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Las Preciosas Ridiculas

El documento analiza la obra "Las preciosas ridículas" de Molière en el contexto social de Francia en el siglo XVII. Molière satiriza a las clases burguesas a través de las protagonistas, Madelone y Cathos, quienes pretenden ser aristócratas cultas pero en realidad son ignorantes. Al final, los criados de los pretendientes rechazados las engañan haciéndose pasar por hombres educados. La obra critica la obsesión de las diferentes clases sociales por aparentar un estatus que no poseen y viv
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Las Preciosas Ridiculas

El documento analiza la obra "Las preciosas ridículas" de Molière en el contexto social de Francia en el siglo XVII. Molière satiriza a las clases burguesas a través de las protagonistas, Madelone y Cathos, quienes pretenden ser aristócratas cultas pero en realidad son ignorantes. Al final, los criados de los pretendientes rechazados las engañan haciéndose pasar por hombres educados. La obra critica la obsesión de las diferentes clases sociales por aparentar un estatus que no poseen y viv
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Las preciosas ridículas de Moliére y la situación histórica de Francia

Francia tuvo un papel destacado en el siglo XVII respecto a las artes y el enmarque de las
clases sociales. Durante esta “periodización”, como dice Jacques Le Goff el tiempo tuvo
una dimensión respecto a las circunstancias vividas en las que Francia vivió muchos altos y
bajos respecto a su posición en el mundo en materia económica. El primer modelo
económico y sistema social que se implementó fue el heredado del feudalismo. Sin
embargo, este se bloqueó en el momento en que el sistema avanzó a ser un protocapitalismo
y a experimentar con el comercio interior y exterior.

Francia se convirtió en un ejemplo del contraste entre los estratos sociales, ya que cada vez
era más significativa la diferencia entre la realeza, la aristocracia, la burguesía, el
proletariado o el campesinado, etc. Además, se dieron corrientes en el pensamiento y por
ende en la literatura que son derivadas del Barroco como la del preciosismo, en la que
Moliére hace mofa de esta condición característica de la población francesa de la época (tal
vez, hoy en día, estas prácticas continúan pero es un tema del que soy ignorante).

El preciosismo fue una corriente que exalta el lenguaje y trata de embellecerlo y rebuscarlo,
se habla sobre todo de las clases acomodadas, tiene por objetivo el refinamiento de la vida,
se ve con desprecio a la pobreza, al provinciano, y en contraste, habla de la virtud del
hombre como alguien galante. Con el preciosismo supuestamente, se le trata de dar un
papel importante en la sociedad a las mujeres. Encerradas en los salones famosos en París y
en otras comunidades de Francia, las mujeres hablan sobre el acervo cultural del momento,
de la condición social y de algunas otras cosas que pueden ser chisme. En Las Preciosas
Ridículas, se comienza por presentarnos a dos jóvenes galanes, La Grange y Du Croisy,
ambos quejándose de ser rechazados por las dos “preciosas” protagonistas, puesto que son
pretendientes escogidos por Gorgibus, el padre de Madelone y tío de Cathos. Las dos
supuestas preciosas y ridículas son bastante quisquillosas, fantoches y presuntuosas,
quieren ser desposadas por hombres poseedores de encanto, de la habilidad de la retórica y
sobretodo que sean galantes cultos, es decir, siguen el ideal del preciosismo.

“Es preciso que un amante, para ser agradable, sepa declamar los bellos sentimientos,
exhalar lo tierno, lo delicado y lo ardiente, y que su esmero consista en las formas” (esc.v).
Para ellas el matrimonio debe llegar posteriormente de las “otras” aventuras y todo en su
vida es una ilusión de apariencia.
¿Por qué son ridículas? Bueno, es preciso explicar que ni Madelone ni Cathos son jóvenes
aristócratas sino que son parte de la burguesía. Los aristócratas eran los mejores educados y
lo que tenían el derecho de la disposición al acervo cultural de la comunidad, el país o de la
talla internacional. Las dos sólo pretenden ser como las mujeres aristócratas, pero
encerradas en su casa parecen más patéticas que otra cosa pues no son nadie para criticar a
la gente ni a sus pretendientes.

“Madelón- ¿Y qué estima, padre mío, queréis que hagamos de la conducta irregular de
esas gentes?” (esc v).
Lo que ellas quieren es parecer intelectuales y cultas, es decir, saber sobre lo último que se
ha escrito o hecho en el arte, lo que pasa en la sociedad, en la música, etc. Su conflicto
interno es que no lo son, de hecho son bastante ignorantes además de orgullosas y
desdeñosas, por eso se hacen las difíciles y desprecian siendo groseras con todos sus
pretendientes e incluso con su padre.

“!Dios mío, qué vulgar sois! Uno de mis asombros es que hayáis podido tener una hija tan
espiritual como yo. ¿Se ha dicho jamás en estilo distinguido, Cathos o Madelón? Y no me
confesaréis que bastaría con uno de estos nombres para desacreditar la más bella novela
de mundo.”
Lamentablemente las dos chicas son tontas, esto lo podemos ver cuando La Grange y Du
Croisy lograron su cometido: burlarse de ellas. Las dos jóvenes se tragaron el cuento de los
dos pretendientes que en realidad eran criados. Los rechazados enviaron a Mascarilla y
Jodelet, sus respectivos criados, vestidos formalmente para que engañaran a Madelone y
Cathos. Los lacayos fueron escogidos por poseer las habilidades de la elocuencia, la
retórica y el convencimiento. Las chicas quedaron encantadas con las mentiras que ambos
dijeron, haciéndose pasar por artistas, hombres del medio, poetas…

Madelón.- … Os quedaremos agradecidas hasta lo sumo si nos hacéis esa merced, ya que,
en fin, es preciso trabar conocimiento con todos esos señores si quiere una pertenecer al
gran mundo, Ellos son los que ponen en movimiento la reputación en París, y ya sabéis
que hay algunos cuyo solo trato basta para daros fama de inteligente… Con ellos se
conocen a diario las pequeñas noticias galantes, las lindas relaciones en prosa y verso. Se
sabe a punto fijo que aquel ha compuesto la más bella obra del mundo sobre tal tema…
Eso es lo que da realce en las reuniones, y si se ignoran es cosas, no daría yo un sueldo
por el ingenio que pueda tenerse.” (esc. x)
En suma, Molière está exponiendo la pateticidad con la que cuentan a veces las clases
sociales tanto de los lacayos o la servidumbre, los burgueses que aunque sean acomodados
su puesto no es tan alto, los preciosos y la aristocracia; todos por perseguir un ideal, una
posición acomodada en la comunidad y por vivir en un mundo de apariencias.
Rodríguez Cázares Noelani Belén 417056014
21 de agosto de 2019
Historia del Arte Teatral V
Profesora: Mtra. María Edith Araujo

Las preciosas ridículas de Moliére y la situación histórica de Francia

Francia tuvo un papel destacado en el siglo XVII respecto a las artes y el


enmarque de las clases sociales. Durante esta “periodización”, como dice Jacques
Le Goff el tiempo tuvo una dimensión respecto a las circunstancias vividas en las
que Francia vivió muchos altos y bajos respecto a su posición en el mundo en
materia económica. El primer modelo económico y sistema social que se
implementó fue el heredado del feudalismo. Sin embargo este se bloqueó en el
momento en que el sistema avanzó a ser un protocapitalismo y a experimentar en
el comercio interior y exterior.

Francia se convirtió en un ejemplo del contraste entre los estratos sociales, ya que
cada vez era más significativa la diferencia entre la realeza, la aristocracia, la
burguesía, el proletariado o el campesinado, etc. Moliére hace mofa de esta
condición característica de la población francesa de la época (tal vez, hoy en día,
estas prácticas continúan pero es un tema del que soy ignorante). En Las
Preciosas Ridículas, se comienza por presentarnos a dos jóvenes galanes, La
Grange y Du Croisy, ambos quejándose de ser rechazados por las dos preciosas
protagonistas, puesto que son pretendientes escogidos por Gorgibus, el padre de
Madelone y tío de Cathos. Las dos preciosas pero ridículas son bastante
quisquillosas, fantoches y presuntuosas, quieren ser desposadas por hombres
poseedores de encanto, de la habilidad de la retórica y sobretodo que sean
galantes cultos.

“Es preciso que un amante, para ser agradable, sepa declamar los bellos
sentimientos, exhalar lo tierno, lo delicado y lo ardiente, y que su esmero consista
en las formas” (esc.v). Para ellas el matrimonio debe llegar posteriormente de las
“otras” aventuras y todo en su vida es una ilusión de apariencia.

¿Por qué son ridículas? Bueno, es preciso explicar que ni Madelone ni Cathos son
jóvenes aristócratas sino que son parte de la burguesía. Los aristócratas eran los
mejores educados y lo que tenían el derecho de la disposición al acervo cultural
de la comunidad, el país o de la talla internacional.

Lo que ellas quieren es parecer intelectuales y cultas, es decir, saber sobre lo


último que se ha escrito o hecho en el arte, lo que pasa en la sociedad, en la
música, etc. Su conflicto interno es que no lo son, de hecho son bastante
ignorantes además de orgullosas y desdeñosas, por eso se hacen las difíciles y
desprecian siendo groseras con todos sus pretendientes.

Lamentablemente las dos chicas son tontas, esto lo podemos ver cuando La
Grange y Du Croisy lograron su cometido: burlarse de ellas. Las dos jóvenes se
tragaron el cuento de los dos pretendientes que en realidad eran criados. Los
rechazados enviaron a Mascarilla y Jodelet, sus respectivos criados, vestidos
formalmente para que engañaran a Madelone y Cathos. Los lacayos fueron
escogidos por poseer las habilidades de la elocuencia, la retórica y el
convencimiento. Las chicas quedaron encantadas con las mentiras que ambos
dijeron, haciéndose pasar por artistas, hombres del medio, poetas…

En suma, Molière está exponiendo la pateticidad con la que cuentan a veces las
clases sociales tanto de los lacayos o la servidumbre, los burgueses que aunque
sean acomodados su puesto no es tan alto, y la aristocracia; todos por perseguir
un ideal, una posición acomodada en la comunidad y por vivir en un mundo de
apariencias.

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