SUBSIDIOS PARA LA CELEBRACIÓN
DEL DÍA DEL CATEQUISTA
1. Mensaje a todos los catequistas de
Colombia
Mons. José Miguel Gómez Rodríguez, Obispo
Facatativá y Presidente de la Comisión de
Catequesis y Animación Bíblica de la CEC
2. La Formación de los Catequistas de la
Iniciación Cristiana
Subsidio para la reflexión
3. Guión para la celebración de la Santa
Misa. Domingo XX del tiempo ordinario
Para los que celebran el día del catequista el 20
de agosto.
4. Lectio Divina – La Pesca Milagrosa
Para prepararnos al día del catequista
5. Celebración de la Palabra – Envío de lo
catequistas
DIA DEL
Esta celebración para cuando hay ausencia de
presbítero.
6. Bendición de los catequistas
Bendición especial para aquellos que se dedican
CATEQUISTA al ministerio de la catequesis
21 de Agosto de 2017
Día del Catequista 2
PRESENTACIÓN
El próximo 21 de agosto se celebra el día del catequista. Esta es una
buena oportunidad para encontrarse, celebrar la eucaristía, rezar juntos,
profundizar en su vocación, formarse y festejar el llamado que el Señor
Jesús les ha hecho a ser catequistas.
El Departamento de Catequesis de la Conferencia Episcopal de
Colombia les ofrece a los delegados de catequesis de las jurisdicciones
eclesiásticas, a los párrocos, a los coordinadores de catequesis, este
sencillo material, que como se puede observar en el índice, contiene
variados materiales para ayudar a organizar este evento tan importante
para la vida de nuestra Iglesia católica que peregrina en Colombia.
En este cambio de época, es fundamental buscar nuevas claves para
la formación del catequista de iniciación cristiana, para que sepa expresar
el rostro de la Iglesia como una verdadera comunidad pedagoga y
educadora de la fe.
Desde el Departamento de catequesis de la CEC agradecemos a todos
los catequistas de Colombia por haber atendido la llamada del Señor para
contribuir a la acción catequética de la Iglesia y los encomendamos al
Señor Jesús, para que Él les siga guiando en tan alto ministerio.
De Ustedes,
P. Francisco Mejía Montoya
Director
Departamento de Catequesis y Animación Bíblica
Conferencia Episcopal de Colombia
Día del Catequista 3
MENSAJE A LOS CATEQUISTAS
+ JOSÉ MIGUEL GÓMEZ RODRÍGUEZ
OBISPO DE FACATATIVÁ
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EPISCOPAL
DE CATEQUESIS Y ANIMACIÓN BÍBLICA
CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA
Día del Catequista 4
MENSAJE A LOS CATEQUISTAS
Bogotá D.C., agosto 21 de 2017
Muy amados Catequistas de Colombia:
En esta semana del catequista quiero saludarlos de una
manera especial desde la Conferencia Episcopal de Colombia.
En estos días, como Ustedes saben, estamos reforzando los
procesos de iniciación cristiana para que salgamos ya del
esquema antiguo de las catequesis presacramentales que son
simples cursos, a la catequesis que es de verdad enseñanza de
lo básico de la fe, de la fe y de la vida de los cristianos.
Una buena catequesis tiene que hacer que nuestros
catequizandos, primero los adultos, pero también los niños y los
jóvenes adquieran la manera de ser de Cristo. La personalidad
del cristiano se hace con la catequesis. De tal manera, que de
eso se trata nuestra labor, el ministerio que realizamos. Y a eso
los invito en estos días especiales de su semana. Que Dios
nuestro Señor los bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Nota: ver en archivo adjunto el video.
+ JOSÉ MIGUEL GÓMEZ RODRÍGUEZ
OBISPO DE FACATATIVÁ
PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EPISCOPAL
DE CATEQUESIS Y ANIMACIÓN BÍBLICA
Día del Catequista 5
LA FORMACIÓN DE LOS CATEQUISTAS DE LA
INICIACIÓN CRISTIANA
SUBSIDIO PARA LA REFLEXIÓN DE LOS CATEQUISTAS
Día del Catequista 6
I. NECESIDAD DE LA FORMACIÓN1
En la perspectiva de la nueva evangelización conviene tener
muy presente que «si la catequesis es una de las tareas primordiales
de la Iglesia» (CT 1), los catequistas necesitan una buena formación
no sólo para ellos mismos y en función de los catequizandos, sino
también para toda la Iglesia, porque la auténtica evangelización
depende, en buena medida, de la calidad de la catequesis; y no es
posible una buena catequesis sin catequistas bien preparados.
Aplicado todo esto a la catequesis de iniciación cristiana, los
obispos exigen al catequista, entre otras cosas, que esté «dotado de
una fe profunda, de una clara identidad cristiana y eclesial y de una
honda sensibilidad social. Ha de destacar por su madurez humana,
cristiana y apostólica, así como por su formación y capacitación
catequética, como corresponde al cometido que ha de desempeñar...»
(IC 44).
Por eso la preparación de los catequistas es una tarea
fundamental dentro de la Iglesia y, como afirma el Directorio general
para la catequesis, «la pastoral catequética diocesana debe dar
absoluta prioridad a la formación de los catequistas laicos. Junto a
ello, y como elemento realmente decisivo, se deberá cuidar al máximo
la formación catequética de los presbíteros... y se recomienda
encarecidamente a los obispos que esta formación sea
exquisitamente cuidada» (DGC 234).
II. CARACTERÍSTICAS DE ESTA FORMACIÓN
Al abordar la formación de los catequistas, es conveniente que
nos fijemos en algunas características básicas de esta formación:
1. Finalidad bien definida. La primera característica consiste en
tener bien clara su finalidad: tratar «de capacitar a los catequistas
para transmitir el evangelio a los que desean seguir a Jesucristo...
para que puedan animar eficazmente un itinerario catequético en el
que, mediante las necesarias etapas:
1 NAVARRO GONZÁLEZ, María. Formación de Catequista. En: Nuevo Diccionario de Catequética. San
Pablo: Madrid. 1999.
Día del Catequista 7
• anuncie a Jesucristo;
• dé a conocer su vida, enmarcándola en el conjunto de la
historia de la salvación;
• explique su misterio de Hijo de Dios, hecho hombre por
nosotros,
• y ayude, finalmente, al catecúmeno o al catequizando a
identificarse con Jesucristo en los sacramentos de iniciación»
(DGC 235).
En la formación hay que preparar también a los catequistas
para contribuir a fortalecer la Iglesia, revisada y renovada en el
Vaticano II, como pueblo de Dios, con una fuerte dimensión
comunitaria, social y ecuménica, en la que el Espíritu hace posible la
actualización y santidad de sus miembros. Una Iglesia abierta,
dispuesta al diálogo, misionera, discreta y humilde, que se visibiliza
en comunidades concretas, que ayuda a vivir y a sentir la gran
comunidad eclesial y que practica el principio de inculturación en la
comunicación de la fe.
2. Enriquecedora para el catequista. Esta formación va dirigida
a personas concretas, que han de ser tenidas en cuenta en su
totalidad y no sólo en función de la misión que realizan. Por ello,
como primer paso, habrá que considerar ciertos aspectos referentes
al catequista como persona creyente:
a) Tender a la transformación de la persona. La persona del
catequista no tiene que ser contemplada como sujeto de información,
sino de transformación. «La formación le ha de ayudar a madurar,
ante todo, como persona, como creyente y como apóstol» (DGC 238).
Entre los medios adecuados para esta transformación, destaca la
importancia de la narración de la historia personal en la formación
de los catequistas, que supone valorar la experiencia personal de
cada uno y considerar que su autobiografía forma parte integrante
del programa.
Esta primera relectura de la trayectoria de su vida humana y
cristiana ayuda a los catequistas a abrirse al cambio y a desprenderse
de lo accesorio, manteniendo lo esencial de la fe; y al mismo tiempo
contribuye a poder evaluar mejor, al final del proceso formativo, la
transformación personal experimentada, así como los nuevos
descubrimientos realizados y los avances pedagógico-metodológicos
en su praxis catequética.
Día del Catequista 8
La estructura histórico-narrativa, que es propia de la
Revelación, ofrece, por tanto, a los catequistas la posibilidad de
descubrir el sentido cristiano de su propia historia, al contemplarla
inscrita en la historia de la relación de Dios con los hombres
e interpelada por ella.
b) Procurar que los catequistas sean protagonistas de su propia
formación. El catequista no debe situarse en su proceso formativo
con una actitud pasiva, como la del recipiente que recibe y acumula
saberes, técnicas y experiencias, sino como el protagonista y
responsable de su maduración personal humana y cristiana. «El fin y
la meta ideal es procurar que los catequistas se conviertan en
protagonistas de su propio aprendizaje, situando la formación bajo
el signo de la creatividad y no de una mera asimilación de pautas
externas» (DGC 245).
Este protagonismo implica una participación activa que le
ayude a crecer como persona Capaz de convivir, dialogar, tomar
iniciativas y colaborar; a acoger la propuesta de Dios realizada en
Jesús, como sentido y fundamento último de su propia existencia, y
a sentirse integrado en la comunidad eclesial.
c) Cultivar su espiritualidad. Para que el catequista no se limite
a una transmisión mecánica de la Palabra, hay que ayudarle a crecer
en la acogida del evangelio y en la propia vocación. Por eso, «la
verdadera formación alimenta, ante todo, la espiritualidad del
propio catequista, de modo que su acción brote, en verdad, del
testimonio de su vida» (DGC 239).
La espiritualidad es la forma que tiene un creyente de vivir su
relación con Dios. Por tanto, hay que capacitar al catequista para vivir
en relación con la palabra de Dios que culmina en Cristo, en el
encuentro con él, y que le lleva a la relación con Dios, al que
llama Abbá (Padre); en relación con la Iglesia en la que descubre y
alimenta su vocación y en la que vive la experiencia de
comunidad; y en relación con los hombres, sus hermanos.
El cultivo de la espiritualidad, conduce a la madurez en la
fe, que capacita al catequista para dar testimonio de la buena nueva.
No olvidemos que «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a
Día del Catequista 9
los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que
enseñan es porque dan testimonio» (EN 41).
d) Ayudarle a vivir encarnado en la realidad. Lo mismo que
Dios asume la historicidad de los hombres a los que se acerca, el
catequista estará atento a las situaciones históricas y personales de
los grupos y de las personas. Debe hacerse eco de todo lo que ocurre
en su ambiente social.
Esto requiere un entrenamiento, una capacitación para mirar la vida,
para leer la historia y para acoger el dolor y el gozo, la paz y la lucha,
las inquietudes y las esperanzas de los hombres y mujeres,
viéndolos como hermanos y no como extraños.
e) Tener en cuenta su condición eclesial. Porque la mayoría de
los catequistas son seglares y su ministerio va dirigido a personas
que también lo son, «se tendrá en cuenta que su formación recibe
una característica especial por su misma índole secular, propia del
laicado, y por el carácter propio de su espiritualidad» (DGC 237).
«Dotar a la formación de los catequistas seglares de una
clara inspiración laical es garantizar la presencia del evangelio en
medio del mundo» (CF 97).
También en la formación de presbíteros y religiosos habrá que tener
presente lo específico de su carisma.
3. Impregnada de espíritu misionero. La Iglesia, en los últimos
años, ha expresado en muchos de sus documentos la necesidad de la
evangelización misionera, como nuevo estilo de acción pastoral, e
invita a acentuar en todas las acciones y manifestaciones de las
comunidades cristianas: el testimonio de los seguidores de Jesús,
el anuncio explícito del evangelio, la conversión o adhesión del
corazón a Dios, y la incorporación afectiva y efectiva a la Iglesia.
La catequesis, que ha de estar atenta a la situación de las
personas, se encuentra, con frecuencia, con bautizados que han
perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como
miembros de la Iglesia, y no obstante solicitan los sacramentos de la
Iglesia. Con estas personas no es posible todavía realizar una
catequesis de talante catecumenal, es necesario plantearse una acción
educativa de fuerte acento misionero, lenta, progresiva y realista.
Esta situación demanda unos catequistas preparados para atender
adecuadamente a estas personas. Han de saber que acompañar en la
fe es respetar a la persona y sus ritmos de descubrimiento, ofrecer el
Día del Catequista 10
testimonio de la fe que hemos recibido como don, expresar y
comunicar con sencillez el mensaje de salvación, orar por ella y
alentarla en el camino de la conversión.
4. Abierta al ecumenismo, la tolerancia y el pluralismo. Los
cristianos viven hoy en contextos multiculturales y multirreligiosos;
por ello la catequesis ha de ayudar a profundizar y robustecer la
identidad de los bautizados en una confrontación necesaria entre el
evangelio de Jesucristo y el mensaje de las otras religiones; ha de
capacitar a los fieles para discernir y descubrir las semillas del
evangelio que hay en las distintas religiones y culturas y ha de
promover en todos los creyentes un vivo sentido misionero (cf DGC
200).
Preparar para el diálogo intercultural e interconfesional supone
aceptar las propias limitaciones y los propios valores como partes de
un todo, y no como absolutos.
Un análisis de los valores que cada religión y cada cultura
aporta en la construcción de la historia, ayudará a saber situarse ante
cada uno de ellos, a enriquecerse mutuamente en un diálogo y un
intercambio fecundo y a saber respetar las expresiones, estilos,
planteamientos, etc., de cada grupo, de cada pueblo, de cada nación.
Así se podrá inculturar el evangelio en cada una de las realidades
diversas en que los catequistas realizan su misión.
5. En el contexto de la pastoral general. La formación de los
catequistas debe estar situada, lógicamente, en el contexto de la
pastoral general y de la concepción actual de la catequesis. La
catequesis forma parte de la pastoral de la Iglesia y capacita a las
personas para ejercer esta pastoral, a través de unos procesos
coherentes y bien definidos. La formación habrá de cuidar, en
consecuencia, los siguientes aspectos:
a) Estará entroncada en la pastoral diocesana. Esta formación
ha de tener en cuenta la pastoral de conjunto de la diócesis, sus
prioridades, su complementariedad con otras acciones y sus
«necesidades evangelizadoras de este momento histórico, con sus
valores, sus desafíos y sus sombras» (DGC 237).
Una formación realista y planificada debe cuidar que no exista
en la diócesis una dispersión excesiva de planes formativos, aunque
Día del Catequista 11
sí diversidad de cauces, según los niveles de implicación de los
catequistas y sus responsabilidades. Ha de cuidar también su
relación con las otras acciones pastorales de la Iglesia.
b) Tendrá un claro acento misionero. Muchos catequistas van a
realizar su misión en un campo más de misión que de catequización,
como hemos indicado anteriormente. Por ello es necesario cuidar, en
la formación, la capacitación para una catequesis con claro acento
misionero, que tiene estas prioridades:
1) una formación bíblico-teológica que atienda y acentúe los
contenidos básicos y fundamentales del mensaje cristiano, el
kerigma;
2) una formación antropológica que, desde el conocimiento de
la realidad socio-religiosa y de los destinatarios de la catequesis,
profundice en la urgencia de la misión evangelizadora de la Iglesia;
3) y una formación catequético-pedagógica que cultive la
capacidad de diálogo con los destinatarios, escuchando sus
preguntas y captando sus búsquedas.
c) Será una formación integral y sistemática. No es bueno
limitarse a un aspecto concreto de la formación a nivel teórico o
práctico. En necesario tener en cuenta y saber estructurar
adecuadamente todas las dimensiones que conforman el acto
catequético: experiencia, palabra de Dios y expresión de la fe, así
como los distintos aspectos que configuran la vida cristiana: el
conocimiento de la fe, la celebración de la misma, el seguimiento de
Jesucristo y la vida comunitaria.
Al programar la formación, aunque esta se imparta en cursos
breves, se ha de procurar que, al fin de la misma, el catequista haya
hecho todo el recorrido.
d) Contemplará todas las etapas y situaciones de la catequesis.
Sigue siendo básica la figura del catequista de niños y adolescentes,
pero hay que cuidar más particularmente la del catequista de jóvenes
y adultos y la de aquellas personas que viven situaciones especiales.
Una formación que quiera promover la nueva evangelización y, en
ella, la catequesis que hoy nos propone la Iglesia, requiere cuidar, por
una parte, los aspectos propios de contextos misioneros y, por otra
parte, las características de la formación de personas para la
catequesis de los jóvenes y adultos y para la atención catequética a
las personas que viven situaciones especiales por minusvalía,
Día del Catequista 12
ancianidad, etnia, etc. «Cada Iglesia particular, al analizar su
situación cultural y religiosa, descubrirá sus propias necesidades y
perfilará con realismo los tipos de catequistas que necesita. Es una
tarea fundamental a la hora de orientar y organizar la formación de
los catequistas» (DGC 232).
6. Pedagogía coherente con la catequesis. La pedagogía que se
emplee en la formación de los catequistas debe ser coherente con la
pedagogía propia del proceso catequético, ya que «el catequista, de
alguna manera, se capacita a través tanto de los contenidos que
recibe como de la manera con que se le transmiten» (CF 121). Hay
que favorecer los aspectos propios de la pedagogía original de la fe,
de forma que los catequistas:
1) experimenten la gratuidad de la propia fe y de su llamada a
este ministerio;
2) desarrollen sus valores personales en consonancia con los
valores evangélicos;
3) interioricen el misterio cristiano en el hoy de su situación y
de su historia, y
4) se acerquen a la realidad de Dios y de la salvación, por medio
del lenguaje simbólico.
Es importante también que la formación transcurra en un clima
propicio a esta pedagogía, es decir, en un clima sencillo de libertad,
de diálogo y de comunión, porque «un centro o escuela de
catequistas, en el que el clima resulte demasiado academicista...,
carente de una pedagogía global, no es el más adecuado para la
formación de los mismos» (CF 122). «Hay que esforzarse por crear
entre los catequistas un ambiente acogedor y sencillo que facilite la
participación y lleve a una experiencia de comunión y diálogo» (CF
123).
Día del Catequista 13
LA FORMACIÓN DE CATEQUISTAS
4. Abierta al ecumenismo, la
1. Finalidad bien definida.
tolerancia y el pluralismo.
2. Enriquecedora para 5. En el contexto de la
el catequista. pastoral general
3. Impregnada de 6. Pedagogía coherente
espíritu misionero. con la catequesis.
III. LA FORMACIÓN PARA EL MINISTERIO DE LA CATEQUESIS EN EL NUEVO
PARADIGMA2
Hay que preparar al catequista para que sea maestro, educador
y testigo, y para que sepa situar su acción catequética dentro de la
amplia tarea común de la evangelización (cf CF 105). En la formación,
por tanto, hemos de atender al ser, al saber y al saber hacer del
catequista.
El Magisterio posconciliar sobre la tarea del catequista destaca
la importancia de su formación. En el contexto de la Nueva
Evangelización, la formación del catequista busca que sea lo más
apto posible para realizar un acto de comunicación; desarrollar
aptitudes, habilidades y destrezas para comunicar el mensaje
evangélico desde su propia experiencia de encuentro y relación con
Jesús. (Cf DGC 235).
El nuevo paradigma de la catequesis requiere de un nuevo
catequista, y de una nueva formación, en clave iniciática, que
empieza con una presentación adecuada del kerigma, a fin de
2 CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Departamento de Misión y Espiritualidad. La
alegría de iniciar discípulos misioneros en el cambio de época. Bogotá, 2015.
Día del Catequista 14
favorecer en los catequistas, primero, un verdadero encuentro con el
Misterio de Cristo y su Persona, fortaleciendo su discipulado y
misión, como soportes de su ser de catequista. En esta nueva visión
de catequesis precisa que “el catequista redescubra la experiencia
sacramental de su iniciación cristiana; desde la novedad de vida que
tal experiencia le proporcionó” (III SLAC 81).
Esta formación debe ser permanente atendiendo a las
dimensiones fundamentales de su ser, saber, saber hacer y saber
convivir; debe privilegiar el aspecto de proceso, la capacitación
para la responsabilidad y para vivir y celebrar la fe en las
acciones litúrgicas; han de contar con el aporte siempre
necesario de las ciencias humanas. (III SLAC 87)
1. Cuidar y alimentar el «ser». Una formación que ayude al
crecimiento del catequista en el ser, en su dimensión humana y
cristiana, pretende dotar a estos agentes de pastoral «de una
hondura religiosa, de fina conciencia, sensibilidad social y audaz
espíritu eclesial y apostólico» (CAd 31).
La espiritualidad a la que aludíamos en el anterior apartado
tiene que ser alimentada y cuidada en el proceso formativo de la
persona del catequista mediante: encuentros de oración en la propia
comunidad cristiana o con otros grupos; lectura asidua de la palabra
de Dios en el aquí y el ahora de la sociedad, de la Iglesia y de cada
persona; momentos fuertes de oración en convivencias, retiros
espirituales y tiempos litúrgicos, en las asambleas, encuentros
diocesanos, experiencias de encuentro con los hermanos más pobres,
etc.
El acompañamiento personal de los catequistas es un excelente
medio en la formación y cultivo de su espiritualidad. Ofrecer esta
posibilidad, en libertad, en el proceso formativo no es algo
secundario; es importante, y en cierto modo necesario, para quienes
están en búsqueda y deseosos de vivir y ayudar a vivir el evangelio de
Jesús, el Señor.
Por último, ayuda también a esta formación en el ser: la
autocatequesis, la comunicación en el grupo de la propia experiencia
de fe; la lectura personal de obras de espiritualidad, y la mirada
creyente a la vida, que ayude a descubrir el paso de Dios por los
Día del Catequista 15
hombres y mujeres de nuestro tiempo, y especialmente su presencia
en los más pobres.
2. Formar en el «saber». «Esta dimensión, penetrada de la
doble fidelidad al mensaje y a la persona humana, requiere que el
catequista conozca bien el mensaje que transmite y, al mismo
tiempo, al destinatario que lo recibe y el contexto social en que vive»
(DGC 238).
El catequista debe haber alcanzado la síntesis del mensaje
cristiano y distinguir los aspectos básicos, fundamentales y comunes
de la fe de la Iglesia y las convicciones que articulan su vida creyente.
Esta formación implica:
a) Un conocimiento del hombre y de la realidad en que
vive, por medio de las ciencias humanas, especialmente la psicología,
la sociología y las ciencias de la educación y de la comunicación.
b) Una visión general del proceso evangelizador y un
conocimiento del «concepto de catequesis que hoy propugna la
Iglesia» (DGC 237).
c) Un conocimiento de la Biblia que le capacite para leer,
interpretar e integrar en la vida las experiencias fundamentales de la
persona creyente. Y, junto a ello, una visión clara de las verdades
cristianas fundamentales, para poder dar razón de su esperanza.
Esta capacitación en el saber requiere «una formación teológica muy
cercana a la experiencia humana, capaz de relacionar los diferentes
aspectos del mensaje cristiano con la vida concreta de los hombres y
mujeres, ya sea para inspirarla, ya para juzgarla, a la luz del
evangelio» (DGC 241).
d) Una visión integral de la moral evangélica y de lo que
conlleva el seguimiento de Jesús y la opción por el Reino. Y una
clara conciencia crítica de la realidad social y política, económica,
cultural e ideológica, para aprender a leer en esa realidad
los signos de Dios y comprometerse con ella, como cristiano.
e) Una preparación adecuada –experimentada– para la oración
y la celebración cristiana, como ámbitos privilegiados de encuentro
con el Señor.
3. Capacitar para «saber hacer». Para que la formación sea
completa, es necesario que «el catequista se prepare para facilitar el
crecimiento de una experiencia de fe de la que él no es dueño» (DGC
244).
Día del Catequista 16
a) El catequista ha de capacitarse para activar los procesos de
aprendizaje, para conducir a un grupo y para poder programar la
acción que va a realizar. Debe poseer un conocimiento y una praxis
de la pedagogía propia del acto catequético y de su metodología.
b) Ha de iniciarse también en los distintos lenguajes de
comunicación de la fe y en los lenguajes con que se expresa el
hombre de hoy: el de la propia experiencia, el narrativo, el simbólico,
el audiovisual, el corporal, etc. Esta iniciación ha de hacerse de tal
manera que se fomente la libertad y la creatividad del catequista.
4. El «saber convivir» del catequista: la formación iniciática y
su inserción en una comunidad eclesial, como discípulo de Jesús, que
vive en comunidad y en ella puede hacer la experiencia y dar
testimonio del mandamiento nuevo; también es urgido a vivir según
el estilo de vida del Maestro. La formación en relaciones humanas,
capacidad de convivencia, experiencia comunitaria en que la
fraternidad, la iluminación de la Palabra, los contenidos esenciales de
la fe, el compartir y el celebrar la vida, la oración y la orientación
ética conformen una unidad que forje esta imagen de catequista
iniciado.
DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN
CATEQUISTA TESTIGO CATEQUISTA MAESTRO
SER SABER
CATEQUISTA EDUCADOR CATEQUISTA FRATERNO
SABER SABER
HACER CONVIVIR
Dentro de estas dimensiones de la formación de catequistas se
puede considerar de forma nueva cinco competencias fundamentales:
Día del Catequista 17
1. Competencia bíblico-teológica: capacidad de hablar de la fe de
forma correcta y coherente, de manera dinámica y significativa,
con claridad y simplicidad, sin caer en simplismo. El catequista
debe ser capaz de leer las escrituras de forma correcta, de
comprender el dinamismo de la historia de la salvación, de
comprender y saber explicar las afirmaciones fundamentales
del Credo; debe estar insertado en la vida diaria, interesarse por
lo que sucede con sus interlocutores; como Jesús con los
discípulos de Emaús “¿De qué hablaban por el camino? O como
Felipe al eunuco “¿Entiendes lo que lees?
2. Competencia pedagógica: el catequista es un pedagogo; su arte
consiste en introducir en la fe por medio de un proceso
pedagógico siguiendo el camino que utilizó el Maestro
(metodología de acompañamiento); ser maestro inspirador de
cómo vivir, a veces un animador que provoca la Palabra, a veces
un facilitador de aprendizajes por medio del uso correcto de
los documentos de fe, a veces un testigo o incluso un mediador
que hace descubrir la vida eclesial. Especialmente es capaz de
proponer experiencias de oración, de fraternidad, de
celebración, de compromiso, para extraer enseñanzas y marcar
con ellas la vida personal, y construir identidad comunitaria de
la fe. Estamos hablando de una pedagogía iniciática.
3. Competencia comunicativa: capacidad de conocer a fondo el
mensaje que debe comunicar y la forma de hacerlo
amigablemente, expresándolo con un lenguaje que toque el
corazón de sus interlocutores; que sea capaz de comunicar lo
trascendente de los sacramentos, la liturgia y la vida, así como
de ejercitarse en el arte de escuchar (Cf. EG 171).
4. Competencia espiritual: capacidad para orientar la actividad
catequética con espíritu evangélico. Esto supone que los
catequistas no vivan sólo la espiritualidad común de los
cristianos, sino que cultiven actitudes espirituales específicas
propias de la tarea catequética: escucha del otro, respeto de la
libertad, confianza en la persona, paciencia, espíritu de servicio
y de ayuda recíproca.
5. Competencia para el acompañamiento: tiene que ver con el
ejercicio de contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro,
cuanto veces sea necesario; de mirar al otro como prójimo. La
Día del Catequista 18
experiencia de acompañamiento implica prudencia, capacidad
de comprender, el arte de esperar, tener la docilidad al Espíritu
e infundirlo en el otro, así como también, el arte de escuchar
que ayuda a encontrar el gesto y la palabra oportuna para
acompañar en un genuino crecimiento y despertar el deseo del
ideal cristiano (EG 169, 171). Por eso se hace necesario que, en
la formación, además del aprendizaje y la elaboración de
itinerarios catecumenales, se capacite también a los catequistas
para que acompañen los procesos educativos para distintas
situaciones de la vida (III SLAC 89).
COMPETENCIAS DE LA FORMACIÓN
BIBLICO
PEDAGÓGICA COMUNICATIVA
TEOLÓGICA
ESPIRITUAL ACOMPAÑAMIENTO
Día del Catequista 19
GUIÓN PARA LA
CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA
Domingo XX del Tiempo Ordinario
Día del Catequista
Día del Catequista 20
Memoria Biográfica de Pio X
José Sarto, después Pío X, nació en Riese, poblado cerca de Venecia,
Italia en 1835 en el seno de una familia humilde siendo el segundo de diez
hijos.
Todavía siendo niño perdió a su padre por lo que pensó dejar de
estudiar para ayudar a su madre en los gastos de manutención de la
familia, sin embargo ésta se lo impidió y pudo continuar sus estudios en el
seminario gracias a una beca que le consiguió un sacerdote amigo de la
familia.
Una vez ordenado fue vicepárroco, párroco, canónigo, obispo de
Mantua y Cardenal de Venecia, puestos donde duró en cada uno de ellos
nueve años. Bromeando platicaba que solamente le faltaban nueve años de
Papa.
En 1903 al morir León XIII fue convocado a Roma para elegir al nuevo
Pontífice. En Roma no era candidato para algunos por no hablar francés y
él mismo se consideraba indigno de tal nombramiento.
Durante la elección los Cardenales se inclinaron en principio y por
mayoría por el Cardenal Rampolla, sin embargo el Cardenal de
Checoslovaquia anunció que el Emperador de Austria no aceptaba al
Cardenal Rampolla como Papa y tenía el derecho de veto en la elección
papal, por lo que el Cardenal Rampolla retiró su nombre del
nombramiento. Reanudada la votación los Cardenales se inclinaron por el
Cardenal Sarto quien suplicó que no lo eligieran hasta que una noche una
comisión de Cardenales lo visitó para hacerle ver que no aceptar el
nombramiento era no aceptar la voluntad de Dios. Aceptó pues convencido
de que si Dios da un cargo, da las gracias necesarias para llevarlo a cabo.
Escogió el nombre de Pío inspirado en que los Papas que eligieron
ese nombre habían sufrido por defender la religión.
Tres eran sus más grandes características: La pobreza: fue un Papa
pobre que nunca fue servido más que por dos de sus hermanas para las
que tuvo que solicitar una pensión para que no se quedaran en la miseria a
la hora de la muerte de Pío X; la humildad: Pío X siempre se sintió indigno
del cargo de Papa e incluso no permitía lujos excesivos en sus recámaras y
sus hermanas que lo atendían no gozaban de privilegio alguno en el
Vaticano; la bondad: Nunca fue difícil tratar con Pío X pues siempre estaba
de buen genio y dispuesto a mostrarse como padre bondadosos con quien
Día del Catequista 21
necesitara de él.
Una vez que fue elegido Papa decretó que ningún gobernante podía
vetar a Cardenal alguno para Sumo Pontífice.
Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga
en esa época: Modernismo, la cual la combatió en un documento llamado
Pascendi estableciendo que los dogmas son inmutables y la Iglesia si tiene
autoridad para dar normas de moral; la otra herejía que combatió fue la del
Jansenismo que propagaba que la Primera Comunión se debía retrasar lo
más posible; en contraposición Pío X decretó la autorización para que los
niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendía
quien está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado
el Papa de la Eucaristía.
Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la
Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho
Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.
Murió el 21 de agosto de 1914 después de once años de pontificado.
Ritos iniciales
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
El pueblo responde:
Amén.
El Señor, que dirige nuestros corazones
para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
Monición introductoria de la Misa
Llamados por el Señor para celebrar la fe en Jesús Resucitado, nos hemos
reunido hoy en torno al altar de la Palabra y de la Eucaristía. Este banquete
que se sirve sin distinción ni preferencias, es un banquete de misericordia
del Señor que nos llama a la vivencia de la fidelidad en el camino del Señor.
Participemos comunitariamente de esta experiencia de amor y salvación
Día del Catequista 22
poniendo en las manos del Señor el ministerio de los catequistas y su
abnegada labor en bien de la formación y educación de la fe de tantos
hermanos nuestros.
Acto penitencial
Hermanos,
Al comenzar esta celebración eucarística,
pidamos a Dios que nos conceda
la conversión de nuestros corazones;
así obtendremos la reconciliación
y se acrecentará nuestra comunión
con Dios y con nuestros hermanos.
Tú, que eres la gracia que nos renueva. Señor, ten piedad
Tú, que eres la verdad que nos ilumina. Cristo, ten piedad
Tú, que eres la vida nueva que nos libera. Señor, ten piedad
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
El pueblo responde:
Amén.
Oración colecta
O
h Dios,
que has preparado bienes inefables para los que te aman;
infunde tu amor en nuestros corazones,
para que, amándote en todo y sobre todas las cosas,
consigamos alcanzar tus promesas,
que superan todo deseo. Por nuestro Señor.
Liturgia de la Palabra
Monición a la Liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios es siempre un llamado a experimentar el amor de Dios
que se hace misericordia en la comunidad cristiana. Abramos el oído y el
corazón para responder a la llamada del Señor a participar del banquete de
salvación.
Día del Catequista 23
Lectura del libro de Profeta Isaias 56, 1.6-7
Esto dice el Señor: “Observen el derecho, practiquen la justicia, porque mi
salvación está por llegar, y mi justicia se va a manifestar. A los extranjeros
que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y
ser sus servidores, que observan el sábado sin profanarlo y mantienen mi
alianza, los traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo en mi casa de
oración; sus holocaustos y sacrificios serán aceptables sobre mi altar;
porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos”.
Palabra de Dios
Salmo 67 (66), 2-3.5.6-8
R/. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R/.
R/. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y
gobiernas las naciones de la tierra. R/.
R/. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman todos los confines de la tierra.
R/. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Lectura de la carta de san Pablo a los Romanos 11,13-15.29-32
A ustedes, gentiles, les digo: siendo como soy apóstol de los gentiles, haré
honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a
algunos de ellos. Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no
será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?. Pues los dones
y la llamada de Dios son irrevocables. En efecto, así como ustedes, en otro
tiempo, desobedecieron a Dios, pero ahora han obtenido misericordia por
la desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con
ocasión de la misericordia que se les ha otorgado a ustedes, para que
también ellos alcancen ahora misericordia. Pues Dios nos encerró a todos
en desobediencia, para tener misericordia de todos.
Palabra de Dios
Día del Catequista 24
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia en el
pueblo. R.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso
a gritarle: “Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un
demonio muy malo”. Él no le respondió nada. Entonces sus discípulos se
le acercaron a decirle: “Atiéndela, que viene detrás gritando”. Él les
contestó: “Solo he sido enviado a las ovejas de Israel”. Ella se acercó y se
postró ante él diciendo: “Señor, ayúdame” Él le contestó: “No está bien
tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”. Pero ella repuso:
“Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que
caen de la mesa de los amos”. Jesús le respondió: “Mujer, qué grande es tu
fe: que se cumpla lo que deseas”. En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor
Homilía
Oración universal o de los fieles
Presidente: Presentemos al Padre nuestras plegarias, por nosotros y por
todos los hombres. Oremos diciendo: :
R. Te rogamos, óyenos
Por la Iglesia entera, y por cada uno de los cristianos. Oremos al Señor.
Por nuestro país, y por todos los pueblos de la tierra. Oremos al Señor.
Por todos los que sufren en el cuerpo o en el espíritu. Oremos al Señor.
Por nuestros catequistas para que sean verdaderos pedagogos de la fe.
Oremos al Señor.
Para que todos nosotros crezcamos en la fe, la esperanza y el amor.
Oremos al Señor.
Oremos en silencio.
Día del Catequista 25
Oración conclusiva
Escucha, Padre, nuestras plegarias,
y concédenos lo que con fe te pedimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Liturgia Eucarística
Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será́ para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este vino,
fruto de la vid y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
él será́ para nosotros bebida de salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
En el momento de ofrecer
el sacrificio de toda la Iglesia,
oremos a Dios, padre todopoderoso.
El pueblo se pone de pie y responde:
El Señor reciba de tus manos este sacrificio,
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
A
cepta, Señor, nuestros dones,
en los que se realiza un admirable intercambio,
para que, al ofrecerte lo que tú nos diste,
merezcamos recibirte a ti mismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Día del Catequista 26
PREFACIO DOMINICAL IX
El día del Señor
V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu
V. Levantemos el corazón
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios
R. Es justo y necesario
E
n verdad es justo bendecirte y darte gracias,
Padre santo, fuente de la verdad y de la vida,
porque nos has convocado a tu casa
en este día de fiesta.
Hoy tu familia,
reunida en la escucha de tu Palabra,
y en la comunión del Pan único y partido,
celebra el memorial del Señor resucitado,
mientras espera el domingo sin ocaso
en el que la humanidad entera
entrará en tu descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro
y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza,
y unidos a los Ángeles y a los Santos,
cantamos unánimes
el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Día del Catequista 27
PLEGARIA EUCARÍSTICA III
El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Santo eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
das vida y santificas todo,
y congregas a tu pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor
un sacrificio sin mancha
desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
Por eso, Padre, te suplicamos
que santifiques por el mismo Espíritu
estos dones que hemos separado para Ti,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que sean
Cuerpo y + Sangre de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
Junta las manos.
que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque Él mismo,
la noche en que iba a ser entregado,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
TOMAD Y COMED TODO DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo
genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
Día del Catequista 28
tomó el cáliz,
dando gracias te bendijo,
y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
«TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA».
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
Así́, pues, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la pasión salvadora de tu Hijo,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia,
y reconoce en ella la Victima
por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad,
para que,
fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
y llenos de su Espíritu Santo,
formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
Que él nos transforme en ofrenda permanente,
para que gocemos de tu heredad
junto con tus elegidos:
con María, la Virgen Madre de Dios,
Día del Catequista 29
los Apóstoles y los Mártires,
San Pío décimo
y todos los santos,
por cuya intercesión
confiamos obtener siempre tu ayuda.
Te pedimos, Padre,
que esta Victima de reconciliación
traiga la paz y la salvación al mundo entero.
Confirma en la fe y en la caridad
a tu Iglesia, peregrina en la tierra:
a tu servidor, el Papa Francisco
a nuestro Obispo N.,
Al Orden episcopal, a los presbíteros y diáconos,
y a todo el pueblo redimido por Ti.
Atiende los deseos de esta familia
que has congregado en tu presencia.
En el domingo, día en que Cristo
ha vencido a la muerte
y nos ha hecho participes de su vida inmortal.
Reúne en torno a Ti, Padre misericordioso,
a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos
y a cuantos murieron en tu amistad
recíbelos en tu reino,
donde esperamos gozar todos juntos
de la plenitud eterna de tu gloria,
Junta las manos.
Por Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo todos los bienes.
Toma la patena con la Hostia y el Cáliz, los eleva, y dice:
Por Cristo, con Él y en Él,
a Ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
Día del Catequista 30
El pueblo aclama:
Amén.
Rito de la Comunión
Jesucristo nos ha enseñado la oración de los hijos de Dios. Con él nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Con las manos extendidas, el sacerdote solo prosigue, diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos.
El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo,
que dijiste a tus Apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros pecados,
Día del Catequista 31
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
El sacerdote, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Dense fraternalmente la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.
Día del Catequista 32
Rito de conclusión
Oración después de la comunión
S
eñor, después de haber recibido a Cristo
en estos sacramentos,
imploramos de tu misericordia que,
transformados en la tierra a su imagen,
merezcamos participar de su gloria en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La paz de Dios, que supera toda inteligencia,
guarde sus corazones y sus pensamientos
en el conocimiento y en el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca siempre.
El pueblo responde:
Amén.
Pueden ir en paz.
El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.
Día del Catequista 33
LECTIO DIVINA
LA PESCA MILAGROSA
“Ellos sacaron las barcas a tierra y,
dejándolo todo,
lo siguieron”
Lc 5,1-11
Día del Catequista 34
LECTIO DIVINA
La Pesca Milagrosa3
Lc 5, 1-11
ORACIÓN INICIAL
Alguien del grupo, puede hacer una invocación al Espíritu Santo pidiendo
por cada uno de los están ahí, pidiendo su luz y su inspiración, para tener
apertura y docilidad a sus inspiraciones. O de lo contrario hacer esta
oración:
Señor Jesús
tu que has llamado a Pedro, Santiago y Juan
para que sean pescadores de hombres.
Tú que has mirado el corazón de los hombres
y has elegido algunos para que estén contigo.
Ahora que nosotros vamos a leer tu evangelio,
donde nos relata el llamado de esos discípulos,
te pedimos que Tú nos concedas tu Espíritu Santo
para que podamos penetrar en tu Palabra,
para que seamos iluminados por ella.
Toca nuestro corazón,
para que podamos descubrir lo que Tú nos pides,
lo que Tú quieres de nosotros.
Ilumínamos, inspíranos, danos tu luz, Señor.
LECTURA (LECTIO) sin prisa: stamos escuchando a Dios que nos habla en su
Palabra Escrita, la Biblia.
Leer pausadamente: con unción
Forma de leerlo: (Elegir una forma de lectura, la más apropiada de acuerdo
al grupo. O buscar otra forma de leer. Es fundamental que haya una
lectura pausada, detenida, atenta. Dándose tiempo para conocer y
profundizar los detalles y las circunstacias del relato).
1. Un lector y Jesús (vers. 4.10)
2. C/u lee un versículo
ECO (es una oración, de repetición, de goteo, de ir compenetrándose de
la Palabra, dejando que la Palabra vaya inundando nuestro corazón).
3 WEISENSEE HETTER, Jesús Antonio. Lucas. Lectio Divina. Federación Bíblica
Católica Febic-Lac. Bogotá .
Día del Catequista 35
• Cada uno repite la frase, la palabra, la que más le llegó, la que más le
tocó (repetirlo mismo, que otras ya lo hayan dicho, volverlo a hacer)
• OPCIÓN. Todo el grupo repite la frase o palabra que se ha dicho,
creando así el eco.
Silencio: Lectura personal. Gustar la Palabra, saborearla, es encuentro con
el Señor. No hay prisa. Quedarse en la frase, palabra, o parte que el Señor
inspire. No es necesario volverlo a leer todo. Lo importante es favorecer el
encuentro con el Señor por medio de su Palabra.
MEDITACIÓN (MEDITATIO) Interrogar el texto
1. ¿De qué trata el pasaje? ¿Cuál es la situación?, ¿qué sucede con
Jesús, qué hace?
2. ¿Dónde se encontraba Jesús?, ¿con quienes estaba, cómo estaban?
3. ¿Qué hace Jesús? ¿para qué?
4. ¿Qué le dice a Simón, después de haber hablado a la gente? ¿qué le
responde Simón? ¿qué indica esa actitud? ¿qué importancia tiene lo
que dice Pedro?
5. ¿Qué sucede? ¿cómo fue la pesca? ¿qué indica esto? ¿qué nos da a
entender? ¿qué quiere transmitir este hecho?
6. ¿Qué expresa Simón con su actitud de arrodillarse y pedir que Jesús
se aparte de él?
7. ¿Qué manifiesta Jesús cuando dice: “No temas, de hoy en adelante
serás pescador de hombres” ¿qué está queriendo decir con esto?
¿cuál es la nueva misión que tienen esos hombres?
8. ¿Qué indica el hecho que Simón, Santiago y Juan, hayan dejado todo
y siguieran a Jesús? ¿qué nos muestra esto?
9. Hoy, a qué nos invita lo que dijo Simón: “porque tú lo mandas echaré
las redes”, ¿cuándo y cómo uno puede actuar así?
[Link], ¿cómo ser pescador de hombres? ¿pescar a quién, para qué, en
vista a qué, cómo, qué hacer?
[Link], ¿el Señor para qué nos llama? ¿cuál es nuestra misión? ¿cómo le
debemos responder?
ORACIÓN (ORATIO) ¿CÓMO Y QUÉ LE RESPONDO A DIOS?
¿Qué le digo?
¿Qué tengo en mi corazón, qué me gustaria decirle?
Hacer oraciones dirigidas directamente al Señor: (dirigirse a Dios, o a Jesús,
o al Espíritu Santo, hablar con Él, contarle, decirle lo que uno quiere o
siente. Que no sea un comentario para los demás. Que sea un diálogo, una
conversación.
• Señor Jesús gracias por…
• Señor te pido…
Día del Catequista 36
• Señor ayúdame…
A la oración hecha, el grupo puede responder con uno de estos refranes:
“…porque tú lo mandas echaré las redes…” (v.5)
“…de hoy en adelante, serás pescador de hombres.. “ (v.10)
“…porque tú lo mandas – echaré las redes…” (v.5)
• Predicaré tu Palabra
• Anunciaré tu nombre
• Vivire el Evangelio
• Perdonaré
• Me reconciliaré
• Serviré como Tú
• Volveré a ti
CONTEMPLACIÓN (CONTEMPLATIO) EN SILENCIO
1. Colocarse en la presencia de Dios
2. Usar la imaginación – visualizar la escena (detenerse, mirar a Jesús y
a Pedro, centrarse en ellos y en el Espíritu Santo, dialogar con ellos,
abrirles el corazón, que sea una conversación de corazón a corazón,
entre amigos. Hablarle como se le habla a un gran amigo, a un
confidente).
Señor Jesús, cuando te encontrabas rodeado de tanta gente que te
quería escuchar, ¿qué sentías por esa gente? ¿de qué les hablabas, cuál era
tu mensaje? ¿cómo lo recibían, aceptaban tu mensaje? ¿cuál era tu estilo,
qué hacías para poder tocar los corazones de esa gente?.
Señor, qué buscaste cuando le pediste a Simón que se apartara un
poco de la orilla? ¿era solo para que pudieras predicar mejor? ¿tenías
alguna otra inquietud? ¿qué buscabas con esto? ¿qué pretendías Señor,
cuando le dijiste que echara la redes? ¿sabías lo que iba a suceder, cómo,
por qué? ¿qué pensaste de la actitud de Simón, que objetó que habían
trabajado toda la noche y no habían pescado nada, qué pasó por tu
corazón, al ver la actitud de Simón de echar sus redes por que Tú se lo
pedías? ¿te dejo contento eso?.
Y ¿qué pasó por tu corazón, cuando viste que esa red estaba repleta,
a punto de romperse? ¿cómo viste a Simón, cómo actuó, qué hizo? Y tú
Señor, qué hiciste, cómo reaccionaste, que dijiste? ¿sabías algo de pesca,
ayudaste a levantar la red? ¿qué decian ellos?
Día del Catequista 37
¿Qué te pareció la actitud de Simón, que te pidió que te apartaras,
porque se consideraba pecador?. Señor, ¿qué querías decir cuando
dijiste:… les haré pescador de hombres? ¿a qué te estás refiriendo con eso,
qué querías manifestar con eso, que decías? ¿qué sentido tiene el ser
pescador de hombres? ¿Tu te considerabas pescador de hombres? ¿cómo,
cuando?
ACTUAR (Actio) ¿…y qué voy a hacer…? ¿…cómo llevarlo a la vida…?
En silencio
Buscar una actitud para vivir
ü ¿qué voy a hacer para vivir este texto?
ü ¿qué voy a hacer en concreto?
ü ¿a qué me voy a empeñar para realidad este texto?
ü ¿qué puedo hacer para vivir este evangelio?
ü ¿cómo ser hoy pescador de hombres? ¿qué hacer?
ü ¿a qué me compromete este evangelio?
ORACIÓN FINAL
Señor Jesús
Tú que ordenaste a Simón
que arrojara sus redes
y él lo hizo en tu nombre
y fue tal la cantidad de peces
que no podían levantar la red.
Simón lo hizo en tu nombre,
porque Tú lo ordenabas,
porque Tú se lo dijiste.
Señor también hoy
hacemos lo que hacemos
en tu Iglesia, porque Tú lo pediste,
que como esa pesca abundante
que así también nuestra palabra
produzca frutos abundantes,
que muchos oigan tu mensaje,
que muchos escuchen lo que Tú nos ofreces,
que se dejen transformar por ti.
Que hoy también Señor,
echemos nuestras redes
y ellas vuelvan de personas.
Que te quieran conocer, seguir y amar.
En tu nombre echamos nuestras redes,
en tu nombre anunciamos tu Palabra
en Tu nombre vivimos nuestra vida.
Día del Catequista 38
Danos Señor tu bendición.
Que así sea.
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA
ENVÍO DE LOS CATEQUISTAS
“Ustedes son la sal de la tierra.
Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
Mt 5,13
Día del Catequista 39
Día del Catequista 40
CELEBRACIÓN DE LA PALABRA
ENVÍO DE LOS CATEQUISTAS
Ritos iniciales
Canto
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
El pueblo responde:
Amén.
El Señor esté con ustedes
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
Monición introductoria
Nuestra comunidad se reúne en torno a la mesa de la Palabra para
festejar esta fecha tan significativa para nuestra Iglesia diocesana: el día
del catequista.
Como los primeros testigos de la resurrección, los cristianos estamos
llamados a ser evangelizadores y testigos del Señor en nuestra vida
cotidiana. Este ministerio propio de la Iglesia, al cual todos estamos
llamados en virtud del bautismo, lo ejercitan los catequistas de un modo
especial en nombre de nuestra comunidad.
Hoy, en nuestra celebración, vamos a enviar a los catequistas que
tendrán la tarea de evangelizar a todos en nuestra comunidad.
Acto penitencial
Hermanos,
Para participar con fruto en esta celebración, reconozcamos nuestros
pecados.
Tú que eres alegría de los creyentes, danos tu luz.
SEÑOR, TEN PIEDAD
Tú que eres la esperanza de toda la humanidad, danos tu luz.
Día del Catequista 41
CRISTO, TEN PIEDAD
Tú que eres el camino, la verdad y la vida, danos tu luz.
SEÑOR, TEN PIEDAD
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
El pueblo responde:
Amén.
Oremos
D
ios Padre, que has confiado a tu Iglesia
la misión de anunciar el evangelio de Jesucristo
a los hombres de todos los tiempos,
envía tu Espíritu sobre estos catequistas,
a fin de que todos ellos sean fieles
dispensadores de la Palabra de la verdad,
desempeñando a la perfección su ministerio.
Por Jesucristo nuestro Señor
El pueblo responde:
Amén.
Liturgia de la Palabra
Monición
El catequista vive enraizado en la comunidad: en comunidad escucha la
Palabra de Dios, comparte su fe, celebra y se compromete. Desde la
comunidad se siente enviado y actúa en su nombre. Escuchemos con
atención.
Lectura de la carta del Apostol San Pablo a los Tesalonicenses 1, 4-10
Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él nos ha elegido, pues
cuando les anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también
con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción. Saben cómo nos
comportamos entre ustedes para su bien. Y ustedes siguieron nuestro
ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran
tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo
Día del Catequista 42
para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. No solo ha resonado la
palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde su comunidad, sino que
además su fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros
no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los
detalles de la visita que les hicimos: cómo los convirtieron a Dios,
abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir
aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado
de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro. Palabra de Dios.
Salmo 66
R. Que todos los pueblos conozcan tu bondad.
Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozcan la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvadora.
R. Que todos los pueblos conozcan tu bondad.
Las naciones con jubilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones.
R. Que todos los pueblos conozcan tu bondad.
La tierra ha producido ya sus frutos,
Dios nos ha bendecido.
Que nos bendiga Dios
y que le rinda honor el mundo entero.
R. Que todos los pueblos conozcan tu bondad.
Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo 5, 13-16
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la
salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Ustedes
son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de
un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del
celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de
casa. Brille así su luz ante los hombres, para que vean sus buenas obras y
den gloria a su Padre que está en los cielos. Palabra del Señor.
Día del Catequista 43
Breve homilía
Presentación de los símbolos
Monición
Para realizar la misión de catequista necesitan una buena formación
humana. (Un catequista introduce solemnemente una luz encendida).
Para realizar la misión de catequista necesitan una buena formación
espiritual. (Un catequista introduce de forma solemne la Palabra de Dios).
Para realizar la misión de catequista necesitan una buena formación
doctrinal. (Un catequista introduce solemnemente el Catecismo de la Iglesia Católica).
Rito de Renovación y Envío de los Catequistas
Celebrante: Hermanos y hermanas catequistas, hoy están aquí en la
presencia de Dios en esta celebración y en medio de esta asamblea, porque
quieren renovar su compromiso de continuar la noble y sacrificada tarea
de seguir sirviendo a Dios y a la Iglesia como catequistas y también para
enviar a este nuevo grupo de catequistas que Dios ha llamado a trabajar en
su viña y que ellos han respondido con generosidad y alegría. La Iglesia les
envía a realizar el mandato, que ha recibido del mismo Señor, Jesús:
“vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva”. Por eso, antes de ir
a cumplir esta misión, queremos saber su disposición y libertad para
hacerlo. Por lo tanto, les pregunto:
Celebrante: ¿Quieren comprometerse a ser catequistas en esta comunidad
a la que pertenecen?
Todos: Sí quiero
Celebrante: ¿Están dispuestos a crecer y profundizar en su formación
humana, cristiana, catequética y espiritual para que puedan transmitir
mejor cada día el mensaje de salvación a los catequizandos que se les
encomienden?
Todos: Si, estoy dispuesto.
Celebrante: ¿Están dispuestos a proclamar el mensaje de Jesús tal y como
la Iglesia lo transmite y aceptar las mismas normas que ella nos da?
Todos: Sí, estoy dispuesto.
Celebrante: ¿Se comprometen a trabajar unidos con nuestro Obispo,
sacerdotes, coordinadores y con el Plan Pastoral de la Diócesis, siendo
signo de unión y fraternidad entre todos?
Todos: Sí, me comprometo.
Día del Catequista 44
Celebrante: Ya que están dispuestos a cumplir con las exigencias del
trabajo evangelizador, aceptan y renuevan su compromiso como
catequistas.
Todos los catequistas leen en voz alta
Yo N., movido por divina inspiración, quiero colaborar con Jesús en la
construcción del reino de Dios, llevando el mensaje de salvación a los
catequizandos que se me encomienden.
Por eso, en estos momentos, ante la mirada amorosa del Padre Dios, de su
Hijo Jesucristo, del Espíritu Santo y de esta comunidad eclesial, quiero
comprometerme a ser catequista.
Asumo con alegría esta responsabilidad siendo consciente de que esta tarea
me traerá gozos, sacrificios y sufrimientos. Pero sé también que contaré
siempre con la ayuda de Dios.
Que la intercesión de la Virgen María me ayude a llevar a buen término esta
misión que Jesús y la Iglesia me confían.
Amén.
Celebrante: Que el Señor selle con su bendición este compromiso que ante
su altar han profesado. Dios que comenzó en ustedes esta obra buena, El
mismo la lleve a su feliz término.
En el nombre del Señor y en el nombre de la Iglesia, yo los envío a ser
testigos fieles de Jesús en su tarea como catequistas.
Amén
Todos: Demos gracias a Dios.
Entrega de la Cruz
Celebrante: Hermanos catequistas, recibid esta Cruz, signo del amor de
Cristo y de la misión que hoy reciben.
Todos los nuevos catequistas: Gracias, Señor, por la misión que me
confías.
Entrega de la Biblia
Recibe la Palabra de Dios para que la transmitas fielmente, a fin de que
cobre fuerza y vigor en el corazón de los hombres.
Profesión de fe
Día del Catequista 45
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén
Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios por las necesidades de la Iglesia y del mundo,
por nosotros y, de modo especial, por quienes se dedican a la tarea de
catequizar en nuestra parroquia: Escúchanos Señor
1. Por la Iglesia, presente en todo el mundo, para que no cese en su
empeño por anunciar el Evangelio a todos los hombres, roguemos al
Señor.
2. Por el Papa, los obispos, los presbíteros, los diáconos y demás
ministros de la Palabra, para que sean fieles transmisores de la
misma y testigos de su fuerza salvadora, roguemos al Señor.
3. Por todos los que trabajan en la obra de evangelización y la
catequesis, para que ni el fracaso los desanime, ni el éxito les
envanezca, y puedan decir como San Pablo: “Todo lo puedo en aquél
que me conforta, Cristo Jesús”, roguemos al Señor.
4. Por todos los que han de ser catequizados a lo largo de este curso
que ahora comenzamos, para que el Espíritu Santo los ilumine y los
asista, roguemos al Señor.
5. Por todos los que nos hemos reunido, para que el Señor despierte y
sostenga en nosotros el sentirnos Iglesia y la conciencia de la propia
responsabilidad en la obra de la evangelización y de la catequesis,
roguemos al Señor.
Día del Catequista 46
Oración conclusiva
E
scúchanos, Señor Jesús,
y condúcenos por tu camino.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén
Rito de la Comunión
Terminada la oración de los fieles el ministro se acerca al lugar en que se guarda la Eucaristía, toma
el copón con el Cuerpo del Señor, lo pone sobre el altar y hace una genuflexión.
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
P
adre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Después, si lo juzga oportuno, invita a los fieles con estas o parecidas palabras:
Dense fraternalmente la paz.
A continuación, el ministro hace genuflexión, toma el Pan y, elevándola un poco sobre el copón, la
muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Si también el ministro comulga, dice en voz baja:
El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y comulga el Cuerpo de Cristo.
Día del Catequista 47
Después toma el copón, se acerca a los que quieren comulgar y, elevando un poco el Pan, la muestra a
cada uno y dice:
El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde:
Amén.
Rito de Conclusión
Oración
E
n el nombre y con la gracia de Cristo Salvador,
vayan y anuncien con gozo su Palabra.
Guiados por el Espíritu de Dios,
esfuércense por servir a sus hermanos
como lo hizo Cristo,
que no vino a ser servido, sino a servir.
Que el Señor esté en su corazón y en sus labios,
para que puedan anunciar dignamente su Evangelio.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Bendición final
Queridos catequistas, al finalizar esta celebración eucarística con motivo
de su envío, les quiero transmitir el agradecimiento de toda la comunidad
parroquial, por su inapreciable labor:
En nombre de Dios les quiero transmitir su especial ayuda para esta
misión. Por eso dispónganse para recibir la bendición:
Que el Espíritu Santo vaya transformándolos día a día y los haga más
parecidos a Jesús, les ayude en su caminar y en su esfuerzo por construir
un mundo más fraterno. Amén.
Qué el Espíritu Santo les ayude a vivir en lo esencial, a vivir en la verdad;
que quite de ustedes la rutina, la pereza y el miedo, y haga brotar la vida
en su corazón para responder mejor a la misión recibida. Amén.
Vayan y anuncien la Buena Noticia y proclamen el amor de Dios con la
Palabra y el testimonio de la vida. Siéntanse apoyados por la comunidad
cristiana. Amén.
Si el ministro es un laico invoca la bendición de Dios y se santigua, diciendo:
Día del Catequista 48
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Luego el ministro despide al pueblo:
En el nombre del Señor, pueden irse en paz.
El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.
Día del Catequista 49
BENDICIÓN DE LOS CATEQUISTAS
Bendición especial
para aquellos que se dedican
al ministerio de la catequesis
Día del Catequista 50
Canto inicial
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén
Dios, Padre misericordioso,
que quiere que todos los hombres se salven,
esté con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
Monición
La actividad pastoral de la Iglesia necesita de la colaboración del mayor
número de cristianos, para que las comunidades y cada uno de los
creyentes alcancen la maduración de su fe y la proclamen siempre
mediante la celebración, el compromiso y el testimonio de su vida.
Son los catequistas quienes prestan esta colaboración, cuando llevan a
cabo la iniciación cristiana de otros y cuando los van instruyendo y
formando integralmente como discípulos de Cristo. Los catequistas,
iluminados por la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia, comunican a
los catecúmenos lo que ellos antes aprendieron a vivir y a celebrar.
Ahora, bendecimos al Señor por estos cooperadores nuestros e imploramos
sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, ya que la necesitan para este
servicio eclesial.
Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 10,9-15
¡ Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio !
Si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo
resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a
la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la
Escritura: “Nadie que cree en él quedará defraudado”. Porque no hay
distinción entre judío y griego, ya que uno mismo es el Señor de todos,
generoso con todos los que lo invocan. Pues “todo el que invoca el nombre
del Señor se salvará”. Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo, si no creen en
él?, ¿cómo van a creer, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin
alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar, si no los envían? Lo dice
la Escritura: “ ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el evangelio!”.
Palabra de Dios
Día del Catequista 51
Salmo responsorial
Sal 95 (96), 1-2ª. 2b-3. 7-8ª. 10
R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones
Canten al Señor un cántico nuevo,
canten al Señor, toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su nombre. R.
Proclamen día tras día su victoria.
cuenten a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Familias de los pueblos, aclamen al Señor,
aclamen la gloria y el poder del Señor,
aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
Digan a los pueblos: “El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.” R.
El celebrante, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura
bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.
PRECES
Dios quiere que todos los hombres se salven. Invoquémoslo pues,
diciendo:
Atrae hacia ti a todos los hombres, Señor.
Haz que todo el mundo conozca que tú, Padre, eres el único Dios
verdadero y que Jesucristo tu Hijo, es tu enviado. R.
Manda obreros a tu mies, para que tu Nombre sea glorificado en todas las
naciones. R.
Tú que enviaste a los discípulos a proclamar el Evangelio, ayúdanos a
propagar la victoria de la cruz de Cristo. R.
Haz que seamos dóciles a la predicación de los apóstoles y sumisos a la
verdad de nuestra fe. R.
Tú que nos llamas hoy a tu servicio a favor de nuestros hermanos, haz que
seamos ministros de tu verdad. R.
Día del Catequista 52
Guarda a los ministros de tu santa Iglesia, para que, al enseñar a los
demás, seamos hallados fieles en tu servicio. R.
Que la gracias del Espíritu Santo dirija nuestros corazones y nuestros
labios, para que permanezcamos siempre en tu amor y en tu alabanza. R.
Oración de bendición
S
eñor, con tu bendición + paternal,
robustece la decisión de estos servidores tuyos,
que desean dedicarse a la catequesis;
haz que lo que aprendan meditando tu palabra
y profundizando en la doctrina de la Iglesia
se esfuercen por comunicarlo a sus hermanos
y así, junto con ellos, te sirvan con alegría.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
Oración del Catequista
En sólo coro todos entonan esta oración
Señor, me has elegido para ser catequista.
Has puesto tu mirada en mí, sin merecerlo,
y me has confiado un grupo de personas,
para que en Tu nombre siembre el Evangelio en su corazones
y la semilla germine y de buen fruto,
un fruto de oración, de servicio, de amor, de entrega
de una vida moral exigente y evangélica,
de la celebración de los sacramentos…
Una vida que sea un seguimiento a Jesucristo
con radicalidad y exigencia.
Ilumíname para que con Tu Gracia y el don del Espíritu Santo,
pueda realizar la misión de catequista que me encomiendas.
Haz que no sólo confíe en mis fuerzas,
sino que siempre me apoye en las tuyas.
Mira con bondad a todos los que me has confiado,
para que la Buena Noticia que les transmito
sea bien acogida en sus corazones.
Ayúdales en todo lo que necesiten.
Protégelos y acompáñalos siempre.
Haz, Señor, que todos los catequistas,
vivamos con ilusión nuestro ministerio,
Día del Catequista 53
nos formamos bien para ello,
y seamos siempre conscientes de que nuestra
tarea la realizamos en nombre de la comunidad
de la que formamos parte.
Señor, gracias por hacerme catequista.
Gracias por que siempre estás conmigo.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio ahora y siempre
Por los siglos de los siglos. Amén.
Nos diste Señor el pan del cielo
R/ Que contiene en sí todo deleite.
Conclusión del Rito
Dios, que en Cristo ha manifestado su verdad y su amor,
Los haga testigos del Evangelio
Y de su amor en el mundo. R. Amén
Jesús, el Señor, que prometió a su Iglesia
que estaría con ella hasta el fin del mundo,
confirme sus obras y sus palabras. R. Amén
El Espíritu del Señor esté sobre ustedes,
Para que puedan ayudar
A los ministros de su palabra. R. Amén
Y a todos ustedes, que están aquí presentes,
Los bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo. R. Amén
Canto