Universidad Nacional De Córdoba
Facultad de Psicología
Psicología clínica
ENFOQUE MODULAR TRANSFORMACIONAL
Integrantes: Cufré, Mayra Alejandra 37851406
Ferreyra, Agustina 35.968.806
Hernández, Sofía Belén 38.988.887
Riera, Victoria Antonella 38.231.595
Sánchez, José Luis 20.672.798
Profesora: Gabriela Barbará
Comisión: Nº 9
Año lectivo: 2016
Introducción -Contexto de surgimiento y aspectos generales-
El Enfoque Modular Transformacional, con origen en el modelo psicoanalítico
freudiano, comienza a delimitarse a partir de las continuas actualizaciones
realizadas por Freud sobre su material. Entre esas modificaciones se encuentra el
hecho de que el inconsciente ya no sería pura realización de deseos, es decir, ya no
estaría gobernado por el principio de placer; que las identificaciones y los rasgos de
carácter son determinantes de un yo inconsciente; pero la que más destaca es la
destrucción y cancelación sectorial de algo que está en el inconsciente (Bleichmar,
1999).
Esta corriente tiene como uno de sus objetivos principales adecuar la práctica
del psicoanálisis a las diversas variantes psicopatológicas que encontramos en la
clínica. Para ello propone la deconstrucción de las categorías psicopatológicas
clásicas, deconstrucción a partir de la cual podemos hacer una reconstrucción que
tenga en cuenta los diferentes mecanismos psíquicos implicados en dichas
configuraciones psicopatológicas, las características de los sujetos que la sufren, los
diversos contextos en los que se desarrolla la tarea, los diferentes tipos de vínculos
que dan lugar a la díada paciente- terapeuta. Lo que se pretende a partir de la
deconstrucción-reconstrucción es lograr una práctica terapéutica que sea específica
para potenciar la eficacia terapéutica (Habif, 2016).
.Otro aporte que influyó en la creación de este enfoque, llega de la mano de
Chomsky y su lingüística, quien en uno de sus libros plantea dos formas de
entender la mente: la aproximación modular y el principio de homogeneidad.
Bleichmar (1999) hace referencia a la primera en tanto el funcionamiento mental se
da a partir de la coordinación de diferentes sectores; y en lo que respecta a la
segunda, menciona que la unidad del psiquismo tendría lugar mediante un principio
organizador global.
Este último autor (1999) tomará la modularidad como eje, y en base a ello
refiere al enfoque modular transformacional dando cuenta de la complejidad del
psiquismo. El pensamiento complejo es conocido en psicoanálisis como el principio
de la modularidad “un fenómeno determinado es el resultado de la articulación
compleja de sistemas de componentes, cada uno con su propia estructura,
contenidos y leyes de funcionamiento” (Habif, 2016, P.1).
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A través de dicho enfoque logra sistematizar en un nuevo conocimiento, en
un nuevo modelo teórico los aportes de los distintos autores y corrientes, que
quedan articulados y adquieren un sentido diferente.
En la aplicación del pensamiento complejo, Bleichmar (1999) hace hincapié
en la complejidad del inconsciente. Propone al respecto que ya no se trataría de una
inconsciente homogéneo y único sino que existirían múltiples formas de lo
inconsciente. Son cuatro las maneras de existir de lo inconsciente que dan cuenta
de que es una estructura compleja formada por módulos, que se rigen por leyes
distintas, tienen distintos orígenes y contenidos. Entre ellas encontramos: lo
originariamente inconsciente, lo secundariamente inconsciente, lo no inscripto en el
inconsciente y lo desactivado en el inconsciente.
Con respecto a lo transformacional hace referencia a las transformaciones
que los diferentes módulos van produciendo los unos sobre los otros durante el
desarrollo del sujeto. Podemos distinguir dos fenómenos: Fenómenos de
reinscripción y sobresignificación. Una motivación puede ser significada o reinscripta
desde otro sistema motivacional. Transformación que se da tanto en un nivel más
estructural como funcional del psiquismo. Dentro de esta podemos encontrar
dominancia o predominio de un sistema motivacional sobre otros, sinergia o
coincidencia o conflictos intermotivacionales.
Conceptos fundamentales
Pensamiento complejo
Es un concepto que Bleichmar (Citado en Habif, 2016) utiliza para como base
para la sistematización de su nuevo enfoque, ya que constituye un paradigma que
posibilita abarcar los fenómenos psíquicos desde una mirada profunda y que apunta
a la fundamentación teórica y a la especificidad de las prácticas terapéuticas.
Modularidad del psiquismo
Bleichmar (1999) expone, siguiendo lo propuesto por Chomsky (1984), que
existen dos formas de entender la mente: desde el “Principio de la Homogeneidad” y
desde la “Aproximación Modular”. El primero alude a la existencia de un principio
organizador global, el cual coordinaría todos los procesos que subyacen a la unidad
mental. Por otro lado, desde la concepción que postula Bleichmar (1999), existe la
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aproximación modular, que consiste en la coordinación, el entrecruzamiento
funcional, entre sectores que componen a la mente, y que son independientes unos
de otros. El concepto de Modularidad es esencial para esta teoría, pues siguiendo a
Bleichmar (Citado en Habif, 2016) es importante para la comprensión de la
estructura psíquica, así como también la génesis de los trastornos psíquicos.
Inconsciente Complejo
Bleichmar (Citado en Habif, 2016) propone la idea de un Inconsciente
complejo, dado que como estructura se compone de diversos módulos, cuyos
modos de funcionamiento están regulados por leyes específicas.
Además propone que existen diferentes modos de existir lo inconsciente: “lo
originariamente inconsciente” (lo que nunca perteneció a la conciencia porque
directamente se inscribió en él), “lo secundariamente inconsciente” (lo que alguna
vez perteneció a la conciencia y fué reprimido con posterioridad), “lo no inscrito en el
inconsciente” (lo no significado y por ende, tampoco inscrito) y “lo desactivado en el
inconsciente” (algo que perteneció al inconsciente pero que perdió fuerza, y por
ende pierde su presencia activa).
Sistemas Motivacionales
Para Bleichmar (Citado en Habif, 2016) “el psiquismo es una estructura
modular articulada” (P.4). Esto significa que estructuralmente se compone de
módulos, o lo que es lo mismo, sistemas motivacionales.
Los sistemas motivacionales rigen la actividad psíquica mediante su
actividad, ya que como explica Habif (2016), su interjuego produce diferentes tipos
de deseos, que son los que a su vez motivan las acciones de los sujetos.
Estos sistemas motivacionales son:
● Sistema Motivacional del Apego: el concepto de Apego analizado por Bowlby,
es tomado por Bleichmar (Citado en Habif, 2016) para elaborar este sistema,
el cual es uno de los más importantes ya que involucra una de las primeras
motivaciones del ser humano: el deseo de la proximidad y contacto con el
objeto que le brinda seguridad afectiva. Resulta independiente de la
sexualidad, no es impulsado por el deseo sexual sino por una motivación
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propia que sirve para la protección de la especie. En el encuentro con un otro
que posibilita la satisfacción, permite el desarrollo subjetivo a lo largo de la
vida, quedando las experiencias más tempranas inscriptas en el inconsciente
Originario, ya que es producto de las interacciones del sujeto de las cuales
nunca es consciente. El apego como fuerza motivacional va a organizar la
vida de fantasía y la conducta, y encontrará su base en la hetero -
autoconservación, en el narcisismo, en la sensualidad-sexualidad.
● Sistema Motivacional de la Hetero - Autoconservación: La autoconservación
en el ser humano no es algo puramente instintivo sino que depende de todo
aquello que va a ser considerado amenazante para su integridad, aquello de
lo que tiene que protegerse. Este sistema comprende el interjuego entre el
cuidado propio y el ajeno, pues los seres humanos se interrelacionan para
aprender a cuidar de sí mismos, pero también se preocupan por el cuidado
del otro. De igual manera, en muchos casos se puede poner en riesgo la
propia existencia por la de otro. Esto es así ya que pueden darse, como dice
Habif (2016), conflictos intrasistémicos entre las tendencias de
Autoconservación y Heteroconservación. El mantenimiento de la integridad
corporal y mental, tanto propia como de un otro, es algo que se construye en
esa relación. El encuentro entre lo instintivo -modulado y transformado- y lo
que viene del otro, daría como resultado la pulsión (Bleichmar, 1999).
● Sistema Motivacional de Regulación Emocional o Psicobiológica: Este
sistema tiene que ver con la necesidad del sujeto de regular sus funciones.
En ello, la relación entre lo psíquico y lo biológico juega un rol importante, así
como también la necesidad de un objeto externo que intervenga para la
consecución de la regulación y provea de un sentimiento de vitalidad de
entusiasmo ante las más diversas actuaciones y nos enseñe a reaccionar de
un modo controlado en los momentos de tensión psíquica.
● Sistema Motivacional Narcisista: La movilización psíquica que se pone en
marcha para mantener el equilibrio de la representación del sí mismo. El
narcisismo es entendido como una temática del deseo que gira alrededor de
la comparación con el yo ideal y la ubicación del sujeto en una escala
valorativa. Tal como explica Habif (2016) para Bleichmar, la satisfacción o
insatisfacción del sujeto depende del balance narcisista integrado entre tres
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componentes: representación del self, ambiciones narcisísticas y el grado de
autoobservación y de severidad del Superyó.
● Sistema Motivacional Sensual/Sexual: La dimensión intersubjetiva de la
sexualidad tanto en su constitución como en el significado que adquiere para
cada sujeto. Toma en cuenta la incidencia del otro significativo, con la cual se
amplía el conocimiento de los diferentes modos y diferentes significados con
lo que el adulto puede llegar a inscribir la sexualidad en el inconsciente del
sujeto. Para Bleichmar (Citado en Habif, 2016), la sexualidad no tiene el
mismo significado para todos los sujetos, para algunos puede ser algo
gratificante y para otros algo terrorífico. El modo en que esta mirada se
conforma tiene que ver con el interjuego con otros sistemas motivacionales, y
con la interacción con otros significativos, en el marco de un contexto social.
Cada uno de estos módulos son independientes entre sí, pero su accionar e
interrelación van generando transformaciones que repercuten en la forma que
toman los deseos; y por ese motivo Bleichmar (1999) consideró el carácter
transformacional dentro de su perspectiva teórica.
Lo Transformacional
Tal como explica Habif (2016), Bleichmar denomina Modular-
Transformacional a su enfoque, porque considera igual de importante para entender
al psiquismo, la consideración de su carácter modular en tanto estructura, y las
transformaciones entre módulos, los cuales generan cambios a lo largo del
desarrollo vital.
En este sentido, Habif (2016) señala que lo transformacional implica dos
cosas. Por un lado a los “fenómenos de reinscripción y sobresignificación”, que
tiene que ver con la capacidad que tienen las motivaciones de adquirir significado en
función del sistema modular desde el que se lee. De modo tal que su interpretación
se transforma y adquiere nuevos significados distintos, cuando se produce ese
pasaje. Por ejemplo, una persona puede tener una enfermedad física, pero
significarla desde un punto de vista que más allá de lo físico, implica un sentido
narcisista; de modo que la enfermedad adquiere para esa persona otro significado
más allá de lo físico. Y por otro lado, existe también el fenómeno de la
“transformación en un nivel más estructural y funcional del psiquismo”.
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A partir de los anteriores conceptos, se desprenden otros que igualmente se
encuentran implícitos en lo desarrollado. Más específicamente estos son:
Concepción de sujeto
Hugo Bleichmar (1999) vincula el concepto de sujeto al de objeto. En la
interacción del par sujeto/sujeto, cada uno representa algo para el otro en términos
de módulos u objetos. Estos últimos constituyen aquello que cumple una función
específica en la economía psíquica del sujeto, que tiende -no siempre lo logra- a
satisfacer sus necesidades y/o deseos de sus distintos módulos representacionales.
El autor sostiene también que el psiquismo es una estructura modular articulada,
compuesta por dichos módulos o sistemas motivaciones que en su interjuego
movilizan diferentes tipos de deseos.
Según Bleichmar (1999) , cada objeto con el que se relaciona el sujeto (como
pueden ser su madre, padre o el mismo analista) refiere no a uno solo sino a
múltiples objetos que están simultáneamente presentes, en tanto pueden satisfacer
o perturbar las necesidades, cumpliendo diferentes funciones en cada caso. De esta
manera, así como el otro sujeto puede tender a satisfacer las necesidades de estos
módulos, también puede con su acción convertirse en un objeto perturbador o
traumatizante que desequilibra las funciones del psiquismo, y que va a adquirir
especificidad acorde al módulo que desestabilice.
Concepción de salud-enfermedad
Para estudiar los cuadros psicopatológicos se identifica cuál es el elemento
distintivo, el elemento común que está presente en todos los subtipos de una
determinada categoría psicopatológica.
Este modelo psicopatológico tiene como objetivo llegar a conocer los
componentes y las dimensiones de análisis que definen y dan lugar a cada
estructura psicopatológica. También pretende observar el grado en que se
relacionan entre sí dichos componentes o dimensiones, y el modo en que todos
ellos se han ido articulando para dar la configuración particular.
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Bleichmar (1999) considera el psiquismo en general y lo inconsciente en
particular como una estructura modular en la que se articulan múltiples dimensiones
y sistemas motivacionales.
Pueden presentarse dos tipos de trastornos psíquicos:
-Trastorno por conflicto: En la obra de Freud (Citado en Habif, 2016) y de muchos
psicoanalistas “el conflicto intrapsíquico es la causa esencial de la angustia y de la
patología” (P.9). La característica principal es la existencia de distintos patrones de
oposición entre los tres ítems de la personalidad y la realidad. Para que este
trastorno tenga lugar tiene que haber un psiquismo lo suficientemente evolucionado.
Desde el enfoque Modular Transformacional se sostiene que no es suficiente
sostener que existe un conflicto entre deseo y la defensa, sino que debemos
especificar cuál es el deseo y qué tipo de angustia es la que activa la defensa.
- Déficit estructural. Trastornos por detención del desarrollo: Se considera que la
angustia y la patología surgen porque ciertas capacidades y funciones no se han
desarrollado normalmente y faltan. Y esto es así porque el medio no proveyó al
sujeto de aquello que necesitaba en cada momento de su desarrollo evolutivo,
porque se produjeron déficit afectivos o trauma durante ciertos momentos del
desarrollo del sujeto.
● Patología por déficit del objeto externo: El objeto externo no proveyó de lo
que era necesario para que determinadas funciones se constituyeran. Algo
que debería haberse constituido en el encuentro con el objeto externo no se
ha producido, nunca existió porque no quedó inscrito en el psiquismo.
● Patología deficitaria por trauma: El objeto externo no solamente no proveyó lo
que era necesario, sino que además abuso, maltrato, persiguió, culpabilizó al
sujeto. Esto puede generar una enorme dificultad en el niño para manejar la
angustia, el dolor y la rabia generando importante consecuencias sobre el
normal desarrollo de las funciones psicobiológicas.
● Patología por déficit por identificación con figuras parentales patológicas:
Generada por identificaciones con los rasgos patológicos del otro
significativo.
En la génesis de los diferentes cuadros psicopatológicos se produce un proceso
de encadenamiento de diferentes dimensiones, que se influencian de manera
transformadora unas con otras (Bleichmar, 1999).
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Objetivos de la terapia y técnicas utilizadas
El principio básico de la terapia desde el Enfoque Modular Transformacional,
consiste en que la técnica del tratamiento psicoanalítico deberá reflejar la diversidad
de los pacientes, en tanto estos se diferencian por la estructura de su psiquismo y
por los mecanismos que entran en juego para organizar los contenidos del mismo
(Bleichmar, 1999).
Uno de los objetivos del proceso psicoterapéutico, en los casos de conflicto
psíquico, se centrará en hacer consciente lo inconsciente, la interpretación será el
instrumento preferencial que permitirá la integración de lo excluido de la conciencia.
En el caso de los trastornos por déficit el objetivo es constituir lo no constituido, aquí
la interpretación no tiene lugar ya que no se puede interpretar algo que no existe. Se
trata de hacer una reconstrucción histórica que permita establecer los motivos por
los cuales un sujeto se ha constituido deficitariamente. Hace falta que el sujeto viva
nuevas experiencias que generen el desarrollo de eso que no está constituido
logrando así la modificación del inconsciente mediante una nueva inscripción;
siendo este otro de los objetivos del trabajo analítico (Habif, 2016).
En esta misma línea, Bleichmar (1999) hace una comparación entre niveles
verbales/no verbales y las memorias semántica y procedimental. Destaca que los
niveles más primitivos del psiquismo estarían inscriptos en términos de esta última
memoria, siendo su reinscripción en el discurso siempre incompleta. Esta distinción
lleva a su vez a diferenciar entre cambio terapéutico mediante insight cognitivo
afectivo y cambio en la acción, entendiendo este último como la intervención sobre
el hacer del inconsciente como esquemas de acción. En relación a ello, plantea
también que el saber sobre el hacer y el saber hacer son cosas muy distintas pero
que se influencian mutuamente. El inconsciente debe, a través de la acción llegar a
saber algo de su hacer. Así es que “parte del trabajo psicoanalítico es ayudar a
seleccionar las experiencias que producen ciertos efectos representacionales y
estructurales, ayudar a seleccionar los tipos de vínculos y los intercambios que
hacen [...] que el inconsciente crezca en el saber hacer, saber hacer que satisface a
los distintos sistemas motivacionales.” (Bleichmar, 1999, P. 129).
En pos de lo mencionado y sobre todo de la posibilidad de que algo que
requiera de la presencia del otro para existir, no se haya inscripto por falta de
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experiencias, Bleichmar (1999) plantea que se necesita un proceso de dos tiempos:
el primero de insight, de conciencia de la falta; y el segundo de constitución del
inconsciente.
Para que este proceso tenga lugar y en el paciente puedan emerger
determinados estados afectivos, se requiere de estados complementarios en el
analista, ya que los mismos solo pueden darse en la intersubjetividad. En definitiva,
el rol del analista debe caracterizarse por una posición emocional instrumental
determinada por el objetivo terapéutico específico, para que no resulte
contraproducente ante ciertos cuadros psicopatológicos.
Es decir, el analista debe evitar un uso monocorde de sus intervenciones, de
cualquier tipo de técnica para que no se produzca iatrogenia. La caracterología
individual o doctrinal del rol profesional no debe llevarnos a reforzar la patología
misma (Bleichmar, 1999).
Caso Clínico
Jovaní Roda (2013) presenta el siguiente caso de Bleichmar (2001):
“Es una mujer que llega al tratamiento con una profunda desvitalización a la que
subyace un sentimiento de impotencia y desesperanza de que su conducta pudiera
tener alguna incidencia sobre la realidad, especialmente la reacción del otro. Habla
"para adentro", como tragándose las palabras, casi sin expresión emocional que
acompañe a lo que va relatando. La atiendo frente a frente y cuando le formulo una
observación o una interpretación se queda mirándome sin que haya ninguna
expresión que revele si acepta o rechaza lo que digo, o si le afecta de algún modo.
Tiene una actitud notablemente sumisa, que es la misma que caracteriza todos sus
vínculos.
Sabe de sus limitaciones, por eso concurre al análisis, aunque sin muchas
esperanzas porque una terapia anterior fue interrumpida por el terapeuta por falta de
progresos. Es inteligente, asocia, trae sueños, incluso entiende algunos de sus
significados, pero eso no cambia sus reacciones automatizadas, la forma en que se
relaciona con los demás. No se trata de que suprima la expresión externa de un
reclamo sino que su estado emocional evoca las descripciones de los casos de
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hospitalismo en la fase en que desaparece la queja y la lucha por recuperar al
objeto de apego tras haber fracasado en lograr su retorno. La paciente había vivido
una infancia en que una madre muy inaccesible, egocentrada, no respondía a sus
deseos de ser alguien para ella -una hermana ocupaba toda su atención-. Un padre
débil, sometido a su mujer, no constituyó ningún apoyo o, incluso más, fue el
modelo identificatorio de alguien que “no se sentía con derechos frente a su mujer”
“...Es un posicionamiento básico, reproducción del que tuvo con su madre, en que la
inhibición del desear en importantes sectores no se debe a la clásica inhibición
producida por lo que en Freud se denomina ansiedad de castración, a un fenómeno
de represión de un deseo por entrar en conflicto con el superyó, sino a algo mucho
más básico, la falta de respuesta del otro, la que tuvo una doble consecuencia: a) un
déficit en la fuerza del desear, que siempre depende en su constitución y en su
mantenimiento, de la vitalización que le imprima el otro; b) un sentimiento profundo
de ilegitimidad que pasó a formar parte de su identidad, pues si la figura significativa
no responde para el niño ello indica que lo que pide no es adecuado. En nuestra
paciente, desvalorización de sí que corre paralela con la idealización de los otros,
frente a los cuales siente que es claramente inferior...”
“...En el tratamiento de esta paciente lo que permitió ir cambiando su desvitalización
estuvo dado por una serie de intervenciones que transcurrieron en niveles muy
diferentes. Por un lado, la reconstrucción histórica de los vínculos con sus padres
que fueron los que generaron un sentimiento de profunda inadecuación personal y
de falta de esperanza de provocar en el otro el reconocimiento deseado...”
“...La reconstrucción histórica, al transcurrir en un contexto intersubjetivo va creando
otra representación del self por ir generando el significado "Tú no eres únicamente
esa que estás describiendo, como cualidad intrínseca, inmanente, sino que esa
forma de ser fue la manera de reaccionar ante ciertas circunstancias. Puedes ser
diferente ahora". Es este significado, compartido en la intersubjetividad, dotado de la
fuerza de la creencia del otro significativo -el terapeuta- el que inicia el cambio.
Aunque se necesita de algo más.
Llegó un momento, no muy avanzado el tratamiento, en que ella "sabía" muchas de
las razones de su problemas pero, igual seguía reaccionando automáticamente bajo
su modalidad habitual...”
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“...A ésta última la denominaríamos ahora inscripción en forma de memoria
procedimental, forma de sentir y de actuar automática. La inscripción consciente
pasa a ser memoria declarativa. La cuestión es cómo se cambia la procedimental...”
“…Por ello, en el caso de mi paciente, junto al trabajo de reconstrucción histórica, lo
que existió por mi parte fue una actitud de espontánea implicación en el vínculo, de
activa intervención en los proyectos y mil aspectos de la vida cotidiana...”
“...el significado vivencial para ella era que el compromiso emocional del terapeuta
probaba que sí valía, que ocupaba un lugar en la mente del otro...”
“...La actitud que la paciente fue teniendo en el vínculo conmigo le permitió inscribir,
en forma de memoria procedimental, modalidades de sentir y de actuar que no
estaban reprimidas sino que previamente habían sido abortadas en su posible
desarrollo...”
“...Pero la fundamentación de lo que hicimos con nuestra paciente no se basa
simplemente en que fue útil para el tratamiento, o en que son legítimas ciertos
apartamientos de la técnica clásica -los llamados "parámetros," a partir de Eissler
(1953), sino en una conceptualización de los procesos inconscientes que van más
allá de reducirlo al inconsciente reprimido, y que se basa en los conocimientos que
disponemos hoy en día sobre los distintos tipos de memoria. Es esto lo que reclama
el uso de intervenciones que exceden a la interpretación clásica...” (Bleichmar,
2001)
Articulación (caso-teoría)
En referencia al presente cuadro clínico, se puede ver como la desvitalización
de esta mujer, como lo plantea Bleichmar, afectaría a la totalidad de sus sistemas
motivacionales, dado que estos se encuentran interrelacionados. Hemos de tener en
cuenta que la paciente viene de una historia familiar que de por sí presentaba
ciertas perturbaciones en sus respectivos módulos -madre muy inaccesible,
egocentrada, no respondía a sus deseos de ser alguien para ella; un padre débil,
sometido a su mujer, no constituyó ningún apoyo-.
Podríamos en este caso pensar que estaríamos en frente de lo que
Bleichmar llama “Déficit Estructural” porque ciertas capacidades y funciones no se
han desarrollado normalmente y faltan. Dentro de este marco, se puede haber
desarrollado una “Patología por déficit del objeto externo” es decir el objeto externo
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no proveyó de lo que era necesario para que determinadas funciones se
constituyeran. En consecuencia dichas cuestiones no habrían quedado inscriptas en
el psiquismo de la paciente. Esta desvalorización podría ser causa de la falta de
apego original que hubiera proveído a la paciente de otra representación valorizante
y valorizada de ella misma que debiera haberse constituido en el encuentro con el
otro significativo.
Entonces, encontramos que desde su infancia, la paciente presentaría un
especial desequilibrio en el sistema motivacional del apego, ya que no contó con
una madre y padre que estuvieran atentos a sus necesidades. Así también se ve
altamente perjudicado en la paciente el sistema motivacional de regulación
emocional o psicológica, en tanto no habría en su vida un objeto externo que
contribuya a vitalizar sus experiencias y a regular sus acciones. A su vez, la baja
autoestima y desvitalización mostraría un desequilibrio en el módulo narcisista,
donde el balance en la representación de sí, sus ambiciones y la severidad del
Superyó le produciría un alto grado de insatisfacción; esto se observa en su posición
sumisa, sin derecho a opinar, cuestionar -lo que podría constituir una identificación
con su padre según Bleichmar-. En cuanto al sistema motivacional correspondiente
a la Hetero - Autoconservación, que también se visualiza perturbado, podríamos
inferir que ya que la paciente no tuvo en su infancia un otro que deseara cuidarla,
siendo ese deseo del otro de cuidar a uno lo que enseña a uno mismo a cuidarse y
cuidar a los demás. Ejemplo de ello es el sentimiento de la paciente de impotencia y
desesperanza, de que su conducta pudiera tener alguna incidencia sobre la
realidad, especialmente la reacción del otro; ante ello, no actúa, no se presenta
activa. Por último, dado que el interjuego de los sistemas motivacionales y la
interacción con otros significativos en el marco de un contexto social, conforma la
mirada y expresión del sistema motivacional sensual/sexual, entendemos que
inclusive éste se vería desequilibrado.
Por otro lado, puede verse en esta viñeta clínica como, a través de lo que
Bleichmar denomina un “proceso en dos tiempos”, es decir, un primer momento de
insight de conciencia de la falta y un segundo momento de constitución del
inconsciente a través de una intervención en el saber hacer del inconsciente que
implicaría nuevos esquemas de acción, la paciente pudo modificar esa
desvitalización con que había ingresado al principio.
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Varias veces el autor repite en el relato del caso que la paciente conoce de
entrada sus falencias y es por ello que concurre a terapia. Es decir, hay una
conciencia de falta, hay un insight de sus problemas. Pero más allá de ello, la
paciente seguía repitiendo esas carencias ya automatizadas. Entonces la tarea que
requería de una mayor dedicación en este caso era la inscripción en su inconsciente
de un saber hacer distinto al saber sobre el hacer que ella poseía, requería de la
configuración de una nueva óptica para ver las cosas, la cual se construiría en el
interjuego con el terapeuta.
Se observan también las características que Bleichmar alude al rol del
terapeuta, en cuanto en el presente caso el significado que tenía para la paciente la
terapia estaba totalmente vinculado al compromiso emocional desde el que se
posicionaba el terapeuta. Esta actitud acorde a lo que la paciente requería fue lo
que posibilitó que el inconsciente de la misma adquiriera cierto conocimiento de su
saber hacer, que esto se expresara en la memoria procedimental y que pudiera ella
actuar acorde a estas nuevas experiencias. De esta manera, se lograría modificar a
través de la intersubjetividad, la concepción que la paciente tenía de sí misma,
haciéndole saber que si bien en un momento de su historia pudo haber sido así,
ahora puede ser y actuar diferente; inscribiéndose así una nueva visión de su self.
Una nueva visión propicia un nuevo actuar.
De esta manera, el terapeuta en razón de objeto lograría satisfacer las
necesidades y/o deseos de los distintos módulos representacionales de la paciente
-actuando como figura de apoyo, esclarecedora, sobre todo de interacción-.
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Bibliografía
● Habif, C. (2016): El enfoque modular-transformacional en psicoterapia
psicoanalítica. En Ficha de cátedra, Facultad de Psicología, UNC.
● Bleichmar, H. (1999): Fundamentos y aplicaciones del enfoque modular-
transformacional. En Revista Digital “Aperturas Psicoanalíticas”. Nº 1.
● Jovaní Roda, E.: Presentación del enfoque Modular Transformacional de H.
Bleichmar desde la perspectiva de su ubicación dentro del panorama teórico
del psicoanálisis actual. En Aperturas Psicoanalíticas. Revista Internacional
de Psicoanálisis. 3 de abril de 2013, Nº 43. Disponible en
http://www.aperturas.org/articulos.php?id=789&a=Presentacion-del-enfoque-
Modular-Transformacional-de-H-Bleichmar-desde-la-perspectiva-de-su-
ubicacion-dentro-del-panorama-teorico-del-psicoanalisis-actual
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