La fórmula OEE para medir la eficiencia de una planta de
producción
Eficiencia: es la función que ha de cumplir el nuevo paradigma de la industria. La
revolución del 4.0 consiste en la introducción de tecnologías para analizar el
proceso fabril, detectar los fallos, aplicar modelos predictivos… en definitiva, hacer
que todo funcione de forma óptima. Si una industria es eficiente, obtiene más
beneficios. Y este es el objetivo no sólo de cada compañía, sino también el de los
gobiernos. La Unión Europea, por ejemplo, tiene el reto de que el sector
secundario represente en el año 2020 el 20% del PIB –en España, su peso en
2017 era del 16,4%-.
En esa meta de lograr la eficiencia, cualquier empresa ha de empezar por conocer
en qué punto está. Para eso es útil aplicar el Overal Equipment Effectiveness o
Eficiencia Global de los Equipos, una herramienta internacionalmente conocida
por las siglas OEE y con una fórmula sencilla. El OEE nace como una KPI (Key
Performance Indicator o Indicador Clave de Rendimiento) y se ocupa de medir los
parámetros fundamentales de la producción:
-Disponibilidad: pérdidas por los paros programados o no programados de la
línea de producción.
-Rendimiento: pérdidas causadas porque las máquinas funcionan a menor ritmo
que su capacidad total.
-Calidad: pérdidas por la fabricación de unidades defectuosas.
El OEE es una razón porcentual de 0 a 100. Si una planta tiene un OEE del 40%
significa que ha fabricado correctamente solo 40 unidades de las 100 que podría
haber producido.
¿Cómo calcularlo?
La fórmula es sencilla: del tiempo total de trabajo se resta el de paradas no
planificadas y averías para conocer el valor de disponibilidad y en rendimiento y
calidad se aplica la misma lógica. Al final obtenemos un tanto por ciento y
sabemos, además, en qué parámetro o parámetros se presentan más problemas.
¿Qué lectura hacer del resultado?
Para leer correctamente el resultado de la fórmula hay unos parámetros definidos:
Un OEE por debajo del 65%: ha de considerarse inaceptable. Ocasiona
importantes pérdidas económicas y baja competitividad.
Del 65 al 75%: regular. Con este nivel de eficiencia se producirán pérdidas, sólo
aceptables si la fábrica está en proceso de mejora.
Del 75 al 85%: aceptable. En este escalón se producen ligeras pérdidas
económicas y la competitividad es ligeramente baja.
Del 85 al 95%: buena. La planta es competitiva y entra en valores de World Class.
Del 95 al 100%: excelente. Máxima competitividad, valores World Class.
OEE y Big Data
La experiencia acumulada en la implantación de sistemas OEE demuestra que la
eficiencia mejora entre un 10 y un 20% durante los primeros doce meses, con el
consiguiente ahorro de costes y aumento de los beneficios. El grado de éxito
depende del OEE inicial y de la forma de capturar los datos en la línea de
producción, es decir, de la mayor o menor automatización.
De ahí la importancia de contar con un sistema de captura automatizada de datos.
El Big Data es esencial para aplicar con el máximo aprovechamiento la fórmula
OEE y poner al descubierto las ineficiencias. En un proceso de manufactura con
un mínimo de complejidad, las máquinas brindan una ingente cantidad de
información. Analizar todo ese volumen de datos con las herramientas
tecnológicas que hoy en día tenemos a nuestra disposición puede significar la
diferencia entre la competitividad y las pérdidas económicas.
En Ártabro Tech, una empresa orientada a implantar tecnologías 4.0 en la
industria, compartimos lo que Lord Kelvin, el creador de la escala de temperatura
Kelvin, dijo ya en el siglo XIX: “Si no lo puedes medir, no lo puedes mejorar”.