Libertad Condicional y Excarcelación
Libertad Condicional y Excarcelación
La excarcelación: supone la salida del interno de un Centro Penitenciario llevada a cabo en forma
legal.
Por tanto ello supone que la “libertad” sólo podrá ir acompañada de excarcelación en los casos que ésta se
corresponda con única responsabilidad, tratándose en los demás casos como “libertad retenida”, procede
libertad por una o varias causas pero permanece en el Establecimiento por otra u otras.
TIPOS DE LIBERTADES
LIBERTAD
EXCARCELADA
LIBERTAD (Preventivos) Procede la libertad por una o varias causas pero no se le excarcela, permanece
RETENIDA y Penados) retenido en el Establecimiento por otra u otras responsabilidades.
LIBERTAD (Preventivos) Procede la libertad y excarcelación del interno mediante su entrega a la Fuerza
ENTREGADA y Penados) Pública a los efectos que procedan (Extradición, expulsión, etc.)
LIBERTAD (Sólo Penados) Conforme a lo establecido en el artículo 90, 91 y 92 del Código Penal, sin
CONDICIONAL que ello suponga la extinción definitiva de la responsabilidad.
LIBERTAD (Preventivos y Penados) Tipo ilegal de libertad que no produce el cese de la responsabilidad
POR QUEBRANTAMIENTO criminal, quedando sujeta a la nueva detención del interno.
Artículo 17.
1. La libertad de los detenidos, presos o penados solo podrá ser acordada por la autoridad competente.
2. Los detenidos serán puestos en libertad por el director del establecimiento si, transcurridas las setenta y
dos horas siguientes al momento del ingreso, no se hubiera recibido mandamiento u orden de prisión.
3. Para proceder a la excarcelación de los condenados será precisa la aprobación de la libertad definitiva por
el Tribunal sentenciador o de la propuesta de libertad condicional por el juez de vigilancia.
1. La libertad de los detenidos y presos sólo podrá ser acordada por mandamiento de la autoridad competente
librado al Director del establecimiento, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente.
3. Antes de que el Director extienda la orden de libertad a que se refiere el apartado anterior, el funcionario
encargado de la Oficina de Régimen procederá a realizar una completa revisión del expediente personal del
interno, a fin de comprobar que procede su libertad por no estar sujeto a otras responsabilidades.
4. El funcionario encargado del servicio o, en su defecto, el que designe el Jefe de Servicios procederá a
realizar la identificación de quien haya de ser liberado, cotejando las huellas dactilares y comprobando los
datos de filiación, y le acompañará, posteriormente, hasta la salida del centro penitenciario.
5. En el expediente personal del detenido o preso se extenderá la oportuna diligencia del mandamiento de
libertad, expidiéndose y remitiéndose certificaciones de la misma a la autoridad judicial de que dependa el
interno.
1. Cuando no se hubiere recibido orden o mandamiento de libertad o de prisión expedido por la autoridad
competente, los detenidos serán excarcelados por el Director del establecimiento o quien reglamentariamente
le sustituya, al vencimiento del plazo máximo de detención o transcurridas las setenta y dos horas siguientes
al momento del ingreso.
2. En los supuestos a que se refieren los apartados 2 y 3 del artículo 15 de este Reglamento, el Director del
establecimiento o quien haga sus veces comunicará el ingreso, por el medio más rápido disponible que deje
3. Remitida la comunicación a que se refiere el apartado anterior, si en el plazo máximo de setenta y dos
horas desde su ingreso o desde su detención no se hubiese recibido orden o mandamiento judicial, se
procederá a excarcelar al interno, comunicándolo por el mismo medio a la autoridad que ordenó el ingreso y a
la autoridad judicial a cuya disposición hubiese sido puesto.
1. Para poder proceder a la liberación de los condenados a penas privativas de libertad será necesaria la
aprobación de la libertad definitiva por el Tribunal sentenciador o del expediente de libertad condicional por el
Juez de Vigilancia.
2. Con una antelación mínima de dos meses al cumplimiento de la condena, el Director del establecimiento
formulará al Tribunal sentenciador una propuesta de libertad definitiva para el día en que el penado deje
previsiblemente extinguida su condena, con arreglo a la liquidación practicada en la sentencia.
3. Si quince días antes de la fecha propuesta para la libertad definitiva no se hubiese recibido respuesta, el
Director del establecimiento reiterará la propuesta al Tribunal sentenciador, significándole que, de no recibirse
orden expresa en contrario, se procederá a liberar al recluso en la fecha propuesta.
4. Las propuestas de libertad definitiva de los liberados condicionales se formularán por el Director del centro
a que estén adscritos, teniendo en cuenta lo dispuesto en los apartados anteriores.
5. En el expediente personal del penado se extenderá la oportuna diligencia de libertad definitiva, tanto si la
liberación tiene lugar en el centro como si la última parte de la condena se ha cumplido en situación de
libertad condicional, expidiéndose y remitiéndose certificaciones de libertad definitiva al Tribunal sentenciador
y al Juez de Vigilancia.
Cuando la liberación definitiva de los penados se produzca por aplicación de medidas de gracia, el Director
del centro se abstendrá, en todo caso, de poner en libertad a los penados sin haber recibido orden o
mandamiento por escrito del Tribunal sentenciador.
En el caso de que el penado fuese un extranjero sujeto a medida de expulsión posterior al cumplimiento de la
condena, conforme a lo dispuesto en la legislación de extranjería, el Director notificará, con una antelación de
tres meses o en el momento de formular la propuesta de libertad definitiva a que se refiere el artículo 24.2, la
fecha previsible de extinción de la condena a la autoridad competente, para que provea lo necesario con
arreglo a lo dispuesto en la legislación vigente.
También se notificará al Ministerio Fiscal la fecha previsible de extinción de la condena en los supuestos
legales de sustitución de la pena por medida de expulsión del territorio nacional y, en todo caso, cuando se
trate de penados extranjeros que extingan condenas inferiores a seis años de privación de libertad.
2. Comprobado por la Oficina de Régimen que el penado no está sujeto a otras responsabilidades, se
procederá como se indica en el artículo 22.4 para detenidos y presos.
1. Los Directores de los establecimientos retendrán a los penados que, habiendo extinguido una condena,
tengan alguna otra pendiente de cumplimiento, informando a aquéllos de la causa de la retención.
2. Cuando la retención lo sea por tener pendiente otra causa en que se haya decretado prisión provisional, el
Director lo comunicará a la autoridad judicial competente y al centro directivo para el traslado que, en su caso,
proceda.
EXPULSIÓN JUDICIAL
LEY ORGÁNICA 10/1995, DE 23 DE NOVIEMBRE, DEL CÓDIGO PENAL.
1. Las penas privativas de libertad inferiores a seis años impuestas a un extranjero no residente legalmente
en España serán sustituidas en la sentencia por su expulsión del territorio español, salvo que el juez o
tribunal, previa audiencia del Ministerio Fiscal, excepcionalmente y de forma motivada, aprecie que la
naturaleza del delito justifica el cumplimiento de la condena en un centro penitenciario en España.
Igualmente, los jueces o tribunales, a instancia del Ministerio Fiscal, acordarán en sentencia la expulsión del
territorio nacional del extranjero no residente legalmente en España condenado a pena de prisión igual o
superior a seis años, en el caso de que se acceda al tercer grado penitenciario o una vez que se entiendan
cumplidas las tres cuartas partes de la condena, salvo que, excepcionalmente y de forma motivada, aprecien
que la naturaleza del delito justifica el cumplimiento de la condena en un centro penitenciario en España.
La expulsión se llevará a efecto sin que sea de aplicación lo dispuesto en los artículos 80, 87 y 88 del Código
Penal.
En el supuesto de que, acordada la sustitución de la pena privativa de libertad por la expulsión, ésta
no pudiera llevarse a efecto, se procederá al cumplimiento de la pena privativa de libertad
originariamente impuesta o del período de condena pendiente. (Artículo 89.1 del Código Penal).
El extranjero que intentara quebrantar una decisión judicial de expulsión y prohibición de entrada a la
que se refieren los apartados anteriores será devuelto por la autoridad gubernativa, empezando a
computarse de nuevo el plazo de prohibición de entrada en su integridad. (Artículo 89.3 del Código
Penal)
Las disposiciones establecidas en los apartados anteriores no serán de aplicación a los extranjeros
que hubieren sido condenados por la comisión de delitos a que se refieren los artículos 312, 318 bis,
515.6, 517 y 518 del Código Penal. (Artículo 89.4 del Código Penal)
1. Si el sujeto fuera extranjero no residente legalmente en España, el juez o tribunal acordará en la sentencia,
previa audiencia de aquél, la expulsión del territorio nacional como sustitutiva de las medidas de seguridad
que le sean aplicables, salvo que el juez o tribunal, previa audiencia del Ministerio Fiscal, excepcionalmente y
de forma motivada, aprecie que la naturaleza del delito justifica el cumplimiento en España.
La expulsión así acordada llevará consigo el archivo de cualquier procedimiento administrativo que tuviera por
objeto la autorización para residir o trabajar en España.
En el supuesto de que, acordada la sustitución de la medida de seguridad por la expulsión, ésta no pudiera
llevarse a efecto, se procederá al cumplimiento de la medida de seguridad originariamente impuesta.
3. El extranjero que intentara quebrantar una decisión judicial de expulsión y prohibición de entrada a la que
se refieren los apartados anteriores será devuelto por la autoridad gubernativa, empezando a computarse de
nuevo el plazo de prohibición de entrada en su integridad.
EXPULSIÓN ADMINISTRATIVA
Aplicable por la autoridad gubernativa.
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su
integración social.
Artículo 57. Expulsión del territorio. (Modificado por Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre)
1. Cuando los infractores sean extranjeros y realicen conductas de las tipificadas como muy graves, o
conductas graves de las previstas en los apartados a, b, c, d y f del artículo 53.1 de esta Ley Orgánica,
podrá aplicarse, en atención al principio de proporcionalidad, en lugar de la sanción de multa, la
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expulsión del territorio español, previa la tramitación del correspondiente expediente administrativo y
mediante la resolución motivada que valore los hechos que configuran la infracción.
2. Asimismo, constituirá causa de expulsión, previa tramitación del correspondiente expediente, que el
extranjero haya sido condenado, dentro o fuera de España, por una conducta dolosa que constituya
en nuestro país delito sancionado con pena privativa de libertad superior a un año, salvo que los
antecedentes penales hubieran sido cancelados.
4. La expulsión conllevará, en todo caso, la extinción de cualquier autorización para permanecer en España,
así como el archivo de cualquier procedimiento que tuviera por objeto la autorización para residir o trabajar en
España del extranjero expulsado.
Artículo 57.7. Expulsión del territorio. (Modificado por Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre)
En el caso de que el extranjero se encuentre sujeto a varios procesos penales tramitados en diversos
juzgados, y consten estos hechos acreditados en el expediente administrativo de expulsión, la autoridad
gubernativa instará de todos ellos la autorización a que se refiere el párrafo anterior.
b. No obstante lo señalado en el párrafo a anterior, el juez podrá autorizar, a instancias del interesado y previa
audiencia del Ministerio Fiscal, la salida del extranjero del territorio español en la forma que determina la Ley
de Enjuiciamiento Criminal.
c. No serán de aplicación las previsiones contenidas en los párrafos anteriores cuando se trate de delitos
tipificados en los artículos 312.1, 313.1 y 318 bis del Código Penal.
8. Cuando los extranjeros, residentes o no, hayan sido condenados por conductas tipificadas como
delitos en los artículos 312.1, 313.1 y 318 bis del Código Penal, la expulsión se llevará a efecto una vez
cumplida la pena privativa de libertad.
9. La resolución de expulsión deberá ser notificada al interesado, con indicación de los recursos que contra la
misma se puedan interponer, órgano ante el que hubieran de presentarse y plazo para presentarlos.
10. En el supuesto de expulsión de un residente de larga duración de otro Estado miembro de la Unión
Europea que se encuentre en España, dicha expulsión sólo podrá efectuarse fuera del territorio de la Unión
cuando la infracción cometida sea una de las previstas en los artículos 53.1.d y f y 54.1.a y b de esta Ley
Orgánica, y deberá consultarse al respecto a las Autoridades competentes de dicho Estado miembro de forma
previa a la adopción de esa decisión de expulsión. En caso de no reunirse estos requisitos para que la
expulsión se realice fuera del territorio de la Unión, la misma se efectuará al Estado miembro en el que se
reconoció la residencia de larga duración.
3. Cuando el Ministerio Fiscal conozca que un extranjero se encuentre imputado en un procedimiento por
delito menos grave y pudiera estar incurso en alguna de las causas de expulsión previstas en la Ley Orgánica
4/2000, de 11 de enero, sin que hubiera sido incoado el correspondiente expediente administrativo
sancionador, informará sobre tal imputación a la autoridad gubernativa para que ésta compruebe si procede o
no la incoación de expediente de expulsión, a los efectos oportunos.
Artículo 152. Comunicaciones de los órganos judiciales a la autoridad gubernativa en relación con
extranjeros.
2. Igualmente, comunicarán las sentencias en las que acuerden la sustitución de las penas privativas de
libertad impuestas o de las medidas de seguridad que sean aplicables a los extranjeros no residentes
legalmente en España por su expulsión del territorio nacional. En estos casos, la sentencia que acuerde la
sustitución dispondrá la ejecución de la pena privativa de libertad o medida de seguridad originariamente
impuesta hasta tanto la autoridad gubernativa proceda a materializar la expulsión. A estos efectos, la
autoridad gubernativa deberá hacer efectiva la expulsión en el plazo más breve posible y, en todo
caso, dentro de los 30 días siguientes, salvo causa justificada que lo impida, que deberá ser
comunicada a la autoridad judicial.
EJECUCIÓN DE LA EXPULSIÓN
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su
integración social.
Artículo 64. Ejecución de la expulsión. (Modificado por Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre)
1. Expirado el plazo de cumplimiento voluntario sin que el extranjero haya abandonado el territorio nacional,
se procederá a su detención y conducción hasta el puesto de salida por el que se deba hacer efectiva la
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expulsión. Si la expulsión no se pudiera ejecutar en el plazo de setenta y dos horas, podrá solicitarse la
medida de internamiento regulada en los artículos anteriores, que no podrá exceder del período
establecido en el artículo 62 de esta Ley.
4. Cuando un extranjero sea detenido en territorio español y se constate que contra él se ha dictado una
resolución de expulsión por un Estado miembro de la Unión Europea, se procederá a ejecutar
inmediatamente la resolución, sin necesidad de incoar nuevo expediente de expulsión. Se podrá solicitar la
autorización del Juez de instrucción para su ingreso en un centro de internamiento, con el fin de asegurar la
ejecución de la sanción de expulsión, de acuerdo con lo previsto en la presente Ley.
a. para proceder al traslado, escoltados por funcionarios, de los solicitantes de protección internacional
cuya solicitud haya sido inadmitida a trámite en aplicación de la Ley 12/2009, de 30 de octubre
reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria, al ser responsable otro Estado del
examen de la solicitud, de conformidad con los convenios internacionales en que España sea parte,
cuando dicho traslado se produzca dentro de los plazos que el Estado responsable tiene la obligación
de proceder al estudio de la solicitud.
MEDIDAS CAUTELARES
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su
integración social.
c. Retirada del pasaporte o documento acreditativo de su nacionalidad, previa entrega al interesado del
resguardo acreditativo de tal medida.
d. Detención cautelar, por la autoridad gubernativa o sus agentes, por un período máximo de 72 horas
previas a la solicitud de internamiento.
En cualquier otro supuesto de detención, la puesta a disposición judicial se producirá en un plazo no
superior a 72 horas.
1. Incoado el expediente por alguno de los supuestos contemplados en las letras a y b del artículo 54.1, en las
letras a, d y f del artículo 53.1 y en el artículo 57.2 de esta Ley Orgánica en el que pueda proponerse
expulsión del territorio español, el instructor podrá solicitar al Juez de Instrucción competente que disponga el
ingreso del extranjero en un centro de internamiento en tanto se realiza la tramitación del expediente
sancionador.
El Juez, previa audiencia del interesado y del Ministerio Fiscal, resolverá mediante auto motivado, en el que,
de acuerdo con el principio de proporcionalidad, tomará en consideración las circunstancias concurrentes y,
en especial, el riesgo de incomparecencia por carecer de domicilio o de documentación identificativa, las
actuaciones del extranjero tendentes a dificultar o evitar la expulsión, así como la existencia de condena o
sanciones administrativas previas y de otros procesos penales o procedimientos administrativos
sancionadores pendientes. Asimismo, en caso de enfermedad grave del extranjero, el juez valorará el riesgo
del internamiento para la salud pública o la salud del propio extranjero.
2. El internamiento se mantendrá por el tiempo imprescindible para los fines del expediente, siendo su
duración máxima de 60 días, y sin que pueda acordarse un nuevo internamiento por cualquiera de las
causas previstas en un mismo expediente.
3. Cuando hayan dejado de cumplirse las condiciones descritas en el apartado 1, el extranjero será puesto
inmediatamente en libertad por la autoridad administrativa que lo tenga a su cargo, poniéndolo en
conocimiento del Juez que autorizó su internamiento. Del mismo modo y por las mismas causas, podrá ser
ordenado el fin del internamiento y la puesta en libertad inmediata del extranjero por el Juez, de oficio o a
iniciativa de parte o del Ministerio Fiscal.
4. No podrá acordarse el ingreso de menores en los centros de internamiento, sin perjuicio de lo previsto en el
artículo 62 bis 1. i. de esta Ley. Los menores extranjeros no acompañados que se encuentren en España
serán puestos a disposición de las entidades públicas de protección de menores conforme establece la Ley
Orgánica de Protección Jurídica del Menor y de acuerdo con las normas previstas en el artículo 35 de esta
Ley.
5. La incoación del expediente, las medidas cautelares de detención e internamiento y la resolución final del
expediente de expulsión del extranjero serán comunicadas al Ministerio de Asuntos Exteriores y a la
embajada o consulado de su país.
6. A los efectos del presente artículo, el Juez competente para autorizar y, en su caso, dejar sin efecto el
internamiento será el Juez de Instrucción del lugar donde se practique la detención. El Juez competente para
el control de la estancia de los extranjeros en los Centros de Internamiento y en las Salas de Inadmisión de
fronteras, será el Juez de Instrucción del lugar donde estén ubicados, debiendo designarse un concreto
Juzgado en aquellos partidos judiciales en los que existan varios. Este Juez conocerá, sin ulterior recurso, de
las peticiones y quejas que planteen los internos en cuanto afecten a sus derechos fundamentales.
Igualmente, podrá visitar tales centros cuando conozca algún incumplimiento grave o cuando lo considere
conveniente.
EFECTOS DE LA EXPULSIÓN
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su
integración social.
2. Excepcionalmente, cuando el extranjero suponga una amenaza grave para el orden público, la
seguridad pública, la seguridad nacional o para la salud pública, podrá imponerse un período de
prohibición de entrada de hasta diez años.
3. No será preciso expediente de expulsión para la devolución de los extranjeros en los siguientes supuestos:
4. En el supuesto de que se formalice una solicitud de protección internacional por personas que se
encuentren en alguno de los supuestos mencionados en el apartado anterior, no podrá llevarse a cabo la
devolución hasta que se haya decidido la inadmisión a trámite de la petición, de conformidad con la normativa
de protección internacional.
Tampoco podrán ser devueltas las mujeres embarazadas cuando la medida pueda suponer un riesgo para la
gestación o para la salud de la madre.
7. La devolución acordada en el párrafo a del apartado 3 de este artículo conllevará la reiniciación del
cómputo del plazo de prohibición de entrada que hubiese acordado la resolución de expulsión quebrantada.
Asimismo, toda devolución acordada en aplicación del párrafo b del mismo apartado de este artículo llevará
consigo la prohibición de entrada en territorio español por un plazo máximo de tres años.
LIBERTAD CONDICIONAL
ORÍGENES
El origen de la libertad condicional se remonta a su práctica en las colonias inglesas de Australia a
través del Sistema Progresivo de Maconochie.
En Europa, los vestigios más antiguos que datan sobre la Libertad Condicional se deben a la Petite
Roquette de París.
En España, la Libertad Condicional, aparece regulada por primera vez a través de la Ley de 23 de
Julio de 1914.
NORMATIVA LEGAL
Autor: Eladio Domíguez Martín 659559318 http://www.oposicionesayudantes.com/ 10
L.O. 10/1995, DE 23 DE NOVIEMBRE, DEL CÓDIGO PENAL. (Artículos 90 al 93)
1. Se establece la libertad condicional en la pena privativa de libertad para aquellos sentenciados en quienes
concurran las circunstancias siguientes:
c. Que hayan observado buena conducta y exista respecto de los sentenciados un pronóstico
individualizado y favorable de reinserción social, emitido en el informe final previsto en el artículo 67 de
la Ley Orgánica General Penitenciaria.
Asimismo, en el caso de personas condenadas por delitos de terrorismo de la sección segunda del capítulo V
del título XXII del libro II de este Código, o por delitos cometidos en el seno de organizaciones criminales, se
entenderá que hay pronóstico de reinserción social cuando el penado muestre signos inequívocos de haber
abandonado los fines y los medios de la actividad terrorista y además haya colaborado activamente con las
autoridades, bien para impedir la producción de otros delitos por parte de la banda armada, organización o
grupo terrorista, bien para atenuar los efectos de su delito, bien para la identificación, captura y
procesamiento de responsables de delitos terroristas, para obtener pruebas o para impedir la actuación o el
desarrollo de las organizaciones o asociaciones a las que haya pertenecido o con las que haya colaborado, lo
que podrá acreditarse mediante una declaración expresa de repudio de sus actividades delictivas y de
abandono de la violencia y una petición expresa de perdón a las víctimas de su delito, así como por los
informes técnicos que acrediten que el preso está realmente desvinculado de la organización terrorista y del
entorno y actividades de asociaciones y colectivos ilegales que la rodean y su colaboración con las
autoridades.
2. El juez de vigilancia, al decretar la libertad condicional de los penados, podrá imponerles motivadamente la
observancia de una o varias de las reglas de conducta o medidas previstas en los artículos 83 y 96.3 del
presente Código.
ADELANTAMIENTO CUALIFICADO
Artículo 91.2 del Código Penal.
A propuesta de Instituciones Penitenciarias y previo informe del Ministerio Fiscal y de las demás partes,
cumplidas las circunstancias de los párrafos a y c del apartado 1 del artículo anterior, el juez de vigilancia
penitenciaria podrá adelantar, una vez extinguida la mitad de la condena, la concesión de la libertad
condicional en relación con el plazo previsto en el apartado anterior, hasta un máximo de 90 días por cada
año transcurrido de cumplimiento efectivo de condena, siempre que no se trate de delitos de terrorismo de la
sección segunda del capítulo V del título XXII o cometidos en el seno de organizaciones criminales. Esta
medida requerirá que el penado haya desarrollado continuadamente las actividades indicadas en el apartado
anterior y que acredite, además, la participación efectiva y favorable en programas de reparación a las
víctimas o programas de tratamiento o desintoxicación, en su caso.
1. No obstante lo dispuesto en los artículos anteriores, los sentenciados que hubieran cumplido la edad de 70
años, o la cumplan durante la extinción de la condena, y reúnan los requisitos establecidos, excepto el haber
extinguido las tres cuartas partes de aquélla o, en su caso, las dos terceras, podrán obtener la concesión de
la libertad condicional.
El mismo criterio se aplicará cuando, según informe médico, se trate de enfermos muy graves con
padecimientos incurables.
2. Constando a la Administración penitenciaria que el interno se halla en cualquiera de los casos previstos en
los párrafos anteriores, elevará el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al
Juez de Vigilancia Penitenciaria que, a la hora de resolverlo, valorará junto a las circunstancias personales la
dificultad para delinquir y la escasa peligrosidad del sujeto.
3. Si el peligro para la vida del interno, a causa de su enfermedad o de su avanzada edad, fuera patente, por
estar así acreditado por el dictamen del médico forense y de los servicios médicos del establecimiento
penitenciario el Juez de Vigilancia Penitenciaria podrá, previa en su caso la progresión de grado, autorizar la
libertad condicional sin más trámite que requerir al centro penitenciario el informe de pronóstico final al objeto
de poder hacer la valoración a que se refiere el párrafo anterior, todo ello sin perjuicio del seguimiento y
control previstos por el artículo 75 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
2. En el caso de condenados por delitos de terrorismo de la sección segunda del capítulo V del título XXII del
libro II de este Código, el juez de vigilancia penitenciaria podrá solicitar los informes que permitan acreditar
que subsisten las condiciones que permitieron obtener la libertad condicional.
Si en este período de libertad condicional el condenado delinquiera, inobservara las reglas de conducta o
incumpliera las condiciones que le permitieron acceder a la libertad condicional, el juez de vigilancia
penitenciaria revocará la libertad concedida, y el penado reingresará en prisión en el período o grado
penitenciario que corresponda.
3. En el supuesto previsto en el apartado anterior, el penado cumplirá el tiempo que reste de cumplimiento de
la condena con pérdida del tiempo pasado en libertad condicional.
Artículo 67.
Concluido el tratamiento o próxima la libertad del interno, se emitirá un informe pronóstico final, en el que se
manifestarán los resultados conseguidos por el tratamiento y un juicio de probabilidad sobre el
comportamiento futuro del sujeto en libertad, que, en su caso, se tendrá en cuenta en el expediente para la
concesión de la libertad condicional.
Artículo 72.
1. Las penas privativas de libertad se ejecutarán según el sistema de individualización científica, separado en
grados, el último de los cuales será el de libertad condicional, conforme determina el Código Penal.
Artículo 74.
Artículo 75.
2. La Comisión de Asistencia Social colaborará de forma permanente con las entidades dedicadas
especialmente a la asistencia de los internos y al tratamiento de los excarcelados existentes en el lugar donde
radiquen los establecimientos penitenciarios.
Artículo 76.
b) Resolver sobre las propuestas de libertad condicional de los penados y acordar las revocaciones que
procedan.
Para el cómputo de las tres cuartas partes o, en su caso, dos terceras partes de la pena, se tendrán en
cuenta las siguientes normas:
El tiempo de condena que fuera objeto de indulto se rebajará al penado del total de la pena impuesta, a los
efectos de aplicar la libertad condicional, procediendo como si se tratase de una nueva pena de inferior
duración.
Cuando el penado sufra dos o más condenas de privación de libertad, la suma de las mismas será
considerada como una sola condena a efectos de aplicación de la libertad condicional. Si dicho penado
hubiera sido objeto de indulto, se sumará igualmente el tiempo indultado en cada una para rebajarlo de la
suma total.
La Junta de Tratamiento deberá iniciar la tramitación del correspondiente expediente con la antelación
necesaria para que no sufra retraso la concesión de este beneficio.
c) Informe pronóstico de integración social, emitido por la Junta de Tratamiento de acuerdo con lo establecido
en el artículo 67 de la Ley Orgánica General Penitenciaria.
d) Resumen de su situación penal y penitenciaria, con indicación de las fechas de prisión continuada y de las
de cumplimiento de las dos terceras partes y tres cuartas partes de la condena, así como de la fecha de
libertad definitiva.
Igualmente se indicarán los permisos de salida disfrutados y sus incidencias, así como las sanciones y sus
cancelaciones, para lo cual se podrá aportar copia de los ficheros informáticos penitenciarios.
f) Acta de compromiso de acogida por parte de su familia, persona allegada o instituciones sociales
extrapenitenciarias.
g) Manifestación del interesado sobre la localidad en que piensa fijar su residencia y sobre si acepta la tutela
y control de un miembro de los servicios sociales del Centro, que informarán sobre las posibilidades de
control del interno. En la fijación de la residencia se habrá de tener en cuenta la prohibición de residir en un
lugar determinado o de volver a determinados lugares que, en su caso, hubiera impuesto el Tribunal.
h) Manifestación del interesado sobre el trabajo o medio de vida de que dispondrá al salir en libertad o, en el
supuesto de que no disponga, informe de los servicios sociales sobre la posibilidad de trabajo en el exterior.
i) Certificación literal del acta de la Junta de Tratamiento del Establecimiento en la que se recoja el acuerdo
de iniciación del expediente a que se refiere el artículo anterior, donde, en su caso, se propondrá al Juez de
Vigilancia la aplicación de una o varias de las reglas de conducta previstas en el artículo 105 del Código
Penal.
Autor: Eladio Domíguez Martín 659559318 http://www.oposicionesayudantes.com/ 14
Artículo 196. Libertad condicional de septuagenarios y enfermos terminales.
1. Se elevará al Juez de Vigilancia el expediente de libertad condicional de los penados que hubiesen
cumplido setenta años o los cumplan durante la extinción de la condena. En el expediente deberá acreditarse
el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Código Penal, excepto el de haber extinguido las tres
cuartas partes o, en su caso, las dos terceras partes de la condena o condenas.
2. Igual sistema se seguirá cuando, según informe médico, se trate de enfermos muy graves con
padecimientos incurables. Cuando los servicios médicos del Centro consideren que concurren las condiciones
para la concesión de la libertad condicional por esta causa, lo pondrán en conocimiento de la Junta de
Tratamiento, mediante la elaboración del oportuno informe médico.
3. En ambos supuestos, el expediente deberá contener los documentos a que se refiere el artículo anterior,
excepto los relativos a la letra h), junto con un informe social en el que constará, en su caso, la admisión del
interno por alguna institución o asociación cuando éste carezca de vinculación o apoyo familiar en el exterior.
Cuando se trate de enfermos muy graves con padecimientos incurables se incluirá en el expediente el informe
médico acreditativo de la enfermedad, así como de la gravedad e irreversibilidad de la misma. En el caso de
septuagenarios, se acreditará la edad del interno mediante la certificación de nacimiento del mismo o, en su
defecto, por cualquier medio de prueba admitido en derecho.
4. La Administración velará para facilitar al penado el apoyo social externo cuando carezca del mismo.
2. Con el fin de poder dar cumplimiento a la medida de expulsión prevista en el artículo 89 del Código Penal,
con antelación suficiente, se comunicarán al Ministerio Fiscal las propuestas de libertad condicional de
penados extranjeros junto con un breve resumen de su situación penal y penitenciaria, en el que se harán
constar expresamente las fechas de cumplimiento de las dos terceras partes y de las tres cuartas partes de
su condena o condenas.
1. Concluido el expediente, la Junta de Tratamiento lo elevará al Juez de Vigilancia, haciendo constar los
certificados e informes necesarios para acreditar la existencia de los requisitos legales y, en su caso,
propuesta razonada de autorización de la libertad condicional.
2. En todo caso, el expediente de libertad condicional deberá tener entrada en el Juzgado de Vigilancia antes
del cumplimiento del tiempo requerido de condena, debiendo justificarse, en caso contrario, el retraso de su
envío.
4. Si en el tiempo que medie entre la elevación y la fecha de cumplimiento el penado observase mala
conducta, se modificase su pronóstico o se descubriera algún error o inexactitud en los informes aportados al
expediente, el Director dará cuenta inmediata al Juez de Vigilancia a fin de que éste adopte la resolución que
proceda.
1. Para su adecuado seguimiento y control, los liberados condicionales se adscribirán al Centro penitenciario
o al Centro de Inserción Social más próximo al domicilio en que vayan a residir.
3. Con este fin, la Junta de Tratamiento, como continuación del modelo de intervención de los penados,
elaborará un programa individualizado para el seguimiento de los liberados condicionales que se adscriban al
Centro penitenciario, que será ejecutado por los servicios sociales del mismo.
4. Las reglas de conducta que imponga, en su caso, el Juez de Vigilancia se incorporarán al programa a que
se refiere el apartado anterior.
5. Los informes que soliciten las Autoridades judiciales y los órganos responsables del seguimiento y control
de los liberados condicionales se realizarán por los servicios sociales penitenciarios del Centro
correspondiente.
1. El período de libertad condicional durará todo el tiempo que falte al liberado para cumplir su condena
siempre que durante el mismo observe un comportamiento que no dé lugar a la revocación del beneficio y
reingreso en Establecimiento penitenciario.
2. Si en dicho período el liberado volviera a delinquir o inobservase las reglas de conducta impuestas, en su
caso, por el Juez de Vigilancia, el responsable de los servicios sociales lo comunicará, con remisión de
cuantos datos puedan ser útiles, a éste para la adopción de la resolución que proceda respecto a la
revocación de la libertad condicional.
3. En caso de revocación, cuando el interno reingrese en prisión le será de aplicación el régimen ordinario,
hasta que por la Junta de Tratamiento se proceda nuevamente a su clasificación.
BENEFICIOS PENITENCIARIOS.
Artículo 202. Concepto y clases.
La propuesta de los beneficios penitenciarios requerirá, en todo caso, la ponderación razonada de los factores
que la motivan, así como la acreditación de la concurrencia de buena conducta, el trabajo, la participación del
interesado en las actividades de reeducación y reinserción social y la evolución positiva en el proceso de
reinserción.
Las Juntas de Tratamiento de los Centros penitenciarios, previa emisión de un pronóstico individualizado y
favorable de reinserción social, podrán proponer al Juez de Vigilancia competente el adelantamiento de la
libertad condicional para los penados clasificados en tercer grado, siempre que hayan extinguido las dos
terceras partes de su condena o condenas y que sean merecedores de dicho beneficio por observar buena
conducta y haber desarrollado continuadamente actividades laborales, culturales u ocupacionales, conforme a
lo establecido en el Código Penal.
1. La Junta de Tratamiento, previa propuesta del Equipo Técnico, podrá solicitar del Juez de Vigilancia
Penitenciaria la tramitación de un indulto particular, en la cuantía que aconsejen las circunstancias, para los
penados en los que concurran, de modo continuado durante un tiempo mínimo de dos años y en un grado
que se pueda calificar de extraordinario, todas y cada una de las siguientes circunstancias:
Buena conducta.
Desempeño de una actividad laboral normal, bien en el Establecimiento o en el exterior, que se pueda
considerar útil para su preparación para la vida en libertad.
2. La tramitación del indulto a que se refiere el párrafo anterior se regulará por lo dispuesto en la vigente
legislación sobre el ejercicio del derecho de gracia y en las disposiciones que la complementen o modifiquen.
TIPOS DE INDULTOS
INDULTO NO PENITENCIARIO
Se tramita conforme a la Ley 18-6-1870, modificada por Ley 1/ 1988 de 14 de enero, y orden Ministerial de 10-9-1993.
REQUISITOS:
TRAMITACIÓN
Al igual que el indulto no penitenciario este beneficio se tramita conforme a la Ley 18-6-1870, modificada por Ley 1/
1988 de 14 de enero, y orden Ministerial de 10-9-1993, si bien corresponde a la Administración Penitenciaria la
iniciación de la tramitación.
El procedimiento es activado por el Equipo Técnico, a diferencia del beneficio de adelantamiento de libertad
condicional, en el que el inicio se acuerda por la Junta de Tratamiento.