פרשת שלח
PARASHÁ 37 SHELAJ LEJÁ
NÚMEROS 13:1 – 15:41
Aliyás de la Torá:
1. 13:1-20 2. 13:21 – 14:7 3. 14:8-25
4. 14:26 – 15:7 5. 15:8-16 6. 15:17-26 7. 15:27-41 8. Maftir 15:38-41
Haftará: Josué 2:1-24
Los Escritos Mesiánicos: Juan 7:1-8:4
Shelaj lejá significa “envía tú”
Nuestra parashá de esta semana empieza en el libro 13 de Bamidbar /Números, donde el Eterno le dice a Moshé:
“Tú mismo envía hombres a fin de que reconozcan la tierra de Kenáan, que voy a dar a los hijos de Israel;
enviarás un hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno de ellos jefe entre ellos.” Números 13:2
Las primeras palabras hebreas de esta oración shelaj lejá significan literalmente “envía para ti” o “envía por ti”. La
idea de enviar espías no venía de HaShem o de Moshé, sino del pueblo, a Moshé le agradó el plan y HaShem se lo
concedió. Pero como HaShem no había tomado la iniciativa para enviar espías, al dar la orden, le dice a Moshé: “envía
para ti”, con otras palabras: “tú eres el que está interesado en hacer esto, así que hazlo tú. Yo no tomé la iniciativa para
este plan y no es agradable para mí pero si quieres hacerlo, envíalos tú.”
El hecho de enviar exploradores es más bien una manifestación de falta de confianza en HaShem. La mente humana
normalmente quiere tener seguridad antes de tomar decisiones.
Según nos explica Nahmánides, tanto la actitud del pueblo como la de Moshéh habían sido positivas, ya que no se debe
esperar que el milagro ocurra cada día; era lógico que se arbitraran todos los medios naturales al alcance para hacer un
reconocimiento de la tierra y un relevamiento de las condiciones imperantes en ella. Esta decisión de Moshéh quedó
aprobada por D's. quien le pide que sea él quien envíe la expedición; como queriendo indicar que es preferible que los
enviados respondan a las instrucciones personales de Moshéh, que tenía una fe absoluta y una certeza incuestionable con
respecto a las bondades de la Tierra de Promisión.
Este episodio no implica duda ni debilitamiento alguno de la fe de Moshé, sino la finalidad de la expedición será que los
representantes del pueblo vean la tierra y constaten por sí mismos su fertilidad y la amplitud de sus comarcas. Moshéh
eligió a los miembros de la expedición, y buscó los mejores entre las tribus de los hijos de Israel, pero ellos acarrearon el
mal sobre ellos.
La seguridad que se obtiene de las circunstancias naturales es engañosa, pero la seguridad que viene de las promesas
de HaShem es firme y no falla, y aunque el plan había agradado a Moshé, él muestra su gran espiritualidad al no enviar
estos espías sin consultar a HaShem.
En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.
HaShem acepta la propuesta y da una orden, que es la de enviar 12 espías, uno de cada tribu, en otras versiones,
manifiesta el termino, “príncipes”, no fueron escogidos al azar, sino hombres designados por HaShem para ir y explorar
la tierra, entre los cuales se encontraba de la tribu de Efrayim, Hoshea, hijo de Nun” (Oseas) como su explorador.
Su nombre fue cambiado por el de Yehoshúa ya que Hoshea significa “salvador” o “libertador” y Yehoshúa significa
“HaShem salvó”. Este nuevo nombre le fue revelado a Moshé desde el cielo en relación al Mesías que iba a venir más
adelante. En el texto masorético está escrito "Yehoshúa", que fue traducido al castellano como "Josué". La forma
abreviada de este nombre es “Yeshúa”. Esa forma aparece tanto en los textos hebreos antiguos como en los escritos
arameos del Tanaj (AT).
Y continua el relato diciéndonos: “Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días”
Según el Midrash, la noche en que volvieron fue el noveno día del quinto mes, llamado Av, el mismo día cuando, según
la tradición, los hijos de Israel habían empezado el culto al becerro de oro. Esa noche HaShem juró que los hijos de
Israel iban a ser dispersados entre las naciones.
Los espías que habían regresado de su viaje de reconocimiento, y empezaron a contar al pueblo, a lo que también se
le conoce como el “Episodio de los Exploradores” y constituye una etapa trágica en la historia de los hijos de Israel tras
la salida de Egipto. Ya vimos en los capítulos anteriores cómo iban surgiendo dificultades en el seno de las tribus de
Israel. Estas se debieron, principalmente, al "malestar del pueblo", a su debilitada fe en D's., Quien los liberó de la tierra
de Egipto.
En el capítulo 12 Miriám y Aharón incurrieron en calumnia y difamación y esta tendencia continuará "in crescendo"
hasta culminar en este enojoso y grave episodio. Junto con el del "becerro de oro" (Éxodo 32), el episodio de los
"exploradores" es el de mayor gravedad registrado en esta etapa de la historia bíblica.
Ante el relato que los exploradores empezaron a contar al pueblo, Abarbanel un estudioso de la Toráh, descubre en esta
actitud de los exploradores un acto de mala voluntad, ya que ellos debieron informar solamente a Moshéh, quien los había
enviado para esta misión en forma confidencial y no tenían por qué informar públicamente a "toda la congregación".
Calev otro de los exploradores, era un hombre de fe y hablaba fe con su boca, ya que dice el dicho “Lo que hay en el
corazón habla la boca”. Su nombre significa “según el corazón” y así dio un informe según su corazón, él iba en contra de
la corriente y confiaba en las promesas de HaShem y así, lo que él creyó en ese momento lo recibió más tarde. Además,
llama la atención que Iehoshúah no hubiera intervenido hasta el momento. Esto podría deberse a que, siendo Iehoshúah
el asistente permanente de Moshéh, habría estimado que no tenía mucha posibilidad de ser escuchado por el pueblo,
Caleb acalla el clamor del pueblo para que pueda escuchar las palabras tranquilizadoras de Moshéh, las que, si bien no
figuran en nuestro capítulo, aparecen en Deuteronomio 1:29 y s.s., cuando Moshéh, casi cuarenta años más tarde, relata
a la nueva generación la sucesión de los hechos (Hizzekuni). Nótese que Caleb está en minoría absoluta, como lo están
siempre aquellas personas que defienden con fe y convicción sus derechos inalienables: el derecho a creer, el derecho a
tener fe y el derecho a ser depositarios y continuadores de la tradición de nuestros antecesores.
En la historia contemporánea del pueblo judío y del resurgimiento del estado de Israel, se han escuchado voces
tronando en el desierto y repitiendo las palabras históricas de Caleb:
En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.
"ascender habremos de ascender, y la vamos a poseer, pues poder, vamos a poder con ella"
Pero también seguimos escuchando las "quejas" y los "augurios" de los pesimistas que no tienen capacidad para salir del
"desierto de las naciones" y que llegan a preferir la "esclavitud", en alguna de sus muy variadas formas, antes que
abandonar el desierto, cruzar el río Yardén y vencer los demás obstáculos para establecerse en la única tierra donde el
pueblo judío puede forjar su propio destino. Y así el midrash, citado por Rashi, Caleb habría dicho al pueblo:
"Aún si la tierra de Israel estuviera en el cielo, y Moshéh nos dijera: construid escaleras y ascended con ellas hasta
el cielo, tendríamos éxito en todo lo que nos mande".
Caleb ben Iefunnéh, representante de la tribu de Iehudáh, hace honor al símbolo y estandarte de su tribu, comparada con
un "cachorro de león".
En contradicción al testimonio de los 10 espías que relatan que vieron a gigantes como los Nefilím. La intención de estas
palabras es evidente, ya que según el versículo 28, ellos habían visto a los "hijos de Hanák"; mientras que ahora hablan
de los Nefilím, seres que vivieron antes del diluvio, cuyo recuerdo o mención causaba pánico y terror en aquella época. La
finalidad de estas palabras era amedrentar al pueblo, causarle miedo y sobre todo desanimarlos a seguir, comparándose
a sí mismos como langostas; el Midrash expresa su extrañeza ante estas palabras, ya que subjetivamente, el ser humano
puede sentirse acomplejado, pero ¡¿cómo pudieron los exploradores percatarse de que los habitantes de Quenáhan
conocían sus íntimos y profundos complejos?! Y acota el Midrash: "Tal vez los habitantes los vieron como leones y no
como langostas". El ser humano ve con sus ojos y niega con su mente. ¿Es una tendencia o parte de nuestra naturaleza?
Los diez exploradores hablaban palabras negativas que iban en contra de las promesas de HaShem. Humanamente
hablando tenían razón, pero el pueblo del Eterno no ha sido llamado a caminar de manera natural, sino sobrenatural.
Por lo tanto, la única manera de poder conquistar la tierra era por medio de la ayuda del Eterno.
Pero estos hombres no quisieron confiar en HaShem. Solamente evaluaban las cosas de manera natural, ellos no
tenían fe y por lo tanto no recibieron lo que HaShem había prometido.
Las promesas de HaShem tienen que ir acompañadas por la fe en los que las oyen para que puedan tener su
cumplimiento. La confianza en las promesas de HaShem es un requisito para poder beneficiarse de ellas.
Cuando estamos en problemas, ante gigantes y ante una tarea que humanamente es imposible realizar, la única manera
de poder pasar por en medio en victoria es confiar en las promesas del Eterno. Por lo tanto, memoriza las promesas,
meditar en ellas día y noche, escribirlas en papeles y pégalas en las padres de nuestra casa, cantándolas, repitiéndolas
a nuestros hijos, poniéndolas en nuestro corazón y hablándolas con nuestra boca, así veremos cómo nuestro corazón
será fortalecido. Y no llegar a ser como los 10 espías que hablaron mal de la tierra, del regalo que el Eterno les estaba
dando. El Midrash cuenta que delante de los espías HaShem envió una plaga, de manera que ellos vieron muertos por
todas partes. En lugar de ver la mano poderosa de HaShem dedujeron que la tierra estaba haciendo daño a sus
habitantes, no vieron el propósito delante de esa plaga, no vieron el lado positivo de la situación, y elevaron sus ojos al
cielo en señal de gratitud, gratitud de que sus enemigos estaban siendo quitados de en medio de ellos, que estaban
siendo conducidos, protegidos y por sobre todo, estaban llevando el nombre de Santo y Bendito es, ya que como dice
la escritura
En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.
Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí se
doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad. ISAÍAS 45:23
Confirmada por Rab Shaul como está escrito
Para que en el nombre de Yeshúa se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de
la tierra; y toda lengua confiese que Yeshúa Ha’Mashíaj es el Señor, para gloria de D-s Padre. Filipenses 2:10-11
Pero lamentablemente, el pueblo dio oído más a las palabras negativas que a las positivas, y lo registra la escritura
“Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche.” Según Rashí, aquí la palabra
congregación, en hebreo edá, no se refiere a todo el pueblo sino al sanedrín, los 70 líderes principales. Ellos hicieron
más caso al informe negativo que del informe positivo, y eso es peor aún, si nuestros líderes deciden oír palabras e
informes que no edifican, no nos fortalecen, no nos dicen la verdad, lamentablemente debemos analizar que estamos
haciendo para poder ser luz de verdad en medio nuestro. A nuestra parte material le gusta más las noticias malas que
las buenas. Las malas noticias venden mejor que las buenas, en lugar de escuchar la Palabra del Eterno que había
dado tantas promesas, y además con señales y prodigios, hicieron caso a palabras llenas de incredulidad y no pudieron
esperar en un futuro positivo. Es muy importante que cuidemos nuestro corazón para que no entren dudas de las
palabras de HaShem, ya que si analizamos, y prestamos atención, según las palabras de cada uno, así le sucedió. Los
lideres dijeron:
“¡Ojalá nos hubiéramos muerto en Egipto, o en este desierto! ¿Para qué nos trajo Dios a este territorio? ¿Sólo
para que nos maten a todos, y se lleven como esclavos a nuestras mujeres e hijos? ¡Mejor regresemos a
Egipto!”
Pero Calev y Yehoshúa entraron en la tierra, conforme a sus propias palabras:
“El territorio que vimos es bastante bueno; allí siempre habrá abundancia de alimentos. Dios nos ama; nos
ayudará a entrar en él y nos lo dará. Lo importante es que no se rebelen contra Dios ni tengan miedo de la
gente que vive en ese territorio. Será muy fácil vencerlos, porque ellos no tienen quién los cuide. Nosotros, en
cambio, contamos con la ayuda de nuestro Dios. ¡No tengan miedo!”
Como dicen nuestros sabios, la palabra tiene el poder de crear, como también el poder de destruir, y edificarnos a
nosotros mismos, y también destruirnos a nosotros mismos.
Por eso el hombre que busca sus propios caminos y sus propios placeres, andará en pos de los deseos de su corazón,
pero HaShem, el Santo y Bendito, tiene otro plan para cada uno, porque Él no se somete a la mayoría, él no se somete
al mundo, ya que el poder principal no viene del pueblo, sino del Cielo. Por eso D-s, levanta su queja contra Moshé al
decirle:
“¿Hasta cuándo me desdeñará este pueblo? ¿Y hasta cuándo no creerán en mí a pesar de todas las señales
que he hecho en medio de ellos?”
En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.
Todo este conflicto tenía una causa, la incredulidad. La incredulidad es la falta de confianza y la falta de fidelidad, el
pueblo eligió no creer al Eterno, escogieron palabras de derrota en lugar de las promesas de victoria, y así les alcanzó
la derrota. La fe se basa en lo que el Eterno ha dicho, como está escrito:
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:11.
Tenían suficientes palabras del cielo para poder creer, pero tomaron la decisión de no hacerlo. Por eso el Eterno se
cansó de ellos. Moshé tuvo la oportunidad de ser el padre de una gran nación, sin embargo rechazó esa oportunidad
por amor al pueblo. De la misma manera Yeshúa no vino para rechazar a Israel y buscarse un nuevo Israel, sino para
restaurar las 12 tribus de Israel y además injertar a los gentiles en la parte espiritual del pueblo santo. Por eso, en este
tiempo, estamos llamados a ser luz de verdad, ser esa luz que ilumine el camino para todos aquellos que desean volver
de sus malos caminos, desean volver a la senda antigua, el camino antiguo, donde hallaremos descanso para nuestra
alma como lo hablo el Eterno a través de lo que escribió el profeta Jeremías diciendo:
“Así dice el SEÑOR: "Párense en los caminos y miren, Y pregunten por el camino antiguo, cuál es el buen camino,
y anden por él; Y hallarán descanso para sus almas” Jeremías 6:16
Y cuando el Eterno, nos pone a elegir, que camino debemos seguir, aprendemos que hay una diferencia entre fe y
obstinación. El pueblo obstinado estaba aparentemente basándose en la Palabra del Eterno cuando decidieron dar
oídos a las malas noticias y tramar entre ellos, levantar un nuevo líder aparte de Moshé para que los regresara a Egipto.
Pero no tomaron en cuenta la sentencia que había sido dada, de que ninguno de ellos entraría en la tierra que el Eterno
les había entregado; esto nos enseña que no se puede tomar una palabra de las Escrituras y aplicarlas sobre su vida
sin el respaldo del Eterno.
Y para finalizar el Eterno hablo nuevamente a Moshé y le dijo:
“Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando entréis en la tierra que yo os doy por morada”
No es lo mismo la voluntad del Eterno y el tiempo del Eterno. Hay cosas que están dentro de la voluntad del Eterno,
pero todavía no es el tiempo para ellas hacemos bien en no intentar de adelantar la voluntad del Eterno si todavía no
ha llegado el tiempo y también es importante no fallar con el tiempo del cumplimiento de la voluntad de HaShem.
Seamos como Yeshúa, quien tuvo la oportunidad de tener todos los reinos de la tierra, de poder crear toda una nueva
realidad a voluntad propia, o ser admirado por todo el pueblo por milagros ostentosos con el fin de demostrar autoridad,
seamos como él, quien siendo humilde y humillado hasta lo sumo, D´s lo engrandeció por sobre todo, ya que a su
momento, el Santo y Bendito es, puede cambiar toda nuestra realidad y elevarnos más alto de lo que nunca hubiésemos
imaginado.
¡Que tengan un maravilloso Shabath Shalom!
En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.
MANDAMIENTOS:
385. Precepto de separar una p a rte de la masa /jala/ (15:20).
386. Precepto de pon er tzitzit en una vestimenta con cuatro esquinas (15:38).
387. Prohibition de explorar tras el corazon y tras los ojos (15:39).
Kehilat B´nei Adon Olám - Santiago de Chile
Kehilat Nahár – Cuenca de Ecuador
BIBLIOGRAFIA
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https://www.masuah.org/Jumash/
http://www.shalomhaverim.org/torah_en_espanol.htm
http://bibliaparalela.com
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En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén - Zacarías 14:8
El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva” – Yeshuá / Yohanan 7:38.