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Politica Nutricional

Este documento describe la situación nutricional en México y analiza las políticas nutricionales implementadas por el gobierno. México enfrenta problemas de desnutrición y obesidad. Las políticas nutricionales han pasado por dos etapas, inicialmente enfocadas en reducir la desnutrición y más recientemente incorporando estrategias para combatir la obesidad. A pesar de estos esfuerzos, México continúa enfrentando una crisis alimentaria debido a la falta de una política nutricional integral que aborde tanto el acceso a alimentos como la

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Politica Nutricional

Este documento describe la situación nutricional en México y analiza las políticas nutricionales implementadas por el gobierno. México enfrenta problemas de desnutrición y obesidad. Las políticas nutricionales han pasado por dos etapas, inicialmente enfocadas en reducir la desnutrición y más recientemente incorporando estrategias para combatir la obesidad. A pesar de estos esfuerzos, México continúa enfrentando una crisis alimentaria debido a la falta de una política nutricional integral que aborde tanto el acceso a alimentos como la

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UNIVERSIDAD ABIERTA Y A DISTANCIA DE MÉXICO

MAESTRÍA EN SEGURIDAD ALIMENTARIA

CURSO

NUTRICIÓN Y ALIMENTACIÓN

UNIDAD 3
LAS TRANSICIONES NUTRICIONALES Y LAS ACCIONES
GUBERNAMENTALES

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE.
ANÁLISIS DE LAS POLÍTICAS NUTRICIONALES.

Elaborado: Angélica Zamora Aguilar

21 marzo-2020
Evidencia de aprendizaje: Propuesta de Política Nutricional Integral Preventiva

INTRODUCCIÓN

Las políticas públicas nutricionales tienen como objetivo garantizar que la población
pueda tener acceso a alimentos que permitan satisfacer sus necesidades y cumplir
con los requerimientos nutritivos para una vida saludables, y por ende mejorar la
con el propósito de garantizar una dieta adecuada para todos. (Latham, M. 2002)

La alimentación ha formado parte de la agenda pública del gobierno federal desde


la constitución del Estado mexicano. En el artículo 4.º se establece que “Toda
persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, y el Estado
lo garantiza”. En el mismo sentido, en el artículo 2.º, fracción III del apartado B, se
hace hincapié en la creación de instituciones y el diseño de políticas, que los tres
órdenes de gobierno deben garantizar para promover la igualdad de oportunidades,
principalmente para apoyar la nutrición de los indígenas mediante programas de
alimentación, en especial para la población infantil, incluso en la fracción VIII se
refiere especialmente la atención en la alimentación, a través de la política social,
de las familias de los migrantes de origen indígena. Aunque la legislación mexicana,
necesita realizar diversos ajustes que definan claramente una política alimentaria,
ya que el Estado mexicano no tiene definida una política alimentaria con
dependencias y programas que atiendan exclusivamente este problema, sino que
encontramos programas aislados unos de otros en diversas dependencias que, al
mismo tiempo, tienen que atender otros problemas de interés público como la
vivienda, la educación, el fomento de actividades agropecuarias y pesqueras, el
desarrollo rural, etc., lo cual impide una focalización en los asuntos prioritarios como
la seguridad y soberanía alimentaria del país. (CEDRSSA, 2019).

Como consecuencia de la indefinición de la política alimentaria, tampoco se tiene


un objetivo claro, porque dependiendo del gobierno de turno, los objetivos cambian
de lograr la autosuficiencia alimentaria a la seguridad alimentaria o a la soberanía
alimentaria que tienen diferencias que obligan a plantear la política considerando
diferentes elementos. A todo esto, se suma que el eje rector del desarrollo nacional,
que es el Plan Nacional de Desarrollo, no contempla un apartado específico sobre
los objetivos y estrategias de la alimentación en el país, sino que estas se definen
en diferentes ejes, de acuerdo con los intereses y necesidades de los sectores
dedicados a esta actividad (principalmente en la producción, distribución y
comercialización de alimentos) o a la población objetivo (asegurar la alimentación
de niños, mujeres e indígenas). (López, R. 2015)

En ese sentido, la falta de una política alimentaria y nutricional integral ha provocado


que México esté sumergido en una crisis profunda de malnutrición y pobreza. Con
más de 28 millones de mexicanos viviendo en carencia alimentaria y más de 48
millones con sobrepeso u obesidad, el país sufre una de las mayores crisis
alimentarias, creada por una falta de acceso a alimentos frescos y una invasión
masiva de comida chatarra.

Antecedentes

México tiene una larga historia de implementación de políticas orientadas en mejorar


la nutrición de grupos vulnerables. Las cuales las ha llevado en dos etapas, la
primera, concentrada en el intento de atender la desnutrición, abarca un largo
periodo que llega hasta inicios de la década de los noventa y se caracteriza por el
uso de cuantiosos recursos a subsidios generalizados. Su objetivo era el abasto y
el subsidio de alimentos básicos para garantizar la seguridad alimentaria del país.
En esta etapa, la noción de seguridad alimentaria formulaba el problema en
términos de producción, distribución y acceso a los alimentos. (SEDESOL,2009)

En la década de los noventa tuvo lugar la segunda etapa de programas y política


alimentaria, con un énfasis en el estado nutrición de los beneficiarios y, por tanto,
con mayor evidencia científica del impacto de tales iniciativas, con mejores
estrategias de selección de la población objetivo, así como con mecanismos de
operación más eficientes. Esta segunda etapa, además de considerar las acciones
realizadas para disminuir la prevalencia de la desnutrición, abre paso,
fundamentalmente en la última década, a acciones particulares dirigidas a enfrentar
un nuevo problema de salud pública: el sobrepeso y la obesidad. A raíz del
alarmante incremento de niños y adultos con obesidad y de los cuantiosos recursos
que su atención médica demandará a los servicios públicos de salud se han
realizado acuerdos y acciones intersectoriales que, a diferencia de las anteriores
iniciativas federales, tienen un destacable componente educativo dirigido a formar
a la población para modificar sus hábitos de alimentación. (SEDESOL, 2009)

La evolución de los programas y políticas de nutrición y alimentación en México es


producto de un proceso de aprendizaje de las experiencias en programas y acciones
realizadas. Actualmente se sabe mucho más acerca de las causas de desnutrición,
las acciones que se pueden llevar a cabo para mejorar el estado nutricional y los
efectos que dichas intervenciones tienen en la población, y esto se refleja en los
programas y políticas implementados mundialmente (por ejemplo, el énfasis ha
cambiado de aumento de peso a aumento de talla para la edad como indicador de
mejora en el estado nutricional infantil, y se ha entendido que las intervenciones son
más efectivas cuando incluyen componentes educativos y otras medidas
integrales); también se han desarrollado más y mejores métodos y técnicas para
realizar evaluaciones y tomar mejores decisiones.

La Secretaría de Salud (SS) es la instancia que tiene a su cargo los programas y


las políticas dirigidas al cuidado de la salud de la población. Uno de los retos más
importantes que enfrentan las políticas de salud y nutrición es el de llevar a cabo
acciones con recursos limitados y que respondan a las necesidades locales.
Expertos en materia de salud alertaron que México continua con una trayectoria
ascendente de sobrepeso y obesidad, lo que impacta en la mortalidad y reducción
de esperanza de vida de un país. El sobrepeso y obesidad de los niños y
adolescentes, además de ser un problema de salud pública, son de gran seriedad
puesto que impactan el desarrollo social y económico del país, pues afectan desde
indicadores educativos por la inasistencia escolar, hasta otros futuros como la
productividad y el ingreso de las personas, demás, de que es una de las principales
causas de mortalidad en el país.
El país ha establecido políticas y programas gubernamentales con el fin de reducir
y contener el sobrepeso y la obesidad en niños. Estas políticas no tendrán éxito si
no se traducen en políticas locales bajo marcos normativos acordes con las
diferentes realidades del país, bajo una visión común y concertada, que generen
cambio de patrones en el consumo de alimentos, bebidas y de actividad física.

Situación Actual de la alimentación y nutrición en México

México atraviesa dos problemas de salud asociados con la alimentación y la


nutrición. Por un lado, el país ocupa la posición número uno a nivel mundial en
obesidad; por el otro, la desnutrición continúa afectando a la población, en especial
a los niños menores de cinco años que habitan en las zonas rurales del sur del país
(Gutiérrez et al., 2012).

En el 2016, según los datos de CONEVAL, 26.4 millones de mexicanos presento


inseguridad alimentaria severa y moderada, el 21.7% corresponde a niños menores
de cinco años. La carencia por acceso de alimentos en nuestro país coloca a un
amplio sector de la población en situación de vulnerabilidad que conllevan a
problemas de malnutrición, desnutrición, obesidad, entre otros problemas de salud.

La obesidad es un grave problema de salud pública en México. Las causas


inmediatas de esta enfermedad se relacionan con el balance energético, es decir,
se ingiere más energía de la que se gasta, y a su vez, existen causas subyacentes
como los cambios en la dieta tradicional, la alta disponibilidad y accesibilidad de
alimentos procesados, el alto consumo de bebidas endulzadas, la comida rápida, el
marketing masivo de la comida chatarra y el estilo de vida sedentario (Rivera,
Perichart y Moreno, 2013). Es evidente que el cambio en la cultura alimentaria en
México ha propiciado problemas de salud en la población: “La urbanización, la
modernización y la sofisticación frecuentemente han llevado a dietas en las que un
gran porcentaje del consumo de energía viene de azúcares y grasas, y conduce a
un mayor consumo de sal” (Latham, 2002). Estos hábitos nutricionalmente
negativos que han adquirido la mayor parte de las personas, han influido en el
aumento de enfermedades crónicas ya antes descritas, cuyas consecuencias si no
son tratadas a tiempo llegan a ser fatales.

Ante estas problemáticas de salud, resulta necesario replantear los modelos que se
siguen a la hora de realizar los programas de intervención para mejorar la salud y
nutrición de los habitantes, ya que éstos actualmente se diseñan según una
concepción reduccionista de los hábitos y estilos de vida. Se necesita fortalecer la
conceptualización del sistema alimentario desde la producción hasta el consumo y
su influencia en el estado nutricional. En ese sentido, se recomienda emprender
campañas de comercialización social y educación alimentaria y nutricional a través
de estrategias de comunicación sobre cambios en el estilo de vida que promuevan
la actividad física, el consumo de agua potable, la diversificación dietética, y por
tanto la producción diversificada, el consumo de alimentos ricos en micronutrientes
como el hierro presente en alimentosa como frutas, hortalizas y leguminosas, con
inclusión de alimentos locales tradicionales y tomando en cuenta las
consideraciones de índole cultural. Así como difundir las mejoras en la nutrición
materno-infantil, prácticas de cuidado apropiadas, la lactancia materna y
alimentación complementaria adecuadas, orientadas y adaptadas a los diversos
públicos y grupos de interesados dentro del sistema alimentario. Impulsar medidas
que inciden en la transformación de los entornos saludables.

PROPUESTA DE POLÍTICA NUTRICIONAL INTEGRAL PREVENTIVA

La política que necesitamos en México, debe ser integral, contemplando acciones


preventivas, garantizando el acceso de alimentos saludables, acompañada de una
campaña para revalorar nuestra alimentación tradicional. Considero que para que
la política funcione debe ser diseñada haciendo uso de los estudios e
investigaciones científicas de que se disponga, atendiendo a los principales factores
causantes de la obesidad. Las medidas deben ser de tipo integral y abarcar a todos
los sectores de la sociedad y ser construidas con bases multidisciplinarias, de modo
que se puedan aprovechar los distintos puntos de vista que aporta la ciencia. De la
misma forma, se debe tener en cuenta las posibilidades de los individuos, los
factores económicos y los ambientales y las interacciones complejas que puedan
existir entre las instituciones formales y las informales. Realizando un mayor
esfuerzo en los sectores más pobres; son estos los más afectados por los efectos
secundarios de la obesidad.

Esta política va dirigida a los niños, es necesario frenar la obesidad y malnutrición


infantil aplicando programas integrales que promuevan la ingesta de alimentos
sanos y reduzca la ingesta de alimento chatarra.

Sus principales líneas de acción son:

• Garantizar el derecho a la alimentación.


• Incrementar la cobertura de los programas de transferencias de ingreso
a los hogares en condiciones de pobreza extrema de alimentación.
• Incentivar la adquisición de alimentos básicos nutritivos en los
derechohabientes de transferencias de apoyo alimentario.
• Implementar mecanismos de atención a situaciones de contingencia,
ante eventos coyunturales que vulneren el derecho a la alimentación.
• Instalar Comedores Comunitarios y escuelas con asistencia alimentaria,
que aseguren la ingesta de alimentos nutritivos.
• Crear en escuelas, centros deportivos y ambientes de alimentación sana.
• Conocer, valorar y proteger nuestras cocinas tradicionales y sus
contextos bioculturales.
• Establecer normas para las comidas que se ofrecen en las escuelas,
cumpliendo con una nutrición sana.
• Colocar a los programas de alimentación escolar existentes como una
herramienta fundamental para la protección social de la niñez y promoción
de la alimentación saludable. Para ello, es indispensable adecuar un
marco jurídico sólido (por ejemplo, a través de una Ley de Alimentación
Escolar) o bien, definir una agencia u organismo especializado que
garantice su presupuesto, ejecución, monitoreo y evaluación.
• Generar espacios de dialogo que revisen las normativas y/o diseñen
mecanismos para favorecer la inclusión de los pequeños productores en
la proveeduría de las compras institucionales para el abastecimiento de
productos a los programas sociales que brindan alimentación, entre ellos
las escuelas.
• Exigir que se incluyan actividades educativas sobre nutrición y salud en
el plan de estudios básico de la escuela.
• Consolidar el sistema de abasto social de leche para mejorar la nutrición
y apoyar el ingreso de la población.

• Fortalecer las capacidades del sistema de salud para detectar,


diagnosticar y controlar todas las formas de malnutrición.
• Promover la lactancia, ya que ésta es el mejor alimento, pues proporciona
todos los nutrientes que necesitan y ayuda a prevenir muchas
enfermedades a futuro.

Una adecuada nutrición es la base del crecimiento y un óptimo desarrollo de niños,


niñas y adolescentes, ya que previene enfermedades y favorece un mejor estado
de salud para su vida adulta, es por ello la importancia de construir una estrategia
integral preventiva a favor de la alimentación saludable, sostenible y justa en el
entorno escolar, que revierta tendencias y cifras crecientes de problemas como
malnutrición, sobrepeso, obesidad y desnutrición.
BIBLIOGRAFIA

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problema social. Reflexiones sobre programas para combatir la obesidad.
Revista de la Facultad de Medicina [UNAM], 54(3), 20-28.
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Alimentario. (CEDRSSA, 2019). “El Derecho a la Alimentación en México:
Políticas Públicas, Autosuficiencia, Calidad y Nutrición”
 Centro de Estudios Educativos. (CEE, 2011). “Diseño de una estrategia para
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 Gutiérrez, J. P., Rivera, J., Shamah-Levy, T., Villalpando, S., Franco, A.,
Cuevas, L., Romero, M. y Hernández, M. (2012). Encuesta Nacional de Salud
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 Rivera, J. A., Perichart, O. y Moreno, J. E. (2013). Determinantes de la
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Hernández, C. Aguilar, F. Vadillo y C. Murayama (eds.), Obesidad en México.
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