CURSO: REALIDAD NACIONAL
ALUMNO: PINTO VARGAS, Alfredo Omar
DOCENTE: Dr. Fernando Jáuregui
TURNO: MAÑANA
AULA: 030
¿QUÉ HACER CONTRA EL RACISMO?
Podemos considerar como discriminación aquellas actitudes, prácticas, conductas que
dan un trato de inferioridad o menoscaban la dignidad de las personas o grupos por
motivos de origen étnico, clase social, rasgos naturales, creencias religiosas, orientación
sexual, nacionalidad, entre otros.
El racismo entendido como una forma de discriminación es toda actitud o manifestación
que supone afirmar o reconocer de forma explícita o implícita, la inferioridad de algunos
colectivos étnicos respecto de otros considerados superiores
En nuestro país como en muchos países de Latinoamérica, el racismo es una constante
llegando incluso a formar parte de su idiosincrasia.
El ámbito escolar tampoco se libra de estas prácticas, sino que quizá muchas veces en él
se hace incluso más patente, puesto que los niños y jóvenes tienden a expresar, producto
de su impulsividad, más directamente esta formas de discriminación que son aprendidas
en su entorno familiar.
Muestra de los anteriormente expuesto sería el filme Machuca en el que se puede
percibir de manera explícita formas de discriminación social, política, económica, etc.,
pero inmersa dentro de todas estas, como en estado latente, la discriminación racial. Esta
se evidencia en una escena donde uno de los alumnos estando en la piscina hace mofa
del color de la piel de los recién llegado cuando dice que se tiren los de polera negra, y
todos se echan a reír. Y es que al parecer resulta ser una coincidencia penosa, que la
pobreza y los estratos sociales más bajos suelan ser el colchón donde la gente cuyo
rostro o color de piel motivos de rechazo siempre se acuesta.
¿Qué hacer frente a esto?
Es preciso ir a la raíz del asunto. La escuela como ente formador de los niños y
adolescentes debe recordar que es ella la que forma a los futuros ciudadanos y a
padres de familia en potencia, por ende, son sobre todo los maestros los encargados de
esta ardua tarea, ya que son los estudiantes los que formarán futuras familias. Y si estos
han sido formados en un clima de igualdad y tolerancia, entendiéndose esta última como
una actitud que nos permite aceptar y comprender al otro en su alteridad y paso necesario
para llegar a valorar precisamente esa diferencia entonces podremos lograr una sociedad
que se acerque más y no se aleje o divida producto de la discriminación de cualquier tipo
ni menos la discriminación racial. Por ellos será necesario entender que en la escuela
debe primar la enseñanza de valores entendiéndose ahora que para que sea
significativo estos más que enseñarse deben sobre todo vivirse.
Considero por ello que el rol que cumple la escuela es de suma importancia en la
formación de la sociedad. Por lo tanto, es el Estado el encargado de dar a los maestros
todas herramientas necesarias para la consecución de este objetivo. Si el Estado no
provee o provee con mezquindad delegando un nimio presupuesto al sector educación,
entonces es muy poco lo que se le pueda exigir al maestro y el cambio quedaría como
hasta ahora rezagado.