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Impétigo y Ectima

El impétigo y el ectima son infecciones bacterianas de la piel causadas por estafilococos o estreptococos que producen vesículas, pústulas o ampollas que luego se cubren con costras. El tratamiento incluye antibióticos tópicos como mupirocina o retapamulina, y a veces antibióticos orales como dicloxacilina o cefalexina.

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Impétigo y Ectima

El impétigo y el ectima son infecciones bacterianas de la piel causadas por estafilococos o estreptococos que producen vesículas, pústulas o ampollas que luego se cubren con costras. El tratamiento incluye antibióticos tópicos como mupirocina o retapamulina, y a veces antibióticos orales como dicloxacilina o cefalexina.

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Impétigo y ectima

de la piel con costras o ampollas causadas por estreptococos, estafilococos, o


ambos. El ectima es una forma ulcerativa del impétigo.

(Véase también Generalidades sobre las infecciones bacterianas de la piel).


No se han identificado lesiones predisponentes en la mayoría de los pacientes, aunque
el impétigo puede aparecer luego de cualquier lesión en la piel. En su mayoría, los
factores de riesgo generales parecen ser la humedad ambiental, la mala higiene o el
estado de portador nasofaríngeo crónico de estafilococos o estreptococos. El impétigo
puede ser ampolloso o no ampolloso. El Staphylococcus aureus es la causa más
importante de impétigo no ampolloso y la causa de todos los impétigos ampollosos. Las
ampollas son causadas por una toxina exfoliativa producida por los estafilococos. Se ha
aislado S. aureus meticilino resistente (MRSA) en casi el 20% de los casos recientes de
impétigo.
Signos y síntomas
El impétigo no ampollar suele manifestarse con vesículas o pústulas dispuestas en
racimos que se rompen y desarrollan una costra melicérica (exudado desde la base de la
lesión) sobre las lesiones.

Impétigo (lactante)
DR. P. MARAZZI/SCIENCE PHOTO LIBRARY

El impétigo ampollar es similar, pero las vesículas suelen agrandarse rápidamente


formando ampollas. Las ampollas se rompen y sus bases extensas quedan expuestas
para luego cubrirse con una costra melicérica delgada.

Impétigo ampolloso

SCIENCE PHOTO LIBRARY


El ectima se caracteriza por la presencia de úlceras pequeñas, purulentas, superficiales,
como en sacabocados, con costras gruesas de color amarronado y un halo eritematoso.

Ectima

© SPRINGER SCIENCE+BUSINESS MEDIA

Impétigo (no ampollar)

IMAGEN CORTESÍA DE THOMAS HABIF, MD.

Impétigo (ampollar)
IMAGEN CORTESÍA DE THOMAS HABIF, MD.

El impétigo y el ectima causan dolor y malestar leves. El prurito es frecuente; el rascado


puede ayudar a diseminar la infección, con la inoculación del microorganismo en la piel
adyacente y no adyacente.

Diagnóstico
 Evaluación clínica

El diagnóstico de impétigo y ectima se basa en el aspecto clínico característico. Los


cultivos de las lesiones están indicados sólo cuando el paciente no responde al
tratamiento empírico. En pacientes con impétigo recurrente deben realizarse cultivos de
muestras obtenidas de la nariz. En las infecciones persistentes, debe cultivarse el
material de las lesiones en busca de MRSA.

Tratamiento
 Aplicación tópica de mupirocina, retapamulina o ácido fusídico

 En ocasiones, antibióticos orales

Debe lavarse con suavidad el área afectada con agua y jabón varias veces al día para
eliminar las costras. El tratamiento para el impétigo localizado es el antibiótico tópico
mupirocina en crema, tres veces por día durante 7 días o retapamulina en crema, 2
veces al día durante 5 días. También es eficaz el ácido fusídico en crema al 2% tres a
cuatro veces al día hasta la resolución de las lesiones, aunque éste no está disponible
en los [Link].. Pueden ser necesarios antibióticos por vía oral (p ej., dicloxacilina o
cefalexina 250 a 500 mg 4 veces al día[12,5 mg/kg 4 veces por día en los niños], durante
10 días) en pacientes con lesiones extensas o resistentes. En pacientes alérgicos a
penicilina puede utilizarse clindamicina 300 mg por vía oral cada 6 horas o eritromicina
250 mg por vía oral cada 6 horas, aunque la resistencia a estas drogas es un problema
creciente.

No se recomienda el tratamiento empírico inicial contra MRSA a menos que exista


evidencia clínica irrefutable (p. ej., contacto con un caso confirmado o un brote
epidémico, prevalencia local confirmada con cultivos > 10 % o 15%). El tratamiento del
MRSA debe hacerse sobre la base de los resultados de los cultivos y antibiogramas;
clindamicina, trimetoprima/sulfametoxazol, y doxiciclina suelen ser eficaces contra la
mayoría de las cepas de MRSA extrahospitalarias.

Otros tratamientos incluyen la recuperación de la barrera cutánea normal en individuos


con dermatitis atópica subyacente o xerosis extensa mediante la utilización de
emolientes tópicos y coritcoides si estuvieran justificados. Los portadores nasales
crónicos de estafilococos deben recibir antibióticos tópicos (mupirocina) durante 1
semana por mes en 3 meses consecutivos.
La recuperación suele ser rápida si el tratamiento se comienza a tiempo. La demora en
su inicio puede causar celulitis, linfangitis, forunculosis e hiperpigmentación o
hipopigmentación con o sin cicatrización. Los niños entre 2 y 4 años de edad tienen
mayor riesgo de sufrir glomerulonefritis aguda si participan cepas nefrogénicas de
estreptococos del grupo A (tipos 49, 55, 57, 59); la nefritis suele ser más común en el sur
de los Estados Unidos que en otras regiones. Es poco probable que el tratamiento con
antibióticos pueda prevenir la glomerulonefritis posestreptocócica.

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