera que el sistema
esté disponible en varios idiomas o para diferentes divisas.
Referencias
https://www.bitrix24.es/about/blogs/desarrollo-de-negocios/las-mejores-y-m-s-populares-
metodolog-as-de-gesti-n-de-proyectos.php