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Este documento presenta un resumen de la tesis doctoral titulada "La formación socio-humanista-asistencial en salud" de Renán García Tamayo. El objetivo de la investigación fue elaborar una estrategia para la formación socio-asistencial de los profesionales de la salud en el ámbito comunitario con un enfoque humanista, sustentada en un modelo de gestión formativa. La investigación concluyó que la formación de estos profesionales debe centrarse en el trabajo comunitario y la práctica asistencial formativa

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Este documento presenta un resumen de la tesis doctoral titulada "La formación socio-humanista-asistencial en salud" de Renán García Tamayo. El objetivo de la investigación fue elaborar una estrategia para la formación socio-asistencial de los profesionales de la salud en el ámbito comunitario con un enfoque humanista, sustentada en un modelo de gestión formativa. La investigación concluyó que la formación de estos profesionales debe centrarse en el trabajo comunitario y la práctica asistencial formativa

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UNIVERSIDAD DE ORIENTE

SANTIAGO DE CUBA
CENTRO DE ESTUDIO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
“MANUEL F. GRAN”

LA FORMACIÓN SOCIO-HUMANISTA-ASISTENCIAL EN SALUD

TESIS PRESENTADA EN OPCIÓN AL TÍTULO DE DOCTOR EN CIENCIAS


PEDAGOGICAS

Autor: Dr. Renán García Tamayo

Santiago de Cuba
2013
UNIVERSIDAD DE ORIENTE
SANTIAGO DE CUBA
CENTRO DE ESTUDIO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
“MANUEL F. GRAN”

LA FORMACIÓN SOCIO-HUMANISTA-ASISTENCIAL EN SALUD

TESIS PRESENTADA EN OPCIÓN AL TÍTULO DE DOCTOR EN CIENCIAS


PEDAGOGICAS

Autor: Dr. Renán García Tamayo


Tutores: Dr. Cs. Homero Calixto Fuentes González
Dra. Miriam Estela Milán Martín

Santiago de Cuba
2013
PENSAMIENTO:

“…donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencias, en la vida del


mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol,
en lo alto del cielo con sus familias de estrellas y en la unidad del universo, que
encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno, y reposa en la luz de la noche del
trabajo productivo del día…”

José Martí:
Carta a María Mantilla
Cabo Haitiano-9 de Abril, 1895
DEDICATORIA:

A los quijotes de siglo XXI


AGRADECIMIENTOS:

A quienes me brindaron o no, su comprensión, paciencia, dedicación y apoyo incondicional.

A los que propiciaron las críticas, sugerencias, acuerdos y desacuerdos que han permitido
el desarrollo de esta investigación.

En fin a muchos y a todos, desde lo sensible y espiritual de cada uno.


SINTESIS:

La formación socio-asistencial en comunidad de profesionales salubristas, ha de estar atemperada a los

requerimientos que condicionan la esencia y existencia humana, que va por un camino inevitable a un

mayor envejecimiento poblacional, demandante de una atención humanista. Su estudio permitió compilar

un conjunto de datos que justifican y fundamentan la investigación, al sustentar las Insuficiencias en la

atención comunitaria en los procesos socio-asistenciales de salud por los profesionales del sector,

lo que limita la satisfacción espiritual.

Se precisa entonces como objeto al proceso de formación socio-asistencial en comunidad de los

profesionales salubrista y como campo su gestión. El objetivo: la elaboración de una estrategia para la

formación socio-asistencial que deviene aporte práctico, sustentada en un modelo de gestión

formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario como aporte teórico.

La novedad muestra que: la formación socio-humanista-asistencial de estos profesionales, se gesta en el

trabajo comunitario y la práctica asistencial formativa en la comunidad, desde la profundización de la

cultura socio-humanista y la apropiación de la cultura socio-asistencial en salud, mediado por la

sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la propia labor comunitaria de ese profesional.

Esto trasciende a todo tipo de gestión formativa en salud en la que se signa la gerontogeriátrica.
ÍNDICE

TEMARIO Pág.

INTRODUCCIÓN 1

CAPITULO-1: CARACTERIZACIÓN EPISTEMOLÓGICA Y PRAXIOLÓGICA DEL


PROCESO DE FORMACIÓN SOCIO-ASISTENCIAL EN COMUNIDAD DEL PROFESIONAL DE
LA SALUD Y SU GESTIÓN EN RELACION A LA GERONTOGERIATRÍA
11

1.1- Antecedentes históricos de la gerontogeriatría en su carácter socio-asistencial en


la formación del profesional de la salud
12

1.2- Caracterización epistemológica y praxiológica del proceso de formación socio-


asistencial en comunidad del profesional de la salud y su gestión, relacionado con a la
atención gerontogeriátrica 20

 La formación destinada al desarrollo cultural socio-asistencial en comunidad del


profesional de la salud como un proceso social, en relación a la gerontogeriatría
20

 Consideraciones sobre el desarrollo en la formación socio-asistencial en


comunidad de la cultura en salud por el profesional salubrista
23

 Intervenciones asistenciales para la salud, como sustento teórico y praxiológico


para la caracterización epistémica del objeto y el campo
27

 Gestión para la formación destinada al desarrollo cultural socio-asistencial del


profesional de la salud en la comunidad 30

1.3- Caracterización de la situación actual en la formación socio-asistencial en la


comunidad del profesional de la salud, mediante la valoración crítica en la atención
gerontogeriátrica 34

Conclusiones del capítulo-1. 42

CAPITULO-2: LA GESTIÓN PARA LA FORMACIÓN SOCIO-ASISTENCIAL EN LOS


PROFESIONALES DE LA SALUD EN EL ÁMBITO COMUNITARIO, CON CARÁCTER
45
HUMANISTA

2.1- Modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito 46


comunitario

2.2 Estrategia de gestión para la formación socio-humanística-asistencial en 67


salud

Conclusiones del capítulo 2 93

CAPÍTULO-3: VALORACIÓN CIENTIFÍCA DE LOS PRINCIPALES RESULTADOS DE LA 95


INVESTIGACIÓN.

3.1. Estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en comunidad 96


para profesionales de la salud aplicada a la gerontogeriatría

3.2: Valoración de la factibilidad de los aportes fundamentales de la


investigación a partir de la realización de Talleres de Socialización con especialistas
105
y otras técnicas de valoración

Conclusiones del capítulo-3 111

CONCLUSIONES GENERALES Y RECOMENDACIONES: 113

ANEXOS
INTRODUCCIÓN

La comprensión del desarrollo de una cultura en salud en la práctica socio-asistencial en pleno ejercicio de

la profesión en comunidad y con ella la gerontogeriátrica en y por los profesionales de la salud, para

contribuir a una longevidad satisfactoria y a un envejecimiento saludable, es una tarea compleja y

necesaria que cualquier sociedad, estado o país debe asumir, producto del inevitable envejecimiento

poblacional al que se asocian múltiples problemas de salud, junto a la creciente incertidumbre planetaria

(Morín:1999) en relación con la esencia y la condición humanas (Fuentes: 2009), en este mundo por

demás globalizado. Procesos que demandan de una atención espiritual, donde la sensibilidad, el amor, el

respeto, la resiliencia, la ideología, las creencias, la flexibilidad, el compromiso, la asertividad, el decoro y la

dignidad, entre otros aspectos, adquieran gran significación.

Se requieren entonces transformaciones en los procesos formativos en relación con la esencia y la

existencia del humano, donde adquieran protagonismo todos los implicados (Fuentes: 2012) y se tengan

en cuenta las necesidades y potencialidades culturales, materiales y espirituales del contexto.

Para enfrentar lo anterior, en las más variadas literaturas y fórums políticos, económicos, sociales y

científicos se trata amplia y frecuentemente el lugar que ocupa el logro de competencias profesionales y

humanas con el desarrollo de una cultura en salud, incluyendo la gerontogeriátrica para el buen progreso

(envejecer saludablemente) y bienestar social (longevidad satisfactoria).


Pero aún en todos los contextos: internacional (Gil Gálvez Carlos:2011) regional, nacional (Clemente:

2010, Verdecia: 2011) y local (García Tamayo: 2012) existen inconformidades con la eficiencia, eficacia,

efectividad y espectatividad con el logro de una formación de los profesionales de la salud, para el

cumplimiento de los objetivos que las diferentes sociedades se han trazado (carta de Ottawa e informe

Lalonde), incluyendo el alcance de un envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria, siendo un

cuestionamiento frecuente la calidad, desde la formación y su extensión asistencial a la comunidad, lo que

demanda que dichos aspectos se aborden desde las ciencias.

Es por lo anterior que en casi todos los países entre los que Cuba se incluye, se producen procesos de

ajustes, modificaciones o intentos de transformaciones de los sistemas formativos para profesionales de la

salud y para la sociedad en sentido general, bajo las más diversas denominaciones, como son:

modernización formativa, formación continuada, gestión de la cultura, revolución educacional,

universalización, perfeccionamiento continuo del Sistema Nacional de Educación y de Salud,

remodelación, reactualización educacional, entre otras.

Sin embargo, siguen siendo las instituciones formadoras de profesionales del nivel superior -entre ellas las

universidades médicas- las responsables de la preservación, desarrollo, difusión, creación (Fuentes. H:

2009), transformación y revolución de la cultura, dentro de las que se incluye la cultura en salud y con ella

la gerontogeriátrica, en lo que median diferentes procesos, entre los que adquieren significación la gestión,

la cual puede desarrollarse durante la formación postgraduada, continua y permanente de los profesionales

en ejercicio en la comunidad donde laboran.

Siendo así, para su desarrollo se demanda asumir un pensamiento donde se tenga en cuenta la ontología,

la epistemología, la lógica, la praxiología y la axiología de la esencia y la condición humanas desde un

Enfoque Holístico Configuracional y Dialéctico (Homero Fuentes: 2009-2011) enfatizando en los aspectos

espirituales, el decoro, la dignidad y en el amor.


Por otro lado, asumiendo al citado autor y sus aportes para una universidad humano cultural (2009) en los

países latinoamericanos y sus regiones, si queremos sobrevivir en este mundo, debemos partir de nuestra

propia cultura, insertándola a la cultura universal. Esto hace necesario sustentar los contenidos de las

ciencias de la salud, como los de la gerontogeriatría que se desarrollan en y desde las universidades

médicas, en una posición humano cultural. Se tenga en cuenta por tanto, la esencia y la existencia

humanas en su vínculo con las necesidades y potencialidades espirituales del contexto, para que la

formación adquiera un carácter socio-cultural, pero esencialmente humano.

En ese sentido, el sistema de salud, desde los inicios de la década del ochenta del pasado siglo ha

intentado desarrollar la atención integral al adulto mayor, en varios subprogramas, cuyo desarrollo tiene

expresión en: la formación postgraduada, la creación de los círculos de abuelos, la creación de la

universidad del adulto mayor, las casas de abuelos y los hogares de ancianos. Sin embargo esto aún es

insuficiente para satisfacer las demandas de la población que envejece aceleradamente con sus patologías

asociadas en relación con la sensibilidad humana y la espiritualidad.

Se ofrecen además: la especialidad en Geriatría y Gerontología y la Maestría en Longevidad Satisfactoria

entre otras, a las que tienen acceso todos los profesionales de la salud graduados. A pesar de dichas

oportunidades, esta formación es insuficiente en el propio ámbito comunitario de actuación; por tanto en la

totalidad del proceso formativo también se hace necesario el desarrollo de la cultura gerontogeriátrica con

sustento humano-espiritual, unida a los procesos de investigación científica y extensionista de la misma,

que en su totalidad, son perfectibles.

Ese proceso de desarrollo cultural debe estar encaminado a fomentar estrategias de gestión más

totalizadoras donde se ofrezcan criterios de medidas y acciones que permitan desencadenar

procedimientos desde una posición humano-cultural y espiritual para ese fin y relacionada con la cultura

específica en salud, desde la formación del profesional de la salud en pleno ejercicio comunitario, para que

trascienda a las intervenciones asistenciales al individuo, la familia y la comunidad.


Por otro lado, asumiendo los estudios realizados por los investigadores referidos, desde la concepción

Holística Configuracional y Dialéctica que asumen desde el 2000, se relacionan también aquí la formación

del profesional de la salud con las categorías de configuraciones, dimensiones, eslabones y estructuras de

relaciones y en consecuencia de lo anterior, se asumen para esta investigación los eslabones didácticos de

diseño, dinámica, resultado y evaluación, vinculados a la didáctica de salud, concretados en la promoción,

prevención, curación y rehabilitación, en relación con las labores socio-comunitarias del profesional de

la salud, identificadas con: la asistencial, la docente, la científico-investigativa y la gerencial. A través

de estas, este profesional ha de tipificar sus intervenciones en el seno de la comunidad.

En paralelo con todo lo anterior es prudente señalar que casi la totalidad del país está inmersa en la III

Revolución Educacional en el contexto de la Universalización (globalización) y Municipalización

(contextualización) de la Educación Superior, donde se forman profesionales de todas las carreras de la

salud (Medicina, Estomatología, Psicología, Enfermería y Tecnología).

Estos profesionales, desde el propio proceso formativo, han de influir en la promoción, prevención,

curación y rehabilitación de la salud, incluyendo la gerontogeriátrica, mediante las intervenciones

asistenciales y han de tener en cuenta los aspectos socio-espirituales. Dichos procederes además de ser

competencias técnicas profesionales son considerados conocimientos, habilidades, valores y valoraciones

que como contenido de su proceso formativo, son categorías pedagógicas en la didáctica específica de

salud, trascendente a todo tipo de formación del profesional de la salud.

Partiendo de lo anterior, en las investigaciones realizadas mediadas por la observación a los procesos

asistenciales de salud en comunidad en relación con la gerontogeriatría, entrevistas a profesionales en

ejercicio con experiencia docente e investigativa, encuestas a la población en el seno comunitario y la

sistematización de experiencias, se muestra que a pesar del perfeccionamiento constante de planes y

currículos, existen insuficiencias en el desempeño del profesional de la salud para el logro de la excelencia

en tales resultados, por lo que se hace necesario influir en los procesos formativos de postgrado para el
desarrollo de la cultura salubrista por todos y para todos, desde una posición humano-cultural que

caracterice lo espiritual.

Las insuficiencias se evidencian a partir del análisis realizado fundamentalmente por los procedimientos

mencionados (ver anexos) para la recolección de los datos en el contexto en que se desarrolla el

investigador, desde donde se han detectado entre otras, las siguientes manifestaciones externas como

diagnóstico fáctico:

• Insuficiente tratamiento espiritual gerontogeriátrico por los profesionales de la salud.

• Escasa comunicación y relación entre el paciente y el profesional en el tratamiento de los problemas de

salud en relación con la gerontogeriatría.

• Limitada solución de los problemas que se presentan en relación con el envejecimiento y la longevidad

en las intervenciones comunitarias del profesional de la salud.

• Limitada presencia de profesionales de la salud adiestrados o especializados en el servicio de la

atención gerontogeriátrica.

Esto se concreta en que el nivel de vida, la calidad de vida, el bienestar social relacionados con un

envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria no sean aun los adecuados y resume en sentido

general que existen Insuficiencias en la atención social gerontogeriátrica en los procesos socio-

asistenciales de salud en comunidad por los profesionales de la salud, lo que limita la satisfacción

espiritual trascendente a los diversos problemas de salud en la atención comunitaria , que constituye

el problema de investigación (ver anexos: encuestas).

Profundizando en el estudio y buscando las causas que pudieran explicar las manifestaciones anteriores

en la revisión de documentos (ver anexos, análisis de documentos), entre los que se encuentran los

planes y programas de estudio - con un enfoque hermenéutico- emerge al siguiente diagnóstico causal:

• Limitaciones teóricas que vinculen los contenidos de la cultura salubrista y la espiritualidad con la

pedagogía de la educación superior, en relación a las intervenciones asistenciales en la comunidad.


• Limitado enfoque didáctico integrador de problemáticas de salud con el desarrollo de esa cultura en la

comunidad por el profesional de la salud.

• Insuficiente concepción de la naturaleza y esencia humanas en las gestiones para el desarrollo de la

cultura salubrista por el profesional de la salud en comunidad.

Todo lo anterior permitió develar un deficiente desarrollo de una cultura socio-asistencial manifestada en la

labor comunitaria de los profesionales de la salud en relación con los aspectos espirituales, que limita su

desempeño; lo que es expresión científica de la contradicción epistémica inicial entre el desarrollo de la

cultura socio-asistencial en los procesos formativos del profesional de la salud y la gestión formativa en el

contexto de intervención socio-comunitaria en salud.

Es así que esta realidad sentida y justificada, reflejada en los problemas de salud que ocurren en los

individuos que envejecen o sobrepasan los sesenta años de edad y que puede depender de las

profesiones de la salud, permitió penetrar y cuestionar la gestión de salud, develándose algunas

insuficiencias en lo formativo en su vínculo con la comunidad y la cultura específica, donde se muestra que

para contribuir a solucionar los problemas de salud y sus demandas no quedan solo en el campo de la

salud, lo que justifica entonces esta investigación, que implica no solo tener en cuenta una didáctica propia,

sino también la pedagogía, lo que permitió enrumbar la indagación, la innovación y la argumentación de

ésta, hacia el campo pedagógico.

Como el desarrollo cultural socio-asistencial de salud en la labor comunitaria desde la esencia y existencia

humanas solo se puede llevar a cabo en un espacio de construcción de significado y sentido que deviene

proceso social de desarrollo cultural mediante la formación, es entonces que del problema develado

emerge un objeto de investigación, identificado con:

El proceso de formación socio-asistencial en comunidad de los profesionales de la salud, lo que

puede desarrollarse en diferente niveles formativos que van desde la formación inicial hasta la formación

continua y permanente que se desarrolla en el postgrado, donde una es en el trabajo comunitario.


El análisis de este objeto ha permitido revelar, como inconsistencia epistémica, los insuficientes referentes

teóricos y metodológicos para relacionar un enfoque didáctico integrador entre la cultura en salud y su

desarrollo, a través de una gestión desde la condición humana, en su esencia y existencia, que

desarrolle en el profesional de la salud, en el pleno ejercicio de la profesión, competencias también

humanas, encaminadas a una correcta intervención socio profesional y espiritual.

Teniendo en cuenta entonces, que el objeto develado necesita una transformación que condicione el

desarrollo de una cultura socio-asistencia en salud, incluyendo la gerontogeriátrica, se trazó el siguiente

objetivo:

Elaboración de una estrategia de gestión formativa socio-asistencial en comunidad para los

profesionales de la salud, sustentada en un modelo de gestión formativa socio-humanista-

asistencial en el ámbito comunitario.

Siendo así y con el sustento de que todos los procesos formativos son gestionables se decide delimitar

como campo: La gestión formativa socio-asistencial en comunidad de los profesionales de la salud.

Es entonces que desde la fundamentación epistemológica y metodológica del objeto y el campo, emana la

necesidad de mostrar la especificidad de gestión para el desarrollo de la cultura en salud en general y la

gerontogeriátrica en lo particular para la formación postgraduada, pero en pleno ejercicio del profesional en

la comunidad donde labore, desde una posición humano-cultural en el proceso de formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud, a partir de considerar la pedagogía de la educación

superior que junto a la pedagogía social desarrolle la prevención, la promoción, la curación y la

rehabilitación en una dinámica que se desarrolla entre todos los implicados en el proceso.

Lo anterior implica una reconsideración teórica del mismo para configurar el sustento epistémico de un

modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario, que

trascienda de los procesos de pertinencia, optimización e impacto en: lo docente, lo asistencial, lo científico
investigativo y lo administrativo y se desarrollen competencias profesionales, pero también humanas, que

se manifiesten en las funciones de dichos profesionales y contribuir a solucionar el problema develado.

Así la hipótesis muestra que si se aplica una estrategia de gestión formativa socio-asistencial en

comunidad para los profesionales de la salud, sustentada en un modelo de gestión formativa socio-

humanista-asistencial en el ámbito comunitario, que desarrolle la contradicción entre el carácter

asistencial y la necesaria impronta humanista en la atención a los problemas de salud en la comunidad,

se podrá contribuir a solucionar las insuficiencias en la atención social.

Las tareas científicas desarrolladas desde la posición holística, compleja, configuracional y dialéctica se

precisan en correspondencia con los distintos eslabones de la investigación (H. Fuentes: 2009):

1. Caracterizar la tendencia histórica en la atención de los problemas de salud en relación a la

gerontogeriatría en comunidades.

2. Fundamentar epistemológicamente el proceso de formación socio-asistencial en comunidad de los

profesionales de la salud.

3. Caracterizar la situación actual en la atención asistencial en las comunidades.

4. Elaborar un modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito

comunitario.

5. Elaborar una estrategia de gestión formativa socio-asistencial en comunidad para los profesionales

de la salud.

6. Valorar la factibilidad de los aportes fundamentales de la investigación a partir de la realización de

talleres de socialización con especialistas y otros procedimientos.

7. Aplicar la estrategia de gestión formativa socio-asistencial en el área América-I del municipio de

Contramaestre.

 Metodología empleada en la investigación.


En consecuencia con los paradigmas investigativos de la contemporaneidad, desde el materialismo

dialéctico, se tiene en cuenta la hermenéutica, la teoría general de sistema, lo humanístico cultural en lo

ontológico, epistemológico y lógico de la concepción Holística Configuracional, Compleja y Dialéctica de

Homero Fuentes- (2000-2010). Desarrollándose desde tales presupuestos procedimientos como: el

histórico-lógico en el abordaje histórico tendencial del objeto y el campo, análisis-síntesis que transita

por todo el proceso, holístico-dialéctico para la modelación teórica, sistémico-estructural-funcional

para la estrategia, y la deducción genética para la integración epistémica.

Métodos científicos para la construcción del saber empírico como son: observación, descripción,

medición, entrevista, encuestas, método hipotético-deductivo, método de la ascensión de lo

abstracto a lo concreto, la sistematización de experiencias, talleres de socialización, encuentros de

valoración y criterios de expertos. A lo largo de toda la investigación está presente el enfoque

hermenéutico-dialéctico.

La significación y aporte teórico está en la abstracción de un nuevo sistema de relaciones para gestionar

el desarrollo del proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, desde lo

humano cultural, que deviene modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el

ámbito comunitario, aplicable a la cultura gerontogeriátrica, como a cualquier otra formación cultural.

La significación y aporte práctico está en la propuesta y aplicación parcial de una estrategia de gestión

sustentada en el modelo y aplicada la gerontogeriatría desde la formación en el ejercicio comunitario, que

deviene estrategia de gestión formativa socio-asistencial en comunidad para los profesionales de la

salud.

La novedad científica, se muestra en la connotación de la gestión para la formación socio-asistencial en

la comunidad, desde lo humano-cultural, encaminado al desarrollo de competencias profesionales y

humanas, para que se influya positivamente en un envejecimiento saludable y una longevidad

satisfactoria, que le confiere el carácter socio-cultural-formativo a la formación del profesional de la salud y


a su gestión en pleno ejercicio profesional en la comunidad, como a cualquier otra cultura relacionada con

la salud.

En ese sentido la novedad radica en que la formación socio-humanista-asistencial de los

profesionales de la salud, se gesta en el trabajo comunitario a través de la práctica asistencial

formativa en la comunidad, desde la profundización de la cultura socio-humanista y la apropiación

de la cultura socio-asistencia en salud, mediado por la sistematización formativa socio-humanista-

asistencial en la propia labor comunitaria de ese profesional.

La estructura del informe se organiza en: introducción, tres capítulos, conclusiones y recomendaciones, los

que se corresponde con los eslabones y las tareas del proceso investigativo desarrollado. Se añaden

algunos anexos en correspondencia y con lo que se sustenta dicho proceso.


CAPITULO-1: CARACTERIZACIÓN EPISTEMOLÓGICA Y PRAXIOLÓGICA DEL PROCESO DE
FORMACIÓN SOCIO-ASISTENCIAL EN COMUNIDAD DEL PROFESIONAL DE LA SALUD Y SU
GESTIÓN EN RELACION A LA GERONTOGERIATRÍA.

Introducción

Se aborda la necesidad de una cultura socio-asistencial en salud, que desarrolle además de competencias

profesionales, competencias humanas, mediadas por las intervenciones en la comunidad donde laboren

los salubristas, para un mejor desempeño y contribuir al envejecimiento saludable y la longevidad

satisfactoria. Por estar esto relacionado al desarrollo social, se parte del estudio histórico para comprender

su esencia y proyección, así como un mejor desarrollo cultural socio-asistencial del profesional de la salud.

Se trata el objeto y el campo en relación a la gerontogeriatría en el ejercicio del profesional de la salud en

comunidad, desde presupuestos teóricos como los de González R. (2006), Otero Haydee (2008),

Hourruitinier P. (2004), Alvares C. (1998), Fuentes H. (2009) y Estrabao A. (2006), entre otros, con un

enfoque hermenéutico (Homero: 2009-2011).

Los sustentos también están en considerar y asumir las competencias más generales del profesional de la

salud (la prevención, la promoción, la curación y la rehabilitación de la salud), que como contenidos del

proceso formativo devienen categorías de la didáctica de la salud, las que se desarrollan en lo asistencial,
lo docente, lo científico investigativo y lo administrativo como componente (Fuentes: 2008) inherente a ese

proceso formativo para que sea pertinente, óptimo, impactante y de existencia (Estrabao: 2006), por ello

constituyen referentes obligados.

1.1- Antecedentes históricos de la gerontogeriatría en su carácter socio-asistencial en la formación


del profesional de la salud

Es prudente significar que el investigador para la caracterización epistémica del objeto y el campo parte de

la cultura gerontogeriátrica desarrollada por la humanidad, que le permite introducirse en aspectos más

generales y esenciales relacionados con la salud, ya que al que envejece (cualquiera sea su edad) y al que

sobrepasa los sesenta años de edad le es inherente cualquier problema de salud.

Es por ello que los presupuestos teóricos actuales permiten la fundamentación del proceso de formación

socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud y su gestión, para mostrar las insuficiencias en

lo asistencial respecto a la atención gerontogeriátrica relacionada con los aspectos espirituales. Lo que

trasciende a cualquier problema de salud, pues se reitera que a los individuos que pasan de los 60 años le

es inherente además cualquier problemática de este orden.

Es entonces que para adentrarse en el campo especifico, mediante un estudio histórico lógico se tuvo en

cuenta un conjunto de criterios a partir de los referentes teóricos y praxiológicos de salud y otros que se

asumen desde el Centro de Estudio de la Educación Superior (CeeS) de la Universidad de Oriente en

Santiago de Cuba (UO-SC) por autores como Homero F. (2002-2011), Clemente: (2010), Verdecia: (2010)

y Pacheco C. (2011) entre otros, quienes han contribuido a desarrollar una pedagogía de la educación

superior, aspectos que constituyen puntos de partida para mostrar indicadores, entre los que se

encuentran:

• Apropiación de la cultura gerontogeriátrica en relación con los problemas de salud en

comunidad.

• Intervenciones asistenciales comunitarias de salud.


• Trabajo comunitario del profesional de la salud.

La historiografía revisada (Ver Anexo-I) permitió periodizar el estudio y develar antecedentes históricos en

el desarrollo socio-asistencial de una cultura en salud que se relaciona con la gerontogeriatría. Es así que

se determinan períodos para develar una tendencia, relacionada con la Revolución Cubana de 1959 sin

despreciar los antecedes, siendo consecuente con el proceso revolucionario desde la última mitad del siglo

XX y los inicios del XXI. Estos períodos son:

I. De 1959-1981: no consideración de los aspectos espirituales en las problemáticas de salud en la

atención gerontogeriátrica en la comunidad.

II. De 1982-1999: reconocimiento de la atención socio-comunitaria de salud, pero aun insuficiente en

los aspectos espirituales.

III. Del 2000 hasta la actualidad: desarrollo cultural relacionado a la atención social, aún insuficiente

en los aspectos espirituales.

Los indicadores asumidos y develados tienen alguna forma de manifestación en dichos períodos,

permitiendo el análisis histórico-lógico para ir valorando el desarrollo socio-asistencial formativo en la labor

comunitaria del profesional de la salud, aspectos que permitieron fundamentar el objeto y el campo, a la

vez que constituyen premisas que condicionaron precisar epistemológicamente a los mismos.

I. De 1959-1981: (no consideración de los aspectos espirituales en las problemáticas de


salud en la atención gerontogeriátrica en la comunidad)

En enero de 1959 Cuba estaba constituida por una población de aproximadamente cinco millones de

habitantes, con una esperanza de vida al nacer entre los 45-50 años de edad, además ocurrió un éxodo de

profesionales que provocó que el Estado tomara un conjunto de medidas en todos los órdenes,

especialmente en el sector educacional, entre ellas las reformas universitarias, donde una fue la formación

masiva y abreviada de médicos para enfrentar mediante diferentes formas interventoras los males legados
de épocas anteriores, que casi no se relacionaban con el envejecimiento poblacional, pues a pesar de

existir personas de más de 60 años esto no se percibía como un problema social y mucho menos de salud.

Eso explica el no reconocimiento para desarrollar una apropiación plena de una cultura gerontogeriátrica,

que condicionara la atención espiritual, a pesar de que en el mundo se viene desarrollando y gestando en

otros contextos.

La referida formación abreviada condicionó que profesionales de la salud en formación participaran

masivamente junto a otros sectores de la sociedad en campañas salubristas de prevención y promoción,

mediadas por las intervenciones asistenciales, pero no destinadas específicamente a los aspectos

espirituales de salud y mucho menos relacionadas con la gerontogeriatría.

Se significa que la pertinencia para con una cultura gerontogeriátrica en el desarrollo socio-asistencial por

el profesional de la salud en su labor comunitaria no era considerada, pues el envejecimiento poblacional

no constituía un problema social y mucho menos de salud; su índice según estudios realizados no

sobrepasaba el 4%, lo que conformaba una población joven con pirámides poblacionales estrechas en sus

cúspides, pero en el mundo se venían dando pasos relacionados a otros contextos, lo que constituye

premisas históricas para el posterior desarrollo en nuestro país.

Las ideas de la prevención y la promoción de la salud gerontogeriátrica en las intervenciones

asistenciales en vínculo con lo educativo habían sido introducidas por Anderson y Cowan (Ver Anexos- I),

pero no necesitaban una generalización ni sistematización porque el envejecimiento poblacional y sus

demandas no se reconocían en Cuba como un problema de salud.

Estos referentes históricos condicionaron que en ese período prácticamente no se gestionara el desarrollo

de la apropiación cultural para la atención gerontogeriátrica en la comunidad, pues al no existir motivos no

era necesario que los procesos se destinaran en consecuencia, pues la prioridad y los intereses eran la

solución de otros males, pero por su fundamental visión biologisista eran insuficientes en la atención a los

aspectos espirituales.
II. De 1982-1999: (reconocimientos de la atención socio- comunitaria de salud sin énfasis en
los aspectos espirituales)

En la década de los ochenta muchos países comenzaron a percibir que sus poblaciones estaban

envejeciendo inevitable y aceleradamente, en especial los llamados del primer mundo, lo cual constituyó

una preocupación de sus gobiernos. Cuba a pesar de no incluirse en este grupo, ha tenido múltiples logros

sociales en la esfera de la salud que condicionaron que la expectativa de vida al nacer fuera elevándose,

disminuyeran las enfermedades prevenibles e infectocontagiosas que cobraban numerosas vidas en

edades tempranas y disminuyera el índice de natalidad entre otras, logros que aún sin hacer énfasis en los

aspectos de la sensibilidad y la espiritualidad humanas, fueron condicionando que la población mayor de

sesenta años aumentara y con esto el envejecimiento poblacional.

Por razones y motivos como los anteriores, muchos países en la asamblea especial sobre envejecimiento

en las Naciones Unidas (celebrada en Viena: 1982) donde Cuba participó, proponen y aprueban un plan de

acción, evaluado posteriormente y que rige “normas” para la atención a la población geriátrica (ver anexos),

reconociéndose ya una necesaria atención gerontogeriátrica pero con enfoque fundamentalmente

biologisista, donde la sensibilidad, la espiritualidad y el amor poco se tenían en cuenta.

Es así que el proceso para el desarrollo en la apropiación cultural de la gerontogeriatría y su gestión

formativa en Cuba, inicia a partir de su participación en Viena. Entonces se comienzan a crear salas y

servicios de geriatría en varios territorios y hospitales del país (ejemplo en el Hospital “Ambrosio Grillo” de

Santiago de Cuba), previos cursos gestionados con estos fines en la ciudad de la Habana.

Alrededor del año 1987 se gradúan los primeros especialistas en la capital, trasladándose esta formación a

otros territorios, entre ellos, Santiago de Cuba de forma institucionalizada a finales de la década de 1990.

Se inicia además la introducción de temas de gerontogeriatría con la creación en Cuba del Médico de

Familia en la década del ochenta, pero de forma muy aislada. Luego se incrementan en los programas de

la especialización de Medicina General Integral (MGI) que también comienza en el mismo período.
Se inicia así el desarrollo de los conceptos de prevención, promoción, curación y rehabilitación como

competencias a desarrollar en los profesionales de la salud durante sus procesos formativos. Para cumplir

con éstas se comienzan a desarrollar intervenciones asistenciales en la comunidad en muchos aspectos de

la salud, pero con escasa pertinencia con el envejecimiento poblacional y mucho menos en relación a sus

cuestiones espirituales.

Como colofón, surge en el periodo, el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor, así como la llamada

Universidad del Adulto Mayor. (Clemente: 2007-2010, García Tamayo: 2007-2012) pero con algunas

limitantes teóricas, praxiológicas, metodológicas, epistemológicas, lógicas y axiológicas que entorpecían la

apropiación adecuada de la cultura en salud gerontogeriátrica en la labor socio-comunitaria en su conjunto.

También a finales de la década del 90 se crean diferentes organizaciones y filiales en Geriatría y

Gerontología, incluyendo el desarrollo de eventos científicos territoriales, nacionales e internacionales, pero

con poca generalización y sistematización, además de una limitada proyección formativa comunitaria.

Una de las primeras medidas relevantes que se aplicó fue comenzar la formación de especialistas en

Gerontología y Geriatría en 1985. Accionar que no fue suficiente para enfrentar la problemática, pero

constituyó un privilegio cubano sobre todo para encaminar la formación socio-asistencial en la labor

comunitaria en sus aspectos espirituales.

Una decisión sabia y necesaria para enfrentar ese reto fue la fundación de la Sociedad Cubana de

Geriatría y Gerontología en 1987, que constituyó un punto de partida para gestionar el postgrado y la

investigación en múltiples ámbitos relacionados con la gerontogeriatría y favorecer su visibilidad en varias

regiones del mundo, especialmente en América. Su contribución en la creación y acreditación de la

docencia en once servicios de geriatría en el país también merece destacarse, pero centrada en una

formación que si bien contribuyó al desarrollo de esa cultura estaba algo distanciada de la atención

formativa en la comunidad y de la esencia y la condición humanas como es asumida por este investigador,

desde los presupuestos teóricos de Fuentes (2009).


Ese reconocimiento de la necesidad en la atención gerontogeriátrica y el desarrollo de la cultura pertinente

a esa atención, es condicionado a nivel mundial, nacional y local por el inminente envejecimiento

poblacional que comienza a demandar un proceso saludable y una longevidad satisfactoria. En Cuba

además ocurren otros acontecimientos socio-salubristas relacionados, como la instauración de los círculos

de abuelos, las casas de abuelos, la creación de los grupos municipales para la atención al individuo de la

tercera edad, entre otros que fueron trazando pautas para la atención espiritual al gerónte en la comunidad.

Esas instituciones eran atendidas por médicos generales, trabajadores sociales, psicólogos entre otros,

que a pesar de estar estimulados en la atención al paciente geriátrico, el envejecimiento como proceso

que comienza mucho antes de los 60 años de edad era poco atendido como un proceso que mientras más

o menos saludable sea, así será más o menos satisfactoria la longevidad, como dijera Martí: ..."Cuando no

se ha cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien se puede temer que la ancianidad sea

desolada y triste"...

Por otro lado en el periodo, se comienza la formación del Médico General Básico (MGB), iniciándose

gestiones formativas en relación con los contenidos de la cultura gerontogeriátrica, profundizándose en las

competencias generales de todos los profesionales de la salud, identificadas con la prevención,

promoción, curación y rehabilitación de salud en los componentes socio-laborales docentes,

asistenciales, científicos investigativos, gerenciales y extensionistas, pero todavía la atención a lo

espiritual, a la dignidad, a la bondad, a la honradez y al decoro era insuficiente.

Una cuestión importante a señalar es que en este periodo, la década del noventa constituyó una etapa de

crisis en todas las esferas del país, cuyos avatares muchos han sufrido en todos los sentidos, por un lado

se desmotivó la formación de profesionales en todos los niveles y esferas, incluyendo la formación

gerontogeriátrica, se deterioran las intervenciones asistenciales de los profesionales de la salud para con la

sociedad, la condición humana en su totalidad se ve afectada, se deterioran los valores, se desestimula en

sentido general la apropiación de la cultura en la sociedad y aunque es la década en que la Universidad del
Adulto Mayor tiene un empuje (Clemente: 2007, 2010 y García Tamayo: 2012) y se crean algunas salas y

servicios de gerontogeriatría como la del Hospital en Contramaestre, merma además la atención espiritual

y la sensibilidad humana.

No se puede dejar de mencionar la II Revolución Educacional que en esa época fue sentando las bases

estructurales para ocuparse en la actualidad de un mejor desarrollo cultural en salud gerontogeriátrica en la

labor comunitaria que desarrollan estos profesionales en su práctica asistencial, como un medio de

formación en ejercicio de la profesión.

Otra cuestión a la que no se le puede negar su influencia es la revolución científico-técnica en este periodo,

que comienza a tener auge en nuestro país, fundamentalmente con la aparición y desarrollo de la época

digital y los programas lógicos educativos, así como el desarrollo de las TICs (Tecnología de la Informática

y de las Comunicaciones), lo que también se convierten en premisas indispensables para la posterior

sistematización y generalización de la cultura en salud gerontogeriátrica con un carácter más totalizador en

las intervenciones asistenciales, destinadas a la prevención, promoción, curación y rehabilitación de la

salud. Estos avances tecnológicos condicionaron por otro lado una tendencia a la deshumanización en

salud.

III. Del 2000 hasta la actualidad: (desarrollo cultural en relación a la atención social, aún
insuficiente en los aspectos espirituales)

A partir del 2000 ocurre en Cuba la III Revolución Educacional, esta vez focalizada a la educación superior,

materializada en salud pública primero con el programa Revolución en la APS destinado a una

remodelación de los policlínicos comunitarios en policlínicas generales integrales con nuevas atenciones,

incluyendo las urgencias médicas, los estudios endoscópicos, las salas de fisioterapias entre otros.

Se precisó gestionar entonces un conjunto de cursos y diplomados para enfrentar este proceso, lo que

condicionó el diseño y la oferta de maestrías de amplio acceso para la Atención Primaria de Salud (APS),

entre la que se encontraba la de Longevidad Satisfactoria, Urgencia Médicas, Atención Integral a la


Mujer y al Niño, Atención Estomatológica, entre otras; en las cuales este investigador se ve inmerso,

constatando que le faltaban sustentos teóricos y praxiológicos que vincularan la formación al pleno ejercicio

profesional en la asistencia comunitaria, así como su relación con los aspectos espirituales, el decoro, la

dignidad y la sensibilidad humana.

Posteriormente se desarrolla la Universalización y Municipalización que se concreta en el contexto de la

salud pública con las creaciones de las Sedes Universitarias Municipales (SUM) en el 2003, luego en el

2004 con la fundación del Proyecto Policlínico Universitario (PPU), en las cuales este investigador fue

partícipe. Esto condicionó, la formación de profesionales de la salud de manera extensiva en contextos

diferentes hasta los que en ese momento se venían efectuando y por tanto en condiciones históricas-

sociales y culturales concretas y diferentes, lo que trajo consigo transformaciones profundas en los

programas y los planes de estudios, con las creaciones de los llamados “nuevos modelos pedagógicos”

que adolecen de una concreción didáctica propia que vincule la formación del profesional con las

intervenciones asistenciales en la comunidad y la atención a la esencia y condición humanas.

El estudio histórico lógico devela a manera de resumen una tendencia que transcita de una etapa de no

consideración de los problemas humanistas y sociales en el estudio y la atención espiritual

gerontogeriátrica, a una en la cual aunque se reconoce la necesidad aún es insuficiente y poco

contextualizada a la formación en el propio ejercicio comunitario del profesional de la salud. Esto

permite transitar hacia nuevos estadíos en la gestión formativa del profesional de la salud, sustentados en

la esencia y la existencia del humano.

1.2- Caracterización epistemológica y praxiológica del proceso de formación socio-asistencial en


comunidad del profesional de la salud y su gestión, relacionado con a la atención gerontogeriátrica

Se tienen como sustentos epistemológicos, lógicos, praxiológicos y axiológicos a los resultados

investigativos de maestrías y doctorados por más de 20 años de experiencia del CeeS-UO/SC, en relación

con la pedagogía de la educación superior. Así se tienen como referentes fundamentales, investigaciones
de los doctores Homero Fuentes (2000-2009), Eneida Catalina Matos Hernández (2005-2008), Jorge

Montoya (2006-2009), Silvia Cruz (2004-2007), Clara Suárez (2004-2007), Yarihtza Tardo (2008), Lorna

Cruz (2008), A. Estrabao (2007), Clemente (2010), Verdecia (2011), entre otros.

Además, se apoya en la propia cultura en salud (gerontogeriátrica), en la didáctica de salud y en teoría y

praxis de la llamada intervención asistencial en salud, para la promoción y prevención de la misma en la

comunidad.

Siendo así, se aborda un proceso formativo como totalidad y sus procesos como partes, desde el

paradigma sistémico, con una mirada en ocasiones sistémico estructural funcional y en otra holístico-

configuracional. Ambos acercamientos, como dos teorías de un mismo paradigma según plantean autores

como Cruz, Fuentes y Montoya (2006), nos permitirán comprender con un enfoque hermenéutico (Fuentes:

2009-2011) el objeto, sin ser ecléctico. Estos presupuestos posibilitaron transitar por juicios, razonamientos

y conceptos que permitieron la comprensión, la explicación, la interpretación y la generalización, para

sistematizar experiencias.

 La formación destinada al desarrollo cultural socio-asistencial en comunidad del profesional


de la salud como un proceso social, en relación a la gerontogeriatría

Al considerar el desarrollo cultural formativo en comunidad por el profesional de la salud como un proceso

social que ha de desarrollarse desde las instituciones formadoras del nivel superior y su extensión a la

comunidad mediante intervenciones asistenciales de salud que promuevan, prevengan, curen y rehabiliten,

hay que considerar y asumir que es un proceso que también ha de preservar, desarrollar, difundir (Fuentes

H: 2008), crear, transformar y revolucionar la cultura universal, nacional y regional, consecuente con una

salud.

Es así que considerando la concepción martiana de que “...Educar es preparar al hombre para la vida...”, y

asumir a Martí, como un defensor de la divulgación de los temas relacionados con la salud, y que

concientizó claramente que tanto el conocimiento individual como colectivo en temas de salud, son de
necesidad vital para el hombre y los pueblos, cuando señaló:“…deberían darse cátedras de salud,

consejos de higiene, consejo prácticos, enseñanza clara y sencilla del cuerpo humano y su naturaleza, sus

elementos, sus funciones, los modos de ajustar aquellas a éstas, y ceñir éstas a aquellas, y encontrar las

fuerzas y dirigirlas bien, para que no haya después de repararlas…” (O.C.t-8 p: 298-29), entonces su

influencia se hace más necesaria y evidente en la medida en que las sociedades tienen un mayor

envejecimiento y desarrollo, pero la pertinencia, la optimización y el impacto con que dicho proceso se

constituya como preservador, desarrollador, difusor, creador, transformador y revolucionador de la salud en

su carácter cultural socio-asistencial en comunidad, determina tener en cuenta la espiritualidad como

condición de la naturaleza humana. Esto al decir de Fuentes H. (2009) no se logra de manera espontánea

ni depende sólo de criterios subjetivos y mucho menos de improvisaciones; se necesita un accionar

indagativo que permita su desarrollo desde la ciencia.

El desarrollo actual e incluso perspectivo de una sociedad que envejece y padece en su espiritualidad, de

una buena calidad de vida o de áreas de servicios para la atención en la comunidad, genera una necesidad

social porque es un problema social. Estos problemas en gran medida encuentran solución mediante la

labor comunitaria de los profesionales de la salud, los cuales deben estar preparados integralmente con

competencias profesionales pero también humanas para acometer dicha solución, lo que aún puede ser

perfectible en los procesos asistenciales formativos de tales profesionales en su labor comunitaria.

El vínculo entre la formación en salud por los profesionales de la salud y la labor socio-comunitaria a través

de las intervenciones asistenciales de salud, ha de ser permanente en tanto es consustancial a los

procesos que en el seno de dicha formación continuada han de desarrollarse, los que a su vez repercuten

en los procesos sociales. Sin embargo esto puede perfeccionarse en la atención a la espiritualidad, al

decoro, a la dignidad y a la sensibilidad en relación a la cultura gerontogeriátrica, porque a pesar de estar

bien definidos los motivos, el interés no es suficiente y la necesidad no se hace consciente en una gran
mayoría, por lo que las gestiones encaminadas al desarrollo de esos procesos en el ámbito socio-

comunitario para con esa cultura demanda renovados ajustes.

Lo anterior se apoya en los planteamientos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y

Organización Mundial de la Salud (OMS) fundamentalmente en 49.o consejo directivo, 61.a sesión del

comité regional, Washington, D.C., EAU, del 28 de septiembre al 2 de octubre del 2009, donde se deja

claro un plan de acción sobre la salud de las personas ..., incluido el envejecimiento activo y saludable (ver

anexo) y en el informe final de la Conferencia Regional sobre Políticas y Estrategias para la

Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe, celebrada en La Habana-1996, lo

que aun tiene dificultades para su desarrollo en la atención de la espiritualidad, la dignidad y la sensibilidad

humana, cuando se plantea “...las instituciones de educación superior deben producir, por propia iniciativa,

las necesarias transformaciones para convertirse en los referentes de los cambios que las sociedades

reclaman y que deben gestarse en el consenso de sus propias comunidades, respondiendo a la urgencia y

magnitud de sus desafíos”.

Lo anterior implica una necesaria interacción permanente del desarrollo cultural socio-asistencial-formativo

del profesional de la salud con la comunidad mediado por su labor en ejercicio donde, con una conducta

preñada de sensibilidad espiritual y amor, proporcione una respuesta a las demandas del individuo, la

familia y la comunidad (envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria), respetando sus

ideologías, creencias, costumbres, valores y principios. Esta respuesta determina el grado de pertinencia

que ha de alcanzar dicho proceso y debe ser incrementado permanentemente, teniendo en cuenta el

vínculo universidad-comunidad, lo que demanda, por la problemática social develada una prioritaria

atención que es perfectible si se logra tener en cuenta también la apropiación de la cultura salubrista en las

intervenciones asistenciales y espirituales para la salud en la propia comunidad.

Es desde lo anterior que las acciones de gestión que se realicen para el desarrollo cultural socio-

asistencial por el profesional salubrista en su labor comunitaria, carecen por un lado de un verdadero
sentido si no son anticipadoras de los escenarios futuros de actuación y por otro si no manifiestan su

intención de modificar la realidad vigente en relación a la esencia y existencia del humano, cuestiones aún

perfectibles, como se constatará posteriormente.

 Consideraciones sobre el desarrollo en la formación socio-asistencial en comunidad de la


cultura en salud por el profesional salubrista

Asumiendo desde los postulados de Homero Fuentes (2009), la formación socio-asistencial en comunidad

de la cultura en salud por el profesional salubrista como proceso de la universidad médica, esta ha de

desempeñar el papel de ser la fuente principal de preservación, desarrollo, difusión, creación,

transformación y revolución de esa cultura, mediado y desarrollado además en la dinámica de los procesos

que lo constituyen en la labor comunitaria de ese profesional.

Siendo así, se considera la formación socio-asistencial por el profesional de la salud en la comunidad como

un proceso cultural y a sus procesos por su propia naturaleza social, como procesos conscientes que se

desarrollan en la relación que se establece entre la conciencia social y la conciencia individual, como

expresión de una intencionalidad formativa en consecuencia.

Es entonces que el desarrollo cultural socio-asistencial en salud en y por el profesional de la salud en su

labor asistencial comunitaria visto como proceso, se comprende de manera esencial como un todo

integrado por otros procesos, los que en sus relaciones revelan las cualidades de dicho proceso y su

concreción en un determinado contexto histórico social, destacando su carácter histórico cultural,

haciendo que la formación adquiera un carácter propio y singular en el propio ejercicio comunitario del

profesional de la salud. Cada uno de estos procesos como parte del todo, adquiere significación en el

contexto según las condiciones históricas concretas donde se desarrolle, las cuales a su vez se expresan a

través de procesos pertinentes, óptimos e impactantes.

Es decir, las propiedades y cualidades del todo están dadas por las relaciones entre los procesos que se

dan en el todo; lo mismo ocurrirá para cada proceso en el que las regularidades entre sus componentes o
configuraciones determinen las propiedades de cada uno, como demuestran los estudios correspondientes

a la educación superior efectuados por el CeeS/UO/SC. Estas cuestiones pueden recibir mayor atención de

los implicados actuales en el proceso destinado al desarrollo socio-asistencial de la cultura salubrista en

general y la gerontogeriátrica en particular, en la labor comunitaria.

Desde los referentes teóricos y epistemológicos asumidos, se considera que en la tríada: preservación-

desarrollo-difusión de la cultura socio-asistencial de salud en comunidad incluyendo la gerontogeriátrica,

tanto la preservación como el desarrollo, son sólo posibles a través de su difusión, lo que permite asumir

que es precisamente, la difusión de esa cultura, uno de los componentes más dinámicos y síntesis de los

dos primeros, mediante la cual los profesionales de la salud pueden contribuir a la apropiación de dicha

cultura en comunidad a través de las intervenciones asistenciales.

Es entonces que el proceso para el desarrollo cultural formativo socio-asistencial en comunidad en los

profesionales de la salud como totalidad, ha de manifestarse externamente a través de su función, que es

desarrollar conocimientos, habilidades, valores y valoraciones para formar competencias profesionales y

también humanas, que permitan actuar y contribuir en los logros que se demandan; el envejecimiento

saludable y una longevidad satisfactoria, los cuales están determinados por la relación entre categorías

presentes en el objeto.

Lo anterior parte de asumir la definición de función de H. Fuentes (1997) como la manifestación

generalizada que se da en el desarrollo de un proceso interpretado como un todo, dirigido a un fin

determinado que cumple condiciones establecidas y depende de la estructura interna del proceso. Las

funciones de cada proceso dependerán de su naturaleza y de su estructura más interna y que en esta

investigación se relacionan con la prevención, promoción, curación y rehabilitación de la salud, a la

vez que son las competencias esenciales de todo profesional de la salud.

Así también se puede hablar de un proceso formativo para el desarrollo cultural socio-asistencial en

comunidad de los profesionales de la salud que como un todo, ha de estar conformado por un número de
componentes que a su vez son procesos (gestión, Investigación, extensión, docente, académico,

asistencial, gerencial,) dependientes de categorías funcionales denominadas como tales, pues las

funciones propias de cada componente del sistema dependerán de los valores que éstas tomen y de cómo

se relacionen, constituyendo las funciones socio-laborales que aún pueden perfeccionarse en el ejercicio

de la profesión en la comunidad.

Por otro lado, si se tiene en cuenta que esto ha de desarrollarse a través de lo docente, lo asistencial, lo

investigativo y lo gerencial, se puede asumir y colegir con Homero Fuentes (2009) que son éstas las

categorías funcionales presentes en el todo, visto desde lo sistémico-estructural-funcional sin despreciar el

vínculo con lo holístico configuracional, donde la prevención, promoción, curación y rehabilitación son

categorías que además de ser competencias de todo profesional de la salud, son configuraciones que

develan conocimientos, habilidades, valores y valoraciones profesionales y humanas a la vez que son

contenidos de la didáctica específica de salud, todavía no bien definidas.

Además desde la concepción holística compleja configuracional y dialéctica asumida, todos estos procesos

para el desarrollo del proceso formativo socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud como un

todo, pueden darse en un mismo espacio-tiempo en el ejercicio profesional comunitario, dialécticamente

interrelacionados y constituir categorías que se identifiquen con configuraciones, dimensiones, eslabones y

estructura de relaciones.

Lo anterior también hace que la gestión para con el desarrollo de una cultura en salud en un proceso

formativo socio-asistencial desde el ejercicio comunitario, se asuma como una totalidad, donde se

interrelacionen dialécticamente todos los procesos en lo docente, lo asistencial, lo gerencial y lo

investigativo para que pueda ser pertinente, óptima e impactante mediante la prevención, promoción,

curación y rehabilitación, pero tomando las potencialidades y necesidades del contexto, desde una cultura

que tenga en cuenta la esencia y la condición humana, para que pueda ser eficiente, eficaz, efectivo y de
calidad. Sin embargo esto puede tenerse más en cuenta en la formación del profesional de la salud en

pleno ejercicio comunitario.

La posición desde la esencia y la condición humana, por tanto humano cultural y socio-cultural (Fuentes H.

2009) también está en la necesidad de que los implicados tengan un alto compromiso social, profesional y

humano relacionado con la espiritualidad, la sensibilidad, el decoro y la dignidad. Este compromiso puede

perfeccionarse en relación al envejecimiento saludable y la longevidad satisfactoria, pero con flexibilidad

(que también es perfectible, como se verá en capítulos posteriores) para que el trabajo del profesional de la

salud pueda trascender y hacerlo todo con un infinito amor, en cuya formación aún se puede influir.

Estos profesionales han de ser capaces y poseer una consecuente conciencia ética, y una gran

sensibilidad espiritual, respecto a la dignidad humana, empatía, asertividad, respeto a las creencias y a las

ideologías; luego, su objetivo es la formación y superación humana y profesional en salud y su contenido la

cultura en salud de la humanidad que incluye: la ciencia, la tecnología y el arte. Con lo anterior se estaría a

tono con los sueños de José Martí cuando quería que la ley fundamental de todos los cubanos fuera el

respeto a dignidad plena del hombre.

Otra cuestión que determina esa posición es tener en cuenta en el propio proceso formativo comunitario,

que los implicados en él y del propio contenido tiene en su centro al hombre donde tanto el sujeto que

estudia y se forma, como el objeto que se estudia para transformarse, son por naturaleza biológicos,

ecológicos, sociales y espirituales. Esto puede priorizarse más para el desarrollo socio-asistencial del

profesional de la salud en plena formación comunitaria.

Así los problemas de salud en una sociedad que envejece y sus demandas, más las influencias externas

para satisfacerlas como expresión de las necesidades de la sociedad, han de tener su incidencia en

diferentes aspectos del proceso de formación como son la formulación de los objetivos; la estructuración, la

composición y la concepción del proceso; el desarrollo de las investigaciones y obtención de resultados


científicos y de innovación tecnológica, así como la extensión a la comunidad, lo cual todavía se puede

perfeccionar.

Los procesos vistos, también se asumen estrechamente relacionados y necesariamente determinados por

el desarrollo socio-cultural y asistencial para el profesional de la salud con una posición más holística; por

tanto al decir de Fuentes. H (2010)…“un proceso de formación motivado, que desarrolle la comprensión,

la explicación, la interpretación desde la observación, así como la intencionalidad formativa, la

sistematización y la generalización de la cultura”…, lo cual también adquiere validación a través de la

formación en la comunidad donde se labora.

 Intervenciones asistenciales para la salud, como sustento teórico y praxiológico para la


caracterización epistémica del objeto y el campo

Considerando que en la formación socio-asistencial del profesional de la salud en la comunidad, ha de

tenerse en cuenta el vínculo entre la formación y las intervenciones asistenciales que se desarrollen para la

prevención, promoción, curación y rehabilitación de la salud en la comunidad donde laboren con tales

competencias y funciones, se asumen los referentes teóricos y praxiológicos de tales intervenciones, para

permitir una mejor caracterización del objeto y del campo.

Es así que con ese sustento, se hace un acercamiento más esencial para proponer soluciones que

permitan contribuir al mejor desarrollo socio-asistencial en salud gerontogeriátrica para solventar las

demandas del envejecimiento poblacional.

Conviene partir de develar que en las investigaciones realizadas por ejemplo, por, Rudolf Virchow, en

Alemania, al investigar una epidemia en los distritos industriales de Silesia, tan temprano como en 1847 ya

enunciara que “…El remedio que recomiendo es el de la prosperidad, educación y libertad, los

cuales sólo se pueden desarrollar sobre las bases de una democracia completa y sin

restricciones…”. Resulta este, entonces, un enunciado válido para sustentar el desarrollo socio-cultural

formativo en la asistencia comunitaria de la salud, que tenga en cuenta el decoro y la dignidad humana.
Por otro lado, en correspondencia con otros investigadores, se considera que el concepto original de

promoción de la salud se usa por primera vez en 1945 por el médico historiador Henry E. Sigerist, cuando

definió las cuatro grandes tareas de la medicina como: 1) la promoción de la salud; 2) la prevención de la

enfermedad; 3) el restablecimiento del enfermo (curación); y 4) la rehabilitación, reclamando además los

esfuerzos coordinados …entre la educación y los médicos con ese fin, cuestiones válidas que permiten

asumir la formación en salud en su carácter socio-asistencial comunitario con las competencias básicas de

todo profesional de la salud, que aún no quedan lo suficientemente claras en la teoría para permitir

desarrollar una didáctica en pleno ejercicio comunitario de ese profesional.

Desde otro presupuesto como es el informe Lalonde se asume que aún en la actualidad “…Las vastas

sumas de dinero que se han estado gastando tratando las enfermedades han podido gastarse mejor

previniéndolas...”. Así dicho informe establece algunas estrategias, entre las que se encuentra la de

promoción de salud que se dirigía al cambio de los estilos de vida, donde dentro de sus acciones

propuestas incluían programas educacionales dirigidos tanto a las personas como a las organizaciones y a

la generación de recursos adicionales, lo que a pesar de estarse haciendo en el contexto estudiado, puede

ser perfectible en la propia labor comunitaria del profesional de la salud que también es formativa,

enfatizando en los aspectos espirituales.

Otro presupuesto teórico que se tiene en cuenta es lo planteado en la primera Conferencia Internacional

sobre la Promoción de la Salud celebrada en Ottawa el día 21 de noviembre de 1986 donde se emite una

carta dirigida a la consecución del objetivo "Salud para Todos en el año 2000." En esta carta se toman

como punto de partida los progresos alcanzados como consecuencia de la Declaración de Alma Ata sobre

la atención primaria, el documento "Los Objetivos de la Salud para Todos" de la OMS, y el debate sobre

la acción intersectorial para la salud, sostenido recientemente en la Asamblea Mundial de la Salud.

Sin embargo, ninguno de los presupuestos anteriores deja clara una concepción teórica ni metodológica

concreta con carácter socio-asistencial desde la esencia y existencia humana, que encamine la praxis
formativa en comunidad que se requiere para lograr dichos objetivos, lo que ha acarreado que pasados

más de diez años, aún dista mucho su logro.

El amplio concepto de la promoción de la salud de la Carta de Ottawa (ver anexos) es consistente con el

concepto epidemiológico de las intervenciones asistenciales que hoy han de desarrollarse al considerar

todos los factores causales, tanto los generales como los específicos, pero el investigador considera que

puede profundizarse más en la esencia y la existencia humana al no ver develada una atención espiritual.

Ello conduce a reorientar las estrategias para que sean más efectivas en la labor comunitaria asistencial de

los profesionales de la salud.

Por otro lado se puede considerar que en los referente anteriores, si bien queda claro un reconocimiento

multifactorial, no se propone un modelo que permita desarrollar procedimientos para la apropiación de la

cultura socio-asistencial en salud en pleno ejercicio profesional en la comunidad y cuando se ha intentado,

se sustenta en teorías pedagógicas descontextualizadas donde no se tiene en cuenta lo suficiente, la

existencia y la esencia del humano.

Así las intervenciones asistenciales se consideran básicas en la promoción, prevención, curación y

rehabilitación de salud en la comunidad. Se aplican desde que el hombre se agrupó y se preocupaba por

obtener experiencias sistematizadas de conceptos que luego serían transmitidos y aplicados de generación

en generación en las propias comunidades y que le servirían para subsistir.

Es entonces que con el objetivo de acometer el proceso formativo en pleno ejercicio profesional en

comunidad, resulta necesario que el profesional de la salud se apropie de conocimientos fundamentales

acerca de la salud y de la enfermedad, domine y aproveche en el trabajo asistencial diario las técnicas

pedagógicas y didácticas adecuadas para facilitar el aprendizaje en la labor comunitaria en materia de

salud. Lo que no quiere decir que se apropie de una didáctica de otros niveles educacionales (como está

ocurriendo) más formales, sino que tenga en cuenta la necesidad de una didáctica propia con enfoque más

genuino donde se asuma una sensibilidad humana en su labor asistencial-formativa.


 Gestión para la formación destinada al desarrollo cultural socio-asistencial del profesional de la
salud en la comunidad

Teniendo en cuenta todo lo anterior se asume que la formación destinada al desarrollo cultural socio-

asistencial en salud en el profesional de la salud en su ejercicio en comunidad requiere ser gestionada en

todos sus procesos y en toda su extensión, asumiendo además la gestión con un carácter holístico

(Estrabao A.: 2006- y Fuentes H.: 2009).

Se parte entonces de que los modelos históricos de gestión que se han manejado en la educación

superior, definidos dialécticamente en términos de gestión para la eficiencia económica, gestión para la

eficacia pedagógica, gestión para la efectividad política y gestión para la pertinencia e impacto de la cultura

en la sociedad, son consecuencia del paradigma heurístico y praxiológico de la gestión de la educación

superior, resultante de un esfuerzo superador y a la vez superable de síntesis teórica de la experiencia

latinoamericana de la gestión educativa en el ámbito nacional e internacional (Estrabao A.: 2006). Esto

puede ser reconsiderado y perfectible en la formación socio-asistencial del profesional de la salud en

comunidad.

En ese sentido, en la literatura revisada no se han encontrado referentes teóricos ni praxiológicos que se

focalicen a la gestión para que desarrollen específicamente la cultura socio-asistencial referente a la

esencia y existencia humana en la dinámica formativa en comunidad del profesional de la salud y a

pesar de estar bien definido que la didáctica como proceso demanda ser gestionada en su totalidad y en

sus partes, esto trae discusiones, por lo que se requiere un acercamiento a los fundamentos epistémicos

destinados a este tipo de gestión.

Así se asume desde los resultados investigativos del CeeS “Manuel F Gran”, que todo proceso formativo,

visto desde la didáctica general para la educación superior está configurado en los eslabones de diseño,

dinámica, resultados y evaluación, y es prudente considerar que cada uno de estos eslabones requiere

ser gestionado también en el propio ejercicio comunitario del profesional de la salud.


En este sentido se aborda la gestión destinada al desarrollo de la formación socio-asistencial de salud con

sustento en la espiritualidad y sensibilidad humana por los profesionales de la salud en su labor

comunitaria, a partir de asumir dicha formación como un sistema de procesos de carácter consciente, de

naturaleza holística, compleja, configuracional y dialéctica, que tiene que ser visto de forma

multidimensional, con un enfoque transdisciplinario, interdisciplinario, intradisciplinario, que permita explicar

las influencias económicas, políticas, ideológicas, espirituales, culturales y religiosas del individuo, la

familia, la comunidad y de la sociedad en general, en la gestión de dicho proceso.

Asimismo se partirá como hasta ahora de asumir las funciones fundamentales de dicho proceso formativo y

su gestión en vínculo con la prevención, promoción, curación y rehabilitación de la salud.

Por otro lado las estrategias de gestión a partir de la integración de los procesos destinados al desarrollo

de una cultura socio-asistencial en salud, asumiendo desde H. Fuentes (1998-2009) se han de valorar

según los procesos de pertinencia, impacto y optimización de su gestión para satisfacer las necesidades de

salud de una sociedad que inevitablemente envejece y padece, con lo que se da respuesta a las

expectativas de la sociedad de envejecer saludablemente y disfrutar de una longevidad satisfactoria.

Se observa además que el término gestión aparece en la literatura especializada a partir de la década del

noventa del pasado siglo, primero en el mundo empresarial y adaptado al mundo universitario,

encontrándose detractores y defensores de este concepto.

Desde la perspectiva organizacional, el término gestión en el desarrollo formativo socio-asistencial en

comunidad para los profesionales de la salud se asume como el conjunto de acciones integradas para

lograr el objetivo de formar personal con competencias profesionales y humanas para que influyan en el

logro de sus demandas a cierto plazo. Es desde aquí que gestionar el proceso como totalidad es

gestionarlo también en las partes que lo constituyen.

En recientes investigaciones para la caracterización de la dirección de instituciones de educación superior

en el CeeS/UO/SC se ha utilizado el Modelo Holístico Configuracional, el cual parte del reconocimiento del
carácter humano-cultural y por tanto consciente y ético de dicho proceso que se desarrolla en la

universidad a través de las relaciones de carácter social que se establecen entre sus participantes, con el

propósito de preservar, desarrollar, difundir, crear, transformar y revolucionar la cultura acumulada por la

humanidad, dando respuesta con ello a las demandas sociales (Fuentes H: 1998-2009). Es importante

tener en cuenta lo anterior en la formación del profesional de la salud en su trascendencia comunitaria, con

lo cual el proceso destinado para el desarrollo socio-asistencial-formativo en salud que se desarrolle en la

labor comunitaria, requerirá ser más atendido en su totalidad.

“Esto - al decir de Fuentes “… posee una profunda significación no sólo en el plano teórico, sino en el

práctico, ya que en las relaciones establecidas entre las configuraciones en los diferentes procesos,

pueden sustentarse estrategias encaminadas al perfeccionamiento de la gestión…”. (H. Fuentes.: 2011).

Lo anterior justifica la reconsideración constante de la teoría y la praxis, ajustados a las realidades

cambiantes de la organización y su entorno (Estrabao: 2006) teniendo en cuenta lo humano cultural

(Fuentes H.: 2009) y por tanto la sensibilidad espiritual, el altruismo, la autoestima y la dignidad humana.

Otra consideración necesaria está en que los procesos de gestión formativa no son idénticos, lo que está

relacionado con su estructura y las funciones (desde lo sistémico estructural funcional) o con sus

configuraciones, dimensiones, eslabones y estructura de relaciones (desde lo holístico, complejo,

configuracional y dialéctico) que este proceso tenga en el ámbito del territorio y región donde se encuentre

insertada, siendo consecuente con el enfoque humano cultural develado por Fuentes (2009) en sus

estudios sobre una universidad humano cultural. Esto puede hoy tenerse más en cuenta en la formación

del profesional de la salud en relación a las intervenciones asistenciales en la comunidad.

Se necesita así para una buena gestión, establecer una estrategia, ésta a partir de la definición que ofrece

E. Gutiérrez (1999), se define como “…un patrón o modelo de decisiones inspirado en una visión

proactiva, que tiene premisas y requisitos; que a partir de las regularidades que se dan en el proceso, y a

través de métodos y procedimientos, permite definir y lograr objetivos a largo plazo de carácter
trascendente y asignar recursos, lo que posibilita alcanzar la visión y desarrollar la misión…”.

Es desde lo anterior que en la gestión estratégica o en una estrategia para la gestión y en la gestión

formativa socio-asistencial del profesional de la salud propiamente dicha en comunidad, es necesario una

visión proactiva, como mirada de futuro que implica desarrollar capacidades para el cambio y la

transformación, sin olvidar las realidades presentes y flexibles ante los posibles escenarios, sin apego

exagerado a la tradición, pero consecuente con el contexto, que es constante y trascendente, lo cual

constituye al decir de Estrabao (2006) “...una idea básica en la que se sustenta toda la estrategia de una

institución de carácter social...”.

1.3- Caracterización de la situación actual en la formación socio-asistencial en la comunidad del


profesional de la salud, mediante la valoración crítica en la atención gerontogeriátrica

Desde el análisis epistemológico del proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional

de la salud y su gestión, a continuación se puntualiza en la situación actual del el mismo en relación a la

gerontogeriatría. En tal sentido para el diagnóstico que se concreta, desde el materialismo dialéctico, se

tiene en cuenta la hermenéutica, (Matos y Fuentes: 2008, Matos y cruz: 2011).

Es entonces que por diferentes procedimientos (ver anexos) entre los que se encuentran las encuestas a

pacientes y familiares en la comunidad, las entrevistas a profesionales y directivos, las observaciones de

diferentes procesos en la atención comunitaria, la revisión de la bibliografía y de documentos así como la

sistematización de experiencia, se develan las siguientes manifestaciones que potencian las dificultades e

insuficiencias:

 En el insuficiente tratamiento espiritual gerontogeriátrico por los profesionales de la salud:

muchos profesionales del sector en su labor asistencial socio-comunitaria al paciente, a la familia y a la

propia comunidad, carecen de habilidades, conocimientos, valores y valoraciones; relacionados con la

esencia y la condición humana desde los presupuestos que se asumen, mermando la sensibilidad

humana en el trato al paciente, el respeto a la dignidad del mismo, a sus creencias e ideología, lo que
se muestra en la insatisfacción sustentada en las entrevistas y las encuestas expuestas en los anexos

y que está relacionada con las insuficiente atención espiritual, que emana no solo de los profesionales

de la salud sino de casi toda la comunidad investigada.

Los profesionales en la atención gerontogeriátrica, en la mayoría de las oportunidades se centran en

los aspectos biológicos y ecológicos y cuando atienden las cuestiones psicológicas, estos dejan fuera

la espiritualidad en su vínculo con lo que cada individuo es, sabe, hace y cómo conviven, su ideología,

sus creencias, además apenas se tiene en cuenta su actividad en cuanto a cómo se comunican, lo que

ellos conocen, sus valoraciones ante determinadas situaciones de salud, ni sus acciones

transformadoras, y ello merma en ese sentido la sensibilidad espiritual y la ética humana, así como el

respeto a la dignidad del paciente la familia y la comunidad.

Cuando son atendidos, se es poco sensible con los compromisos del individuo que envejece o está

envejecido en su contexto de desarrollo y se focalizan para lo que el que atiende, está comprometido

en su especialidad, eso acarrea incumplimiento con la flexibilidad en la atención social y espiritual de

los individuos.

 En la escasa comunicación y relación entre el paciente y el profesional en el tratamiento a los

problemas de salud en relación con la gerontogeriatría se manifiesta en las intervenciones

asistenciales con el paciente y la familia en la comunidad, cuando adolece de un escaso desarrollo de

una sensibilidad comunicativa hacia la actividad humana y profesional del paciente en su entorno y en

consecuencia, la comunicación, la valoración, la cognición y la transformación cultural que dependen

de la espiritualidad se hacen insuficientes. En ese sentido la labor asistencial en el ejercicio profesional

en las comunidades carece de acciones en la que se tenga en cuenta la totalidad de la naturaleza

humana como debe ser realmente asumida, apartándose de ese modo de los aspectos espirituales.

Numerosas consultas observadas en la atención al individuo que sobrepasa los sesenta años, casi

solo se focalizaron al cuándo, cuánto y qué comió, qué enfermedades padece y qué tratamiento es
impuesto, cómo se conduce físicamente y si es o no independiente en sus labores de conservación

(alimento, baño otros cuidados materiales). Esto se manifiesta más, cuando se restringe la atención

gerontológica a valoraciones por la escala de evaluación funcional que más se usa en Cuba, la cual

consta de 13 ítems, (ver anexos) donde se resume la valoración geriátrica, y a pesar de ser aprobada

por el Ministerio de Salud Pública, no aborda la sensibilidad y especificidad de los aspectos espirituales

mencionados.

También cuando se usa la escala de Katz y Lawton así como la de Brody para medir grado de

dependencia poco se tiene en cuenta la esencia y la existencia del humano como totalidad (ver

anexos).

En y durante la comunicación, los que atienden al paciente que envejece o está envejecido muchas

veces se comportan poco empáticos y resilientes, en muchas ocasiones se tiene un solo sentido,

donde hay un solo emisor y el atendido se comporta como receptor solamente. (Así hemos visto

expresarles “Haga solamente lo que yo le oriento y le digo, nada más, que somos los capacitados para

eso”).

• En la limitada solución a los problemas que se presentan en relación con el envejecimiento y la

longevidad en las intervenciones comunitarias del profesional de la salud: se expresa en los

profesionales recién graduados fundamentalmente, ya que en su mayoría por sí solos, no son los

suficientemente independientes para resolver los problemas más comunes y cotidianos en su esfera de

actuación comunitaria en relación con un envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria

mediante las intervenciones asistenciales, tampoco la espiritualidad es suficientemente tenida en

cuenta en la labor asistencial individual y social por los profesionales de la salud y cuando se intenta

efectuar, carecen de un enfoque humano-cultural en relación a la esencia y la existencia, lo que afecta

negativamente la sensibilidad humana, el amor, la flexibilidad, la ética, entre otros aspectos, por lo que
no satisface a cabalidad las expectativas espirituales de pacientes individuales y la comunidad en su

conjunto.

En muchas oportunidades los profesionales no son capaces de tener independencia creativa para

resolver problemas de salud en la comunidad donde laboran, y esperan ser orientados por instancias

superiores que trazan por otro lado acciones y estrategias descontextualizadas, lo que trasciende a

aspectos espirituales.

• En la poca presencia de profesionales de la salud adiestrados o especializados en el servicio

de la atención gerontogeriátrica. Se muestra en los pocos optantes por la Especialidad de Geriatría

y Gerontología así como la Maestría en Longevidad Satisfactoria, lo que se traduce en el escaso

número de estos graduados para influir en el envejecimiento saludable y la longevidad satisfactoria,

quedando demostrado en los anexos donde se expone además el número de estos especialista en

Cuba y el territorio en que se investiga, así como el número de instituciones destinadas a esas

funciones en relación a la cantidad de gerontes.

Todo lo anterior se concreta en que el nivel de vida, la calidad de vida y el bienestar social de los individuos

que envejecen y pasan de los sesenta años de edad no sean los adecuados y permite que se resuma en

sentido general, que en el contexto donde se desarrolla el investigador existe una insuficiencia en la

atención socio-asistencial en los procesos de salud por los profesionales de la salud, lo que limita la

satisfacción espiritual comunitaria trascendente a cualquier otro problema de salud.

 Procesos de la formación destinada al desarrollo socio-asistencial del profesional de la salud

en la comunidad

Con la municipalización (contextualización) y universalización (globalización) en el contexto de la III

Revolución Educacional de la Educación Médica Superior (EMS), la formación del profesional de la salud

se ha extendido a nuevos contextos de la (APS) controlada, fiscalizada y guiada por los policlínicos

comunitarios, personalizada en sus funcionarios docentes (subdirector docente, profesores del grupo
básico de trabajo (GBT) “metodólogos” y otros) y asistenciales (directores de áreas, subdirectores de

asistencia médica, grupos multidisciplinario de atención a los diferentes programa de salud, entre otros).

Estos han de garantizar la formación del profesional de la salud en todos sus niveles.

En correspondencia con la caracterización y sustentos teóricos hasta aquí asumidos sobre el desarrollo

socio-asistencial en salud en la labor comunitaria del profesional de la salud como proceso y sus procesos

a desarrollarse en la comunidad y asumiendo los resultados de los estudios del CeeS (Estrabao: 2006) en

vínculo con los presupuestos referentes a las intervenciones asistenciales en salud que permitieron

caracterizar epistemológicamente el objeto y el campo, se valoran a nivel académico los siguientes

procesos y su caracterización actual, lo que permite un acercamiento a la causas que condicionan las

deficiencias asistenciales :

1. Proceso de formación de: médicos, enfermeras, tecnólogos, psicólogos y estomatólogos cuya

preparación pertinente a una cultura en salud gerontogeriátrica con carácter socio-asistencial es

insuficiente en la práctica comunitaria en los momentos actuales, ya que no es adecuadamente

generalizada ni sistematizada en la educación en el trabajo comunitario como parte de una totalidad

formativa de los profesionales salubristas, y a pesar de estar en el discurso aún los recién-graduados

carecen de habilidades asistenciales sensibles con la espiritualidad del ser humano en la labor actual

de estos profesionales, lo que se develó concretamente en las manifestaciones fácticas obtenidas

mediante la observación, las entrevistas y las encuestas.

2. Proceso de formación de: especialistas en geriatría y gerontología, másteres en longevidad

satisfactoria como específicos de la cultura, además de cursos, diplomados y adiestramientos para el

desarrollo de la misma; pero también otros especialistas desde cuya cultura puedan influir en satisfacer

las demandas de salud, mediante intervenciones asistenciales, que no son suficientes en pleno

ejercicio de la profesión comunitaria.


Hoy por los problemas socio-económicos, entre otros, existe una desmotivación en estos procesos

formativos y por otro lado los programas de formación de los diferentes especialistas no desarrollan

suficientemente los contenidos referentes a dicha formación, porque la sistematización y la

generalización de la misma no se desarrolla en correspondencia a lo que la sociedad demanda

espiritualmente y casi no se aplican intervenciones asistenciales formativas en comunidad de manera

totalizadora, en las que exista una profundización humano-cultural y de sensibilidad espiritual en la

asistencia comunitaria.

3. Proceso de investigación y de servicios científico–técnicos, destinado a crear, transformar y

revolucionar la cultura socio-asistencial en salud en pleno ejercicio comunitario a los que pueden

prestársele una mayor atención en su vínculo con los demás procesos en comunidad, pues a pesar de

hacerse por los residentes de la especialidad (geriatría y gerontología), así como los maestrantes

(longevidad satisfactoria) y más reciente aún, en tesis doctorales como la de Clemente (2010) y

Verdecia. (2010) poco se vinculan con la formación del profesional de la salud en pleno ejercicio

comunitario en sentido general y a pesar de que muchas investigaciones de maestrías y de

especialistas en Medicina General Integral se enfocan a las intervenciones asistenciales, éstas no

tienen un sustento teórico propio desde lo humano-cultural que devele una didáctica específica que

desarrolle la sensibilidad espiritual.

4. Proceso de extensión a la comunidad, mediante la proyección y la difusión de la cultura socio-

asistencial en salud en pleno ejercicio del profesional en el seno de la comunidad, lo que hoy no es

suficiente y es apreciado por las insuficientes intervenciones de los profesionales, que deberían ser

pertinentes a las demandas de una sociedad que inevitablemente envejece y padece además de

múltiples problemas de salud.

En ese sentido a pesar de hacer extensión universitaria a la comunidad, esta no se hace mediante una

pedagogía en consecuencia, que tenga en cuenta aspectos didácticos propios, cuando más se trata,
se traslada sin sustentos científicos una didáctica descontextualizada al asumir la pedagogía de la

educación primaria o media.

Tampoco las intervenciones que se hacen, tienen un suficiente vínculo con la esencia y la condición

humana desde los presupuestos que asume este investigador que retroalimente la sensibilidad

espiritual en la formación del profesional en la propia comunidad.

5. Proceso de dirección de los recursos humanos. Encaminados a fomentar la cultura socio-

asistencial en salud en ejercicio comunitario, mediante las preparaciones científico-metodológicas y la

gestión del los profesores encargados de desarrollar esos contenidos en la labor comunitaria, y a

pesar de hacerse gestiones al respecto, aún la motivación para su desarrollo no está lo

suficientemente desarrollada.

Faltan acciones encaminadas a desarrollar un pensamiento pedagógico y didáctico en todos y cada

uno de los profesionales de la salud para que en todo su accionar comunitario concienticen la

formación en salud con sustento socio-asistencial que tenga en cuenta en la labor comunitaria lo

esencial y lo existencial del ser humano.

6. Proceso de gestión de recursos materiales y financieros, que logísticamente garanticen el proceso

para el desarrollo socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud por los profesionales, lo

que en la actualidad no es suficiente. Esto queda develado cuando se muestra la ínfima relación que

existe cuando en Cuba hasta el año 2012 solo había 266 geriatras y en Contramaestre, solo uno

actualmente para una población que pasa del 17% de personas mayores de sesenta años en relación

con la población total. Por otro lado las instituciones destinadas a la atención gerontogeriátrica solo

alcanzan para atender alrededor de 100 ancianos; se le presta insuficiente atención política al

desarrollo de los círculos de abuelos y a la universidad del adulto mayor.

En lo que se ha venido develando, existen dificultades que evidencian un insuficiente desarrollo cultural

socio-asistencial-formativo de la gerontogeriatría por y en el profesional de la salud en su plena labor


comunitaria, lo que lacera el desarrollo de conocimientos, habilidades, valores y valoraciones para un buen

desempeño profesional y humano en solventar las demandas de una sociedad que envejece. Así no se

ha visto, ni teórica ni metodológicamente acercamiento que integre de manera holística la formación socio-

asistencial en salud del profesional en comunidad en relación con la esencia y la condición humanas ni

para este ni para ningún otro aspecto de salud.

Por otra parte se asume que el desarrollo socio-asistencial-formativo en comunidad de la gerontogeriatría

como cualquier otro aspecto cultural en salud como proceso, demanda establecer la interacción más

directa entre los implicados y por tanto se concretan los supuestos de salud, de una planificación de los

contenidos que se desarrollan a partir del reconocimiento de su realidad, desde la cultura y la espiritualidad

de los implicados, como expresión del contexto en unidad con la sistematización de la cultura universal, lo

que hace indispensable una formación contextualizada y universal, aún insuficiente.

En otras palabras, que se desarrollen en labor y práctica comunitaria sus capacidadades transformadoras

humanas en lo socio-asistencial dadas en su saber, hacer, ser y convivir, que se expresen en la actividad

transformadora, cognitiva, valorativa y comunicativa y sus cualidades humanas y profesionales esenciales

de compromiso, flexibilidad, trascendencia y amor, en lo social y profesional. Todo ello se manifiesta en

su autoestima, autonomía, independencia, sensibilidad humana, entre otros aspectos, que requieren de

una atención inmediata.

Reconociendo además la naturaleza humana dada en lo biológico, lo ecológico, lo social y lo espiritual,

cuestiones no tenidas lo suficientemente en cuenta para la formación profesional socio-asistencial en salud

en su pleno ejercicio profesional en comunidad.

Lo anterior muestra que no se es todavía lo suficientemente consecuente con la praxis comunitaria del

profesional del la salud y sus potencialidades formativas, lo que se concreta en las deficiencias develadas

luego de hacer un análisis hermenéutico de los métodos utilizados para la obtención de los datos primarios.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, el autor se permite plantear que las deficiencias e insuficiencias

develadas son una expresión particular de la cultura salubrista en general, específicamente en lo referente

a los aspectos comunicativos, la independencia creativa y las intervenciones comunicativas para

desarrollar la cultura socio-asistencial y humana del profesional de la salud en comunidad.

En consecuencia con el enfoque hermenéutico el investigador, luego del análisis realizado en los apartes

anteriores, asociados a los métodos para la obtención del dato primario, arriba a las causas que le

explican las manifestaciones fácticas lo que se identifica y se concreta con el diagnóstico causal develado

en la introducción de este informe.

Todo lo expuesto permitió develar un deficiente desarrollo de una formación socio-asistencial en salud en

los profesionales del sector en la práctica comunitaria como modalidad de formación postgraduada

continua y permanente, que limita el desempeño pertinente con el tratamiento a un envejecimiento

saludable y una longevidad satisfactoria. Esto muestra una contradicción epistémica dada entre el

desarrollo de la cultura socio-asistencial en los procesos formativos del profesional de la salud y la gestión

formativa en el contexto de intervención socio-profesional en comunidad.

El análisis epistemológico, lógico, ontológico, praxiológico y axiológico de este objeto ha permitido

entonces develar, como inconsistencia epistémica: los insuficientes referentes teóricos(modelo) y

metodológicos(estrategias) para relacionar un enfoque didáctico integrador entre la cultura salubrista y su

desarrollo a través de una gestión desde la condición humana, que desarrolle competencias encaminadas

a una correcta intervención socio profesional desde la formación del profesional de la salud en ejercicio

comunitario.

Conclusiones del capítulo-1

La utilización del método histórico lógico permitió determinar los antecedentes en el proceso formativo del

profesional de la salud referente al desarrollo socio-asistencial en relación a la gerontogeriatría para la

formación de competencias profesionales y también humanas, que se logró periodizar. Esto permitió
introducirse en aspectos más generales y esenciales relacionados con la salud, ya que al que envejece y el

que sobrepasa los sesenta años de edad le es inherente cualquier problema de salud.

El análisis histórico permitió develar una tendencia para transitar hacia nuevos estadios en la gestión

formativa socio-humanista en comunidad del profesional de la salud, sustentados en la esencia y la

existencia del humano, que aún es insuficiente en los aspectos espirituales y poco contextualizados hacia

la formación en el propio ejercicio comunitario del profesional de la salud.

El análisis de las concepciones teóricas de la gestión para la formación socio-asistencial de la salud en

comunidad relacionadas con la gerontogeriatría desde el punto de vista ontológico, epistemológico, lógico,

axiológico y praxiológico, permitió analizar los principales presupuestos, a saber:

 La importancia de la gestión para el desarrollo de la formación socio-asistencial en salud estriba en la

capacidad de la interpretación totalizadora de dicho proceso.

 La gestión para el desarrollo socio-asistencial del profesional de la salud en general y en vínculo a la

gerontogeriatría en particular, está en estrecha relación con el considerar la esencia y la condición

humanas, donde se tengan en cuenta las necesidades y potencialidades espirituales del contexto que

haga posible un proceso de formación en la labor comunitaria.

El diagnóstico realizado permitió determinar las principales insuficiencias de la formación del profesional de

la salud pertinente al desarrollo socio-asistencial en comunidad, de la salud en general y de la

gerontogeriatría en particular.

El análisis crítico de la situación actual para el desarrollo socio-asistencial en salud en comunidad revela la

necesidad de contribuir a un proceso formativo del profesional de la salud pertinente con el logro de un

envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria que trascienda a la apropiación de dicha cultura en

el ejercicio de la profesión en la comunidad, teniendo en cuenta los valores más universales de

compromiso, flexibilidad, trascendencia y amor, con gran sensibilidad espiritual en los contextos de

universalización y municipalización de la educación superior.


Mediante los juicios, razonamientos y conceptos, junto a la inducción y deducción mediadas por la

abstracción y la generalización fue posible analizar y sintetizar que los problemas relacionados con una

cultura gerontogeriátrica en su desarrollo socio-cultural-formativo-asistencial en comunidad, trascienden a

cualquier problema de salud, lo que permite pensar en una propuesta teórica más abarcadora y

trascendente que se desarrollará en el siguiente capítulo.


CAPITULO-2: LA GESTIÓN PARA LA FORMACIÓN SOCIO-ASISTENCIAL EN LOS
PROFESIONALES DE LA SALUD EN EL ÁMBITO COMUNITARIO, CON CARÁCTER HUMANISTA

Introducción
Se desarrolla y fundamenta el modelo de gestión para la formación socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en el ámbito comunitario, revelándose sus relaciones y regularidades, con lo

que se sustenta epistemológicamente una estrategia de gestión para la formación socio-asistencial de

postgrado, que ha de ser continua y permanente en esos profesionales en el ejercicio de su profesión en la

labor y práctica comunitaria, que luego pueda ser concretada en cualquier proceso formativo. Se

reconsidera la labor asistencial, en las condiciones del trabajo en comunidades y los requerimientos de un

humanismo que caracterice lo asistencial.

Los sustentos teóricos y metodológicos de la propuesta han sido asumidos desde la teoría general de

sistema, con una mirada que integra lo holístico, complejo y dialéctico con lo sistémico-estructural-

funcional, igualmente en la consideración de lo humano-cultural, con un enfoque hermenéutico dialéctico.

Esto permite asumir un pensamiento complejo en la clara comprensión del proceso de formación socio-

asistencial en salud de los profesionales en ejercicio en la comunidad.

Constituyen referentes esenciales: la teoría y praxis de la cultura en salud, la pedagogía de la

educación superior y la didáctica de salud, campos en los que se inscribe la investigación.

2.1: Modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario


Desde las caracterización epistémica del objeto y el campo en el capítulo anterior, se reconsidera que para

el desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial en salud en la labor comunitaria, es necesaria una

sistematización en la profundización cultural por el profesional de la salud de una cultura socio-humanista

en la labor asistencial en el ejercicio de esa profesión en la comunidad, que exprese la relación entre lo

asistencial y lo socio-humanista.

Lo anterior permite vislumbrar entonces un elemento contradictorio, definitorio y necesario, donde la

asistencia es un proceso totalizador que integrado a lo docente, lo científico-investigativo y lo gerencial en

la labor comunitaria del profesional de la salud, son funciones socio laborales que se han de desarrollar en

dichos profesionales y que han de ser potenciadas por una cultura socio-humanista que requiere una

profundización continua y permanente. Procesos mediados por la atención al individuo, a la familia y a la

comunidad donde estos profesionales ejercen, potenciando su formación posgraduada, continua y

permanente en su propio trabajo y práctica profesional en la comunidad.

Para entender lo anterior se parte entonces de considerar al proceso de formación socio-asistencial del

profesional de la salud en el ámbito comunitario como:

1. Un proceso social en su totalidad, desarrollado por los humanos en su esencia y existencia en la

labor y la práctica en la comunidad donde el profesional de la salud presta asistencia.

2. Una totalidad por su carácter holístico, asumido desde la teoría general de sistema, ya que es un

proceso totalizador que se desarrolla en el propio ejercicio comunitario del profesional de la salud,

mediado por una práctica asistencial continua, dada en la actividad cognoscitiva, transformadora,

comunicativa y valorativa que dichos profesionales desarrollan en la labor comunitaria.

3. Consciente, por desarrollarse en la relación que se establece entre la conciencia social y la conciencia

individual con una intencionalidad que requiere una sistematización formativa de la cultura socio-

asistencial en salud que fomente el humanismo, contextualizada en pleno ejercicio profesional en el


seno de la comunidad, donde se distinga el compromiso, la flexibilidad, la trascendencia y el amor,

como valores más universales que guíen la sensibilidad espiritual, el respeto al otro en sus creencias,

ideologías y costumbres, el decoro, el interés, la empatía y la dignidad humana.

4. Integrado por procesos que son considerados como configuraciones, dimensiones, eslabones y

estructura de relaciones para lograr en el ejercicio comunitario de la profesión, la formación

posgraduada continua y permanente del profesional de la salud, que le permitan mejores desempeños

en el logro de la prevención, promoción, curación y rehabilitación de salud, aspectos que además de

ser competencia de todo profesional de la salud, son núcleos de contenidos generales y esenciales a

desarrollar en la didáctica de dicha profesión. Estos están vinculados a sus funciones socio-laborales

identificadas con las docentes, asistenciales, científico-investigativas y gerenciales; todas con un

carácter social y humanista.

5. Constituido por los eslabones de diseño, dinámica, resultados/evaluación y gestión, que se dan en su

totalidad e integralidad para su desarrollo como proceso didáctico y que a la vez son procesos

sociales, resultando entonces un proceso formativo en y desde la educación superior, mediado por la

universidad médica y sus dependencias docente-asistenciales a desarrollar en el ejercicio comunitario

del profesional de la salud.

6. Dependiente de un proceso de gestión para la totalidad del desarrollo de la cultura socio-

asistencial con carácter humanista del profesional de la salud, como aquel que de modo

consciente se desarrolla a través de un sistema de carácter social que se establece entre los sujetos

implicados, al estar dirigido a preservar, desarrollar, difundir, crear, transformar y revolucionar en un

clima formativo adecuado, el talento humano competente y motivado que comprenda, sistematice y

generalice la cultura en salud, donde se signifiquen los aspectos sociales, existenciales y esenciales de

la espiritualidad. Se dirige entonces a lograr competencias profesionales y humanas, mediado por

planeamientos, conducciones, seguimientos y evaluaciones de un conjunto de decisiones y acciones,


con el fin de buscar la solución a los problemas de la comunidad y al mismo tiempo para alcanzar

determinados objetivos.

Todo lo anterior es expresión de un proceso de gestión socio-cultural, que a la vez es formativo y

humano. Éste también puede desarrollarse en pleno ejercicio de la profesión en la comunidad.

La gestión en este como en otros casos, se tiene como un eslabón intermedio entre la planificación del

proceso y los objetivos concretos que se pretenden alcanzar en la formación del profesional de la salud

en los escenarios donde labora en el seno de la comunidad, que también es formativo en el contexto

actual de universalización y municipalización de la educación superior y su proyección a la comunidad.

A partir de esa posición y tomando en cuenta las características propias del campo donde se inscribe

la investigación, es que la gestión para el desarrollo socio-asistencial del profesional de la salud

en pleno ejercicio de su profesión en la comunidad, es la que de modo consciente se ha de

desarrollar a través de un complejo sistema de carácter social para que se desarrollen también: lo

docente, lo científico investigativo, lo gerencial, lo administrativo y lo evaluativo, con pertinencia,

optimización e impacto en el logro de competencias profesionales y humanas en el propio desempeño

y la satisfacción de las demandas de salud de la comunidad, en plena formación comunitaria de

postgrado. Ello ha de tenerse más en cuenta en los programas de estudios para la formación

posgraduada, continua y permanente del profesional de la salud en la comunidad, como se pudo

comprobar en el diagnostico reflejado en la caracterización actual expresada en el capitulo anterior.

7. Entonces demandante de una dinámica, que es un eslabón esencial de la didáctica de la educación

superior, donde a través de la interacción entre los implicados en un espacio de construcción de

significados y sentidos, desarrolle la actividad formativa y con ello su capacidad transformadora

profesionalizante (Homero Fuentes: 2009). Su esencia está en estimular y potenciar el desarrollo

individual y social del profesional de la salud que se forma en pleno ejercicio comunitario, capaz de

propiciar la independencia y la creación, lo que no ocurre evidentemente al margen de la concepción


sustentada por los implicados en este proceso, inmersos en las relaciones con otros procesos sociales

como totalidades complejas y realidad del contexto social y profesional donde se convive en múltiples

situaciones familiares, políticas, sociales, ecológicas, ideológicas, espirituales, laborales,

profesionales, entre otras, lo que potencia su carácter socio-cultural y humanista totalizador, según los

valores contextuales.

8. Por otra parte, en el proceso de la dinámica es donde se ha de establecer la interacción entre los

implicados y por tanto se han de concretar los supuestos culturales que se desarrollen, a partir del

reconocimiento totalizador de su realidad, desde la cultura de los implicados como expresión del

contexto comunitario en unidad con la sistematización de la cultura en general, lo que hace

indispensable una formación contextualizada y universal, en el propio ejercicio profesional en

comunidad, sustentado en las potencialidades humanas de ser, saber, hacer y convivir en relación con

los problemas de salud.

9. Relacionado con una pedagogía social como aquella destinada a la formación de y en la comunidad

en sentido general, cuando se asume que una de las misiones del profesional de la salud es la

intervención asistencial en el seno de la sociedad y lograr que esta última participe también desde su

interior en la promoción, prevención, curación y rehabilitación de salud, autosolucione sus problemas

de salud y autogestione las vías para lograrlo. Así recordamos y asumimos a Martí cuando expresó

“… con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo” (O. C. t 23 p 266),

todo lo cual potencia además lo asistencial como educativo.

10. Este proceso ha de tener implícito fomentar y desarrollar un respeto a la vulneración de los derechos

humanos en relación con su cuerpo y su honor, los cuales se identifican con el derecho a la vida, a la

integridad, la libertad, la intimidad, la imagen, los sentimientos (dada en su naturaleza, sus

potencialidades y en su práctica humana); donde muchos son tradicionalmente innatos, intrasmisibles

e imprescriptibles, vinculados con los ideales deseados como muestra de los valores fundamentados
en las necesidades del ser humano, mediado por el compromiso y la flexibilidad. En fin, tener respeto y

amor por encima de todas las cosas al decoro y la dignidad del hombre.

Se puede considerar entonces, la formación socio-humanista en la labor comunitaria fundamental del

profesional de la salud, que es la asistencial (sin separarse de la docente, la científico investigativa y la

gerencial), como la acción y efecto de formar conocimientos, habilidades, valores y valoraciones que

permitan transformaciones y un mejor desempeño, pertinente al logro de una adecuada promoción,

prevención, curación y rehabilitación de la salud donde se promueva/incentive la espiritualidad, el respeto,

la sensibilidad, la lealtad, el compromiso, la flexibilidad, y el amor del ser humano. Es la preparación

adecuada y permanente de los profesionales de la salud en su labor comunitaria donde se dedican a

solventar los problemas de salud en su propio espacio formativo de postgrado, que sea continuo y les

permita desarrollar su actividad profesional, pero fundamentalmente humanista.

En ese sentido es la actividad cuyo objetivo es descubrir y desarrollar las potencialidades y capacidades

profesionales y fundamentalmente humanas en el ejercicio profesional en comunidad, lo que también es

formativo, para que sea entonces más satisfactorio. Es una actividad educativa que se orienta a

proporcionar conocimientos, habilidades valores y valoraciones necesarios para el correcto desempeño

profesional, laboral y humanista del salubrista.

Ella está integrada por dimensiones tanto teóricas como prácticas, pero con mayor peso de las segundas y

posee un carácter marcadamente laboral, no sólo dado por sus contenidos técnicos, sino también porque

prepara a los profesionales de la salud para insertarse dentro de determinadas relaciones humanas en el

trabajo comunitario.

Pero lo anterior requiere para su desarrollo, una sistematización en el propio quehacer comunitario del

profesional de la salud, asumida como “una categoría pedagógica que define esto con un carácter de

continuidad y conectividad, que se dinamiza en estadios de desarrollo cualitativamente superiores en dicha


apropiación y que conlleva a la recreación y creación de esa cultura” -criterio asumido de Fuentes

González (2009).

Así, puede develarse una categoría esencial que expresa la contradicción entre la formación, controlada

por el centro de educación médica superior y sus dependencias docentes asistenciales, que tiene un

carácter pedagógico y la asistencia en el seno de la comunidad, que tiene un carácter socio-laboral, la

cual se identifica con la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria del profesional de la salud.

Esta categoría está condicionada además por la relación formativa y dialéctica que se desarrolla entre lo

asistencial en el ejercicio del profesional de la salud en la comunidad y la cultura socio-humanista, donde la

primera condiciona a la segunda y ésta cualifica a la primera.

Esa categoría distingue el humanismo que ha de tener el profesional de la salud con el paciente, los

familiares y la comunidad, configuración que garantiza además el desarrollo de una cultura socio-

humanista-asistencial del profesional de la salud en su propio quehacer comunitario, como

intencionalidad, cuando se tenga en cuenta la esencia y la condición humanas desde los presupuestos

asumidos, que condicionó proponer una definición de salud -*. Plasmada en el texto publicado por el autor y

colaboradores en la Universidad de Málaga-España-2012 “Didáctica de la formación gerontológica del

profesional de la salud; aproximación desde la concepción holística complejo configuracional y dialéctica”.

En esa definición se considera que la salud no es solo el pleno bienestar bio-psico-social del individuo con

ausencia de enfermedad, sino también un bienestar ecológico y espiritual, en estrecha relación con las

potencialidades humanas de ser saludable como lo aptitudinal, saber sobre los problemas que la dificultan

o la potencian como lo conceptual, hacer por conservarla o reconquistarla como lo actitudinal y

procedimental, más el convivir como la capacidad del ser humano a adaptarse al medio social,

económico, político, ideológico, espiritual, ecológico y cultural en que se desarrolla, para estar en equilibrio;
sin separase de su actividad cognoscitiva sobre los problemas que entorpezcan o faciliten bienestar del

ser humano, unido a la comunicación sobre las condiciones de la que dependa el buen vivir (digno y

decoroso), para condicionar las valoraciones correspondientes que permitan las transformaciones de la

realidad en aras de un adecuado nivel de vida. En lo que hay que tener un compromiso con las

situaciones concretas en las que interviene, donde se encierra: la responsabilidad, el interés, la

sensibilidad, el complimiento de la palabra empeñada, el secreto y la identidad entre otras cualidades, pero

con flexibilidad que signe la empatía, el respeto a las opiniones y conductas ajenas, la inteligencia

emocional, la asertividad, la resiliencia y el consentimiento informado, entre otras, para que pueda

entonces trascender las condiciones de bienestar, y hacerlo todo con un infinito amor que encierre la

autoestima y el altruismo.

Es así que la garantía del desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la

salud está en asumir dicho desarrollo como un proceso que transcurre en el tiempo y en el espacio donde

se transforman las potencialidades humanas a través de estadíos sucesivos de desarrollo, que propicien

niveles superiores en las cualidades de salud y por tanto de bienestar en relación con la esencia y la

condición humana, donde resultan factores decisivos la complejidad de los sujetos y del ámbito

comunitario en que se desarrollan, la falta de sensibilidad o de respeto hacia el otro, todo lo cual reclama

de una ética y una sensibilidad espiritual, así como capacidad para el desarrollo de un humanismo en la

asistencia al sujeto, a la familia y a la comunidad como proceso de desarrollo humano-cultural. Estas

consideraciones son comprensibles para la formación de los profesionales del campo de la salud que

ejercen la labor asistencial en la comunidad.

Lo anterior condiciona, por tanto, una cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud,

entendida como aquel conjunto de conocimientos que garantice considerar el bienestar en el ser humano,

que además de dinámico condicione una salud desde la concepción, el nacimiento y hasta la muerte, dada
así por una mejor calidad de vida, que no está identificada con el mayor o menor tiempo vivido, sino con

que lo vivido sea cada vez más satisfactorio, procesos en los cuales se siguen y se demandan sucesivos

estadios de evolución saludable.

Así se puede considerar que la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria, para lograr desarrollar la cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud

como intencionalidad, ha de estar condicionada además por la apropiación de cultura asistencial en

salud que se desarrolla en la propia labor comunitaria de ese profesional, en relación dialéctica con la

profundización de la cultura socio-humanista, entendiéndose ésta en el discurrir con mayor atención al

examinar o intentar penetrar en la esencia y la existencia humanas, para un mejor desempeño, sustentado

en conocimientos, habilidades, valores y valoraciones en relación con la condición del humano, donde se

potencie, asegure y garantice la sensibilidad, la dignidad y la espiritualidad. La apropiación de la cultura en

salud se identifica, entre tanto con la incorporación de contenidos relacionados con la cultura en salud a

desarrollarse en la propia labor asistencial comunitaria y que incluye la promoción, prevención, curación y

rehabilitación.

Lo anterior devela que la labor asistencial junto con las demás funciones socio-laborales del profesional de

la salud (docente, científico investigativa, y gerenciales) para que tenga pertinencia, optimización e

impacto, tiene que ser socio-humanista, pero a la vez la labor asistencial de ese profesional condiciona la

profundización de la cultura socio-humanista (Ver Fig.2.1.1).


Fig. 2.1.1

Es entonces que la sistematización que se define es una configuración que constituye la síntesis de la

relación entre dos configuraciones identificadas con la apropiación de la cultura asistencial en salud y la

profundización de la cultura socio-humanista, cuya relación ha de garantizar el desarrollo de la cultura

socio-humanista-asistencial del profesional de la salud, lo que le confiere desde la unidad de análisis

holístico configuracional y dialéctico, una dimensión socio-cultural. (Ver Fig. 2.1.2).

Fig.2.1.2

Es así que se puede considerar a la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria del profesional de la salud, como aquella que se ha de realizar en el propio ejercicio de ese

profesional en el seno comunitario, contextualizado en el quehacer cotidiano, no solo del médico general
básico, sino también del rehabilitador social, del enfermero y enfermera, del psicólogo de la salud y los

demás profesionales del sector en cualquier lugar de la comunidad donde se desempeñen.

Por otro lado, lo anterior solo puede ser alcanzado por una práctica en la asistencia comunitaria del

profesional de la salud que a la vez es formativa, ya que va condicionando y potenciando la sucesiva,

continua y permanente formación de cualquier profesional, afianzando los conocimientos, habilidades,

valores y valoraciones. Es donde se forma y se adiestra el profesional, mediado en su actividad

cognoscitiva, transformadora, valorativa y comunicativa.

En este caso, es el medio de ejercer el arte salubrista conforme a sus reglas, es una forma de

adiestramiento en el ejercicio profesional comunitario, que al ser un modo o método observable por

alguien, es un ejercicio que puede ser guiado por cierto tiempo bajo la dirección de un docente. Estos

docentes pueden de ser: los profesores del Grupo Básico de Trabajo (GBT), los metodólogos, los

subdirectores docentes y demás administrativos, entre otros.

Lo anterior condiciona entonces una práctica asistencial formativa del profesional de la salud,

configuración que incluye la práctica preventiva, promotora, curativa y rehabilitadora de salud, que a en la

medida que se ejecutan también son formativas porque en ella se sistematiza la cultura y se desarrolla

también una autoformación, guiada y orientada por docentes que pueden ser clínicos, obstetras, pediatras,

psicólogos, licenciados en rehabilitación social y ocupacional, fisioterapeutas, entre otros, fiscalizados por

los directivos docentes y asistenciales de forma coordinada.

Además, la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria del

profesional de la salud requiere de un trabajo a desarrollar en la propia comunidad por ese profesional,

entendido dicho trabajo como el esfuerzo necesario para suministrar bienes o servicios de salud mediante

el trabajo físico, mental o emocional para beneficio propio o de otros, que puede ser remunerado o gratuito

en un lugar determinado y dentro de un horario específico en la comunidad.


Ese trabajo del profesional de la salud que se desarrolla en la comunidad, siempre es retribuido, ya que al

ser obra y resultado de la actividad humana (transformadora, cognoscitiva, valorativa y comunicativa), es el

esfuerzo humano aplicado a la obtención o mantenimiento de un logro, que en este caso es la salud del

individuo, la familia y la comunidad. En él se ejecutan las labores asistenciales, docentes, científicas

investigativas y también gerenciales, consolidándose las competencias, preventivas, promotoras, curativa y

rehabilitadoras del profesional de la salud, condicionando el trabajo comunitario del profesional de la

salud, como configuración que no solo ha de ser orientada por los administrativos sino también por los

docentes en estrecha vinculación, y en un equilibrio que distinga los asistencial como elemento inseparable

de las demás labores socio-comunitarias.

Se puede plantear entonces que la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria solo es posible con una práctica asistencial formativa y el trabajo comunitario del

profesional de la salud en estrecha relación dialéctica.

La primera considerada como el ejercicio de cualquier profesional de la salud en la comunidad, conforme a

sus funciones socio-laborales que garantiza una formación constante y continuada de posgrado que está

en relación contradictoria con la segunda, determinada esta por sus funciones: preventivas, promotoras,

curativas y rehabilitadoras, que además son los núcleos de contenidos en la didáctica de salud que

condicionan las competencias, habilidades, valores y valoraciones, a desarrollar en el proceso formativo

socio-humanista y asistencial de esos profesionales, pero donde ese trabajo se significa en las labores

asistenciales, docentes, científico-investigativas y gerenciales en estrecha relación contradictoria y

determinante una de otra (ver Fig.2.1.3).


Fig.2.1.3

Por otro lado, la práctica asistencial formativa y el trabajo comunitario del profesional de la salud han

de lograrse desde una gestión formativa socio-cultural-asistencial y humana en salud como un

conjunto de procesos para la pertinencia, la optimización, el impacto y la existencia, así como para: lo

docente, lo asistencial, lo científico investigativo y lo gerencial, relacionados todos entre si por alguna forma

de interacción, dada por el conjunto de elementos que se identifican por las relaciones de significación

dentro de límites establecidos, las que determinan una organización y aportan coherencia a dicha gestión

socio-cultural para el proceso de formación profesional y humanista en salud.(ver Fig.2.1. 4).

Fig.2.

1.4

La gestión en este caso se tiene como un eslabón que condiciona la planificación del proceso y los

objetivos concretos que se pretenden alcanzar, comprende los procesos de planeamiento, conducción,

seguimiento y evaluación de un conjunto de decisiones y acciones, con el fin de buscar la solución a los

problemas de salud comunitaria que se presenten y al mismo tiempo para lograr determinados objetivos de
una organización, que en este caso se identifica con la formación socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud, instituida en los escenarios comunitarios donde se labora, la cual también es

formativa en el contexto actual de universalización y municipalización de la educación superior.

En otras palabras es posible afirmar que la práctica asistencial formativa y el trabajo comunitario del

profesional de la salud, solo pueden ser logrados cuando medie una gestión que las garantice, pero que

tenga un carácter formativo que condicione la formación posgraduada continua y permanente de ese

profesional en pleno ejercicio social y comunitario de su profesión, que ineludiblemente ha de ser una

gestión humanista y cultural.

Se puede aseverar entonces que la gestión formativa socio-cultural-asistencial y humana en salud

como configuración es síntesis de dos configuraciones que son: la práctica asistencial formativa y el

trabajo comunitario del profesional de la salud, confiriéndole al proceso desde la unidad de análisis

asumida una dimensión socio-formativa, que se desarrolla en la formación continua y permanente de

postgrado del profesional en la comunidad, lo que sustenta una especificidad pedagógica y didáctica que

se desarrolla a partir de la propuesta de la investigación.(ver Fig.2.1.5)


Fig.2.1.5

Así se devela como categoría fundamental en la modelación del proceso de formación socio-humanista-

asistencial en salud en la labor del profesional salubrista en el ámbito comunitario, la sistematización

formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria, la que emerge de la apropiación de la

cultura asistencial en salud y la profundización socio-humanista, que en su unidad contradictoria se van a

desarrollar en la práctica del ejercicio asistencial en la comunidad y en el trabajo comunitario que realice

el profesional de la salud, lo que permite por tanto una formación en el contexto comunitario, que requiere

ser gestada.

Es importante enfatizar que en la apropiación de la cultura asistencial en salud radica la formación

tradicional de competencia para la prevención, promoción, curación, y rehabilitación de salud que requiere

necesariamente una profundización formativa humanista en la propia atención que se le brinda al paciente,

a los familiares y a la comunidad, caracterizada por la sensibilidad espiritual, el compromiso, la flexibilidad,

el amor, el respeto a la dignidad plena y demás cualidades de los valores humanos.

Esa profundización de la cultura socio-humanista que se desarrolla en la asistencia, o sea en el propio

ejercicio de la profesión en la comunidad, ha de tener entonces particularidades especiales, pues además

de incluir un humanismo en general desde la esencia y la existencia humanas, incluye aquel que emana
directamente de la atención al paciente, los familiares y la comunidad que puede estar dado en el respeto,

el pudor, el secreto, la honradez, la ética profesional, la asertividad, la resiliencia, el afecto, el cariño, el

decoro, la ideología y otros aspectos que caracterizan la espiritualidad, la autoestima y el altruismo.

La relación dialéctica develada entre lo asistencial y lo socio-humanista, conlleva por otro lado que se

forme un profesional de la salud para un mejor trabajo en el contexto donde está laborando a través del

desarrollo de una práctica comunitaria.

En tal sentido queda definida la categoría: sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la

labor comunitaria, mediante un proceso de análisis y síntesis, de abstracción y de generalización que

permite proponer una transformación del proceso de formación socio-asistencial en la comunidad de los

profesionales de la salud, como una intencionalidad esencial de este investigador.

Por otra parte la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria del

profesional de la salud se va a desarrollar solo si se gesta la práctica asistencial formativa en su labor

comunitaria posgraduada, constituyendo esta gestión, una actividad de postgrado que propicia que el

profesional de la salud se forme continua y permanentemente en el propio ejercicio comunitario de la

profesión.

Ahora bien, al quedar definida la intencionalidad para el desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial

mediante las dos categorías develadas, queda entonces demostrado que la sistematización formativa

socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria, está condicionada por una contradicción dialéctica

que se da entre la apropiación de la cultura asistencial en salud y la profundización de la cultura socio-

humanista.

La apropiación de la cultura asistencial en salud está centrada entonces en la formación de las

competencias esenciales del profesional salubrista identificada con la promoción, prevención, curación y
rehabilitación, definidas de manera tradicional en los contenidos formativos del profesional de la salud, que

además de venirse formando desde el pregrado, se continúan ejercitando en el trabajo comunitario una vez

graduado dicho profesional, pero en la que tiene que existir necesariamente una profundización de la

cultura socio-humanista, pues su profesión es ejercida en el trabajo con los humanos en interacción

socio-comunitaria. Humanos sensibles, con determinadas creencias religiosas u otras, con ciertas

ideologías, que requieren un nivel de vida decoroso, con cierta identidad por su cultura e idiosincrasia, que

aman a otros y a sí mismos, que son amados y necesitan ser amados; demanda en fin, respeto a su

dignidad .

Es entonces que la atención necesaria desde lo socio-humanista y por tanto la necesaria profundización de

dicha cultura, condiciona la continuidad en el posgrado de la apropiación de la cultura asistencial en el

propio trabajo comunitario, lo cual demanda una formación posgraduada continua y permanente, que en

los profesionales de la salud se da en el propio ejercicio de su profesión, mediado por una práctica

asistencial formativa y el trabajo del profesional en la comunidad.

Por otra parte se deduce de lo anterior una dimensión socio-cultural en la sistematización formativa

socio-humanista-asistencial en la labor del profesional de la salud en la comunidad, de la que se

puede derivar la relación dialéctica entre lo asistencial y lo socio-humanista, que distingue además la labor

asistencial del profesional de la salud de otros profesionales en relación con la esencia y la existencia del

humano, donde se distinga la sensibilidad espiritual.

De esta manera se puede revelar del modelo una relación esencial que como abstracción expresa los

movimientos y transformaciones del proceso de formación socio-asistencial del profesional de la salud en

su labor comunitaria, dada en que:


1. El desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial en el profesional de la salud está

condicionado por la relación entre la apropiación de la cultura asistencial con la

profundización de la cultura socio-humanista en comunidad.

Por otro lado en la práctica asistencial formativa se ha de tener presente la formación continua y

permanente del profesional de la salud una vez graduado y en la consideración de que esta se desarrolla

en el propio ejercicio comunitario de su profesión, que también demanda ser gestada y que ha de estar

condicionada por los profesores del GBT, o sea los: Jefe de GBT, clínicos, médicos generales integrales

(MGI), obstetras, psicólogos, pediatras y otros, quienes tienen que gestionar este tipo de formación

postgraduada, fundamentalmente en los profesionales recién graduados, que cuando egresan como

médicos generales básicos (MGB), rehabilitadores sociales (RS), psicólogos, enfermeros u otros, van a

prestar asistencia en la comunidad y tienen que seguir una formación y superación continua y permanente

como cualquier profesional.

En ese sentido se fundamenta que la práctica asistencial del profesional de la salud sigue siendo ilimitada

en tiempo y en espacio, es decir, un ejercicio formativo de este profesional, que se da en el trabajo

comunitario, el cual deviene proceso que se gesta a la vez que es formativo.

Lo anterior condiciona y potencia entonces otro par dialectico dado entre la práctica asistencial formativa

y el trabajo comunitario del profesional de la salud, ya que la práctica se da en el trabajo y donde una

permite ir configurando la otra. Ese par dialectico se sintetiza entonces como se expresó anteriormente en

la gestión formativa asistencial social y humana del profesional de la salud, lo que condiciona la

dimensión socio-formativa de la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria de ese profesional. (Ver Fig.2.1.5).

Lo anterior permite significar una modalidad en la formación postgraduada del profesional de la salud,

donde radica lo pedagógico y lo didáctico del modelo que se está proponiendo, ya que devela la formación
en el ejercicio comunitario de ese profesional, dirigida por los GBT, quienes tiene la responsabilidad de

gestarle en el cumplimiento de su labor docente, asistencial e investigativa.

Esto devela así, una segunda relación esencial del proceso de formación socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en su labor comunitaria, identificada con:

2. La sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria del

profesional de la salud, se gesta en la relación entre la práctica asistencial formativa con el

trabajo comunitario.

Ambas relaciones esenciales reveladas que a la vez expresan los movimientos y transformaciones en el

proceso de formación socio-asistencial del profesional de la salud en la comunidad, constituyen una

abstracción más esencial que deviene modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en el ámbito comunitario (ver Fig.2.1.6), en el cual se devela que el desarrollo

de la cultura socio-humanista se constituye y construye a través de una práctica formativa asistencial

dirigida y gestada por los profesores de los GBT en la formación de los recién egresados, que demanda

una estrategia de gestión que ha de tener un programa.


Fig. 2. I.6

Por otro lado las relaciones develadas pueden condicionar regularidades en su comportamiento para lo

cual es oportuno hacer algunas reconsideraciones que subyacen en la modelación que se está develando

y que potencian también el sustento epistémico para la posterior propuesta estratégica; y es que queda

claro que desarrollar una cultura socio-humanista-asistencial en el profesional de la salud implica que la

gestión del mismo es imprescindible.

En ese sentido, la gestión formativa socio-cultural-asistencial y humana en salud revelada en el

modelo tiene implícito:

 Gestionar la formación de funciones socio-laborales en el profesional de la salud, como la

formación de las funciones específicas de ese profesional, identificadas con las docentes,

asistenciales, investigativas y gerenciales.


 Gestionar la formación de competencias profesionales y humanas en salud, dadas en

acciones preventivas, promotoras, curativas y rehabilitadoras de salud, sustentado en la esencia y

la existencia del ser humano desde el concepto de salud que se propone.

Por otro lado en ella subyace una gestión humano-cultural para la formación del profesional de la

salud en comunidad, determinada en acciones que se realicen sustentadas en la existencia y la condición

humana dado en su naturaleza, su capacidad transformadora, su actividad y la escala valorativa, para

lograr que los profesionales de la salud profundicen en los contenidos en su propio ejercicio profesional en

la comunidad acordes con dicha concepción, trascendente a su labores socio-asistenciales en la propia

comunidad, dado en una correcta administración y dirección del proceso, a través de una adecuada

organización.

Lo anterior entonces se relaciona dialécticamente con una gestión para la dinámica del desarrollo

socio-humanístico-asistencial en el profesional en salud también en comunidad, determinada por

acciones para lograr un adecuado espacio de construcción de significado y sentido que se dé entre los

implicados en el proceso de formación socio-asistencial comunitario de ese profesional, donde se tenga en

cuenta la motivación, la comprensión, la explicación, la sistematización, la generalización, la interpretación

y la observación socio-humanista-asistencial, mediada por una correcta administración y una adecuada

organización desde una concepción humanístico-cultural.

Estas oportunas reconsideraciones potencian además lo epistemológico del modelo de gestión en su

dimensión socio-formativa con los dos tipos de gestión develadas para la formación, y la dimensión

socio-cultural como síntesis de la gestión humano cultural y la gestión para la dinámica consideradas, las

cuales constituyen condiciones esenciales que subyacen en el modelo de gestión formativa socio-

humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario.


De las relaciones develadas en esta modelación emerge una regularidad como una abstracción aún más

esencial, que se enuncia como sigue:

El trabajo y la práctica asistencial en la comunidad condicionan el desarrollo social y humano del

profesional de la salud en ejercicio. Ello es un proceso formativo continuo de posgrado

condicionado por la gestión socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario.

Es entonces que a partir de las reconsideraciones teóricas develadas y que devienen sustento epistémico,

se puede proponer una estrategia de gestión formativa que desarrolle lo asistencial y lo humanista en

el propio ejercicio comunitario del profesional de la salud como significación práctica de dicha modelación.

Se defiende entonces la hipótesis de que si se aplica una estrategia de formación socio- asistencial en

los profesionales de la salud sustentada en un modelo de gestión formativa socio-humanista-

asistencial en salud en el ámbito comunitario que desarrolle la contradicción entre el carácter

asistencial y la necesaria impronta humanista en la atención a los problemas de salud en la comunidad, se

podrá contribuir a solucionar las insuficiencias en la atención socio-comunitaria.

2.2 Estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en salud

Se puede proponer entonces una estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en

salud en plena labor comunitaria a partir de las relaciones y regularidades que emanan de la modelación

teórica (abstracción) como expresión de una comprensión, explicación e interpretación generalizadora de la

gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario. Inspirada en una visión proactiva,

que parta de la concepción de premisas y requisitos culturales y espirituales relacionados con las

regularidades de la teoría aportada, en relación con la práctica asistencial en el ejercicio de la profesión y

con el trabajo comunitario. Ello permite la construcción de un conocimiento científico, así como la

definición y logro de objetivos con carácter trascendente, posibilitando el cumplimiento de los objetivos
estratégicos como intencionalidad a través del desarrollo de los subprocesos que lo contienen. Estos

procesos son: el subproceso docente, el subproceso científico-investigativo, el subproceso gerencial y el

propio proceso asistencial.

Por tanto, a través de la estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en salud

se viabiliza la profundización cultural socio-humanista y la apropiación de la cultura asistencial en salud en

un trabajo comunitario del profesional y en su práctica asistencial formativa.

Todo lo anterior es mediado por la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria de ese profesional, como relación necesaria y trascendente, al ser expresión del desarrollo de

su cultura consecuente con el carácter humano y cultural de la formación socio-asistencial, todo lo cual

está sustentado en el desarrollo contextual y universal de una gestión formativa asistencial social y

humana de ese profesional, que es síntesis de la práctica asistencial formativa y del trabajo

comunitario que desarrolla la formación de funciones socio-laborales y la formación de competencias

profesionales y humanas de forma continua y permanente en el propio ejercicio comunitario del profesional

de la salud. (Ver Fig.2. 2.1)


Ó

Fig.2. 2.1

En esta estrategia al decir de Fuentes H (2012) “…se establece una ruptura con la tendencia de trasladar

los modelos de estrategia empresarial a las instituciones de carácter social, pues se parte de considerar

que las empresas se fundamentan en la búsqueda de beneficios, lo cual condiciona todo el planteamiento

en la determinación de la misión, la visión y los objetivos, mientras que en instituciones de carácter socio-

formativo…, (como es el caso de la universidad médica en la formación socio-humanista-asistencial en

comunidad del profesional de la salud) …se desarrollan sobre la base de la contradicción entre preservar,

desarrollar, difundir, crear, transformar y revolucionar la cultura…” en salud, lo cual constituye una premisa

en la elaboración de esta estrategia.

Al diseño de esta estrategia le es inherente una visión de futuro en el desarrollo de la sistematización

formativa socio-humanista-asistencial en la labor del profesional de la salud en la comunidad, desde

una flexibilidad que logre dar respuesta a las crecientes demandas de salud en el propio desarrollo

contextual comunitario de esta cultura, para insertarse en la construcción de la cultura universal, a su vez

enriquecedora de lo contextual inicial como presupuesto esencial.

De ese modo se favorecerá la respuesta de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de

la salud al desarrollo de los procesos que en ella se dan, particularizándose en la región y el territorio

donde esta se inserta, singularizándose para un contexto comunitario determinado en relación con el
centro de educación médica superior dado y en sus entidades docentes-asistenciales de la comunidad,

(policlínicos, consultorios del médico de la familia, casas de abuelos, hogares de ancianos, salas de

fisioterapia, entre otros) en correspondencia con las premisas y requisitos que prevean tanto el actual

desarrollo como los escenarios futuros en el pleno ejercicio de los profesionales de la salud en la

comunidad.

Se parte entonces de concebir esta estrategia a partir de la elaboración de una serie de procedimientos

relacionados dialécticamente y que tienen su sustento en las relaciones esenciales del Modelo de Gestión

Formativo Socio-humanista-asistencial en Salud en el Ámbito Comunitario, al ser éstas contentivas

de un nivel de esencialidad que garantiza el grado de sistematización y generalización necesarios, en tanto

es posible especificar su aplicación desde las acciones previstas en la propia estrategia.

Lo anterior posteriormente se concreta en el diseño de estrategias particulares coherentes con los niveles

fundamentales que se proponen, lo cual facilita instrumentar los presupuestos epistemológicos

concebidos para cualquier contexto, en tanto su aplicación se hace específica a partir de los

procedimientos previstos en la misma.

Los niveles fundamentales han sido definidos como:

 Primer nivel de esencialidad socio-humanista-asistencial en salud.

 Segundo nivel de valoración

 Tercer nivel de concreción.

El primer nivel es expresión de la comprensión de la esencia de la formación socio-humanista-asistencial

del profesional de la salud en la comunidad, que a su vez tiene su sustento y se sintetiza en los valores

humanos y asistenciales, los que son síntesis de las premisas y los requisitos que garantizan la práctica

asistencial formativa y el trabajo comunitario como proceso esencial del desarrollo de la cultura socio-

humanista-asistencial del profesional de la salud, a través de una sistematización formativa socio-


humanista-asistencial en la labor del profesional de la salud en la comunidad. (Como se muestra en la

Fig.2. 2.2.)

Fig.2. 2.2.

Los valores humanos y asistenciales, entonces, son condicionados por las premisas dadas y los requisitos

diseñados en la estrategia de gestión que se requiere, pero esta al mismo tiempo condiciona y enriquece

dichos valores. (Ver Fig.2. 2.3.)


Fgu.2.

2.3

Por eso estas premisas y requisitos se constituyen en antecedentes de los valores humanistas y

asistenciales, los que a su vez condicionan la práctica asistencial formativa y el trabajo comunitario del

profesional de la salud, constituyendo par dialéctico que se sintetiza en un proceso de gestión formativa

asistencial, social y humana del profesional da la salud, que determina como cualidad la cultura socio-

humanista-asistencial en salud, sobre la que se sustenta toda la subsecuente gestión formativa.

Las premisas en este caso se identifican con las circunstancias que presuponen a la cultura socio-

humanista-asistencial en salud contextualizada en la comunidad donde se desarrollará la formación del

profesional de la salud, al favorecer su profundización desde el contexto socio-laboral-formativo y que se

constituye en las prácticas asistenciales formativas y en el trabajo comunitario, sustentados en valores

formados a partir de condicionamientos históricos, ideologías, creencias, tradiciones salubristas

asistenciales y humanistas, estas pueden ser personales, pero en este caso deben estar basadas en

estructuras de valores compartidos socialmente, a través de las cogniciones sociales implícitas en la


gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud que han ido conformando valores universales,

regionales, territoriales, comunitarios e institucionales.

Estas premisas se asumen entonces como el nivel de desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial

del profesional de la salud en cada instante de su labor comunitaria, expresión sintética de las tradiciones y

creencias culturales de un contexto asistencial formativo determinado en la comunidad; por tanto, no es

posible asumirlas como un estadio estático; por el contrario, a cada momento se enriquecen con los

requisitos culturales.

Por otro lado, reconociendo y asumiendo que las premisas representan los condicionamientos que

propician el desarrollo de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, son

factores que independientemente de la conciencia de los implicados en el proceso, están presentes y

desde su análisis pueden influir positiva o negativamente en la dinámica de dicho desarrollo, condicionar

en tal sentido la entropía y la negaentropía. Éstas no se cambian a voluntad: son condicionamientos

históricos y culturales, y entre ellas están:

1. La relación entre los procesos (docente, asistencial, científico investigativo, gerencial o cualquier otro)

con el desarrollo de la formación socio-asistencial del profesional de la salud en el contexto comunitario

y espiritual donde se desarrolla el ejercicio profesional y se desenvuelve el proceso.

2. La implicación de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud con el

contexto histórico concreto y espiritual donde ejerce su profesión, mediante la práctica asistencial

formativa y el trabajo comunitario, en el que se desarrolla un proceso formativo continuo y permanente

como modalidad de postgrado, potenciando la esencia y existencia del humano.

3. El aprovechamiento de las potencialidades y necesidades espirituales del contexto comunitario en el

proceso de formación socio-asistencial del profesional de la salud en el pleno ejercicio de su profesión


en la comunidad.

4. El desarrollo de la motivación espiritual y la hermenéutica socio-humanista como dimensiones

didácticas –García Tamayo 2012- para el desarrollo de una cultura socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en pleno ejercicio comunitario de su profesión.

5. La calificación teórica y técnica del personal docente concerniente al contenido socio-humanista-

asistencial en salud; donde se haga énfasis en la sensibilidad, la espiritualidad y la dignidad humana.

6. La preparación del personal docente en el campo didáctico y del saber específico.

7. La resistencia al cambio.

En caso de que las valoraciones de las premisas al aplicar la estrategia de gestión propuesta sean

favorables (negaentrópicas) o no (entrópicas) se hace necesario imponer determinados requisitos que

favorezcan la influencia de las premisas positivas y reviertan la negativas.

Asumiendo que los requisitos son condiciones que se imponen al diseño y aplicación de la estrategia en la

formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, y que deben lograr lo anteriormente

planteado, se exponen algunos ejemplos que necesariamente serán enriquecidos por los participantes en

el contexto comunitario donde se desarrolle la estrategia para dicho proceso, lo que le confiere carácter

flexible y contextualizado, entre los que se tienen:

 Los sujetos a implicarse en el proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de

la salud han de reflexionar sobre los aspectos contextualizados referentes a los problemas

relacionados con la esencia y la existencia del humano, para poder desarrollar una dinámica en la

profundización y desarrollo cultural socio-humanista en salud de esos profesionales que se desarrollen

en pleno ejercicio en el seno de la comunidad donde laboren.


 Los profesionales que implementen la estrategia tendrán que disponer de recursos epistemológicos y

metodológicos en función de las demandas del propio proceso formativo contextualizado en la

comunidad y de esta manera poder actuar de modo estratégico mediante el ejercicio del profesional de

la salud en su práctica asistencial formativa y en su de trabajo comunitario, como una modalidad

formativa de postgrado, que además sea permanente y continua.

 La puesta en marcha de la estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en pleno ejercicio profesional en la comunidad, requiere del dominio de

métodos y procedimientos didácticos, en especial para garantizar la construcción continua y

permanente de significado y sentido de los contenidos de la cultura socio-humanista y de la cultura

asistencial de salud a desarrollar por los implicados.

 Los docentes han de estar preparados para desempeñarse como orientadores del proceso de

formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud y ser poseedores de una gran

sensibilidad humana, una alta espiritualidad y una gran disposición para respetar el decoro y la

dignidad humana. Esto implica que los discentes los reconozcan como guías y ejemplos del proceso

para el desarrollo de esa cultura socio-humanista-asistencial en su propio ejercicio profesional.

 Los implicados deben estar positivamente dispuesto para asumir esta estrategia como medio didáctico

en la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud en plena práctica asistencial

y en pleno trabajo comunitario de ese profesional, sobre la base de una comprensión precisa de sus

potencialidades y necesidades espirituales contextualizadas, ya que su aplicación puede resultar

laboriosa, sobre todo teniendo en cuenta que no es muy común que el GBT cumpla su verdadero papel

de orientador docente y por tanto tampoco está el discente suficientemente preparado para una

participación más activa e independiente en el proceso. Con esto deberá enfrentarse entonces, la

resistencia al cambio.
 Las reflexiones profundas por parte de todos los implicados del contexto en el que se desenvuelve el

proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud; de lo contrario no

podrían diseñarse las actividades para que se interactúe con el contexto para el desarrollo del proceso.

Por otro lado, reconociendo que los requisitos se dan en unidad dialéctica con las premisas en tanto que

tales premisas se transforman en interacción con los requisitos y estos as u vez se convierten en premisas,

como expresión de la unidad y la contradicción constante, es posible reconocer que la gestión formativa,

asistencial, social y humana del profesional de la salud es una expresión cultural en desarrollo, que a

su vez dinamiza dicha contradicción.

Es necesario resaltar que las premisas no se varían a voluntad pues constituyen condicionamientos

históricos y culturales, mientras que los requisitos se imponen desde dentro para lograr los nuevos valores

humanos y asistenciales que la formación socio-humanista-asistencial en comunidad del profesional de la

salud requiere. Ello es consecuente con la idea de que la estrategia misma transforma los valores a partir

de los existentes, en tanto está presente la voluntad de cambio y desarrollo.

La consideración de estos valores en la aplicación de la estrategia es importante para lograr con un

enfoque proactivo las transformaciones en todos los ámbitos en que se aspira a hacerlo, desde la

universidad médica hasta la comunidad.

Desde esta estrategia entonces se posibilita dinamizar la contradicción entre las premisas y requisitos a

través de la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor del profesional de la

salud en la comunidad, como categoría que expresa la sucesión intencional en los cambios culturales en

salud, al estar dinamizada en dicha dialéctica, lo que necesariamente ha de garantizar la formación socio-

asistencial en la comunidad del profesional de la salud, desde la gestión formativa socio-humanista-

asistencial en el ámbito comunitario.


El carácter de unidad dialéctica dado entre la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el

ámbito comunitario y la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud está

determinado por la relación entre las premisas y los requisitos.

Lo anterior permite potenciar la consecución y desarrollo intencional de la gestión formativa socio-

humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario en una dinámica holística reveladora de la

coherencia de esta estrategia con la concepción científica holístico configuracional, que permite

comprender a la gestión develada como totalidad, posibilitando a su vez sustentar esta estrategia.

Se aplican entonces en este primer estadio de desarrollo entre las premisas y requisitos culturales

procedimientos específicos, que serán desglosados más adelante.

Posteriormente, es posible diseñar la macroestrategia como segundo nivel estratégico, desde la relación

contradictoria entre la valoración del entorno, comprendida como aquellas potencialidades y necesidades

para el desarrollo del proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud,

como compromiso social de la universidad médica en la formación continua y permanente de sus

profesionales en pleno ejercicio comunitario de la profesión, mediado en una práctica asistencial y en un

trabajo comunitario que también son formativos y que significa no un diagnóstico de información, sino una

valoración cultural y espiritual de dicha formación en su contexto comunitario.

La valoración del entorno de hecho es la contextualización cultural y espiritual y por otra parte, las

relaciones y regularidades que caracterizan el modelo de gestión formativa socio-humanístico-

asistencial en el ámbito comunitario; esta última como expresión de las relaciones esenciales que se

establecen al interior de dicha gestión y que por tanto ambas permiten predecir el comportamiento futuro

de este proceso particular desde sus relaciones internas. (Ver Fgu.2. 2.4.)
Fgu.2. 2.4

La valoración del entorno permite estimar los factores espirituales y de sensibilidad humana -tanto externos

como internos- que inciden en el cumplimiento del objetivo estratégico para la formación socio-asistencial

del profesional de la salud en pleno ejercicio en la comunidad, a partir del análisis del contexto comunitario

donde se desarrolla el proceso y las regularidades que se dan en la gestión formativa socio-humanista-

asistencial.

Esta valoración ha de incluir el estudio de los factores de caracteres políticos, ideológicos, religiosos

económicos, sociales, culturales, tecnológicos, medio ambientales, en fin todo lo relacionado a la

espiritualidad desde la esencia y la condición humana, factores estos, que están presentes e

inevitablemente inciden sobre la acción del proceso de formación socio-asistencial del profesional de la

salud en la comunidad.

De igual modo, es necesario valorar aquellas entidades docentes y asistenciales que brindan servicios de

salud individual y social en el contexto comunitario, como son: el centro de educación médica superior en

su labor extensionista, el policlínico, el consultorio del médico de la familia, las casas de abuelos, los

hogares de ancianos, los centros de atención secundaria de salud, las agrupaciones gubernamentales y no
gubernamentales, instituciones religiosas y todas las demás; con el objetivo de identificar ventajas y

desventajas en la cooperación formativa socio-asistencial del profesional de la salud en comunidad.

Por otra parte, no es posible dejar de considerar las restantes dependencias universitarias o centros de

investigación que brindan servicios y que guardan relación con la formación socio-asistencial en comunidad

del profesional de la salud, dejando al descubierto las ventajas y desventajas que se revelan en ello.

Esta valoración del entorno también ha de considerar los factores internos de la universidad médica y de la

no médica en los que puede apoyarse para lograr el objetivo estratégico, así como aquellas áreas donde el

desempeño en comunidad es insuficiente y cuyo desarrollo se ha de potenciar para limitar su influencia

negativa en la consecución del objetivo.

La contradicción entre la valoración del entorno y las relaciones y regularidades del modelo de

gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario se sintetiza en la cualidad

expresada en el objetivo estratégico, lo cual (por su alcance) es condicionado y a su vez condiciona la

gestión formativa, asistencial y humana del profesional de la salud como referente esencial y obligado

de esta estrategia.

Ese objetivo estratégico permite que se precisen los procesos que conforman la formación socio-asistencial

en comunidad del profesional de la salud (procesos de pertinencia, optimización e impacto y los procesos

de existencia de la propia formación), pero en ella están implícitas como dimensiones el compromiso con la

salud y las tradiciones salubristas, la voluntad de transformación, que conlleva la necesaria mirada

prospectiva y la capacidad o posibilidad de cambio, como la mirada futura con carácter proactivo, que

implica desarrollar capacidades para la creación, la transformación y la revolución, sin olvidar las

realidades presentes, flexible ante los posibles escenarios, constante y trascendente, sin exagerada

precisión, todo con un infinito amor.


De este modo, la macroestrategia concebida expresa la lógica de preservación, desarrollo, difusión,

creación, transformación y revolución de la cultura socio-humanista-asistencial en el profesional de la

salud, mediada por la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario, como

elemento esencial del quehacer cultural continuado y permanente de la universidad médica en la

construcción de su carácter universal y contextual, en la continua y permanente formación social y humana

de sus profesionales ya graduados y en el pleno ejercicio comunitario.

Consecuentemente, en este segundo estadio de desarrollo las categorías que se constituyen en pares

en una dialéctica contradictoria son la valoración del entorno y las relaciones y regularidades del

modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario, siendo esta la

categoría que expresa el objetivo estratégico y el camino a través del cual se desarrolla la formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud en el ejercicio de su profesión.

En este momento se transita a un tercer nivel de concreción que trasciende de la valoración de los

entornos y el modelos de gestión, al permitir concebir las políticas y las relaciones específicas y

transformadoras de la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria

del profesional de la salud, en una dialéctica entre las prácticas asistenciales formativas y el trabajos

comunitarios del profesional de la salud, que se expresan en acciones concretas y las regularidades que

determinan el movimiento de los eslabones. (Ver Fig.2. 2.5)


Fgu.2.

2.5

En este estadio de desarrollo de la estrategia la concreción alcanzada en coherencia con la esencialidad

de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, desde el análisis del entorno

comunitario, se expresa en políticas, que en su dialéctica con las relaciones específicas para cada

subproceso identificado, permiten reconocer las acciones específicas de este subproceso.

Esta dialéctica entre las políticas y las relaciones específicas para cada subproceso propician el

aseguramiento de los eslabones de este subproceso, en tanto las políticas como acciones encaminadas a

su ejecución, se dirigen a posibilitar la consecución temporal y la calidad de las tareas inherentes a cada

eslabón del proceso, las cuales a su vez se expresan como síntesis en acciones concretas de la

microestrategia para cada subproceso.

La integralidad en el movimiento de la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito

comunitario se garantiza desde la integración de los diferentes subprocesos (que pueden ser el posgrado,

la investigación y la extensión por una parte) o (docente, lo asistencial, lo científico investigativo y lo

gerencial, por otra) que componen la microestrategia, cuyas relaciones de espacio y tiempo propician la
coherencia de todo el proceso al permitir que se diseñen de manera coordinada las acciones de los

diversos subprocesos desde la coherencia con la política institucional, lo que garantiza la articulación

horizontal en los diversos procesos.

Para lograr esta interrelación temporo-espacial, los eslabones de los diferentes subprocesos deben

diseñarse en unidad con las políticas que de manera horizontal se desarrollen en la formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud y deberán ser reguladas por la instancia de mayor

nivel de decisión en dicha formación, como concreción de la integración entre la formación cultural socio-

humanista-asistencial del profesional de la salud y la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el

ámbito comunitario.

La coherencia en la estrategia entonces dependerá de la interrelación entre los procesos y la horizontalidad

de las políticas, aspecto que garantiza la transformación sustentable de la formación socio-asistencial en

comunidad del profesional de la salud y desde aquí la transformación y perfeccionamiento de la gestión

formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario, lo que garantiza la retroalimentación

como cualidad esencial de la gestión del proceso formativo.

Para desarrollar, entonces la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario en el

profesional de la salud es necesario trazarse los objetivos estratégicos específicos en el contexto de la

práctica asistencial formativa comunitaria y del trabajo comunitario del profesional de la salud, así como las

políticas que han de expresarse, relacionarse y corresponderse con las regularidades de esa gestión, que

a su vez conducen a las acciones que finalmente permiten implementar la estrategia, a través de los

subprocesos que repercuten favorablemente en la formación socio-asistencial en comunidad del

profesional de la salud, como resultado de la relación que se establece entre las premisas y los requisitos,

que como ya se ha planteado en párrafos anteriores de este mismo epígrafe es contentivo de los valores

humanistas y asistenciales.
Desde esta perspectiva nuevamente se es consecuente con la idea de que la estrategia misma transforma

la gestión en su dimensión socio-cultural y en su dimensión socio-formativa para la formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud, a partir de los valores humanos y asistenciales

contextuales existentes, en tanto está presente la voluntad de cambio y desarrollo, con lo que se logra

potenciar el enfoque proactivo, las transformaciones en todos los ámbitos formativos en el ejercicio

profesional en la comunidad, desde favorecer el desarrollo de la profundización de la cultura socio-

humanista y la apropiación de la cultura asistencial en salud, contextual y universal.

De este modo, es posible considerar que en el tercer estadio de desarrollo, la contradicción se revela entre

las políticas y las relaciones específicas del subproceso, relacionada éstas últimas con el modelo, siendo

la formación socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en el ejercicio en comunidad, el

objetivo más general y primordial del que se derivan los objetivos específicos de cada subproceso y el

camino para lograrlo son las acciones resultantes de la relación dialéctica entre las políticas, las relaciones

y regularidades específicas de cada subproceso.

En ese sentido la estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en salud se

particulariza al tomar en consideración la macroestrategia y las microestrategias desde las regularidades

del modelo, que a partir de un enfoque sistémico caracterizan la formación socio-asistencial en comunidad

del profesional de la salud.

La evaluación en este caso no se considera un último procedimiento dentro de la estrategia como

tradicionalmente se concebía en la extrapolación de estrategias empresariales a las acciones de salud,

fueran asistenciales, docentes, investigativas o gerenciales; sino que está presente en todo el proceso, por

lo que permite la retroalimentación y la valoración del grado de cumplimiento de los objetivos, al transitar

por la valoración de los resultados en la integración de los diversos procesos, a través de las políticas

formativas. Todo ello propicia valorar las transformaciones de la formación socio-asistencial en comunidad
del profesional de la salud en la gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito

comunitario, desde su coherencia estructural y de gestión contextual.

Se propicia entonces la formación socio-humanista-asistencial en comunidad del profesional de la salud

cuando se precisan el objetivo estratégico fundamental y esencial y los objetivos específicos de cada

subproceso, e igualmente se valora y perfecciona la gestión formativa socio-humanista-asistencial en

el ámbito comunitario, cuando se es consecuente con la concepción científica holística configuracional

que sustenta el modelo. Esta propuesta de evaluación permite por tanto la retroalimentación de todo el

proceso y la valoración del grado de cumplimiento de los objetivos, al valorar la pertinencia, la optimización

y el impacto.

Las políticas y regularidades especificas se expresan en acciones concretas que son valoradas desde las

expectativas trazadas en primera instancia en los objetivos estratégicos y específicos y, en última instancia

en la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario, lo que revela el

carácter de microestrategia que se expresa en esa matriz, en la cual se relaciona la sucesión de eslabones

de cada proceso con las políticas trazadas para cada uno.

La implementación de la estrategia en cada uno de sus niveles se realiza a través de la aplicación de un

método, que a pesar de tener un carácter general ha de aplicarse en dependencia de las características de

cada estadío de desarrollo, en consonancia con las características de la construcción intencional de la

cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud a través de la gestión formativa socio-

humanista-asistencial en el ámbito comunitario, en correspondencia con procedimientos que están

íntimamente vinculados al desarrollo cultural y que en su generalización se pueden desarrollar en el primer

nivel de la manera siguiente:

1. Precisar las categorías que expresen la profundización de la cultura socio-humanista y la apropiación

de la cultura-asistencial en salud contextual comunitaria y universal


2. Revelar la relación dialéctica entre las categorías identificadas y a partir de interpretar este par

dialéctico considerado...

3. ...determinar la categoría que expresa la intencionalidad formativa socio-humanista-asistencial en

comunidad para el profesional de la salud en pleno ejercicio de la profesión, durante la práctica

asistencial formativa y la gestión del trabajo comunitario.

4. Identificar la categoría que expresa la sistematización formativa socio-humanística-asistencial en el

profesional de la salud en la labor comunitaria, a partir de las categorías y del par dialéctico

Estos son los procedimientos de carácter esencial que se aplican en el primer estadio de desarrollo entre

las premisas y requisitos culturales que se identifican con carácter de intencionalidad en la formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud.

En la evaluación de la estrategia el par dialéctico que se revela está dado entre las políticas

transversales de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud que

delimitan las políticas de cada subproceso y que deben ser desarrolladlas desde el nivel superior de

decisión y asesoría de la institución (el consejo superior, los profesores del GBT, los subdirectores

docente y el médico que labora en la propia comunidad, entre otros) y la sucesión de eslabones de los

diversos procesos.

Lo anterior ha de garantizar la valoración del desempeño de los implicados en la gestión formativa socio-

humanista-asistencial en el ámbito comunitario mediante el desarrollo de la implementación de la

estrategia, logrando la necesaria retroalimentación como vía efectiva para rectificar su curso.

Nuevamente se regresa la gestión formativa asistencial, social y humana del profesional de la salud

a un estadio más esencial de su desarrollo, al valorar con intencionalidad los resultados de la

transformación cultural socio-humanista-asistencial a nivel del contexto formativo comunitario donde se


aplica la estrategia, lo que deviene estrategia de desarrollo y a la vez síntesis de la formación socio-

asistencial en comunidad del profesional de la salud en un desarrollo dialéctico ascendente a través de la

sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria del profesional de la

salud en su dimensión socio-formativa y su dimensión socio-cultural, como movimiento integrador de

la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario, centro del constructo aportado a

través del modelo teórico.

En la implementación de la estrategia se elaboran criterios de evaluación que resumen las acciones y su

valoración, lo cual se concreta en la aplicación de la estrategia, en tanto los indicadores serán expresión de

la relación entre las categorías que caractericen los procesos que ocurren en el interior de la formación

socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud en pleno ejercicio de su profesión en su relación

con el contexto espiritual identitario y universal.

Por tanto los criterios de evaluación presentes en la estrategia de gestión para la formación socio-

humanista-asistencial en el ámbito comunitario expresan relaciones de carácter general y esencial, y

precisan aquellos resultados esperados para cualquier proceso formativo de carácter social y humanístico

en salud.

Sin embargo es oportuno aclarar que lo anterior no significa que el reconocer un número de criterios de

evaluación constituya un constructo estático e invariable, en tanto en el desarrollo funcional del proceso de

formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud es posible considerar otros criterios

de carácter más específico, cuya efectividad dependerá por una parte de la intencionalidad cultural

profesional y por otra parte de la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor

comunitaria del profesional de la salud en coherencia con las relaciones estructurales en la cultura

contextual.
La estrategia entonces como instrumento destinado al trabajo de transformación y búsqueda de un

perfeccionamiento continuo y permanente de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional

de la salud, conlleva la implantación de un sistema de gestión que estará destinado a todos aquellos

gestores sobre los cuales recaen estas tareas de transformación y gestión y que no están imbuidos de la

conceptualización teórica requerida. Por ello el documento de la estrategia incluirá las bases teóricas en las

que se sustenta la propuesta.

Dentro de la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud a cualquier instancia, la

elaboración y la utilización de la estrategia de gestión para la formación socio-humanista asistencial en el

ámbito comunitario en su calidad de instrumento para la gestión de cada uno de sus diferentes

subprocesos y de la universidad y la comunidad (sociedad) en general, permite establecer las relaciones

de subordinación en el enfrentamiento y desarrollo de los procesos. También están presentes las

relaciones de coordinación y de colaboración entre las diferentes instancias no subordinadas entre sí.

Las estrategias particulares han de incorporar entonces la cooperación y la colaboración con las restantes

entidades docentes asistenciales de salud (hospitales, policlínicos, consultorio del médico de familia,

hogares de ancianos, casas de abuelos, entre otros), universidades (médicas y no médicas) y centros de

estudio e investigación, tanto de la universidad como de otras instituciones del territorio, de la región y del

mundo, así como de instituciones y organizaciones políticas y de masas gubernamentales o no,

organizaciones religiosas, agrupaciones de recuperación espiritual ( Alcohólicos Anónimos, peñas

culturales, entre otros). Estas relaciones deberán mantener integralmente la preservación, desarrollo,

promoción de la cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud, hacia su transformación y

revolución contextual y universal como un proceso totalizador que no depende de una o algunas esfera de

la sociedad, sino de toda la sociedad en sus conjuntos como totalidad.

Se puede decir entonces que esta estrategia tiene como rasgos fundamentales:
 El carácter proactivo, que implica desarrollar potencialidades y capacidades socio-humanístico-

asistenciales en la formación posgraduada del profesional de la salud en plena labor comunitaria

de manera continua y permanente, a largo plazo.

 El hecho de ser expresión y guía de las transformaciones trascendente que emana de las

regularidades del modelo, al tener como objetivo la formación socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en la comunidad.

 La flexibilidad, ya que es adaptable ante las posibles situaciones en los diferentes contextos que

emanan de los requisitos que se determinen para la formación socio-humanista asistencial en

comunidad del profesional de la salud.

 El sustento en tradiciones culturales, relacionadas con la espiritualidad, la sensibilidad y la ética

humana.

 La trascendencia al propiciar cambios que se concretan en el perfeccionamiento de la atención

socio espiritual del individuo, la familia y la comunidad, por el profesional de la salud.

 El autodesarrollo que se garantiza por la autorregulación intrínseca que tiene lugar entre las

relaciones dialécticas que se establecen entre los diferentes niveles de aplicación.

 La sistematización, no solo por tener como eje la configuración aquí sustentada como

sistematización formativa socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en la comunidad,

sino que también organiza como un sistema la cultura comunitaria dada en valores humanistas y

asistenciales que se han venido sustentando en los contextos formativos, que no solo dependen

de la comunidad sino de todo los que se impliquen en el proceso.

 Es dinamizadora de un modelo de gestión formativa socio-humanístico-asistencial en el ámbito

comunitario, y por tanto de la propia práctica asistencial y trabajo en la comunidad del profesional

de la salud.
 Es holística, por asumirse como una totalidad, al tener en cuenta un proceso de formación socio-

asistencial del profesional de la salud en comunidad que depende de todos los factores implicados,

ya sean: sociales, políticos, económicos, espirituales, culturales, medioambientales y cualquier otro

que influya en la esencia y la existencia del humano.

 Es compleja, por el entramado de relaciones entre las categorías que sustentan los diferentes

niveles: de esencialidad, de valoración y de concreción.

 Es configuracional, por irse configurando en su propio desarrollo, alcanzando nuevos y mejores

estadios cada vez más trascendentales.

 Es dialéctica, por las relaciones contradictorias que se dan en el propio proceso de desarrollo de

la estrategia y que condicionan su autodesarrollo.

Por otro lado si se quiere resumir los procedimientos tenemos entre ellos:

I. Determinación de las premisas y requisitos para la formación socio-asistencial en comunidad

del profesional de la salud y para una gestión formativa asistencial social y humana de ese

profesional en pleno ejercicio comunitario de su profesión y condicionar los valores humanistas y

asistenciales.

II. Valoración del entorno como diagnóstico estratégico en relación a las regularidades del modelo

que permita definir el objetivo estratégico.

III. Determinación de las principales alternativas estratégicas teniendo en cuenta los subprocesos de la

formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, delimitando y definiendo los

objetivos específicos para cada uno de los procesos(ej. pertinencia optimización e impacto)

determinados por las políticas y la relaciones para determinar acciones

IV. Establecimiento de los criterios de medidas, y las acciones para su Implementación.


V. Evaluación de los resultados.

Es importante destacar que tales procedimientos de esta estrategia expresan en sí mismos la relación

dialéctica entre los diferentes niveles y no se identifican con una sucesión lineal de los mismos, sino con

diferentes estadios de desarrollo, donde su aplicación evoluciona en un espiral dialéctico que se establece

entre el nivel de esencialidad, el de valoración y el de concreción como manifestación del auto-desarrollo

de la estrategia, para garantizar la formación socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en

comunidad, teniendo como eje integrador la sistematización formativa socio-humanista-asistencial del

profesional de la salud en el ámbito comunitario, desde la dimensión socio-cultural y la dimensión socio-

formativa develada en la modelación.-Fig-2. 2.6 y Fig-2. 2.7-.

Fig.2. 2.6
Fig.2. 2.7
Eso condiciona entonces que la estrategia es el centro que con significación práctica, condiciona el

desarrollo de la cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud como intencionalidad y la

gestión formativa, asistencial, social y humana del profesional de la salud como medio de lograrlo, mediado

por la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la labor comunitaria -Ver Fig.2.2.8 y 2 .2.9-


Fig.2. 2.8

Fig.2. 2.9
Conclusiones del capítulo-2

En el capítulo que concluye se aborda un modelo novedoso en la gestión formativa socio-asistencial del

profesional de la salud en el ámbito comunitario para el desarrollo de la formación socio-humanista-

asistencial en comunidad del y por el profesional de la salud.

Es así, que se definen cada una de las categorías y se le determinan sus contradicciones, lo que permitió

asumir lo holístico-configuracional y dialéctico para abordar el desarrollo del la cultura socio-humanista-

asistencial del profesional de la salud como síntesis de la relación que se establece entre las dimensiones

en el desarrollo de dicha cultura.

De lo anterior se pudo develar que es necesario un proceso de sistematización formativa socio-

humanista-asistencial en la labor del profesional en la comunidad que emana como síntesis de una

profundización de la cultura socio-humanista y de una apropiación de la cultura asistencial en

salud, develando una dimensión socio-cultural por un lado, relacionada dialécticamente a una

dimensión socio-formativa por el otro, que emana de la práctica asistencial formativa y del trabajo

comunitario del profesional de la salud que constituyen síntesis también a la sistematización develada,

desde una gestión formativa asistencial, social y humana del profesional de la salud.

Las relaciones entre todas las configuraciones anteriores garantiza el desarrollo de la formación socio-

asistencial en la comunidad del y por profesional de la salud, en relación dialéctica con una gestión para el

desarrollo de competencias en profesionales de la salud desde una gestión humanística cultural en la que

se tiene en cuenta la esencia y la condición humana, que devela un modelo de gestión formativa socio-

humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario.

Seguidamente y en correspondencia con la modelación teórica develada a la vez que constituyen sustento

epistémico del investigador, se propone una estrategia de gestión para la formación socio- asistencial en
salud que deviene en significación práctica de esta investigación, la cual está concebida en tres niveles

identificados con: Primer nivel de esencialidad cultural socio-humanista en salud, Segundo nivel de

valoración y Tercer nivel de concreción, cuya relación dialéctica garantizan su autodesarrollo.

Para lo anterior se parte de determinar premisas y requisitos que condicionaron valores para el desarrollo

de una cultura socio-humanista-asistencial del profesional, para luego precisar la valoración del entorno

como diagnóstico estratégico en relación a las regularidades del modelo, de donde parten los objetivos

estratégicos.

Es a partir de aquí que se aborda la determinación de objetivos específicos en cada subproceso de

pertinencia, optimización e impacto; docente, asistencial, científico investigativo y administrativo, lo que

permite trazar pautas (políticas) teniendo en cuenta las relaciones, es así entonces que se toman acciones,

se implementa la estrategia y se valora con un proceso evaluativo que transita por toda ella.

Es con todo lo anterior que se pretende contribuir a solucionar la contradicción epistémica inicial. Para

poder disminuir las insuficiencias que limitan la intervención asistenciales comunitarias del

profesional de la salud y concretarse posteriormente en el tratamiento a un envejecimiento

saludable y una longevidad satisfactoria.


CAPÍTULO-3: VALORACIÓN CIENTIFÍCA DE LOS PRINCIPALES RESULTADOS DE LA
INVESTIGACIÓN.

En el capítulo se hace una valoración científica del modelo y la propuesta estratégica de gestión socio-

humanista-asistencial en salud aplicada en el ámbito comunitario en grupos de profesionales de los

policlínicos docentes universitarios correspondientes a las áreas América-I y América-II del municipio de

Contramaestre en la provincia Santiago de Cuba, en su vínculo con la de la filial de ciencias médicas del

territorio (FCM-C), como gestora fundamental de los procesos formativos en el contexto donde se

investiga.

Teniendo en cuenta que los datos primarios para esta investigación se obtienen a partir de la satisfacción

en la atención gerontogeriátrica para el logro de un envejecimiento saludable y una longevidad

satisfactoria, la aplicación de la misma se hace fundamentalmente pertinente a la gerontogeriatría.

Siendo así y consciente de que el modelo y la estrategia son inherentes a la cultura socio-humanista-

asistencial en comunidad para la formación del profesional de la salud en sentido general en pleno ejercicio

de su profesión, se muestra su trascendencia, que no solo es a la gerontogeriatría sino a cualquier

problema de salud sobre los que se quiera educar, tanto a cualquier profesional del sector como a la

sociedad en sentido general.

Se hace por tanto una aplicación parcial de dicha estrategia como ejemplificación del funcionamiento de la

misma, consecuente con el modelo teórico develado y con los procedimientos estratégicos propuestos;

paralelamente se valoran los resultados por diferentes métodos como son: talleres de socialización,

criterios de expertos, evidencias en los sujetos implicados en la investigación, entre otros.


3.1. Estrategia de gestión para la formación socio-humanista-asistencial en comunidad para

profesionales de la salud aplicada a la gerontogeriatría

Siendo coherente con la problemática social en relación a la cultura gerontogeriátrica, el diagnóstico fáctico

y el causal, que permitió develar el problema investigativo, así como la determinación del objeto a

transformar y la delimitación del campo junto a la inconsistencia epistémica, desde los presupuestos

epistémicos asumidos y la hipótesis planteada, fue posible retomar las premisas e imponer los requisitos

expuestos en el capítulo anterior, a donde remitimos al lector.

Se asumen las configuraciones didácticas de problema, objeto, objetivo, contenido, resultados y método

pero contextualizado a la formación socio-asistencial de los profesionales de la salud en pleno ejercicio de

su profesión en la comunidad donde laboran. Se valoraron sus planes de estudio y programas de las

asignaturas en los cuales estaba sustentada su formación inicial y post graduada.

Fue posible determinar que los contenidos para la atención espiritual individual y social en la comunidad

vinculado a la sensibilidad humana, el amor, la dignidad y el decoro en relación con la cultura socio

asistencial son efímeros y su desarrollo en la profundización cultural socio-humanista relacionado a

apropiación de la cultura asistencial en salud en el ejercicio profesional en comunidad, no era suficiente.

La relación dialéctica entre premisas y requisitos contextualizados a estos profesionales en su práctica

asistencial formativa y en el trabajo comunitario, permitió determinar valores humanistas asistenciales

contextuales positivos o negativos (Anexo-estrategia-), y para ser coherente con el enfoque humano

cultural en que se sustenta la investigación, se partió de los valores más universales de compromiso,

flexibilidad, trascendencia y amor.

Es entonces que los valores analizados están en relación con los presupuestos socio-humanístico-

asistenciales en comunidad desde la esencia y la existencia del humano; en tal sentido, la gestión socio-
humanista-asistencial en el ámbito comunitario donde laboraban estos profesionales que permitiera al

desarrollo de una cultura socio-humanista-asistencial del profesional de la salud pertinente a la

gerontogeriatría en el ejercicio de la profesión comunitaria, no era suficiente, lo cual se hacía patente en su

labor y práctica en la comunidad.

En ese sentido la práctica asistencial formativa y el trabajo comunitario del profesional de la salud, estaba

poco identificados con la esencia y la condición humana relacionada con el envejecimiento poblacional

ascendente en el municipio de Contramaestre, lo que repercutía en la capacidad transformadora del

humano y así su actividad no estaba acorde con la problemática develada para lograr un envejecimiento

saludable y una longevidad satisfactoria. Cuando en algunos casos particulares se atendían las cuestiones

gerontogeriátricas con sus diversos problemas de salud, la sensibilidad ante los aspectos espirituales tenía

ciertas limitantes.

Estos y otros valores se comenzaron a transformar con los requisitos impuestos, a partir de los cuales los

implicados en el proceso comenzaron a comprometerse con la problemática social e interesarse entonces

(desde los presupuestos asumidos) por el desarrollo de una cultura socio-humanista-asistencial en salud,

particularizada en este caso a la salud gerontogeriátrica en su propia labor comunitaria, mediada por el

ejercicio de su profesión.

Eso permitió, para seguir desarrollando dicha transformación estratégica, ir determinando el objetivo

estratégico esencial y contextualizado, sustentado en las potencialidades y necesidades del contexto,

desde la valoración del entorno, lo que consistió, sin apartarse de los intereses políticos, ideológicos,

morales, espirituales y sociales, en desarrollar conocimientos, habilidades, valores y valoraciones para

desarrollar competencias profesionales pero fundamentalmente humanas pertinentes a una cultura socio-

humanista-asistencia en salud, para que dichos profesionales se desempeñen en la contribución a un


envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria desde la esencia y la existencia del humano, como

se asume por el investigador.

Lo anterior permitió que desde la cultura y la espiritualidad de los implicados se valorara mejor el entorno.

Para hacer un diagnóstico más esencial en el contexto referido, se consideraron los escenarios posibles

para desarrollar el proceso de formación socio-asistencial del profesional de la salud en plena labor

comunitaria en relación a la cultura gerontogeriátrica. Así se determinaron las regularidades que se

presentaban en relación con la gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario para

garantizar una adecuada salud, identificando factores internos y externos que frenaban o estimulaban el

proceso (oportunidades, amenazas, debilidades y fortalezas).

El entorno considerado como un sistema de relaciones y condiciones externas e internas para desarrollar

la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud en relación con la cultura

gerontogeriátrica en pleno ejercicio profesional, sobre el que se aplicó la estrategia como el medio en que

se desarrollara el proceso y orientara hacia el futuro de la misma fue integrado por (Anexo -estrategia-)

los círculos de abuelos, la universidad del adulto mayor, el puesto de trabajo, la comunidad, los

consultorios del médico de la familia, entre otros, como las visitas en el hogar y las intervenciones

asistenciales comunitarias.

Siendo así, se determinó que el proceso de formación socio-asistencial en comunidad para los

profesionales de la salud referente a la cultura gerontogeriátrica se desarrollaría en un contexto histórico

social y económico caracterizado por ser un municipio altamente poblado, con más de 105 000 habitantes,

con un envejecimiento poblacional de un 17% lo que lo ubica en el GEP-III, bajo índice de natalidad, con

alta incidencia de enfermedades crónicas no trasmisibles, entre otros, siendo por lo demás un territorio

eminentemente agrícola, habitado por personas con ideología diversa, multicultural, con diferentes
creencias religiosas, con un amplio movimiento migratorio, con una gran sensibilidad espiritual,

comprometidas con su identidad individual y social y muchos aspectos más.

En el municipio está instituida una filial de ciencias médicas con un claustro de profesores suficiente para

enfrentar el proceso, con múltiples escenarios que se interrelacionan, distribuida en las siguientes sedes e

instituciones docentes-asistenciales, entre otros:

 Hospital General Docente “Orlando Pantoja Tamayo”

 Policlínicos universitarios: América-I, II y Baire.

 Tres clínicas estomatológicas.

 Dos casas de abuelos.

 Un hogar de ancianos.

 Más de 60 consultorio del médico de la familia

Las anteriores dispone del personal suficiente y la tecnología para desarrollar el proceso; en tal sentido se

cuenta con un escenario probable y optimista donde a pesar de existir barreras contamos con

voluntades y un capital humano con nivel de responsabilidad, con capacidad y potencialidades para

desarrollar el proceso.

Como regularidades, la limitada comprensión socio-humanista-asistencial en comunidad de los

profesionales de la salud relacionados con la gerontogeriatría, así como insuficiente explicación socio-

humanista-asistencial de la misma, que dificultaba la interpretación pertinente de la cultura en salud

gerontogeriátrica con carácter social y humano, pues poco se observaban las cuestiones

espirituales en relación con la esencia y la existencia del humano que envejece o ya envejecido; lo

anterior dificultaba el desarrollo de las dimensiones empíricas y teóricas para el desarrollo de la cultura

en consecuencia, lo que disminuía el interés por la misma.


Para el diagnóstico de las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades se tuvieron en cuenta el

macroentormo, el mesoentorno y el microentorno, (Anexo-estrategia-) y se usaron diferentes métodos

como son: lluvia de ideas, entrevistas, talleres, reflexiones y la observación.

En el macroentormo:

 Desde lo político y por supuesto desde el discurso se retoma el “concepto” dado por Fidel Castro

en el acto por el Primero de Mayo del 2000, cuando expresó el concepto de: Revolución “…es

igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es

emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos …es defender valores en

los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo,

solidaridad …es no mentir jamás ni violar principios éticos… es unidad, es independencia,

es luchar por nuestros sueños de justicia …”

De igual forma se consideraron los lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba

en lo concerniente a la formación de recursos humanos, la superación científico-técnica y la

atención al adulto mayor. Todo lo anterior devino fortalezas para la aplicación de la estrategia.

 Desde lo económico, la precaria economía del país propia de las circunstancia y acentuada por la

crisis económica mundial, su repercusión en los países tercermundistas como el nuestro y su

influencia en la salud de la población y por tanto en las posibilidades de lograr/formar la conciencia

de que se puede envejecer con salud y vivir de modo satisfactoria en la edad geriátrica, en ese

sentido transitar por un envejecimiento saludable y alcanzar satisfacción en la calidad de vida de la

edad geriátrica, lo que constituyó debilidades del macroentormo para la aplicación de la

estrategia.

 Desde lo social, el esfuerzo y los logros del estado cubano en el mantenimiento de indicadores de

salud con lo que se intentan potenciar el bienestar biológico, ecológico, social y espiritual de la

sociedad en su conjunto y entre los que se encuentra el interés por mantener el programa de
atención integral al adulto mayor, así como la preocupación de las sociedades de geriatría en

estimular la formación de especialistas, lo que condicionó oportunidades para la implementación

y el desarrollo estratégico.

 La insuficiente concientización de que vivimos un mundo hipercomplejo, lleno de incertidumbre,

globalizado que necesita un cambio del paradigma de la revolución científico técnica a la

revolución del conocimiento en el que se tenga en cuenta la esencia y la condición humana. Cuya

insuficiencia fue considerada como una amenaza potencial que es necesario revertir.

En el mesoentorno.

 Atención limitada por las organizaciones políticas, de masas y gubernamentales a los aspectos

espirituales, religiosos, grupos de recuperación espiritual (alcohólicos anónimos) relacionados

entre otros con un envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria, así como su poca

vinculación con los procesos formativos de los profesionales de la salud, además del limitado

apoyo logístico a los procesos de universalización y municipalización de la educación superior, lo

cual constituyó una amenaza en la implementación de la propuesta.

 Pocos especialistas (sólo uno) en Geriatría y Gerontología unido a un número insuficiente de

másteres en longevidad satisfactoria (cuatro) poco relacionados con la docencia, lo asistencial, lo

científico investigativo y lo gerencial, lo que dificulta la sistematización y la generalización de la

cultura socio-humanista-asistencial en comunidad para la salud gerontogeriátrica a los procesos de

pertinencia optimización e impacto, devenido debilidad para el proceso.

 Número creciente de maestrantes en las diferentes maestrías de amplio acceso relacionadas con

la educación superior y a la APS, que permitió investigaciones de salud y pedagógicas para

potenciar los procesos formativos entre los que se encuentra la formación socio-humanística-

asistencial en salud gerontogeriátrica de los profesionales de la salud en la comunidad.


(Fortaleza). Donde mucho de los aspirantes a máster estuvieron dispuestos además a la

aplicación de esta estrategia.

 La flexibilidad prevista en los planes y programas de estudios para comenzarse a aplicar la

estrategia a partir del curso 2010-2011 y que vienen condicionados por las tendencias educativas

actuales, lo que permitió que los implicados en el proceso formativo negociaran los contenidos en

dependencia de las potencialidades y necesidades del contexto y que haya condicionado en el

territorio un pensamiento flexible. (Oportunidades).

En el microentorno.

Los factores anteriormente determinados desde el macro y el mesoentorno influyen directamente en el

microentorno, como se verificara con la aplicación de las encuesta y las entrevistas, por lo que puede

aseverar el autor que el desarrollo de una cultura socio-humanista en salud gerontológica en el ámbito

comunitario como modalidad de posgrado para la formación continuada y permanente de los profesionales

de la salud es insuficiente. Esto constituyó factor suficientemente ilustrativo de dificultades para que ésta

no se desarrolle adecuadamente y no resulte por tanto pertinente.

En relación con lo anterior se determinó un objetivo estratégico general, no de forma lineal y consecutiva

sino en relación dialéctica con el entorno y las regularidades, dependiente del modelo en relación con

las premisas y los requisitos, así como con los valores humanistas-asistenciales, cuyo objetivo se

identifico: como la formación socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en su propio ejercicio

comunitario, capaz de influir en la comunidad donde se desempeñe en el logro de un envejecimiento

saludable y una longevidad satisfactoria, preparado mediante un proceso formativo donde se desarrolle

una cultura socio-humanista-asistencial en salud en la propia comunidad donde labora, en la vinculación de

los procesos de pertinencia, optimización e impacto.


La constatación de lo anterior permitió trazar objetivos específicos que se vincularon a los procesos de

pertinencia optimización e impacto para revertir las valoraciones negativas y potenciar las positivas y con

esta entonces, modificar los valores humanista-asistenciales contextuales. (Ver anexo-estrategia)

Todo lo develado condicionó la implementación y aplicación de la Microestrategia.

Hasta aquí se muestra la factibilidad de la estrategia, la que permite en un contexto comunitario

determinado precisar las necesidades y potencialidades contextuales para actuar conforme a un enfoque

humanístico cultural, donde se tenga en cuenta el respeto al honor y la dignidad del hombre que envejece

o esta envejecido, e incluye velar por la vida, la integridad personal del individuo y la sociedad, la libertad,

la intimidad, la imagen, los sentimientos, las ideología; en fin tener en cuenta una salud que no solo

depende de los factores biopsicosociales, sino también ecológico y espirituales, en relación a sus

potencialidades, su actividad y sus valores.

En cuanto a la microestrategia se determinaron unas acciones y criterios de medidas (políticas) para la

planificación, organización, ejecución y control, (Ver anexo-estrategia)

La aplicación de la estrategia de gestión para la formación en comunidad de los profesionales de la salud

en este caso centrada en la atención gerontogeriátrica, fue focalizada en el eslabón de la motivación

socio-humanista-asistencial en comunidad, para ser consecuente con la reconsideración teórica develadas

en el texto que se adjunta a esta investigación y que forma parte de la misma -1 , estimulando y creando

primeramente patrones motivacionales individuales y luego compartidos para ser coherentes con la

heteromotivación, automotivación y coomotivación desde sustentos focalizados en la esencia y la

existencia del humano, ante todos los que estuvieran implicados en el desarrollo del proceso.

Es así que desde la motivación lograda por el autor en el transcurso de la investigación y la propuesta

estratégica, se trazaron acciones y criterios de medidas, que fueron ejecutados por los colegas motivados
con anterioridad y se controlaron por los investigadores, en constatación de las fechas de cumplimiento

propuestas y se evaluaron los resultados.

Fue necesario desarrollar la motivación en relación a los aspectos docente (D), asistencial (As), científico

investigativo (CI), administrativo (A), gerencial (G) y evaluativo (E); mientras se efectuaba la planificación,

organización, ejecución y control en cada uno de estos proceso (Ver anexo estrategia)

Los resultados a esperar fueron parcialmente evaluados durante la aplicación de la estrategia y al final de

la misma, y se obtuvieron entre otros, los siguientes:

 Se despertó el interés por el desarrollo de una cultura socio-humanista-asistencial en salud

gerontogeriátrica en todos los implicados en el desarrollo de la estrategia.

 Se motivaron los profesionales, así como otros relacionados con la formación hacia las

investigaciones socio-humanistas-asistenciales, pertinentes a una población que según estudios

socio-demográfico inevitablemente envejece y sus demandas.

 Se incentivó la difusión de los contenidos socio-humanista-asistenciales de la cultura en salud

gerontogeriátrica a diferentes contextos.

3.2: Valoración de la factibilidad de los aportes fundamentales de la investigación a partir de la realización

de Talleres de Socialización con especialistas y otras técnicas de valoración

Partiendo de que esta investigación se inserta a un proyecto llevado a cabo por un equipo cuyo trabajo se

dirige a la formación gerontogeriátrica del profesional de la salud, se han realizado varios talleres de

socialización en diferentes contextos, lo que constituye a la vez una triangulación, entre los que se

encuentran: taller en la FCM de Palma Soriano, provincia Santiago de Cuba, en la FCM de Contramaestre

en la misma provincia (ver anexo-validación), así como en la sede municipal de la universidad pedagógica

en dicho territorio.
Se muestra entonces que se realizaron varios, donde uno de los más importantes fue el segundo de los

anteriormente mencionado por haberse realizado en el propio contexto donde se desarrolla el investigador,

en este participaron másteres en ciencias de la educación superior, cuyos resultados investigativos son

tributarios a esta investigación, tutorados además por el autor de este informe; en ese espacio fue también

lanzado y presentado el libro que como parte de esta investigación se adjunta, sobre el cual se emitieron

múltiples criterios favorables y se hicieron recomendaciones para próximas ediciones.

Fue partícipe de este encuentro un grupo multicultural y diverso, integrado por: médico(a) s, enfermera(o)

s, psicólogo(a) s, pedagogo(a) s, filósofo(a) s, entre muchos más, entre los que se incluyeron profesionales

extranjeros de la salud, como fue la directora de la escuela de enfermería de la Universidad Estatal de

Bolívar en Ecuador, doctores en ciencias pedagógicas, profesores auxiliares y titulares de la educación

superior, representantes de las organizaciones políticas y de masa del territorio y directivos docentes y

asistenciales del sector salud. Este taller en específico tuvo una relevancia social, al ser apoyado por los

órganos de prensas y publicitarios de del territorio en el municipio Contramaestre y la provincia Santiago de

Cuba, donde copias de estas ediciones se adjuntan al informe de la investigación.

Los talleres compartían el objetivo general de valorar y enriquecer los aportes fundamentales de la

investigación. Se logró en fin, reunir a diferentes grupos de especialistas de los diferentes contextos

referidos con el propósito de comprobar la trascendencia de la investigación; los especialistas fueron

seleccionados a partir de su experiencia profesional vinculada con la temática que se investiga, su

experiencia docente y trayectoria científico-metodológica en cuanto a las investigaciones realizadas y

vinculadas con dicha temática. Asimismo se tuvo en cuenta su grado científico o títulos académico y su

categoría docente.

Al computar los datos acerca de las mencionadas características de los especialistas convocados se

verifica que tienen una amplia experiencia científico-metodológica en la formación de los profesionales de
la salud y otros en otras esferas formativas. Este elemento constituyó un aspecto esencial por el nivel

crítico-valorativo aportado por los mismos, como contribución importante al perfeccionamiento de las

propuestas investigativas.

Los objetivos específicos de los talleres estuvieron dirigidos a validar y enriquecer el modelo teórico y la

estrategia develada en el capítulo anterior para lo cual se tuvieron en cuenta los siguientes indicadores:

 Las similitudes y diferencias en los criterios básicos referidos al modelo propuesto.

 La interpretación de los aportes, las sugerencias y recomendaciones ofrecidas.

 La corroboración de la factibilidad y pertinencia de los procedimientos estratégicos.

En los talleres se optó por la implementación de procedimientos fundamentalmente cualitativos, que

partieron de la exposición de la lógica de la investigación y la explicación exhaustiva de los aportes por él

investigador. Los participantes en busca de una comprensión más eficiente plantearon interrogantes (un

promedio de 5 preguntas por taller) que fueron respondidas por el aspirante. Ello facilitó la interpretación

de la síntesis de los resultados presentados desde sus posiciones epistemológicas y la expresión de

juicios, razonamientos y conceptos a partir de los cuales se realizaron sugerencias y recomendaciones

para el perfeccionamiento de la investigación.

Por tanto, los procedimientos metodológicos permitieron arribar a los siguientes resultados:

 La lógica de la investigación expuesta, sustentada en pertinentes fundamentos epistémicos,

ontológicos, lógicos, praxiológicos y axiológicos, permitió declarar que la tesis se inscribe, desde

una posición socio-humanista-cultura, en el contexto de la III Revolución Educacional con la

Universalización y Municipalización de la Educación Superior, en la profundización del desarrollo


del proceso formativo de los profesionales de la salud en su plena labor socio-comunitaria y en

pleno ejercicio profesional, potenciando la formación continua y permanente de postgrado.

 La estrategia de gestión para la formación socio-humanística-asistencial en salud resultó coherente

con las esencialidades del proceso objeto de estudio, ya que a partir de las relaciones esenciales

entre sus configuraciones, dimensiones y eslabones o de sus componentes, estructuras y

funciones se logra articular con la propuesta teórica que se presenta y a posiciones específicas

precedentes, provenientes de estudios anteriores, por lo que la investigación se inscribe desde la

didáctica, de manera innovadora en los contextos de universalización y municipalización de la

educación médica superior, como una modalidad formativa de postgrado, aunque también puede

ser aplicada a la formación inicial.

 El enfoque asumido en la modelación teórica así como la deducción genética, como métodos para

asumir la formación socio-asistencial en los profesionales de la salud en el ejercicio de su

profesión en la comunidad, garantizan profundidad en el nivel de esencialidad e integración; sin

embargo, al explicar desde sus contradicciones esenciales un proceso social a través del método

holístico-dialéctico, es primordial reconocer el carácter objetivo-subjetivo de las categorías que se

revelan en tanto unidad dialéctica. Esta valoración se tuvo en cuenta para el perfeccionamiento del

modelo propuesto.

 El Modelo de Gestión Formativa Socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en el

Ámbito Comunitario se consideró desde las categorías develadas como un aporte fundamental a la

pedagogía de la educación superior particularizada en la formación socio- asistencial de ese

profesional, trascendente incluso a las intervenciones asistenciales comunitarias como una forma

más de pedagogía social.


 Se valoró la posibilidad de aplicación de la propuesta teórica y práctica en otros profesionales y

contextos, fundamentalmente a otras carreras de las ciencias sociales que como tal tienen al

hombre en su esencia y condición como objeto de estudio, considerando además al

envejecimiento saludable no sólo responsabilidad de la salud pública, sino un fenómeno holístico,

lo que confiere un carácter trascendente a los aportes referidos.

 Se reconoció la especificidad del aporte en tanto el profesional de la salud se revela como un

mediador para la promoción, prevención, curación y rehabilitación de la salud, determinado por la

intencionalidad en un contexto socio-cultural dado, que son en última instancia las competencias

profesionales a desarrollar en cualquier profesional de la salud para su desempeño, pero que en el

contexto de esta investigación se relacionan a la gerontogeriatría. Esta valoración se consideró

muy oportuna y se utilizó en la argumentación de la especificidad de la propuesta.

 Se determinó que la estrategia aportada expresa con precisión la funcionalidad lógica y

gnoseológica de la modelación teórica develada, que facilita el desarrollo novedoso en su

contextualización desde una posición humano-cultural y logra articular a los procesos de

pertinencia, optimización e impacto, que permite su vínculo con los procesos docente, asistencial,

científico investigativo y extensión a la comunidad.

 Se consideraron efectivos los procedimientos estratégicos propuestos ya que desde los resultados

positivos obtenidos en su aplicación parcial se ha logrado transformar concepciones tradicionales

del proceso de formación socio-asistencial no solo del profesional de la salud sino también de la

comunidad.

 Se valoró que los procedimientos se construyen sobre la experiencia y la cultura establecida para

el trabajo con los contenidos de la cultura socio-humanista-asistencial en salud en otros contextos,


que se articula coherentemente con las condiciones histórico-sociales concretas donde se

desarrollará el proceso.

 Se recomendó sistematizar y generalizar los aportes de la investigación en la práctica, lo que

permitirá continuar demostrando la validez de los mismos en tanto constituyen una dinámica

renovadora de la propia estrategia que facilita el perfeccionamiento del proceso.

 Se recomienda que el modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito

comunitario develado y aplicado a la gerontogeriatría, sea integrada a las estrategias curriculares

existentes.

 La propuesta se distingue por su relevancia social, ya que además de su contribución a la didáctica

de la formación socio-asistencial de los profesionales de la salud en ejercicio comunitario, propicia

la formación humananistica de la sociedad en su conjunto. para incidir en cualquier problema de

salud, en busca del envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria.

Los juicios y valoraciones aportados por los implicados en los talleres permitieron la reflexión grupal que

facilitó el reconocimiento y la argumentación de la validez y de la significación teórica y práctica de esta

investigación para el proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud. De

igual modo se reconoció la viabilidad y factibilidad de los mismos, así como la pertinencia y novedad de la

lógica integradora revelada, que permite el perfeccionamiento del proceso.

Constituyeron otra forma de valoración, los resultados presentados en diferentes contextos de ciencias y

eventos donde igualmente se discutieron en talleres, como fueron: la preparación científico metodológica

de los docentes de la FCM-C y las diferentes aéreas de salud en el territorio, conferencias magistrales en

relación con el método clínico epidemiológico, talleres provinciales “universidad 2010 y 2012, eventos de

generalización de resultados en el fórum de ciencia y técnica a varios niveles, talleres pedagógicos


nacionales de tecnología de la salud y defensas de maestrías tutoradas por el autor, así como su

aplicación a los implicados en los grupos de salud mental en relación con la rehabilitación del alcoholismo.

Criterios de expertos.

Otro procedimiento utilizado para validar los resultados de la investigación fue el criterio de experto, para

cuya selección se precisaron indicadores. Entre los expertos se seleccionaron.

 Dra. Adela Fong Estrada: Médica, Especialista de Primer Grado en Medicina Interna, de Segundo

Grado en Geriatría y Gerontología, MSc. en Longevidad Satisfactoria, Jefa del servicio de Geriatría y

Gerontología del Hospital Provincial “Ambrosio Grillo”, Profesora Auxiliar.

 Dr. Orlis Gámez Morgado: Profesor Instructor, Especialista de primer grado en Medicina General

Integral, Especialista de primer grado en Geriatría y Gerontología, Jefe del servicio de Geriatría del

hospital de Contramaestre.

 Otros (Ver anexo…).

Los criterios vertidos de casi la totalidad de los expertos fueron favorables a los resultados de la

investigación y recomiendan en tal sentido su sistematización y generalización, le reconocen impactos

sociales, científicos, metodológicos y hasta medioambientales.

Triangulación.

Otra técnica realizada para valorar la investigación y sus resultados y que además los potencia, fue la

triangulación. Ésta se efectuó a través de la entrevista semiestructurada y a profundidad de diferentes

especialistas y expertos de la salud pública y de la pedagogía, cuyos resultados también fueron

alentadores, el autor estima no agotar en el acápite, por considerar suficiente los talleres de socialización

abordados, pues muchos de los entrevistados participaron en los mismos y la valoración que partió de los
diferentes talleres de socialización constituyen en sí misma una triangulación.

Conclusiones del capítulo-3

Se concreta la investigación en una ejemplificación parcial de la estrategia de gestión formativa socio-

humanista-asistencial en el ámbito comunitario para el desarrollo de una cultura gerontogeriátrica en el

proceso formativo socio-asistencial del profesional de la salud. Se aplica la misma de manera parcial a

grupos de profesionales de los policlínico docente universitario correspondiente al área América-I y II del

Municipio Contramaestre en la Provincia Santiago de Cuba en su vínculo con la de la Filial de Ciencias

Medicas del territorio.

Los resultados científicos tanto de la modelación teórica como la práctica, se corroboran en talleres de

socialización con especialista, criterio de experto y triangulación, entre otras técnicas, obteniéndose

resultados positivos en casi todos los aspectos.

La estrategia se ejemplifica parcialmente en el eslabón de la motivación obteniendo resultados alentadores.


CONCLUSIONES GENERALES Y RECOMENDACIONES

El abordaje del comportamiento histórico en la atención asistencial teniendo en cuenta: la apropiación en

comunidad de la cultura gerontogeriátrica en relación a los problemas de salud, las Intervenciones

asistenciales comunitarias de salud y su relación a la gerontogeriatría, así como el trabajo comunitario del

profesional de la salud a ese tipo de atención realizado a través de la aplicación del método histórico

lógico, permitió abordar la caracterización ontológica, epistemológica, praxiológica, lógica y axiológica del

proceso de formación socio-asistencial del profesional de la salud en la labor comunitaria en ejercicio de su

profesión como objeto y la gestión para el desarrollo socio-asistencial en salud como campo en el mismo

ámbito comunitario.

En ese sentido, con el análisis histórico lógico en relación con la gerontogeriatría, que inicialmente codujo a

la determinación de los antecedentes de dicho proceso formativo referente a una cultura socio-humanista-

asistencial en salud para la formación posgraduada del profesional del sector en comunidad, que

desarrollara competencias también humanas, trascendente a las intervenciones asistenciales comunitarias

de salud, permitió plantear unos periodos, para develar una tendencia histórica en la evolución y desarrollo

del proceso formativo que se aborda como objeto, pero que aún es insuficiente en el tratamiento de

aspectos espirituales y poco contextualizada a la formación en el propio ejercicio comunitario del

profesional de la salud.

El abordaje de las concepciones teóricas para la formación socio-asistencia del profesional de la salud en

comunidad y de su gestión en el ámbito comunitario, permitió asumir un conjunto de categorías procedente

de la cultura salubrista, la pedagogía de la educación superior y de la didáctica de salud que trazaron


pautas para proponer un modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito

comunitario.

La valoración crítica de la situación actual en la formación socio-asistencial en comunidad de los

profesionales de la salud en relación a la atención gerontogeriátrica revela la necesidad de contribuir a un

proceso formativo de posgrado en el profesional de la salud en ejercicio, pertinente con el logro de un

envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria que trascienda a la apropiación de dicha cultura en

el ejercicio de la profesión en plena labor comunitaria, teniendo en cuenta los valores más universales de

compromiso, flexibilidad, trascendencia y amor en los contexto de universalización y municipalización de la

educación superior, así como una salud que no solo dependa de aspectos bio-psico-sociales sino también

ecológico y espirituales en relación con las potencialidades humanas y a su actividad practica.

El diagnóstico realizado permitió determinar las principales insuficiencias y deficiencias de la formación del

profesional de la salud en su labor comunitaria, pertinente al desarrollo socio-humanista-asistencial,

trascendente a todo y cualquier tipo de atención a problemas de salud en la comunidad, y que necesita en

tal sentido una transformación, para la cual se determino entonces actuar en la gestión para el desarrollo

socio-asistencial en salud en el ámbito comunitario.

Lo anterior marcó pautas para desarrollar una modelación que explicitó desde la teoría un proceso

formativo en consecuencia y sustentó una estrategia para gestionar dicha formación, trascendente a las

intervenciones asistenciales en la comunidad como muestra de una pedagogía social.

Por otro lado se enfatiza que en el proceso investigativo quedo develado que los problemas relacionados a

una cultura gerontogeriátrica en su desarrollo socio-humanista-asistencial formativo, trascienden a

cualquier problema de salud, lo que permitió al investigador pensar en una propuesta teórica más

abarcadora.

De lo anterior se pudo mostrar que es necesario un proceso de gestión formativa socio-humanista-

asistencial del profesional de la salud en pleno ejercicio comunitario, que emana de la relación entre la
dimensión socio-cultural con la dimensión socio-formativa de una sistematización formativa socio-

humanista-asistencial en la labor comunitaria del profesional de la salud.

Esta sistematización se desarrolla desde una apropiación de la cultura asistencial en salud y una

profundización de la cultura socio-humanista en el profesional de la salud en una práctica asistencial

formativa y en un trabajo comunitario de ese profesional, constituyendo ambas configuraciones un par

dialectico que al gestionarse se sintetizan en una gestión formativa-asistencial-social y humana del

profesional de la salud, en la que se tiene en cuenta la esencia y la condición humana, que potencia un

modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en salud en el ámbito comunitario, obtenido con la

aplicación del método holístico-configuracional y dialectico.

Este modelo mediado fundamentalmente por la sistematización formativa socio-humanista-asistencial en la

comunidad, que depende -como se planteo anteriormente- de una profundización de la cultura socio-

humanista y da la apropiación de la cultura asistencial en salud, que interrelacionado dialécticamente

condicionan como intencionalidad el desarrollo de la cultura socio-humanista en el ejercicio de la

profesión.

Por otro lado esa sistematización muestra la necesidad de una práctica asistencial formativa y un trabajo

socio comunitario en el ejercicio de su profesión, categorías que constituyen entonces un par dialectico que

se sintetiza en la gestión formativa asistencial social y humana del profesional de la salud como el medio

para lograr la intención develada, esto condiciona y significa una configuración más esencial que revela lo

pedagógico y lo didáctico del modelo que se identifica con la dimensión socio-formativa .

Es entonces que las relaciones dialécticas anteriormente explicadas, permitió develar en su movimiento

interno y esencial relaciones que condicionan la transformación en la formación socio-asistencial en

comunidad del profesional de la salud en su propio ejercicio como modalidad de postgrado a gestarse por

los profesores de los GBT.


Ello permite significar entonces una regularidad que con carácter de ley identifica la viabilidad del modelo

para la gestión formativa socio-humanista-asistencial del profesional de la salud en el ámbito comunitario,

dada en que:

El trabajo y la práctica asistencial en la comunidad, condiciona el desarrollo social y humano del

profesional de la salud en ejercicio y ello es un proceso formativo continuo y permanente de

posgrado condicionado por la gestión socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario.

Es con este modelo, el cual tiene como sustento epistémico las relaciones dialéctica que se dan entre las

categoría que lo configuran que se sustenta una estrategia de gestión para la formación socio-asistencial

en salud en el ámbito comunitario que deviene significación práctica de esta investigación, concebida en

tres niveles identificados con: Primer nivel de esencialidad cultural socio-humanista en salud, Segundo

nivel valorativo y Tercer nivel de concreción.

Para lo anterior se partió de determinar premisas y requisitos que condicionaron valores humanista

asistenciales para la formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud, desde una

gestión formativa asistencia social y humana del profesional de la salud, mediado por la

sistematización formativa socio-humanista-asistencial para luego precisar la valoración del entorno

como diagnostico estratégico en relación a la regularidades del modelo, de donde parten los objetivos

estratégicos.

Es a partir de aquí cuando se aborda la determinación de objetivos específicos en cada subproceso

(docente, asistencial, científico investigativo y administrativo) lo que permite trazar pautas (políticas),

teniendo en cuenta las relaciones, es así entonces que se toman acciones y se implementa la estrategia

con un proceso evaluativo que tracita por toda ella.

Es con todo lo anterior que se pretende contribuir a solucionar las contradicciones, para poder disminuir

las insuficiencias que limitan las intervenciones asistenciales en comunidad que luego se aplica al

tratamiento para un envejecimiento saludable y una longevidad satisfactoria.


Se concreta la investigación en una ejemplificación parcial de la estrategia de gestión para la formación

socio-asistencial en salud en el ámbito comunitario que garantice el desarrollo de una cultura

gerontogeriátrica en el proceso formativo socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud con un

enfoque humanista teniendo énfasis en los aspectos espirituales. Se aplica la misma de manera parcial a

grupos de profesionales de la salud de los policlínicos docente universitario correspondiente al área

América-I y II del municipio Contramaestre en la provincia Santiago de Cuba en su vínculo a la de la filial

de ciencias medicas del mismo territorio.

Los resultados científico tanto de la modelación teórica como la práctica se corrobora en talleres de

socialización con especialista, criterio de experto y triangulación, entre otras técnicas, obteniéndose

resultados positivos en casi todos los aspectos.

La aplicación de la estrategia, parcialmente ejemplificada, arroja resultados alentadores, que se resumen

en (1) el interés de los profesionales de la salud y personal relacionado por el desarrollo de una cultura

socio-humanista-asistencial en salud gerontológica, (2) su motivación hacia la investigación socio-

humanista-asistencial pertinente con una población que envejece y sus demandas; y (2) la incentivación de

la difusión de contenidos socio-humanista-asistenciales de la cultura en salud gerontológica a diferentes

contextos.

Es entonces que de las relaciones entre configuraciones, dimensiones y eslabones como la integración

para la inteligibilidad de la formación socio-asistencia del profesional de la salud en su labor comunitaria,

deviene un modelo de gestión formativa socio-humanista-asistencial en el ámbito comunitario, que tiene

como sustento epistémico las relaciones dialéctica que se dan, lo que sustenta a la vez una estrategia de

gestión para la formación socio-asistencial en salud, que se operacionaliza a través de los procedimientos

de la misma, lo cual permite gestionar la formación socio-asistencial de ese profesional y su propia

evaluación en la comunidad.

RECOMENDACIONES
Promover otras investigaciones que revelen la esencia del proceso de formación socio-asistencial en

comunidad para el profesional de la salud a partir de la experiencia científica de esta investigación, en los

diferentes contextos comunitarios donde se puedan realizar acciones de formación con sustento socio-

humanista, partiendo de la esencia y la condición humana.

Extender la interpretación de las relaciones esenciales del modelo de gestión formativa socio-humanista-

asistencial en el ámbito comunitario, para la construcción teórica de posibles eslabones en el proceso de

formación posgraduada continua y permanente del profesional de la salud que a la vez ha de ser

gestionado y por tanto requiere de un nuevo proceso de investigación.

Integrar los recursos humanos y materiales indispensables para la paulatina inclusión al plan de estudio

actual, con el objetivo de alcanzar un proceso generalizable y coherente de formación socio-asistencial

postgraduada en comunidad para los profesionales de la salud en la diversidad contextual sociocultural de

cada realidad comunitaria.

Sistematizar y generalizar la estrategia a la formación de todos los profesionales de la salud y a otras

carreras del perfil social, profundizar en la modelación teórica y las inconsistencias que aun no satisfagan

el proceso de formación socio-asistencial en comunidad del profesional de la salud para que puedan

emerger perfeccionamientos del modelo.


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