DESCRIPCIÓN BREVE
Una de las teorías reveladoras y con gran
impacto en la sociedad, comprendiendo en sí
el comportamiento del ser humano.
Fermín Rodrigo Pérez Contreras.
Introducción a la Computación.
TEORÍA DEL ELLO, EL
YO Y EL SUPERYÓ.
Análisis y Ejemplos.
Índice Temático.
Contenido
“TEORÍA DEL ELLO, EL YO Y EL SUPERYÓ”. ................................................................. 1
“Las tres instancias psíquicas de la teoría de Freud”...................................................... 1
1. El “Ello”. .................................................................................................................. 1
2. El “Yo”..................................................................................................................... 2
3. El “Superyó”. ........................................................................................................... 2
“El equilibrio entre las fuerzas.” ...................................................................................... 3
“Ejemplo del yo, ello y superyó”...................................................................................... 3
I
Investigación.
“TEORÍA DEL ELLO, EL YO Y EL SUPERYÓ”.
De todas las teorías desarrolladas por Sigmund Freud, la del Ello, el Yo y el
Superyó es una de las más famosas. Según su enfoque psicodinámico, cada una
de estas estructuras representa una instancia psíquica que, desde nuestro sistema
nervioso, nos llevan a perseguir unos intereses que chocan entre sí.
Así pues, el Ello, el Yo y el Superyó son los conceptos que Freud utilizó para
referirse al conflicto y la lucha de fuerzas antagónicas que, según él, rigen
nuestra forma de pensar y de actuar. El objetivo del psicoanálisis era, por lo tanto,
hacer aflorar la verdadera naturaleza de los conflictos y los bloqueos que según
Freud estaban en la base de la psicopatología. Veamos con algo más de detalle
qué ideas estaban detrás de esta teoría.
“Las tres instancias psíquicas de la teoría de Freud”.
El enfoque psicodinámico, que nació con el psicoanálisis de Freud, se fundamenta
en la idea de que los procesos psíquicos que se producen en cada persona
están definidos por la existencia de un conflicto. De ahí viene el término
"dinámica", que expresa esa constante sucesión de acontecimientos por las que
una parte intenta imponerse a la otra. Los conceptos del Ello, el Yo y el Superyó
forman el apartado de las teorías de Freud en el que esta idea de choque entre
diferentes estructuras psíquicas queda más patente.
Pero alejémonos de términos tan abstractos. ¿En qué se basa esa lucha que según
Freud se libra en nuestra cabeza de manera fundamentalmente inconsciente?
¿Qué intereses y objetivos hay en juego según el padre del psicoanálisis? Para
responder estas preguntas primero es necesario definir qué son el Ello, el Yo y el
Superyó, las tres entidades que para Freud explican la personalidad de los seres
humanos a través del modo en el que luchan entre sí.
1. El “Ello”.
Freud proponía que el Ello o Id es la estructura de la psique humana que
aparece en primer lugar. A diferencia de lo que ocurre con el Yo y el Superyó, está
presente desde que nacemos, y por lo tanto durante los primeros dos años de
nuestras vidas es la que manda a lo largo de ese periodo de tiempo.
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Investigación.
El Ello se mueve a partir del principio del placer inmediato, y por eso lucha por
hacer que las pulsiones primarias rijan la conducta de la persona,
independientemente de las consecuencias a medio o largo plazo que eso pueda
conllevar. Por ello se suele considerar que el Ello es "la parte animal" o "instintiva"
del ser humano.
2. El “Yo”.
Esta instancia psíquica surgiría a partir de los dos años y, a diferencia del Ello, se
regiría por el principio de la realidad. Eso significa que el Yo está más enfocado
hacia el exterior, y nos lleva a pensar en las consecuencias prácticas de lo que
hacemos y los problemas que puede generar una conducta demasiado desinhibida.
Esto hace que se enfrente al Ello para aplacar las pulsiones que emanan de él, para
lo cual utiliza los mecanismos de defensa.
En definitiva, el Yo es, según la teoría de Sigmund Freud, la instancia psíquica que
se encarga de hacer que la fuerza del Ello no tome el control del cuerpo llevándonos
a situaciones catastróficas a corto plazo, y que la del Superyó no llegue a asfixiarnos
por su carácter restrictivo. No es simplemente una entidad que limita la influencia
de las otras dos, sino que tiene su propia agenda e intereses y se rige por una lógica
distinta: la de lo pragmático y la supervivencia.
3. El “Superyó”.
El Superyó aparecería según Freud a partir de los 3 años de vida, y es
consecuencia de la socialización (básicamente aprendida a través de los
padres) y la interiorización de normas consensuadas socialmente. Es la instancia
psíquica que vela por el cumplimiento de las reglas morales. Es por eso que el
Superyó presiona para realizar grandes sacrificios y esfuerzos con tal de hacer que
la personalidad de uno mismo se acerque lo máximo posible a la idea de la
perfección y del bien.
Como el Ello rechaza totalmente la idea del sometimiento a la moral y el Yo, a pesar
de tratar de frenar las pulsiones, también se mueve por objetivos egoístas centrados
en la supervivencia y lo pragmático de adaptarse al entorno, El Superyó se enfrenta
a ambos. Para el padre del psicoanálisis, es Superyó tiene sentido en un contexto
en el que la influencia de la sociedad nos obliga a adoptar conductas de vigilancia
de uno mismo para evitar las confrontaciones con los demás, aunque a la larga esta
influencia vaya mucho más allá de esta lógica orientada a la socialización y pase a
constituir un elemento fundamental de la creación de la identidad del individuo.
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Investigación.
“El equilibrio entre las fuerzas.”
Freud creía que todas estas partes de la psique existen en todas las personas y, a
su modo, son parte indispensable de los procesos mentales. Sin embargo, también
creía que la lucha entre el Ello, el Yo y el Superyó en ocasiones puede generar
descompensaciones que producen sufrimiento y la aparición de psicopatologías,
por lo que se debía tratar de re-equilibrar la correlación de fuerzas a través del
psicoanálisis. De hecho, una de las características de las teorías de Freud es que
crean un concepto de la salud mental en la que los trastornos no son la excepción,
sino la norma; lo más común son los desajustes entre estas instancias psíquicas,
debido a que los problemas mentales permanecen implícitos y latentes en la lucha
interna que mantienen entre ellas.
Por ejemplo, si el Superyó llega a imponerse, la represión de pensamientos y
emociones puede llegar a ser tan excesiva que periódicamente se producen crisis
nerviosas, algo que atribuía por ejemplo a los casos de mujeres con histeria
demasiado adheridas a una moral rígida y profundamente restrictiva.
Por otro lado, si el Ello predominaba, esto podía dar paso a la sociopatía, una
impulsividad que pone en peligro tanto a la persona que la experimenta como a los
demás, ya que la prioridad absoluta es satisfacer necesidades con urgencia.
Este concepto de equilibrio entre fuerzas impregnó totalmente la obra de Sigmund
Freud, ya que no creía que existiese una solución definitiva al enfrentamiento entre
las tres instancias psíquicas: las personas más sanas no son aquellas en las que el
Ello, el Yo y el Superyó han dejado de luchar (cosa imposible, según él), sino
aquellas en la que esta lucha causa menos infortunios.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la imposibilidad de refutar las teorías de
Freud convierte estos tres conceptos en constructos teóricos poco útiles para la
psicología científica actual, en parte por el impacto que tuvo sobre la filosofía de la
ciencia la obra de Karl Popper y sus críticas al psicoanálisis.
“Ejemplo del yo, ello y superyó”.
Dado que son abstracciones, útiles para interpretar la conducta y aproximarse a ella
en profundidad, resulta difícil ofrecer ejemplos ciertos de estas tres instancias
psíquicas, pero a muy grandes rasgos uno podría decir que:
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Investigación.
1. Situaciones de agresividad hacia los demás o de conflictividad social
explícita pueden provenir del yo, en su afán por territorializar la realidad,
lidiando siempre con los demás de manera proyectiva.
2. Los complejos de culpabilidad y autoexigencias incumplibles, por
ejemplo, suelen provenir del superyó, en tanto instancia castigadora y
vigilante de la conducta.
3. Las pulsiones de vida y de muerte que parecen provenir de lo profundo de
la psique y que a menudo conducen a conductas recurrentes, suelen provenir
del ello.
4. Los sueños son interpretados por el psicoanálisis como una manifestación
críptica del contenido del ello, que logra simbolizarse de manera
desordenada.
5. El cumplimiento de los deseos y fantasías a través de su negociación con
las coyunturas de lo real, es una labor que desempeña el yo, asediado por
los requerimientos del ello y las normativas del superyó.
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Referencias.
Referencias
Carlson, N. R. (2010). Psychology, the science of behaviour: The psychodynamic approach. Toronto:
Pearson Canada.
Freud, S. (2016). El Yo y el Ello. Madrid: Amorrortu.
Rycroft, C. (1968). A Critical Dictionary of Psychoanalysis. Nueva York: Basic Books.