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CUESTIONARIO
LUIS ALFREDO GARAVITO “LA BESTIA”
1. ¿Qué técnicas o que peritos participaron en la investigación tanto en el
laboratorio como en el lugar del hecho?
En Colombia este caso cobro mucha relevancia por lo tanto participaron CTI, la
DIJIN y el DAS.
La CTI Cuerpo Técnico de Investigación tiene dos ramas: División de
Investigaciones y la División de Criminología
La División de Investigación está organizada en cuatro divisiones: Departamento
de Investigación y Unidades de Apoyo Nacional; Departamento de Análisis
Criminal; Departamento de Control Telemático y el Departamento de Seguridad
y Apoyo Logístico.
La División de Criminología está organizado en dos divisiones: Departamento de
Verificación de Identidad y el Departamento de Criminología y laboratorios.
La DIJIN Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL es
una dirección dentro de la organización de la Policía Nacional de Colombia, que
ejerce las funciones de Policía Judicial; realizando la Investigación Penal, en el
campo investigativo, técnico, científico y operativo, por iniciativa propia o por
orden impartida por la Fiscalía General de la Nación, con el fin de recolectar
pruebas, establecer la ocurrencia de un delito y la responsabilidad de los autores
o participes. Su desempeño es a nivel nacional, contra la delincuencia
organizada y trasnacional; supervisando las actuaciones de las
unidades Seccionales de Investigación Criminal (SIJIN).
El DAS Departamento Administrativo de Seguridad, ahora desaparecido fue
un organismo estatal encargado de realizar la Inteligencia y Contrainteligencia
en Colombia.
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En lo que refiere al personal especializado en el procesamiento de la escena del
crimen participaron:
Perito en investigación del lugar del hecho (criminalista de campo)
Planimetristas
Fotógrafos
Huellografos (revelado de moldes y huellas)
Médico forense
Antropólogo forense (se aplican técnicas de arqueología y antropología
para la exhumación de los cadáveres.
En laboratorio forense es muy importante la labor del:
Morfologo forense, la técnica reconstructiva en base a los cráneos se ve
complicada por la falta de conocimientos referentes a menores de edad
latinos, por ello Colombia se convierte en el puntal para la identificación
mediante morfología de menores latinos.
Genética forense
Hematología forense
Psiquiatría forense
Dibujo forense retrato hablado
2. ¿Qué nuevas técnicas tuvieron que usar para la identificación de restos
óseos, cadáveres?
Dentro del estudio forense, la morfología presenta diferentes campos de acción,
entre los cuales se encuentran la morfología descriptiva, consistente en el
trabajo gráfico de las características morfológicas faciales, anatómicas,
miológicas y osteológicas, aplicando las técnicas de la antropología, psicología y
técnicas de entrevista, con el fin de obtener información que sea relevante para
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la investigación criminal. Por otra parte, se encuentra la técnica del retrato
hablado que refiere a una descripción verbal hecha por una persona
indeterminada, la cual narra al dibujante rasgos morfológicos generales que
luego son interpretados de una forma técnica por el perito, para luego
plasmarlos en el dibujo, el cual tiene por objeto principal individualizar una
persona que debido a las descripciones físicas realizadas por el reconocedor,
posiblemente pueda estar vinculada a una investigación judicial.
Sin embargo, ésta ciencia no sólo dedica su estudio a la identificación de
criminales, sino que también tiene un enfoque dirigido a la búsqueda de
personas desaparecidas, utilizando técnicas como el proceso gráfico sistemático
de envejecimiento, que consiste en el degeneramiento de los músculos y líneas
de expresión del rostro, partiendo de un estudio técnico-científico y artístico de
acuerdo con la anatomía del individuo; por lo general éste proceso trabaja sobre
imágenes antiguas de la persona que se desea identificar; también se utiliza el
proceso de reconstrucción parcial de rostros con base en imágenes, el cual
permite individualizar personas NN’s, cadáveres que se hallen con su rostro
parcialmente destruido por agentes externos como: fauna cadavérica, ácidos,
armas corto punzantes, corto contundentes o por contacto con el suelo y medio
ambiente, para lo cual se realiza el estudio en relación con las medidas
craneales en una vista frontal y lateral utilizando los estándares métricos y de
proporciones para establecer el grosor del tejido blando, edad, sexo y patrón
racial, entre otros aspectos que permitan hacer la reconstrucción gráfica del
individuo.
3. ¿Cuál la importancia de los indicios materiales que se encontraron en el
lugar del hecho?
La localización e identificación de las pruebas materiales en la escena del delito,
así como la identificación de las pruebas que posiblemente faltan, es una tarea
complicada y mucho más difícil y exigente de lo que podría parecer a los que no
están familiarizados con la investigación de escenas de delitos. Es posible que
las pruebas más pertinentes e importantes no resulten evidentes ni directamente
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perceptibles a simple vista. No es posible elaborar una lista exhaustiva de las
medidas necesarias para reconocer pruebas en la escena del delito.
La escena del Crimen es el lugar donde se cometió el hecho delictivo, donde se
ejecutó la acción, en todo o en parte, o donde se produjo o debió producirse el
resultado, por lo que su importancia estriba en que el lugar de los hechos es
portador de sustancial información sobre el tipo, clase y desarrollo del delito y
del hecho o victimario; está determinado por la clase y frecuencia de los indicios
(huellas, marcas vestigios, restos) ya sea de la víctima o del victimario (Principio
de Intercambio), determinará el Modus Operandi o sea la forma de comisión de
los delitos; el móvil del delito si fue por dinero, envidia, venganza.
Elegir lo que es importante es el principal desafío de la fase de reconocimiento y
colección, y resulta más eficiente y eficaz cuando se lleva a cabo en la escena
del delito, donde las posibles pruebas se enmarcan en el contexto en el que se
originaron. No obstante, en condiciones difíciles, podría ser preferible recoger un
mayor número de pruebas y llevar a cabo la selección en una etapa posterior de
la investigación. El reconocimiento y la colección de pruebas exigen experiencia
y una amplia capacitación, así como una buena comprensión de lo que se puede
hacer con los diversos tipos de pruebas en un laboratorio forense, y de la
información que se puede obtener.
Los indicios son de un valor estimable y de gran importancia porque:
a) Tienen su origen en la víctima, en el victimario o en el propio lugar de los
hechos basándose en el Triángulo de la evidencia de Edmond Locard.
b) Son útiles para la verificación del crimen cometido.
c) Identifican al autor o coautores del delito
d) Exoneran a toda persona que pueda estar bajo sospecha.
La valoración de la evidencia física es similar y ésta tiene estrecha relación con
la comisión de un hecho presuntamente delictivo; cuyo estudio o examen
proporciona las bases para lograr fundamentalmente en primer lugar la
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identificación de o los autores; en segundo lugar, las pruebas de la comisión del
hecho punible; y en tercer lugar la reestructuración de los hechos.
4. ¿Cuál la importancia de los indicios biológicos?
Es innegable que existen indicios biológicos, huellas que se producen e
intervienen en la comisión de hechos o conductas presuntamente delictuosas,
que pueden encontrarse en cualquier superficie donde estos hagan contacto.
Estos indicios biológicos traen consigo ADN, por lo tanto, en el campo penal son
de importancia capital, por lo que ellos aportan al esclarecimiento de los hechos
sucedidos dentro del campo criminalístico.
Gracias a la tecnología innovadora de los avances científicos a partir del ADN
podemos determinar la identidad del agresor o de los agresores, el número de
participantes, la ubicación de la víctima en el lugar del hecho, determinación de
grupos sanguíneos, tiempo de data de producida la mancha de sangre; es
preciso aprovechar las maravillas que ofrece la técnica genética del ADN, cuya
importancia radica en identificar el origen y la evidencia de los indicios
biológicos, sin renunciar, a otros procedimientos científicos y técnicas forenses
que proporcionan la química, la física y la Biología para el estudio y análisis de
las evidencias.
5. Importancia del retrato hablado
El Retrato Hablado es una de las técnicas que se emplean en Criminalística,
entendida como el método de descripción exterior de las personas a partir de las
declaraciones de testigos con fines de reconocimiento.
Método de identificación de personas basado en la descripción de las
características externas de persona con la ayuda de expresiones orales
estándares.
La descripción de las características exteriores de las personas con el objetivo
de identificarlas a partir de sus características exteriores. Es un término
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especialmente desarrollado sobre la base de elementos antropológicos y
antropométricos comúnmente llamados características exteriores.
Al igual que el resto de las herramientas periciales de la Criminalística, el
proceso de trabajo del retrato se realiza a partir de huellas, en este caso huellas
ideales resultantes de la percepción visual y que contienen la información
habitológica requerida tanto para la confección de retratos, como para organizar
la reducción del círculo de sospechosos y el reconocimiento del presunto sujeto
de interés. El fundamento para la elaboración de los retratos tiene un fuerte
componente psicofisiológico, incluso mucho mayor que el componente
inicialmente plástico y hoy informático, debido a que la información que resultará
graficada o finalmente retratada depende de:
a) La percepción del testigo,
b) La memorización de la imagen percibida y de sus características generales y
particulares, y
c) La reproducción de lo que logra recordarse, que a su vez depende de la
habilidad y capacidad del testigo para recordar
Su importancia radica en la posibilidad de identificar a ciertos actores de la
comisión de un hecho delictivo o personas desaparecidas a través de
información de testigos.
6. Buscar en YOUTOBE u otros medios la entrevista y la importancia del
interrogatorio para que el asesino confiese sus crímenes
El interrogatorio es una de las herramientas más importantes para la prevención,
detección y erradicación de la delincuencia.
Se trata de un proceso social dinámico e interactivo a través del cual se pueden
recoger datos e informaciones útiles, siempre que el agente posea las
habilidades para establecer la comunicación con el sospechoso, aunque es
igualmente importante tener conocimientos de criminología, criminalística y
psicología a fin de llevar a cabo la entrevista con éxito.
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El uso del engaño e incluso de la violencia en algunos casos puede dar
resultado, y en otros, causar una reacción totalmente contraria, en función de la
personalidad del sospechoso, del tipo de delito, y de muchos otros factores
psicológicos, sociológicos y culturales. La confesión obtenida mediante métodos
y herramientas poco éticos a veces puede resultar falsa, y puede provocar que
personas inocentes sean arrastradas hacia un procedimiento penal complejo y
agotador que perjudica tanto al individuo como al sistema judicial penal en
general.
Obtener una confesión sigue siendo una parte importante del proceso del
interrogatorio. La confesión se produce por una combinación de factores. El
reconocimiento de un delito es un fenómeno psicodinámico complejo. Al
sospechoso generalmente se le da cierto crédito cuando se da la combinación
de tres factores: la percepción del sospechoso sobre la solidez de las pruebas
en su contra, la necesidad de reconocimiento interno y la presión externa, como
el miedo a la cárcel.
Varias encuestas realizadas en Gran Bretaña muestran que los mayores logros
se obtienen durante la entrevista inicial y en un corto espacio de tiempo. Sin
embargo, ciertas técnicas de interrogatorio pueden dar lugar a una falsa
confesión, legal y moralmente inadmisible. Los sospechosos interrogados bajo
presión psicológica, engaño o promesas poco realistas, a veces confiesan un
delito menor para colaborar como informantes, u ofrecen su cooperación como
informantes por otros delitos graves a fin de cumplir las expectativas de los
agentes y frenar el acoso psicológico, y en ocasiones físico, al que son
sometidos. La confesión mediante extorsión provoca consecuencias adversas, y
en casos extremos, falsas confesiones.
Probablemente las falsas confesiones sean imposibles de eliminar por completo
como parte de un proceso social complejo y al ocurrir por diferentes razones y
motivos. Así pues, un interrogatorio justo reducirá el riesgo de falsas
confesiones.
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Se han llevado a cabo más investigaciones para identificar las formas en que el
interrogatorio a delincuentes sexuales puede ser más eficaz y para determinar
los factores que pueden aumentar la probabilidad de confesión. Se ha
descubierto que la agresión, la hostilidad y el comportamiento ofensivo y
condenatorio del entrevistador, denominados “dominación”, reducen la
probabilidad de confesar. Sin embargo, la amabilidad y el sentimiento de
cooperación, denominados “humanidad”, se asocian con un aumento del número
de confesiones.
El hecho de que el enfoque humanitario pueda tener éxito podría explicarse
debido a que los delincuentes se sienten más cómodos, y más dispuestos a
mitigar su culpabilidad mediante la confesión, especialmente si se compara con
un agente que muestra dominación. Lo que sugiere que los agentes de policía
tienen un impacto significativo sobre la confesión o negación de un delito.
La razón fundamental para confesar es el sentimiento de culpa. Aunque también
hay que tener en cuenta la importancia de la confesión para lograr una condena
más leve. En consecuencia, para que los agentes de policía consigan más
confesiones, las entrevistas deberían seguir un enfoque justo, compasivo, no
agresivo y honesto.
En cuanto a la negación, el motivo por el que se suele recurrir a ella es para
evitar la condena por crímenes que se han cometido o que no se han cometido,
por lo tanto, los policías deben tener cuidado al acusar por delitos sobre los que
no haya pruebas suficientes. De este modo, mostrando un comportamiento
agresivo habrá menos probabilidades de obtener confesiones. Así pues, estos
estudios indican que tanto los sospechosos como los agentes consideran que el
enfoque ético da mejores resultados durante el interrogatorio que el enfoque
poco ético y autoritario.
7. ¿En qué consiste el perfil criminal y quiénes son sus precursores?
Los orígenes del perfil criminológico tienen sus raíces aproximadamente sobre el
año 1888, en Inglaterra, curiosamente en la investigación del caso de Jack el
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destripador, elaborada por el psiquiatra Dr. ThomasBond. En este sentido
encontramos que CANTER el creador de la “psicología investigadora”, dice “…
este perfil prueba que dicha técnica como herramienta auxiliar de la policía fue
algo inherente al propio nacimiento profesional de ésta…”. Pero además, se
confirma dicha técnica como herramienta científica amparada por
la criminología, la psicología y psiquiatría.
La perfilación criminal (criminal profiling) es una técnica de investigación utilizada
en criminalística y criminología que trata de crear tipologías y perfiles en la
resolución de crímenes en los que se desconoce al responsable. Para el
desarrollo de esta técnica, se obtienen diferentes fuentes de información,
analizando la evidencia psicológica o conductual. Estas se pueden encontrar en
la escena del crimen o no. El fin último es, según Vicente Garrido, profesor de
criminología en la Universidad de Valencia, “describir, explicar y predecir las
características de la persona que ha cometido un delito”. No obstante, tiene
ciertas limitaciones ya que no es una ciencia exacta. Otro de los diversos usos
que tiene esta técnica es la preparación de interrogatorios en función del perfil al
que se enfrente el interrogador.
Generalmente es utilizada en casos sin resolver o en casos bloqueados en los
que se necesita una visión diferente. El perfil es encargado por los
investigadores y después se valora el informe final del perfilador para valorar la
utilización o no de la información recabada en el proceso.
Ejercida por diferentes profesionales del campo de la criminología como
psicólogos, psiquiatras, criminólogos, forenses, etc., comenzó a utilizarse de
manera activa en los años 70 por un agente del FBI llamado Howard Teten,
quien escribió el libro “Criminología Aplicada”, y junto con su compañero Pat
Mullany impartieron clases sobre criminal profiling por todo Estados Unidos
hasta 1978.
Al comienzo, esta técnica no gozó de buena reputación ya que la forma en que
se perfilaba era casi intuitiva y poco científica, pero con el paso del tiempo y la
aplicación de métodos estadísticos ha obtenido un alto valor para muchas de las
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fuerzas de seguridad, especialmente en Norteamérica. En España se utiliza con
muy poca frecuencia, ya que no ha habido nunca un gran interés por ella,
aunque existen agencias que se dedican a esta labor y asociaciones como la
Sociedad Española de Investigación de Perfiles Criminológicos, que se
promueven la perfilación criminal como técnica de investigación.
El método modelo-herida fue el precursor de esta técnica. Se diseñó en 1888 y
se basaba en la relación que existe entre las características de las heridas
sufridas por la víctima y su agresor, diseñando, según éstas, un perfil del
criminal.
Uno de los primeros perfiles criminales que se llevaron a cabo fue el de George
Metesky, conocido como “el loco de las bombas”, un delincuente que entre los
años 40 y 50 colocó cerca de 37 bombas en estaciones y cines de Nueva York.
El psiquiatra encargado de la investigación fue James A. Brussel y el perfil que
predijo fue extraordinariamente preciso. Pudo saber hasta qué tipo de ropa solía
usar. Cuando fue detenido toda su descripción se pudo comprobar al detalle.
8. ¿En su opinión existirá en Bolivia asesinos seriales y como es que no sale
a la luz pública?
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Asesinos_en_serie_por_pa%C3%ADses#Bolivia
Si existen y existieron asesinos seriales en Bolivia, pero al ser casos que no se
dieron con frecuencia (solo dos registrados) no se tomaron muy en cuenta, sin
embargo, la prensa nacional los publicó, pero no tuvieron la acogida necesaria
por la población.
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9. ¿A qué se debería que en Bolivia no se presentan esos casos o existen y
que metodología utilizarían para identificarlos?
Los asesinos en serie están específicamente motivados por una multiplicidad de
impulsos psicológicos, sobre todo por ansias de poder y compulsión sexual. Con
frecuencia tienen sentimientos de inadaptabilidad e inutilidad, algunas veces
debido a humillación y abusos en la infancia y/o el apremio de la pobreza,
también bajo nivel socioeconómico en edad adulta, compensando sus crímenes
esto y otorgándoles una sensación de potencia y frecuentemente venganza,
durante y después de cometer los delitos.
Los asesinos en serie (AS) son personas que matan por lo menos en tres
ocasiones con un intervalo entre cada asesinato.
En la mayoría de los casos respecto a asesinos seriales se trabajó con
siquiatras forenses y se elaboró perfiles criminales, de acuerdo a patrones
conductuales en los modus operandi de los delincuentes.
Es necesario trabajar de esta forma en casos no resueltos para poder descartar
posibles asesinos seriales.
10. Investigar cuantos asesinos seriales se encuentran recluidos en las
cárceles de Bolivia
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Jaime Benjamín Cárdenas Pardo alias “El Jimmy” o “El asesino de Sucre” fue conducido a la
Prisión de San Roque en la ciudad de Sucre, donde se lo asignó al sector conocido como
“Pozo”, en una celda aislada.
A momento es el único asesino serial, del que se tiene registro, por lo que no hay mayores
datos.
11. Realizar el perfil criminal del asesino
Perfil criminológico de Garavito
Motivaciones criminales
Es evidente que el placer sexual pudo haber sido una motivación en la carrera
criminal Garavito, pero no parece que el placer sexual fuera lo que le
directamente le impulsara a matar, había también un comportamiento
dominado por la ira (expresado en las mutilaciones, desmembramiento,
descuartizamiento, e intenso sufrimiento infligido a los menores incluso estando
vivos) y un deseo de venganza generalizado, verbalizado por el propio
Garavito, (desplazada a los menores) que probablemente contrarrestara sus
sentimientos de humillación (recordemos la probable victimización infantil
sufrida por su padre, las violaciones a las que fue sometido en la infancia y el
acoso escolar del que parece que fue víctima) dichos sentimientos de
humillación y frustración podrían provocarle las referidas reacciones de ira.
Es posible incluso, que estos estados emocionales alterados solo fueran
compensados por el sentimiento de poder que experimentaba ante la
indefensión que provocaba en sus víctimas. Los motivos sexuales iniciales
fuero evolucionando hacia un sadismo placentero, al comienzo solo agredía
sexualmente a sus víctimas, posteriormente las agredía sexualmente y las
torturaba, y finalmente “sólo” las torturaba y las asesinaba. Además, se observa
en Garavito una necesidad de reconocimiento (muy propia de los psicópatas)
que vemos en la forma con que Garavito expresa admiración hacia Hitler: “Yo
admiraba mucho a Hitler, quería llegar a ser como él, conseguir poder para
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hacerme respetar. Siempre anhelé ser importante, estar en la televisión, en la
prensa y que todo el mundo hablara de mí.
Me gustaba él porque fue una persona humillada y de un momento a otro
alcanzó un poder. Admiraba de él esa situación, yo me quería vengar de
muchas personas. Yo pensaba que una persona que me mirara mal había que
fusilarla. Me gustaban los campos de concentración…”
Modus operandi
El modus operandi de “La Bestia” solía ser siempre el mismo, primero recorría
su zona de caza e identificaba su objetivo, escogiendo a sus víctimas como un
depredador. Los localizaba en parques, canchas de futbol, mercados,
terminales de autobuses o barrios de nivel socioeconómico bajo. Después
abordaba a los menores con simpatía, interesándose por ellos o entablando
conversación y con ofrecimientos económicos por alguna labor que realizara el
niño (arriar ganado, llevar cajas, acompañarle para ayudarle cuando simulaba
cojera o alguna que otra minusvalía, etc,,), se ganaba su confianza.
Posteriormente, les guiaba hasta las afueras de la ciudad, Los llevaba a sitios
alejados, pero cerca del casco urbano, para evadir retenes policiales o militares
y peajes. Solían ser campos de caña de azúcar, cafetales, establos, matorrales
y cañadas bien conocidos por él, donde se podían perpetrar sus crímenes sin
ser visto y después ocultar los cadáveres. Mientras tanto iba bebiendo alcohol,
generalmente una botella de brandy. En ocasiones ofrecía alcohol a los
menores, Después los amarraba, posteriormente les golpeaba; pateándoles el
estómago, pecho, cara, y espalda. Seguidamente les rompía las manos. les
daba puñetazos en los riñones y costillas hasta rompérselas. Después de
realizar este ritual, sacaba un arma blanca (cuchillo) o un destornillador, con el
fin de desmembrarles los dedos, las manos, ojos y orejas. Finalmente abusaba
sexualmente y como acto de consumación de su sadismo les degollaba con un
cuchillo, todos sus actos los realizaban en el día, ya que Luis Alfredo, decía
temerle a la oscuridad. Después sacaba su libreta de anotaciones, y hacía una
marca por cada niño asesinado y anotaba alguna referencia con el fin de
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recordar el lugar y la fecha del asesinato consumado, representándolo con una
raya, al igual que en su almanaque señalaba la fecha de sus asesinatos.
Además de esto, recortaba noticias de periódico en las que se mencionaban
los casos de asesinato guardándolos como un trofeo.
En el modus operandi de Garavito se pueden distinguir tres etapas:
En un principio, abordaba a los niños con el objetivo de violarlos, en esta etapa
parece que no se registran homicidios. Posteriormente, las violaciones eran
seguidas de torturas, y finalmente, además de las agresiones sexuales y de las
torturas, las víctimas terminaban siendo asesinadas brutalmente de manera
sádica (muchas veces decapitadas). En esta última fase, se ha señalado que
es probable que Garavito encontrara más placer en el asesinato mismo que en
la violación, por lo que algunos niños empiezan a aparecer sin rastros de
violación, pero sí con señales muy marcadas de tortura y muerte cruel y sádica.
Los amarraba con las cuerdas que previamente había comprado, les gritaba,
golpeaba e insultaba y posteriormente les agredía sexualmente de forma muy
violenta.
En sus etapas iniciales como asesino realizaba un corte en el abdomen
extenso destrozando el aparato digestivo. A los niños de Bogotá́ en 1992, les
cortó el pulgar del pie derecho, después de escuchar en un bar de mala muerte
de esta ciudad, que, al asesinar a una persona, era de buen agüero cortarlos.
Manipulaba los cadáveres (necrofilia) y se quedaba con ellos durante horas.
Incluía en su ritual asesino cortes, descuartizamiento, puñaladas, golpes y
quemaduras. Acostumbraba a guardar la ropa de los niños dentro del rastrojo,
lanzaba las botellas de licor lejos o se las llevaba, muchas veces se llevaba la
ropa interior de los niños. Comenzó́ también a coleccionar fotos de los niños, le
gustaba la de los carnets del colegio. Y sin darse cuenta empezó́ a dejar
evidencias.
Era normal que regresara a la escena de los crímenes, les hacia un tipo de
seguimiento a los cadáveres, se quedaba por algunas horas en el sitio y luego
se marchaba. Se dedicó́ también a coleccionar almanaques y señalaba con un
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círculo los días en los que mataba, trazaba líneas y marcaba la ciudad. Por otro
lado, escribía en un diario muchas de sus “hazañas” y guardaba en una gran
maleta negra periódicos, tiques de bus y hospedajes junto con un diario de sus
viajes.
El modus operandi puede evolucionar a lo largo de la carrera criminal de un
delincuente; de hecho éste puede mejorar su competencia a la hora de cometer
delitos, perfeccionando su técnica, sus actos de precaución o desarrollando
una más eficiente conciencia forense y así hacerse más organizado y por lo
tanto más difícil de descubrir, o por el contrario, puede sufrir algún deterioro por
surgimiento o empeoramiento de un trastorno mental o por el abuso de drogas,
lo que puede influir en una progresiva desorganización de sus conductas, lo
que incrementa el riesgo de ser descubierto.
En el caso de Garavito se observa que durante las primeras etapas de su
carrera criminal sus asesinatos y agresiones sexuales van perfeccionándose a
base de repetirse, no parece existir un deterioro en su estado mental, ni
siquiera parece que el abuso de alcohol interfiera negativamente en su
capacidad de infligir daño a sus víctimas, más bien se observa un escalamiento
de su violencia que es cada vez más cruel y sádica. Puede que ya en la fase
criminal más próxima a su captura en abril de 1999, se muestre algo más
descuidado que al inicio o en la fase intermedia, pero no parece deteriorado y
excesivamente desorganizado, se trata más un descuido producido por la
rutina, que una pérdida de competencia en su letalidad causada por el
deterioro, de hecho los gritos de su última víctima fueron escuchados por
causalidad por un vagabundo que pasaba accidentalmente por la zona de
confort donde habitualmente cometía sus fechorías.
Las víctimas de Garavito
Eran niños varones, nunca niñas, campesinos, escolares, con escasos
recursos, trabajadores ambulantes, mayoritariamente de entre los 6 y 13 años
de edad (excepcionalmente se han documentado 6 víctimas de 14 a 16 años) y
físicamente agraciados. Se estima que asesinó y violó a más de 200 niños, y
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en la última fase de su carrera criminal, cuando asesinaba además de agredir
sexualmente, sólo 2 de sus víctimas lograron escapar con vida, muestra
algunas características sociodemográficas de las víctimas de asesino en serie:
Todos los niños eran de un estrato social humilde
Los niños habrían sido objeto de seguimiento por parte de su victimario
La mayoría de los niños andaban por las calles para hacer recados
domésticos o desempeñaban actividades laborales, lo cual facilitaba su
seguimiento
La mayoría de los contactos iniciales con los menores ocurrieron en
zonas céntricas o de galerías de los municipios
La mayoría desapareció al medio día (Nunca de noche)
Promedio de edad de 10 años y todos ellos eran niños varones de entre
8 y 4 años (sólo 12 tenían 16 años)
Todos los cadáveres fueron arrojados en lugares de cultivo agrícola
De los cuerpos hallados en campos de caña de azúcar solo se hallaron
restos óseos
Los cadáveres fueron arrojados en el momento de la siembra de caña y
solo descubiertos en el momento de la quema previa al corte
La mayor parte de cadáveres mostraban señales de lesiones y cortes
causados por elementos corto-contundentes y arma blanca, así́ como
desmembramientos
En las necropsias se determinó́ que una parte importante de los
menores habían sido víctimas de agresiones sexuales muy violentas.
La(s) escena(s) de los crímenes
La escena del delito es el lugar que el criminal ha elegido para comete el
crimen. Permite reconstruir, o al menos intentarlo, los hechos ocurridos e
identificar conductas del victimario y de sus víctimas que pueden ser útiles en
la investigación policial. En el análisis de la escena del crimen hay que tener en
cuenta el Principio de Transferencia de Locard, que establece que cuando un
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criminal interactúa con la víctima, algo de él se transfiere a ésta y a la escena,
así como de manera inversa, algo de la víctima y el escenario se transfieren al
criminal.
En el caso de la perfilación criminológica, la escena del crimen permite analizar
las evidencias físicas y las psicológicas con el propósito de conocer el
comportamiento que tuvo el criminal en el momento de cometer el delito.
En el caso de Garavito, los primeros de cadáveres aparecieron en varios
municipios del Valle del Cauca. Se trataba bien de cadáveres con restos de
tejido blando, lo que permitía una mejor identificación, bien de restos óseos
muy deteriorados dispersos en zonas de cultivo, establos, cañaduzales
(campos de caña de azúcar), cañadas, etc., lo que dificultó en gran medida el
proceso de identificación de las víctimas.
Cerca de los restos, en ocasiones se encontraron botellas de licor, cabuyas,
restos de ropa y otros elementos que indicaban señales de tortura, violación,
estrangulamiento y maltrato. Algunos de los esqueletos presentaban vestigios
de piel, retazos de ropa y cabuyas (cuerdas hechas de pita) atadas al cuello al
igual que cortes en el cuerpo, en piernas, glúteos, brazos y espalda, la mayoría
desnudos y amarrados con nylon. También aparecieron algunos cadáveres
decapitados con sus restos dispersos por el terreno. Del estudio de las
diferentes escenas del crimen se deduce que Garavito actuaba según un
patrón migratorio.
En Pereira, escogió́ para sus crímenes terrenos ubicados en zona semiurbana,
posiblemente con el objetivo de evadir retenes de la policía situados entre una
ciudad y otra, con espesa vegetación y cercanía de una carretera con gran flujo
de vehículos, pero no de peatones. Se identificaron claramente tres
cementerios clandestinos en esta ciudad: La Villa, Nacederos y la vía a
Marsella. Lugares frondosos, con arbustos altos, inhóspitos y poco transitados
pero cercanos a la ciudad. Allí dejó un total de 34 niños. “Nacederos” es un
terreno ubicado a solo 50 metros de la Avenida 30 de agosto, la principal de la
ciudad diagonal al batallón. La vía a Marsella es una depresión ubicada a 5
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metros de una carretera muy transitada y la Villa Olímpica es un lugar
abandonado cerca a varios escenarios deportivos.
Los investigadores del CTI de Pereira (Cuerpo Técnico de Investigación)
Adscrito a la Fiscalía General de Colombia, encontraron patrones de conducta
en el análisis óseo de las víctimas: lesiones en la quinta vértebra cervical,
causadas por arma corto punzante, que lesionó las estructuras anatómicas del
cuello causando la muerte, las lesiones fueron causadas por un sujeto diestro
de mayor estatura que la víctima, la causa de muerte fue shock hipovolémico, y
hemorragia masiva. Se recuperaron pruebas para asegurar que todos los
crímenes estaban relacionados y podían ser realizados por la misma persona.
El escenario criminal más sorprendente por sus características es “El
Basurero”, en la salida a Marsella. Con cerca de un kilómetro y medio de
extensión y dominada por un tupido bosque nativo, esta zona presenta grandes
dificultades de acceso. El área donde se hallaron los restos no supera los 150
metros a partir de una planicie que gravita entre la parte alta del bosque al lado
de la carretera y la parte más baja a orillas del río Otún. En esta extensión
también se encontraron ropa, zapatos, periódicos, ataduras, que señalan que
algunas víctimas estuvieron maniatadas. El asesino eligió la ruta más fácil para
acceder y salir del bosque, si se tienen en cuenta el número de víctimas
encontradas (8 víctimas) y las pendientes, ondulaciones y zonas inundadas de
esta zona. El terreno, las dificultades de acceso, la cercanía a zonas pobladas,
que presentaban los escenarios elegidos por Garavito para su propósito y las
bondades de una zona cubierta por un bosque se convirtieron en unos de sus
mejores aliados, y un patrón que se encontraría en la mayoría de hallazgos de
restos cadavéricos de víctimas en otras regiones del país. De hecho, se puede
identificar que los casos del 92 al 94 presentan coincidencias:
La mayoría de los cuerpos habían sufrido el cercenamiento del pene, se
encontraron huellas de mordeduras en sus rostros y degollamientos. La edad
de los niños encontrados estaba entre los 9 y 12 años. Todos eran de sexo
masculino. Los sitios que servían para arrojar los cuerpos eran diferentes. No
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había relación entre uno y otro; rastrojos, riberas de ríos, inmediaciones de
instalaciones públicas, etc., en estos casos los cadáveres eran reconocibles.
De otro lado, estaban los hallazgos de cadáveres en campos de caña de
azúcar donde la acción de animales y las condiciones de humedad del cultivo
contribuyeron a descomponer rápidamente los cuerpos.
Tipos de escenas criminales
A partir de los datos aportados y considerando el escenario en el que se han
llevado a cabo los delitos descubiertos en el caso, se puede afirmar que
Garavito tenia preferencia por escenas exteriores. Si tenemos en cuenta la
dinámica de las interacciones con sus víctimas, observamos que solía
contactar con sus víctimas en lugares públicos (la escena primaria);
posteriormente los conducía a lugares apartados donde les agredía
sexualmente o los asesinaba (una escena secundaria o intermedia); y
finalmente, en bastantes de sus crímenes, trasladaba los cuerpos a otro lugar
no demasiado alejado del anterior para ocultar los cadáveres (escena final).
Finalmente, si utilizamos el criterio de escena tipo organizada/desorganizada
originalmente elaborado por el FBI Garavito era un criminal del tipo
mayoritariamente organizado, ya que sus crímenes eran planeados y no
espontáneos; las víctimas eran extrañas, pero respondían a un patrón concreto
(parece que no agredió a nadie conocido ni a familiares).
Controlaba la conversación en sus interacciones con sus víctimas y la escena
del crimen. Primero sometía a sus víctimas y en muchas ocasiones las
martirizaba antes de matarlas, usaba métodos de control (ataduras, mordazas
o amenazas de muerte); llevaba a cabo diversos actos violentos sobre una
misma víctima, usaba armas que llevaba consigo antes de perpetrar los
asesinatos y no dejaba demasiados indicios en la escena del crimen (al menos
en una primera etapa de su carrera criminal). Por todo ello podemos considerar
que las escenas del crimen en el Caso Garavito son de tipología
mayoritariamente organizadas y que es poco probable que estemos ante un
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asesino serial psicótico sino más bien son propias de un criminal organizado y
nada impulsivo que no ha perdido contacto con la realidad.
El método de aproximación a las víctimas
Es el método de acercamiento a las víctimas, por el que se establece el primer
contacto con ellas. Garavito, inicialmente no era violento con sus víctimas.
Contaba con una gran capacidad para generar confianza en los menores. Les
engañaba, les hacía promesas, intentaba darles pena o les ofrecía dinero.
Después de llevarlos al sitio donde los iba a matar los hacia desvestir y
caminar, y los iba trasladando a otro lugar diferente. No utilizaba la sorpresa, ni
asaltaba inicialmente a los menores cuando estaban distraídos o durmiendo.
Según el modelo de Turvey podemos considerar que Garavito utilizaba el
engaño como método de aproximación a sus víctimas.
Los métodos de ataque y de control sobre las víctimas
Es el procedimiento que usa el criminal, una vez ha contactado con la víctima,
para dominarla. Puede ser de distinto tipo: Amenazas; Uso de fuerza con o sin
armas; y Amenazas verbales y usos de armas. Garavito utilizaba en distintos
momentos de sus crímenes alguno de ellos o todos estos métodos para
dominar a sus víctimas.
Actos de precaución
Son los que lleva a cabo el criminal en la escena del crimen o en la fase
preparatoria, o incluso durante su carrera criminal para intentar salvaguardar su
identidad. Garavito, era el hombre de las mil caras, cambió su aspecto físico en
múltiples ocasiones, se cambió de nombre, pasaba por ser miembro de
fundaciones de ayuda a la infancia, se camufló como panadero, vendedor
ambulante, empleado de supermercado, tuvo heladería, fue falso monje
misionero, enfermo lisiado, administrador de restaurantes y bares, adivinador y
limosnero.
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Y en la escena del crimen intentaba, al menos en la primera etapa de su
carrera criminal, elegir víctimas desconocidas, agredir en lugares de difícil
acceso y ocultos a la vista de la gente, amordazaba a sus víctimas, las
intimidaba o amenazaba hasta aterrorizarlas, hacía desaparecer los restos de
botellas de alcohol que consumía, las ropas de su víctimas, los elementos con
los que las maniataba, incluso en una primera etapa parece que hay indicios de
que ocultaba a sus víctimas después de asesinarlas. Posteriormente, parece
sus actos precautorios eran más descuidados y negligentes, se emborrachaba
hasta casi perder la conciencia, no amordazaba a los menores con lo que estos
podían gritar y ser escuchados, dejaba restos de ropa de sus víctimas junto a
los cadáveres, que casi no ocultaba…
La firma del criminal
En la firma se dejan ver las motivaciones psicológicas del criminal. Es evidente
que no todos los delitos tienen firma, pero en aquellos en los que aparece se
pueden reconocer las necesidades emocionales que pretende satisfacer el
criminal cuando realiza sus crímenes y lleva a cabo acciones que son
aparentemente innecesarias para la completar un crimen sexual o un asesinato
con éxito.
Por la extrema e innecesaria violencia con la que Garavito actuaba sobre sus
víctimas, ocasionándoles un innecesario sufrimiento antes de matarlas, por las
mutilaciones, desmembramientos y descuartizamientos de las mismas, parece
evidente que estamos ante una necesidad de expresar ira y venganza y
posiblemente sadismo (una parafilia por la que el agresor se excita
sexualmente con el dolor de sus víctimas). Uno de los cuerpos de los 250 niños
que asesinó tenía sus genitales en la boca.
Por otra parte, la obsesión por recibir reconocimiento lo llevó a convertir en
fetiche cada artículo de prensa que sobre él o sus actos se publicó en prensa.
En una maleta que había dejado al cuidado de una mujer le encontraron
recortes de periódico con las noticias de sus asesinatos.
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También guardaba los tiquetes de los buses intermunicipales que tomaba con
sus víctimas, después de engañarlas con promesas de trabajo como ir a
conseguir leña o vacas. Después de las muertes de sus víctimas sacaba una
libreta y anotaba: fecha, lugar y rayitas; una raya por cada niño muerto. En su
casa, que ya sólo utilizaba de guarida, escondía los recortes de periódicos que
hablaban de los niños que desaparecían, las pesquisas policiales que nunca
lograban desvelar lo ocurrido y el drama de las familias.
También se encontró en su casa un calendario de pared o almanaque, donde
iba señalando las fechas de sus crímenes. Por todo ello, se podría considerar
que además sus delitos satisfacían sus necesidades de autoafirmación y
reconocimiento.
Aplicación del perfil geográfico en el caso de Garavito
Con la elaboración de perfil geográfico se intenta analizar los desplazamientos
del criminal, su capacidad de movimiento y los lugares en los que actúa, con la
finalidad de localizar la zona desde donde inicia su actividad criminal (puede
ser su residencia habitual, temporal, el lugar donde trabaja o el domicilio de un
familiar o conocido) para así poder capturarle. Garavito, llegó a recorrer cinco
veces toda Colombia, viajaba sin rumbo fijo.
Parece que recorrió unas cinco veces Colombia, pasando por 59 municipios del
país y violando y asesinando al menos en 11 de ellos (si tenemos en cuenta
algunas víctimas no confirmadas) de los 32 departamentos en los que está
dividida Colombia. Llegó a inventar dos Fundaciones, una para ancianos y otra
para menores, lo que le permitían dar charlas en escuelas y en otros lugares
donde podía estar cerca de niños. Garavito era un asesino móvil o itinerante
que preparaba y planeaba sus actos con cierto detalle, que viajaba buscando
trabajos temporales que le permitieran obtener dinero suficiente para seguir
matando y que le proporcionaran un fácil acceso a los lugares donde se
encontraban sus víctimas.
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Una parte importante de su actividad criminal se llevó a cabo por los
departamentos del Eje Cafetero y norte del Valle del Cauca. En estas zonas,
las poblaciones están situadas a una corta distancia entre sí, lo que le facilitaba
cambiar de escenario rápidamente después de haber cometido sus crímenes,
reduciendo así el riesgo de ser descubierto. Solía dejar su equipaje guardado
en las terminales de autobuses o en residencias baratas ubicadas en los
alrededores, visitaba cantinas, se emborrachaba con un licor-aperitivo llamado
“De la Corte” y con cerveza, que siempre tomaba sin enfriar, escogía la víctima
casi siempre de unas características similares, y con ofrecimientos económicos
a cambio de que el menor alguna tarea (arriar ganado, llevar cajas, ayudarle a
caminar cuando simulaba una discapacidad, etc.), se ganaba su confianza.
Después los trasportaba en taxi y entablaba diálogo con ellos. Los llevaba a
sitios alejados, pero cerca del casco urbano para evadir retenes y peajes.
Solían ser campos de caña de azúcar, cafetales, establos o cuadras para el
ganado, matorrales o cañadas. Los movilizaba por la zona, que él conocía muy
bien.
La investigación policial
Durante las investigaciones se tuvieron en cuenta muchas hipótesis para
explicar el homicidio de tantos niños, la que finalmente tomó más fuerza tuvo
que ver con la aparición de un asesino único por lo que se intentó realizar un
perfil. Después de reunirse algunas pruebas en su contra, confeso sus
crímenes y brindo información de algunos de los sitios donde se encontraban
las fosas de más niños. Se le practicaron pruebas psicológicas y psiquiátricas y
fue declarado imputable. En la indagatoria se acogió a sentencia anticipada por
confesión.
El diagnóstico psiquiátrico emitido previo al juicio fue que Garavito sufría un
trastorno antisocial de la personalidad, es decir, y una alteración mental de
entidad insuficiente para impedirle comprender y prever las consecuencias de
sus actos. Por ello se consideró imputable a los efectos de determinar su
responsabilidad penal. Es decir, Luis Alfredo Garavito padece un trastorno de
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personalidad, pero no es un demente ya que conserva y conservaba durante su
carrera criminal unas facultades mentales suficientes como para darse cuenta
del mal que hacía a sus víctimas y por ello debe pagar por los hechos ilícitos
cometidos.
Conclusiones
Desde el punto de vista criminológico nos encontramos ante un violador serial
pederasta, sádico y psicopático que evoluciona y se transforma, además, en un
asesino serial de los más prolíficos de la historia mundial reciente. Tal y como
establece el modelo del triple riesgo delictivo aplicado al caso de Garavito, es
muy posible que en la formación de este asesino en serie no solo hayan
intervenido aspectos biológicos y psicológicos (personales), sino también
culturales (sociales) y específicos del contexto (ambientales o de oportunidad).
En la comprensión por la sociedad del fenómeno criminal de los asesinos
múltiples de esta magnitud intervienen aspectos relacionados con la
construcción de valores sobre lo que está “permitido o “prohibido” que
distancian la influencia que tiene la misma sociedad en la gestación de estos
criminales. Finalmente, la violencia implícita en el caso Garavito, por muy
excepcional que pueda ser la actividad criminal de este asesino en serie y
violador multi-reincidente, no puede estudiarse como un defecto aislado o
individual, por el contrario, deber ser contextualizada contando con los
aspectos sociales, políticos, geográficos, económicos, culturales y de
oportunidad de Colombia que intervinieron tanto en la formación del victimario
como en la situación de impunidad que durante años rodeó a las víctimas. El
contexto sociocultural en el que se desenvuelve Garavito tiene su origen en la
extrema violencia que desde los años 50 del s. XX hasta prácticamente la
actualidad asola Colombia. En este ambiente, la violencia se ve favorecida por
la impunidad, los vacíos legales, la incompetencia de las instituciones que
deben velar por la seguridad y la indiferencia social ante las desapariciones de
los niños de la calle. Queda reflejado que en la formación de un asesino en
serie intervienen aspectos inherentes al individuo (su historia personal, sus
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frustraciones, el trato recibido por un padre cruel y una madre indiferente y
ausente, la violencia sufrida por sus iguales, sus burlas y aislamiento al que fue
sometido) pero también, interviene la misma sociedad y los patrones culturales
que toleran las diversas formas de violencia (que van desde la violencia
intrafamiliar hasta la violencia del Estado), así como las condiciones de
vulnerabilidad (de oportunidad) que la incompetencia de las instituciones hacen
que los más vulnerables (en este caso los niños de la calle: loteros,
limpiabotas, vendedores de fruta, abandonados sin más o los que se veían
obligados a ejercer las prostitución) sigan siendo las potenciales víctimas
propiciatorias de otros futuros asesinos y violadores seriales parecidos a Luis
Alfredo Garavito. Tal y como afirma Oscar Díaz, el psiquiatra que participó
como forense en el juicio de Garavito al ser entrevistado “Mientras no seamos
conscientes de lo que estamos haciendo, y las autoridades no intercambien
información para atrapar a los delincuentes, y trabajen en equipo, estamos en
nada. Como no hacemos investigación profunda, no tenemos argumentos, no
hay cómo acusar, luego hay impunidad. Y esa impunidad genera violencia. Al
no creer la gente en la justicia, la toma por su cuenta”.
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ANEXO
Entrevista a Jaime Cárdenas Pardo “el asesino de Sucre”
La policía lo catalogó como “asesino psicópata serial confeso”. Jaime Cárdenas Pardo
tiene 23 años, y dicen que mató 45 personas. Él reconoce 30 asesinatos. Se fugó de la
cárcel donde estaba detenido y estuvo más de un mes prófugo. La policía dice que se
cambiaba de ropa cinco veces por día, pero cuando lo detuvieron, estaba trabajando en
la carpintería de su padre. Ahora da entrevistas desde su celda. Allí habló con la revista
Página Siete y dijo que quince de sus víctimas fueron una venganza por el asesinato
de su hijo.
La Policía dice que eres asesino psicópata en serie, ¿es cierto?
He sido capturado por lesiones y he tenido que confesar la muerte de un hombre por
robarle una laptop, todo para que mi pena se reduzca, gracias a eso me podrían
sentenciar de 15 a 20 años.
Además, ya estoy cansado de hacer maldades y de huir, soy chango, quiero cambiar.
Dos años hui por matar a dos mujeres en Sucre, por esa causa he perdido a mi familia,
incluso mataron a mi hijo.
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La Policía te culpa de tres muertes. ¿Es cierto o son más?
Robando a la gente he matado como a 15 personas. Cuando tenía 17 años, caí en la
Policía de Cochabamba por homicidio, pero quedé libre porque mentí sobre mi edad.
En Santa Cruz apuñalé a otras personas en peleas. La primera vez que maté fue en La
Paz. A las únicas dos mujeres que maté fue en Sucre, eran la enamorada y la amiga de
un comprador de autos, teníamos planeado robarles su dinero, las cosas salieron mal y
tuve que matarlas, era un acto muy sádico, era el 9 de octubre de 2009, en el cerro La
Calancha, por eso me sentenciaron a 30 años de cárcel.
Mataron a tu hijito. ¿Es verdad que en venganza asesinaste a 15 hombres?
El novio de la muchacha que asesiné en venganza mandó a matarme. Los que contrató
eran de más sangre fría que yo, apuñalaron a mi hijito en el pecho (baja el tono de su
voz y sus ojos lagrimean), fue en agosto del año pasado, cuando salió a la tienda y lo
subieron a un auto para matarle. Digo ¿qué corazón pueden tener para matar a un
niño? Por esa causa asesiné a 15, diez cruceños, dos cochalas y tres de Sucre.
Entonces, ¿quitaste la vida a 30 personas?
Tal vez son más de 30 personas.
¿Y cómo te sientes por tantas muertes que dices que provocaste?
Estoy arrepentido. Me cansé de huir, pero si me da la gana, me escapo.
¿A qué se debe esta tu conducta, cómo fue tu niñez?
Mi niñez ha sido tranquila, nunca he vivido violencia. No puedo culpar a mis padres,
aunque son divorciados. He empezado a delinquir para llamar la atención de mi familia
y por tener amigos. Estuve en un colegio nocturno, la mayoría eran pandilleros y les
gustaba beber, así he empezado a robar celulares y billeteras.
¿A qué edad robaste por primera vez?
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Fue a mis 14 años, a un borracho de la calle le robé su celular, necesitaba dinero para
tomar. Después robaba autos o motos, ganaba entre 100 a 1.200 dólares,
dependiendo.
¿Es cierto que bebías y consumías drogas desde la adolescencia y por qué?
Empecé a beber a mis 11 años, a escondidas de mi familia, bebía vino y champán. A
mis 13 años conocí el alcohol y la marihuana en mi colegio. A mis 14 consumí cocaína
y pastillas como el flumentrezepan. Me drogaba porque mi papá casi no estaba con
nosotros, él trabajaba y yo peleaba mucho con mi madrastra.
La Policía dice que robabas con extrema violencia y arma blanca, ¿es verdad?
Siempre he actuado con violencia porque me drogaba. Desde que consumí cocaína me
volví más impulsivo, pero ahora ya no soy dependiente.
Te enviarán a la cárcel de Chonchocoro. ¿Qué piensas?
No me asusta la cárcel, no importa el tiempo que pase, pienso cambiar mi vida, trataré
de terminar el colegio y después quiero estudiar medicina, quiero ser útil, he hecho
mucho daño.
¿Tu familia, qué piensa?
Mi padre no quiere saber nada de mí. Tengo nueve hermanos, yo soy la oveja negra.
¿La vida que llevaste te enseña algo?
No importa lo que haga uno, ni que te perdonen, sólo necesita perdonarse uno. A los
jóvenes quiero decirles que no se metan en las drogas, el camino a la delincuencia
puede ser lindo un rato para divertirse y tener dinero, pero tiene sus consecuencias.
(Página Siete)