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ISNTITUTO 9 DE MAYO
PRODUCCION AGROPECUARIA
TEMA
EL SECRETO DE LAS SIETE SEMILLAS
CURSO : INTERPRETACIÓN Y PRODUCCIÓN DE TEXTOS
DOCENTE : Dr. JESÚS RICARDO ÁVILA CÁRDENAS
INTEGRANTES : JHINNO JHOEL MARTÍNEZ MACHA
SEMESTRE : II
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DEDICATORIA
A Dios, por permitirme un día más de vida, a mis
padres por su apoyo incondicional para cumplir mis
metas y ser un profesional de éxito, a nuestros docentes
que proveen una educación académica profesional
mucho más integral desarrollando la capacidad de
implementar estos conocimientos en la práctica ante un
problema real
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INTRODUCCIÓN
El libro "El secreto de las siete semillas", cuyo autor es el catedrático David Fischman, tiene
un estilo novelesco. El autor revela que se trata de una novela autobiográfica en la que
descubre las diversas etapas de su crecimiento espiritual.
Cuando el protagonista, Ignacio Rodríguez, sufre un preinfarto, decide hacer
un cambio radical en su vida, la que había estado marcada por el stress y la prioritaria
dedicación al trabajo. Progresivamente, aunque al principio sin mucho entusiasmo, ingresa al
mundo de la meditación oriental orientado por un gurú que se convierte en su maestro y guía.
Su motivación original era librarse de las tensiones y cuidar su salud, pero por el camino se
va dando cuenta de su misión fundamental en la vida y aprende cuál es el verdadero sentido
de la misma a partir del "secreto de las siete semillas" que su maestro le va revelando.
La primera semilla, la semilla chancada, representa el autoconocimiento; la manera de cómo
nuestro pasado influye en nuestro presente. Tiene una duración de un mes.
La segunda semilla, la mimosa púdica, representa el contacto con el espíritu; la manera de
cómo encontrar la paz y la felicidad interior. Tiene una duración de un mes y trece días.
La tercera semilla, el rosal púrpura, representa el control del ego; la manera de poder ver una
realidad interna escondida de nosotros por nuestro ego. Tiene una duración de cuatro meses.
La cuarta semilla, el árbol de mango, representa el servicio desinteresado; la manera de dejar
de pensar solamente en ti. Tiene una duración de tres meses y medio.
La quinta semilla, el girasol, representa la toma de decisiones éticas; la manera de dejar de
ver sólo el corto plazo y orientarse a la luz. Tiene una duración de casi dos meses.
La sexta semilla, el pino, representa el perfecto equilibrio en la vida; la manera de organizar
nuestro tiempo y de alimentar correctamente nuestro cuerpo y mente. Tiene una duración de
seis meses, nueve semanas y un día.
La séptima semilla, el hunco, representa la flexibilidad y el desapego; el conocimiento de la
verdadera importancia de las cosas.
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INDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. CAPITULO…………………………………………...I
3. CAPITULO…………………………………………...II
4. CAPITULO…………………………………………...III
5. CAPITULO…………………………………………...IV
6. CAPITULO…………………………………………...V
7. CAPITULO…………………………………………...VI
8. CAPITULO…………………………………………...VII
9. CAPITULO…………………………………………...VIII
10. CAPITULO…………………………………………....IX
11. CONCLUSIONES
12. BIBLIOGRAFÍA
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CAPITULO I
Ignacio Rodríguez, es el gerente general de R y G, trabajaba 18 horas diarias, bebía mucho
alcohol, fumaba mucho y no practicaba deporte y era un hombre con muchos problemas en el
trabajo.
Un día Ignacio se enfureció, gritó y lo insultó a su gerente de ventas que había renunciado
momentos antes y esto le ocasionó un preinfarto que lo condujo a la clínica. Al cabo de unos
días Ignacio se recuperó, pero el médico le recomendó cambiar su forma de vida. Que se
relaje! Que medite! Para ello le fundamentó con investigaciones científicas. A Ignacio
siempre le pareció tonto pero las explicaciones científicas lo hizo pensar y le comunicó a su
esposa sobre las recomendaciones del médico y ésta se alegró y le dio la dirección de un
maestro hindú.
Al cabo de un mes Ignacio se sentía muy bien pero ese día recibió la noticia que habían
perdido una cuenta importante y empezó a gritar e insultarlo a su jefe de ventas. En medio de
todo este escándalo sintió un dolor en el pecho y se asustó. Inmediatamente se dirigió a la
casa del gurú hindú.
Cuando llegó se estaba arrepintiendo, sentía vergüenza que las personas lo viesen ahí.
Finalmente un joven lo hizo pasar al interior donde se encontraba el maestro, que era un
señor delgado y trigueño, con túnica color azafrán. El gurú le preguntó varias veces a Ignacio
por que había ido a buscarlo y éste dio varias veces la respuesta que quería aprender a
relajarse, pero el maestro le preguntó una vez más cuál era el verdadero motivo que lo
condujo hacia él y la respuesta de Ignacio fue que todo esto era una pérdida de tiempo y se
disponía a retirarse. Pero el maestro le preguntó si era feliz, pues esta pregunta lo enfureció a
Ignacio respondiendo que él era un empresario exitoso y enumeró sus posesiones a lo que el
maestro le respondió que él solo quería saber si se sentía feliz, esto ocasionó que le saliesen
las lágrimas a Ignacio. El maestro había irradiado amor. Ignacio se sentía muy cómodo. El
maestro le explicó que la felicidad no se compra sino se siente y el que siente es el espíritu,
entonces ahora debía aprender a generar felicidad en su vida.
Ignacio le pidió instrucciones al maestro para ser feliz y éste sacó un cofre, donde guardaba 7
semillas, las semillas de la felicidad. Le dijo que cada una de ellas tiene una profunda
enseñanza. El maestro le entregó la primera semilla para que la siembre y que regrese cuando
haya germinado para descifrar la enseñanza.
Ignacio fue a su casa y planto la semilla en su jardín, todos los días la regaba y la cuidaba y la
observaba. Pero no crecía nada.
CAPÍTULO II
Después de cuatro semanas, ninguna planta había crecido, Ignacio removió la tierra y sacó la
semilla: estaba igual que cuando la planto. Pensó que era un tontera y que perdía el tiempo o
talvez no crecía porque no tenía derecho a su felicidad y acudió donde el maestro a pedirle
explicaciones.
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Llego a la casa del maestro, le pidió calma y le dijo: te di una semilla golpeada por un
martillo. Jamás crecerá; es decir si a la semilla la maltratan, humillan, violentan no
germinará, los seres humanos que han sido golpeados de pequeños si pueden crecer,
desarrollarse y ser felices, previamente necesitan conocerse a sí mismos, tomar conciencia de
su pasado y de cómo los afecta en el presente. La primera semilla de la felicidad es el
autoconocimiento.
Luego el maestro continuo: que al pasar por momentos difíciles se generan emociones fuertes
que se registran en la memoria subconsciente, las cuales atemporal la recordamos como si
fuera ayer y las mostramos sin darnos cuenta, impidiéndonos ser felices. Mientras más
conciencia y conocimiento se tenga del subconsciente se tendrá más libertad y capacidad para
ser feliz y le pidió que regrese al día siguiente.
El maestro le dijo que cuando uno tiene traumas de niño, las emociones destructivas afloran a
la superficie y si uno bloquea estas emociones es como empujar el hielo en el vaso de agua
hacia abajo que siempre saldrá a flote, la única forma de bloquearlas es disolverlas como el
hielo en el agua y esto se logra con paciencia y que debe integrar su aspecto emocional y
racional para que sea feliz; el maestro le preguntó a Ignacio sobre el trabajo y le contó que
tuvo un inconveniente con el jefe de despachos, le grito que era incompetente e inepto le
pareció normal actuar de esa manera, así le había enseñado su padre, el maestro comenzó a
preguntar como era su padre, Ignacio le contó con historias y averiguó que había sido
exigente, no aceptaba ningún error, era violento, lo maltrataba con patadas, con palabras
groseras y que su madre era fría e impersonal; entonces el maestro entendió porque le había
gritado de esa forma al jefe de despachos.
Le explicó que para él era normal la violencia porque creció en ella, que él estaba haciendo lo
que su padre hizo con él cuando cometía un error, continuó, en realidad te mueres de miedo
de que tu padre, te maltrate y humille.
Al día siguiente Ignacio tuvo otro un mal entendido con el gerente de marketing, Pedro, ya en
la casa del maestro le contó el incidente, le dijo que no se dio cuenta y se sentía estúpido y le
dijo que los subordinados aprenden de los que hace el líder no de lo que dice, le contó que
sentía cierto placer como discutían sus gerentes el maestro le dijo buscas la violencia para
evocar a tu padre, recomendó que tome conciencia poco a poco de sus emociones
subconscientes, revisando cómo se manifiestan en su vida actual. A medida que las entienda
ira bajando su intensidad en él mientras vaya tomando más conciencia de sus conductas,
conductas agresivas, de sus pensamientos y emociones destructivas, tendría mayor capacidad
de mejorar.
Luego el maestro sacó una semilla del cofre la segunda semilla, le ordenó que la siembre y
que regrese cuando empiece a crecer.
CAPÍTULO III
Este capítulo comienza con la típica rutina de Ignacio como gerente de su compañía, en la
cual enfrenta la incapacidad de sus subordinados en algunas tareas correspondientes a su
entorno empresarial.
Luego de recibir la segunda semilla Ignacio asiste donde su maestro para contarle todas sus
actividades realizadas, así también lo mucho que había aprendido y cuanto había mejorado su
conducta frente al personal que estaba a su cargo , el maestro, como de costumbre lo recibió
en su domicilio y le platico acerca del control de sus emociones poniéndole la analogía de la
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leña mojada que no se enciende fácilmente, con esto , el maestro le quería hacer ver que
cuando se enfrentara a una situación difícil, se concentre en su respiración, de esta forma
haría como los leños mojados, al hacer esto Ignacio, no tendría que reaccionar
explosivamente, es decir , tomaría los problemas con más calma y con un mayor análisis de la
situación, antes de tomar acciones .
Otra enseñanza del maestro se refería a la meditación, es decir a la capacidad del ser humano
para que su espíritu dejara su cuerpo por unos instantes, de esta forma él podría ver su
entorno desde otra óptica, una óptica más clara y precisa, y para llegar a esto Ignacio debería
concentrarse en el hecho de no pensar, es decir poner su mente en blanco por unos instantes,
ese era precisamente el primer paso que debía dar Ignacio para llegar a experimentar las
bondades de la meditación.
Aprovechando que su familia había viajado a la ciudad de Ica, Ignacio decidió poner en
práctica todo lo que su maestro le había enseñado, la meditación, efectivamente, puso toda su
atención en una sola palabra y poco a poco se internó en ese mundo mágico, en ese mundo
irreal, su mente finalmente lo había conseguido.
Para Ignacio esta experiencia había sido la más maravillosa de su vida, había salido de su
cuerpo por unos instantes.....,emocionado se dirigió donde su maestro y le contó con mucha
alegría su experiencia con la meditación, el maestro que lo escucho en silencio, le comento
que no confundiera un poco las cosas, es decir que lo que había logrado Ignacio solo era un
pequeño comienzo y nada más, y que aun debía esforzarse por llegar a comprender en toda su
dimensión lo que es la meditación, y para esto le enseña la secreta técnica del Kriya Yoga,
técnica milenaria que le ayudaría a llegar más rápido, a experimentar lo que Ignacio estaba
buscando, las bondades de la meditación.
CAPÍTULO IV
En este capítulo entramos al análisis de la tercera semilla, siguiendo la historia ya habían
pasado 4 meses desde que Ignacio fue a ver a su maestro, y desde que este le había dado la
tercera semilla. Después de todo este tiempo Ignacio ya había estado pasando por las dos
primeras fases de enseñanza el auto conocimiento y la meditación, y además su práctica de la
disciplina llamada Kriya Yoga era cada vez más frecuente, este disciplina lo había ayudado a
mejorar su concentración y a darse cuenta de sus actos evitando que explote ante situaciones
extremas.
Como consecuencia de la meditación fue que se llevaba mejor con las personas y se
involucró más en lo que es el área de ventas, se encargó personalmente y lo logro otra venta
estaba muy contento entonces se fue donde sus subordinados y les dijo que era el mejor que
gracias a él las ventas habían aumentado y que el valía más que 10 de ellos, cuando hubo
terminado se dio cuenta que a pesar de que su personal estaba descontento y no sabía por qué,
entonces se dirigió a la casa de su maestro, cuando llego le contó todo lo que había sucedido.
El maestro le pregunto acerca de la semilla, Ignacio le dijo que se trataba de un rosal rojo, el
maestro le dijo que era acerca de la falta de amor, que la rosa cuando florece puede ser muy
hermosa, pero eso solo de lejos pues cuando te acercas te puede hacer daño con sus espinas,
igual son las personas que son controladas por su ego, de lejos pueden parecer buenas
personas pero si te acercas veras que te pueden hacer daño con su egoísmo, por lo que la
enseñanza de esta semilla tiene que ver con el control del ego.
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El maestro le explico a Ignacio que cuando existen personas que fueron maltratadas en su
niñez, crecen con baja autoestima, lo que genera una personalidad inferior que quiere ocultar
a toda costa lo que siente, esta es el ego.
La mayoría de personas con este problema tratan de procurar estar en situaciones donde se
sientan admirados igual que la rosa tratan de ocultar su verdadero yo, el maestro le comento
entonces que la reunión que se organizó no fue Ignacio, sino su ego quien lo hizo, pues lo que
hizo en realidad con la excusa de motivar a sus subordinados fue restregarles que él era mejor
que todos ellos y en vez de motivarlos solo trato de hacerlos sentir inferiores.
El maestro le dijo que el ego era como la llanta desinflada de un bicicleta uno puede repararla
con un inflador pero si la llanta tenía un hueco, nunca se iba inflar. El maestro le ilustro a
Ignacio otras situaciones en las que se manifestaba el ego por ejemplo cuando Ignacio pudo
salir de su cuerpo se encontraba con muchas ganas de mostrar a todo el mundo lo que había
hecho, la mayoría de personas que tomaban el camino de la meditación se quedan tan
impresionadas por los aspectos fenomenológicos que olvidaban el verdadero propósito de la
meditación. Otra forma de manifestarse es cuando las personas hablan mal de otras personas,
cuando esto sucede, las personas que se dejan controlar por su ego actúan de esa forma para
sentirse mejor consigo mismos y por tanto inflar su ego. El maestro le dijo que debía estar
atento ya que el ego suele tomar muchas formas para controlarnos y una de estas era
juzgando a las personas para hacernos sentir superiores.
Ignacio pregunto cómo era posible que él podía cambiar su comportamiento, el cual lo había
acompañado durante más de 30 años. El maestros le dijo que muchas personas se dejan
dominar por sus hábitos y viven actuando de una misma forma toda su vida, pero que él debía
aprender a tomar las riendas de su vida.
El maestro también dijo que el ego se manifiesta en los equipos de trabajo cuando alguien
tiene una idea el ego trata de desmerecer esa idea pues se siente inferior, también cuando en
un equipó se comete un error el ego trata de buscar culpables para así el sentirse superior.
Ignacio agrego que de todos modos el ego había sido quien lo había motivado para sacar
adelante su empresa y el maestro le contesto que el ego era un motivador excelente pero en
realidad que alcanzar las metas no era el objetivo de la vida sino que era encontrar la
felicidad.
La forma para controlar al ego era mediante la meditación, el ego sustituya el amor que
Ignacio no había recibido cuando niño, pero mediante la meditación redescubría un amor que
siempre había llevado dentro y que no conocía, por lo tanto al sentir ese amor no era
necesario que su ego tuviera que ser inflado.
El maestro se levantó y saco la cuarta semilla y le dijo que la próxima enseñanza le daría el
verdadero propósito de las empresas.
CAPÍTULO V
Después de mes y medio creció la planta, era una planta de mango. Ignacio no se iba a
trabajar ni a dormir sin antes meditar media hora, esto lo hacía sentir muy feliz, y estar en un
estado de paz. Él quería vencer a su ego.
Un día, Ignacio tuvo una reunión mensual en su empresa con sus ejecutivos para esto él iba a
ser el moderador. Los gerentes estaban exponiendo sus metas y logros, cuando le tocó el
turno al gerente de ventas y este dijo que tuvieron problemas por la crisis económica del país
y también problemas de despacho cuando todos empezaron a culparse y a ofenderse. Ignacio
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interrumpió y les pidió calma, dijo que no estaban para buscar culpables sino para apoyarse
entre todos. Le pidió a su gerente de ventas que diga cómo le pueden ayudar para que logre
sus metas y éste le dijo que el culpable es Ignacio, por que su gente está desmotivada ya que
le había quitado sus principales clientes, pues esto lo puso muy furioso a Ignacio y comenzó a
gritar. Otra vez le gano su ego pero se dio cuenta, así que dio por concluida la reunión y cito
al día siguiente al gerente de ventas para arreglar el asunto.
Ignacio se dirigió a la casa del maestro a contarle lo sucedido. Ahí le dijo que se propuso
vencer a su ego pero finalmente el ego lo domina.
El maestro le explicó que cuando uno se propone una meta con tanto apego y deseo y al
querer ser el vencedor y ganarle al ego, uno simplemente actúa con el ego. Cuando uno se
molesta o angustia atrae el ego, por el contrario cuando se está en paz, en tranquilidad aleja el
ego. El maestro concluyó diciéndole que uno siempre debe hacer lo mejor que puede y dar lo
mejor de sí, al margen de los resultados. Luego procedió a descifrar la enseñanza de la
semilla de mango. Le dijo que el árbol de mango nos da sombra y nosotros le tiramos piedras
todo el tiempo y encima el mango nos da frutos, entonces el mensaje que nos da el mango es
el servicio desinteresado. El servicio es el opuesto al ego. Ignacio, no existe felicidad más
grande en el mundo que la que se siente cuando ayudas a terceras personas. El servicio es
dejar de pensar solamente en ti y pensar en los demás. Servicio es preocuparse en el
crecimiento y desarrollo de otras personas.
El maestro ayudó a Ignacio a encontrar su drama, el cual era el de comunicar sus
conocimientos y experiencias sobre la meditación, el control del ego, el servicio, a la
comunidad empresarial. Ignacio nunca había hecho una presentación, pero el gurú le dijo que
preparase una presentación racional, con base y llegando a los empresarios basándose en lo
que ellos quieren escuchar, pero siempre dando su mensaje.
Ignacio confesó que tenía miedo, pero el gurú le dijo que el miedo nos viene cuando sentimos
que estamos pidiendo y no sirviendo. Si vamos con amor y desinterés el miedo desaparece.
Así que Ignacio acepto dar su primera presentación y volvería donde el maestro después de
esta. Ignacio se preparó en hacer su conferencia en base a las cuatro semillas que conocía: el
autoconocimiento, la meditación, el control del ego y el servicio.
Cuando llegó el día de la presentación, ya frente al público sentía terror, estaba angustiado,
pero puso en práctica la concentración en su respiración y se calmó, poco a poco tomó
confianza y dio una buena conferencia e incluso logró hacer meditar al público y al final
todos lo felicitaron.
En casa del maestro, Ignacio recibió más instrucciones. Tenía que sentir amor y entrega
verdadera en cada momento de su servicio. A medida que logre más éxitos tendría que
meditar más.
El maestro le dio la quinta semilla y descifrarían el mensaje cuando haya crecido. Ignacio fue
a su casa y sembró la semilla.
CAPÍTULO VI
Luego de recibir la semilla del girasol, Ignacio se internó nuevamente en su mundo
empresarial, en la que enfrentaba múltiples problemas, situaciones inesperadas, y sobre todo,
la desleal competencia con otras empresas dedicadas al rubro.
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Precisamente, Ignacio se encontraba preocupado por el hecho de hacer un recorte de
personal, y no hallaba el medio para lograr este objetivo sin tener que poner en riesgo el
rendimiento de su empresa, ante este dilema Ignacio decidió dirigirse hacia su maestro, y ya
teniéndolo en frente expuso todos aquellos dilemas que enfrentaba y que debía dar solución
en el menor plazo.
El maestro, acostumbrado a escucharlo silenciosamente, le hizo reflexionar acerca de la
semilla del girasol, y de cómo esta planta orienta su postura hacia la luz, con esto, el maestro
le quería hacer ver que la meditación le estaba orientando hacia algo sublime, que estaba
saliendo a la luz su espíritu de niño que había dejado hacía mucho tiempo atrás, y que ahora
su vida se basaba en hechos que van con la moral y con las buenas costumbres, y que ya no
era aquel hombre al que solo le importaba el fin sin considerar los medios, por el contrario
ahora, él era un hombre que disfrutaba el hecho de seguir hacia adelante con mucha paz,
como si estuviese seguro que el resultado de lo que emprendía seria siempre el mejor.
Ignacio, entonces comprendió que toda su vida había estado dedicada a la empresa y las cosas
materiales , y que su infelicidad se debía precisamente porque carecía de una orientación
hacia algo sublime, hacia algo que le hiciera sentir paz y mucho amor, no solo con los
trabajadores de su empresa, sino también con su familia, y esta orientación de su vida era
precisamente hacia Dios, al hacer eso, el estaría más tranquilo consigo mismo y sobretodo
con aquella fuerza interior que solo Dios es capaz de dar a aquellos que lo aman.
CAPÍTULO VII
Después de aprender la enseñanza de la quinta semilla, Ignacio trato de orientar sus acciones
hacia la luz, hacia Dios, para tomar alguna decisión ahora analizaba los resultados a largo
plazo antes de los fines de lucro, primero analizaba todo éticamente y después tomaba la
decisión correcta. También siguió dictando sus conferencias en las cuales había tenido mucho
éxito ahora tenía claro su darma, este tema de la espiritualidad era muy novedoso y habían
muchos temas acerca de cómo trabajare en equipo.
Pero a pesar del cambio en la vida de Ignacio, él vivía en un constante estrés, tanto que vivía
corriendo de un lado a otro tratando de hacer de todo para lo cual el tiempo no le alcanzaba,
habían pasado ya 6 meses desde que planto la última semilla, la cual era una planta de pino.
Ya era tiempo de ir a visitar a su maestro por lo que Ignacio se propuso estar muy atento a sus
problemas para poder así consultarlos con él, ese día como siempre estuvo muy ocupado
atendiendo asuntos de la empresa, por lo que al final del día no había concluido casi ninguno
de sus objetivos.
Esa tarde apenas llego a la casa del maestro le contó lo que pasaba, el maestro lo escucho con
paciencia y luego lo llevo al jardín le dio un recipiente rajado y le dijo que regara una
palmera, el agua se salía por la rajadura. El maestro le explico que los seres humanos son
iguales, gastan su tiempo en cosas que no son importantes y por eso el tiempo se les escapa
de las manos.
El maestro le dijo a Ignacio que debería de priorizar las actividades que realizaba, y que le
diera más responsabilidades al personal de su empresa, y dejara que ellos fueran más
independientes, que dejara de lado las actividades en las que él no aportaba un valor, que si
quería enseñar a las personas la importancia de la meditación y la paz interior no podía
pasarse la vida estresado por problemas de poca importancia, también le recomendó que
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organizara su semana con horarios que debería respetar para así darle prioridad a las
actividades de verdadera importancia.
El maestro le pregunto a Ignacio si sabía cuál era la semilla que le había dado, él le respondió
que era un árbol de pino, le explico que la peculiaridad del pino es que es un aclara muestra
del equilibrio perfecto, pues sus ramas están dispuestas de tal modo que ninguna le hace
sombra a otra e incluso cuando cae nieve pierde ese equilibrio, y que así como el pino los
seres humanos debemos buscar el equilibrio en los diferentes roles que asumimos en nuestra
vida.
Luego fueron a la cocina donde el maestro puso a hervir agua y luego le dijo a Ignacio que
tratara de coger el vapor de agua, después le pido que tratara de coger el agua que salía del
caño y finamente le pido que tratara de agarrar unos cubos de hielo, para terminar concluyo
con que el tiempo es como el agua y que dependiendo como lo manejemos se comporta como
tal, así que de ahora en adelante cada fin de semana Ignacio debería planificar su tiempo
priorizando.
Para concluir el maestro le dijo a Ignacio que si el pino no recibiera los nutrientes adecuados
para su desarrollo seria en vano tratar de mantenerse equilibrado, por lo que la alimentación
era un punto muy importante para lograrlo, le dijo que existen 3 tipos de alimentos, los
tamásicos, carnes rojas, comida enlatada, etc. Los cuales causan somnolencia e inacción, los
rajásicos, pescado, pollo, café que dan euforia y agresividad, y los sátvicos frutas y verduras,
que producen alegría, claridad, lo que debemos hacer evitar los primeros, consumir
moderadamente los segundo y centrar nuestra alimentación en los terceros.
Nuestro cuerpo nos da señales acerca de lo que es bueno para nosotros pero la mayoría de
veces no nos damos cuenta y aunque es difícil cambiar de hábitos era nuestra decisión
hacerlo o no.
Finalmente Ignacio pregunto si le daris otra semilla y el maestro le respondió que primero
practica todo lo hablado y luego hablarían.
CAPÍTULO VIII
Luego de su reunión con el maestro, Ignacio puso en práctica todo lo que se le había
recomendado. Consumía comida sátvica, dejó de lado la televisión para leer y pensar, había
bloqueado tiempo en la semana solo para pensar, los fines de semana se dedicaba a su
familia.
Después de seis semanas, Ignacio fue a ver al maestro para recibir la última semilla, pero no
lo encontró; preguntando a una señora de su paradero, se enteró de la trágica muerte de su
maestro, Ignacio se sintió con rabia impotente, sensación de estafa y miedo; se dio cuenta de
su egocentrismo y pensó en todo el tiempo que estuvo con el maestro, que jamás le había
preguntado sobre su vida, de donde venía, como era su familia, cuál era su historia personal o
como se sentía.
Ya en su casa, Ignacio tomaba conciencia de cuanto apreciaba y necesitaba al maestro, y al
frente suyo, en las plantas, estaban todas las etapas por las que había pasado. Recordó el
mensaje de cada una de ellas y de los cambios que había pasado en su vida en cada etapa. Vio
la primera semilla y recordó como el maestro le enseñó que sus conductas del presente
estaban asociadas al pasado; la mimosa púdica, que representaba la importancia de la
meditación; la rosa que representaba el control del ego; el árbol de mango, que representaba
el servicio desinteresado, el girasol, la toma de decisiones éticas y finalmente el pino, que lo
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ayudó más pragmáticamente en el control de su vida y dirigirla hacia las cosas más
importantes.
CAPÍTULO IX
Tres semanas después, el servicio le había ayudado a liberarse del peso de la muerte del
maestro, pero sentía frustración por no terminar su educación espiritual. Una noche, Ignacio
encontró un sobre extraño encima de su mesa, se trataba del maestro, en donde daba
información sobre la última semilla.
La última semilla es de la libertad y está representada por el árbol de hunco. Este tiene la
particularidad de ser totalmente flexible. Lo único rígido y no se muere es su raíz. A
diferencia de las otras semillas, este tiene muchos mensajes de sabiduría.
La flexibilidad nos dice que en la vida debemos tener la libertad de adaptarnos a los vientos
del cambio, en el plano material todo cambia, lo único que no cambia es tu espíritu; nuestro
cuerpo está preparado para cambiar; pero nuestra mente no. Este es el reto del ser humano:
tener el valor de crear nuevos caminos y dejar las rutas conocidas, para mejorar y crecer.
La sabiduría del desapego. En la superficie el hunco no está arraigado a nada, fluye con los
vientos y no ofrece resistencia. Los seres humanos debemos ser libres y no arraigados a lo
superficial a los bienes materiales y las formas. Nuestro arraigo debe estar sólo en nuestro
espíritu. El desapego debe ser con compasión, es comprender que Dios está en todas las
cosas.
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CONCLUSION
El libro nos enseña la importancia de descubrir la felicidad en nuestras vidas, de cómo
compartir el tiempo en el entorno familiar, social y laboral, ya que los seres humanos de
ahora viven en la rutina, el estrés, los problemas familiares, sociales, económicos, etc. A
través de las siete semillas aprendemos los pasos que se siguen para lograrlo, pues lo que
más importa es buscar la felicidad para el desarrollo personal.
La enseñanza de este texto producirá grandes cambios en nuestras vidas, sobre todo en la
manera de pensar y de cómo actuar frente a diferentes circunstancias de la vida, además
descubrir nuestro darma, que es la misión que debemos realizar en la vida
El secreto de las siete semillas, es una jerarquización para alcanzar la felicidad, pasando
por diferentes procesos, cada una relacionada con la anterior, hoy en día la gente para
conseguir la felicidad trate lo posible, cada una ellas a su manera, lo principal para esto
sería el control del ego, ya que esto resume todo lo que libro trata de dar a conocer.
Solemos vivir como si no fuéramos a morir, acumulando cosas materiales y metas que
creemos nos harán felices, pero de lo que nos damos cuenta es de que hoy podría ser el
último día de nuestras vidas, en este libro nos habla como se puede encontrar la verdadera
felicidad, el camino es largo y no es fácil, por lo que deberíamos pensar un momento si
me fuera a morir hoy al menos quisiera haber sido feliz, aún hay tiempo, si empezamos
ahora, solo es cuestión de decidirse a hacerlo.
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BIBLIOGRAFIA
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ANEXOS