Muy buenos días tengan todos ustedes: Distinguidas autoridades que
nos honran con su presencia, estimados maestros, queridos
compañeros, amigos todos.
Por fin se llega el día del adiós, han transcurrido dos semestres de
jornadas pesadas, pero llenas de aprendizaje para todos nosotros, hoy
finaliza el ciclo escolar 2012 – 2013.
Fue una año lleno de experiencias. Para nuestros compañeros de
primer grado fue un ciclo de adaptación, de retos, de transición, a
ustedes este periodo les sirvió para darse cuenta que estudiar en esta
institución no es cualquier cosa, se enfrentaron ante un nuevo
programa de estudios, tuvieron su primer acercamiento a la práctica
docente. Este año fue una pequeña probadita de lo que les espera en
esta corta pero pesada carrera de ser maestros.
Para mis amigos de segundo grado fue la continuación de esa meta
que hace dos años se trazaron, hoy ustedes se encuentran a la mitad
del camino, y créanme, el próximo semestre será uno de los más
pesados que han tenido. Les recomiendo que disfruten al máximo el
ciclo entrante ya que será de las últimas ocasiones que convivan todos
como grupo, recuerden que en cuarto grado los equipos se ven en la
necesidad de dividirse.
Para mis compañeros de generación, este año se convirtió en ese
penúltimo escalón necesario para completar el objetivo anhelado. Las
puertas se abrieron y no hay marcha atrás, cuarto año nos espera y
con el vienen grandes responsabilidades y retos por superar. Les
deseo de todo corazón un gran éxito a sus prácticas profesionales.
Para mis compañeros de cuarto grado, de la generación 2009 –
2013…
Compañeros:
Felicidades a todos ustedes, la meta se ha cumplido, algunos
esforzándose al máximo y otros no tanto. Pero lo importante es que
hoy están aquí para escuchar a un servidor, que hoy tiene el privilegio
de brindarles estas palabras de despedida.
“No hay mal que dure 100 años ni enfermo que los aguante”
Este mal, tortura, infierno o pesadilla, solo duro cuatro años. En este
momento ustedes le dicen adiós nuestra Benemérita Institución, esa
que les quito el sueño en más de una ocasión. Esa a la que, estoy
seguro, más de uno de ustedes llego a aborrecer. Yo no habrá más
regaños eufóricos por parte de la maestra Bertha Torres, ya no
escucharan esos silbidos melódicos y angelicales que produce el
profesor Marco Aurelio por toda la escuela, ya no mas salidas a la
cafetería en clases que no eran de nuestro agrado, ya nos mas
desveladas realizando las tareas de la maestra Edith, a no serán los
“amigos” del profesor Homero, ahora serán sus colegas.
La tortura acabo, pero llega ente ustedes la realidad, ahora les toca
enfrentar el reto más grande: la vida. Esa donde ya no existen las
calificaciones, y donde no hay oportunidad de presentar exámenes
extraordinarios o trabajos especiales para obtener puntos extras. Es
ahí donde van a extrañar con toda el alma a esta nuestra institución.
Que más que una escuela de nivel superior, se ha convertido en su
familia, así es, todos los que estamos aquí presentes, somos parte de
una gran familia de normalistas, que generación con generación se va
haciendo más grande y en la que siempre encontraremos una mano
amiga dispuesta a ayudar.
Hoy ustedes dejan su casa, pero seguirán siendo parte del normalismo
y asi como nosotros podemos contar con su ayuda, yo les aseguro
que ustedes también pueden contar con la nuestra. Que les vaya muy
bien a todos y éxito en todo lo que se propongan.
¡Gracias!