CARTA ENCICLICA LAUDATO SI´
“Laudato si’, mi’ Signore – Alabado seas, mi Señor, cantaba
san Francisco de Asís, en este hermoso cantico nos
recuerda también que nuestra casa común es como
nuestra hermana, con la cual compartimos la existencia, y
como una madre que nos acoge entre sus brazos.
Esta hermana clama por el daño que le provocamos por el
abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.
INTRODUCCION El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye
la preocupación de unir a toda la familia humana en la
búsqueda de un desarrollo sostenible e integral. La
humanidad aún posee la capacidad de colaborar para
construir nuestra casa común
I. EL CAMBO CLIMÁTICO: Se producen cientos de millones de toneladas de residuos biodegradables por año. La
tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. El cambio
climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y
políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. El clima es un bien común de
todos y para todos y que por tanto todos debemos cuidar disminuyendo tanto el uso intensivo de
combustibles fósiles de efecto invernadero como los bruscos cambios de usos del suelo, principalmente la
deforestación” para usos agrícolas
II. LA CUESTIÓN DEL AGUA: El agua potable y limpia es un bien escaso y en grave peligro. Para el Papa
Francisco, la mala calidad del agua, su ineficiente administración, el despilfarro y contaminación que sufre
(tanto en los océanos como en los ríos y acuíferos), y su privatización por las leyes del mercado financiero
colocan al agua como una de las principales fuentes de conflictos de este siglo a los que las sociedades se
enfrentan. El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal
III. PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD, con incontables extinciones de especies vegetales y animales que ya no
podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, pérdidas para siempre y que ya no podrán dar gloria a
CAPÍTULO I: Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje constituye un desastre medioambiental y
humano irremplazable e irrecuperable.
LO QUE LE ESTÁ
PASANDO A NUESTRA IV. DETERIORO DE CALIDAD DE LA VIDA HUMANA Y DEGRADACIÓN SOCIAL: El modelo actual de desarrollo
condiciona directamente la calidad de vida de la mayoría de la humanidad, y muestra que el crecimiento de
CASA
los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral. Muchas
ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso, se vuelven así inhóspitas
para la salud, y es muy limitado el contacto con la naturaleza a excepción de los espacios reservados para unos
pocos privilegiados.
V. INEQUIDAD PLANETARIA: el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los
más débiles del planeta, que es la mayor parte de la población mundial. En los debates económico políticos
internacionales éstos se consideran simplemente «daños colaterales». Por el contrario, un verdadero planteo
ecológico se convierte siempre en un planteo social, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor
de los pobres. La solución no es la reducción de la natalidad, sino el abandono del consumismo extremo y
selectivo de una minoría de la población mundial.
VI. LA DEBILIDAD DE LA REACCIONES: estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que
nuestro planeta sea lo que el soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud. El problema
es que no disponemos de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y actuamos como si nada ocurriera y
hace falta construir atender las necesidades de las generaciones actuales, sin perjudicar las futuras.
VII. DIVERSIDAD DE OPINIONES: se han desarrollado diversas visiones y líneas de pensamiento acerca de la
I. LA TECNOLOGIA: CREATIVIDAD Y PODER: La tecnociencia bien orientada no sólo puede producir cosas
realmente valiosas para mejorar la calidad de vida, también es capaz de producir lo bello. Es justo
apreciar y reconocer los beneficios del progreso tecnológico por su contribución a un desarrollo
sostenible. Pero la tecnología da a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para
utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. La
humanidad necesita una ética sólida, una cultura y una espiritualidad. La comprensión moderna del
hombre coloca “la razón técnica sobre la realidad”. El mundo está subordinado a la lógica de la técnica
que es la lógica del “usar y tirar”. Hace falta que contemplemos la realidad en su integridad, en su mutua
interrelacionalidad; todo está relacionado.
II. GLOBALIZACION DEL PARADIGMA TECNOCRATICO: la mentalidad tecnológica dominante concibe toda
la realidad como un objeto ilimitadamente manipulable. Es un reduccionismo que afecta a todas las
dimensiones de la vida. La tecnología no es neutral. Adopta ciertas elecciones acerca de la vida social que se
quiere desarrollar El paradigma tecnocrático domina también la economía y la política; en particular La
economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito. Pero el mercado por sí mismo no
garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social Confiar sólo en la técnica para resolver todos los
CAPITULO 3: problemas supone esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial visto que «el
avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia» Es indispensable
RAIZ HUMANA DE LA CRISIS una valiente revolución cultural para recuperar los valores
ECOLOGICA
III.CRISIS Y CONSECUENCIAS DEL ANTROPOCENTRISMO MODERNO: al colocar la razón técnica por encima
de la realidad, el antropocentrismo moderno no reconoce la naturaleza como norma y como refugio;
pierde así la posibilidad de comprender cuál es el lugar del ser humano en el mundo y su relación con la
naturaleza, cuando «la forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como señor del universo
consiste en entenderlo como administrador responsable. La corrección del antropocentrismo
desmesurado no se da pasando a un “biocentrismo” igualmente desviado, sino una antropología adecuada
que mantenga en primer plano el valor de las relaciones entre las personas y la custodia de toda vida
humana: tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. - El relativismo
práctico: es la consecuencia del antropocentrismo desviado: todo se vuelve irrelevante si no sirve a los
propios intereses inmediatos. Esta lógica explica cómo se alimentan mutuamente diversas actitudes que
provocan al mismo tiempo la degradación ambiental y la degradación social. La necesidad de defender el
trabajo: en la ecología integral es indispensable integrar el valor del trabajo. Todos deben tener acceso a
él, porque el trabajo es parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo
humano y de realización personal. La innovación biológica a partir de la investigación: se refiere
principalmente a la cuestión de los organismos genéticamente modificados (OGM), que son una cuestión
de carácter complejo. Si bien en algunas regiones su utilización ha provocado un crecimiento económico
que ayudó a resolver problemas hay dificultades importantes que no deben ser relativizados, a partir de la
concentración de tierras productivas en manos de pocos. El Papa Francisco piensa en particular en los
pequeños productores y trabajadores rurales, en la biodiversidad, la red de ecosistemas. Es, pues,
necesario asegurar una discusión científica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda
la información disponible y de llamar a las cosas por su nombre a partir de líneas de investigación libre e
interdisciplinaria.
I. LA LUZ QUE OFRECE LA FE: la complejidad de la crisis ecológica implica un diálogo multicultural y
multidisciplinar que incluya la espiritualidad y la religión. La fe ofrece grandes motivaciones para el cuidado
de la naturaleza y de los hermanos más frágiles; los deberes hacia la creación forman parte de la fe cristiana.
Por eso es un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los
compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones.
II. LA SABIDURÍA DE LOS RELATOS BÍBLICOS: en la Biblia, el Dios que libera y salva es el mismo que creó el
universo y en Él se conjugan amor y poder. El relato de la creación es central para reflexionar sobre la
relación entre el ser humano y las demás criaturas, y sobre cómo el pecado rompe el equilibrio de toda la
creación en su conjunto. Estas narraciones sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones
fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. Según la
Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros. Esta
ruptura es el pecado. La tierra es un don, no una propiedad; nos fue entregada para administrarla, no para
destruirla. Por ello debemos respetar las leyes de la naturaleza, ya que toda la creación posee su bondad.
III. EL MISTERIO DEL UNIVERSO: La creación sólo puede ser entendida como un don que surge de la mano
abierta del Padre de todos. De las obras creadas se asciende hasta su misericordia amorosa y la creación
camina en Cristo hacia la plenitud de Dios. En esta comunión universal el ser humano, dotado de
inteligencia e identidad personal, representa una novedad cualitativa. Es responsable de la creación
confiada a su cuidado, y su libertad es un misterio que puede promover su desarrollo o causar su deterioro
CAPITULO 2:
IV. EL MENSAJE DE CADA CRIATURA EN LA ARMONÍA DE TODO LO CREADO: cada criatura tiene una
EL EVANGELIO DE LA
función y ninguna es superflua. Todo es amor de Dios. Con San Juan Pablo II podemos decir que junto a la
CREACIÓN
Revelación propiamente dicha, contenida en la sagrada Escritura, se da una manifestación divina cuando
brilla el sol y cuando cae la noche: en el conjunto del universo y en su complementariedad se expresa la
inagotable riqueza de Dios: él es lugar de su presencia y nos invita a la adoración.
V. UNA COMUNIÓN UNIVERSAL: creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos
por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve
a un respeto sagrado, cariñoso y humilde. Esto no significa ni divinizar la tierra, ni negar la preeminencia del
ser humano en la creación. Por ello mismo no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás
seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los
seres humanos.
VI. EL DESTINO COMÚN DE LOS BIENES: la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos
deben beneficiar a todos y quien posee una parte, está llamado a administrarla respetando la «hipoteca
social» que pesa sobre cualquier forma de propiedad. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio
de ricos y pobres, y por lo tanto; también su responsabilidad.
VII.LA MIRADA DE JESÚS: Jesús invitaba a reconocer la relación paterna que Dios tiene con todas las
criaturas y vivir en armonía plena con la creación, sin despreciar el cuerpo, la materia o las cosas agradables
de la tierra. El destino de toda la creación pasa por el misterio de Cristo, que está presente desde el origen
de todas las cosas y que, al final de los tiempos, entregará al Padre de todas las cosas.
CRITICA PERSONAL:
Para mi esta encíclica me ha invitado a reflexionar, no solo para adquirir un conocimiento acerca
de lo que se trata, conocer lo que pasa con el ambiente, juzgar a las personas o dar una opinión
al respecto, sino a poner en práctica poco a poco la enseñanza y el consejo que el Papa
Francisco ha puesto en esta encíclica y saber administrar nuestra hermana tierra, ya que Dios
nos ha dado ese poder pero no para destruirla sino para cuidarla y que Él sienta alegría por su
creación para así dejar un planeta en buenas condiciones para las generaciones futuras.
I. DIALOGO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE EN LA POLITICA INTERNACIONAL: La interdependencia nos
obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común, proponiendo soluciones a partir de una
perspectiva global y no sólo en defensa de intereses de algunos países. La Encíclica no teme formular un
juicio severo sobre las dinámicas internacionales recientes: las Cumbres mundiales sobre el ambiente de
los últimos años no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisión política, no alcanzaron
acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces. Se necesita, por el contrario, como los
Pontífices han repetido muchas veces a partir de la Pacem in terris, formas e instrumentos eficaces para
una gobernanza global: necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza global para toda la
gama de los llamados “bienes comunes globales”.
II. EL DIÁLOGO HACIA NUEVAS POLÍTICAS NACIONALES Y LOCALES: a nivel local puede generar una
mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una
creatividad más generosa por la propia tierra. La política y la economía deben salir de la lógica eficientista
e inmediatista, centrada sobre el lucro y el éxito electoral a corto plazo.
III. FAVORECER DEBATES SINCEROS Y HONESTOS: Evaluar y analizar las empresas desde el punto de vista
ambiental y social es indispensable para no dañar a las poblaciones menos aventajadas. Es necesario
favorecer el desarrollo de procesos decisionales honestos y transparentes para poder definir cuáles son
las políticas e iniciativas empresariales que conllevarán un auténtico desarrollo integral. En particular, el
CAPITULO 5: estudio del impacto ambiental de un nuevo proyecto requiere procesos políticos transparentes y sujetos
al diálogo, mientras la corrupción que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio
ALGUNAS LINEAS DE de favores suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente.
ORIENTACION Y ACCION
IV. POLÍTICA Y ECONOMÍA EN DIÁLOGO PARA LA PLENITUD HUMANA: la crisis global es la ocasión para
desarrollar una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la
actividad financiera parasitaria, también porque el ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos
del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente. Una mirada diversa nos
permite darnos cuenta de que desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar
lugar a otro modo de progreso y desarrollo. Los esfuerzos para un uso sostenible de los recursos
naturales no son un gasto inútil, sino una inversión que podrá ofrecer otros beneficios económicos a
mediano plazo. Yendo más lejos, sería necesario redefinir el progreso, vinculándolo al mejoramiento de la
calidad real de la vida de las personas. Al mismo tiempo « no se puede justificar una economía sin
política, llamada a asumir un nuevo enfoque integral.
V. LAS RELIGIONES EN DIÁLOGO CON LAS CIENCIAS: las ciencias empíricas no explican completamente la
vida, y las soluciones técnicas serán ineficaces si se olvidan las grandes motivaciones que hacen posible la
convivencia, el sacrificio, la bondad, que suelen expresarse con el lenguaje de las religiones. En todo caso
habrá que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus
acciones. Las religiones deben entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la
defensa de los pobres, a la construcción de una red de respeto y de fraternidad, así como un diálogo entre
las ciencias ayuda a superar el aislamiento disciplinar. También se vuelve necesario un diálogo abierto y
amable entre los diferentes movimientos ecologistas. El camino del diálogo requiere paciencia,
ascesis y generosidad.
I. ECOLOGÍA AMBIENTAL, ECONÓMICA Y SOCIAL: todo está conectado. Tiempo y espacio,
componentes físicos, químicos y biológicos del planeta forman una red que no terminamos
de entender. Los conocimientos fragmentados y aislados deben integrarse en una visión más
amplia, que considere «interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de
referencia social e invierta también a nivel institucional, porque la salud de las instituciones
de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana.
II. ECOLOGÍA CULTURAL: la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la
humanidad en su sentido más amplio. Hace falta integrar la perspectiva de los derechos de los
pueblos y de las culturas con el protagonismo de los actores sociales locales a partir de la propia
cultura, con una especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales.
III. ECOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA: la ecología integral incorpora también la vida cotidiana, a
la que la Encíclica presta especial atención, en particular a la del ambiente urbano. El ser
humano tiene una gran capacidad de adaptación y es admirable la creatividad y la generosidad
de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, aprendiendo a
CAPITULO 4: orientar su vida en medio del desorden y la precariedad. A pesar de todo, un desarrollo
auténtico presupone un mejoramiento integral de la calidad de la vida humana: espacios
UNA ECOLOGIA INTEGRAL
públicos, vivienda, transporte, etc. La dimensión humana de la ecología implica también la
necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza.
También nuestro propio cuerpo nos sitúa en una relación directa con el ambiente y con los
demás seres vivientes. La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para
acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de
dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio.
IV.EL PRINCIPIO DEL BIEN COMÚN: la ecología integral es inseparable de la noción de bien
común; en el mundo contemporáneo, en el que donde hay tantas inequidades y cada vez son
más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, esforzarse por el bien
común significa tomar decisiones solidarias basadas en una opción preferencial por los más
pobres.
V. LA JUSTICIA ENTRE LAS GENERACIONES: el bien común atañe también a las generaciones
futuras: «no se puede hablar de desarrollo sostenible sin una solidaridad entre las
generaciones» (159), pero sin olvidar a los pobres de hoy, a los que queda poco tiempo en esta
tierra y que no pueden seguir esperando.
I.APOSTAR POR OTRO ESTILO DE VIDA: a pesar del relativismo práctico y de la cultura consumista, no todo
está perdido, porque los seres humanos, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y
regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. No hay
sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción
que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. Cuando somos capaces de superar
el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio
importante en la sociedad
II. EDUCAR EN LA ALIANZA ENTRE HUMANIDAD Y AMBIENTE: no minusvaloremos la importancia de la
educación ambiental, capaz de transformar gestos y hábitos cotidianos, desde la reducción en el consumo
de agua a la separación de residuos o el apagar las luces innecesarias.
III. LA CONVERSIÓN ECOLÓGICA: la fe y la espiritualidad cristianas ofrecen profundas motivaciones para
alimentar una pasión por el cuidado del mundo. A problemas sociales se responde con redes comunitarias,
no con la mera suma de bienes individuales. La conversión ecológica implica gratitud y gratuidad, y
desarrolla la creatividad y el entusiasmo
IV. GOZO Y PAZ: La sobriedad, que se vive con libertad y conciencia, es liberadora, así como La felicidad
requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples
posibilidades que ofrece la vida. Una expresión de esta actitud es detenerse y dar gracias a Dios
CAPITULO 6: antes y después de las comidas
V. AMOR CIVIL Y POLÍTICO: Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde
EDUCACION Y rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo, así como existe una dimensión civil y
ESPIRITUALIDAD ECOLOGICA política del amor: El amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la
caridad. Florecen en la sociedad innumerables asociaciones que intervienen en favor del bien común y
preservando el ambiente natural y urbano
VI. LOS SIGNOS SACRAMENTALES Y EL DESCANSO CELEBRATIVO: encontramos a Dios no sólo en la
intimidad, sino también contemplando la creación, que es un signo de su misterio. Los Sacramentos muestran
de manera privilegiada cómo la naturaleza ha sido asumida por Dios. El cristianismo no rechaza la materia y la
corporeidad, sino que las valora plenamente. En particular la Eucaristía La Eucaristía une el cielo y la
tierra, abraza y penetra todo lo creado.
VII. LA TRINIDAD Y LA RELACIÓN ENTRE LAS CRIATURAS: Para los cristianos, creer en un solo Dios que es
comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria.
También la persona humana está llamada a asumir el dinamismo trinitario, saliendo de sí «para vivir
en comunión con Dios, con los otros y con todas las criaturas
VIII. LA REINA DE TODO LO CREADO: María, que cuidó a Jesús, ahora vive con Él y es Madre y Reina
de todo lo creado: «todas las criaturas cantan su belleza» (241). Junto a ella, José aparece en el
Evangelio como el hombre justo y trabajador, lleno de la ternura que es propia de los realmente
fuertes. Ambos pueden enseñarnos y motivarnos a proteger este mundo que Dios nos ha entregado
IX. MÁS ALLÁ DEL SOL: Al final nos encontraremos frente a la infinita belleza de Dios: La vida eterna será un
asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupará su lugar y tendrá algo para
aportar a los pobres definitivamente liberados. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la
vida que nos ama tanto y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.