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Este documento proporciona guías para el manejo de lesiones osteomusculares. Se debe priorizar la lesión más grave y evaluar la perfusión, función neurológica y motora. Existen tres tipos de lesiones musculoesqueléticas: aquellas que ponen en riesgo la vida, aquellas asociadas con traumatismos multisistémicos, y lesiones aisladas no mortales. Se deben tratar las hemorragias, estabilizar fracturas y dislocaciones, y controlar el dolor.
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Este documento proporciona guías para el manejo de lesiones osteomusculares. Se debe priorizar la lesión más grave y evaluar la perfusión, función neurológica y motora. Existen tres tipos de lesiones musculoesqueléticas: aquellas que ponen en riesgo la vida, aquellas asociadas con traumatismos multisistémicos, y lesiones aisladas no mortales. Se deben tratar las hemorragias, estabilizar fracturas y dislocaciones, y controlar el dolor.
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GUIA APH

Lesiones Osteomusculaes
Si el paciente se encuentra en condiciones críticas se debe considerarse tres aspectos:
1. Mantener prioridad a la lesión dramática y no distraerse.
2. Identificar (si hay más de una) cual podría ser mortal.
3. Identificar la cinemática que género la lesión.

El cuerpo humano tiene


Se clasifican en: 206 huesos y 650 músculos
1. Lesiones que ponen en riesgo la vida (por hemorragia individuales.

Y se asocia con pelvis o fémur.


2. Traumatismo musculo esquelético no mortal asociado con traumatismo
multisistemico que pone en riesgo la vida (lesiones por armadas a fracturas de las
extremidades)
3. Traumatismo musculo esquelético aislado que no amenaza la vida (fracturas
aisladas de extremidades).

Evaluación secundaria
En esta se elimina la ropa que no fue retirada en EI y si el mecanismo de lesión no es
evidente se pregunta al paciente o a los espectadores como se produjeron las lesiones.

Se evalúan las extremidades buscando si hay fracturas o dislocaciones, con la palpación


identificar crepitación y sensibilidad.
Lesiones de tejido blando. Inspecciona visualmente al paciente para detectar
inflamación, laceraciones, abrasiones, cualquier herida adyacente a una fractura que
sugiere a la presencia de una fractura abierta.
Perfusión. Se evalúa mediante la palpación de los La firmeza y tensión de los tejidos
pulsos distales, LL capilar (si no hay pulsos puede blandos junto con un dolor que
significar interrupción de una arteria y los hematomas
parce fuer de proporción en
grandes o en expansión apuntan a una lesión en un vaso
relación con los hallazgos puede
grande).
indicar síndrome compartimental
Función neurológica. Si se sospecha de fractura en
huesos largos no se debe solicitar al paciente que mueva
la extremidad y puede convertir una fractura cerrada en una abierta.
Función motora. Se evalua si el paciente presenta debilidad, y se hace diciendo que si
puede mover los dedos o empujando o tirando de las manos del proveedor de salud.
Función sensorial. Se le pregunta si experimenta sensaciones anormales o
entumecimiento.
Perdida aproximada de sangre interna asociada con fracturas Se debe realizar la evaluación
Costilla…125 ml; radios y cubito…250/500 ml; humero…500/700 de perfusión y neurológico
ml; tibia… 500/1000 ml; fémur…100/2000ml; pelvis después de cualquier
1000/masivo. procedimiento de entablillado

En las lesiones musculoesqueleticas se generan dos problemas: las


hemorragias y la inestabilidad de fracturas y dislocaciones.
Hemorragia: la cantidad de fluido perdido y el ritmo de su perdida determinará si un
paciente será capaz de compensar o entrara en shock.
Manejo de hermorragia externa: presión directa y si no cesa se plica torniquete, después
cuando se encuentre en traslado se le empieza aplicar oxígenos y reanimación con
liquidos, teniendo como objetivo llegar la presión sistólica a 80 a 90 mmhg y si se
sospecha de paciente con lesión cerebral llegar de 90 a 100 mmhg.
Clasificación de fracturas:
Cerradas. Donde se rompe el hueso pero no se pierde integridad de la piel.
Signos y síntomas: dolor, sensibilidad, deformidad, hematomas, inflamación y
crepitación
[Link] un extremo afilado del hueso penetra en la piel desde inferior, o una
lesión lacera la piel y el musculo hasta el sitio de la fractura, puede haber
complicaciones por sepsis (osteomelitis). Cualquier herida abierta cerca de una posible
ractura debe considerarse fractura abierta
Manejo de fractura abierta y cerrada
La primera consideración en el manejo de las fracturas es controlar la hemorragia y atender el
shock. Los vendajes de presión y la presión directa ayudan a controlar prácticamente toda la
hemorragia externa. Las heridas o extremos expuestos de los huesos se deben cubrir con un
vendaje estéril humedecido con solución salina normal esterilizada o con agua. Una hemorragia
interna se controla principalmente con la inmovilización, que ofrece el beneficio adicional de
proporcionar alivio al dolor.
Antes del entablillado, la extremidad debe regresarse en general a su posición anatómica normal,
incluyendo el uso de una tracción suave si es necesario para restablecerla a su longitud habitual.
En primer lugar, una "fractura reducida", aquella que regresa a la alineación anatómica normal, es
más fácil de entablillar. En segundo lugar, esta reducción puede aliviar la compresión de las
arterias o nervios y mejorar la perfusión y el funcionamiento neurológico. La reducción de
fracturas también disminuye la hemorragia.
Si la fractura es abierta y el hueso está expuesto, el extremo óseo se debe eajuagar suavemente
con agua o solución salina normal estéril para eliminar la contaminación evidente antes de
intentar recobrar la posición anatómica habitual
Tipos de férulas
Existen varias clases de férulas y materiales para entablillado, incluyendo lo siguiente:
• Las férulas rígidas no pueden cambiar de forma. Se requiere colocar la parte del cuerpo para
adaptarla al molde de la férula. Ejemplos de esta clase de dispositivos incluyen férulas tipo
tabla (madera, plástico o metal), paquetes para fractura y "férulas de aire" inflables. Este
grupo incluye la tabla larga. Las férulas rígidas se utilizan mejor en lesiones de huesos largos.
• Las férulas moldeables se pueden manipular en varias formas y combinaciones para
adaptarse a la configuración de la extremidad lesionada. Los ejemplos dE;! este tipo de
dispositivos incluyen férulas de vacío, almohadas, mantas, tablillas de cartón, férulas de
alambre con escalera y férulas metálicas moldeables recubiertas de espuma. Las férulas
moldeables son las más utilizadas para el tobillo, la muñeca y las lesiones de huesos largos.
• Las férulas de tracción están diseñadas para mantener una tracción mecánica en línea para
ayudar a realinear las fracturas. Se utilizan con más frecuencia para estabilizar las roturas de
fémur.
Se deben recordar cuatro puntos complementarios importantes al aplicar cualquier tipo de
férula:
l. Acolchar la férula para evitar el movimiento de la extremidad dentro del dispositivo; ayudar
a aumentar la comodidad del paciente, y prevenir las úlceras por presión.
2. Retirar las joyas y relojes para que no inhiban la circulación conforme continúa la
inflamación.
3. Evaluar las funciones neurovasculares distales al sitio de la lesión antes y después de aplicar
cualquier férula y periódicamente en lo subsecuente. Una extremidad sin pulso indica una
lesión vascular o un síndrome compartimenta, y el transporte rápido a una instalación
adecuada se convierte aún más en una prioridad.
4. Después del entablillado, considere elevar la extremidad, si es posible, para disminuir el
edema y el dolor pulsante. También se utilizan compresas frías o de hielo para disminuir el
dolor y la inflamación, y pueden ser colocadas en la extremidad ferulizada cerca del sitio de la
fractura bajo sospecha
Dislocación. Separación de un hueso de una articulación. Como regla general, si se sospecha
de una dislocación, se debe entablillar en la posición encontrada. La articulación se puede
manipular con suavidad para intentar devolver el flujo de sangre cuando el pulso es débil o
ausente.
Control del dolor
Los medicamentos para el dolor deben utilizarse con prudencia y de acuerdo con la tolerancia
del paciente. No es recomendable administrar analgésicos si:
l. El paciente presenta o desarrolla signos y síntomas de shock
2. El dolor se alivia significativamente con la estabilización y la férula
3. El paciente parece estar bajo la influencia de drogas o alcohol
Morfina: uso en pacientes con dolor de moderado intenso. En la administración intramuscular
o subcutánea. La dosis para adultos es de 10 mg por 70 kg de peso corporal. Agrava la
hipotensión
Fentanilo: tiene inicio rápido. La dosis típica de adultos es de 50 a 100 mcg; 1 a 2 mcg/kg es la
dosis común para niños. Los efectos adversos son semejantes a los de la morfina, pero las
contraindicaciones específicas incluyen alergia al fentanilo, lesión cerebral traumática con
posible aumento de la presión intracraneal, depresión respiratoria y pérdida de control de la
vía aérea.
Ketamina: La dosis inicial estándar es de 15 a 30 mg IV, 50 mg por vía intranasal (a través de
atomizador), o 50 a 75 mg por vía intramuscular para el control del dolor, aunque tal vez se
necesiten dosis más altas para los procedimientos con sedación en situaciones como la
intubación. Debido a que no causa hipotensión y, de hecho, aumenta la frecuencia cardiaca y
la tensión arterial, la ketamina se utiliza para proporcionar analgesia en pacientes con
disminución de la tensión arterial cuando no sea adecuado el uso de narcóticos. La evidencia
limitada sugiere que este agente aumenta la presión intracraneal y la presión intraocular.
Amputaciones
Los principios para el manejo de una parte amputada incluyen:

l. Limpiar la zona cercenada con un ligero lavado de solución de Ringer lactato (RL).

2. Envolver la parte en una gasa estéril humedecida con solución de RL y colocarla en una bolsa de
plástico o recipiente.

3. Después de etiquetar el contenedor, depositarlo en un recipiente externo lleno de hielo picado.

4. No congelar la porción colocándola directo sobre el hielo ni añadir otro refrigerante como hielo
seco.

5. Transportar la parte junto con el paciente al centro correspondiente más cercano.

Cuanto más tiempo permanezca la porción amputada sin oxígeno, menos probable será
recolocarla con éxito.

Tratamiento en fracturas

1. Inmivilizar con férula


2. Reduccion de la fractura y fijación interna quirúrgicamente (tutores internos)
3. Reduccion de la fractura y fijación interna quirúrgicamente (tutores externos)

Se debe al inmovilizar con férula:

1. Verificar que no exista déficit neurovascular


2. Si existe una angulación severa y los pulsos están ausentes, se debe realizar una tracción
para alinear los extremos oseos y descomprimir las estructuras neurovasculsres.
3. Las heridas abiertas deben lavarse y cubrirse con apósitos esteriles antes de colocar la
férula.
4. La férula debe colocarse de tal manera que se inmovilice una articulación por encima y por
debajo
5. La férula debe estar bien acolchonada y acobijada
6. No se debe tratar de introducir los extremos óseos que protruyen por la piel, puede
generar más daño.
7. Cuando hay una situación que amenace la vida del paciente es mejor llevarlo inmovilizarlo
8. Si se tiene dudas, inmovilice.

Luxaciones: cuando un hueso se ha desplazado de su base, suele suceder generalmente


por una fuerza que desgarra los ligamentos que mantiene los hueos en su sitio.
Se pueden clasificar en completas e incompletas.

Signos y síntomas:
Dolor agudo.
Impotencia funcional.
Aumento del volumen.
Deformidad cercana a una articulación.

Esguinces: cuando se sobre estiran los ligamentos de una articulación y tejido muscular. La
sangre y los fluidos se filtran a través de los vasos sanguíneos desgarrados y ocasionen
inflamación y dolor en área de lesión.

Clasificación:
Grado 1: distención de los ligamentos
Grado 2: ruptura parcial ligamentaria.
Grado 3: rompimiento total de los ligamentos.

Tratamiento: eliminar toda carga del tobillo, aplicar hielo, luego aplicar vendaje
compresivo y reposo.

Desagarros musculares. Ocurre cuando un musculo o tendón se estira y se rasga de su


punto de fijación.

Tratamiento: reposo, aplicar hielo, compresión con venda y elevación del miembro.

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