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Doble Dimensión de Los Derechos

La sentencia del Tribunal Constitucional declara improcedente el recurso de agravio constitucional presentado por Luis Enrique Orezzoli Neyra contra una resolución que declaró improcedente su demanda. El Tribunal establece que no puede revisar cuestiones estrictamente legales ni valorar nuevamente las pruebas presentadas, y que los supuestos agravios al debido proceso cesaron antes de presentarse la demanda.
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Doble Dimensión de Los Derechos

La sentencia del Tribunal Constitucional declara improcedente el recurso de agravio constitucional presentado por Luis Enrique Orezzoli Neyra contra una resolución que declaró improcedente su demanda. El Tribunal establece que no puede revisar cuestiones estrictamente legales ni valorar nuevamente las pruebas presentadas, y que los supuestos agravios al debido proceso cesaron antes de presentarse la demanda.
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EXP. N.

° 01147-2012-PA/TC
LIMA
LUIS ENRIQUE
OREZZOLI NEYRA
 
 
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
 
En Lima, a los 16 días del mes de enero de 2013, el Tribunal
Constitucional, en sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de los
magistrados Urviola Hani, Vergara Gotelli, Mesía Ramírez,
Beaumont Callirgos y Álvarez Miranda, pronuncia la siguiente sentencia, con
el fundamento de voto en el que convergen los magistrados
Beaumont Callirgos y Álvarez Miranda, y el voto singular del magistrado
Vergara Gotelli, ambos que se adjuntan.
 
ASUNTO
 
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Luis
Enrique Orezzoli Neyra contra la resolución expedida por la Sétima Sala Civil
de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 347, su fecha 1 de setiembre
de 2011, que declaró improcedente la demanda de autos.
 
ANTECEDENTES
 
Con fecha 11 de marzo de 2010 el recurrente interpone demanda de
amparo contra los integrantes de la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema de Justicia de la República, señores Lecaros Cornejo, Valdez Roca,
Ponce de Mier, Molina Ordóñez y Calderón Castillo; los integrantes de la
Segunda Sala Penal de Procesos con Reos Libres de Lima,
señores Biaggi Gómez, Quezada Muñante y Ramírez Descalzi; y
la exmagistrada del Cuadragésimo Tercer Juzgado Penal de Lima,
señora Janeth Lastra Ramírez, solicitando la nulidad de la resolución de fecha
2 de octubre de 2009, emitida en el Recurso de nulidad recaída en el Exp. N.º
3177-2009, de la sentencia de vista de fecha 29 de mayo de 2008, y de la
sentencia de fecha 16 de julio de 2007.
 
Refiere que el proceso penal seguido contra el recurrente y otro ha sido
irregular por no observarse los derechos fundamentales esenciales del
procesado y las reglas exigibles dentro del proceso como instrumento de tutela
de los derechos subjetivos. Denuncia la vulneración de los derechos
constitucionales a la legítima defensa, a la motivación escrita de las
resoluciones judiciales, a la pluralidad de instancias, a la prohibición de la
analogía de la ley penal y del principio de legalidad, así como los derechos a la
tutela procesal efectiva y al debido proceso.
 
Manifiesta que con fecha 30 de setiembre de 2005 el 43 Jugado Penal
de Lima abre instrucción (Exp. N.º 378-2005) reproduciendo los cargos de la
Fiscalía, por los cuales se le señala como administrador, cuando la verdad es
que los documentos expresan que era apoderado especial. Asimismo indica
que el Juzgado declaró infundada la tacha contra la pericia contable e
infundada la tacha contra el testigo Vértiz Cabrejos,  condenándolo por los
delitos imputados. A su turno el fiscal de la Segunda Fiscalía Provincial de
Lima opina que debía absolverse al actor de los delitos imputados; sin
embargo, la Segunda Sala Superior confirmó la apelada.
 
El Tercer Juzgado Especializado en lo Constitucional, con fecha 12 de
marzo de 2010, declaró improcedente in límine la demanda por considerar que
no existe afectación de derechos constitucionales, toda vez que lo que el
recurrente pretende es una revisión del fondo de lo actuado en el proceso
penal.
 
La Sétima Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima confirmó
la apelada por similares fundamentos.
 
FUNDAMENTOS
  
Delimitación del petitorio y procedencia de la demanda
 
1.        La demanda tiene por objeto: i) que se declare nula e inaplicable la
Resolución de fecha 2 de octubre de 2009, emitida por la Segunda Sala
Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República en el
Recurso de Nulidad recaído en el Exp. N.º 3177-2009; ii) que se declare
nula e inaplicable la Sentencia de Vista de fecha 29 de mayo de 2008,
emitida por la Segunda Sala Penal de Procesos con Reos Libres de la
Corte de Lima en la apelación recaída en el Exp. N.º 593-2006; y, iii) que
se declare nula la Sentencia de fecha 16 de julio de 2007, emitida por el
Cuadragésimo Tercer Juzgado Penal de Lima en el Exp. N.º 378-2005. Se
alega la vulneración de los derechos a la legítima defensa, a los principios
de legalidad, al debido proceso, a la motivación escrita de las resoluciones
judiciales, a la pluralidad de instancias entre otros.
 
Contravención de los plazos procesales
 
2.        Este Colegiado, en reiterada jurisprudencia, ha precisado que si bien el
debido proceso, previsto por el artículo 139º, inciso 3, de la Constitución
Política, garantiza la observancia de las garantías de orden procesal que
asisten a las partes, no es posible tutelar en sede constitucional todas y
cada una de dichas garantías, sino únicamente las de rango constitucional.
En ese sentido no resulta procedente cuestionar mediante los procesos
constitucionales la actuación del órgano jurisdiccional sobre la base de
consideraciones de orden estrictamente legal. Por tanto, la contravención
de los plazos legales de la etapa de la instrucción no supone, per se,
violación del derecho al plazo razonable.
 
3.        Además, con relación a este extremo, el accionante señala que luego del
plazo ordinario de 60 días y extraordinario de 30 días, que venció
indefectiblemente el 16 de abril de 2006, sin resolución debidamente
motivada se continuó con la investigación por dos meses adicionales,
llevándose a cabo diferentes diligencias extemporáneas hasta el 7 de
agosto de 2006, pese a que mediante escrito de fecha 18 de abril de 2006
se solicitó que corra con la Vista Fiscal; sin embargo, el Cuadragésimo
Tercer Juzgado Penal de Lima, no obstante haber llevado la diligencia de
ratificación de los peritos Dinincri, y cuando ya habían vencido los plazos
ordinario y extraordinario de la investigación, antojadiza y arbitrariamente
realizó una nueva pericia contable sobre un periodo totalmente distinto al
materia de instrucción.
 
4.        Siendo la finalidad de los procesos constitucionales, entre ellos el hábeas
corpus, el reponer las cosas al estado anterior a la violación o amenaza de
violación del derecho fundamental a la libertad personal o un derecho
conexo a este, en el presente caso resulta de aplicación la causal de
improcedencia contenida en el inciso 5 del artículo 5° del Código Procesal
Constitucional, toda vez que el supuesto agravio al derecho al debido
proceso del recurrente – que habría comportado el denunciado exceso de
la etapa de investigación – ha cesado con la emisión de la sentencia
condenatoria de fecha 16 de julio de 2007 y su confirmatoria de fecha 29
de mayo de 2008, esto es en un momento anterior a la interposición de la
demanda.
 
La valoración de medios probatorios
 
5.        El recurrente alega que los magistrados emplazados no han considerado
que el actor tenía la condición de apoderado especial de la empresa
agraviada, motivo por el cual no podía ser condenado por el delito de
fraude en la administración de persona jurídica, tipo penal reservado para
los administradores.
 
6.      Sobre el particular se debe indicar que el Tribunal se ha pronunciado sobre
este extremo en el Exp. Nº 01645-2010-PHC/TC, mediante el cual, el
demandante solicita la nulidad de la sentencia de fecha 16 de julio de 2007
y su confirmatoria de fecha 29 de mayo de 2008, indicando que el delito
por el que se le condenó sólo puede ser cometido por el administrador. Al
respecto, el Tribunal declaró improcedente la demanda de hábeas corpus
por cuanto no es función del juez consitucional proceder a la subsunción
de la conducta en un determinado tipo penal; esto es, la calificación
específica del tipo penal imputado; tampoco el establecimiento de la
inocencia o responsabilidad penal del procesado, pues ello es tarea
exclusiva del juez ordinario. Por lo tanto, pretender que el Tribunal
Constitucional evalúe si en el recurrente concurre la calidad especial
requerida  por el tipo penal para el delito de fraude en la administración de
personas jurídicas resulta manifiestamente incompatible con la naturaleza
de este proceso constitucional (RTC N.º 6487-2007-PHC/TC y RTC N.º
1700-2008-PHC/TC).
 
7.      De igual forma el accionante imputa que debió haberse realizado la
diligencia de Debate Pericial, al existir tres pericias contables distintas
entre sí; asimismo cuestiona el hecho de que se avaló una Pericia Contable
efectuada en un periodo distinto a la instrucción, cuando ya se había
vencido el plazo ordinario y extraordinario de la investigación, y que es en
base a esta última pericia por la cual se le condena.
 
8.      Al respecto el Tribunal en reiterada jurisprudencia ha dejado establecido
que los procesos constitucionales no pueden articularse para reexaminar
los hechos o la valoración de medios probatorios ofrecidos y que ya han
sido previamente compulsados por las instancias judiciales competentes
para tal materia, a menos claro está que de dichas actuaciones se ponga en
evidencia la violación manifiesta de algún derecho fundamental (Cfr. RTC
N.º 02585-2009-PA/TC, fundamento 3). Por lo tanto corresponde ratificar
lo establecido por este Colegiado en el sentido que no corresponde a la
jurisdicción constitucional efectuar una nueva valoración de las pruebas y,
cual si fuera tercera instancia, revalorar su significado y trascendencia,
pues obrar de ese modo significa sustituir a los órganos jurisdiccionales
ordinarios (Cfr. STC N.º 00728-2008-PHC/TC, fundamento 38).
 
9.        En consecuencia y siendo evidente que los hechos alegados carecen de
incidencia directa sobre el contenido constitucionalmente protegido de los
derechos  invocados, resulta de aplicación el artículo 5º, inciso 1,
del Código Procesal Constitucional.
 
El derecho de prueba
 
10.    Respecto del derecho a probar, como se ha expuesto en la demanda, la
vulneración de dicho derecho se habría producido al condenársele sobre la
base de la pericia contable que fue materia de tacha, respecto de la cual la
Corte Suprema con abierta violación al debido proceso, omitió emitir
pronunciamiento.
 
11.    Este Supremo Colegiado ha establecido que el derecho a la prueba es un
derecho complejo cuyo contenido comprende “(...) el derecho a ofrecer
medios probatorios que se consideren necesarios,[el derecho] a que estos
sean admitidos, adecuadamente actuados, que se asegure la producción o
conservación de la prueba a partir de la actuación anticipada de los
medios probatorios y que estos sean valorados de manera adecuada y con
la motivación debida, con el fin de darle el mérito probatorio que tenga
en la sentencia. La valoración de la prueba debe estar debidamente
motivada por escrito [...]” (Cfr. STC 06712-2005/HC/TC, fundamento
15).
 
12.    Por lo que se refiere al ámbito constitucionalmente protegido del derecho
a la prueba y particularmente en lo referido a la oportunidad en que los
medios pueden ser ofrecidos, de manera que tengan que ser aceptados,
salvo que sean impertinentes o improcedentes, este Colegiado considera
que, en principio, su protección comprende aquellos que hayan sido
ofrecidos dentro del plazo legalmente estipulado, en la medida en que se
trata de un derecho fundamental de configuración legal.
 
13.    Con respecto al no pronunciamiento de la Corte Suprema respecto de la
apelación a la tacha declarada infundada, de autos se advierte que la Corte
Suprema se pronunció en este extremo. Al respecto, en la resolución de
fecha 2 de octubre de 2009 (f. 150) se señala que “la pericia (…) que
fuera tachad[a] por el recurrente, por si sola, no determinó la
responsabilidad penal del encausado – la utilidad de la tacha deviene en
irrelevante frente al cúmulo de pruebas materiales evaluadas que operan
en su contra -, más aún si al ser materia de pronunciamiento por el Juez
de la causa enfatizó que se trató de un medio de prueba que sirvió de
respaldo a la pericia efectuada por la DIRINCRI, y si bien en la sentencia
de vista se omitió emitir pronunciamiento este solo hecho no establece
infracción grave al debido proceso que acarre nulidad – es de destacar
que la sentencia de vista consignó la frase ‘con lo demás que contiene’, lo
que implícitamente importa que se resuelve la tacha impugnada, además
que fue considerada y valorada dentro de los medios de prueba
evaluados”.
 
14.    En este sentido el Tribunal Constitucional considera que debe
desestimarse este extremo de la demanda.
 
El derecho de defensa
 
15.    Este Colegiado en reiterada jurisprudencia ha señalado que el derecho a la
defensa comporta en estricto el derecho a no quedar en estado de
indefensión en ningún estado del proceso. Este derecho tiene una doble
dimensión: una material, referida al derecho del imputado o demandado
de ejercer su propia defensa desde el mismo instante en que toma
conocimiento de que se le atribuye la comisión de determinado hecho
delictivo; y otra formal, que supone el derecho a una defensa técnica; esto
es, al asesoramiento y patrocinio de un abogado defensor durante todo el
tiempo que dure el proceso (Cfr. STC N.º 06260-2005-HC/TC).
 
16.    De igual manera este Tribunal en constante jurisprudencia ha precisado
que el derecho a no quedar en estado de indefensión se conculca cuando a
los titulares de los derechos e intereses legítimos se les impide ejercer los
medios legales suficientes para su defensa; pero no cualquier
imposibilidad de ejercer estos medios produce un estado de indefensión
que atenta contra el contenido constitucionalmente protegido del derecho,
sino que es constitucionalmente relevante cuando se genera una indebida
y arbitraria actuación del órgano que investiga o juzga al individuo. Este
hecho se produce cuando al justiciable se le impide, de modo injustificado
argumentar a favor de sus derechos e intereses legítimos (Exp. N.º 0582-
2006-PA/TC; Exp. N.º 5175-2007-HC/TC, entre otros).
 
17.    En el caso de autos el recurrente alega que en un inusual breve tiempo se
señaló la Vista de la Causa para el 2 de octubre de 2009, y que al no haber
sido notificado, solicitó mediante un escrito el 30 de setiembre de 2009 el
uso de la palabra; que sin embargo el día de la Vista de la Causa no se les
permitió dar el Informe Oral debido a que el escrito había sido presentado
extemporáneamente, vulnerando así su derecho a la defensa.
 
18.    Sobre el particular es importante precisar que el recurrente cuestiona el
hecho de que se le haya privado o impedido ejercer su derecho de defensa
por medio del informe oral; sin embargo, ello no constituye una
vulneración de este derecho constitucional toda vez que no significó un
impedimento para el ejercicio del derecho de defensa del recurrente, ya
que este Colegiado en reiterada jurisprudencia se ha pronunciado a este
respecto manifestando que en los supuestos en que el trámite de los
recursos sea eminentemente escrito, no resulta vulneratorios del derecho
de defensa la imposibilidad del informe oral; dado que el accionante ha
podido presentar sus alegatos por escrito a fin de sustentar su
impugnación. En consecuencia, no se ha producido vulneración alguna del
derecho constitucional de defensa del recurrente. Por lo que este extremo
de la demanda debe ser desestimado en aplicación, a contrario sensu, del
artículo 2º del Código Procesal Constitucional.   
 
Por estas consideraciones, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que
le confiere la Constitución Política del Perú
  
HA RESUELTO
 
1.        Declarar INFUNDADA la demanda en el extremo relativo al derecho de
defensa. 
 
2.        Declarar IMPROCEDENTE la demanda en los demás extremos.
 
Publíquese y notifíquese.
 
 
SS.
 
ÁLVAREZ MIRANDA
URVIOLA HANI
MESÍA RAMÍREZ
BEAUMONT CALLIRGOS
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EXP. N.° 01147-2012-PA/TC
LIMA
LUIS ENRIQUE
OREZZOLI NEYRA
 
 
FUNDAMENTO DE VOTO DE LOS MAGISTRADOS BEAUMONT
CALLIRGOS Y ÁLVAREZ MIRANDA
 
Si bien estamos de acuerdo con los argumentos y el fallo desestimatorio de la
demanda de amparo, debemos precisar, respecto de los fundamentos 5 y 6,
que los infrascritos, en la sentencia recaída en el Exp. 01645-2010-PHC/TC
votamos en discordia a favor de que se declare fundada la demanda de habeas
corpus, puesto que aquella vez opinamos que la condena penal impuesta al
demandante por el delito de fraude en la administración de personas jurídicas,
prevista en el artículo 198º del Código Penal, sí constituyó una vulneración de
los derechos constitucionales a la legalidad penal y del principio de
prohibición de la analogía in malam partem, por las razones  que allí
expusimos. En relación con este extremo (cuestionado aquí nuevamente), en
este proceso votamos por la improcedencia únicamente porque el anterior
expediente fue resuelto así por la mayoría, resolución que por lo demás, ha
adquirido firmeza y a la cual también estamos vinculados, a pesar de sus
argumentos.
 
 
SS.
 
BEAUMONT CALLIRGOS
ÁLVAREZ MIRANDA
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EXP. N.° 01147-2012-PA/TC
LIMA
LUIS ENRIQUE
OREZZOLI NEYRA
 
 
VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO VERGARA GOTELLI 
       Emito el presente voto singular bajo las siguientes consideraciones:
 
1.    En el presente caso tenemos que el demandante interpone demanda de
amparo contra los jueces integrantes de la Segunda Sala Penal Transitoria
de la Corte Suprema de Justicia de Lima, señores Lecaros Cornejo, Valdez
Roza, Ponce de Mier, Molina Ordoñez y Calderón Castillo, los integrantes
de la Segunda Sala Penal de Procesos con Reos Libres de Lima,
señores Biaggi Gómez, Quezada Muñante y Ramírez Descalzi y la ex Juez
del Cuadragésimo Tercer Juzgado Penal de Lima, señora Janeth Lastra
Ramírez, solicitando la nulidad de la Resolución de fecha 2 de octubre de
2009, y de la  Resolución de fecha 29 de mayo de 2008, por considerar que
se le están afectando sus derechos a la legítima defensa, a la motivación
escrita de las resoluciones judiciales, a la pluralidad de instancias, a la
prohibición de la analogía de la ley penal y del principio de legalidad, así
como los derechos a la tutela procesal efectiva y al debido proceso.
 
El recurrente señala que el proceso penal seguido en su contra ha sido
irregular por no haberse observado los derechos fundamentales esenciales
del procesado y las reglas exigibles dentro del proceso como instrumento
de tutela de los derechos subjetivos.
 
2.    La Constitución establece expresamente en el artículo 200, inciso 1, que a
través del hábeas corpus se protege tanto la libertad individual como los
derechos conexos a ella. No obstante, no cualquier reclamo que alegue
afectación del derecho a la libertad individual o derechos conexos puede
reputarse efectivamente como tal y merecer tutela, pues para ello debe
analizarse previamente si los actos cuestionados vulneran el contenido
constitucionalmente protegido de los derechos invocados.
 
3.    Asimismo el artículo 4° del Código Procesal Constitucional establece que
constituye un requisito de procedibilidad del hábeas corpus contra
resolución judicial la firmeza de la resolución cuestionada. Ello implica que
antes de interponerse la demanda constitucional es preciso que se agote los
recursos legalmente previstos contra la resolución cuestionada al interior
del proceso (Exp. 4107-2004-HC/TC, Caso Lionel Ricchi de la Cruz
Villar).
 
4.    En el presente caso tenemos que el recurrente cuestiona tanto la sentencia
condenatoria como su confirmatoria, con la que quedaba firme la
resolución cuestionada. Es por ello que el Tribunal Constitucional en un
proceso anterior de habeas corpus en el que el demandante había
cuestionado las mismas resoluciones, teniendo por finalidad la nulidad de
dichas resoluciones, procedió al rechazo de la pretensión en atención a que
la demanda resultaba así improcedente por aplicación del artículo 5º, inciso
1) del Código Procesal Constitucional (Exp. Nº 01645-2010-PHC/TC). En
el presente caso considero que el recurrente trae el mismo cuestionamiento
pero planteado por la vía del proceso de amparo, evidenciándose que lo
único que pretende es cuestionar los fundamentos de dicha decisión que le
resulta desfavorable, razón por la que debe desestimarse este extremo de la
demanda que va contra lo ya juzgado. 
 
5.    Asimismo cuestiona también la Resolución de fecha 2 de octubre de 2009,
que declara No Haber Nulidad en la sentencia recurrida, considerándola
asimismo lesiva a sus derechos. De fojas 161 de autos tenemos la cedula de
notificación judicial cursada al actor del cúmplase lo ejecutoriado, no
teniéndose certeza de la fecha de recepción de dicha resolución, puesto que
aparece el sello del Poder Judicial del Servicio de Notificaciones Lima
Metropolitana – Callao, en la que se consigna como fecha el 5 de enero de
2010, y también aparece una fecha 28 de enero de 2010, la que no tiene
firma alguna, razón por la que no tenemos certeza de que la resolución haya
sido cuestionada dentro del plazo establecido por ley, siendo de aplicación
el artículo 4º del Código Procesal Constitucional.  
  
Por lo expuesto mi voto es porque se declare IMPROCEDENTE la
demanda de amparo.
 
 
S.
 
VERGARA GOTELLI
 
 

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