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Celebracion Domingo de Resurrección

Este documento proporciona instrucciones para celebrar la Pascua en familia en casa debido a las circunstancias actuales. Sugiere preparar un pequeño altar y reunirse para escuchar lecturas bíblicas, cantos y oraciones. El objetivo es conmemorar juntos la victoria de Cristo sobre la muerte a través de su resurrección, y fortalecer la fe en que la vida no termina sino que continúa eternamente con Dios.

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Celebracion Domingo de Resurrección

Este documento proporciona instrucciones para celebrar la Pascua en familia en casa debido a las circunstancias actuales. Sugiere preparar un pequeño altar y reunirse para escuchar lecturas bíblicas, cantos y oraciones. El objetivo es conmemorar juntos la victoria de Cristo sobre la muerte a través de su resurrección, y fortalecer la fe en que la vida no termina sino que continúa eternamente con Dios.

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Domingo de Pascua de Resurrección en casa: “Él Vive”

PAUTAS PARA INICIAR:


- Coordinan/guías: La Familia.
- Se ambienta un lugar de la casa, donde puedan estar todos.
- Se arregla un pequeño altar.
- Horario: cuando se encuentren todos en el hogar.
- Se preparan cantos y la celebración antes de dar inicio.
Guía:
Apertura el espacio del encuentro con unas palabras breves de bienvenida.
La persona que guía la celebración toma la palabra: (voluntario)
Hermanos y hermanas, Pascua es la victoria definitiva del Amor sobre las
potencias del mal y de la muerte.
De este modo, el designio creador de Dios nuestro Padre, traicionado por el
pecado, ha quedado regenerado por la entrega que su único Hijo ha hecho de su
vida por nosotros, sus hermanos, y por nuestra Salvación.
Alegrémonos, hermanos y hermanas, nuestra vida no termina,
en la exhortación Post Sinodal Christus Vivit nos dice:
Si Él vive, entonces sí podrá estar presente en tu vida, en cada momento, para
llenarlo de luz. Así no habrá nunca más soledad ni abandono. Aunque todos se
vayan Él estará, tal como lo prometió: «Yo estoy con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Él lo llena todo con su presencia invisible,
y donde vayas te estará esperando. Porque Él no sólo vino, sino que viene y
seguirá viniendo cada día para invitarte a caminar hacia un horizonte siempre
nuevo. (#125)
Por este motivo, la Iglesia invita a todos sus hijos a reunirse para elevar a Dios
nuestro Padre una misma acción de gracias: nuestra vida, ofrecida por amor, en
comunión con la Eucaristía de su único Hijo, Jesucristo, nuestro hermano y
nuestro Salvador.
En este Domingo de Pascua, continúan las circunstancias excepcionales que nos
impiden participar en la celebración de la Eucaristía. Sin embargo, sabemos que
cuando nos reunimos en su nombre, Jesucristo está presente en medio de
nosotros. Y recordamos que cuando se lee la Escritura en la Iglesia, es el Verbo
mismo de Dios quien nos habla.
Su Palabra se convierte entonces en auténtico alimento para nuestra vida. Por
este motivo, vamos a conmemorar juntos la Pascua del Señor, escuchando su
Palabra de Vida. Y lo hacemos con la esperanza de participar en su triunfo sobre
la muerte y de vivir con Él para siempre en Dios.
Pausa…
En comunión de corazón y espíritu con toda la Iglesia, celebremos la Luz de
Cristo y pongámonos a la escucha de su Palabra que salva.
Después de tres minutos de silencio,
todos hacen la señal de la cruz, diciendo:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
El guía de la celebración sigue diciendo:
Para prepararnos a acoger la Palabra de Dios y se convierta en motivo de
purificación para todos nosotros, reconozcamos con humildad nuestros
pecados.
Sigue el rito penitencial:
Señor, ten misericordia de nosotros.
Porque hemos pecado contra ti.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Y danos tu salvación.
Que Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados, y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Canto… (Ten piedad)
Canto… (Himno del Gloria)
ORACIÓN
El guía de la celebración recita la siguiente oración:
Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de
tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de
la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el
reino de la luz y de la vida.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Nos sentamos.
PRIMERA LECTURA (voluntario)
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (10, 34a. 37-43)
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben ustedes lo sucedido
en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado
por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret,
y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron
colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a
todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había
escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó
de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido
juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos
creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados’’.

Palabra de Dios.
R/. Te alabamos, Señor.
∗∗∗∗∗
SALMO 117 (voluntario)
Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
R/. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
“Su misericordia es eterna”.
R/. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
R/. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
R/. Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
∗∗∗∗∗

SEGUNDA LECTURA (voluntario)


Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses (3, 1-4)
Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los
bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está
escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes,
entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.
Palabra de Dios.
R/. Te alabamos, Señor.
∗∗∗∗∗
SECUENCIA (voluntario)
Recitamos la Secuencia de Pascua.
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado


que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte


en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,


María, ¿en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,


sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,


sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
∗∗∗∗∗
Aclamación antes del Evangelio.
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

∗∗∗∗∗

EVANGELIO (padre o madre de familia)


Lectura del santo evangelio según San Juan (20, 1-9)
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena
al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la
casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les
dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán
puesto”.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo
juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al
sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el
sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había
estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino
doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había
llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían
entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los
muertos.
Al final del Evangelio, volvemos a aclamar la Resurrección.
R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

Todos se sientan. El guía repite lentamente, como si se tratara de un eco


lejano:
“Cristo ha resucitado verdaderamente”
Aleluya, aleluya.
Permanecemos tres minutos en silencio de meditación personal (Familiar).
A continuación, todos se levantan y profesan la fe de la Iglesia con el símbolo
de los apóstoles.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,


que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.


Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL (voluntario)


Aferrados a Él viviremos y atravesaremos todas las formas de muerte y de
violencia que acechan en el camino. Por eso digámosle:
R/ Te glorificamos, Señor.

Para que toda la Iglesia sea portadora, con sus obras y su doctrina, de la verdad
de Cristo Resucitado. Oremos.
Para que los gobernantes de las naciones sepan orientarlas por caminos de paz
y de justicia, buscando siempre lo que conduce verdaderamente al bien
completo de los hombres. Oremos.
Para que el misterio de Cristo muerto resucitado ilumine y transforme nuestro
mundo angustiado por el odio, la duda y la muerte. Oremos.
Para que los enfermos víctimas de la pandemia, los agentes sanitarios, los que
han perdido a sus seres queridos y cuantos sufren sientan la ayuda y el consuelo
del Espíritu de Jesús resucitado. Oremos.
Para que todos los aquí reunidos vivamos la realidad de la Pascua, renovados
por la gracia del Señor resucitado, y llevemos a todos nuestros hermanos el
amor y la paz. Oremos.
Los presentes pueden añadir intenciones de oración.
Te glorificamos y te pedimos que tu gracia renueve nuestras vidas, las sumerja
en tu misterio y un día disfrutemos en plenitud de tu resurrección. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén

PADRE NUESTRO
El que guía la celebración introduce el Padre Nuestro. (padre o madre de
familia)
Fieles a la recomendación del Salvador,
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
Se reza o canta el Padre Nuestro…

Todos proclaman:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

El guía sigue diciendo: (padre o madre de familia)


Acabamos de unir nuestra voz
a la del Señor Jesús para orar al Padre.
Somos hijos en el Hijo.
En la caridad que nos une los unos a los otros,
renovados por la Palabra de Dios,
podemos intercambiar un gesto de paz,
signo de la comunión
que recibimos del Señor.
(Cantamos)
Todos intercambian un gesto de paz. Si fuera necesario, siguiendo las
indicaciones de las autoridades, este gesto puede hacerse inclinando
profundamente la cabeza hacia el otro o, en familia, enviando un beso.
Nos sentamos.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
El guía dice: (voluntario)
Dado que no podemos recibir la comunión sacramental, el Papa Francisco nos
invita apremiantemente a realizar la comunión espiritual, llamada también
“comunión de deseo”.
El Concilio de Trento nos recuerda que “se trata de un ardiente deseo de
alimentarse con este Pan celestial, unido a una fe viva que obra por la caridad,
y que nos hace participantes de los frutos y gracias del Sacramento”.
(realizar la oración de manera solemne)
Creo Señor mío que éstas realmente presente en
el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero,
no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Pausa… (unos segundos)
Y como si te hubiese recibido, me abrazo y me uno
todo a Ti; Oh Señor, no permitas que me separe
de Ti.
Amén

Un momento de silencio breve.


A continuación, cantamos o recitamos el Aleluya.

ORACIÓN DE BENDICIÓN (padre o madre de familia)


Todos juntos mirando hacia la cruz, piden la bendición del Señor:
La persona que guía la celebración, con las manos juntas, pronuncia en nombre
de todos, la bendición:
Dios Padre, que por la resurrección de su Unigénito nos ha redimido y nos ha
dado la gracia de la adopción filial nos colme con el gozo de su bendición.
R. Amén.
Cristo, que por su redención nos obtuvo la perfecta libertad, nos conceda
participar de la herencia eterna.
R. Amén.
Y que, resucitados con él en el bautismo por la fe, por medio de una vida santa
podamos llegar a la patria celestial.
R. Amén.
Y todos juntos, con las manos unidas, dicen:
Y la gracia de Dios descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
Amén.

Todos hacen la señal de la cruz.


- Los padres pueden hacer la señal de la cruz en la frente de sus hijos.
- Es posible concluir la celebración elevando un canto eucarístico.
- Podemos concluir entonando un canto a María,

ANEXO:
Oración por la pandemia.
Por todos los que han contraído coronavirus,
Oremos por atención medica inmediata y sanación rápida.
Por los que son particularmente vulnerables,
Oremos por seguridad y protección.
Por todos los que experimentan temor o ansiedad,
Oremos por paz mental y espiritual.
Por las familias afectadas que enfrentan decisiones difíciles entre el alimento en
la mesa o la seguridad pública,
Oremos por leyes políticas que reconozcan y protejan la situación de
cada una de ellas.
Por los que no tienen seguro de salud adecuado,
Oremos para que ninguna familia enfrente sola las cargas financieras.
Por los que temen acceder a atención debido a su estatus legal migratorio,
Oremos por el reconocimiento de la dignidad humana de todos dada por
Dios.
Por nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo,
Oremos por la solidaridad compartida.
Por los funcionarios públicos y los que toman las decisiones,
Oremos por sabiduría y orientación.
Padre, durante este tiempo, que tu Iglesia sea señal de esperanza, consuelo y
amor para todos.
Concédenos la paz.
Concédenos consuelo.
Concédenos sanación.
Quédate con nosotros, Señor.
Amén.

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