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Tiburón Blanco: Taxonomía y Evolución

El documento describe al tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Es una especie de tiburón que vive en aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos. Data del Mioceno hace 16 millones de años y se considera vulnerable. Se caracteriza por su gran tamaño, boca redonda con hileras de dientes afilados y aleta dorsal distintiva. Su evolución y relación con otros tiburones prehistóricos como el megalodon sigue siendo objeto de debate entre los científicos.

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Tiburón Blanco: Taxonomía y Evolución

El documento describe al tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Es una especie de tiburón que vive en aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos. Data del Mioceno hace 16 millones de años y se considera vulnerable. Se caracteriza por su gran tamaño, boca redonda con hileras de dientes afilados y aleta dorsal distintiva. Su evolución y relación con otros tiburones prehistóricos como el megalodon sigue siendo objeto de debate entre los científicos.

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Carcharodon carcharias

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Tiburón blanco
Rango temporal: 16 Ma-0 Ma
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Є
O
S
D
C
P
T
J
K
Pg
N
Mioceno-presente

Un tiburón blanco fotografiado en 2006.


Estado de conservación

Vulnerable (UICN 3.1)1


Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Chondrichthyes
Subclase: Elasmobranchii
Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae
Género: Carcharodon
Especie: C. carcharias
Linnaeus 1758
Distribución

Notas rápidas página 1


Distribución del tiburón blanco
[editar datos en Wikidata]
El tiburón blanco (Carcharodon carcharias2) es una especie de pez
cartilaginoso lamniforme de la familia Lamnidae (escualo). Vive en las aguas cálidas y
templadas de casi todos los océanos. Esta especie es la única
del género Carcharodon que sobrevive en la actualidad. A nivel mundial se considera
Vulnerable (IUCN) y en México se considera Amenazada.
Índice
• 1Taxonomía
• 1.1Ascendencia y registro fósil
• 2Nombres comunes
• 3Evolución
• 4Descripción
• 4.1Características generales
• 4.2Sentidos
• 4.3Tamaño
• 5Distribución
• 6Alimentación
• 7Enemigos naturales
• 8Reproducción
• 9Peligro de extinción
• 10Genoma y cáncer
• 11Piel y cicatrización de heridas
• 12Ataques contra seres humanos
• 12.1Ataques a los barcos
• 13El tiburón blanco en la ficción
• 14Referencias
• 15Bibliografía
• 16Enlaces externos
Taxonomía[editar]
En 1758 Carlos Linneo dio al tiburón blanco su primer nombre científico, Squalus
carcharias. Andrew Smith le dio el nombre genérico Carcharodon en 1833, y en 1873
el nombre genérico fue identificado con el nombre específico de Linnaeus y el
nombre científico actual, Carcharodon carcharias. Carcharodon viene de las palabras
griegas καρχαρίας karcharías, que significa ‘agudo’ o ‘dentado’, y οδους, odous, que
significa ‘diente’.3 El tiburón blanco pertenece a la clase Chondrichthyes. Esta clase de
peces representan uno de los linajes de vertebrados más antiguos, que surgieron
hace más de 400 millones de años. Los tiburones, específicamente, comprenden ∼
45% de las especies conocidas de Elasmobranchii e incluyen muchos de los
depredadores oceánicos de nivel meso y ápice.4
Ascendencia y registro fósil[editar]

Un diente fósil de tiburón blanco de 4 cm de longitud, del Mioceno, encontrado en los sedimentos

Notas rápidas página 2


Un diente fósil de tiburón blanco de 4 cm de longitud, del Mioceno, encontrado en los sedimentos
del desierto de Atacama de Chile
El gran tiburón blanco existe desde el Mioceno. Los fósiles más antiguos conocidos
del tiburón blanco datan de hace unos dieciséis millones de años aproximadamente.5
Sin embargo la filogenia del gran tiburón blanco sigue siendo objeto de debate. La
hipótesis original de los orígenes del tiburón blanco es que comparte un ancestro
común con un tiburón prehistórico, como el megalodon. Las similitudes entre los
restos físicos y el tamaño extremo de ambos llevó a muchos científicos a creer que
estos tiburones estaban estrechamente relacionados, y el nombre de Carcharodon
megalodon se aplicó a este último. Sin embargo, una nueva hipótesis propone
que C. megalodon y el tiburón blanco son parientes lejanos (aunque compartiendo
también la familia Lamnidae). El gran tiburón blanco también está más
estrechamente relacionado con una antigua especie de tiburón, el tiburón mako, que
a C. megalodon, una teoría que parece estar apoyada por el descubrimiento de un
conjunto completo de mandíbulas con 222 dientes y las 45 vértebras de Carcharodon
hubbelli en 1988 y publicado el 14 de noviembre de 2012.6 Además, nuevas hipótesis
vinculan C. megalodon al género Carcharocles, que también incluye otros tiburones
como Megalodon; Otodus obliquus es el antiguo representante del género
extinto Carcharocles.7
Nombres comunes[editar]
Esta especie recibe multitud de nombres a lo largo de su área de distribución.
En español, las denominaciones más comunes son tiburón blanco y gran tiburón
blanco (esta última influida por el nombre en inglés, great white shark). El nombre de
«blanco» se debe a que en algunos ejemplares viejos, con el paso de los años, se ha
ido aclarando el tono negruzco de su dorso hasta un gris claro, y junto al blanquecino
del vientre les da el aspecto de ser blancos. Y como escualos que son, siguen
creciendo a lo largo de su vida, y cuanto más viejos más grandes; de ahí lo de «gran
blanco».
En España, la denominación tradicional de origen medieval lo identifica
como jaquetón (aumentativo de jaque, amenaza), nombre que junto con distintos
adjetivos se aplica también a muchas otras especies de la familia Carcharhinidae.
Existe también el nombre jaquetón blanco, derivado de la fusión entre el nombre
anterior y el de tiburón blanco, más popular en la actualidad. El nombre de marrajo,
como se le menciona a veces, puede llevar a confusiones con otras especies de
tiburones.
Evolución[editar]

Dimensión del tiburón blanco respecto a Carcharodon megalodon.


Se estima que el tiburón blanco apareció en el planeta durante el Mioceno,7 siendo
el fósil más antiguo encontrado de hace unos 16 millones de años
aproximadamente.5 Según los biólogos deriva de Carcharodon megalodon, un
gigantesco tiburón prehistórico. Sin embargo, otros expertos consideran que, a pesar
de la indudable pertenencia de ambos al orden de los Lamniformes, el tiburón blanco
en realidad tiene mayor parentesco con el mako, del género Isurus.
Según los paleontólogos Shelton Applegate, Maisey John, Robert Purdy y el biólogo
Leonard Compagno, el megalodón y el gran tiburón blanco provienen de Cretolamna
carcharodon, y por lo tanto deben ser considerados como miembros del mismo
género, Carcharodon, y de la misma familia, Lamnidae.
Cappetta Henri, John Long, Mikael Siverson, y David Ward, por su parte, encuentran
que el tiburón blanco viene de una línea separada de la de Megalodon, que a su vez
deriva de Cretolamna y Otodus, dos tiburones prehistóricos extintos. También hay
teóricos que establecen su descendencia de Carcharodon orientalis, que se cree que
pertenecía a un eslabón perdido de la evolución. La similitud entre los dientes del
megalodon y el tiburón blanco demuestran la convergencia evolutiva entre ambos,

Notas rápidas página 3


megalodon y el tiburón blanco demuestran la convergencia evolutiva entre ambos,
pero no una relación genética directa. Sin embargo, los científicos aún hoy debaten la
procedencia exacta del tiburón blanco.
En las playas del sudeste argentino (Miramar, Mar del Sud) se han identificado restos
fósiles de Carcharodon gracias al aporte de turistas y pescadores deportivos.8
Descripción[editar]
Características generales[editar]

Un gran tiburón blanco se acerca a una jaula


Los tiburones blancos se caracterizan por su cuerpo fusiforme y gran robustez, en
contraste con las formas aplastadas que suelen lucir otros tiburones. El morro es
cónico, corto y grueso. La boca, muy grande y redondeada, tiene forma de arco.
Permanece siempre entreabierta, dejando ver al menos una hilera de dientes de la
quijada superior y una o dos de la inferior, mientras el agua penetra en ella y sale
continuamente por las branquias. Si este flujo se detuviese, el tiburón se ahogaría por
carecer de opérculos para regular el paso correcto del agua, y se hundiría en la
misma, ya que al no poseer tampoco vejiga natatoria se ve condenado a estar en
continuo movimiento para evitarlo.
Durante el ataque, las fauces se abren hasta tal punto que la forma de la cabeza se
deforma pues la mandíbula se proyecta, y se cierran luego con una fuerza 300 veces
superior a la de una mandíbula humana (12-24 toneladas).
Los dientes son grandes, aserrados, de forma triangular y muy anchos. Al contrario
que otros tiburones, no poseen diastema ni reducción de diente alguno, sino que
tienen toda la quijada provista de dientes alineados e igualmente capaces de aferrar,
cortar y desgarrar. Detrás de las dos hileras de dientes principales, los tiburones
blancos tienen dos o tres más en continuo crecimiento que suplen la frecuente caída
de dientes con otros nuevos y se van reemplazando por nuevas hileras a lo largo de
los años. La base del diente carece de raíz y se encuentra bifurcada, dándole una
apariencia inconfundible en forma de punta de flecha.

Tiburón blanco en aguas de Sudáfrica


Los orificios nasales (narinas) son muy estrechos, mientras que los ojos son
pequeños, circulares y completamente negros. En los costados se sitúan cinco
hendiduras branquiales, dos aletas pectorales bien desarrolladas y de forma
triangular y otras dos, cerca de la aleta caudal, mucho más pequeñas. La caudal está
muy desarrollada, al igual que la gran aleta dorsal de su lomo, de forma inconfundible
para cualquiera. Otras dos aletas pequeñas (segunda dorsal y anal) cerca de la cola,
completan el aspecto de este animal.
A pesar de su nombre, el jaquetón sólo es blanco en su parte ventral, mientras que la
dorsal es gris o azulada. Este patrón, común en muchos animales acuáticos, sirve para
confundirse con la luz solar (en caso de mirarse desde abajo) o con las oscuras aguas
marinas (en caso de hacerlo desde arriba), constituyendo un camuflaje tan simple
como efectivo. El extremo de la parte ventral de las aletas escapulares y la zona de las
axilas aparecen teñidos de negro. La piel, muy áspera, se compone de duras escamas

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axilas aparecen teñidos de negro. La piel, muy áspera, se compone de duras escamas
llamadas dentículos dérmicos por su forma afilada.
No obstante, la denominación de «tiburón blanco» podría tener su lógica en el caso
de avistarse ejemplares albinos de esta especie, que, aunque son muy raros, existen.
En 1996 se pescó en las costas de El Cabo Oriental (Sudáfrica) una hembra joven de
apenas 145 cm que exhibía esta rara característica.
Sentidos[editar]
Las terminaciones nerviosas del extremo frontal, antes mencionadas, recogen hasta
la menor vibración ocurrida en el agua y guían al animal hasta la posible presa que
esté causando esa perturbación. Otros receptores (conocidos como ampollas de
Lorenzini, unas células especializadas con una forma similar a la de minúsculas
«botellas») situados en torno a los orificios nasales le permiten captar también
campos eléctricos de frecuencia variable que probablemente use para orientarse en
sus migraciones a través de largas distancias. Por si esto fuera poco, su olfato es tan
potente que la presencia de un par de moléculas de sangre las detecta entre un
millón de moléculas de agua a kilómetros de distancia sirve para atraerlo, al tiempo
que se vuelve mucho más agresivo. Además, son capaces de distinguir entre las
diferentes concentraciones en las que se puede encontrar una partícula olorosa en
particular, lo que les permite una mejor orientación hacia el alimento. Por lo general,
aquellas especies que tienen un sentido del olfato muy agudo tienen multitud
de locus o loci para genes del receptor olfativo OF. Por ello, cuando se secuenció
el genoma del tiburón blanco eso era lo que cabría esperar, debido a su gran
capacidad para detectar olores. 9 Sin embargo, este hecho no se dio. Como
alternativa, se ha propuesto que, en su lugar, posean secuencias de genes
relacionados con la recepción de olores muy conservadas (seleccionadas
positivamente por la evolución) o enriquecidas, o bien exista una familia de genes
alternativos que tengan un papel importante en esta función. El Órgano
vomeronasal constituye un órgano de recepción olfativa auxiliar al sentido del olfato
que está presente en algunos vertebrados. La secuenciacion de ADN del tiburón
blanco a detectado que poseen 14 genes para el receptor vomeronasal, cumpliéndo
la hipótesis del enriquecimiento génico, lo que indica una mayor regulación del
proceso. 10 Aditivamente se ha encontrado una secuencia génica conservada que
podría tener relación con la compensación de escasas secuencias del gen OF. La
proteína Bbs5 es una molécula relacionada con el ensamblaje celular del Cilio celular.
Defectos en esta proteína se han descrito en el Síndrome de Bardet-Biedl que, entre
otras cosas, puede provocar deficiencias en la detección de olores o anosmia. En el
tiburón blanco se ha visto que la secuencia de dicha proteína se encuentra muy
conservada, pudiendo constituir otro método para desarrollar una aguda detección
de olores. 11 La vista también está bien desarrollada y tiene un papel muy importante
en la aproximación final a la presa y su peculiar modelo de acecho y ataque desde
debajo de la misma. La vista del Tiburón Blanco es completamente verde. Sus ojos
mirando hacia los costados, y no pueden mirar hacia adelante en forma recta como
los humanos.
Tamaño[editar]

Esqueleto de Gran tiburón blanco


La longitud más frecuente entre los tiburones blancos adultos es de 5 a 7.5 m (siendo
los machos menores que las hembras), aunque se han citado casos de individuos
excepcionales que rebasaban ampliamente esas medidas. En la actualidad no se
puede asegurar cuál es realmente el tamaño máximo en esta especie, hecho que se
ve reforzado por la existencia de notas antiguas y poco fiables sobre animales
realmente gigantescos. Varios de estos casos se analizan en el libro The Great White
Shark (1991), de Richard Ellis y John E. McCosker, ambos expertos en tiburones.
Durante décadas, muchos libros de referencia en el campo de la ictiología, así como
el Libro Guinness de récords mundiales, recogieron dos tiburones blancos como los
más grandes jamás capturados; uno de ellos era un ejemplar de 9 m supuestamente

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más grandes jamás capturados; uno de ellos era un ejemplar de 9 m supuestamente
capturado en aguas del Sur de Australia, cerca de Port Fairy, en la década de 1870 y el
otro se trataba de un individuo de 11.3 m que quedó atrapado en una red para
arenques en Nuevo Brunswick, Canadá en la década de 1930.

Tamaño del tiburón blanco respecto al ser humano


Al amparo de esta longitud máxima, los avistamientos de tiburones blancos de 7 a
10 m de largo fueron considerados hasta cierto punto comunes y aceptados sin gran
discusión. Sin embargo, varios investigadores pusieron en duda la fiabilidad del
reporte de Port Fairy, haciendo hincapié en la gran diferencia de tamaño entre este
individuo y cualquiera de los otros tiburones blancos capturados. Un siglo después de
la captura, se estudiaron las mandíbulas del animal, todavía conservadas, y se pudo
determinar que su auténtico tamaño corporal rondaba los 6 metros de largo. La
confusión pudo ser producto de un fallo tipográfico, un error derivado del paso de
unidades anglosajonas a internacionales (6 m son unos 20.5 pies) o una simple
exageración. Respecto al ejemplar de Nuevo Brunswick, los expertos creen hoy en día
que debió tratarse de un tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), especie con un
cuerpo similar al del tiburón blanco y que es corriente en aguas canadienses.
Volviendo a Ellis y McCosker, éstos aseguraron en su obra que los mayores tiburones
blancos rondan los 6 m de longitud, y que los informes sobre individuos de 7 m o
más, aunque existentes en la literatura popular, no están presentes en la científica.
De forma sarcástica recalcan el hecho de que, al igual que las
supuestas anacondas y pitones gigantes, «estos [tiburones] gigantes tienden a
desaparecer cuando un observador responsable se aproxima con una cinta métrica».
El mayor tamaño que Ellis y McCosker consideran como cierto es el de un tiburón
blanco de 6.4 m capturado en aguas cubanas en 1945, aunque apuntan que otros
expertos consideran que su tamaño debió ser algo menor. El peso atribuido (pero no
confirmado) a este ejemplar fue de 3270 kg. Desde entonces se han publicado
noticias de ejemplares mayores pero Ellis y McCosker hacen notar que las mediciones
son a menudo deficientes y, una vez verificadas, dan resultados que suelen estar
entre los 6.1 y 6.4 m. Por ejemplo, muchas publicaciones hablan de un tiburón blanco
hembra de 7 m pescado por Alfredo Cutajar en la isla de Malta, en 1987. En su libro,
Ellis y McCosker aceptan que este tiburón parecía tener un tamaño superior a la
media, pero no consideran como cierta la medida de 7.13 m. Durante los siguientes
años, otros expertos también han encontrado motivos para dudar de este dato,
debido en parte al desacuerdo entre Cutajar y otros testigos a la hora de fijar las
medidas. Finalmente, un analista fotográfico de la BBC concluyó, teniendo en cuenta
el error al que la perspectiva puede llevar en la fotografía del animal, que el tamaño
real del animal estaría en torno a los 5.6 m.12 En abril de 2014 personal del Ministerio
de pesca australiano logró capturar y etiquetar a una gran hembra de tiburón blanco
de aproximadamente 30 años de edad que midió 5.3 m de longitud y pesó
1.6t (toneladas); esta captura se realizó cerca de la isla Mistaken, a 400 km de
Perth.13 En agosto de 2015 fue documentada una gran hembra conocida como Deep
Blue en la isla Guadalupe en el Pacífico mexicano, la cual superó los seis metros de
longitud (20 pies)14 y se le estima una edad de alrededor de 50 años.15
Actualmente, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que el tamaño máximo
que puede alcanzar un tiburón blanco es de casi unos 6 m de longitud y alrededor de
1.9 t (toneladas) de peso. Los informes sobre tamaños mucho mayores que este
suelen considerarse dudosos y según el Canadian Shark Research Centre (Centro
Canadiense de Investigación del Tiburón), el gran tiburón blanco más grande
correctamente medido fue una hembra capturada en agosto de 1988 en la isla del
Príncipe Eduardo, que midió 6.1 m. El tiburón fue pescado por David McKendrick, un
residente local de Alberton, West Prince. McKendrick y un hombre llamado David
Livingstone tienen el primer y segundo mayor diente de este tiburón.12

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Livingstone tienen el primer y segundo mayor diente de este tiburón.12
En lo relativo al peso se añade un nuevo problema, ya que este puede variar
ligeramente en función de lo que el tiburón haya comido y si lo ha hecho de forma
más o menos reciente. Un ejemplar adulto puede introducirse en la boca hasta 14 kg
de carne de un solo mordisco, y almacenar varios más en su estómago hasta que
termina de digerirlos. Por esta razón, Ellis y McConker consideran posible que los
tiburones blancos puedan llegar a alcanzar pesos de 2 t (toneladas), aunque el mayor
de los que ellos han estudiado «sólo» pesaba 1.75 t.
El mayor tiburón blanco reconocido por la Asociación Internacional de Pesca
Deportiva (IGFA, en sus siglas en inglés) es un ejemplar de 1208 kg capturado por Alf
Dean en 1959, al sur de Australia. Se conocen muchos otros ejemplares mayores,
pero la IGFA no los tiene en cuenta por haber sido capturados sin respetar las normas
impuestas por esta organización.
Distribución[editar]

Tiburón blanco en las aguas de isla Guadalupe, México


El tiburón blanco vive sobre las zonas de plataforma continental, cerca de las costas,
donde el agua es menos profunda. Es en estas zonas donde la abundancia de luz y
corrientes marinas genera una mayor concentración de vida animal, lo que para esta
especie equivale a una mayor cantidad de alimento. Sin embargo, están ausentes de
los fríos océanos ártico y antártico, a pesar de su gran abundancia en plancton, peces
y mamíferos marinos. Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les
permite mantenerse más calientes que el agua que les rodea, pero no lo suficiente
como para poblar estas zonas extremas.16. Estas características metabólicas les
permiten copar las capas más superficiales del agua salada, pero también sumergirse
hasta los 1000 metros de profundidad, donde, además de la alta presión y la escasez
de nutrientes, la baja temperatura juega un papel fundamental en la exclusión de
especies, logrando así colonizar un nicho térmico alternativo.
Áreas con presencia frecuente de tiburones blancos son las aguas de las Antillas
Menores, algunas partes de las Antillas mayores, el Golfo de
México hasta Florida y Cuba, y la Costa Este de Estados Unidos desde allí
hasta Terranova; la franja costera de Rio Grande do Sul a la Patagonia, la
del Pacífico de América del Norte (desde Baja California hasta el sur de Alaska, donde
llegan en años anormalmente cálidos) y
del Sur (desde Panamá a Chile); archipiélagos del Pacífico como Hawái, Fiyi y Nueva
Caledonia; Australia (con la excepción de su costa norte, siendo abundante en el
resto), Tasmania y Nueva Zelanda, siendo muy frecuente en la zona de la gran barrera
de coral; norte de Filipinas y todo el litoral asiático desde Hainan hasta Japón y la isla
de Sajalín; Seychelles, Maldivas, Sudáfrica (donde es muy abundante) y las zonas
cercanas a la desembocadura de los ríos Congo y Volta; y la zona costera
desde Senegal a Inglaterra, con agrupación apreciable en las islas Cabo
Verde y Canarias, penetrando también en los mares Mediterráneo y Rojo.17
Sin embargo, en el mar Mediterráneo, debido a la sobreexplotación pesquera, a la
prácticamente extinción de la foca monje en el mediterráneo occidental y a la
contaminación de las aguas, se ha reducido considerablemente la distribución de esta
especie; de todas maneras, parece que persiste alguna zona de cría, como por
ejemplo en el Estrecho de Mesina o en las costas turcas del mar Egeo. Por tanto, su
distribución se corresponde con la ruta migratoria del atún rojo y el pez espada, la
presencia de colonias de foca monje o tortugas marinas, así como con la existencia de
aguas someras cerca de la costa, de ahí que las áreas tradicionales
de almadrabas estén asociadas a la existencia histórica del tiburón blanco. Sobre la

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de almadrabas estén asociadas a la existencia histórica del tiburón blanco. Sobre la
base de esto, hay zonas propicias a un posible avistamiento, en el área central del
Mediterráneo (principalmente en el mar de Sicilia, golfo de Trieste y península de
Istria), en el norte del área occidental (principalmente en el mar de Liguria, golfo de
León y estrecho de Bonifacio) así como en el mar Egeo; en menor proporción, en el
mar Tirreno (en torno a Nápoles), suroeste de Cerdeña, resto del mar Adriático, las
Cícladas, la costa de Tracia o el estrecho del Bósforo. Respecto al litoral español,
históricamente también ha sido frecuente, en el levante español (golfo de Valencia,
en Castellón, un ejemplar capturado en 1962 y documentado por Asensi en 1977,
islas Columbretes, con una captura documentada en 1878, o Vinaroz, en Alicante,
especialmente en la isla de Tabarca con capturas documentadas en 1879, 1887 y
1946 según el archivo municipal de Alicante, y costa del Mar Menor) islas Baleares
(en Mallorca en la Tramuntana, cabo de Ses Salines, Cabrera y cabo d'es Pinar,
en Menorca su zona norte, y en las islas Pitiusas en la zona de Es Freus) así como en el
norte de Cataluña, dentro de la zona de influencia del golfo de León, en concreto un
ejemplar acabó varado en la playa de Mar Menuda en Tossa de Mar en 1992, así
como otro ejemplar capturado en 1912 en Vilasar de Mar y cuyos dientes se donaron
al Museo de zoología de Barcelona, y finalmente en Andalucía, principalmente en la
bahía de Almería y en el estrecho de Gibraltar, en concreto en el litoral de Cádiz y en
especial Barbate. En el Mediterráneo la migración del atún rojo corresponde a la
entrada de atunes adultos entre primavera y verano, originarios de la costa noroeste
de los Estados Unidos, y con salida del Mediterráneo en otoño; los movimientos de
juveniles se concentran en el Mediterráneo occidental y el mar Adriático,
concentrándose el área de reproducción en las islas Baleares y en el mar Tirreno.
Respecto a España, desde el año 2011 el tiburón blanco es una especie protegida, en
base al Real Decreto 139/2011, lo que hace que esta especie esté retornando a las
costas españolas, con avistamientos en las costas del sureste peninsular, en concreto
en el litoral del cabo de Gata, en Almería, en las islas Columbretes, Castellón, y en
el cabo de Formentor, en Mallorca; asimismo, en los últimos años se han encontrado
restos de atunes, delfines y tortugas marinas con mordeduras de tiburón blanco, lo
que confirma su recuperación en el mediterráneo español.
Ocasionalmente, esta especie puede alcanzar también aguas de Indonesia, Malasia,
el mar de Ojotsk.
Normalmente se mantiene a una cierta distancia de la línea costera, acercándose sólo
en aquellas zonas con especial concentración de atunes, focas, pingüinos u otros
animales de hábitos costeros. Igualmente, suele permanecer cerca de la superficie,
aunque ocasionalmente desciende hasta cerca del kilómetro de profundidad.
En un estudio reciente, se comprobó que los grandes tiburones blancos de California
emigran a un área entre Baja California y Hawái conocida como «el Café del Tiburón
Blanco», donde pasan al menos 100 días al año antes de volver a Baja California. En el
viaje, nadan despacio y se sumergen a unos 900 m de profundidad. Tras regresar,
cambian su comportamiento y hacen inmersiones cortas a aproximadamente 300 m
durante unos 10 minutos. Otro tiburón blanco etiquetado de la costa de Sudáfrica
nadó a la costa del sur de Australia y regresó en el espacio de un año. Esto refutó las
teorías tradicionales que decían que los tiburones blancos son depredadores
territoriales costeros y abre la posibilidad de que exista una interacción entre
poblaciones de tiburón blanco que antes eran consideradas independientes. Aún se
desconoce por qué migran, barajándose la alimentación estacional o la existencia de
áreas de acoplamiento.16
En un estudio similar un gran tiburón blanco de Sudáfrica fue rastreado nadando a la
costa noroeste de Australia y atrás a la misma posición en Sudáfrica, un viaje de
20 000 km, en menos de nueve meses.17
Alimentación[editar]

Notas rápidas página 8


Alimentación[editar]

Un tiburón blanco alimentándose


Los tiburones blancos difieren bastante de ser simples «máquinas de matar», como
sostiene la imagen popular (leyenda urbana) que se tiene de ellos. Para poder
capturar los grandes mamíferos marinos que constituyen la base de la dieta de los
adultos, los tiburones blancos practican una característica emboscada: se sitúan a
varios metros bajo la presa, que nada en la superficie o cerca de ella, usando el color
oscuro de su dorso como camuflaje con el fondo y volviéndose así invisibles a sus
víctimas. Cuando llega el momento de atacar, avanzan rápidamente hacia arriba con
potentes movimientos de la cola y abren las mandíbulas. El impacto suele llegar en el
vientre, donde el tiburón aferra fuertemente a la víctima: si ésta es pequeña, como
un león marino, la mata en el acto y posteriormente la engulle entera. Si es más
grande, arranca un gran trozo de la misma que ingiere entero, ya que sus dientes no
le permiten masticar. La presa puede quedar entonces muerta o moribunda, y el
tiburón volverá a alimentarse de ella arrancando un pedazo detrás de otro. Excitados
por la presencia de sangre, la zona se llenará pronto de otros tiburones. En algunas
zonas del Pacífico, los tiburones blancos arremeten con tanta fuerza a las focas y
leones marinos que se elevan un par de metros sobre el nivel del agua con su presa
entre las mandíbulas, antes de volver a zambullirse.
La alimentación del tiburón blanco en el mediterráneo se basa principalmente en el
atún rojo, emperadores, tortugas marinas, cetáceos y la foca monje; esta última
prácticamente extinta del mediterráneo occidental. De hecho en España, su
exterminio fue paralelo al desarrollo turístico; era inviable ofertar a principios del
siglo XX, turismo de sol y playa, y al mismo tiempo proteger la foca monje y controlar
el número de tiburones blancos. Los ataques del tiburón blanco al hombre en el
Mediterráneo actualmente son extraños, alejados de la costa y a profundidad, no así
años atrás.
La mayoría de los ataques ocurren durante el amanecer o bien en el atardecer, pues
es en este momento cuando las profundidades no se pueden vislumbrar de manera
adecuada. Sólo se aprecia la superficie, pues los rayos del Sol en ese momento aún
son débiles para penetrar en las profundidades, lo que le proporciona una ventaja al
tiburón para atacar a su presa sin ser percibido.
Esta especie también consume carroña, especialmente la que procede de cadáveres
de ballena a la deriva, de los que arrancan grandes pedazos. Cerca de las costas, los
tiburones blancos consumen grandes cantidades de objetos flotantes por error: en
sus estómagos se han llegado a encontrar incluso matrículas de automóvil.18
Tanto la caza como el resto de la vida del gran tiburón blanco suelen ser solitarios.
Ocasionalmente se ven parejas o pequeños grupos desplazándose a la búsqueda de
alimento, labor que les lleva a recorrer cientos de kilómetros. Aunque
preferentemente nómadas, algunos ejemplares prefieren alimentarse en ciertas
zonas costeras, como ocurre en algunas regiones de California, Sudáfrica y
especialmente Australia.
Los tiburones blancos jóvenes se alimentan principalmente de peces como rayas y
otros tiburones, pero cuando ya son adultos se alimentan de mamíferos marinos
como focas, lobos y leones marinos principalmente en costas californianas, pero en
zonas donde no hay pinnípedos cazan delfines, marsopas y eventualmente zifios, los
atacan por detrás, por arriba o por debajo para evitar ser detectados por su
ecolocalización, ocasionalmente atacan otros cetáceos como cachalotes pigmeos y
calderones.
También cazan pingüinos, tortugas marinas y se tienen registros de nutrias marinas
con mordeduras de tiburones en California.
Enemigos naturales[editar]

Notas rápidas página 9


Enemigos naturales[editar]
La orca puede constituir una amenaza para los tiburones blancos. El 4 de octubre de
1997, en las aguas que bañan las islas Farallón, ocurrió un ataque de una orca hembra
de 6,50 metros conocida por los científicos como Ca2 contra un tiburón blanco,
durante el cual el tiburón murió. No se sabe realmente el verdadero tamaño de aquel
ejemplar debido a que quedó completamente destrozado, pero algunos expertos
suponen que se trataba de un tiburón joven.
Contrariamente a lo que mucha gente piensa, los grandes tiburones blancos adultos
no son atacados por las orcas, que van principalmente a por ejemplares jóvenes por
ser más fáciles de capturar; se cree que el ataque ocurrido fue por competencia por
las presas ya que ambas especies tienen casi los mismos hábitos alimentarios, por lo
que las orcas desplazan a los tiburones a áreas donde no haya más de estos cetáceos.
Una zona donde se superponen ambas especies es toda la costa californiana, pero
también hay competencia en el Pacífico oeste, posiblemente en Japón donde ambas
especies son abundantes, el Atlántico suroeste, algunas zonas de Australia y el
Mediterráneo, y también en aguas de Nueva Zelanda.
Aparte de orcas, los ejemplares jóvenes pueden caer presas de tiburones tigre,
tiburones toro y cocodrilos de agua salada en costas australianas. El canibalismo no
es ajeno a esta especie.
Reproducción[editar]

Ballena muerta con marcas de mordeduras de tiburón blanco


Aunque apenas hay unos cuantos casos de hembras grávidas capturadas, se puede
afirmar que esta especie prefiere reproducirse en aguas templadas,
en primavera o verano, y es ovovivípara. Poseen un ciclo reproductivo lento con
embriones denominados oófagos: los huevos, de 4 a 10 o tal vez hasta 14 semanas,
permanecen en el útero hasta que eclosionan, y es entonces cuando se da el
canibalismo intrauterino u Oofagia (siendo las crías más débiles y los huevos aún por
abrir devorados por sus hermanos más fuertes) de la misma forma que sucede en
otras especies de lámnidos. Se estima que el tiempo de gestación de estos animales
es de un añ[Link] tres o cuatro crías de 12 dm de largo y dientes aserrados logran
salir al exterior en el parto e inmediatamente se alejan de su madre para evitar ser
devoradas por ésta. Desde entonces llevan una vida solitaria, creciendo a un ritmo
bastante rápido. Alcanzan los dos metros en el primer año de vida; los machos, más
pequeños que las hembras, maduran sexualmente antes que éstas, cuando alcanzan
los 3.8 m de largo (unos cuatro años), aunque, de acuerdo con Compagno (1984),
algunos individuos podrían madurar excepcionalmente cuando todavía cuentan con
apenas dos metros y medio. Se distinguen por unas extensiones de las aletas pélvicas
que sirven de órganos copuladores. Las hembras no pueden reproducirse hasta que
alcanzan entre 4.5 y 5 m de largo y se cree que son fértiles durante un corto periodo
de tiempo, lo que hace que su tasa reproductiva sea baja.
No se conoce gran cosa sobre las relaciones intraespecíficas que se dan en esta
especie, y lo que respecta al apareamiento no es una excepción. Es posible que este
se produzca con más frecuencia después de que varios individuos compartan un gran
festín, como por ejemplo un cadáver de ballena. La vida media para estos animales
no se conoce con exactitud, pero es probable que oscile entre los 15 y 30 años. En
enero de 2014 un grupo investigadores del Woods Holle Oceanographic Institution de
Cape Cod, en Massachusetts, liderados por el Dr. Li Ling Hamady, publicaron un
estudio basado en la datación con carbono 14 sobre las vértebras de diversos
ejemplares (4 machos y 4 hembras) del noroeste del Atlántico en la revista
científica PLOS ONE. En dicho estudio se concluyó que la expectativa de vida del
tiburón blanco era de más de 70 años, tres veces más de lo que anteriormente se
pensaba, ya que el ejemplar más longevo, un macho, tenía una edad de 73 años,

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pensaba, ya que el ejemplar más longevo, un macho, tenía una edad de 73 años,
mientras que la hembra más madura contaba con unos 40 años de edad.19
Peligro de extinción[editar]

Tiburón blanco visto desde una jaula de inmersión.


Debido al amplio rango de distribución de esta especie, es imposible saber el número
de tiburones blancos que existen, aunque sea de forma aproximada. No obstante, su
baja densidad poblacional, unida a su escasa tasa de reproducción, su larga infancia y
su baja esperanza de vida hacen que el tiburón blanco no sea un animal precisamente
abundante. La pesca deportiva de este tiburón, sin interés económico alguno, se ha
incrementado en los últimos 30 años debido en gran parte a la popularidad de
películas como Tiburón (Steven Spielberg, 1975) hasta el punto que se la considera
amenazada o en peligro de extinción en varios lugares.
La Lista Roja de la UICN incluyó al tiburón blanco por primera vez en 1990 como
especie insuficientemente conocida, y desde 1996 lo califica como vulnerable.1 El
Apéndice II del Convenio CITES lo incluye como especie vulnerable si no se explota
racionalmente.
Las medidas de conservación deben aplicarse obligatoriamente sobre las poblaciones
en libertad, ya que la cría en cautividad del tiburón blanco es imposible, debido
probablemente al acusado carácter nómada de la especie (se tienen datos de
individuos visitando alternativamente las playas de Sudáfrica y Australia, a 22 000 km
de distancia). El único ejemplar que ha llegado a ser exhibido vivo en un edificio fue
una hembra joven llamada Sandy, que vivió durante tres días del mes de agosto de
1980 en el acuario Steinhart de San Francisco. Tras sólo 72 h de
cautiverio, Sandy tuvo que ser liberada después de que dejara de comer y se
provocase graves heridas al chocar repetidamente contra una de las paredes de su
recinto. Posteriormente se descubrió que lo que atraía a Sandy hacia ese lugar en
particular era una minúscula diferencia de 125 microvoltios (millonésimas de voltio)
de potencial eléctrico entre esa pared y el resto de las del acuario. La intensidad del
campo eléctrico que Sandy detectaba era tan pequeña que pasaba desapercibida
para cualquiera de los otros animales que se encontraban en el mismo tanque de
agua, incluidos varios tiburones de otras especies.
Por ahora no existe ninguna moratoria legal internacional sobre la pesca del tiburón
blanco, aunque ésta está prohibida en algunas áreas de su distribución. El tiburón
blanco es una especie protegida en California, la Costa Este de Estados Unidos,
el Golfo de México, Namibia, Sudáfrica, Maldivas, Israel y parte de Australia (Australia
Meridional, Nueva Gales del Sur, Tasmania y Queensland). La Convención
de Barcelona lo considera una especie amenazada en el Mediterráneo, pero casi
ningún país con salida a este mar ha dispuesto medida alguna en favor de su
conservación.
Genoma y cáncer[editar]
El genoma del tiburón posee un número de cromosomas 2N=82, con una longitud
total de 3,92 Gpb y 24.500 genes predichos. El 58% de las secuencias constituyen
secuencias de repetición. Tiene unas dimensiones similares en comparación con otros
vertebrados, como es el caso del ser humano, con un genoma de 3,2 Gpb y 20.000
genes descritos, aunque estructurado en un número cromosómico de 2N=23 y con un
número inferior de secuencias repetidas. En el genoma del tiburón se estimaron
alrededor de 3 millones de SNPs o variaciones de un solo nucleótido, que, comparado
con el ser humano, que puede tener hasta 5 millones de SNPs, constituye un número
relativamente pequeño. Esto puede deberse a la remarcada estabilidad genómica
que caracteriza al tiburón blanco.
Existen informes puntuales sobre la capacidad de los Elasmobránquios para evitar el

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Existen informes puntuales sobre la capacidad de los Elasmobránquios para evitar el
desarrollo de procesos tumorales en sus células. Sin embargo, se trata de un hecho
sin confirmar debido a la falta de estudios sistemáticos sobre la cuestión. Una de las
principales características del cáncer, que afecta tanto a la iniciación como al
desarrollo del tumor, es la inestabilidad genómica que poseen las células malignas. A
lo largo de la vida útil de un organismo, su genoma está amenazado por procesos
exógenos, endógenos y celulares que pueden infligir daño al ADN y comprometer la
integridad del genoma. El resultado de este conjunto de presiones selectivas
continuas ha sido la evolución de mecanismos de defensa para contrarrestar los
efectos perjudiciales de estos eventos y salvaguardar la información genética. Los
defectos en estos mecanismos, además de desestabilizar las secuencias genómicas,
puede desencadenar enfermedades neurodegenerativas y envejecimiento
prematuro. Análisis de secuenciación masiva de muestras de ADN del distintos
ejemplares de tiburón blanco han demostrado que, a lo largo de su vida evolutiva, se
han seleccionado positivamente distintos subconjuntos de genes relacionados con la
estabilidad del genoma. La mayoría de los genes seleccionados tienen relación directa
con la respuesta al daño en el ADN y la reparación del mismo. Secundariamente se ha
comprobado la selección positiva de otro subconjunto de genes, relacionado con la
ubiquitinación de proteínas. La ubiquitinación de proteínas está involucrada en una
amplia gama de procesos, como es la degradación proteica, pero también existe una
amplia evidencia de la importancia de la ubiquitinación y la desubiquitinación en el
ámbito de la estabilidad del genoma. 20

A la conservación de sus secuencias en los genes relacionados con los mecanismos de


reparación, hay que sumarle que, en comparación con otros vertebrados como el ser
humano, los Elasmobranquios poseen una mayor proporción de genes relacionados
la reparación del ADN, la regulación de la apoptosis y la regulación negativa de los
procesos proliferativos celulares, involucrando a proteínas de la ruta de señalización
wtn y Tp53, importantes en el control del ciclo celular. Este enriquecimiento de
secuencias indica la compleja regulación de dichos procesos.
Merece una mención a parte el enriquecimiento y la conservación de secuencias de
modificaciones histónicas, pues son exclusivas del tiburón blanco y no se han
detectado hasta la fecha en ningún otro Elasmobranquio. Las Histonas desempeñan
un papel fundamental en el empaquetamiento genómico. Aunque es menos
conocido, participan activamente en el mantenimiento de la estabilidad genómica.
Algunas modificaciones histónicas, como la fosforilación de H2AX 21 o la acetilación
de H3K56 22 juegan un papel fundamental en la respuesta a daños en el ADN. Las
proteínas que desempeñan dichas funciones, y en consecuencia, estas
modificaciones, se encuentran enriquecidas y conservadas en este organismo,
favoreciendo la conservación genómica del tiburón blanco
Anecdóticamente se han descrito medios de cultivo elaborados a partir del tejido
epigonal de Elasmobranquios capaces de desarrollar una actividad citotóxica frente a
células tumorales de origen humano, desencadenando una muerte celular
programada o apoptosis en estas células diana.
Son necesarios muchos más estudios acerca de la protección de los Elasmobranquios
para poder defender su baja incidencia frente a procesos tumorales, pero estos datos
mencionados animan a continuar con esta línea de investigación, con el fin de
desarrollar posibles terapias anticancerígenas en el futuro.
Piel y cicatrización de heridas[editar]

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Imagen de microscopia electrónica de la piel de un Elasmobranquio
La piel de los tiburones constituye una ventaja adaptativa excepcional en el mundo
marino por diversos motivos. Se trata de una piel muy dura en comparación con otros
vertebrados, debido al alto grado de queratinización de esta capa. Esto les confiere
una ventaja frente a la formación heridas superficiales. Además, las escamas que
conforman la piel tienen una forma de diente y se disponen de manera superpuesta,
de tal manera que profieren un beneficio hidrodinámico al reducir la fluidez del agua
por su superficie, lo que les permite disminuir la fricción del organismo con el medio,
que resulta en un menor gasto energético y una velocidad de natación mayor. La
forma de estas escamas les confiere otra ventaja adaptativa: desarrollan unas
nanoconformaciones de crestas y valles que provocan un gasto energético extremo
para las bacterias que se depositen sobre su superficie. Este gradiente de tensión
superficial es tal que muchas bacterias no logran sobrevivir en este medio por no
poder hacer frente al gasto energético que conlleva, consituyendo dicho sistema un
método de barrera inmunológica excepcional.
Por métodos de Secuenciación del ADN se han detectado procesos de selección
positiva y enriquecimiento de genes relacionados con la cicatrización de heridas. Las
secuencias de los genes FFG, EXTL-2 y y KRT18 se encuentran altamente conservadas
en esta especie. 23 El gen FFG codifica para la proteína Fibrinógeno que participa en la
formación de coágulos sanguíneos. EXTL-2 codifica para la proteína exostosina-1, una
glicosil-transferasa presente en la biosíntesis de heparan sulfato, componente
esencial en la formación de vasos sanguíneos. KRT-18 codifica para el colágeno XVIII,
una proteína de la familia de las queratinas que proporcionan de soporte mecánico
frente al desarrollo de heridas además de jugar un papel importante en su
cicatrización. 24
Además, se han secuenciado otras secuencias enriquecidas en relación con la
formación de vasos sanguíneos. La Angiogénesis es un proceso por el cual se forman
vasos sanguíneos a partir de una red vascular preexistente. Constituye un hecho
fundamental para los procesos de cicatrización de heridas al suministrar Oxígeno y
nutrientes a las células que se encuentren en esta zona, además de retirar su
sustancias de deshecho. Para ello, existen una serie de factores de crecimiento
emitidos por las células de ese entorno que promueven la formación de estos vasos
sanguíneos, siendo las células de la pared endotelial adyacente las receptoras de
estos factores, responsables de iniciar este proceso de formación. En el tiburón
blanco se encuentran enriquecidas las secuencias de los factores de crecimiento
endotelial vascular VEGF y su receptor VEGFR-2. También se encuentran enriquecidas
secuencias que codifican para FGF (crecimiento de los fibroblastos) y EGFR, que
constituye un receptor de membrana para el factor de crecimiento
epidérmico EGF. 25
Ataques contra seres humanos[editar]

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Boca del tiburón blanco.
Aunque cueste creerlo por la leyenda urbana tan intensa en contra, los ataques de
tiburones contra seres humanos son bastante raros. Dentro de éstos, los del tiburón
blanco se pueden considerar anecdóticos si se comparan con los del tiburón
tigre (Galeocerdo cuvier) o el tiburón toro (Carcharhinus leucas), el último de los
cuales puede incluso remontar grandes ríos (Misisipi, Amazonas, Zambeze, etc.) y
atacar a las personas a varios kilómetros del mar. No obstante, las muertes causadas
por estas tres especies en su conjunto son inferiores a las provocadas por serpientes
marinas y cocodrilos cada año, e incluso menores que los fallecimientos ocasionados
por animales tan aparentemente inofensivos como abejas, avispas e hipopótamos. Se
considera que es más probable morir de un ataque al corazón en alta mar que por el
ataque de un tiburón.26
En palabras del biólogo Douglas Long, en Estados Unidos (cuya Costa Oeste es el
hogar de una importante concentración de jaquetones) «muere más gente cada año
por ataques de perros que la que ha sido muerta por tiburones blancos en los últimos
100 años».27 Para zonas donde la presencia del gran blanco no es tan abundante, los
ataques alcanzan números realmente irrisorios: por ejemplo, en todo el
Mediterráneo sólo se han confirmado 31 ataques de tiburones contra seres humanos
en los últimos 200 años, en su mayoría sin resultado de muerte. Para España, la cifra
es de cuatro ataques desde mediados del siglo XIX (aunque la ISAF sólo reconoce dos
como suficientemente probados)28 sin que ninguno de ellos acabase con la vida de la
víctima. En estos dos últimos casos, las cifras ni siquiera se refieren a los ataques del
tiburón blanco en particular, sino al conjunto de todas las especies de tiburones. La
misma organización, contabiliza un total de 314 ataques de tiburón blanco a nivel
mundial, desde 1580 al presente.29 De acuerdo con algunos investigadores
estadounidenses, la cifra de ataques de tiburones blancos a nivel global entre 1926 y
1991 sería de 115, siendo California, Australia y Sudáfrica quienes registraron más.
Resulta bastante ilustrativo el que en las aguas sudafricanas, infestadas de tiburones,
la cifra de ataques de tiburones blancos desde 1940 sea de sólo 29 frente a las 89
agresiones protagonizadas por tiburones toro. En California se contabiliza alrededor
de una víctima mortal por ataque de tiburón blanco cada cinco años.
Esta escasez de ataques, sobre todo mortales, se debe a que la mayoría de los
tiburones en general y los blancos en particular no consideran a los humanos como
auténticas presas potenciales. De hecho, es posible que el sabor de la carne humana
les sea incluso algo desagradable, y desde luego que les resulta mucho menos
nutritiva y bastante más difícil de digerir que la de ballena o foca, provistas de gran
cantidad de grasa. La gran mayoría de ataques del tiburón blanco consisten en un
único mordisco, tras el cual el animal se retira llevándose pocas veces algún trozo de
la infortunada víctima (principalmente pies y piernas). Estos ataques se pueden deber
a tres posibles razones:
• El tiburón no ataca a la víctima con intención de comérsela, sino porque la considera
un intruso en su actividad diaria al que interpreta como una amenaza potencial. Por
ello, la mordida y posterior retirada no sería más que una simple aunque
desproporcionada «advertencia».
• El animal se siente confuso ante algo que nunca ha visto antes y no sabe si es
comestible o no. Por tanto, el fugaz ataque es una especie de «mordisco-prueba» con
el que intenta hacerse una idea de si le conviene alimentarse en el futuro de ese

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el que intenta hacerse una idea de si le conviene alimentarse en el futuro de ese
nuevo elemento en su mundo. El posible gusto desagradable y complicaciones
digestivas posteriores impulsarán al tiburón a no cazar humanos después de esta
experiencia.
• El tiburón confunde a la víctima con su comida habitual. En este caso se explicarían
muchos de los ataques contra bañistas y surfistas en California, por ejemplo, ya que
cuando se ven desde abajo resultan bastante parecidos a un león marino que sale a
respirar aire o que se desplaza a toda velocidad cerca de la superficie del agua. Los
ataques registrados contra pequeñas embarcaciones pesqueras y de recreo podrían
explicarse como confusiones entre éstas y los cuerpos de cetáceos de tamaño medio
o elefantes marinos muertos a la deriva.
Dada la naturaleza del ataque, la víctima humana muere en raras ocasiones durante
el mismo. Cuando lo hace, la mayoría de las veces es por la pérdida masiva de sangre,
que debe evitarse de inmediato. La liberación de sangre en el agua puede atraer
también a otros tiburones y peces carnívoros de diversas especies que pueden verse
impulsados a realizar sus propios «mordiscos de prueba», para desgracia de la
víctima.
Con todo, el peligro de ataque existe siempre, por remoto que sea. Resulta
interesante el hecho de que el 80 % de las muertes causadas por tiburones blancos
ocurrieran en aguas muy cálidas, casi ecuatoriales, cuando la mayoría de estos
animales vive en zonas templadas. Esto se debe probablemente a que la gran
mayoría de tiburones blancos son jóvenes y crías, que necesitan de las aguas
templadas para su desarrollo, mientras que en las zonas más cálidas sólo se adentran
los individuos más grandes y viejos, que son mucho más violentos y peligrosos.
Se han diseñado y ensayado varios métodos para evitar las heridas por mordedura de
tiburón blanco en caso de un ataque repentino, entre las que se encuentran
repelentes químicos, cotas de malla metálicas que se superponen a los trajes
de buceo y aparatos que generan un campo eléctrico en torno al buzo o surfista y
desorientan a cualquier tiburón que se aproxime, ya que perturban la información
que éstos reciben a través de las ampollas de Lorenzini. Sin embargo, y por muy
efectivos que puedan ser estos métodos, es evidente que lo mejor a la hora de evitar
ataques es no cometer imprudencias como alejarse demasiado de la costa, nadar en
solitario o en las primeras y últimas horas del día, visitar zonas con gran abundancia
de pinnípedos (base alimenticia de los tiburones blancos adultos) o, evidentemente,
acercarse de forma deliberada a un ejemplar, sobre todo si es de tamaño
considerable.
Mientras buceaba cerca de las islas de Cabo Verde, el oceanógrafo Jacques-Yves
Cousteau y un compañero suyo se encontraron por casualidad con un inmenso
tiburón blanco. «[Su] reacción fue la que menos podíamos imaginarnos —escribió
Cousteau—. Aterrado, el monstruo evacuó una nube de excremento y se alejó a una
velocidad increíble.» Su conclusión fue: «Al reflexionar en todas las experiencias que
hemos tenido con el tiburón blanco, siempre me ha llamado la atención el gran
abismo que media entre lo que el público se imagina que es y lo que comprobamos
que realmente es».
Ataques a los barcos[editar]
Los tiburones blancos atacan con poca frecuencia aunque a veces incluso hunden
barcos. Sólo cinco de los 108 ataques de tiburón no provocados autentificados
reportados desde la costa del Pacífico durante el siglo XX, han sido a individuos que
navegaban en kayak.30 En algunos casos han atacado barcos de hasta 10 metros
(33pies) de longitud. Han chocado o golpeado la gente por la borda; por lo general
ataca el barco desde la popa. En un caso, en 1936, un gran tiburón atacó el barco
pesquero Lucky Jim en la costa de Sudáfrica, golpeando a uno de los tripulantes en el
mar.31
El tiburón blanco en la ficción[editar]
Los tiburones blancos aparecen como la encarnación del peligro en varias culturas y
reciben el nombre de «devoradores de hombres» en distintas lenguas, especialmente
en el área del Caribe. No obstante, la actual caracterización popular del tiburón
blanco como el asesino del mar por excelencia no existiría (o no estaría tan
extendida) de no ser por el éxito comercial de la película Tiburón en 1975. La película

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extendida) de no ser por el éxito comercial de la película Tiburón en 1975. La película
está basada en la novela homónima (1974) del escritor estadounidense Peter
Benchley, que se inspira vagamente en un suceso histórico: la muerte de cuatro
personas y la mutilación de otra causadas durante la ola de ataques de tiburón de
Nueva Jersey de 1916. Sin embargo, hoy en día se considera más probable que los
responsables de tales ataques fuesen varios tiburones y no obra de un
particular asesino en serie. Tampoco parece claro que el tiburón (o tiburones) fuese
blanco, señalándose como posibles responsables las especies Carcharhinus
plumbeus y Carcharhinus leucas. Esta película generó gran psicosis sobre el tiburón
blanco.
La película añadió algunas referencias en boca del capitán Quint al desastre
del USS Indianapolis, un barco que se hundió en 1945 en el Pacífico tras recibir el
impacto de un torpedo japonés, y cuyos supervivientes permanecieron en el agua
durante cinco días mientras eran diezmados por el calor, la falta de agua y los
ataques de los tiburones, que en este caso tampoco se identificaron como tiburones
blancos, sino como ejemplares de Carcharhinus longimanus.
La novela y luego la película establecieron una serie de clichés que desde entonces se
han repetido en el cine de «monstruos asesinos», tanto terrestres como acuáticos, y
que en muchos de los casos no se corresponden con las características reales de la
principal especie afectada, el tiburón blanco. Esto ha contribuido a arraigar una serie
de estereotipos y falsas creencias en torno a esta especie, hasta el punto de que
Benchley, autor de la novela, ha afirmado que nunca la hubiese escrito de saber
cómo eran realmente los hábitos de los tiburones blancos.
Tiburón fue un sonoro éxito comercial, siendo la primera película en superar los 100
millones de dólares de recaudación y desbancando a El Padrino (The Godfather 1972)
como película más taquillera de la Historia. El título no le fue arrebatado hasta el
estreno de Star Wars (1977) y su impacto sobre la audiencia fue tan grande que
aumentaron los casos de acuafobia y miedo a los tiburones en todo el mundo. Incluso
descendió el nivel de afluencia turística a las playas durante una buena temporada.
Por otra parte, varias personas comenzaron a pescar tiburones blancos de forma
masiva, deseosas de emular a Martin Brody y el capitán Quint, lo que ocasionó un
descenso considerable de las poblaciones de este animal. El mito de Tiburón se
perpetuó en los medios de comunicación, y su influencia se puede ver en series
de televisión, cómics e incluso videojuegos como Tomb Raider o Jaws:Unleashed.
Muchas otras películas repitieron la fórmula que llevó al éxito a su predecesora, entre
las que se cuentan las siguientes:
• Tiburón 2 (Jaws 2, 1978): un nuevo tiburón blanco enorme vuelve a vérselas con
Martin Brody en su pueblo natal.
• El último tiburón (1981): sonoro plagio italiano de Tiburón, con una historia
prácticamente idéntica a ésta. Llegó a distribuirse en España bajo el falso título
de Tiburón 3.
• Tiburón 3 (Titulada también Jaws 3-D, El Gran Tiburón, Tiburón 3-D): primera en
hacer uso de la tecnología 3-D, reproduce el ataque de una gigantesca madre tiburón
a un complejo acuático de Florida donde ha sido recluida su cría (una situación que
nunca se daría en la realidad). El protagonista es el hijo mayor de Brody.
• Tiburón, la venganza (Jaws: The Revenge, 1987): tras la negativa de Roy Scheider a
volver a interpretar el personaje de Martin Brody (ya lo hizo en Tiburón 2 a
regañadientes y obligado por contrato), este fue «asesinado» con un ataque al
corazón y el papel protagonista recayó sobre su viuda, a la que volvía a hostigar un
tiburón blanco.
• Shark Attack (1999): producción televisiva que recrea una serie de ataques en una
aldea africana.
• Shark Attack 2 (2001): secuela de Shark Attack.
• 12 Days Of Terror (2004): narra los 12 días durante los cuales la gente a lo largo de la
costa de Nueva Jersey estuvo bajo los continuos ataques de un tiburón blanco.
Las recientes películas de animación Buscando a Nemo (Finding Nemo, 2003) y El
espantatiburones (Shark Tale, 2004) incluyen personajes cómicos encarnados por
tiburones blancos. En la primera, el tiburón Bruce (clara referencia al tiburón
mecánico de Jaws) es vegetariano y asiste a una especie de reuniones para ex-

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mecánico de Jaws) es vegetariano y asiste a una especie de reuniones para ex-
carnívoros donde trata de deshacerse de su adicción a la ingesta de animales, pero
sufre una recaída al sentir el olor de sangre en el agua. En la segunda, los tiburones
son una especie de mafiosos de los océanos dirigidos por su peculiar Padrino blanco,
Don Lino, a los que se enfrenta el pez protagonista, Óscar. A este le ayuda a su vez el
tiburón Lenny, hijo de Don Lino y también vegetariano.
Aunque obviamente basadas en Tiburón, se han hecho otras películas con trama
similar pero reemplazando al tiburón blanco con otras especies de tiburones
(tiburones tigre, tiburones toro o marrajos, como por ejemplo en la película Deep
Blue Sea) u otros animales marinos (orcas, barracudas, etc.) o fluviales
(pirañas o cocodrilos) para atraer al público.

Desde <[Link]

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