100% encontró este documento útil (1 voto)
158 vistas2 páginas

Intercesión de Cristo en el Incensario

Este documento describe la intercesión de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote. Explica que Jesús intercede por nosotros ante Dios como nuestro Abogado, presentando nuestras oraciones y ofrendas a Dios como incienso perfumado con sus propios méritos. También discute cómo, a través de la intercesión de Jesús y el Espíritu Santo, podemos acercarnos confiadamente al trono de gracia de Dios para recibir misericordia y gracia.

Cargado por

Ednercio Luis
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
158 vistas2 páginas

Intercesión de Cristo en el Incensario

Este documento describe la intercesión de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote. Explica que Jesús intercede por nosotros ante Dios como nuestro Abogado, presentando nuestras oraciones y ofrendas a Dios como incienso perfumado con sus propios méritos. También discute cómo, a través de la intercesión de Jesús y el Espíritu Santo, podemos acercarnos confiadamente al trono de gracia de Dios para recibir misericordia y gracia.

Cargado por

Ednercio Luis
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El Sumo Sacerdote

DÍA 9—EL INCENSARIO

Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo
siempre para interceder por ellos. (HEBREOS 7:25)

FORMATO SUGERIDO PARA EL TIEMPO DE ORACIÓN

Alabanza
• Señor, te alabamos porque que Jesús es nuestro Intercesor..
• Gracias porque al acercarnos a Ti a través de la virtud de los méritos de Cristo somos vestidos con sus vestidos sacerdotales..

Confesión y reclamar victoria sobre el pecado


• Padre, muéstranos los pecados que necesitamos confesar en privado. Reclamaos Tu victoria sobre esos pecados..
• Perdónanos por los momentos en que no apreciamos completamente la intercesión de Jesús. Que nos apoyemos en Su gracia..
• Gracias por perdonarnos de acuerdo a 1 Juan 1:9.

Súplica e intercesión
• Señor, ayúdanos a entender y apreciar la intercesión que Jesús está haciendo por nosotros..
• Danos ese deseo intense de interceder por otros en oración. Muéstranos por quien debemos orar.
• Oramos por los padres que están intercediendo por sus hijos que no te aman. Oramos que ellos continúen orando y no se rindan.
• Oramos por aquellos que se sienten desesperados. Que puedan aprender a darle sus cargas a Jesús.
• Señor, oramos por aquellos que ya no asisten a la iglesia. Ayúdanos a recibirlos con amor cuando regresen.
• Fortalece los ministerios de cada iglesia local, ya sea Ministerios de la mujer, Ministerios de hombres, Escuela Sabática y Ministerios
Personales, Conquistadores, Aventureros y ADRA o Servicios Adventistas para la Comunidad. Muéstranos como ser tus manos y los
pies para otros.
• Señor, que un poderoso reavivamiento de la piedad primitiva barra Tu iglesia en los últimos días. Que nos mantengamos firmes a
la verdad aunque se desplomen los cielos.
• Bendice el testimonio de los ministerios de los medios de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, incluyendo los medios sociales.
Ayúdanos a esmerarnos por la excelencia al alcanzar a las personas del siglo 21 con el evangelio eterno.
• Señor, danos una sensación de asombro y gratitud al contemplar el mundo que creaste. Que honremos con fidelidad la verdad
bíblica acerca de la creación y enseñemos a nuestros jóvenes a sentir Tu poder y amor en la naturaleza.
• Ensénanos a seguir el ejemplo desinteresado de Cristo satisfaciendo las necesidades diarias de las personas cercanas a nosotros.
Equípanos para server como médicos misioneros, voluntarios en la comunidad y amigos de los necesitados.
• Señor, oramos por siete (o más) personas en nuestro listado personal de oración. Que puedan abrir sus corazones al Espíritu Santo.
• También oramos por las necesidades personales de aquellos reunidos aquí.

Acción de gracias
• Padre, gracias porque Cristo está intercediendo por nosotros, tenemos una esperanza y un futuro.
• Gracias porque el Espíritu “intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26).
• Gracias porque Jesús también “puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder
por ellos” (Hebreos 7:25).

HIMNOS SUGERIDOS
Nuevo Himnario Adventista: “Hay una fuente sin igual” (#286); “Debo decir a Cristo” (#388)
Antiguo Himnario Adventista: “Todos los que tengan sed” (#291)
El Incensario
Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios,
viviendo siempre para interceder por ellos. (HEBREOS 7:25)
El incensario y el incienso son símbolos de la intercesión de Cristo por nosotros.

Como Intercesor nuestro ejecuta la obra que él mismo se señaló, sosteniendo delante de Dios el incensario que contiene sus méritos
inmaculados y las oraciones, las confesiones y las ofrendas de agradecimiento de su pueblo. (Palabras de vida del gran Maestro, p. 121)

Cristo, como nuestro Mediador, a la mano derecha del Padre, siempre nos tiene en cuenta, porque es tan necesario que él nos tome en
cuenta en sus intercesiones, como necesario era que nos redimiera con su sangre. (Nuestra elevada vocación, p. 52)

Estoy tan agradecida de que podamos confiar en Dios. Y el Señor es honrado cuando confiamos en él, llevándole todas nuestras
perplejidades... El Señor Jehová no consideró completos los principios de salvación mientras estuvieran revestidos únicamente con su
propio amor. Por su propio designio ha puesto en su altar un Abogado vestido de nuestra naturaleza. Como nuestro Intercesor, su
tarea consiste en presentarnos a Dios como sus hijos e hijas. Cristo intercede en favor de los que lo han recibido. Les da poder, por
virtud de sus propios méritos, para llegar a ser miembros de la familia real, hijos del celeste rey. Y el Padre demuestra su infinito amor
por Cristo, que pagó nuestro rescate con su sangre, recibiendo y dando la bienvenida a los amigos de Cristo como a sus amigos. Él está
satisfecho con la expiación hecha. Está glorificado por la encarnación, la vida, la muerte y la mediación de su Hijo. . . .

¡Qué bondadosa condescendencia! ¡Qué privilegio se nos concede! Cristo es el eslabón que une a Dios con el hombre... Al acercarnos a
Dios mediante la virtud de los méritos de Cristo nos ataviamos con sus vestiduras sacerdotales. Nos pone muy cerca de sí,
abrazándonos con su brazo humano, mientras que con el brazo divino se aferra del trono del Infinito. (En los lugares celestiales, p. 79)

Mientras Cristo intercede por nosotros, el Espíritu trabaja en nuestros corazones, haciendo oración y penitencia, alabanza y acción de
gracias. La gratitud que fluye de los labios humanos es el resultado de que el Espíritu golpea los acordes del alma, despertando la
música santa.

La oración y la alabanza y confesión del pueblo de Dios asciende como sacrificios al santuario celestial. Pero no ascienden en pureza
implacable. Al pasar a través de los canales corruptos de la humanidad están tan contaminados que a menos que sean purificados
por la justicia del gran Sumo Sacerdote no son aceptables ante Dios. Dios reúne en el incensario las oraciones, las alabanzas y el
sacrificio de su pueblo y con estos el pone sus méritos de su justicia inmaculada. Luego, perfumado con el incienso de la propiciación
de Cristo nuestras oraciones santas y completamente aceptables se elevan ante Dios y respuestas llenas de gracia son devueltas. (The
Youth’s Instructor, April 16, 1903, par. 11, 12)

Lo que Dios nos indica y concede es ilimitado. El trono de la gracia es en sí mismo la atracción más elevada, porque está ocupado por
Uno que nos permite llamarle Padre. Pero Dios no consideró completo el principio de la salvación mientras sólo estaba investido de su
amor. Por su propia voluntad, puso en su altar a un Abogado revestido de nuestra naturaleza. (Testimonios para la iglesia, tomo 6, p.
364)

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según
nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:15, 16)

Tan pronto como el hijo de Dios se acerca al propiciatorio, se convierte en el cliente del gran Abogado. En su primera declaración de
penitencia y de súplica para el perdón, Cristo adopta su caso y lo hace Suyo, presentando la súplica ante el Padre como Su propia
petición.

A medida que Cristo intercede en nuestro favor, el Padre abre los tesoros de su gracia para que nos los apropiemos, para que los
disfrutemos y los comuniquemos a otros. Pedid en mi nombre—dice Cristo—y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros; pues el
mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis. Haced uso de mi nombre. Esto dará eficacia a vuestras oraciones, y el Padre os
dará las riquezas de su gracia; por lo tanto, “pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Juan 16:24. (Testimonios para la
iglesia, tomo. 6, p. 364)

También podría gustarte