Leng. Esp 4 Sec.
Leng. Esp 4 Sec.
Ilustración: Ruddy Núñez, José Amado Polanco, Tulio Matos y Guillermo Pérez.
Ilustración de portada: José Amado Polanco.
Equipo técnico:
• Corrección de estilo: Andrés Blanco Díaz y Mirtha González Gutiérrez
• Diseño gráfico: Nayrobis Espinal Tolentino
• Separación de color: José Morales Peralta y César Matías Peguero
Registro Industrial:58-347
Impreso en República Dominicana
Printed in Dominican Republic
Cuaderno
de actividades
PROYECTO
SABER
HACER
3 Siguiendo instrucciones
Ficha 9. Competencia lectora: El barco se hunde 16
Ficha 10. Comprensión lectora 18
Ficha 11. Gramática: Oraciones predicativas 20
Ficha 12. Ortografía: Casos especiales
de palabras compuestas 21
2
4 ¿Sobre qué trata? Páginas
5 Vidas de novela
Ficha 17. Competencia lectora: Raza de bronce 28
Ficha 18. Comprensión lectora 30
Ficha 19. Gramática: El sujeto 32
Ficha 20. Ortografía: La concordancia en la lengua 33
6 Sentir en verso
Ficha 21. Competencia lectora: El profesor de música 34
Ficha 22. Comprensión lectora 36
Ficha 23. Gramática: El enunciado y sus clases 38
Ficha 24. Ortografía: Tilde en por qué y porqué 39
3
Texto narrativo
1 Agnódice
En las viejas crónicas de la antigüedad, se cuenta la vida de Agnódice, la primera
mujer médico de la historia.
Agnódice fue una niña curiosa, de fuerte carácter y con un insaciable interés por
las cuestiones científicas.
—Déjalo ya, hija —suplicaba el padre ante las interminables preguntas de la
pequeña.
Con el tiempo, Agnódice se convirtió en una joven rebelde e inteligente. Ex-
traordinariamente sensible al sufrimiento de sus semejantes, la muchacha ali-
mentó un sueño escandaloso para la sociedad de la época. Un día, se decidió a
compartir aquellos planes con su padre:
—Quiero estudiar Medicina, padre.
—¿Te has vuelto loca, hija? ¡Sabes que esos estudios están prohibidos a las
mujeres!
—Muy bien. Pues me haré pasar por un hombre —replicó ella.
De nada sirvieron los esfuerzos de su progenitor por hacerla desistir.
Para Agnódice, ser médico era una excelente manera de ayudar a los
demás, sobre todo a las mujeres. Y es que, en la sociedad ateniense de su
tiempo, no estaba muy bien visto que las mujeres acudieran al médico, y
ellas mismas sentían vergüenza de ser examinadas por un hombre. Esa era
la razón por la que muchas morían sin asistencia durante los partos y po-
nían en peligro la vida de sus hijos recién nacidos. Solo en situaciones
graves, los médicos eran avisados para atender a alguna mujer.
Decidida a cumplir su sueño, una noche, Agnódice se vistió como un
varón y partió hacia Alejandría para estudiar Medicina.
Allí vivió años difíciles y apasionantes. Por un lado,
tuvo que hacer esfuerzos para ocultar su identidad
y poder relacionarse con sus compañeros varo-
nes. Por otro, obtuvo la satisfacción de instruir-
se en una materia que le entusiasmaba y para la
que demostró estar muy capacitada.
Tras concluir sus estudios, Agnódice regresó a
Atenas para ejercer como médico. Por su-
puesto, no podía desvelar su condición de
mujer, así que se siguió vistiendo y
comportando como un hombre.
Un día, mientras paseaba, la joven
oyó unos lamentos que procedían
del interior de una casa.
4
Ficha 1: Competencia lectora
1
5
COMPRENSIÓN LECTORA
4 ¿Qué elementos del texto hacen referencia al tiempo y lugar en que ocurren los hechos?
6
Ficha 2: Comprensión lectora 1
8 ¿Estás de acuerdo con la afirmación “Agnódice fue una mujer muy importante”?
Da tus razones.
9 ¿Qué piensas de las personas que, a semejanza de Agnódice, vencen toda clase
de obstáculos para lograr sus metas?
10 Pregunta a diferentes personas de tu entorno qué mujeres célebres conocen y por qué
se les considera así. ¿Qué piensas sobre lo que hicieron?
7
GRAMÁTICA Ficha 3: Lenguaje verbal y no verbal
Una profesora le dice a sus estudiantes: “Muéstrenme las tareas en sus cuadernos”
e indica con un dedo el pizarrón.
Un niño les dice a sus padres, cuando ellos le preguntan si ya ha completado la tarea:
“¡No!”, mientras sacude la cabeza negativamente.
¡Piiiiii!
¡Piiii!
3 Explica qué clase de información puedes obtener de las siguientes expresiones corporales.
Un niño pequeño llora y señala con su dedo una pelota.
Una joven baja la cabeza mientras su madre, muy seria, sostiene en sus manos
el reporte notas.
Como él estuvo viéndola desde que llegó, acercosele para darle la bienvenida.
—Sientase como en su casa, estimada señora— le dijo—, me enorgullece recibirla...
—Dejese de formalismos, querido Víctor— interrumpióle ella, —me parece
que hemos vivido mucho tiempo juntos como para tratarnos tan fríamente.
Detuvose entonces el tiempo para ambos, y recordaronse en la vieja casa
de los abuelos que derrumbóse hacía más de un año.
Me llamó
La olvidó
10
Ficha 5: Competencia lectora
2
11
COMPRENSIÓN LECTORA
2 ¿Qué o quién debía de haberse estado escondiendo justo en las montañas detrás
del protagonista?
Problema
o nudo
6 ¿Por qué Smithy pidió a Kenny que se quedara quieto y siguiera hablando?
7 ¿En qué parte del texto te das cuenta de que ya pasó el peligro?
12
Ficha 6: Comprensión lectora 2
8 ¿Qué quiso decir el protagonista con la siguiente expresión: “De repente me vino
una imagen de más Kennys”? Marca.
Que al igual que Kenny podía haber otros niños afectados por la tormenta.
9 Describe con otros adjetivos, según lo que se desprende del texto, la situación
psicológica y física de Kenny después de haber sido rescatado. Justifica tu elección.
, porque
, porque
, porque
, porque
11 Smithy reconoce que estaba asustado. ¿Puede una persona asustada tener
un comportamiento heroico? Razona tu respuesta.
12 ¿Qué opinión te merece el contenido y la forma del texto que has leído?
13
GRAMÁTICA Ficha 7: Oraciones copulativas y predicativas
He la solución a tu problema.
una rueda de repuesto.
¡ , pero cómo puedes ser así!
No vayas o acabarás como tu prima Isabel.
Me pregunto si gente que vaya por de ese modo.
¡ !, ¿no vas a decir de lo que ?
¿Has visto por un suape para limpiar?
Durante el verano no que ir a trabajar por la tarde.
¿ más huevos?
En esa tienda no buenos productos.
¡Quédate ! te vendré a recoger después.
¡ ! qué suerte. Te encontré.
3 El barco se hunde
16
Ficha 9: Competencia lectora
3
17
COMPRENSIÓN LECTORA
1 Completa la tabla de acuerdo con la forma como reaccionan los diferentes tripulantes
del barco ante su inminente hundimiento.
Personajes Reacciones
Teniente primero
Capitán
Marineros rasos
2 Lee las entradas del diccionario y subraya el significado que tienen las palabras resaltadas
en los siguientes enunciados.
“Puede afirmarse que el barco, si es que está yéndose
a pique, lo estaba haciendo desde que fue botado”.
Botar. 1. tr. Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo.
2. tr. Echar al agua un buque haciéndolo resbalar
por la grada después de construido o carenado.
3. tr. Lanzar contra una superficie dura una pelota
u otro cuerpo elástico para que retroceda con impulso.
4. tr. Mar. Echar o enderezar el timón a la parte
que conviene, para encaminar la proa al rumbo
que se quiere seguir.
“En la santabárbara dieron con un viejo lobo de mar
fumando su pipa”.
Santabárbara. 1. f. Mar. Pañol o paraje destinado en las embarcaciones para custodiar
la pólvora. 2. f. Mar. Cámara por donde se comunica o baja a este pañol.
3 Analiza y responde.
Según la filosofía que tiene el capitán acerca de la vida, ¿el ser humano es optimista
o pesimista? Justifica tu respuesta.
¿Por qué razón el capitán se asombra de la actitud del viejo lobo de mar?
18
Ficha 10: Comprensión lectora 3
6 Repasa los diálogos del cuento e identifica la intervención que sustenta la siguiente
idea: Si estamos ante una muerte segura, da lo mismo si vestimos nuestras mejores
galas o estamos completamente impresentables. Luego, cópiala aquí.
19
GRAMÁTICA Ficha 11: Oraciones copulativas
El gato de María
El gato de María era blanco y marrón.
Parecía un pequeño tigre bicolor.
Estaba dormido sobre el almohadón.
Describe un animal que conozcas empleando solo oraciones copulativas.
2 Completa el siguiente texto utilizando verbos apropiados que indiquen acción o proceso,
evitando construir oraciones copulativas:
Elige cuatro verbos del texto anterior e indica el sujeto al que hace referencia
su acción o proceso.
Hebaristo, el sauce
4 que murió de amor
Inclinado al borde de la parcela, rodeado de yerbas santas y llantenes, viendo co-
rrer entre sus raíces el agua fría y turbia de la acequia, aquel árbol corpulento y
lozano aún, debía llamarse Hebaristo y tener treinta años. Debía llamarse Hebaris-
to y tener treinta años, porque tenía el mismo aspecto cansado y pesimista del jo-
ven farmacéutico de “El amigo del pueblo”, establecimiento de venta de medici-
nas que se hallaba en la esquina de la plaza de Armas, junto al concejo provincial.
Digo que el sauce era joven, de unos treinta años y se llamaba Hebaristo porque,
como el farmacéutico, tenía el aire taciturno, y aunque durante el día parecía ale-
grarse con la luz del sol, al llegar la tarde caía sobre ambos una tan manifiesta
melancolía y un tan hondo dolor silencioso, que eran “de partir el alma”. Heba-
risto y el farmacéutico corrían la misma suerte..
Evaristo Mazuelos, el farmacéutico de la aldea, y Hebaristo, el sauce de la parce-
la, eran dos vidas paralelas; dos cuerdas de una misma arpa; dos ojos de una
misma misteriosa cabeza; dos brazos de una misma desolada cruz; dos estrellas
insignificantes de una misma constelación. Mazuelos era huérfano y guardaba,
al igual que el sauce, un vago recuerdo de sus padres.
Mazuelos se había enamorado de la hija del juez de primera instancia, una joven
de alegre semblante, delgada, de ojos vivaces, nariz respingada y cabello de
achiote, vestido a pintitas blancas sobre una muselina azul, que pasó un mes y
días en la aldea, y que allí se hubiera quedado toda la vida, si su padre, el doctor
Carrizales, no le hubiera caído mal al secretario de la subprefectura, un tal De la
Haza, que era también redactor de La Voz Regionalista. El doctor Carrizales tuvo
que salir de la aldea a raíz de un artículo editorial de La Voz Regionalista titulado
“¿Hasta cuándo?”, en el que De la Haza atacaba duramente al juez y a su familia.
La hija del juez había sido el único amor del farmacéutico, cuyos treinta años se
deslizaron esperando a la bienamada. Blanca Luz era, pues, un anhelo del far-
macéutico y la realización de un viejo sueño poético.
Aquel sauce, como el farmacéutico de “El amigo del pueblo”, sentía desde
muchos años atrás la necesidad de un afecto. Hebaristo sabía que en el pico
de los colibríes debía venir el polen de su amor, pero los sauces que el
destino le deparaba debían estar muy lejos, porque pasó la primavera y
el beso del dorado polen no llegó hasta sus ramas florecidas.
Hebaristo, el sauce de la parcela, comenzó a secarse del
mismo modo que el joven y achacoso farmacéu-
tico de “El amigo del pueblo”.
22
Ficha 13: Competencia lectora
4
23
COMPRENSIÓN LECTORA
4 ¿Por qué al inicio del cuento el narrador afirma que aquel árbol corpulento y lozano
aún, debía llamarse Hebaristo y tener treinta años?
24
Ficha 14: Comprensión lectora 4
De partir el alma:
Ciudadano íntegro:
Cuenta lo que les sucede a los personajes, pero no participa en los hechos.
9 ¿La historia que presenta el cuento puede darse en la realidad? ¿Crees que actualmente
pueden existir personas como Evaristo Mazuelos? ¿Por qué?
25
GRAMÁTICA Ficha 15: Oraciones impersonales
1 Las siguientes oraciones no tienen sujeto léxico. Indica cuáles de ellas son impersonales.
2 En cada par de oraciones, marca con una C la que es correcta y con una I la incorrecta.
Lo di un regalo.
Le di un regalo.
Lo hice mejor.
Le hice mejor.
Le presté mi libro.
Lo presté mi libro.
3 Indica los casos de leísmo, laísmo o loísmo que se dan en estas oraciones.
Luego, en los casos en que sea necesario, escribe debajo la versión correcta.
5 Raza de bronce
El rojo dominaba en el paisaje.
Fulgía el lago como un ascua a los reflejos del sol muriente, y, tintas en rosa, se
destacaban las nevadas crestas de la cordillera por detrás de los cerros grises
que enmarcan al Titicaca, poniendo blanco festón a su cima angulosa y resque-
brajada, donde se deshacían los restos de nieve que recientes tormentas acumu-
laron en sus oquedades.
De pie sobre un peñón enhiesto, en la última plataforma del monte, al socaire de
los vientos, avizoraba la pastora los flancos abruptos del cerro, y su silueta se
destacaba nítida sobre la claridad rojiza del crepúsculo, acusando los contornos
armoniosos de su busto.
Era una india fuerte y esbelta. Caíale la oscura cabellera de reflejos azulinos en
dos gruesas trenzas sobre las espaldas, y un sombrerillo pardo con cinta negra
le protegía el rostro requemado por el frío y cortante aire de la sierra. Su saya de
burda lana oscilaba al viento, que silbaba su eterna melopea en los pajonales
crecidos entre las hiendas de las rocas, y era el solo ruido que acompañaba el
largo balido de las ovejas.
Inquieta, escudriñaba la zagala. No ha rato, al reunir su majada para conducirla
al redil, había echado de ver que faltaba uno de sus carneros, y aunque no temía
la voracidad de ninguna fiera ni la rapacidad de malhechores, recelaba que fue-
se incorporado a los hatos de la hacienda colindante, hechos a merodear en los
flancos de la colina a orillas del lago o a la vera de los linderos marcados por hi-
tos de adobes o pircas de rocalla, y ya harto conocía el ingrato rondar por entre
gente agriada con pleitos, a cada instante suscitados por la posesión de ejidos
que los terratenientes aún no habían deslindado.
La noche se echaba encima y pronto se haría difícil ordenar la marcha del
rebaño. Al pensar en esto, dejó la zagala sus ovejas bajo el ojo vi-
gilante de Leke, el lanudo y pequeño can, y se dirigió a las ro-
cas que en gradiente coronaban la cima del cerro, cuyos
flancos se bañan por un lado en la transparente linfa del
lago, y del otro, se tienden con suave declive hacia la lla-
nura, limitada a lo lejos por colinas chatas y altozanos y
surcada en medio por la quiebra de un río.
Volvió a trepar a lo alto de una empinada roca, y desde
esa atalaya tendió los ojos en torno. El lago, desde esa
altura, parecía una enorme brasa viva. En medio de la
hoguera saltaban las islas como manchas negras, dibu-
jando admirablemente los más pequeños detalles de
sus contornos; y el estrecho de Tiquina, encajonado al
fondo entre dos cerros que a esa distancia fingían mu-
ros de un negro azulado daba la impresión de un río de
28
Ficha 17: Competencia lectora
5
29
COMPRENSIÓN LECTORA
2 Busca en el texto las descripciones que hace el autor de los siguientes lugares,
y escríbelas debajo de cada uno de ellos.
El Titicaca al atardecer
El estrecho de Tiquina
La cueva
Melopea:
Socaire:
Festón:
Ejido:
Enhiesto:
Alguna vez, en horas de tormenta, cuando el rayo hiende las rocas, aúlla el viento y se
desatan cataratas de lluvia sobre las alturas, Wata-Wara había profanado su misterio para
expulsar a sus bestias refugiadas en el pavoroso antro.
30
Ficha 18: Comprensión lectora 5
un tipo de aves.
31
GRAMÁTICA Ficha 19: El sujeto
1 Ordena las siguientes palabras y escribe una oración. Luego, subraya el sujeto
de cada una de ellas.
incluían la tarjetas de invitación todas dirección del recepciones salón las de
grupo mi incluye los de colección favorito más últimos reconocidos éxitos mi videos
Diego Alatriste, veterano de los tercios de Flandes, vive en Madrid. Este aventurero se gana
la vida como espadachín a sueldo. Nuesto protagonista y otro mercenario aceptan asustar
a dos ingleses a su llegada a Madrid. Pero, fray Emilio Bocanegra exige otro castigo más
cruel para estos dos ingleses. A partir de este momento, Alatriste se ve envuelto en una
conspiración de insospechado alcance.
6 El profesor de música
Simón carraspeó para aclararse la voz. Yo nací en París, en el barrio de Ménil-
montant, donde mis padres, recién llegados de Polonia, eran sastres. Como mu-
chos judíos emigrados en aquella época, mis padres trabajaban mucho y noso-
tros, chiquillos aún, pasábamos la mayor parte del tiempo en la calle. Viéndome
ahora no pueden imaginar lo travieso y peleón que era, así que mi madre, para
calmarme y porque siempre había soñado tener un hijo violinista, se mató a tra-
bajar para regalarme un violín y ponerme un profesor particular. Yo tenía ocho
años y aquello fue toda una revelación para mí. Mi profesor era un viejo ruso,
alcohólico, genial y profundamente antisemita.
Jamás supe cómo mi madre dio con él y por qué él me había aceptado como alumno,
a mí, un mocoso judío, de rodillas desolladas, cuando tenía en su casa muchachos
ricamente vestidos que me miraban por encima del hombro. El hecho es que se con-
sagró enteramente a enseñarme su arte, y yo, año tras año, nunca le decepcioné.
Trabajábamos a veces hasta muy tarde, y la noche del 15 de julio de 1942, se había
quedado dormido en casa, en el sofá del salón. Pensando que una vez más dormía la
embriaguez, quise salir pies en polvorosa para volver a casa. Entonces me dijo:
— ¡Quédate aquí, Klein! No merrrrece la pena volverrrr a tu casssa. ¡Tus pa-
dresssss idosss! ¡Todosss los judíos idossss! [...]
Pasé un año entero en su casa, tocando el violín y paseando sin preocuparme lo
más mínimo por aquel París en guerra, invadido por los boches. Por la calle, me
cruzaba con gente que me sonreía y pasaba su mano por mi cabeza amistosa-
mente. Y cada vez que hacían esto, yo deseaba que esa mano, pasada por la ca-
beza de un niño judío, se infectara y se cayera del brazo.
Durante ese año hice enormes progresos con el violín. Era un pequeño virtuoso,
sin saberlo, por supuesto, pues mi querido profesor no me hizo jamás el menor
cumplido. Curiosamente fue un oficial alemán quien, subyugado, gritó: «¡Pero si
es un virtuoso!».
Fue a mi llegada a Auschwitz, a finales de 1943.
Había cometido una imprudencia. No había podido resistir las ganas de
volver a mi casa. Sin la menor precaución, pasé delante de la portería;
la portera tenía las narices pegadas al cristal. Subí despacio las escale-
ras que llevaban a nuestro piso.
La placa que tenía nuestro nombre había sido arrancada y reemplazada
por otra. Iba a llamar cuando la portera me atrapó y, agarrándome enér-
gicamente por el brazo, me hizo bajar las escaleras de dos en dos.
—Lárgate —dijo, escupiéndome a la cara—, ¡no se te ha per-
dido nada por aquí! ¡Ya no hay nadie! ¡Ya no hay
judíos aquí, granuja! ¿Dónde está tu estrella?
34
Ficha 21: Competencia lectora
6
35
COMPRENSIÓN LECTORA
Comprendemos
1 Contestas las preguntas, de acuerdo con la información que brinda el texto.
¿Quién es el protagonista?
En la calle. En Drancy.
El 15 de julio de 1942.
Causas Efectos
36
Ficha 22: Tilde en por qué y porqué 6
“Cada vez que hacían esto, yo deseaba que esa mano, pasada
por la cabeza de un niño judío, se infectara y se cayera del brazo”.
6 Consulta y responde.
¿En qué año el ejército alemán invadió Francia? Narra algún hecho histórico curioso.
37
GRAMÁTICA Ficha 23: El enunciado y sus clases
1 Imagina que estás ayudando a tus padres a buscar un apartamento. Para ello debes unir
cada anuncio con su tablón, fijándote en la modalidad del enunciado.
¿Compartirías
apartamento con dos EXHORTATIVA
estudiantes extranjeras?
Busco apartamento
para compartir.
INTERROGATIVA
¡Qué apartamento
tan barato se alquila! DE PROBABILIDAD
2 Inventa una historia en forma de diálogo en la que utilices las siete modalidades
del enunciado.
1 Lee el texto y subraya con rojo las palabras porqué, porque, por qué y observa
en qué casos se utilizan.
3 Subraya las palabras porque, por qué y porqué mal escritas en el texto.
Escríbelas correctamente al lado de la oración.
La tortuga gigante
El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más
lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le
hacía bien. Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba.
Comía pájaros y bichos del monte, que cazaba con la es-
copeta, y después comía frutas. Dormía bajo los árboles y,
cuando hacía mal tiempo, construía en cinco minutos una
ramada con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fu-
mando, muy contento en medio del bosque que bramaba
con el viento y la lluvia.
Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo
llevaba al hombro. Había también agarrado, vivas, muchas
víboras venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate,
porque allí hay mates tan grandes como una lata de quero-
sene. El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y
tenía apetito. Precisamente un día en que tenía mucha ham-
bre, porque hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla
de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una
tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una
pata y sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre, el tigre
lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él.
Pero el cazador, que tenía una gran puntería, le apuntó entre
los ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan
grande que él solo podría servir de alfombra para un cuarto.
— Ahora —se dijo el hombre— voy a comer tortuga, que es VOCABULARIO
una carne muy rica. ramada: Cobertizo hecho
Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya heri- de ramas de árboles.
da, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza bramar: Hacer gran ruido.
colgaba casi de dos o tres hilos de carne. querosene: Fracción del
Quiroga, H. (1987). Cuentos de la selva. petróleo natural que se
Buenos Aires: Ediciones Colihue. (Fragmento). utiliza como combustible.
40
2 De acuerdo con lo leído, ¿de qué se alimentaba el hombre?
a. De pájaros y bichos.
b. De semillas y bichos.
41
EVALUACIÓN TIPO PISA 2
Vivir intensamente
Uno de los mitos más dañinos para la juventud es el
de “vivir intensamente”. Por vivir intensamente sue-
le entenderse pasar mucho tiempo en la calle e ir
de un lado a otro bebiendo cosas que dan ardor de
estómago. En mi juventud también fuimos víctimas
de la necesidad de vivir intensamente. “Vive depri-
sa, muere joven y haz un cadáver bonito”, rezaba
un eslogan de la época.
El problema es que vivir deprisa no garantiza morirse
antes. La mayoría de la gente que vivía deprisa conti-
núa viva, pero con úlcera de estómago o piedras en
el riñón. Además, no quieren ni oír hablar de la muer-
te. Vivir intensamente no significa nada. En todo caso
no significa, como creen algunos, tomar muchos aviones. Durante una época me bajaba
de un avión y me subía en otro y era la vida menos intensa que cabía imaginar. La intensi-
dad llegaba cuando menos la esperaba y en los lugares más sorprendentes.
Un día bajando las escaleras de un ministerio me crucé con un individuo cuya mirada
no he logrado olvidar. Se detuvo delante de mí y estuvo unos segundos observándome.
Aquello fue muy intenso, aunque no sé por qué.
Los sucesos más importantes de la vida son absurdos. El sentido es un adminículo digno de
un “todo a cien”. Las personas que presumiblemente han vivido de forma intensa te cuen-
tan sus correrías a modo de historia. Quiere decirse que han necesitado hacer una recons-
trucción que dota de coherencia a lo incoherente. Las mejores conquistas amorosas, por
citar un campo que todo el mundo suele considerar excitante, son siempre casuales.
Es el recuerdo lo que lo convierte en una novela. Los profesores aseguran que los jóve-
nes no comprenden los procesos históricos, pero quién los comprende.
La historia de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza, de modo que lo raro es com-
prenderlos. Escribimos y leemos novelas porque nos vuelve locos aquello de lo que
carecemos: el sentido. La vida es lo contrario de una novela: le sobran casi todas las
páginas y si hay alguna imprescindible, no sabemos cuál es.
Aceptar la falta de sentido: eso es vivir intensamente.
Juan José Millás, El País (online).
Disponible en: [Link]
42
1 De acuerdo con lo leído, ¿cuál es el propósito comunicativo del texto?
a. Exponer las razones por las que los jóvenes llevan una vida intensa.
b. Exhibir una explicación sobre los elementos absurdos de la vida intensa.
c. Señalar los hechos que provocan que la vida no tenga sentido cuando es intensa.
d. Presentar una opinión sobre el significado que adquiere la vida cuando es intensa.
2 Hacia el final del texto, el emisor dice: “La historia de la humanidad no tiene
ni pies ni cabeza”. ¿Qué quiere decir con esto?
43
EVALUACIÓN TIPO PISA 3
44
1 De acuerdo con el texto, ¿por qué tenemos que cuidar el agua?
a. Porque el ser humano ha derrochado mucha agua potable.
b. Porque no se conoce la forma de producir más agua potable.
c. Porque el agua para el consumo humano alcanza solo el 0,3 % del agua total.
d. Porque no se puede depurar el agua salada, que equivale al 99,7 % del agua total
2 De acuerdo con lo leído, ¿qué se quiere conseguir con el texto?
a. Fomentar una actitud responsable al consumir agua potable.
b. Enseñar cómo ahorrar agua y evitar gastos excesivos en pagos.
c. Impulsar el desarrollo de una conciencia ecológica basada en el respeto.
3 ¿Cuál es la función comunicativa de la imagen que se ubica al costado del título?
a. Simbolizar el sentido de ahorrar agua.
b. Representar un modo de cortar el agua.
c. Ejemplificar una forma de ahorrar agua.
4 Según lo leído, ¿cuál es la función discursiva que predomina en el texto?
a. Narrar.
b. Explicar.
c. Describir.
5 La apelación directa por medio de formas verbales imperativas como “ciérrala”,
“utilízala”, “úsala”, tiene como principal propósito:
a. llegar especialmente a un público infantil y juvenil.
b. acusar al lector de no hacer lo que el texto indica.
c. hacer que el texto tenga la forma de una solicitud.
d. que el lector se sienta interpelado y llamado a la acción.
6 Respecto a lo leído, ¿cuál es la relación que se produce entre las imágenes
y las viñetas del texto?
a. Las imágenes desarrollan los conceptos enunciados en las viñetas.
b. Las imágenes simbolizan los mandatos presentados en las viñetas.
c. Las imágenes representan los contenidos formulados en las viñetas.
d. Las imágenes refuerzan los procedimientos expuestos en las viñetas.
45
EVALUACIÓN TIPO PISA 4
Cartas al Director
En contestación a la carta de Eva Peña, le diré que los carteros de este país realizan su trabajo de
acuerdo a unas normas, entre las que no está burlarse de las personas ni negarle su correo. Al
contrario, intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, ya que formamos parte del barrio en
el que repartimos y conocemos bien el vecindario. En cuanto a las reclamaciones, se puede lla-
mar al 902 197 197, o bien a través de nuestra web y poner cuantas reclamaciones se quiera y le
serán contestadas por carta. De todas formas, si ella ha tenido un problema, debe identificarlo de
forma concreta y no empezar a demonizar a todo un colectivo de carteros que no incumple con
su trabajo, ya que lo realiza con un alto porcentaje de entrega efectiva, sin ofender ni amenazar, y
que, al contrario, se siente querido y plenamente integrado en la vida del barrio.
Adolfo Fernández Chaves. Cantabria, España.
En relación con una carta publicada en esta sección sobre Correos quisiera aportar mi opinión
personal. Presto mis servicios a Correos como repartidor a pie (El cartero). De entrada, no acabo
de ver la relación que hace esta indignada mujer con el mal servicio prestado por un cartero; hay
que aclarar que en Correos la mayoría de los empleados no somos funcionarios, por lo tanto
estamos sujetos a cualquier tipo de ajustes y despidos.
Por otra parte, puedo asegurar que, en mi equipo, a pesar de los recortes salariales, de la reduc-
ción de personal, de alargarnos el recorrido, nos desvivimos por prestar un buen servicio público
y de calidad. Es más, Correos tiene unos mecanismos de verificación y disciplinarios en casos
como el descrito.
Andrés Pena Casas. Bilbao, España.
El País (online). Disponible en: [Link]
46
3 El contenido de estas cartas permite inferir que Eva Peña había criticado
a los carteros basándose en:
a. la experiencia con un cartero que la ofendió y le negó su correo.
b. los carteros cuentan con normas claras con las que cumplen adecuadamente.
c. las normas no son necesarias, pues los carteros actúan siempre correctamente.
d. no hay normas para los carteros, pero sí sanciones para quienes actúan
de manera inadecuada.
5 Adolfo Fernández menciona los vecindarios en que trabajan los carteros para destacar:
a. los extensos recorridos que los carteros deben llevar a cabo a diario.
b. la integración de los carteros a las comunidades con las que trabajan.
c. la existencia, en cada barrio, de lugares en los que pueden realizarse los reclamos.
47