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Leng. Esp 4 Sec.

Lengua Española

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El Cuaderno de actividades Lengua Española 4, del Proyecto SABER HACER, del Segundo Ciclo

de la Educación Secundaria, es una obra colectiva creada, concebida y diseñada


por el equipo de investigaciones pedagógicas de Editorial Santillana, S. A.,
en la República Dominicana, bajo la dirección editorial de CLAUDIA LLIBRE.

Su creación y desarrollo ha estado a cargo del siguiente equipo:

Texto: Madeleine Permuy Leyva y Jorge Luis Zamora Mato

Ilus­tra­ción: Ruddy Núñez, Jo­sé Ama­do Po­lan­co, Tulio Matos y Guillermo Pérez.
Ilus­tra­ción de portada: Jo­sé Ama­do Po­lan­co.

Fotografía: [Link] y Archivo Santillana

Equipo técnico:
• Corrección de estilo: Andrés Blanco Díaz y Mirtha González Gutiérrez
• Diseño gráfico: Nayrobis Espinal Tolentino
• Separación de color: José Morales Peralta y César Matías Peguero

Director de Arte y Producción: Moisés Kelly Santana


Subdirectora de Dirección de Arte: Lilian Salcedo Fernández

Editor: Jorge Luis Zamora Mato

Primera edición 2018


©2018 by Santillana, S. A.
Editado por Santillana, S. A.
Calle Juan Sánchez Ramírez No. 9, Gascue.
Apartado Postal: 11-253 • Santo Domingo, República Dominicana.
Tels. (809) 682-1382 / 689-7749. Fax: (809) 689-1022
Web site: [Link]

Registro Industrial:58-347
Impreso en República Dominicana
Printed in Dominican Republic

De­po­si­ta­do de con­for­mi­dad con la Ley.


Queda rigurosamente prohibida, sin au­to­ri­za­ción es­cri­ta de los ti­tu­la­res del Copy­right,
ba­jo las san­cio­nes es­ta­ble­ci­das en las le­yes, la re­pro­duc­ción to­tal o par­cial de es­ta obra
por cual­quier me­dio o pro­ce­di­mien­to, comprendida la re­pro­gra­fía y el tra­ta­mien­to in­formá­ti­co,
y la dis­tri­bu­ción en ejem­pla­res de ella me­dian­te al­qui­ler o prés­ta­mo pú­bli­cos.

La presente edición se ha realizado de acuerdo


con las últimas normas ortográficas aprobadas
por la Real Academia Española (RAE).
Lengua Española 4
SEGUNDO CICLO
SECUNDARIA

Cuaderno
de actividades

PROYECTO
SABER
HACER

Portadillas_Cuad_L_Esp_4_5_S_H.indd 1 22/1/18 12:44


ÍNDICE

1 Un buen argumento Páginas

 Ficha 1. Competencia lectora: Agnódice 4


 Ficha 2. Comprensión lectora 6
 Ficha 3. Gramática: Lenguaje verbal y no verbal 8
 Ficha 4. Ortografía: Pronombres enclíticos 9

2 El arte de narrar sucesos


 Ficha 5. Competencia lectora: Una historia en bicicleta 10
 Ficha 6. Comprensión lectora 12
 Ficha 7. Gramática: Oraciones copulativas o atributivas 14
 Ficha 8. Ortografía: Ortografía de las palabras 15

3 Siguiendo instrucciones
 Ficha 9. Competencia lectora: El barco se hunde 16
 Ficha 10. Comprensión lectora 18
 Ficha 11. Gramática: Oraciones predicativas 20
 Ficha 12. Ortografía: Casos especiales
de palabras compuestas 21

2
4 ¿Sobre qué trata? Páginas

 Ficha 13. Competencia lectora: Hebaristo, el sauce


que murió de amor 22
 Ficha 14. Comprensión lectora 24
 Ficha 15. Gramática: Oraciones impersonales 26
 Ficha 16. Ortografía: Leísmo, laísmo, loísmo 27

5 Vidas de novela
 Ficha 17. Competencia lectora: Raza de bronce 28
 Ficha 18. Comprensión lectora 30
 Ficha 19. Gramática: El sujeto 32
 Ficha 20. Ortografía: La concordancia en la lengua 33

6 Sentir en verso
 Ficha 21. Competencia lectora: El profesor de música 34
 Ficha 22. Comprensión lectora 36
 Ficha 23. Gramática: El enunciado y sus clases 38
 Ficha 24. Ortografía: Tilde en por qué y porqué 39

EVALUACIONES TIPO PISA 40

3
Texto narrativo

1 Agnódice
En las viejas crónicas de la antigüedad, se cuenta la vida de Agnódice, la primera
mujer médico de la historia.
Agnódice fue una niña curiosa, de fuerte carácter y con un insaciable interés por
las cuestiones científicas.
—Déjalo ya, hija —suplicaba el padre ante las interminables preguntas de la
pequeña.
Con el tiempo, Agnódice se convirtió en una joven rebelde e inteligente. Ex-
traordinariamente sensible al sufrimiento de sus semejantes, la muchacha ali-
mentó un sueño escandaloso para la sociedad de la época. Un día, se decidió a
compartir aquellos planes con su padre:
—Quiero estudiar Medicina, padre.
—¿Te has vuelto loca, hija? ¡Sabes que esos estudios están prohibidos a las
mujeres!
—Muy bien. Pues me haré pasar por un hombre —replicó ella.
De nada sirvieron los esfuerzos de su progenitor por hacerla desistir.
Para Agnódice, ser médico era una excelente manera de ayudar a los
demás, sobre todo a las mujeres. Y es que, en la sociedad ateniense de su
tiempo, no estaba muy bien visto que las mujeres acudieran al médico, y
ellas mismas sentían vergüenza de ser examinadas por un hombre. Esa era
la razón por la que muchas morían sin asistencia durante los partos y po-
nían en peligro la vida de sus hijos recién nacidos. Solo en situaciones
graves, los médicos eran avisados para atender a alguna mujer.
Decidida a cumplir su sueño, una noche, Agnódice se vistió como un
varón y partió hacia Alejandría para estudiar Medicina.
Allí vivió años difíciles y apasionantes. Por un lado,
tuvo que hacer esfuerzos para ocultar su identidad
y poder relacionarse con sus compañeros varo-
nes. Por otro, obtuvo la satisfacción de instruir-
se en una materia que le entusiasmaba y para la
que demostró estar muy capacitada.
Tras concluir sus estudios, Agnódice regresó a
Atenas para ejercer como médico. Por su-
puesto, no podía desvelar su condición de
mujer, así que se siguió vistiendo y
comportando como un hombre.
Un día, mientras paseaba, la joven
oyó unos lamentos que procedían
del interior de una casa.

4
Ficha 1: Competencia lectora
1

Al cruzar el umbral de la vivienda, encontró a una muchacha sola,


a punto de dar a luz.
—Tranquila. Puedo ayudarte —le dijo Agnódice dulcemente.
—No, por favor —suplicó la joven entre gemidos—. No quiero
que me atienda ningún hombre.
Entonces, Agnódice le reveló su secreto. La joven parturienta,
sorprendida, accedió a recibir ayuda y poco después dio a luz a
una niña.
A partir de aquel suceso, el secreto del médico llegado de Alejan-
dría se extendió entre las atenienses y su fama fue creciendo.
Pronto, las mujeres comenzaron a acudir a la consulta de Agnódi-
ce, manteniendo siempre un exquisito cuidado para no desvelar la
condición femenina del galeno.
Pasado un tiempo, los compañeros de profesión de Agnódice sintieron recelo de
aquel médico tan famoso. La envidia dio paso a la murmuración y Agnódice fue
acusada de seducir a sus pacientes.
Ante el tribunal, después de escuchar la larga lista de falsedades que se le impu-
taban, la joven reveló su identidad:
—Esta es la prueba de que mienten —dijo mientras se retiraba la túnica—: soy
una mujer.
Todos los presentes se asombraron. Y una voz indignada exclamó:
—¡En Atenas una mujer no puede ejercer la Medicina! ¡Su delito debe ser casti-
gado con la pena de muerte!
—¡Que la condenen! —clamó otra voz masculina.
Fue en ese instante cuando ocurrió algo aún más sorprendente: las mujeres que
estaban entre el público se hicieron oír, oponiéndose al veredicto de los hombres:
—Ella nos ha salvado la vida a muchas de nosotras —protestó una mujer.
—Si Agnódice es condenada, todas moriremos con ella —amenazó otra—. ¡Y
Atenas se quedará sin mujeres!
Aquella pacífica revuelta femenina resultó eficaz. Agnódice fue declarada ino-
cente y recibió el permiso necesario para ejercer su profesión. ¡Ya no tendría
que ocultarse ni vestir como un hombre!
Y, lo que es más importante, aquel suceso provocó una modificación de las leyes
que permitió que las mujeres griegas pudieran, desde entonces, estudiar Medicina.

En: Lengua castellana 6, Madrid, Santillana, 2009.

5
COMPRENSIÓN LECTORA

1 Contesta las siguientes preguntas:


 ¿Qué quería estudiar Agnódice? ¿Por qué?

 ¿Qué tuvo que hacer Agnódice para cumplir con su sueño?

 ¿A partir de qué suceso creció la fama de Agnódice?

2 De acuerdo con el texto, ¿qué afirmaciones son correctas? Marca.

En la sociedad ateniense del tiempo de Agnódice…

Las mujeres sentían vergüenza de ser examinadas por un hombre.

Ejercer la Medicina era un delito castigado con la pena de muerte.

Muchas mujeres morían sin asistencia durante los partos.

Solo los hombres tenían derecho a ser escuchados en los tribunales.

3 Recuerda lo ocurrido en el juicio y contesta. ¿De qué se le acusaba a Agnódice


en cada uno de estos momentos?

Cuando todos creían que era un hombre.

Cuando todos sabían que era una mujer.

4 ¿Qué elementos del texto hacen referencia al tiempo y lugar en que ocurren los hechos?

6
Ficha 2: Comprensión lectora 1

5 ¿Cuál es la finalidad del texto “Agnódice”? Sintetiza.

6 ¿Cómo era Agnódice en estos momentos de su vida? Sintetiza y, luego, encuentra


rasgos comunes en ambas etapas.

En su infancia, Agnódice era… En su juventud, Agnódice era…

En ambas etapas de su vida, Agnódice mantuvo una actitud…

7 Señala dos características de la sociedad de la antigua Grecia que puedan inferirse


a partir de la lectura del texto “Agnódice”.

8 ¿Estás de acuerdo con la afirmación “Agnódice fue una mujer muy importante”?
Da tus razones.

9 ¿Qué piensas de las personas que, a semejanza de Agnódice, vencen toda clase
de obstáculos para lograr sus metas?

10 Pregunta a diferentes personas de tu entorno qué mujeres célebres conocen y por qué
se les considera así. ¿Qué piensas sobre lo que hicieron?

7
GRAMÁTICA Ficha 3: Lenguaje verbal y no verbal

1 Explica a qué tipo de lenguaje no verbal corresponden las siguientes situaciones.


 Un paciente se levanta de la cama en el hospital cuando el médico le dice:
“Dé unos pasos, por favor”.

 Mientras mueve la cabeza afirmativamente, una niña sonriente le dice a su mamá:


“Me emociona ese paseo al zoológico, mami”.

 Una profesora le dice a sus estudiantes: “Muéstrenme las tareas en sus cuadernos”
e indica con un dedo el pizarrón.

 Un niño les dice a sus padres, cuando ellos le preguntan si ya ha completado la tarea:
“¡No!”, mientras sacude la cabeza negativamente.

2 Inventa el mensaje verbal que están complementando los siguientes gestos.

¡Piiiiii!
¡Piiii!

3 Explica qué clase de información puedes obtener de las siguientes expresiones corporales.
 Un niño pequeño llora y señala con su dedo una pelota.

 Una joven baja la cabeza mientras su madre, muy seria, sostiene en sus manos
el reporte notas.

8 Unidad 1 del libro del estudiante: Un buen argumento


ORTOGRAFÍA Ficha 4: Pronombres enclíticos 1

1 Encierra las formas verbales unidas a un pronombre.

Sopas La casera Sopa de fideos


con aros de cebolla
En La casera, nuestras
sopas son preparadas Ingredientes
con esmero.  1 sobre de sopa de pollo
Combinamos los más con fideos La casera.
frescos vegetales con
 1 cebolla cortada en aros
el incomparable sabor
del pollo tierno y jugoso. finos y perejil picado.
Procedimiento
Modo de preparación 1. Fría los aros de cebolla en
1. Hierva 4 tazas de agua en una olla. aceite de oliva. Resérvelos.

2. Agréguele el contenido del sobre de sopa. 2. Prepare la sopa como indica


el sobre.
3. Revuélvalo con una cuchara de madera.
3. Al momento de servir,
Tápelo parcialmente y cocínelo a fuego lento
incorpore los aros de cebolla
por 6 minutos. Si desea, agréguele trocitos
a cada plato y decórelo
de pollo cocido, papas y zanahoria.
con perejil picado.

2 Reconoce los pronombres enclíticos en el siguiente texto, enciérralos en un círculo


y revisa si la acentuación ortográfica que tiene es correcta

Como él estuvo viéndola desde que llegó, acercosele para darle la bienvenida.
—Sientase como en su casa, estimada señora— le dijo—, me enorgullece recibirla...
—Dejese de formalismos, querido Víctor— interrumpióle ella, —me parece
que hemos vivido mucho tiempo juntos como para tratarnos tan fríamente.
Detuvose entonces el tiempo para ambos, y recordaronse en la vieja casa
de los abuelos que derrumbóse hacía más de un año.

3 Construye, a partir de los siguientes verbos y pronombres, los correspondientes


pronombres enclíticos, verificando que la acentuación ortográfica sea la correcta
en cada caso:
 Le detuvo

 Me llamó

 La olvidó

Unidad 1 del libro del estudiante: Un buen argumento 9


Texto narrativo

2 Una historia en bicicleta


En realidad me sentía fenomenal por haber pasado un rato en este río. El agua
que pasaba sobre las piedras hacía una especie de rumor. Me tumbé en la hierba
y cerré los ojos. Me quedé dormido.
Debía de haberse estado escondiendo justo en las montañas detrás de mí. Mon-
tañas de apariencia afable bordeadas por una estrecha hilera de árboles y de ci-
mas redondeadas. Montañas que en realidad parecían suaves, pero detrás había
una tormenta preparada para sorprenderme. La temperatura debió de caer rápi-
damente, pero no tanto como para despertarme.
La nieve, también. Primero fue con probabilidad solo una ráfaga de nieve, por-
que cuando al fin abrí los ojos, apenas estaba cubierto de nieve húmeda y el re-
molino fue solo el principio. Llegó increíblemente rápido. No podía ver nada y
tenía el cuerpo entumecido y, supongo, como la comida congelada.
Busqué a tientas la bicicleta. Palpé en todas direcciones, sin atreverme a poner-
me de pie porque sinceramente sentía que el viento, la potencia de la tormenta
de nieve, podría haberme arrojado al río. ¡La bici! Dentro estaba oscuro y hacía
frío. Me senté acurrucado en el centro de la carpa, concentrándome en sujetarla
a la tierra. Entonces fue cuando oí el grito.
Al principio fue un pequeño sonido, como el grito de un cuervo irritado en la
distancia, pero al escuchar oí una vocecilla gritando “socorro”, gritando “ayú-
denme”. Y el sonido de las lágrimas. Conocía ese sonido asustado. El corazón
me latía con fuerza en el aire frío. Me arrastré fuera de la carpa.
—Por favor, no te vayas —dije en voz alta.
Me puse delante de la carpa y me incliné con el viento para equilibrarme. Escu-
ché con atención. La nieve húmeda me pellizcaba en la cara y entonces
oí otra vez.
El grito de auxilio. Un sollozo.
—¡Quédate quieto y sigue hablando! —grité.
—Tengo miedo —gritó.
—¡Quédate quieto y sigue hablando! ¡Ya voy!
—Me llamo Kenny. Me llamo Kenny. Me llamo…
—¡No pares! —grité.
Ahora estaba más cerca. Quería ir en una línea cons-
tante para tener al menos la oportunidad de regresar
a la carpa.
—Me…, me llamo…
Empezó a llorar.
Enormes alaridos. Más fuertes de lo que podía hablar.

10
Ficha 5: Competencia lectora
2

Lo sentí directamente delante de mí y fui agarrando el aire hasta que


los dedos se acercaron a su camiseta. Era pequeño y lo levanté y me
lo eché al hombro.
—¡Me llamo Kenny! ¡Me llamo Kenny!
—Ahora puedes parar.
—Me llamo Kenny.
Caminé rezando para que fuera en la dirección por la que había venido.
Caminé hasta que estuve al borde del río. No encontraba la carpa. Me empe-
zó el pánico en los pies y en las rodillas.
Me alejé de la orilla y, en una especie de deslizamiento lateral, busqué en todas
direcciones con cada resbalón de mis pies congelados. Choqué con algo y alargué
la mano hacia abajo expectante. Mi carpa. Pasé la mano alrededor de ella, buscan-
do la entrada. Al estirar los brazos no podía verme las manos. Esa forma de nevar
parece increíble. Una catarata de nieve. Fría. Azotando. La carpa se agitaba.
Caí de rodillas, metí a Kenny dentro de la carpa y me arrastré hacia dentro tras él.
—Así que eres Kenny, ¿eh?
—Ajá.
De repente me vino una imagen de más Kennys ahí fuera.
—¿Estabas solo?
—Sí.
—Muy bien. Soy Smithy.
Saqué la mano para que nos diéramos un apretón. Él la estrechó. Le castañetea-
ban los dientes. Volvió a meter la mano dentro del saco y se tumbó de lado mi-
rando hacia mí. Puse las alforjas al fondo de la carpa y recosté la cabeza sobre
ellas. Escuchamos el viento.
—¿Te has hecho daño en algún sitio?
—Creo que no.
—Muy bien.
—Vivo en Creede. No fui a clases.
—¿No fuiste a clases? Eso no está bien.
—Fui a pescar.
El viento y la nieve nos sacudieron con fuerza durante un segundo, pero luego
calmó y, por primera vez desde que me había despertado con la nieve, pude oír
el torrente del río.
—¿Pescaste algo?
Ron McLarty, Una historia en bicicleta,
Madrid, Alfaguara, 2005. (Adaptación)

11
COMPRENSIÓN LECTORA

1 ¿Quién cuenta lo que sucede?

2 ¿Qué o quién debía de haberse estado escondiendo justo en las montañas detrás
del protagonista?

3 ¿Por qué el protagonista tuvo que moverse a tientas después de despertar?

4 ¿Cuál es el problema o nudo que plantea el relato?

Problema
o nudo

5 ¿Cuál es la secuencia correcta de los sucesos que cuenta Smithy? Marca.

Arma la carpa se tumba y se duerme busca la bici sale a socorrer


a un desconocido se refugia encuentra a Kenny vuelve a la carpa.
Busca la bici sale a socorrer a un desconocido arma la carpa se refugia
se tumba y se duerme encuentra a Kenny vuelve a la carpa.
Se tumba y se duerme busca la bici arma la carpa se refugia sale
a socorrer a un desconocido encuentra a Kenny vuelve a la carpa.
Se refugia se tumba y se duerme arma la carpa encuentra a Kenny
busca la bici vuelve a la carpa sale a socorrer a un desconocido.

6 ¿Por qué Smithy pidió a Kenny que se quedara quieto y siguiera hablando?

7 ¿En qué parte del texto te das cuenta de que ya pasó el peligro?

12
Ficha 6: Comprensión lectora 2

8 ¿Qué quiso decir el protagonista con la siguiente expresión: “De repente me vino
una imagen de más Kennys”? Marca.

Que la cara de Kenny le parecía muy común.

Que al igual que Kenny podía haber otros niños afectados por la tormenta.

Que Smithy conocía a otros niños que se llamaban Kenny.

Que Smithy tenía una gran imaginación.

9 Describe con otros adjetivos, según lo que se desprende del texto, la situación
psicológica y física de Kenny después de haber sido rescatado. Justifica tu elección.

, porque

, porque

, porque

, porque

10 ¿Fue arriesgado salir de la carpa para socorrer a un desconocido? ¿Por qué?

11 Smithy reconoce que estaba asustado. ¿Puede una persona asustada tener
un comportamiento heroico? Razona tu respuesta.

12 ¿Qué opinión te merece el contenido y la forma del texto que has leído?

13
GRAMÁTICA Ficha 7: Oraciones copulativas y predicativas

1 Clasifica las siguientes oraciones en copulativas y predicativas.


Completa el cuadro de verbos.
 Las puertas y ventanas de esa casa están siempre cerradas.

 La puerta se cierra con una doble vuelta de llave.

 El tiempo parece húmedo en esta región.

 El vidrio del carro parecía roto.

 Mi profesor será el nuevo coordinador del colegio.

 Miguel enseña Matemáticas en el instituto de mi pueblo.

 La piedra rompió el cristal de la vitrina.

 Los estudiantes entraron muy alborotados.

Oraciones copulativas Oraciones predicativas

2 Convierte los siguientes sintagmas nominales en oraciones copulativas utilizando


cuantos verbos copulativos sea posible:

Ejemplo: El gato arisco El gato es /parece /está arisco.

 La presentadora elegante.  El carro veloz.

 El cantante de la orquesta.  El caballo de carreras.

14 Unidad 2 del libro del estudiante: El arte de narrar sucesos


ORTOGRAFÍA Ficha 8: A, ha ah, ay, hay, ahí o allí 2

1 Completa con la forma correcta las siguientes oraciones:

 Voy (a / ha / ah) ver si (a/ ha / ah) llegado.


 ¡ (A / Ha / Ah), ya sé cómo llegar (asta / hasta) allí!
 ¡ (Ay, Hay, Ahí)!, (echo, hecho) de menos
(a, ha, ah) mi madre.
 ¡ (O, Oh)!, creo que no (ay, hay, ahí) más papas.
 Saca de (ay, hay, ahí) una (o, oh) dos tazas.

2 Escribe en los espacios en blanco a, ha o ¡ah! cuando corresponda:

 Me pregunto por qué siempre todo de pasarme mí.


 ¡ ! Ya nos contado María que te vas ir.
 Vete comprar la fruta al supermercado del barrio.
 Me dijo que iba traer el prostre para la cena.
 Tenemos que contarte que venido tu ex con una joven despampanante.
 Se me olvidado lo que iba decirte. ¡ !, ya me he acordado.
 No sé por qué de fregar siempre ella.

3 Escribe ¡ay!, hay o ahí en los espacios en blanco cuando corresponda.

 He la solución a tu problema.
 una rueda de repuesto.
 ¡ , pero cómo puedes ser así!
 No vayas o acabarás como tu prima Isabel.
 Me pregunto si gente que vaya por de ese modo.
 ¡ !, ¿no vas a decir de lo que ?
 ¿Has visto por un suape para limpiar?
 Durante el verano no que ir a trabajar por la tarde.
 ¿ más huevos?
 En esa tienda no buenos productos.
 ¡Quédate ! te vendré a recoger después.
 ¡ ! qué suerte. Te encontré.

Unidad 2 del libro del estudiante: El arte de narrar sucesos 15


Texto narrativo

3 El barco se hunde

–Señor —dijo el teniente primero, irrumpiendo en el camarote del capitán—, el


barco se está yendo a pique.
—Muy bien, míster Spoker —dijo el capitán—; pero esa no es razón para andar
a medio afeitarse. Ejercite su mente un momento, míster Spoker, y verá que
para una mirada filosófica no hay nada de nuevo en nuestra situación: puede
afirmarse que el barco, si es que está yéndose a pique, lo estaba haciendo des-
de que fue botado.
—Se está hundiendo rápido —dijo el teniente primero cuando regresó de afeitarse.
—¿Rápido, míster Spoker? —preguntó el capitán—. Es una expresión rara, por-
que el tiempo, si lo piensa, es solo algo relativo.
—Señor —dijo el teniente—, pienso que no es demasiado provechoso embarcar-
nos en semejante discusión cuando estaremos todos en el armario de Davy Jo-
nes dentro de diez minutos.
—De razonar así —replicó el capitán suavemente—, nunca valdrá la pena co-
menzar ninguna investigación de importancia; las probabilidades de que poda-
mos morir antes de conducirla a un fin resultan siempre aplastantes.
—Usted no ha considerado, míster Spoker, la situación del hombre —dijo el ca-
pitán, sonriendo y sacudiendo su cabeza.
—Estoy mucho más ocupado en considerar la situación del barco —dijo míster
Spoker.
—Habla como un buen oficial —contestó el capitán, poniendo su mano sobre el
hombro del teniente.

16
Ficha 9: Competencia lectora
3

En cubierta, se encontraron con que los tripulantes habían


saqueado el depósito de bebidas y estaban emborrachándo-
se rápidamente.
—Marineros —dijo el capitán—, esto es insensato. El barco se
hundirá, van a decirme, en diez minutos; bueno, ¿y con eso qué?
Para la mirada filosófica, no hay nada de nuevo en nuestra situa-
ción. A lo largo de toda nuestra vida, se nos podría haber roto
una arteria o podría habernos partido un rayo no en diez minu-
tos, sino en diez segundos; y eso no nos ha impedido almorzar, ni
depositar dinero en una cuenta bancaria. Les aseguro, con una
mano sobre mi corazón, que no logro comprender su actitud.
Los hombres ya estaban lo suficientemente idos como para
prestarle demasiada atención.
—Es algo muy penoso de ver —dijo el capitán. —Y sin em-
bargo para el ojo filosófico, o lo que sea —contestó el teniente primero—, podría
decirse que comenzaron a emborracharse desde que embarcaron.
—Ignoro si usted sigue mis razonamientos, míster Spoker —dijo el capitán pau-
sadamente—, pero continuemos.
En la santabárbara dieron con un viejo lobo de mar fumando su pipa.
— ¡Dios mío! — dijo el capitán—. ¿Qué está haciendo?
—Pues bien, señor —arrancó el viejo lobo, como disculpándose—, me dijeron
que el barco estaba hundiéndose.
—¿Y qué, suponiendo que fuera cierto? —dijo el capitán—. Para la mirada filosó-
fica, no hay nada de nuevo en nuestra situación. La vida, mi viejo camarada, la
vida, en cualquier momento y desde cualquier punto de vista, es tan peligrosa
como un barco que se va a pique; y sin embargo la gente acostumbra de hermo-
sa manera a usar paraguas y zapatos de goma, a emprender vastas obras, y a
conducirse a sí misma en todos los aspectos como si tuviera la esperanza de ser
eterna. Y de mi pobre parte le aseguro que despreciaré al hombre que, aun a
bordo de un barco que se hunde, deje de tomar una pastilla o dar cuerda a su
reloj. Esa, amigo, no sería una conducta humana.
—Le ruego que me disculpe, señor —dijo míster Spoker—. ¿Pero cuál es la diferen-
cia precisa entre afeitarse en un barco que se hunde y fumar en la santabárbara?
—¿O hacer cualquier cosa en cualquier circunstancia concebible? —gritó el ca-
pitán—. ¡Totalmente de acuerdo! Convídeme a un cigarro.
Dos minutos después el barco voló con una gloriosa explosión.

Robert Louis Stevenson (escocés)

17
COMPRENSIÓN LECTORA

1 Completa la tabla de acuerdo con la forma como reaccionan los diferentes tripulantes
del barco ante su inminente hundimiento.

Personajes Reacciones

Teniente primero

Capitán

Marineros rasos

Viejo lobo de mar

2 Lee las entradas del diccionario y subraya el significado que tienen las palabras resaltadas
en los siguientes enunciados.
 “Puede afirmarse que el barco, si es que está yéndose
a pique, lo estaba haciendo desde que fue botado”.
 Botar. 1. tr. Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo.
2. tr. Echar al agua un buque haciéndolo resbalar
por la grada después de construido o carenado.
3. tr. Lanzar contra una superficie dura una pelota
u otro cuerpo elástico para que retroceda con impulso.
4. tr. Mar. Echar o enderezar el timón a la parte
que conviene, para encaminar la proa al rumbo
que se quiere seguir.
 “En la santabárbara dieron con un viejo lobo de mar
fumando su pipa”.
 Santabárbara. 1. f. Mar. Pañol o paraje destinado en las embarcaciones para custodiar
la pólvora. 2. f. Mar. Cámara por donde se comunica o baja a este pañol.

3 Analiza y responde.
 Según la filosofía que tiene el capitán acerca de la vida, ¿el ser humano es optimista
o pesimista? Justifica tu respuesta.

 ¿Por qué razón el capitán se asombra de la actitud del viejo lobo de mar?

18
Ficha 10: Comprensión lectora 3

4 Responde. ¿Hay alguna parte de este cuento que te resulte cómica?


Escribe lo que te hace reír.

5 Subraya la opción correcta y justifica tu respuesta. ¿Cuál de los siguientes refranes


populares se ajusta más a la filosofía del capitán?
 Nadie se muere la víspera.

 Para morirse solo hace falta estar vivo.

 Vida no hay sino una.

6 Repasa los diálogos del cuento e identifica la intervención que sustenta la siguiente
idea: Si estamos ante una muerte segura, da lo mismo si vestimos nuestras mejores
galas o estamos completamente impresentables. Luego, cópiala aquí.

7 Explica el significado del adjetivo “gloriosa”, aplicado a la explosión del barco.

8 Reflexiona y responde: ¿Qué piensas de las reacciones de los diferentes protagonistas


del cuento? ¿Con cuál de ellos te identificas? ¿Por qué?

19
GRAMÁTICA Ficha 11: Oraciones copulativas

1 Lee la siguiente descripción, en la que solo se han empleado oraciones copulativas:

El gato de María
El gato de María era blanco y marrón.
Parecía un pequeño tigre bicolor.
Estaba dormido sobre el almohadón.
 Describe un animal que conozcas empleando solo oraciones copulativas.

2 Completa el siguiente texto utilizando verbos apropiados que indiquen acción o proceso,
evitando construir oraciones copulativas:

Las mañanas de domingo

A Benito le las mañanas de domingo. A eso de las nueve


un ojo y casi enseguida lo volvía a .
Un rayo de sol en la habitación. desde
la ventana hasta la otra punta del cuarto. Estaba formado por finísimas motas
de polvillo, que a ritmo de rock. A las nueve y cuarto
su padre y a hacerle cosquillas
ya golpes cariñosos.
Marinella Terzi
Estornudos con sorpresa (Adaptación)

 Elige cuatro verbos del texto anterior e indica el sujeto al que hace referencia
su acción o proceso.

20 Unidad 3 del libro del estudiante: Siguiendo instrucciones


ORTOGRAFÍA Ficha 12: Palabras compuestas y simples 3

1 Copia las palabras compuestas e indica a partir de cuáles se han formado.


 agua cumpleaños azucarillo
 sacapuntas coraza agridulce

2 Escribe palabras compuestas que empiecen por estas:


 guarda limpia para

3 Sustituye las palabras compuestas por un sinónimo.


 Se nos ha estropeado el lavavajillas.

4 ¿Qué son? Escribe palabras compuestas y explica su significado.

5 Forma palabras compuestas e indica su estructura, es decir, la categoría


de sus componentes.

Palabras simples Palabras compuestas Estructura


guarda gatos pelagatos Verbo + sustantivo
abre calle
limpia cristales
salta moscas
pela latas
verde (i) negro
rojo (i) teléfono
pasa vidas
radio manos
boca blanco
tira chinas
perdona costas
mata montes

Unidad 3 del libro del estudiante: Siguiendo instrucciones 21


Texto narrativo

Hebaristo, el sauce
4 que murió de amor
Inclinado al borde de la parcela, rodeado de yerbas santas y llantenes, viendo co-
rrer entre sus raíces el agua fría y turbia de la acequia, aquel árbol corpulento y
lozano aún, debía llamarse Hebaristo y tener treinta años. Debía llamarse Hebaris-
to y tener treinta años, porque tenía el mismo aspecto cansado y pesimista del jo-
ven farmacéutico de “El amigo del pueblo”, establecimiento de venta de medici-
nas que se hallaba en la esquina de la plaza de Armas, junto al concejo provincial.
Digo que el sauce era joven, de unos treinta años y se llamaba Hebaristo porque,
como el farmacéutico, tenía el aire taciturno, y aunque durante el día parecía ale-
grarse con la luz del sol, al llegar la tarde caía sobre ambos una tan manifiesta
melancolía y un tan hondo dolor silencioso, que eran “de partir el alma”. Heba-
risto y el farmacéutico corrían la misma suerte..
Evaristo Mazuelos, el farmacéutico de la aldea, y Hebaristo, el sauce de la parce-
la, eran dos vidas paralelas; dos cuerdas de una misma arpa; dos ojos de una
misma misteriosa cabeza; dos brazos de una misma desolada cruz; dos estrellas
insignificantes de una misma constelación. Mazuelos era huérfano y guardaba,
al igual que el sauce, un vago recuerdo de sus padres.
Mazuelos se había enamorado de la hija del juez de primera instancia, una joven
de alegre semblante, delgada, de ojos vivaces, nariz respingada y cabello de
achiote, vestido a pintitas blancas sobre una muselina azul, que pasó un mes y
días en la aldea, y que allí se hubiera quedado toda la vida, si su padre, el doctor
Carrizales, no le hubiera caído mal al secretario de la subprefectura, un tal De la
Haza, que era también redactor de La Voz Regionalista. El doctor Carrizales tuvo
que salir de la aldea a raíz de un artículo editorial de La Voz Regionalista titulado
“¿Hasta cuándo?”, en el que De la Haza atacaba duramente al juez y a su familia.
La hija del juez había sido el único amor del farmacéutico, cuyos treinta años se
deslizaron esperando a la bienamada. Blanca Luz era, pues, un anhelo del far-
macéutico y la realización de un viejo sueño poético.
Aquel sauce, como el farmacéutico de “El amigo del pueblo”, sentía desde
muchos años atrás la necesidad de un afecto. Hebaristo sabía que en el pico
de los colibríes debía venir el polen de su amor, pero los sauces que el
destino le deparaba debían estar muy lejos, porque pasó la primavera y
el beso del dorado polen no llegó hasta sus ramas florecidas.
Hebaristo, el sauce de la parcela, comenzó a secarse del
mismo modo que el joven y achacoso farmacéu-
tico de “El amigo del pueblo”.

22
Ficha 13: Competencia lectora
4

Envejeció Evaristo, el enamorado boticario, sin tener noticias de Blan-


ca Luz. Envejeció Hebaristo, el sauce de la parcela, viendo secarse
estériles sus flores en cada primavera.
Mazuelos solía ir hasta el remoto sitio donde el sauce, al borde del
arroyo, enflaquecía. Se sentaba bajo las ramas del sauce y desde allí
veía caer la noche. El árbol amigo, que quizá comprendía la tragedia
de esa vida paralela, dejaba caer sus hojas sobre el encorvado cuerpo
del farmacéutico.
Un día, el sauce, familiarizado ya con la muda compañía de Mazue-
los, esperó y esperó en vano. Mazuelos no vino. Aquella misma tar-
de, el carpintero de la aldea llegó con tremenda hacha e hizo tem-
blar de presentimientos al sauce triste. El carpintero cortó el hermoso
tronco de Hebaristo, ya seco, y despojándolo de ramas lo llevó a lomo de burro
hacia la aldea, mientras el agua del arroyo lloraba, lloraba, lloraba; y se detuvo
en la “Carpintería y confección de ataúdes de Rueda e hijos”.
Por la misma calle, volvían juntos Mazuelos y Hebaristo. El tronco del sauce sir-
vió para el cajón del farmacéutico. La Voz Regionalista, cuyo editorial “¿Hasta
cuándo?” fuera la causa de esta muerte prematura, lloraba ahora la desaparición
del “amigo noble y caballeroso, empleado cumplidor y ciudadano íntegro”.
El alcalde municipal, señor Unzueta, que un tiempo fuera propietario de “El ami-
go del pueblo”, tomó la palabra en el cementerio, y su discurso, que se publicó
más tarde en La Voz Regionalista, empezaba así: “Aunque no tengo las dotes ora-
torias de otros, agradezco el honroso encargo que la Sociedad de Socorros Mu-
tuos ha depositado en mí para dar el último adiós al amigo noble y caballeroso, al
empleado cumplidor y al ciudadano íntegro, que en este ataúd de duro roble”… y
concluía “Tú no has muerto. Tu memoria vive entre nosotros. Descansa en paz”.
Al día siguiente, el dueño de la “Carpintería y confección de ataúdes de Rueda e
hijos”, llevaba al señor Unzueta una factura:
El señor N. Unzueta a Rueda e hijos... debe por un ataúd de roble... soles 18.70.
—Pero si no era de roble —arguyó Unzueta—. Era de sauce...
—Es cierto —repuso la firma comercial Rueda e hijos— es cierto; pero entonces
ponga usted sauce en su discurso... y borre el duro roble...
—Sería una lástima —dijo Unzueta pagando— sería una lástima; habría que qui-
tar toda la frase “al ciudadano integérrimo que en este ataúd de duro roble”... y
eso ha quedado muy bien, lo digo sin modestia… ¿No es verdad, Rueda?
—Cierto, señor alcalde —respondió la voz comercial de “Rueda e hijos”.

Abraham Valdelomar, La aldea encantada,


Lima, Alfaguara, 2008. (Adaptación)

23
COMPRENSIÓN LECTORA

1 Contesta las siguientes preguntas:


 ¿Quién era Evaristo Mazuelos?

 ¿De quién se había enamorado Evaristo?

 ¿Quién era Hebaristo?

 ¿Qué tenían en común Evaristo y Hebaristo?

2 Explica a qué momento de la historia corresponde la siguiente escena:

 Resume qué ocurrió después.

3 Localiza el párrafo en el que se menciona el acercamiento de Evaristo al sauce


y copia las oraciones que describen este hecho.

4 ¿Por qué al inicio del cuento el narrador afirma que aquel árbol corpulento y lozano
aún, debía llamarse Hebaristo y tener treinta años?

24
Ficha 14: Comprensión lectora 4

5 ¿Cuáles de las siguientes características asociarías a Evaristo Mazuelos?

soñador enamoradizo irritable recio

6 ¿Qué significan en el texto las siguientes expresiones?

 De partir el alma:

 El beso del dorado polen no llegó hasta sus ramas florecidas:

 Ciudadano íntegro:

7 Si el sauce hubiera crecido en grandes saucedales, ¿cuál habría sido su destino?

8 ¿Cuál de estas características corresponde al narrador del cuento? Marca.

Participa en el cuento y es testigo de los acontecimientos que relata.

Es a la vez el protagonista del cuento.

Cuenta lo que les sucede a los personajes, pero no participa en los hechos.

 ¿Qué aporta a la narración este rasgo?

9 ¿La historia que presenta el cuento puede darse en la realidad? ¿Crees que actualmente
pueden existir personas como Evaristo Mazuelos? ¿Por qué?

25
GRAMÁTICA Ficha 15: Oraciones impersonales

1 Las siguientes oraciones no tienen sujeto léxico. Indica cuáles de ellas son impersonales.

 Llegaron después de la hora acordada. Se abusa de ese procedimiento.


 No contaron nada de lo sucedido. Hace un día espléndido.
 Se acordó terminar con el problema en unas semanas. Aún no ha llamado.
 Hay dos hombres en la entrada de las oficinas. Venderá más juguetes este año.
 Llueve de una manera torrencial. No habrá dinero para el proyecto.

2 Di cuáles de las construcciones destacadas son impersonales.

La adaptación del organismo


Nuestro entorno es cambiante. A veces hace frío, a ve-
ces, calor; a veces es de día, otras veces, de noche…
Los cambios no se detienen. Ante todo eso, nuestro
cuerpo no permanece impasible. Reacciona ante cada
situación con respuestas muy ingeniosas. Si hace calor,
nuestro cuerpo se humedece con la transpiración y se
refresca. Si hace frío, podemos tiritar para entrar en ca-
lor. Si hay mucha luz, nuestra pupila se contrae para
captar menos luz. Si hay poca luz, ocurre lo contrario.
Cualquier actividad, por simple que parezca, conlleva
una serie de adaptaciones al medio de las que muchas
veces no tenemos conciencia.
VV. AA. Biología y Geología 3.º ESO
(Adaptación)

3 Clasifica las oraciones impersonales en la categoría que les corresponde.

 Con un verbo que se refiere a fenómenos de la naturaleza Con el verbo haber


 Con el verbo hacer referido al tiempo Con se

 Ha estado nevando toda la noche de forma continua. Ya no hace frío.


 En el estadio había pocos espectadores. ¿Hay helados de chocolate?
 Se ha interrogado a los sospechosos. Llovía de forma intermitente.
 Hace demasiado calor en la terraza. Se entrevistó a los candidatos.

26 Unidad 4 del libro del estudiante: ¿Sobre qué trata?


ORTOGRAFÍA Ficha 16: Leísmo, laísmo, loísmo 4

1 Comprueba si es correcto el uso de los pronombres resaltados en negrita.


Para ello reconoce los antecedentes. En caso de que exista error, corrígelo.

 Donde alguna huella haya sido marcada, la avenida fluvial la borra.

 La ciudadanía es solidaria con los damnificados, le quiere ayudar.

 Los egipcios conocen el ciclo del río Nilo y la respetan.

 Los emigrados de hoy retornarán a sus casas; le espera la ribera anegadiza.

2 En cada par de oraciones, marca con una C la que es correcta y con una I la incorrecta.

Lo di un regalo.

Le di un regalo.

Lo hice mejor.

Le hice mejor.

Le presté mi libro.

Lo presté mi libro.

3 Indica los casos de leísmo, laísmo o loísmo que se dan en estas oraciones.
Luego, en los casos en que sea necesario, escribe debajo la versión correcta.

 Se le dijo a Carlos en cuanto lo vio.

 Lo dio fuertemente en la cara.

 A Elsa le gusta que la halaguen.

 Toma este libro pero no le leas.

Unidad 4 del libro del estudiante: ¿Sobre qué trata? 27


Texto narrativo

5 Raza de bronce
El rojo dominaba en el paisaje.
Fulgía el lago como un ascua a los reflejos del sol muriente, y, tintas en rosa, se
destacaban las nevadas crestas de la cordillera por detrás de los cerros grises
que enmarcan al Titicaca, poniendo blanco festón a su cima angulosa y resque-
brajada, donde se deshacían los restos de nieve que recientes tormentas acumu-
laron en sus oquedades.
De pie sobre un peñón enhiesto, en la última plataforma del monte, al socaire de
los vientos, avizoraba la pastora los flancos abruptos del cerro, y su silueta se
destacaba nítida sobre la claridad rojiza del crepúsculo, acusando los contornos
armoniosos de su busto.
Era una india fuerte y esbelta. Caíale la oscura cabellera de reflejos azulinos en
dos gruesas trenzas sobre las espaldas, y un sombrerillo pardo con cinta negra
le protegía el rostro requemado por el frío y cortante aire de la sierra. Su saya de
burda lana oscilaba al viento, que silbaba su eterna melopea en los pajonales
crecidos entre las hiendas de las rocas, y era el solo ruido que acompañaba el
largo balido de las ovejas.
Inquieta, escudriñaba la zagala. No ha rato, al reunir su majada para conducirla
al redil, había echado de ver que faltaba uno de sus carneros, y aunque no temía
la voracidad de ninguna fiera ni la rapacidad de malhechores, recelaba que fue-
se incorporado a los hatos de la hacienda colindante, hechos a merodear en los
flancos de la colina a orillas del lago o a la vera de los linderos marcados por hi-
tos de adobes o pircas de rocalla, y ya harto conocía el ingrato rondar por entre
gente agriada con pleitos, a cada instante suscitados por la posesión de ejidos
que los terratenientes aún no habían deslindado.
La noche se echaba encima y pronto se haría difícil ordenar la marcha del
rebaño. Al pensar en esto, dejó la zagala sus ovejas bajo el ojo vi-
gilante de Leke, el lanudo y pequeño can, y se dirigió a las ro-
cas que en gradiente coronaban la cima del cerro, cuyos
flancos se bañan por un lado en la transparente linfa del
lago, y del otro, se tienden con suave declive hacia la lla-
nura, limitada a lo lejos por colinas chatas y altozanos y
surcada en medio por la quiebra de un río.
Volvió a trepar a lo alto de una empinada roca, y desde
esa atalaya tendió los ojos en torno. El lago, desde esa
altura, parecía una enorme brasa viva. En medio de la
hoguera saltaban las islas como manchas negras, dibu-
jando admirablemente los más pequeños detalles de
sus contornos; y el estrecho de Tiquina, encajonado al
fondo entre dos cerros que a esa distancia fingían mu-
ros de un negro azulado daba la impresión de un río de

28
Ficha 17: Competencia lectora
5

fuego viniendo a alimentar el ardiente caudal de la encendida linfa.


La llanura, escueta de árboles, desnuda, alargábase negra y gris en
su totalidad. Algunos sembríos de cebada, ya amarillentos por la
madurez, ponían manchas de color sobre la nota triste y opaca de
ese suelo casi estéril por el perenne frío de las alturas.
Acá y allá, en las hondonadas, fulgían de rojo los charcos for-
mados por las pasadas lluvias, como los restos de un colosal
espejo roto en la llanura. Un silencio de templo envolvía la exten-
sión. Todo parecía recogerse ante la serenidad del crepúsculo, y
diríase muerto el paisaje si de vez en cuando no se oyese a lo lejos el
medroso sollozar de la quena de un pastor o el desapacible repiqueteo
de los yaka-yakas, apostados ya al margen de sus nidos cavados en las du-
nas del río o en las quiebras de las rocas.
Avizoró la pastora el paisaje, indiferente a la infinita dulzura con que agonizaba
el día, y al punto dejó su atalaya, porque le pareció haber oído un solitario balido
hacia el final de esa dominante plataforma, adonde rara vez conducía su rebaño,
porque, a más de ser pobre en pastos, llevaba en el país la fama de albergar a los
espíritus malignos en una caverna cuya boca se abría mirando al lago, a pocos
pasos del blanco que cae, casi a pico, sobre las inquietas aguas.
Los laikas de la región habían la convertido en su manida, para contraer allí pac-
to con las potencias sobrenaturales o preparar sus brebajes y hechizos, y rara
vez asomaban por allí los profanos. Los pocos animosos que, por extrañas cir-
cunstancias, se atrevían a violar su secreto, juraban por lo más santo haber oído
gemidos, sollozos y maldiciones de almas en pena, y visto brillar los ojos fosfo-
rescentes de los demonios, que danzaban en torno a los condenados...
Alguna vez, en horas de tormenta, cuando el rayo hiende las rocas, aúlla el vien-
to y se desatan cataratas de lluvia sobre las alturas, Wata-Wara había profanado
su misterio para expulsar a sus bestias refugiadas en el pavoroso antro; y aun-
que nunca había visto ni oído lo que otros juraban ver y oír, no se atrevía, solo
por capricho o curiosidad, a provocar el enojo de los yatiris poniendo plata inso-
lente en sus dominios.
—¡Jaú-u-u-u! —gritó Wata-Wara, avanzando con miedo hacia el boquerón oscu-
ro e informe de la entrada.
Su grito penetrante y agudo metióse en el antro y a poco salió en forma de eco,
que ella, por extraña ilusión, tomó por el balido de su extraviada res.
Y quiso adentrarse en la caverna, y la detuvo el miedo; pero la codicia fue más
fuerte en ella. Con paso furtivo y resuelto, tendidos hacia adelante los brazos,
dilatados los ojos, avanzó lentamente, cual si tantease en la penumbra, y a pocos
pasos quedó inmóvil, oyendo solamente los latidos tumultuosos de su corazón.
Alcides Arguedas (boliviano) (adaptación)

29
COMPRENSIÓN LECTORA

1 Escribe el nombre de la pastora protagonista de este fragmento de la novela


y el de su perro. Luego, resume brevemente la situación que están viviendo.

2 Busca en el texto las descripciones que hace el autor de los siguientes lugares,
y escríbelas debajo de cada uno de ellos.
 El Titicaca al atardecer

 El estrecho de Tiquina

 La cueva

3 Ubica las siguientes palabras en la lectura y escribe, al frente, cuál es su significado


en el contexto en que son utilizadas. Puedes apoyarte en el diccionario.
 Oquedades:

 Melopea:

 Socaire:

 Festón:

 Ejido:

 Enhiesto:

4 Responde: ¿Qué se sabe de la caverna en donde la pastora piensa que se ocultó


la oveja perdida?

5 Analiza y responde: ¿A qué se refiere la frase subrayada en el siguiente fragmento?

Alguna vez, en horas de tormenta, cuando el rayo hiende las rocas, aúlla el viento y se
desatan cataratas de lluvia sobre las alturas, Wata-Wara había profanado su misterio para
expulsar a sus bestias refugiadas en el pavoroso antro.

30
Ficha 18: Comprensión lectora 5

6 Marca con una las opciones correctas.


 A partir del texto se deduce que los yatiris son…

los integrantes de una tribu andina.

animales que habitan en las montañas peruanas.

sacerdotes indígenas que ofrecían culto a los muertos.

unos adivinos o hechiceros.


 Y que los yaka-yakas son…

un tipo de aves.

unas lechuzas propias del lago Titicaca.

una especie de roedores que habitan en Suramérica.

unos chamanes bolivianos.

7 El indigenismo fue un movimiento cultural, artístico y político latinoamericano


de la primera mitad del siglo XX, que se interesó en las comunidades ancestrales
de nuestro continente, al valorar sus formas de vida y abogar por su derecho
a la tierra, entre otras reivindicaciones. Transcribe a continuación un pasaje
donde el autor de este texto indigenista haga referencia a los conflictos por asuntos
de tierras en la región.

8 Piensa y responde: ¿A qué crees que hace referencia el título de la novela,


cuyo fragmento acabas de leer?

9 Consulta y haz un listado de cinco novelas clásicas del indigenismo latinoamericano.

31
GRAMÁTICA Ficha 19: El sujeto

1 Ordena las siguientes palabras y escribe una oración. Luego, subraya el sujeto
de cada una de ellas.
 incluían la tarjetas de invitación todas dirección del recepciones salón las de

 aquel del piso primer provenía aroma

 una en aeropuerto exhibición habrá aérea de el ciudad mi

 grupo mi incluye los de colección favorito más últimos reconocidos éxitos mi videos

2 Encierra el núcleo de cada uno de los siguientes sujetos y escribe,


MD si lo acompaña un modificador directo, MI si lo acompaña
un modificador indirecto o AP si es una aposición.
 Estos apuntes míos han sido muy útiles para todos en el curso.

 Ayer, los jugadores de mi equipo ganaron su primer partido.

 Mi ciudad, la capital del departamento, será la sede del festival estudiantil.

 Cuatro series de televisión están nominadas a mejor programa juvenil.

 Aibo, perro robot, encantó a niños y adultos.

3 Delimita las oraciones en el siguiente texto, subraya el sujeto de cada oración


y encierra el núcleo de cada una. Luego, escribe SS si es un sujeto simple
y SC si es un sujeto complejo.

Diego Alatriste, veterano de los tercios de Flandes, vive en Madrid. Este aventurero se gana
la vida como espadachín a sueldo. Nuesto protagonista y otro mercenario aceptan asustar
a dos ingleses a su llegada a Madrid. Pero, fray Emilio Bocanegra exige otro castigo más
cruel para estos dos ingleses. A partir de este momento, Alatriste se ve envuelto en una
conspiración de insospechado alcance.

4 Delimita los sujetos de las siguientes oraciones. Luego, escribe ST si es tácito;


SE si es expreso.
 La dueña de la cafetería nos atiende amablemente.

 Pasea su mascota en el parque todos los días.

 Ayer, Ángel recibió una encomienda y una nota.

 Los padres y los estudiantes se dirigieron al coliseo del colegio.

 Organicemos los libros y los útiles en esta cómoda.

5 Subraya el núcleo de cada sujeto y añádele un modificador indirecto.

 Las vacaciones transcurrieron lentamente. Mis compañeros formaron un club.

32 Unidad 5 del libro del estudiante: Vidas de novela


ORTOGRAFÍA Ficha 20: La concordancia en la lengua 5

1 Lee las siguientes oraciones y reconoce el error de concordancia que existe


en cada una de ellas. Escribe correctamente cómo debe ser.
 Tiene el cabello liso y muy largos.

 Tiene un trabajo en un fábrica de ladrillos.

 La gente es muy simpático y no dicen lo que piensan.

 La muerte de su padre fue una trauma para ella.

 El candidato más votado fue yo.

 Cada vez estamos más influido por la televisión.

 Todavía no he leído el parte final de este novela.

 Este cazador ha matado mucho elefantes.

 Tengo un duda sobre la legalidad de esta trabajo.

 La tema de este simposio no es de mi interés.

 Nuestra sistema de educación es completa.

 Todas las problemas que tengo se resolverían con dinero.

 No has prestado ningún atención a esta tema.

2 Completa las siguientes oraciones con el verbo conjugado correctamente.

 La docena de tomates me (costar) veinte pesos.


 La mayoría de mis amigos (tener) una bicicleta todo terreno.
 La comunidad de propietarios (aprobar) el presupuesto
con retraso.
 Mi grupo (salir) únicamente el sábado y el domingo
por la tarde.
 Desde el campanario se (divisar) a los campesinos en el campo.
 En casa me (molestar) el ruido del tráfico y el griterío
de los vecinos.
 En ese país no (leer) el periódico ni el 10% de la población.
 (ser) gente poco dispuesta a hablar más de la cuenta.
 Alguno de los asistentes a la reunión de los inversores (expresar)
sus discrepancias.
 Nosotros (hacer) nuestro mejor esfuerzo.
 Ana y Carlos dijeron que lo (leer) en las vacaciones.
 En el océano (haber) especies desconocidas.

Unidad 5 del libro del estudiante: Vidas de novela 33


Texto narrativo

6 El profesor de música
Simón carraspeó para aclararse la voz. Yo nací en París, en el barrio de Ménil-
montant, donde mis padres, recién llegados de Polonia, eran sastres. Como mu-
chos judíos emigrados en aquella época, mis padres trabajaban mucho y noso-
tros, chiquillos aún, pasábamos la mayor parte del tiempo en la calle. Viéndome
ahora no pueden imaginar lo travieso y peleón que era, así que mi madre, para
calmarme y porque siempre había soñado tener un hijo violinista, se mató a tra-
bajar para regalarme un violín y ponerme un profesor particular. Yo tenía ocho
años y aquello fue toda una revelación para mí. Mi profesor era un viejo ruso,
alcohólico, genial y profundamente antisemita.
Jamás supe cómo mi madre dio con él y por qué él me había aceptado como alumno,
a mí, un mocoso judío, de rodillas desolladas, cuando tenía en su casa muchachos
ricamente vestidos que me miraban por encima del hombro. El hecho es que se con-
sagró enteramente a enseñarme su arte, y yo, año tras año, nunca le decepcioné.
Trabajábamos a veces hasta muy tarde, y la noche del 15 de julio de 1942, se había
quedado dormido en casa, en el sofá del salón. Pensando que una vez más dormía la
embriaguez, quise salir pies en polvorosa para volver a casa. Entonces me dijo:
— ¡Quédate aquí, Klein! No merrrrece la pena volverrrr a tu casssa. ¡Tus pa-
dresssss idosss! ¡Todosss los judíos idossss! [...]
Pasé un año entero en su casa, tocando el violín y paseando sin preocuparme lo
más mínimo por aquel París en guerra, invadido por los boches. Por la calle, me
cruzaba con gente que me sonreía y pasaba su mano por mi cabeza amistosa-
mente. Y cada vez que hacían esto, yo deseaba que esa mano, pasada por la ca-
beza de un niño judío, se infectara y se cayera del brazo.
Durante ese año hice enormes progresos con el violín. Era un pequeño virtuoso,
sin saberlo, por supuesto, pues mi querido profesor no me hizo jamás el menor
cumplido. Curiosamente fue un oficial alemán quien, subyugado, gritó: «¡Pero si
es un virtuoso!».
Fue a mi llegada a Auschwitz, a finales de 1943.
Había cometido una imprudencia. No había podido resistir las ganas de
volver a mi casa. Sin la menor precaución, pasé delante de la portería;
la portera tenía las narices pegadas al cristal. Subí despacio las escale-
ras que llevaban a nuestro piso.
La placa que tenía nuestro nombre había sido arrancada y reemplazada
por otra. Iba a llamar cuando la portera me atrapó y, agarrándome enér-
gicamente por el brazo, me hizo bajar las escaleras de dos en dos.
—Lárgate —dijo, escupiéndome a la cara—, ¡no se te ha per-
dido nada por aquí! ¡Ya no hay nadie! ¡Ya no hay
judíos aquí, granuja! ¿Dónde está tu estrella?

34
Ficha 21: Competencia lectora
6

Era una mujer grande y fuerte. Su mano atenazaba mi brazo. No conse-


guí escaparme. Me llevó a la portería, donde dos policías me detuvieron
un poco más tarde y me trasladaron derecho a la comisaría, desde donde
fui conducido a Drancy. No sé por qué clase de milagro mi profesor me en-
contró allí.
Aunque no pudo liberarme a pesar de sus grandes voces ante las rejas del
campo, al menos le permitieron darme el violín. Este fue mi único equipaje
para Auschwitz. Llegados allí, embrutecidos y agotados por un viaje in-
fernal, fuimos arrojados al andén como paquetes de ropa sucia. Hom-
bres, mujeres, viejos y niños. Allí fuimos alineados y los soldados y los
perros pasaron revista. Yo llevaba el violín apretado contra mi pecho. Un
oficial, con la punta de una especie de palo o de fusta, alzó mi barbilla.
— ¿Violinista? —me dijo, soltando una risa sardónica.
—Sí —respondí mirándole fijamente a los ojos.
— ¡Toca! —me ordenó.
Y allí, en el lugar más inmundo de la tierra, entre legiones de muertos vivientes
que vislumbraba a lo lejos, con sus uniformes rayados, mientras que por unas
gigantescas chimeneas escapaban atroces olores, me puse a tocar. Aquello me
salvó la vida. Desgraciadamente, hubiera dicho no hace mucho tiempo. Fui de-
signado para formar parte de la orquesta de Auschwitz que, durante todo el día,
tocaba en la plaza central del campo, mientras que otros iban a las cámaras de
gas. Era un privilegio que maldita la gracia que me hacía. Cuando llegué no era
más que un jovencito. Al término del primer día, era ya un hombre viejo. Al
principio, cuando tocaba, abría los ojos y miraba a mi alrededor, tratando de en-
contrar alguna cara conocida, una cara familiar. Me fijaba con frecuencia en un
hombre viejo que se colocaba no lejos de mí y me hacía discretos signos con su
gorro. No creía conocerle, pero el hombre insistía. Al cabo de algunos días de
esta extraña maniobra, logró acercarse y me llamó por mi nombre.
— ¡Simón, Simón! —me dijo—. Soy yo, papá.
Después se desplomó. Un soldado le había visto y le había asestado un culetazo
en la espalda.
— ¡Sigue tocando! —dijo una voz detrás de mí en la orquesta—. ¡Cierra los ojos,
pequeño, y sigue tocando!
No volví a ver a mi padre, y toqué, toqué y toqué siempre con los ojos cerrados,
hasta la liberación del campo. Entonces me juré que, si salía vivo de aquel in-
fierno, jamás volvería a tocar el violín.

Yaël Hassan (francesa)

35
COMPRENSIÓN LECTORA

Comprendemos
1 Contestas las preguntas, de acuerdo con la información que brinda el texto.

¿Quién es el protagonista?

¿Por qué estaban sus padres en Francia?

¿De dónde provenía su familia?

¿A qué se dedicaban sus padres?

¿A qué edad comenzó a tocar el violín?

¿Quién le reveló sus grandes cualidades


artísticas?

2 Marca con una las opciones correctas.


 ¿Cómo se podría caracterizar al profesor de música de Simón?

Caritativo Exigente Laxo Virtuoso Perezoso


 ¿En qué lugar detienen a Simón?

En el edificio donde vivía con sus padres. En la plaza principal.

En la calle. En Drancy.

Cerca de la casa del profesor.


 ¿En qué fecha son retenidos los padres de Simón y llevados al campo de concentración?

El 15 de julio de 1943. En diciembre de 1942.

En noviembre de 1943. El 15 de julio de 1945.

El 15 de julio de 1942.

3 Completa el esquema de acuerdo con los acontecimientos narrados.

Causas Efectos

Después de un año, Simón regresa


al edificio donde vivía con sus padres.

Simón decide nunca más volver a tocar


el violín.

36
Ficha 22: Tilde en por qué y porqué 6

4 ¿Cómo entiendes los siguientes enunciados?


 “Cuando llegué no era más que un jovencito. Al término
del primer día, era ya un hombre viejo”.

 “Aquello me salvó la vida. Desgraciadamente, hubiera dicho


no hace mucho tiempo”.

 “Cada vez que hacían esto, yo deseaba que esa mano, pasada
por la cabeza de un niño judío, se infectara y se cayera del brazo”.

5 Responde: ¿Qué datos aporta el texto sobre el campo de concentración de Auschwitz?

6 Consulta y responde.

 ¿En qué año el ejército alemán invadió Francia? Narra algún hecho histórico curioso.

 ¿Quiénes eran los “boches”?

7 Analiza y comenta en grupo.


 ¿Qué películas relacionadas con el tema de los campos de concentración
en la Segunda Guerra Mundial has visto? ¿Qué es lo que más te ha impactado?

37
GRAMÁTICA Ficha 23: El enunciado y sus clases

1 Imagina que estás ayudando a tus padres a buscar un apartamento. Para ello debes unir
cada anuncio con su tablón, fijándote en la modalidad del enunciado.

Ojalá encuentre EXCLAMATIVA


un apartamento Ya habrán vendido
con tres habitaciones ese apartamento.
en la zona sur.
ENUNCIATIVA

¿Compartirías
apartamento con dos EXHORTATIVA
estudiantes extranjeras?
Busco apartamento
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que te gusta. OPTATIVA

2 Inventa una historia en forma de diálogo en la que utilices las siete modalidades
del enunciado.

38 Unidad 6 del libro del estudiante: Sentir en verso


ORTOGRAFÍA Ficha 24: Tilde en por qué y porqué 6

1 Lee el texto y subraya con rojo las palabras porqué, porque, por qué y observa
en qué casos se utilizan.

¿Por qué es tan importante sonreír? Porque una leve


sonrisa en tus labios puede levantar el corazón, porque
inspiras a otros a ser mejores y a realizar el bien. No te
has preguntado el porqué de tu seriedad, puede ser por-
que no has encontrado aún lo magnífico de una sonrisa.
Ahora te invito a sonreír ¡Por qué no!

2 Utiliza la combinación adecuada de por + que en las oraciones.

 He visto a unos niños contentos se iban de excursión.


 Deberías explicarme el de tu negativa.
 ¿ estás tan feliz?
 El profesor dio una conferencia sobre el de la solidaridad.
 ¿Sabes sucedió eso?

3 Subraya las palabras porque, por qué y porqué mal escritas en el texto.
Escríbelas correctamente al lado de la oración.

(En una oficina de un banco, una mujer y un oficinista)


Mujer: ¿Porqué no puedo retirar mi dinero?
Oficinista: Por que no trae su libreta de ahorro.
Mujer: No sabía que tenía que traerla, ¿por qué no me lo dijo?
Oficinista: Es un requisito indispensable y yo sí se lo indiqué.
Mujer: Ah, no comprendo el por qué de tanto trámite,
si es mi propio dinero...

4 Una, con una línea, cada frase con la palabra correcta.

Porque Decidiste el viaje y no dijiste el...

¿Por qué ...necesito verte, te llamé.

porqué ...llegas tarde?

Unidad 6 del libro del estudiante: Sentir en verso 39


EVALUACIÓN TIPO PISA 1

 Lee el siguiente fragmento y responde las preguntas de la 1 a la 6.

La tortuga gigante
El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más
lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le
hacía bien. Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba.
Comía pájaros y bichos del monte, que cazaba con la es-
copeta, y después comía frutas. Dormía bajo los árboles y,
cuando hacía mal tiempo, construía en cinco minutos una
ramada con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fu-
mando, muy contento en medio del bosque que bramaba
con el viento y la lluvia.
Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo
llevaba al hombro. Había también agarrado, vivas, muchas
víboras venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate,
porque allí hay mates tan grandes como una lata de quero-
sene. El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y
tenía apetito. Precisamente un día en que tenía mucha ham-
bre, porque hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla
de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una
tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una
pata y sacar la carne con las uñas. Al ver al hombre, el tigre
lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él.
Pero el cazador, que tenía una gran puntería, le apuntó entre
los ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan
grande que él solo podría servir de alfombra para un cuarto.
— Ahora —se dijo el hombre— voy a comer tortuga, que es VOCABULARIO
una carne muy rica.  ramada: Cobertizo hecho
Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya heri- de ramas de árboles.
da, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza  bramar: Hacer gran ruido.
colgaba casi de dos o tres hilos de carne.  querosene: Fracción del
Quiroga, H. (1987). Cuentos de la selva. petróleo natural que se
Buenos Aires: Ediciones Colihue. (Fragmento). utiliza como combustible.

1 ¿En dónde vivía el personaje de la historia?


a. En la selva.
b. En Misiones.
c. En el bosque.
d. En la cordillera.

40
2 De acuerdo con lo leído, ¿de qué se alimentaba el hombre?

a. De pájaros y bichos.

b. De semillas y bichos.

c. De carne de tortuga y bichos.

d. De víboras venenosas y bichos.

3 Según lo leído, ¿cuál es el propósito comunicativo del texto?

a. Describir la relación del hombre y la naturaleza.

b. Relatar la historia de un hombre y su enfermedad.

c. Representar la realidad de los animales en el bosque.

d. Narrar la vida de un hombre que vive de modo natural.

4 En relación con lo leído, se puede concluir que el hombre:

a. era un gran cazador.

b. era una persona antisocial.

c. era un gran conocedor del monte.

d. era una persona que vivía sin problemas.

5 De acuerdo con lo leído, ¿cuál es el estilo del narrador en el momento


de contar la historia?

a. Subjetivo, pues narra los hechos desde su punto de vista.

b. Elegante, pues refiere un lenguaje cargado de figuras literarias.

c. Sobrio, pues cuenta con claridad y sencillez los acontecimientos.

d. Dramático, pues relata con pasión una situación de sobrevivencia.

6 Considerando la forma y el contenido del fragmento, ¿cuál es el propósito


comunicativo de la configuración de un espacio, tiempo y personajes
indeterminados?

a. Otorgarle un sentido universal a la historia.

b. Evitar que el lector se centre en detalles insignificantes.

c. Brindarle un significado metafórico al ambiente de la narración.

d. Impedir que el lector se focalice en la nacionalidad del narrador.

41
EVALUACIÓN TIPO PISA 2

 Lee el siguiente texto y responde las preguntas de la 1 a la 5.

Vivir intensamente
Uno de los mitos más dañinos para la juventud es el
de “vivir intensamente”. Por vivir intensamente sue-
le entenderse pasar mucho tiempo en la calle e ir
de un lado a otro bebiendo cosas que dan ardor de
estómago. En mi juventud también fuimos víctimas
de la necesidad de vivir intensamente. “Vive depri-
sa, muere joven y haz un cadáver bonito”, rezaba
un eslogan de la época.
El problema es que vivir deprisa no garantiza morirse
antes. La mayoría de la gente que vivía deprisa conti-
núa viva, pero con úlcera de estómago o piedras en
el riñón. Además, no quieren ni oír hablar de la muer-
te. Vivir intensamente no significa nada. En todo caso
no significa, como creen algunos, tomar muchos aviones. Durante una época me bajaba
de un avión y me subía en otro y era la vida menos intensa que cabía imaginar. La intensi-
dad llegaba cuando menos la esperaba y en los lugares más sorprendentes.
Un día bajando las escaleras de un ministerio me crucé con un individuo cuya mirada
no he logrado olvidar. Se detuvo delante de mí y estuvo unos segundos observándome.
Aquello fue muy intenso, aunque no sé por qué.
Los sucesos más importantes de la vida son absurdos. El sentido es un adminículo digno de
un “todo a cien”. Las personas que presumiblemente han vivido de forma intensa te cuen-
tan sus correrías a modo de historia. Quiere decirse que han necesitado hacer una recons-
trucción que dota de coherencia a lo incoherente. Las mejores conquistas amorosas, por
citar un campo que todo el mundo suele considerar excitante, son siempre casuales.
Es el recuerdo lo que lo convierte en una novela. Los profesores aseguran que los jóve-
nes no comprenden los procesos históricos, pero quién los comprende.
La historia de la humanidad no tiene ni pies ni cabeza, de modo que lo raro es com-
prenderlos. Escribimos y leemos novelas porque nos vuelve locos aquello de lo que
carecemos: el sentido. La vida es lo contrario de una novela: le sobran casi todas las
páginas y si hay alguna imprescindible, no sabemos cuál es.
Aceptar la falta de sentido: eso es vivir intensamente.
Juan José Millás, El País (online).
Disponible en: [Link]

42
1 De acuerdo con lo leído, ¿cuál es el propósito comunicativo del texto?

a. Exponer las razones por las que los jóvenes llevan una vida intensa.
b. Exhibir una explicación sobre los elementos absurdos de la vida intensa.
c. Señalar los hechos que provocan que la vida no tenga sentido cuando es intensa.
d. Presentar una opinión sobre el significado que adquiere la vida cuando es intensa.

2 Hacia el final del texto, el emisor dice: “La historia de la humanidad no tiene
ni pies ni cabeza”. ¿Qué quiere decir con esto?

a. Que la historia de la humanidad no tiene lógica.


b. Que la historia de la humanidad no tiene cuerpo.
c. Que la historia de la humanidad no tiene estabilidad.
d. Que la historia de la humanidad no tiene trascendencia.

3 ¿Por qué se cita a los profesores en el quinto párrafo?

a. Para afirmar que el discurso de los jóvenes es un problema grave.

b. Para demostrar que existe un problema de comprensión histórica.

c. Para apoyar el discurso del emisor en torno al problema expuesto.

d. Para ilustrar que el problema corresponde a una cuestión educativa.

4 La afirmación “la mayoría de la gente que vivía deprisa continúa viva,


pero con úlcera de estómago o piedras en el riñón” es mencionada por el autor
para apoyar la idea de que:

a. vivir muy apurado causa problemas a la salud.

b. vivir intensamente es aceptar la falta de sentido.


c. los sucesos más importantes de la vida son absurdos.

d. el mito de “vivir intensamente” es dañino para la juventud.

5 En consideración del contenido, ¿cuál es la función que cumple el tercer párrafo


dentro de la trama global del texto?

a. Señalar un ejemplo de la vida intensa que experimenta un político.

b. Retratar una forma que permite comprender la intensidad de la vida.

c. Describir una situación en la que el emisor siente la intensidad de la vida.

d. Caracterizar un caso que define la vida intensa de quienes están en la ciudad.

43
EVALUACIÓN TIPO PISA 3

 Lee el siguiente texto y responde las preguntas de la 1 a la 6.

8 ACCIONES PARA EVITAR


EL DERROCHE DE AGUA
De toda en la gua en al tierra, un 99,7%
es agua salada o hielo y solo 0,3%
es apta para el consumo humano.
Por eso tenemos que cuidarla.
Puedes hacerlo con estos 8 consejos...

Una llave abierta libera 12 litros por minuto, ciérrala


mientras lavas tus dientes, te enjabonas o te afeitas.

Puedes ahorrar 3,500 litros al mes si te duchas


en menos de 5 minutos.

Utiliza un recipiente para lavar varias frutas


o verduras a la vez: ahorrarás muchos
litros de agua.

Riega tus plantas en la mañana o en la noche,


cuando hace menos calor y “evitarás pérdidas
por evaporación”.

Cuando cambies el agua a tus mascotas,


utilízalas para regar las plantas.

Pon botellas plásticas llenas de agua dentro


de la cisterna del inodoro: así ahorrarás 4 litros
por cada descarga.

Una lavadora puede gastar 90 litros por lavado;


úsala a carga completa.

Difunde tus conocimientos con familiares


y amigos, así expandes el ahorro de agua
y generas conciencia.

44
1 De acuerdo con el texto, ¿por qué tenemos que cuidar el agua?
a. Porque el ser humano ha derrochado mucha agua potable.
b. Porque no se conoce la forma de producir más agua potable.
c. Porque el agua para el consumo humano alcanza solo el 0,3 % del agua total.
d. Porque no se puede depurar el agua salada, que equivale al 99,7 % del agua total
2 De acuerdo con lo leído, ¿qué se quiere conseguir con el texto?
a. Fomentar una actitud responsable al consumir agua potable.
b. Enseñar cómo ahorrar agua y evitar gastos excesivos en pagos.
c. Impulsar el desarrollo de una conciencia ecológica basada en el respeto.
3 ¿Cuál es la función comunicativa de la imagen que se ubica al costado del título?
a. Simbolizar el sentido de ahorrar agua.
b. Representar un modo de cortar el agua.
c. Ejemplificar una forma de ahorrar agua.
4 Según lo leído, ¿cuál es la función discursiva que predomina en el texto?
a. Narrar.
b. Explicar.
c. Describir.
5 La apelación directa por medio de formas verbales imperativas como “ciérrala”,
“utilízala”, “úsala”, tiene como principal propósito:
a. llegar especialmente a un público infantil y juvenil.
b. acusar al lector de no hacer lo que el texto indica.
c. hacer que el texto tenga la forma de una solicitud.
d. que el lector se sienta interpelado y llamado a la acción.
6 Respecto a lo leído, ¿cuál es la relación que se produce entre las imágenes
y las viñetas del texto?
a. Las imágenes desarrollan los conceptos enunciados en las viñetas.
b. Las imágenes simbolizan los mandatos presentados en las viñetas.
c. Las imágenes representan los contenidos formulados en las viñetas.
d. Las imágenes refuerzan los procedimientos expuestos en las viñetas.

45
EVALUACIÓN TIPO PISA 4

 Lee el siguiente texto y luego responde las preguntas de la 1 a la 7.

Cartas al Director
En contestación a la carta de Eva Peña, le diré que los carteros de este país realizan su trabajo de
acuerdo a unas normas, entre las que no está burlarse de las personas ni negarle su correo. Al
contrario, intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, ya que formamos parte del barrio en
el que repartimos y conocemos bien el vecindario. En cuanto a las reclamaciones, se puede lla-
mar al 902 197 197, o bien a través de nuestra web y poner cuantas reclamaciones se quiera y le
serán contestadas por carta. De todas formas, si ella ha tenido un problema, debe identificarlo de
forma concreta y no empezar a demonizar a todo un colectivo de carteros que no incumple con
su trabajo, ya que lo realiza con un alto porcentaje de entrega efectiva, sin ofender ni amenazar, y
que, al contrario, se siente querido y plenamente integrado en la vida del barrio.
Adolfo Fernández Chaves. Cantabria, España.

En relación con una carta publicada en esta sección sobre Correos quisiera aportar mi opinión
personal. Presto mis servicios a Correos como repartidor a pie (El cartero). De entrada, no acabo
de ver la relación que hace esta indignada mujer con el mal servicio prestado por un cartero; hay
que aclarar que en Correos la mayoría de los empleados no somos funcionarios, por lo tanto
estamos sujetos a cualquier tipo de ajustes y despidos.
Por otra parte, puedo asegurar que, en mi equipo, a pesar de los recortes salariales, de la reduc-
ción de personal, de alargarnos el recorrido, nos desvivimos por prestar un buen servicio público
y de calidad. Es más, Correos tiene unos mecanismos de verificación y disciplinarios en casos
como el descrito.
Andrés Pena Casas. Bilbao, España.
El País (online). Disponible en: [Link]

1 Los autores de estas cartas trabajan:


a. como carteros en la misma ciudad.
b. en Correos, pero solo el segundo es cartero.
c. como carteros en distintas ciudades de España.
d. en Correos, pero no como carteros sino como repartidores a pie.
2 Las cartas de Adolfo Fernández y Andrés Pena responden a:
a. las críticas emitidas por Eva Peña en una anterior carta al director.
b. las críticas que los usuarios de Correos suelen hacerles a los carteros.
c. los elogios que cartas al director anteriores han dedicado a los carteros.
d. la promulgación reciente de una ley que regula el trabajo de los carteros.

46
3 El contenido de estas cartas permite inferir que Eva Peña había criticado
a los carteros basándose en:
a. la experiencia con un cartero que la ofendió y le negó su correo.

b. los reiterados retrasos y extravío de correspondencia que ha sufrido.

c. la constante presencia de carteros inexpertos y desconocidos en su barrio.

d. el hecho de que sus reclamos a Correos fueran contestados por escrito


y no en persona.
4 Respecto a las normas que rigen el trabajo de los carteros, los autores
de estas cartas coinciden en señalar que:
a. los carteros se rigen por las mismas normas que cualquier otro trabajador.

b. los carteros cuentan con normas claras con las que cumplen adecuadamente.

c. las normas no son necesarias, pues los carteros actúan siempre correctamente.

d. no hay normas para los carteros, pero sí sanciones para quienes actúan
de manera inadecuada.
5 Adolfo Fernández menciona los vecindarios en que trabajan los carteros para destacar:
a. los extensos recorridos que los carteros deben llevar a cabo a diario.
b. la integración de los carteros a las comunidades con las que trabajan.

c. la existencia, en cada barrio, de lugares en los que pueden realizarse los reclamos.

d. la necesidad de proporcionar a los carteros recorridos más estables


que los acerquen a la comunidad.
6 Andrés Pena menciona en su carta los recortes salariales y la reducción
del personal como ejemplos de problemas laborales que:
a. afectan a toda la sociedad española, incluidos los carteros.

b. no perjudican a los carteros porque son funcionarios públicos.

c. afectan a los carteros y que les impiden realizar adecuadamente su labor.

d. enfrentan los carteros sin dejar que perjudiquen la calidad de su servicio.


7 Las cartas al director de Adolfo Fernández y Andrés Pena tienen por finalidad:

a. exponer las dificultades que conlleva el trabajo de los carteros.

b. criticar las condiciones de trabajo de los empleados españoles.

c. defender la labor de los carteros de Correos ante críticas injustificadas.

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