La observación, una palabra para desbaratar y
resignificar.
Rafael Ávila
Los antecedentes.
La caída del Muro de Berlín y de las Torres Gemelas nos lleva a pensar que la
construcción de un mundo nuevo se abre paso en medio de temblores,
estremecimientos, derrumbes y remociones de escombros. En cambio, la ciencia
occidental, es la tabla de salvación a la cual nos asimos frente al naufragio de la
doxa, del dogma y de las ideologías, se encuentra amenazada por tempestades de
todo tipo que han estremecido y agrietado su incuestionada hegemonía.
Por otro lado, en primer lugar, la sospecha de ignorancia sobre la enorme
complejidad de las prácticas de observación; en segundo lugar, la sospecha de
indiferenciación entre las prácticas de observación en la vida cotidiana y las
prácticas de observación “encuadradas” en el ámbito de la ciencia; y en tercer lugar,
la sospecha de incoherencia entre los supuestos ampliamente divulgados por los
manuales de metodología de la investigación y los giros epistémicos de la ciencia
que han contribuido a redimensionar y reposicionar el papel activo del observador
en la observación y, por ende, en el modo de producir conocimiento.
El propósito.
Si la observación se redujera a una colocación pasiva del sujeto frente al objeto para
dejar que la luz trasladara su imagen a la retina y de allí al laberinto del cerebro, la
empresa de observar la observación estaría invalidada. Ya que, están en juego la
concepción y el papel del sujeto, del conocimiento, de la investigación, de la
educación.
¿Por qué las prácticas de observación?
La observación ha ejercido y sigue ejerciendo un poder de encantamiento sobre el
ser humano que produce la ilusión de evidencia. Y por esto, la construcción de
lugares privilegiados para ampliar el campo de la observación (las pirámides, las
torres, los miradores, los palcos, los balcones, etc.). El, observar o mirar, desde
estos lugares, nos da una sensación mixta de poder y de placer. Por otra parte, la
visión panorámica ha ejercido siempre una especial fascinación sobre nosotros. No
obstante, el desarrollo de la ciencia está ligado a la construcción de observatorios:
el observatorio astronómico, el observatorio de ciencia y tecnología, el observatorio
de la ciudad, etc.
Y por otro lado, se constata que cada campo del saber diseña su propia modalidad
de observación, con rutas diferentes que muestran sus peculiaridades y sus
tradiciones específicas, que le dan un color y una tonalidad características a sus
procedimientos, sus técnicas, sus rituales, sus hábitos y sus categorías lingüísticas.
Para, una práctica inteligente y profesional de la investigación requiere de un sujeto
que haya comprendido la relevancia y la pertinencia de la epistemología y que, por
consiguiente, se haya tomado el trabajo de preguntarse por la naturaleza, la
génesis, la objetividad y la utilidad del conocimiento.
La observación en el universo lingüístico.
Hay algunas acepciones las cuales son:
– Acepciones ligadas al contexto de la regulación.
Esta es la significación más adherida a la estructura etimológica del término.
– Acepciones ligadas al contexto de la vigilancia y la seguridad.
Y aquí se encuentran paradójicamente tanto las observaciones de objetos o
individuos sospechosos.
– Acepciones ligadas al contexto de la recriminación.
El hacer una observación en este contexto, significa hacer saber que se ha incurrido
en una infracción, manifestar desaprobación y advertir sobre sus consecuencias.
– Acepciones ligadas al contexto del análisis.
El observar, en este caso, puede significar detectar una imprecisión o llamar la
atención sobre algún aspecto que merece reelaboración o modificación.
– Acepciones propias de la psicología y de la medicina.
En las cuales se habla de la observación
como método clínico.