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Canon

El documento detalla el proceso de formación del canon del Nuevo Testamento, que se consolidó entre los siglos II y IV, incluyendo la aceptación de los cuatro evangelios y las cartas de Pablo. Se menciona la fluctuación y discusión sobre varios libros, así como la existencia de evangelios apócrifos que competían con los canónicos. Finalmente, se destaca la influencia de los apócrifos en el desarrollo del dogma cristiano y su eventual proscripción.

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Canon

El documento detalla el proceso de formación del canon del Nuevo Testamento, que se consolidó entre los siglos II y IV, incluyendo la aceptación de los cuatro evangelios y las cartas de Pablo. Se menciona la fluctuación y discusión sobre varios libros, así como la existencia de evangelios apócrifos que competían con los canónicos. Finalmente, se destaca la influencia de los apócrifos en el desarrollo del dogma cristiano y su eventual proscripción.

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«Nosotros, hermanos, recibimos tanto a Pedro como a los otros

hermanos como al mismo Cristo; sin embargo, como gente


experta, rechazamos los escritos falsos que llevan su nombre,
sabiendo que tales cosas no nos han sido transmitidas... lo
hemos ojeado y hemos hallado que en su mayor parte no se
aparta de la recta doctrina del Salvador. Existen en él, sin
embargo, algunas innovaciones».

Serapión de Antioquía
Citado en Eusebio de Cesarea,
Historia Eclesiástica VI 12,3-6
Proceso de formación del Canon
A finales del siglo II estaba ya formado el «núcleo» básico del futuro canon.

los cuatro evangelios


las trece cartas de Pablo
los Hechos
la Primera Carta de Pedro y la Primera Carta de Juan

Los Padres de finales del siglo II y “Pablo, nuestro querido


comienzos del siglo III, así como el hermano, según la
Fragmento Muratoriano, conocen ya sabiduría que le fue
este corpus y lo citan como Escritura en otorgada… Lo escribe
pie de igualdad con los libros de la también en todas las
Biblia judía, que hasta poco antes eran cartas cuando habla en
las únicas Escrituras de los cristianos. ellas de esto. Aunque hay
en ellas cosas difíciles de
En los dos siglos siguientes se alcanzó entender, que los
poco a poco un consenso sobre el valor ignorantes y los débiles
canónico de los demás libros. interpretan torcidamente -
como también las demás
La Carta de Pascua de Atanasio del Escrituras - para su propia
año 367 ofrece una lista que coincide ya perdición” (2 Pe 3,15-16).
básicamente con las transmitidas desde
entonces hasta hoy.
Proceso de formación del Canon
El proceso de formación del NT consistió en llevar a cabo una
gran colección de pequeñas colecciones.

Los Evangelios

los Hechos (muestra


núcleos iniciales el carácter apostólico
del canon de la figura de Pablo)

las cartas paulinas

A mediados del siglo II, en tiempos de Justino, se tiene ya


conocimiento de varios evangelios o «memorias» de
los.apóstoles. Durante mucho tiempo los evangelios circularon
por separado con independencia unos de otros. Más tarde
comenzaron a utilizarse dos o más evangelios a un tiempo.
Sin embargo, a mediados del siglo II en algunas iglesias se
discutía todavía la aceptación de uno u otro de los cuatro
evangelios (sobre todo el Cuarto) o se añadía algún otro de
los que no llegaron a entrar posteriormente en el canon.
La colección de los cuatro evangelios no logró imponerse
definitivamente hasta finales del siglo II.

«No es posible que haya más de cuatro evangelios, ni tampoco


menos. Son cuatro las regiones del mundo en que vivimos, y cuatro
los vientos de los cuatro puntos cardinales; porque, por otra parte, la
Iglesia está diseminada por toda la tierra, y la columna y el
fundamento de la Iglesia es el evangelio y el Espíritu («soplo») de
natural que tenga cuatro columnas desde todos los ángulos soplen
incorruptibilidad y reaviven en los seres humanos el fuego de la vida.
Por todo lo cual es evidente que el Creador de todas las cosas, el
Verbo, que está sentado sobre los querubines y sostiene el universo,
cuando se nos manifestó a los hombres nos dio su evangelio bajo
cuatro formas, pero sostenido por un solo Espíritu».

Ireneo de Lyon, Contra las herejías 3,11,8


Fluctuación del Canon
El canon conocido por IRENEO y la Iglesia de la Galia por él representada
contenía lo esencial del canon definitivo:

los cuatro evangelios,


los Hechos,
las cartas de los apóstoles
y el Apocalipsis.

El Evangelio de Pedro quedó excluido, por su carácter docetista; los


gnósticos desvirtuaban el sentido del martirio y el valor del sufrimiento.
Ireneo estableció los principios para una comprensión cristiana de las
Escrituras, AT y NT como un todo coherente y armonioso.

El canon de CLEMENTE DE ALEJANDRÍA (150-ca. 215) tenía unos límites


bastante amplios y no muy precisos.

No incluye Santiago, Tercera de Juan y Segunda de Pedro.


Incluía la Carta a los Hebreos, que otras iglesias contemporáneas
no admitían;
hacía un uso relativo de las cartas de Bernabé y primera Carta de
Clemente, como si fueran de origen apostólico,
y reconocía como inspirada la obra del Pastor de Hermas
Por el contrario, en la Iglesia egipcia el Apocalipsis y los Hechos
parecen no haber gozado más que de una importancia relativa.
EUSEBIO de Cesarea (+340) presenta una lista de libros canónicos que
parece coincidir con la que ofrece Atanasio años más tarde.

No mencioa la Carta a los Hebreos y hace referencia a que algunos


libros son objeto de discusión: Santiago, Judas, Segunda de Pedro, las
dos cartas de Juan y el Apocalipsis.
Enumera también una lista de libros que no considera «auténticos»,
pero que eran leídos públicamente en las iglesia apostólicas y
ortodoxas: Hechos de Pablo, Pastor de Hermas, Apocalipsis de Pedro,
Carta de Bernabé y Didajé (cf. Historia Eclesiástica III,31.6).

El canon que se impondrá más tarde en el Concilio de CALCEDONIA


(451) es el mismo que se encuentra ya en Atanasio (296-373):

4 evangelios,
Hechos,
7 cartas católicas (Santiago, 1-2 Pedro, 1-2-3 Juan, Judas),
14 Cartas de Pablo (incluida la de los Hebreos)
y el Apocalipsis.

Incluso las iglesias que no llegaron a aceptar las decisiones del Concilio
de Calcedonia reconocían esta lista de 27 libros canónicos, los mismos
que integran la relación establecida mucho más tarde en Trento.
Libros recibidos y libros no aceptados

«Se dice que existe otra carta en nombre de Pablo a los


Laodicenses, y otra a los Alejandrinos, [ambos] falsificadas según
la herejía de Marción, y muchas otras cosas que no pueden ser
recibidas en la iglesia católica, ya que no es apropiado que el
veneno se mezcle con la miel.
Pero la carta de Judas y las dos superscritas con el nombre de
Juan han sido aceptadas en la [Iglesia] católica; la Sabiduría
también, escrita por los amigos de Salomón en su honor. El
Apocalipsis de Juan también recibimos, y el de Pedro, el cual
algunos de los nuestros no permiten ser leído en la iglesia. Pero el
Pastor fue escrito por Hermas en la ciudad de Roma bastante
recientemente, en nuestros propios días, cuando su hermano Pío
ocupaba la silla del obispo en la iglesia de la ciudad de Roma; por
lo tanto sí puede ser leído, pero no puede ser dado a la gente en la
iglesia, ni entre los profetas, ya que su número es completo, ni
entre los apóstoles al final de los tiempos.
Pero no recibimos ninguno de los escritos de Arsino o Valentin o
Miltiades en absoluto. También han compuesto un libro de salmos
para Marción [éstos rechazamos] junto con Basilides [y] el
fundador asiático de los Catafrigios».
Del Canon de Muratori
Evangelios no canónicos

A) Evangelios de corte sinóptico que ofrecen dichos y hechos de


Jesús con sensible parecido al de los canónicos:

fragmentos del Evangelio de Tomás


el Diálogo del Salvador
el Evangelio de Pedro
y restos de papiros, como el Papiro Egerton.

B) Evangelios de la infancia y la resurrección de Jesús (junto con


el ciclo de María): éstos son los acontecimientos que más
llamaron la atención de la fantasía popular en torno a la figura
de Jesús.

C) Evangelios gnósticos. Aparte del Evangelio de los Egipcios y


algunos otros fragmentos, pertenecen al corpus de escritos
gnósticos descubiertos en Nag Hammadi.
Proceso de gestación de los evangelios apócrifos

Pudo ser paralelo a la formación del material canónico.


Nacieron por las mismas razones y obedeciendo a las mismas
necesidades que las primeras colecciones canónicas.

La llamada fuente Q pudo no haber sido la única que existía en la


más primitiva antigüedad cristiana.

Debemos tener en cuenta que las palabras y acciones de Jesús no se


han difundido solamente dentro de un grupo limitado y de un modo
controlado. Los mismos Evangelios hablan, en primer lugar, de
multitudes numerosas que afluían a Jesús atraídas por lo que
escuchaban decir de él: «le siguió una gran muchedumbre de Galilea.
También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán,
de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo
que hacía, acudió a él» (Mc 3,7-8). «Y lo que se decía de él, se
propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina» (Lc 7,17).

Este tipo de rumor incontrolado fácilmente podía derivar en relatos


legendarios, afanosos por multiplicar los milagros.
Motivos que impulsaron a la creación de los evangelios
apócrifos más antiguos

Habrían sido los mismos que impulsaron la plasmación de evangelios


canónicos: fijar por escrito las formas que sirvieran para propagar el
mensaje cristiano, dándole un valor autoritativo.

En los demás casos:

competir ideológicamente con los escritos «oficiales»


entretener con literatura piadosa
añadir conocimientos que se estimaban sustanciales a la figura y
obra de Jesús.

El deseo de sustituir a los evangelios canónicos puede presumirse en


aquellos apócrifos claramente gnósticos (Evangelios de Tomás, Felipe
y otros, y en general en la literatura gnóstica conservada en el corpus
de Nag Hammadi).

Este conjunto de escritos es tan completo, en cuanto a géneros


literarios análogos a los canónicos, que se podría formar un NT paralelo
al canónico compuesto también de hechos, epístolas y apocalipsis
apócrifos.
Fecha de composición

La mayoría de los investigadores coincide en señalar para los apócrifos


importantes un lapso de tiempo que va entre mediados del siglo II y el
siglo IV.
Los posteriores parecen reelaboraciones expresas o refundiciones
ortodoxas de obras anteriores.
La canonización de unos escritos tuvo notables efectos morales y
psicológicos en la progresiva aniquilación y proscripción de los apócrifos
que continuaban leyéndose por los que iban siendo cada vez más
marcados como herejes.
Esto explica que hoy nos queden sólo restos de esta literatura apócrifa.
Ello se deduce del espíritu del Decreto Gelasiano -en el que se hace
una lista detallada de los libros apócrifos que deben proscribirse entre los
católicos.

En la evolución y afianzamiento del dogma, los evangelios apócrifos han


desempeñado un papel no desdeñable:
la virginidad de María (Evangelios de la Natividad),
el descenso de Cristo a los infiernos tras su muerte para rescatar a las
almas de los patriarcas y justos fallecidos antes de su venida (Evangelio
de Nicodemo),
la asunción de la Virgen (Evangelios de San Juan Evangelista;
Evangelio de José de Arimatea).
Libros Apócrifos (del Decreto Gelasiano)

1. los Hechos en el nombre del Apóstol Andrés


2. los Hechos en el nombre del Apóstol Tomás
3. los Hechos en el nombre del Apóstol Pedro
4. los Hechos en el nombre del Apóstol Felipe
5. el Evangelio en el nombre de Matías
6. el Evangelio en el nombre de Bernabé
7. el Evangelio en el nombre de Santiago el menor
8. el Evangelio en el nombre del Apóstol Pedro
9. el Evangelio en el nombre de Tomás, usado por los maniqueos
10. los Evangelios en el nombre de Bartolomé
11. los Evangelios en el nombre de Andrés
12. los Evangelios falsificados por Luciano
13. los Evangelios falsificados por Hesiquio
14. el libro sobre la infancia del Salvador
15. el libro sobre la natividad del Salvador y María, o La Partera
16. el libro que es llamado El Pastor
17. todos los libros que hizo Leucio, discípulo del diablo
18. el libro que es llamado La Fundación
19. el libro que es llamado El Tesoro
20. el libro de las hijas de Adán Leptogeneseos (Libro de los Jubileos)
21. el Centón sobre Cristo, puesto en versos de Virgilio
22. el libro que es llamado Hechos de Tecla y Pablo
23. el libro que es llamado de Nepote
24. el libro de Proverbios, escrito por herejes y pre-asignado
25. con el nombre de San Sixto
26. las Revelaciones que son llamadas de Pablo
27. las Revelaciones que son llamadas de Tomás
28. las Revelaciones que son llamada de Esteban
29. el libro que es llamado Asunción de Santa María
30. el libro que es llamado Penitencia de Adán
31. el libro sobre Gog, el gigante que luchó contra el dragón después
del diluvio, según afirman los herejes
32. ...el libro que es llamado Suerte de los Apóstoles
33. el libro que es llamado Alabanza de los Apóstoles
34. el libro que es llamado Cánones de los Apóstoles
35. ... la Epístola de Jesús a Abgaro
36. la Epístola de Abgaro a Jesús

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