La dispersión de las comunidades
emberá condicionaron desarrollos
disimiles, a partir de los contextos
naturales en los que se albergaron y
condicionados también por el tipo de
poblaciones y de interacciones que
afrontaron y que ejercieron
diferentes influencias en cada grupo
asentado en diferentes territorios.
Hoy los encontramos distribuidos en
en Colombia, Ecuador y Panamá. A
pesar de ello, mantienen una
cohesión a nivel cultural con
elementos de identidad muy fuertes
como su idioma, tradición
oral, jaibanismo, y estructura social.
Colombia
Eperara Siapidara: Se encuentran en tres
departamentos de la costa del Pacífico: Cauca,
Valle del Cauca, y Nariño.
Cauca: riberas del río Saija, región de López de
Micay.
Valle de Cauca: Río Naya (Buenaventura)
Nariño: asentamientos en El Charco y Olaya
Herrera, al norte del río Patía.
Emberá Dobida: Distribuidos en los
departamentos Chocó, Risaralda y Caldas. El
primero de ellos reúne a más del 60% de sus
integrantes.
Emberá Katío: En el departamento de Córdoba se
distinguen dos concentraciones que reúnen el
mayor número de integrantes: Alto Río Sinú y Alto
Río San Jorge.
Hay comunidades en la región de Urabá, en
Antioquia -noroeste- y sobre la carretera que une
Medellín-Quibdó en el departamento Chocó.
Hay presencias en los departamentos de Caldas y
Putumayo.
Emberá Chamí: En las cordilleras occidental y
central de los Andes Colombianos. La mayor
concentración se encuentra en las cercanías del
Alto San Juan -municipios de Pueblo Rico y
Mistrató-, departamento de Risaralda.
Otros centros importantes: el curso de los ríos
Garrapatas y Sanquinini (Chocó-Valle de Cauca) y
el Resguardo Indígena de Cristanía (suroeste de
Antioquia).
En Caldas, los resguardos de los Emberá Chamí
están ubicados principalmente en los municipios de
Belalcázar, Riosucio y Supía.
En Quindío, se encuentran en los municipios de
Circasia, La Tebaida, Montenegro y Quimbaya.
Ecuador
Épera: Procedentes de Colombia, se asentaron, en
la década de 1960, en la provincia ecuatoriana de
Esmeraldas, a lo largo de los ríos Cayapas, Onzole,
Santiago, Bogotá.
Panamá
Emberá: En el siglo XVIII, grupos emberá entraron
en Panamá, hoy los encontramos, en las siguientes
provincias: Darién y Panamá
Las indígenas de esta etnia acostumbran a
casarse a muy temprana edad, más o menos
desde los 12 hasta los 15 años. Desde que los
niños nacen tienen destinada su pareja, la
persona que nace su mismo día o misma
semana lleva una manilla puesta señalando
que está comprometido. En otras ocasiones
cuando no es así, el joven que desee casarse
con una persona en especial que no esté
comprometida pedirá la mano a sus padres, si
los padres autorizan el matrimonio y tan solo si
la mujer desea casarse se realiza el
casamiento.
Otra costumbre que es sólo de los Emberá es
la de realizar una mutilación de clítoris a las
niñas recién nacidas para que cuando crezcan
y tengan relaciones sexuales nos sientan
placer.
Los hombres y las mujeres usan desde la niñez
collares de pequeñas semillas negras y aretes
de alambre o hechos de monedas pequeñas.
Los indígenas Emberá se pintan el cuerpo para
ocasiones especiales como ceremonias
religiosas; los hombres, todo el cuerpo menos
las extremidades y la parte superior de la cara.
Las mujeres no se pintan la cara.
La comunidad Emberá está compuesta por
familias extensas, es decir, que forman parte
de ella, la mamá, el papá, los hijos e hijas, los
tíos y las tías, las abuelas y abuelos, nietos,
cuñados, cuñadas... Está prohibido unirse en
matrimonio con algún miembro de una familia
extensa o con las personas que no son
indígenas.
La persona más anciana de la familia es el jefe.
Éste se encarga de escoger el lugar donde van
a construir las viviendas, asignar las parcelas
de tierra a cada familia y resolver algunos
conflictos
FORMA DE VIDA
Sus actividades principales son la horticultura
itinerante de tumba y pudre (no hay quema sino que
se deja descomponer lo tumbado para luego
sembrar), y la pesca. Practican también la caza y la
recolección.
Los emberá se clasifican a sí mismos según sus
condiciones de vida, como Dóbida, habitante de las
riberas de los ríos; Pusábida, habitante de las
costas marítimas (del Pacífico); y en el Chamí (la
cordillera), Oíbida de los
bosques andinos y Eyábida de las
zonas deforestadas.
En la medida en que la colonización destruyó los
bosques donde habitaban, varias
comunidades Chamí se han hecho sedentarias, con
cultivos temporales o permanentes en parcelas
familiares establecidas e inclusive algunos grupos
son jornaleros, a partir de que sus territorios fueron
absorbidos por las haciendas cafeteras, de algunas
de las cuales fueron expulsados recientemente
cuando bajaron los precios internacionales del café.
En el departamento del Chocó, en Colombia, viven
en comunidades siguiendo los modelos
tradicionales y tienen su propia forma organizativa.
La lengua emberá posee numerosas variantes
geográficas, todas ellas junto con el idioma de
los Wounaan, pertenecen a la familia
lingüística chocó. El emberá es una lengua
aglutinante y ergativa que privilegia la visión del
objeto (o paciente) del verbo. Las variantes del
emberá se dividen entre emberá sureño (chamí,
baudó, eperã), emberá norteño (katío, darién) y el
emberá kawaiguia (Eposí y Marivina)