Fernández-Estofanero, A. (2018).
Mega caso de la empresa Odebrecht y su incidencia en la
comisión de delitos contra la administración pública (corrupción de funcionarios) en el Perú.
Revista UANCV - Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, 1(1), 55-67. doi: 10.35306/.v1i1.660
(Feito, 2017, p. 23)
Las investigaciones manejan la hipótesis de que, para hacer efectivos los actos de
corrupción, donde están involucrados muchos funcionarios públicos y empresas
constructoras de Brasil-Perú, se crearon redes a manera de organizaciones criminales
perfectamente organizadas. Los cargos contra los funcionarios comprometidos son:
tráfico de influencias, cohecho en diversas modalidades, negociación incompatible y
aprovechamiento indebido del cargo, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, soborno
internacional pasivo, colusión, peculado, abuso de autoridad, etc.
Esta corrupción ha erosionando la confianza en los líderes políticos,
partidos políticos, en los gobiernos y sus funcionarios, y ha
desestabilizado la gobernabilidad en alguno de ellos, como el nuestro,
cuando se vio obligado a renunciar el presidente en ejercicio Pedro Pablo
Kuczynki abrumado por sus relaciones en la referida empresa.
El funcionamiento del Estado corruptor fue organizado bajo la premisa
de que en el Perú “todo se vende, todo se compra” y que “todos tienen
su precio”.
Todo hace presumir la existencia de organizaciones criminales
tendientes a controlar estos poderes y organismos para el beneficio
personal y grupal, es decir, los integrantes de la mafia. peculado, abuso
de autoridad, etc.
Lo nuevo y marcado del crimen organizado del caso Odebrecht y “Lava
Jato”, es que evidencia que los delitos involucran tanto a funcionarios
públicos con capacidad de decisión política, económica y jurídica, como a
importantes directivos de empresas privadas de nivel nacional e
internacional.
En estos casos, el solo hecho de que el agente (funcionario o servidor
público de otro Estado u organismo internacional) solicite, acepte o
reciba del particular (empresa o persona natural) una ventaja ilegal ya
implica un acto típico de corrupción. En tal sentido, el precepto penal
admite los siguientes supuestos sabemos, algunas investigaciones en la
fiscal caminan a paso de tortuga.
La mayoría de los sobornos de Odebrecht fueron pagados a funcionarios
públicos de alto nivel de la administración estatal durante los gobiernos
de Dilma Rousseff en Brasil, Hugo Chávez y Nicolás Maduro en
Venezuela, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Juan Manuel
Santos en Colombia y Rafael Correa en Ecuador. En el Perú, Alan García,
Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kucsynki
aparecen como las principales figuras receptoras de dinero de esta
empresa por los cuales se han abierto procesos de investigación.
En el proceso inicial de las indagaciones, Odebrecht ha admitido haber
pagado US$ 349 millones en sobornos en Brasil, US$ 98 millones en
Venezuela, US$ 92 millones en República Dominicana, US$ 35 millones
en Argentina, US$ 34 millones en Ecuador, US$ 29 millones en Perú, US$
11 millones en Colombia y US$ 10,5 millones en México, según
funcionarios estadounidenses brasileños y suizos. En todos los casos se
relacionan con el delito de lavado de activos y otros ilícitos.
Dobel, Patrick. (1978). “La corrupción de los Estados”. En: American
Political Science Review, Vol. 72.