ÁRBOL GENEALÓGICO
Nombre: Armando Bernal Zúñiga. / Profesora: Ana María Tapia Adler. / Asignatura: Judaísmo,
religión y cultura. / Fecha: 21 de agosto del 2014.
Introducción.
Mi ascendencia gira en torno a la familia Bernal, por parte paterna, y Zúñiga por parte materna. Por
cierto, ya sea en una u otra - sin mucha certeza -, nos han contado de ascendencias étnicas de la que
ínfimamente formaríamos parte, como la francesa por la familia Bernal, y española por ambas. Mas
en una evidente ausencia de fuentes que permitan sostener esto, partiremos de la base más sólida a
la que esta breve investigación pudiese atenerse: sosteniendo la indiscutible raíz cultural hispana-
europea junto a la correspondiente a nuestros pueblos originario; siendo así que, precisamente que
en esta dialéctica se sintetiza la identidad chilena, a la cual auténticamente pertenece nuestra
familia. Otros puntos que han jugado en contra son los fallecimientos, que nos privan de toda una
perspectiva y su complejidad, y las distancias geográficas, que naturalmente restan la posibilidad de
comunicación y unión familiar. Básicamente esto constituye la causa de que la investigación no se
haya salvado de esta carencia de profundidad. Pido las disculpas pertinentes, y espero que el trabajo
aquí realizado pueda constituir por lo menos un granito de arena para promover la curiosidad y
ansia de conocer nuestras raíces, quisiese que este regalo sea un estimulo para la reconstrucción de
nuestra identidad como familia.
Familia Paterna.
La historia se remonta a mis bisabuelos Segundo Bernal y María Jesús Vargas, quienes,
establecidos en la Quinta región específicamente San Felipe, vivían del cultivo del campo, actividad
que tenía su auge –en dicha zona- en la década de los 60. En parte esta actividad fue disminuyendo
a medida que esta localidad se urbanizaba, proceso que vivenció este matrimonio y sus hijos. Las
referencias que se tienen de ellos describen a una familia arquetípica de su contexto, un padre
disciplinario y trabajador, una madre cálida que concentra su actividad laboral en su casa y mayor
cifra de hijos que las que hoy nos entregan las estadísticas. Entre esos niños encontramos a mi
abuelo Hugo Bernal, quien heredará de su padre la misma disciplina y seriedad, que a su vez mi
padre también heredó, aunque sin duda en menor grado.
Mi abuelo se trasladó junto a algunos de sus hermanos a Santiago en búsqueda de oportunidades
laborales que esta ciudad ofrecía a los jóvenes deseosos de un trabajo: y en la mayoría de los casos
uno mal remunerado. Así es como don Hugo por medio de un colega pudo acercarse a la mujer que
sería su esposa: Silvia Del Carmen Garroz Bustamante. El formar una familia implicó la necesidad
de buscar un trabajo de mayor estabilidad, por ello mi abuelo obtiene empleo como conductor de
autobuses. Este hecho trajo consecuencias como el distanciamiento de su familia, a causa de las
extensas jornadas de trabajo. También obtuvo otras experiencias por su oficio, como vivir las crisis
políticas, el Régimen militar, ejemplo de ello es que, realizando su habitual recorrido por las
avenidas que rodean al río Mapocho en Renca, pudo divisar a la intemperie algunos cadáveres de
víctimas de las violaciones a los derechos humanos.
Mi padre atestigua la distancia existente entre él mi abuelo. Así es como mi abuela Silvia constituía
la persona más cercana, cálida y confiable a la que podía acudir, hasta que lamentablemente dejó
este mundo en 1988. Esta partida marcará profundamente a mi padre, puesto que lo impulsa a
independizarse y formar su propia familia, asunto que se concretará el 12 de diciembre de 1992 con
el matrimonio, y la unión Bernal-Zúñiga. Al ser este punto un tema que se tratará en breve,
conviene que ahora nos remontemos a conocer la familia materna de mi padre.
Armando Garroz y Ana Bustamante, pues la ausencia de mi abuela (fallecida antes de mi
nacimiento) y la lejanía geográfica de mis tíos abuelos, me han dificultado establecer una base
anterior. Retomando el hilo, mis bisabuelos provenían de Séptima región, específicamente San
Fernando, y ya casados llegaron a establecerse en la región Metropolitana, en Calera de Tango.
Provenían de una familia con recursos económicos, asunto que explica la prosperidad de la mayoría
de sus hijos. Armando trabajaba como administrador en un fundo de Calera de Tango, Ana era
dueña de casa. La anécdota que marcó a esta pareja fue el intenso afecto que los unía: el
fallecimiento de mi bisabuelo repercutió en la cercana partida de su esposa. Sus hijos e hijas
manifiestan, como he podido constatar, mucha calidez y trato afectuoso, cuestión que me conduce a
especular el carácter de mis bisabuelos. Mi abuela Silvia fue el claro reflejo de esta amabilidad que
todo su entorno apreciaba, que se extrañó con gran lamento por su partida (debido a una trombosis)
y que aún se extraña.
Ciertamente los caracteres de mis abuelos formaron la dualidad que manifiesta mi padre, quién
suele ser superficialmente frío, pero en el fondo es una cálida persona. Mas para saber el por qué del
carácter psicológico, debemos adentrarnos en su historia, que contaré brevemente. Este hombre
creció en un ambiente complejo, a causa del número de hijos, seis en total. Si bien era el tercero,
cumplía el rol del primero, ya que a los dos primeros los enviaron para estar al cuidado de los
abuelos Segundo y María Jesús. Además de los estudios, mi padre trabajaba, y esto fue lo que le
llevó a dejar sus estudios cuando cursaba octavo básico, y lo que hace comprensible su ética laboral.
Siempre sintió la necesidad de aportar a su familia, por ello no se alejo si hasta el fallecimiento de
su madre. La dureza de la vida y la ternura de su madre han sido las formas que se imprimieron en
su personalidad. Ya arrojado a su independencia, es cuando conoce, por medio de una prima, a una
joven que trabajaba cuidando a la madre de un tío (el colega de su padre, que terminó también
casándose con una Garroz-Bustamante). Empezaron a conocerse y en un año ya estaban casados.
Dos años después nací yo, y tres años después mi hermano Manuel. Y hasta ahora pese a que quizá
han cambiado algunas cosas, el compromiso de ser una familia unida siempre ha estado, mi padre
no lo dice, pero lo lleva dentro.
Familia Materna.
Antes que nada, agradezco a mi abuela Clotilde por implacable memoria y a mi tío Nelson por
brindarme la comunicación de esta información.
En esta ocasión la historia pudo llegar un grado antes, por lo que me es posible tratar a mis
tatarabuelos, aunque de manera difusa. Por parte de mi abuelo materno Narciso Antonio Zúñiga
Cepeda, podemos referirnos a sus abuelos. Por parte paterna al señor Rafael Zúñiga y la señora Luz
Araya, y por parte materna a Román Cepeda y Clotilde Jaña. Así es como de estas uniones
familiares provienen mis bisabuelos Luis Zúñiga Araya y Felicinda Cepeda Jaña. Según la
descripción de mi abuela materna Clotilde Donoso Riveros, el abuelo Luis era una persona amable
y la abuela Felicinda ‘todo lo contrario’. Lo cierto es que tanto la historia de la familia Zúñiga,
como de la familia Donoso gira en torno a la zona de Paine, específicamente, al pueblo de Águila
Sur. Allí trabajaba mi bisabuelo Luis en un alto rango en el cuidado de las viñas. Destino parecido
seguiría mi abuelo, quién edificó un pequeño viñedo en su casa, además de dedicarse a la
composición musical folklórica y al trabajo agrícola, produjo chicha en todas sus diversidades. Lo
cierto es que mi abuelo, además de sus dotes, era amado por su ejemplo de humildad y amabilidad.
Un repentino 10 de diciembre (del 2012), partió de este mundo a causa de un paro
cardiorespiratorio. Por estos y otros encantos quedó fascinada mi abuela Clotilde, de quién
trataremos a continuación. Sus abuelos eran Alberto Riveros Medina y María de la Cruz Cepeda,
quienes parece ser que siempre estuvieron establecidos en la zona de Paine. De esta familia
proviene Berta Riveros Cepeda, de quién sé, por mi madre, era una persona amable pero un poco
‘curiosa’. Ella se casó con Juan Ramón Donoso Navarro, un ovejero de la localidad de Aguila Sur.
Pese a la dureza de la vida en el campo mi madre nunca se mostró astiada de ello, sino por el
contrario, me parece que su paciencia y tranquilidad, que son su mayor características, se deben al
ambiente en el que creció.