Historia de la lengua china
La mayoría de los lingüistas clasifican todas las variantes del chino como parte de la
familia lingüística sinotibetana y consideran que fue una lengua original, a la que
denominan proto-sinotibetana, similar a la proto-indoeuropea, y de la que descienden las
lenguas siníticas y las tibeto-burmanas. Las relaciones entre el chino y otras lenguas
sinotibetanas no están todavía claras y son objeto de estudio, en un intento de reconstruir
las lenguas proto-sinotibetanas. Bernhard Karlgren es el lingüista sueco que realizó una
de los primeros sistemas clasificatorios al que siguien varias revisiones.
El chino de hoy
La mayoría de los chinos que viven en el norte de China, en Sichuan y en la zona que va
desde el noreste (Manchuria) hasta el sudeste (Yunnan), hablan varios dialectos del
mandarín como lengua propia. El predominio del mandarín en el norte de China es una
razón puramente geográfica, sobre todo cuando hablamos de las llanuras de China del
norte. Por el contario, las montañas y los rios del sur han fomentado la diversidad
lingüística. La presencia del mandarín en Sichuan se debe a una plaga en el siglo XII.
Esta plaga, que pudo estar relacionada con la peste negra, despobló el área, lo que llevó
a un repoblamiento tardío de la zona norte de China.
Hasta mediados del siglo XX, la mayoría de los chinos que vivían en el sur de China no
hablaban nada de mandarín. No obstante, y a pesar de la mezcla de los oficiales y el
pueblo que hablaban dialectos chinos diferentes, el mandarín nanjing fue el dialecto
dominante durante el Impero Qing. Desde el siglo XVII, el Imperio estableció una serie de
academias ortográficas (zhengyin shuyuan) en un intento de crear una pronunciación que
se ajustase al beijing estándar (Beijing era la capital de Qing), pero estos intentos no
tuvieron mucho éxito. Durante los últimos 50 años de la dinastía Qing, a finales del [Link],
el mandarín nanjing estándar se reemplazó por el mandarín beijing en la corte. Para el
pueblo llano no existía un mandarín estándar único y se hablaban diferentes variedades
del mandarín. Los chinos del sur siguieron hablando sus dialectos regionales en su día a
día. Todo esto hizo que el mandarín beijing estándar estuviese muy limitado.
Esta situación cambió con la creación del sistema de educación primaria preparado para
enseñar mandarín, tanto en la república popular china como en la república de china. El
resultado de este sistema es que el mandarín se habla fluidamente en el continente chino
y en Taiwán. En Hong Kong el mandarín está tomando mucha fuerza, aunque la lengua
formal y de educación sigue siendo el cantonés.
1-. INTRODUCCIÓN
Lengua china, la lengua que se habla en China. Más de mil millones de sus habitantes, el
95% de la población, habla chino frente a las otras minorías que hablan idiomas de
diferentes familias lingüísticas, como el tibetano, el mongol, el lolo, el miao y el tai.
Además hablan chino las comunidades que han emigrado al Sureste asiático (Indonesia y
Singapur), América y a las islas Hawai. Esta lengua cuenta con mayor número de
hablantes que ninguna otra del mundo; le siguen el inglés y el español.
Por tratarse de una lengua dominante en el este de Asia, ha ejercido una poderosa
influencia sobre el léxico y la grafía de otras vecinas no pertenecientes al mismo grupo
lingüístico, como el japonés el coreano y el vietnamita. Se cree que hasta el siglo XVIII se
publicaban en chino más de la mitad de los libros que se imprimían en todo el mundo.
2-. CARACTERÍSTICAS GENERALES
El chino, el birmano y el tibetano, así como muchas lenguas que hablan pequeñas tribus
del sureste de Asia, pertenecen a la familia chinotibetana. Dejando aparte un léxico y
unos fonemas básicos, el chino y otras lenguas afines muestran unos rasgos que las
hacen muy diferentes de las occidentales: son monosilábicas, con escasísima flexión y
son tonales. Para señalar el significado diferente de las palabras de pronunciación igual
(homófonas) o parecida, las lenguas tonales les otorgan un tono distinto, —alto o bajo—,
o una entonación tonal, —ascendente, media o descendente—, que se convierten en
rasgos distintivos.
3-. LENGUAS Y DIALECTOS
Aunque la denominación de lengua china acoja a los dialectos mandarín, wu, xiang, yué,
min, kejia y gan, éstos presentan grandes diferencias entre sí. Las variaciones léxicas,
fonéticas y gramaticales existentes son de tal naturaleza que, si una persona habla un
dialecto determinado, puede entender o no a otra que hable uno distinto al suyo. El yué y
el cantonés, considerado como dialecto, suelen ser mutuamente inteligibles.
El chino posee muchos dialectos que se pueden clasificar en siete grandes grupos (véase
cuadro). Aunque empleen una forma de escritura común, sus hablantes no se pueden
entender entre sí y por esta razón se refieren a ellos como si se tratara de idiomas
distintos; las diferencias que existen en el léxico y la pronunciación son análogas a las
que ofrecen las lenguas románicas. Sin embargo, el hecho es que la mayoría de los
chinos hablan el mismo dialecto, el que los occidentales llaman mandarín; su
pronunciación normativa es la de Pekín. Además, el mandarín constituye la base de la
actual escritura vernácula, baihua, que sustituyó a la escritura clásica que se empleaba en
las escuelas a partir del 1917. Asimismo es la base de la lengua hablada oficial, el
putonghua, que se estableció como idioma oficial de todo el país en 1949. Por esta razón
desde Occidente se ve como una sola lengua china.
4-. EVOLUCIÓN DE LA LENGUA
A partir del chino arcaico (siglos VIII al III a.C.) cuyos fonemas se ha intentado reconstruir,
han ido surgiendo por evolución los actuales dialectos del chino (a partir del siglo XI d.C.).
En su etapa arcaica el chino era una lengua con mayor grado de flexión que la presente.
La etapa siguiente de la lengua, que ha sido bien estudiada, fue el chino antiguo (fechado
en torno al siglo XI d.C.). Por aquellas fechas, el rico sistema fonético del periodo arcaico
evolucionaba hacia una cierta simplificación, todavía muy alejada de la que muestran los
actuales dialectos. Por ejemplo, en el caso de los fonemas bilabiales, en el chino arcaico
existía la serie /p/, /ph/, /b/, /bh/, (donde debe entenderse la h como una aspiración suave
o áspera). En el sistema del chino antiguo la serie se convierte en /p/,/ph/ y /bh/; en tanto
que en el mandarín ha quedado reducida a /p/ y /ph/,(que se representan en la escritura
por b y p respectivamente.
En el mandarín contemporáneo la sílaba está formada, al menos, por el llamado elemento
final, concretamente una vocal (a, e) o una semivocal (i, u) o una combinación de ambos
tipos (un diptongo o un triptongo), que tienen una altura tonal y una entonación
ascendente, media o descendente, y en ocasiones una consonante final que sólo puede
ser: n, ng o r. Sin embargo, en el periodo antiguo podían ser consonantes finales de
sílaba: p, t, k, b, d, g y m.