La vanitas es un g�nero art�stico que resalta la vacuidad de la vida y la
relevancia de la muerte como fin de los placeres mundanos. Se considera un
subg�nero del bodeg�n o naturaleza muerta, por lo general de alto valor simb�lico y
aleg�rico. Es un t�rmino latino (vanitas) que significa vanidad (de vanus,
�vac�o�), entendida no como soberbia u orgullo sino en el sentido de futilidad,
insignificancia, fragilidad de la vida, brevedad de la existencia.1?
Este tipo de representaciones se encuentran pr�cticamente en toda la historia del
arte: cr�neos y esqueletos aparecen en los frescos pompeyanos y en la Edad Media
eran frecuentes las llamadas danzas de la muerte. Sin embargo, su mayor auge se dio
durante el Barroco, �poca en que pas� a considerarse un g�nero independiente.1? En
dicho per�odo cabe establecer su inicio en los Pa�ses Bajos en torno a 1620, desde
donde se extendi� por Francia y Flandes y, posteriormente, Alemania, Italia, Espa�a
y otros pa�ses.2?
Su nombre y su concepci�n se relacionan con un pasaje del Eclesiast�s (Ec 1, 2):
Vanitas vanitatum et omnia vanitas (�vanidad de vanidades, todo es vanidad�).3? El
mensaje que pretende transmitir es la futilidad de los placeres mundanos frente a
la certeza de la muerte, animando a la adopci�n de un estoico punto de vista sobre
la vida.
�ndice
1 Definici�n
2 Historia
2.1 Antecedentes
2.2 Barroco
2.2.1 Pa�ses Bajos
2.2.2 Flandes
2.2.3 Francia
2.2.4 Alemania
2.2.5 Italia
2.2.6 Espa�a
2.3 Siglo XVIII
2.4 Siglo XIX
2.5 Siglo XX
2.6 Siglo XXI
3 V�ase tambi�n
4 Referencias
5 Bibliograf�a
6 Enlaces externos
Definici�n
Vanitas con libros, manuscritos y una calavera (1663), de Edwaert Collier, Museo
Nacional de Arte Occidental, Tokio
La vanitas se suele considerar un subg�nero de la naturaleza muerta, aunque tiene
tambi�n una estrecha relaci�n con la alegor�a. Tiene fuertes connotaciones
simb�licas y filos�ficas, a menudo relacionadas con la religi�n cristiana, ya sea
cat�lica o protestante. Este g�nero pretend�a transmitir tres mensajes
fundamentales: un concepto de la vida como algo pasajero, transitorio, incluso
extremadadamente fugaz; la idea de que cualquier bien que pueda adquirir el ser
humano, ya sea material o inmaterial, es vacuo, irrelevante, carente de sentido; y
una finalidad de redenci�n, de preparar el alma para la salvaci�n y la vida
eterna.4?
Se caracteriza principalmente por el car�cter simb�lico de los objetos
representados, alusivos en general a la fragilidad y la brevedad de la vida, al
tiempo que pasa, a la inevitabilidad de la muerte. Por lo general, se contraponen
diversos objetos relativos a los dones de la naturaleza o de la actividad humana
con otros aleg�ricos de la muerte y la vacuidad de la vida.2? Entre ellos destaca
el cr�neo o el esqueleto humano, s�mbolo por excelencia de la muerte. Otros objetos
aluden a cualidades humanas ef�meras como el saber, la riqueza, el placer o la
belleza, de las que se muestra su caducidad y su vana persecuci�n. Otros s�mbolos
que suelen encontrarse en las vanidades son fruta podrida, flores marchitadas,
insectos, conchas, velas consumidas, relojes (mec�nicos o de arena), burbujas,
polvo, humo, vasos vac�os o volcados, pipas vac�as o arquitectura en ruinas, todos
ellos s�mbolos de la brevedad y la naturaleza ef�mera de la vida. Tambi�n se
encuentran alusiones aleg�ricas a conceptos como las ciencias, las letras y las
artes, el conocimiento (libros, instrumentos cient�ficos), la riqueza (dinero,
joyas) y el poder (coronas, armas), o bien actividades humanas (instrumentos
musicales, juegos de naipes o dados), as� como en ocasiones un globo terr�queo como
s�mbolo del poder terrenal. Los objetos que evocan la riqueza o el placer figuran
en contraposici�n a los que representan la muerte y denotan la insignificancia que
tienen en relaci�n al tr�nsito de la vida.1? En ocasiones pueden aparecer espinas
de trigo o coronas de laurel como s�mbolo de resurrecci�n.5? En otras ocasiones se
a�aden frases �generalmente latinas� como memento mori (�recuerda que morir�s�),
tempus fugit (�el tiempo huye�), ubi sunt (��d�nde est�n?�) o sic transit gloria
mundi (�as� pasa la gloria del mundo�).2?
Naturaleza muerta con libros y un reloj de arena (c. 1630-1640), artista espa�ol
an�nimo, Gem�ldegalerie de Berl�n
Los bodegones de animales muertos pueden ser tambi�n considerados una forma de
vanitas, por cuanto la contemplaci�n de unos restos de carne evocan el final de la
vida. Esta l�nea de obras tiene una larga tradici�n que va desde El buey desollado
de Rembrandt hasta versiones modernas del mismo tema realizadas por Cha�m Soutine,
Marc Chagall y Francis Bacon.6?
El historiador Jan Bialostocki diferenci� tres grupos de s�mbolos en las vanitas:
los de la existencia terrena, los de la mortalidad de la vida humana y los de la
resurrecci�n a la vida eterna. Los dos primeros se refieren a la actividad humana,
dividida a su vez, seg�n Hadrianus Junius, en tres conceptos: vita contemplativa
(libros, objetos relacionados con las artes y las ciencias), vita practica (joyas,
armas, coronas, cetros) y vita voluptuaria (copas, vasijas, instrumentos musicales,
naipes y dados).7?
Un tema derivado de la vanitas es la futilidad del conocimiento, ejemplificado
generalmente por libros, contrapuestos a los s�mbolos habituales de la vanidad: un
exponente es Naturaleza muerta con libros y un reloj de arena (c. 1630-1640,
Gem�ldegalerie de Berl�n), obra de un artista barroco espa�ol an�nimo, en que
aparecen tres libros sobre una mesa y un reloj de arena invertido en el que justo
empieza a caer la arena, simbolizando el paso del conocimiento escrito de una
generaci�n a otra, aunque el conocimiento individual sea limitado.8?
Vanitas con putto (c. 1600), de Bartholom�us Spranger, castillo de Wawel, Cracovia,
ejemplo de Nascendo morimur
Existen tambi�n varios subg�neros de la vanitas, como el Nascendo morimur (�as�
como nacemos, morimos�), en el que generalmente se representa a un beb� o un ni�o
peque�o junto a una calavera o alg�n otro recordatorio de la muerte, en el sentido
de que la muerte es tan natural como el nacer;9? o el homo bulla (�hombre
burbuja�), en el que suele aparecer un ni�o haciendo pompas de jab�n, como s�mbolo
de la fragilidad de la vida, un tema procedente de la frase latina Homo bulla est
(�el ser humano es como una pompa de jab�n�).10?
Colgante Memento mori, siglo xviii
Aunque se desarroll� sobre todo en la pintura, existen tambi�n algunos ejemplos de
vanitas en el grabado, la escultura e incluso en la arquitectura, como en la
capilla Magdalenenklause, en los jardines del palacio de Nymphenburg en M�nich.11?
Tambi�n se dio incluso en la orfebrer�a y joyer�a: entre los siglos xvi y xviii
fueron corrientes un tipo de colgantes llamados Memento mori, unos estuches con
forma de ata�d que al abrirlos aparec�a un esqueleto, realizados generalmente en
oro, plata o marfil. Tambi�n se produjeron estatuillas con forma de esqueleto o
bien anillos, que adem�s de im�genes de esqueletos o cr�neos sol�an llevar alg�n
mensaje de tipo religioso.12?
Conviene recordar que, como subg�nero del bodeg�n, la vanitas por antonomasia basa
su composici�n en la exposici�n en una imagen de diversos objetos inertes, con la
presencia o no de la figura humana, en todo caso secundaria. Sin embargo, en
ocasiones puede entremezclarse con otros g�neros art�sticos en composiciones que
combinen diversos g�neros, como puede ocurrir con la pintura religiosa (como, por
ejemplo, Tentaciones de san Jer�nimo de Francisco de Zurbar�n), la pintura de
g�nero (La tasadora de perlas de Johannes Vermeer) o el retrato (Ni�a haciendo
pompas de jab�n (Luisa Mar�a Ana de Borb�n) de Pierre Mignard).13?
Cabe rese�ar por �ltimo la relaci�n entre la vanitas y el g�nero art�stico-
literario de la emblem�tica, especialmente en el Barroco. Este tipo de obras
aportaron buena parte del repertorio iconogr�fico a las vanitas, ya que cada objeto
adquir�a un significado simb�lico que pod�a ser reconocido por todo aquel iniciado
en la materia. El emblema barroco aglutinaba imagen, poes�a y ret�rica, con un alto
contenido simb�lico y aleg�rico. Por lo general, se compon�an de un dibujo
(pictura), un lema (inscriptio) y un epigrama (subscriptio), normalmente en
lat�n.14? El inicio de la vanitas en los Pa�ses Bajos estuvo fuertemente
relacionado con libros de emblemas como Sinnepoppen de Roemer Visscher (�msterdam,
1614), Emblemata of zinne-werck de Johan de Brune (�msterdam, 1624), Emblemata de
Zacharias Heyns (R�tterdam, 1625) y Sinne- en minnebeelden de Jacob Cats
(�msterdam, 1627).15? Por lo general, este tipo de emblemas ten�an un objetivo
moralizante, como combatir las adicciones al juego, la bebida o el tabaco, o
incluso el coleccionismo de conchas marinas y el cultivo de los tulipanes �cuya
euforia especulativa dio lugar a la llamada Crisis de los tulipanes�. Muchos de
estos motivos pasaron a la vanitas.16?
Historia
Memento mori, mosaico pompeyano (siglo i a. C.), Museo Arqueol�gico Nacional de
N�poles
Antecedentes
Los principales antecedentes de la vanitas se encuentran en las diversas
representaciones relativas a la muerte, generalmente ejemplificadas con esqueletos
o cr�neos, de las cuales existen m�ltiples manifestaciones desde la prehistoria.
Sin embargo, en relaci�n con el g�nero estudiado, conviene atender m�s que las
simples representaciones alusivas a la muerte las que a�aden un componente
filos�fico o moral, las que se�alan a la brevedad de la vida y la inevitabilidad de
la muerte. Estas manifestaciones aparecieron sobre todo en el arte romano,
relacionadas con el memento mori, la frase que los siervos repet�an a los generales
romanos en sus triunfos para recordarles que las glorias eran ef�meras. Im�genes de
ese tipo se encuentran en los frescos pompeyanos del siglo i a. C. que se conservan
en el Museo Arqueol�gico Nacional de N�poles, generalmente con esqueletos en
diferentes actitudes, a veces sujetando vasos o jarras u otro tipo de utensilios
relacionados con los banquetes romanos.12?
Uno de estos mosaicos conservados en N�poles, titulado Memento mori (Pompeya I, 5,
2) representa la Rueda de la Fortuna, que puede hacer que los ricos, simbolizados
por la tela morada a la izquierda, sean pobres, mientras los pobres, simbolizados
por la piel de cabra a la derecha, sean ricos, todo ello vigilado por la muerte en
forma de cr�neo sobre la rueda y la vida colgando de un hilo: cuando se rompe, el
alma, simbolizada por la mariposa, vuela.17? Otro es el llamado Carpe diem
(�aprovecha el d�a�) o Esqueleto copero, que muestra un esqueleto con copas en las
manos. Otro mosaico famoso de la antig�edad es el titulado Gnothi seaut�n (?????
sea?t??, �con�cete a ti mismo� en griego), conservado en el Museo delle Terme di
Diocleziano (Roma), en que se ve un esqueleto recostado sobre su guada�a. Cabe
rese�ar tambi�n un mosaico del siglo iii a. C. conservado en el Museo Arqueol�gico
de Hatay en Antioqu�a, que muestra un esqueleto con una jarra de vino y una hogaza
de pan y la inscripci�n �sed alegres, vivid vuestra vida�.12?
Otras muestras de este tipo de representaciones fueron las larva convivialis,
figurillas en forma de esqueleto, ya sea exentas o realizadas en relieve en jarras
y otros objetos. Cabe destacar en este terreno las copas talladas de Boscoreale.12?
Gnothi seaut�n, mosaico romano, Museo delle Terme di Diocleziano, Roma
Carpe diem, mosaico pompeyano (siglo I a. C.), Museo Arqueol�gico Nacional de
N�poles
Copa con larva convivialis (c. siglo I a. C.-siglo I d.C.), Museos Estatales de
Berl�n
Memento mori romano (c. 200-500 d.C.)
Durante el rom�nico se emplearon im�genes de memento mori en los muros de las
iglesias como mensajes moralizantes para la feligres�a, como recordatorio de la
fugacidad de la vida y la necesidad de la penitencia y la redenci�n. En numerosas
ocasiones se trataba de calaveras, con una iconograf�a heredera de las im�genes
romanas, como en el caso de la calavera pintada por el Maestro de Sorpe para la
nave central de la iglesia de Sant Pere de Sorpe (mediados del siglo xii,
actualmente en el Museo Nacional de Arte de Catalu�a) o la esculpida en uno de los
canetes del �bside de la iglesia de San Martino de Villallana (siglo xiii).6?
La Danza de la Muerte (1493), de Michael Wolgemut
En la Edad Media hay que valorar el impacto de la peste negra en la sociedad de la
�poca, que conllev� un sentimiento de familiaridad con la muerte y de consideraci�n
de la vida como algo fr�gil y ef�mero. Ello se tradujo en representaciones como las
�danzas de la muerte�, un tipo de escenas donde figuraban cortejos de esqueletos
bailando y tocando m�sica, que acompa�aban a personas de los tres estamentos
sociales (nobleza, clero y plebe), a los que guiaban a su tr�gico final. Estas
im�genes se sol�an acompa�ar de versos que ilustraban el tema y en �poca medieval
incluso se recreaban en vivo, de forma teatralizada, una tradici�n que a�n perdura
en diversos lugares, como en la procesi�n de Verges (provincia de Gerona) celebrada
los jueves santos.6?
En relaci�n con esta tem�tica cabe citar una interesante obra del g�tico italiano,
El triunfo de la muerte o La leyenda de los tres vivos y los tres muertos (c. 1355,
Camposanto de Pisa), atribuida tanto a Francesco Traini como a Buonamico
Buffalmacco. En ella aparece un grupo de caballeros y damas a caballo que se
encuentra en su camino con tres ata�des abiertos; en un lateral, un ermita�o
sostiene un rollo de papel con el mensaje �la muerte vence al orgullo y a la
vanidad�.18?
Tr�ptico Braque (1450), de Rogier van der Weyden, Museo del Louvre, Par�s
En el siglo xv se fueron desarrollando un tipo de im�genes que apuntaban ya al
g�nero de la vanitas: uno de los primeros antecedentes fue el Tr�ptico Braque de
Rogier van der Weyden (1450, Museo del Louvre, Par�s), un retablo de contenido
religioso que muestra en su parte frontal varios personajes del Nuevo Testamento,
mientras que por su lado posterior, con los paneles cerrados, muestra un cr�neo y
una cruz. Otro exponente fue el Retrato de Hieronymus Tschekkenb�lin del Maestro de
Basilea (c. 1487), formado por dos paneles donde se representan el retratado y un
esqueleto, enfrentados uno al otro.6?