Módulo DH y Defensa Penal IDPP PDF
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PRESENTACIÓN
ÍNDICE
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Introducción 09
Objetivo General 11
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
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3.1 El Estado y la Soberanía 79
3.2 La Constitución Política de la República de Guatemala de 1985 81
3.3 Los Artículos 44 y 46 de la Constitución y la Preeminencia del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos 81
3.4 El Control de Constitucionalidad 82
3.4.1 El Sistema Jurisdiccional de Control de
Constitucionalidad 83
3.4.2 El Control Difuso 85
3.4.3 El Control Concentrado 86
3.4.4 El Control Mixto 86
3.5 El Control de Convencionalidad 87
3.5.1 La Convención Americana sobre Derechos Humanos y
Guatemala como Estado Parte 88
3.5.2 La Competencia Contenciosa de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos 89
3.5.3 Artículos Constitucionales Relacionados con el
Derecho Internacional de los Derechos Humanos 90
3.5.4 Consecuencias que Conlleva la Inaplicación del
Control de Convencionalidad en los Fallos Dictados
por Jueces y Tribunales Nacionales 94
3.5.5 Los Profesionales del Derecho y el Control de
Convencionalidad en el Estado de Guatemala 94
Capítulo IV
INTRODUCCIÓN
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OBJETIVO GENERAL
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I CAPÍTULO
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CAPÍTULO I
LOS DERECHOS HUMANOS
Los Derechos Humanos toman auge a nivel internacional después de la Segunda Guerra
Mundial, principalmente con la Carta de las Naciones Unidas, signada en la Ciudad de
San Francisco, el día 26 de junio de 1945, la cual entró en vigencia el 24 de octubre de
1945; y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada el 10 de
diciembre de 1948, dicha declaración fue emitida mediante la Resolución de la Asamblea
General 217 A de 10 de diciembre de 1948.
Dar una definición de los derechos humanos se torna complejo cuando existen varias
definiciones, que los muestran desde diferentes perspectivas, a continuación se presentan
algunas denominaciones, según refiere Gozaíni (1994): “se les puede llamar” “derechos
humanos”, “derechos naturales”, “derechos fundamentales”, “derechos del hombre”,
“derechos individuales” (…) pero en todas estas definiciones aflora un valor, una identidad
axiológica” (233). Por lo que se puede entender que se dirigen a un fin determinado, que
es el reconocimiento de la dignidad humana.
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La definición citada comprende los momentos históricos por los que han atravesado los
derechos humanos, los cuales se consideran un conjunto de facultades que deben ser
reconocidas y positivadas en los ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales
en las diferentes etapas de la historia humana.
Ahora bien, el autor considera que los derechos humanos son: un conjunto de derechos
y libertades inherentes a la persona humana, que la acompañan toda su vida, con carácter
universal, irrenunciable, complementario, indivisible e interdependiente, y se encuentran
positivados en instrumentos internacionales de derechos humanos y en los ordenamientos
jurídicos nacionales.
Pero podría decirse que los derechos humanos acompañan a la persona aún después
que muere, en virtud que se rinden honras fúnebres a las personas que han fallecido, y
en muchos casos se honra la memoria de héroes y próceres nacionales.
Por lo que, los Derechos Humanos buscan la protección de la persona humana a nivel
individual y colectivo, en contra de las violaciones que cometen los Estados y en algunos
casos personas particulares, un ejemplo claro surge de la Convención Interamericana
para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer –Convención Belén Do
Pará-, pues esa violencia física, sexual o psicológica, se realiza en la unidad doméstica,
ámbito privado, por el esposo o conviviente de la fémina, entonces el Estado podría
perpetrar o tolerar esas tipologías de violencia al igual que el particular –esposo, conviviente,
novio, ex novio- también son violadores de los derechos humanos de la mujer, tendencia
que fue plasmada en la Ley de femicidio y otras formas de violencia contra la mujer.
Por otra parte haciendo alusión a los derechos humanos, manifiesta el autor Faúndez
Ledesma, (2004), que:
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Pero resulta que es el Estado, quien está obligado a proteger los derechos humanos,
quien los viola, supuestamente en el ejercicio de su soberanía, ya que en algunos casos
incumple con su respeto y protección y en otros abusa del Ius puniendi o no lo aplica.
También se afirma que el ser humano tiene dignidad porque fue creado a imagen y
semejanza de su creador, lo que, lo hace diferente a los demás seres vivos, por lo que
merece respeto y consideración de los demás seres humanos, Quiroga Lavié (1995)
afirma que:
El autor es del criterio que la dignidad humana, es una cualidad inherente de todo ser
humano, que por estar dotado de razón, le otorga derechos individuales que lo protegen
de todo tipo de vejámenes y de vilipendios.
Se aprecia entonces, que la CADH considera que la dignidad humana nace con la persona,
y que nadie puede ser sometido a torturas ni a tratos crueles inhumanos o degradantes.
Por lo que se puede afirmar que la dignidad lleva inmerso el reconocimiento de la persona,
por el sólo hecho de ser persona humana.
Por lo que el Defensor Público está obligado a velar que se respeten los derechos de su
patrocinado, llevando a cabo todas las acciones procesales que considere pertinentes
de conformidad con las circunstancias del caso que defiende, como son presentar
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Con base en la dignidad humana el Defensor Público se debe oponer a que a su patrocinado
se le tomen muestras, para realizar pericias o análisis, utilizándolo como objeto de prueba
y no respetando que es sujeto de derechos, en virtud que goza de la presunción de
inocencia, que no está obligado a producir prueba en su contra, tampoco a declarar contra
sí, ni a declararse culpable. Por lo que el Ministerio Público debe buscar una forma de
suplir el consentimiento del sindicado cuando este no lo otorgue, de conformidad con el
artículo 236, párrafo segundo del Código Procesal Penal, en adelante el CPP, que regula:
Cuando la operación solo pudiere ser ejecutada voluntariamente por la persona requerida
y se rehusare a colaborar, se dejará constancia de su negativa y, de oficio, se llevarán
a cabo las medidas necesarias tendientes a suplir esa falta de colaboración.
Considerando que el citado artículo cita a las peritaciones, en casos específicos, donde
por ejemplo, se pretende tomar muestras de voces, -para realizar cotejo de voces
interceptadas- cabellos, pelos o fluidos corporales a sindicados, para ser analizadas desde
la perspectiva criminalística y determinar su posible participación en algún crimen.
Por lo que en este caso, se debe considerar que la ley se está refiriendo a un medio
alterno de suplir la falta de voluntariedad del sindicado, ya que si se procediera por la
fuerza –haciéndolo objeto de prueba- y se le causa dolor físico y/o sufrimiento psicológico
se incurriría en el delito de tortura, mayormente si el análisis realizado a la muestra da
resultado negativo.
El funcionario público que en contra de la voluntad del sindicado tomaré muestra corporal
sin consentimiento del sindicado, podría incurrir en delito de tortura, de conformidad con
el artículo 201 Bis del Código Penal, en adelante el CP, que regula:
Comete el delito de tortura, quien por orden, con la autorización, el apoyo o aquiescencia
de las autoridades del Estado, inflija intencionalmente a una persona dolores o
sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales con el fin de obtener de ella o de un
tercero información o confesión, por un acto que haya cometido o se sospeche que
hubiere cometido (…)
Por lo que con base en la dignidad humana se debe alegar todo aquello que le favorezca
al sindicado, en el momento que se pretenda tomar una muestra corporal, cuando el
sindicado se niega a colaborar, ya que no está obligado a producir prueba en su contra.
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Por lo que a nivel internacional no se debe hacer ningún tipo de distinción o exclusión
entre personas, independientemente de su raza, color de piel y demás aspectos de índole,
social, económica o cultural, en relación a los derechos humanos, que le asisten a la
persona humana de conformidad con la Declaración, que pese a no ser un Tratado
Internacional en Materia de Derechos, ha sido adoptada a nivel internacional y ha servido
de marco legal para el desarrollo de tratados y convenciones relacionados con los derechos
humanos.
Previamente a tratar los principales derechos humanos, que pueden ser vulnerados a las
personas sometidas a proceso penal, se hace mención a las “libertades jurídicas” de
conformidad con el autor Sierra González (2000), quien afirma que: “La persona es titular
de libertades jurídicas, y su concreción o ejecución en la vida social se torna en derechos.
El derecho es un instrumento legal para la práctica de la libertad en la convivencia social.”
(122) Por lo que se puede apreciar que de las libertades jurídicas contenidas en Constitución
Política de la República surgen los derechos que los ciudadanos ejercen a diario.
Todos los Derechos Humanos son importantes y entre ellos no existe orden de prelación,
en virtud que todos tienen importancia para el desarrollo de la persona humana. No
obstante entre ellos se pueden mencionar el derecho a la: vida, libertad, igualdad,
alimentación, trabajo, educación y ciudadanía, entre otros no menos importantes.
Por otra parte ninguno de los Derechos Humanos son absolutos, ya que todos tienen sus
limitaciones, por lo que de conformidad con el autor Sierra González (2000):
El hecho que ningún derecho sea absoluto no exime al Defensor Público de realizar una
defensa idónea, en tal sentido no hay caso que sea imposible defender, y el sindicado
por lo regular confía en el auxilio profesional de su abogado, por lo que en el ejercicio
de la defensa técnica el Defensor Público debe velar y exigir el respeto a los Derechos
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Este es el derecho que se podría considerar el más importante de los Derechos Humanos,
en virtud que sin vida no hay derecho que le pueda interesar a la persona humana, se
encuentra protegido en diferentes instrumentos internacionales de derechos humanos,
los cuales se analizan a continuación.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos en el artículo 4.1 regula que: “Toda
persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley
a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.”
Por lo que el Derecho a la Vida debe ser tutelado con toda idoneidad por el Estado de
Guatemala a través de sus instituciones y autoridades tanto administrativas como judiciales.
Por lo que de conformidad con el PIDCYP se puede advertir que el derecho a la vida está
protegido desde el momento de la concepción, y además refiere que nadie podrá ser
privado de la vida arbitrariamente, al igual que lo regula la Convención Americana.
Por otra parte los Principios de Yogyakarta (Principios sobre la aplicación de la legislación
internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad
de género), que fueron adoptados en el 2006, consagran el derecho a la vida, en el
Principio 4, que regula:
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Toda persona tiene derecho a la vida. Ninguna persona será privada de la vida
arbitrariamente por ningún motivo, incluyendo la referencia a consideraciones acerca
de su orientación sexual o identidad de género. A nadie se le impondrá la pena de
muerte por actividades sexuales realizadas de mutuo acuerdo entre personas que
sean mayores de edad a partir de la cual se considera válido el consentimiento, por
su orientación sexual o identidad de género.
Este principio es protector del derecho a la vida, regula que nadie puede ser privado de
ella, pero está especialmente relacionado con el derecho a la orientación sexual o
actividades sexuales realizadas de mutuo consentimiento entre personas mayores de
edad, por lo que el Defensor Público, que necesariamente debe ser una persona con
vocación y desprovista de prejuicios, debe velar porque se respete el derecho a la vida
y a la preferencia sexual de su patrocinado, independientemente de otros aspectos propios
de su personalidad.
Ahora bien dentro del derecho a la vida se debe proteger el derecho a la salud, ya que
es indispensable la buena salud, para tener calidad de vida, en ese sentido la Constitución
Política en el artículo 93, regula que: “(…) El goce de la salud es derecho fundamental
del ser humano, sin discriminación alguna.” De donde deviene que este derecho debe
ser exigido por el Defensor Público, en los casos que su patrocinado se encuentre sufriendo
quebrantos de salud, solicitando que se oficie al INACIF a efecto que se nombre un
médico forense, para que se constituya en el lugar donde se encuentre recluido su
patrocinado, para que lo evalúe y rinda un informe, donde conste el diagnóstico y el
tratamiento médico que resulte necesario.
En algunos casos cuando el Defensor Público realiza visita carcelaria, dicha petición la
debe hacer ante el alcaide o persona encargada del centro de detención. Aunque en
ocasiones surgen problemas, cuando se pretende ingresar algún tipo de medicamento
a la cárcel, ya que los protocolos de registro son muy rigurosos y no permiten el ingreso
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de medicamentos, por lo que se deben hacer todos los trámites que resulten necesarios
ante el juez de la causa, para que ordene el ingreso de medicamentos a favor del
patrocinado si fuera el caso.
Se puede apreciar que la Constitución cita las excepciones en los casos que no se
impondrá la pena de muerte, y otorga discrecionalidad al Congreso de la República, para
regular a través de la ley ordinaria los casos en que será aplicada dicha pena. No obstante
que la Constitución también regula que el Organismo Legislativo “podrá abolir la pena
de muerte.” Lo que es muy importante tomar en consideración, ya que es una opción
constitucional el poder abolir dicha pena desde la misma Carta Magna.
Se debe advertir que la Convención Americana, prohíbe a los Estados signatarios que
apliquen la pena de muerte a delitos que no la tenían contemplada al momento de ratificar
la Convención, de la manera siguiente: “[Pena de muerte] Tampoco se extenderá su
aplicación a delitos a los cuales no se aplique actualmente.” Y además regula la CADH
en el artículo 4, numeral 3 que “No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que
la han abolido.”
Por lo que de manera general se puede advertir que la pena de muerte según la Convención
Americana sobre Derechos Humanos tiene carácter abolicionista, lo cual es muy
comprensible, ya que busca proteger y privilegiar la vida y no la muerte.
violó los derechos del postulante por inaplicación prevalente y preeminencia del artículo
4 numeral 2 in fine de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que, en
cuanto a la pena de muerte, reza: “tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los
cuales no se aplique actualmente”. Por lo anterior es procedente otorgar el amparo
solicitado, sin necesidad de examinar otras cuestiones planteadas, a efecto de que la
autoridad reclamada dicte nueva sentencia por la cual se repare el agravio causado
(…)
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El citado concepto se refiere a estar libre de toda atadura tanto física como psicológica,
que pueda constituirse en un valladar para el ejercicio de las libertades y de los Derechos
Humanos, ya que sin el derecho humano a la libertad, la vida se podría tornar tediosa y
desagradable y la persona podría perder el interés a la misma, en tanto que la libertad
impulsa al hombre para que pueda crear, manifestar y ejecutar sus ideas.
Por otra parte la Organización de las Naciones Unidas (1948), consagra la libertad como
un derecho humano contenido en el artículo 1 la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, al decir: “Todos los seres humanos nacen libres (…).” y luego en el artículo 3
refiere que: “Todo individuo tiene derecho (…) a la libertad y a la seguridad de su persona”.
Por lo que la citada Declaración pone en segundo lugar el derecho a la libertad, esto se
debe a la importancia que reviste para el pleno desarrollo de los demás derechos de la
persona humana a nivel nacional e internacional.
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omisión de algún hecho delictivo y está siendo escuchado judicialmente, debe argumentar
antes de que el juez dicte auto de prisión preventiva, para que le pueda otorgar medidas
sustitutivas, presentando (medios de convicción) toda la documentación –y testigos si los
tiene- que garanticen que su patrocinado es persona de arraigo, y que tiene su residencia
en determinado lugar, lo que puede acreditar con recibos de agua, luz o teléfono, para
demostrar que tiene su domicilio en el país y por tal razón no podría abandonar su
residencia, por lo que su presencia puede estar asegurada en las diferentes etapas
(audiencias) del proceso que se sigue en su contra, por supuesto en los casos que proceda
la medida sustitutiva.
Por lo que la libertad permite a las personas hacer lo que la ley no prohíbe, de donde el
principio de legalidad juega un papel muy importante en la legislación guatemalteca, en
vista que si una conducta no se encuentra tipificada como prohibitiva y/o delictiva se puede
realizar sin ninguna limitación legal y por supuesto la persona no podría ser castigada por
el Estado –Ius puniendi-, aunque su conducta fuera indeseada o indecorosa, siempre que
no constituya delito.
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Ahora bien con relación a los términos “Intimidad” y “Privacidad” según manifiesta el autor
Anónimo del trabajo “Intimidad y Privacidad en el Derecho”: “los italianos hablan de la
"riservatezza" (reserva), los franceses prefieren decir "vie privée" (vida privada) y los
países anglosajones utilizan la palabra "privacy" (privacidad).” Por lo que a nivel internacional
existen diferentes denominaciones para referirse al Derecho a la Privacidad, siendo ellos:
reserva, vida privada y privacidad.
Pero ahondando más en el derecho a la privacidad, según Ernesto Villanueva, citado por
Matías Gazitúa, Salinas Muñoz, & Stange Marcus, con relación al derecho a privacidad
manifiesta que tiene las características siguientes:
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con el uso masivo de la informática, que permite el acceso casi ilimitado a información
personal por parte de instituciones públicas y privadas. (p. 3).
Por lo que de manera amplia se pueden apreciar las características que tiene el derecho
a la privacidad, siendo un derecho esencial de la persona, además de ser imprescriptible
e irrenunciable.
Ahora bien el autor Quiroga Lavié, (1995), haciendo referencia al derecho a la intimidad
(privacidad), afirma que:
estatal, pero también podría suceder que una persona particular desvíe una línea telefónica
con la finalidad de escuchar conversaciones ajenas.
Por otra parte la garantía de inviolabilidad del domicilio –residencia- sólo puede ser
vulnerada mediante orden judicial, emitida por juez competente para realizar un allanamiento,
en búsqueda de evidencias relacionadas con algún crimen.
Por lo que el Estado debe mantener el respeto a la privacidad de sus habitantes, en virtud,
que si no hay una razón de orden público que tutele un valor igual o superior al derecho
a la intimidad, entonces no podría entrar a conocer ninguno de los documentos arriba
citados.
Ahora bien con relación a la protección que recibe el derecho de privacidad a nivel
internacional, se advierte que se encuentra garantizado por varios instrumentos
internacionales en materia de derechos humanos, los cuales se analizan a continuación.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos
ataques.
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Queda claro que la persona puede realizar sus actividades cotidianas en su hogar con
la plena conciencia que será respetada, no tiene que informar de sus acciones a funcionarios
de gobierno, ni a particulares que deseen saber que hace en su residencia, con su familia,
correspondencia, como tampoco de recibir críticas y/o ataques a su honra o a su dignidad,
ni de injerencias e intromisiones en su vida, por lo que la protección que brinda el PIDCYP
a la privacidad e intimidad de las personas es extensa.
Por otra parte la Convención Americana sobre Derechos Humanos, respecto al derecho
a la privacidad, regula en el artículo 11 la protección de la honra y la dignidad, de la
manera siguiente:
3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos
ataques.
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De donde deviene que citado principio protege la vida privada de la persona, pero va más
lejos al proteger la identidad de género y la orientación sexual, para que pueda disfrutar
su privacidad sin injerencias de ninguna clase, ya que la persona adulta es libre de decidir
acerca de su cuerpo y de su preferencia sexual.
Por lo que en caso del derecho a la privacidad –intimidad- el Defensor Público debe velar
que se respete la identidad de género y preferencia sexual de su patrocinado, el cual tiene
derecho a desarrollar su vida sin la intervención de las personas, especialmente aquellas
que ostentan cargos públicos y se desempeñan en la administración de justicia y/o en el
sistema penitenciario de Guatemala, ya que abusando de su cargo podrían desaprobar,
castigar o reprimir a las personas que tienen preferencias sexuales diferentes
–heterosexuales- a las que se dan entre un hombre y una mujer.
Ahora bien a nivel de la legislación nacional se aborda el tema del derecho a la privacidad
desde la perspectiva constitucional, especialmente la inviolabilidad de la vivienda, contenida
en el artículo 23 de la Constitución Política de la República, que preceptúa:
“La correspondencia de toda persona, sus documentos y libros son inviolables. Sólo
podrán revisarse o incautarse, en virtud de resolución firme dictada por juez competente
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“El registro de las personas y de los vehículos, sólo podrá efectuarse por elementos
de las fuerzas de seguridad cuando se establezca causa justificada para ello. Para ese
efecto, los elementos de las fuerzas de seguridad deberán presentarse debidamente
uniformados y pertenecer al mismo sexo de los requisados, debiendo guardarse el
respeto a la dignidad, intimidad y decoro de las personas.”
El citado derecho es uno de los más vulnerados por las fuerzas policiales del país, en
virtud que instalan puestos de registro de personas y de vehículos en las carreteras y
también en puntos estratégicos en las diferentes zonas de la ciudad.
Pero dichos puestos de registro –retenes- no siempre cuentan con mujeres policías,
debidamente uniformadas para registrar a las mujeres, y sin mayor argumentación hacen
el alto a los pilotos para que detengan la marcha de los vehículos para registrarlos, pidiendo
la documentación de la persona y del vehículo y también hacen registro del vehículo en
búsqueda de drogas, armas y para determinar si el vehículo es robado o no, según
información que en raras ocasiones proporcionan.
Pero se sabe que en esos registros algunos agentes policiales solicitan dinero a las
personas, cuando no llevan en orden los documentos personales y/o los del vehículo,
llevando a cabo registros abusivos, a diferentes horas del día e incluso en horas de la
noche y de la madrugada en lugares solitarios, lo cual es una clara violación al derecho
a la privacidad de las personas.
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El autor Sierra González (2000), con relación al derecho humano a la igualdad manifiesta:
Por supuesto que, en cuanto a este concepto, nos referimos a la igualdad jurídica y no
a la igual natural que no existe.
La igualdad jurídica reconoce las desigualdades naturales y sociales entre los hombres,
sin aceptarlas totalmente, pero sin pretender suprimirlas. (p. 125)
La importancia que reviste el derecho a la igualdad radica en que protege a las personas
vulnerables, para evitar que se les impida el acceso a sus derechos y que sean excluidas
de los mismos por considerárseles inferiores, en virtud que deben tener iguales derechos
y oportunidades en sociedad.
Pero este derecho a la igualdad jurídica según indica Sierra González frente a la ley reviste
dos aspectos importantes:
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b) la ley en su aplicación, intensidad, ámbito y vigor debe ser igual para todos los iguales
en igualdad de circunstancias. (p. 126)
Por lo que todos los hombres tienen derechos y obligaciones frente al Estado y son iguales
en igualdad de circunstancias. Ahora bien continuando con los aspectos arriba citados
según el mismo autor, existen dos cosas muy importantes, siendo las siguientes:
Por lo que entre las personas que se encuentran en igualdad de condiciones no deben
existir preferencias ni diferencias, y deben tener iguales oportunidades.
Continuando con la segunda de las cosas importantes que cita el autor tenemos:
Verbigracia, las leyes proporcionan trato diferente cuando las circunstancias no son iguales,
trato privilegiado a menores de edad frente a los adultos que afrontan proceso penal en
procedimiento común, exoneración a personas de la tercera edad del pago de pasaje
urbano en la ciudad, protección por parte de la ley laboral al trabajador por considerarlo
la parte más débil de la relación laboral.
Por otra parte la Corte de Constitucionalidad en sentencia de uno de junio de dos mil seis,
dentro del Expediente: 2243-2005, ha declarado:
Pero estos derechos van más allá de la igualdad formal a que se refiere dicho artículo,
en virtud que toma en consideración la discriminación a que puede ser sometida la persona
humana. Independientemente de que todas las personas somos diferentes entre sí, ya
que unos son: altos, otros bajos de estatura, delgados, gordos, calvos y además somos
distintos en la forma de pensar y de expresar los sentimientos.
Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual
protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará
a las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos
de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición
social.
Por lo que el PIDCYP protege de manera amplia la igualdad ante la ley y prohíbe que se
discrimine a las personas por motivos de raza, color, sexo y otras condiciones, que pueden
hacer vulnerables a las personas y por lo cual se les puede negar el derecho a la vida,
al trabajo, a la vivienda y a la recreación. Todo ello en vista que existen lugares exclusivos
tanto a nivel nacional como internacional, a los que no se les permite el acceso a
determinadas personas por el color de su piel, por su nacimiento u origen, por ser indígenas,
por su preferencia sexual, o por razones económicas, no obstante que dichos Estados
son signatarios del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El Defensor Público siempre debe tutelar los derechos de las personas sindicadas, que
le han sido encomendados celosamente por el Instituto de la Defensa Pública Penal, para
velar por su cumplimiento, por lo debe tener respeto y consideración de la persona a la
que defiende, y que debe hacerlo con enjundia.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos en el artículo 24, regula que: “Todas
las personas son iguales ante la Ley. En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación,
a igual protección de la ley.”
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Todas las personas tienen derecho al disfrute de todos los derechos humanos sin
discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género (…). La
discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género incluye toda
distinción, exclusión o preferencia basada en la orientación sexual o la identidad de
género que tenga por objeto o por resultado la anulación o el menoscabo de la igualdad
ante la ley o de la igual protección por parte de la ley, o del reconocimiento, o goce o
ejercicio, en igualdad de condiciones, de los derechos humanos y las libertades
fundamentales.
Por lo que los citados derechos son de suma importancia para las personas que guardan
prisión, ya que en caso de sufrir discriminación o exclusión, debido a su preferencia sexual,
el Defensor Público debe denunciar tal actitud ante el juez de la causa, ante la Oficina
del Procurador de los Derechos Humanos, o ante cualquier autoridad que resulte idónea,
para que cesen la exclusión o discriminación que se podría hacer del sindicado o en su
caso del reo que guarda prisión.
También se debe tomar en consideración que las personas que se encuentran guardando
prisión o purgando una pena tienen derecho a visitas conyugales, tanto hombres como
mujeres, según sea su orientación sexual, lo cual es bastante atrevido, ya que en Guatemala
no se admiten tales derechos y se tienen como una aberración, una inmoralidad o un
tema tabú y se atienden sólo a personas heterosexuales.
Por otra parte a nivel nacional la Constitución Política de la República, regula en el artículo
4 la libertad e Igualdad de la manera siguiente:
En Guatemala todos los seres humanos son libres e “iguales en dignidad” y derechos.
El hombre y la mujer, cualquiera que sea su estado civil, tienen iguales oportunidades
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La discriminación racial puede estar basada en motivos de raza, color, linaje u origen
nacional o étnico.
De conformidad con el fallo de fecha Guatemala, 11 de abril del 2005, emitido por el
Tribunal Tercero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente
del Departamento de Guatemala, dentro del Causa: 12930-2003 Oficial 3º, en favor de
la señora Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz mil novecientos noventa y dos,
donde fueron condenadas varias personas por el delito de Discriminación cometido en
contra de la citada señora.
Las personas condenadas estuvieron insultando por espacio de veinte minutos a la señora
Rigoberta Menchú Tum, a quien le dirigieron insultos verbales, entre ellos: “india shuca,
andá vende tomate a la terminal, india lamida andá vende tomates, sos una sinvergüenza”
entre otros adjetivos calificados, que pretendían denigrarla por su condición de mujer
indígena; y también le lanzaron escupidas al rostro, lo que le provocó temor a la señora
Rigoberta Menchú Tum.
Por lo que después de haberse llevado a cabo el debate de conformidad con el debido
proceso el Tribunal dictó la sentencia correspondiente, la que sirve como un precedente
de la condena por el delito de Discriminación racial en contra de una mujer de ascendencia
maya.
Es el derecho que tienen todas las personas a no estar de acuerdo con determinados
mandatos legales o estar en discordia con relación a ciertos temas, como la pena de
muerte, el aborto, el matrimonio gay, donar o recibir transfusiones de sangre, prestar
servicio militar obligatorio e ir a la guerra, entre otros derechos no menos importantes.
Ahora bien desde la perspectiva doctrinaria, según afirma el autor Quiroga Lavié (1995):
Se debe respetar el criterio de la persona que no está de acuerdo con prestar servicio
militar, no permitir que se le tomen muestras de sangre o estar en desacuerdo con el
matrimonio gay, como también se debe respetar el criterio en sentido contrario de quien
esté de acuerdo con prestar servicio militar, proporcionar muestras de sangre o donarla
y con el matrimonio gay.
Por otra parte se debe tomar en consideración que el PIDCYP claramente se refiere a la
“libertad de conciencia”, pero en otras palabras se está refiriendo a la objeción de conciencia.
Que es necesario reconocer que los pueblos indígenas le han dado la profundidad
histórica a nuestra identidad y nacionalidad, por lo que estamos obligados como nación
a luchar contra la discriminación y la desigualdad que sufre la mayoría de guatemaltecos
y lograr así el respeto a sus tradiciones, y a su condición como verdaderos ciudadanos
en el pleno ejercicio de sus derechos y obligaciones, y dignificar a estos pueblos que
históricamente han estado relegados al margen del desarrollo nacional.”
Por otra parte la Declaración Universal de los Derechos Humanos regula en el artículo 1
que: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados
como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los
otros.” Pero resulta que el Estado de Guatemala no ha hecho acopio de los citados
derechos, y no ha reconocido la igualdad de derechos a los indígenas, y tampoco les ha
dado un trato fraternal.
La Declaración Universal también regula en el artículo 2, que toda persona tiene los
derechos y libertades que proclama la citada declaración sin distinciones por raza, idioma,
color, sexo, opinión y/o religión, posición económica, por razones de nacimiento y de
cualquier otra índole, asimismo que no habrá distinción por condición política.
Los derechos que reconoce la DUDH a las personas en el artículo 2, en muchos casos
les son negados a los indígenas. No obstante se debe tomar en consideración que los
citados derechos se encuentren en la mayor declaración universal, lo cual constituye un
adelanto, ya que favorece a los pueblos indígenas en la lucha por sus derechos.
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Para continuar el análisis de los derechos que le asisten a los pueblos indígenas, se
examina la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la cual es importante,
en virtud que reconoce un conjunto de derechos que les atañen directamente a los citados
pueblos, misma que en el artículo 1, regula, que:
Los pueblos indígenas tienen derecho al disfrute pleno y efectivo de todos los derechos
humanos y libertades fundamentales reconocidos por la Carta de las Naciones Unidas,
la Declaración Universal de Derechos Humanos y el derecho internacional relativo a
los derechos humanos.
Las personas y los pueblos indígenas son libres e iguales a todas las demás personas
y pueblos en cuanto a dignidad y derechos y tienen el derecho a no ser objeto de
ninguna discriminación desfavorable fundada, en particular, en su origen o identidad
indígenas.
El artículo 3 de la citada Declaración regula que: “Los pueblos indígenas tienen derecho
a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición
política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.” Por lo que es
necesario impulsar el desarrollo de los pueblos indígenas, y que ellos mismos propongan
las políticas públicas que consideren urgentes, ya que tienen el conocimiento de sus
necesidades básicas, teniendo la libertad de organizarse para alcanzar su desarrollo
económico, social y cultural.
Por otra parte los artículos 6 y 7 de la misma Declaración regulan que, a los citados
pueblos les asiste el derecho de vivir en paz, con seguridad y con la garantía de que no
serán objeto de genocidio, así como de ningún tipo de violencia en contra de sus habitantes;
tampoco serán objeto de etnocidio y genocidio cultural, que sus tierras no serán enajenadas,
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ni sus recursos naturales, que tampoco serán objeto de traslado con la finalidad de
menoscabar sus derechos, y que no serán asimilados o integrados a otras culturas que
les sean impuestas legal o administrativamente.
Por lo que la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas constituye una
valiosa proclamación, aunque en mínima parte, ya que debió ser un Convenio Internacional
en materia de Derechos Humanos, para vincular a los Estados que conforman la comunidad
internacional de naciones y no una Declaración, para el reconocimiento y desarrollo de
los pueblos indígenas, que conviven con otros grupos poblacionales en un mismo territorio,
como sucede con los pueblos indígenas que habitan el Estado de Guatemala,
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo Sobre Pueblos Indígenas
y Tribales en Países Independientes, en adelante el Convenio 169 de la OIT, en el artículo
8, regula que cuando se aplique la legislación nacional a los pueblos indígenas, se deberán
tomar en consideración sus costumbres y/o su derecho consuetudinario; los citados
pueblos tienen derecho a conservar sus costumbres, siempre que no violen derechos
humanos fundamentales, reconocidos constitucionalmente o en instrumentos de derechos
humanos reconocidos internacionalmente.
Verbigracia, cuando los indígenas son sometidos a proceso jurisdiccional, por lo general
no se realiza en su idioma, y muchos no pueden hablar con claridad el idioma español,
ya que no lo comprenden y menos cuando se trata de términos jurídicos, a pesar que se
les asigne intérprete, ya que el interprete supuestamente comprende el idioma indígena,
pero no los términos jurídicos. Por lo que no queda claro, que hayan comprendido lo que
sucede en el proceso a que son sometidos.
Por otra parte cuando el conocimiento del conflicto se realiza a través del Derecho
Consuetudinario –Derecho Maya-, es totalmente diferente, porque participan personas de
la comunidad que hablan el mismo idioma, y que juzgan de conformidad con sus costumbres,
lo que permite un juicio justo, dinámico, totalmente oralizado, sin pena de prisión, ni de
muerte. Lo que resuelve inmediatamente el problema social suscitado en la comunidad,
en tanto que el proceso jurisdiccional puede durar hasta años, ya que el plazo razonable
no es cumplido en la mayoría de los casos.
Por lo que se debe tomar en cuenta el Convenio 169 de la OIT y la Declaración sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas, además de toda la legislación internacional en materia
de derechos humanos, que reconocen un conjunto de derechos humanos que les asisten
a las personas indígenas.
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Pero aún así la marginación persiste cuando son ignorados, en estudios de exploración
y explotación mineras y de empresas Hidroeléctricas, ya que si bien el Derecho de Consulta
está contenido –artículo 15- en el Convenio 169 de la OIT, dicha consulta no se aplica en
la mayoría de casos; y cuando los indígenas protestan por la explotación y destrucción
de sus recursos naturales son criminalizados encarcelados y sometidos a proceso penal,
el cual dura demasiado tiempo y por regular no les otorgan medias sustitutivas.
Por otra parte según sentencia de 28 de febrero de 2013 dentro del expediente 1008-
2012, que resolvió el caso de inconstitucionalidad general presentada en contra de la Ley
de minería Decreto 48-97 del Congreso de la República, por contravenir los artículos 44,
46, 58, 66, 67 y 149 de la Constitución; y el artículo 6.1.a del Convenio 169 de la OIT,
promovida por Juana Del Carmen Tacan Poncio, en su representación como Presidenta
de los 48 Cantones de municipio y departamento de Totonicapán y demás personas.
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Primero: contra el artículo 19 del citado Reglamento, que supuestamente riñe con los
artículos constitucionales: 5º libertad de acción; 125 explotación de recursos naturales no
renovables; 134 descentralización y autonomía; 175 jerarquía constitucional de la
Constitución; el 64 y 66 del Código Municipal; el 34 inciso d) de la Ley del Organismo
Ejecutivo; y el 9 de la Ley del Organismo Judicial; y
Segundo: la inconstitucionalidad total del citado Reglamento argumentando que riñe con
los artículos constitucionales: 253 al 262 relacionados con la autonomía municipal y con
el gobierno municipal y sus recursos económicos; 43 libertad de industria, comercio y
trabajo; 44 derechos inherentes a la persona humana; 121 bienes del Estado; 125
explotación de recursos naturales no renovables; 152 poder público; 154 función pública
y sujeción a la ley; 194 funciones del ministro; 175 jerarquía constitucional de la Constitución;
34 de la Ley del Organismo Ejecutivo; y los artículos 64 y 66 del Código Municipal.
también existe población que no es indígena a la cual también le asiste el derecho a ser
consultada en casos de exploración y explotación minera, cuando puedan ser afectados
por una medida administrativa o legislativa.
También la Corte afirmó que no existe una plataforma que esté consolidada y que de
manera legal regule el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados; que el derecho
a ser consultados, no debe entenderse como un derecho de veto de los citados pueblos
indígenas; que la finalidad del derecho de consulta es la de llegar a acuerdos; y que el
sufragio constituye el método adecuado para recibir las opiniones de las comunidades
consultadas, pero que se deben observar los principios electorales para que los resultados
sean óptimos.
Se puede apreciar que las dos acciones de inconstitucionalidad fueron declaradas sin
lugar, lo que constituye un paso más en la lucha por el derecho de consulta; y además
ha contribuido a paliar los graves conflictos que ha generado la actividad minera inconsulta
a los pueblos indígenas, a los que se refiere el artículo 6.1 y el 15 del Convenio 169 de
la OIT; y de los artículos 64 al 70 del Código municipal.
el límite entre los municipios de San José el Golfo y San Pedro Ayampuc, en las afueras
de la Ciudad de Guatemala, donde integrantes de diversas comunidades y organizaciones
vienen bloqueando el acceso al proyecto “El Tambor” Progreso VII que lleva adelante
la empresa EXMINGUA, mediante concesión de 25 años de duración.
En el caso citado las comunidades cumplieron en marzo del presente año -2016-, dos
años de resistencia pacífica en contra de la explotación minera en el lugar, que según,
Radio Mundo Real:
“En el acto conmemorativo de los dos años de lucha ininterrumpida se hicieron presentes
representantes de las doce comunidades en Resistencia de San Juan Sacatepéquez,
de San Marcos, de El Quiché, Costa Sur, del Parlamento Xinca, del Estor, Cobán, así
como organizaciones sociales, indígenas, campesinas, de mujeres y de Derechos
Humanos.”
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Por otra parte en apoyo al medio ambiente, el Centro de Acción Legal-Ambiental y Social
(Calas), presentó una Acción de Amparo en contra de la empresa explotadora de minerales
ante la Corte Suprema de Justicia, habiendo sido:
Amparada de manera definitiva por la CSJ, la cual determinó que con la autorización
del proyecto de explotación minera para la extracción de oro y plata en la Puya se
violaron derechos de los pobladores, al no efectuar una consulta popular, para que la
población manifestara su apoyo o rechazo a las labores.
Por otra parte La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de
Discriminación Racial, Decreto Ley 105-82, ratificada por el Estado de Guatemala, el 30
de noviembre de mil novecientos ochenta y dos, es un instrumento internacional en
materia de derechos humanos, que según el artículo 4 busca:
Por lo que para asegurar los resultados de protección y garantía de igualdad y disfrute
de derechos la Convención, penaliza la discriminación racial, para lograr en este caso
particular, que los pueblos indígenas puedan desarrollarse libres de la marginación y
discriminación racial, que sufren en parte, por ser: indígenas, no hablar idioma español,
por usar traje típico, por ser pobres, por ser mujeres, por su morfología y también por ser
ancianos.
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Por otra parte la Convención Americana sobre Derechos Humanos regula en el artículo
1, que los Estados Partes se comprometen a respetar los derechos y libertades y a
garantizarlos de conformidad con la Convención, sin discriminación por motivos de raza,
color, sexo, idioma, religión y de cualquier otra índole, incluyendo origen nacional o social,
posición económica y cualquier otra condición.
Pero de igual manera que con el Pacto de Derechos Civiles y Políticos el Estado de
Guatemala, también ha irrespetado los derechos humanos contenidos en el artículo 1 de
la CADH.
Ahora bien desde la perspectiva constitucional, según Brewer-Carias, (2005), “El primer
mecanismo interno de protección de los derechos humanos, sin duda, es la declaración
expresa de los mismos en los textos constitucionales, como situaciones jurídicas de poder;
proceso que se ha venido universalizando y ampliando” (p. 33)
No obstante que la Constitución es el primer mecanismo que protege los derechos humanos
a nivel interno, en muchos casos se ve superada, tal y como sucede con el Convenio 169
de la OIT, que reconoce el derecho de consulta a los pueblos indígenas en el artículo 15
de la siguiente manera:
Por lo que claramente se advierte que el Convenio 169 del OIT ha superado a la Constitución
Política de la República, con relación al derecho de consulta y a otros derechos de los
pueblos indígenas. Pero también se debe tomar en consideración que la Constitución ha
incluido en el bloque de constitucionalidad al citado Convenio, en virtud que al haber sido
ratificado por el Estado forma parte de la legislación nacional.
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En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos.
El hombre y la mujer, cualquiera que sea su estado civil, tienen iguales oportunidades
y responsabilidades. Ninguna persona puede ser sometida a servidumbre ni a otra
condición que menoscabe su dignidad. Los seres humanos deben guardar conducta
fraternal entre sí.
Ciertamente Guatemala está conformada por diferentes grupos étnicos, que en el texto
constitucional debieron ser denominados “pueblos indígenas,” los que han sido mantenidos
al margen de la vida nacional o con escaza participación. Es de hacer notar que el
Congreso de la República, ha omitido legislar en favor de los indígenas, tal y como lo
manda la Constitución Política de la República en el artículo 70, que preceptúa: “Una ley
regulará lo relativo a las materias de esta sección [Sección Tercera Comunidades
indígenas].”
Actualmente existe la Ley de Idiomas Mayas Decreto Número 19-2003 del Congreso de
la República, que entró en vigencia el 26 de mayo de dos mil tres, la cual según su primer
considerando regula:
Que el idioma es una de las bases sobre las cuales se sostiene la cultura de los
pueblos, siendo el medio principal para la adquisición, conservación y transmisión de
su cosmovisión, valores y costumbres, en el marco de las culturas nacionales y
universales que caracteriza a los pueblos mayas, garífuna y xinka.
Está bien que exista una Ley de idiomas mayas, para la conservación y transmisión de
su cosmovisión, valores y costumbres.
problemas sociales, como lo fue el conflicto armado interno que vivió Guatemala y que
duró por espacio de 36 años, el cual concluyó con la firma de la Paz firme y duradera
entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Nacional Revolucionaria de Guatemala, el
29 de diciembre de 1996.
Con relación a la diversidad sexual existen muchos tabúes tanto a nivel nacional e
internacional, en el sentido que se considera algo inapropiado y no es bien comprendido,
ya que muchas personas son del criterio que la diversidad sexual no está de acuerdo
con la religión y la moral.
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Por otra parte hoy en día existe la comunidad LGBTI, que aglutina a varias personas de
la diversidad sexual, que según el sitio Web Ola política, (2016):
Las citadas definiciones son de mucha importancia, ya que es necesario conocer cada
una de ellas, para aplicarlas como profesional del derecho; y así evitar problemas con
personas que encuadran en las citadas denominaciones; y que en determinado momento
pueden formar parte de las personas de escasos recursos que defiende la Defensa Pública
Penal.
Por otra parte a manera de ejemplo se cita el caso conocido en el Instituto de la Defensa
Pública Penal, relacionado con una persona que fue ingresada a la cárcel para hombres
y alegaba ser mujer, para lo cual fue necesario practicarle un examen ginecológico, para
determinar su sexo –masculino o femenino-.
En el presente caso la persona sindicada se identifica como mujer y así fue educada
desde su niñez y así ha vivido, además que viste como mujer. Por lo que se podría pensar
que es un caso en que la persona fue educada como mujer por su progenitora y así se
identifica, se comporta y viste.
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Las personas tienen necesidad de resolver los conflictos que se suscitan a diario como
resultado de la convivencia social, y para encontrar solución a dichos problemas acuden
a los tribunales de justicia, en virtud que la sociedad guatemalteca no se admite la
venganza privada. Por lo que acuden a presentar denuncias y peticiones, para obtener
respuestas a sus requerimientos en un tiempo razonable.
Ahora bien con relación a lo que significa la tutela judicial efectiva el autor Gozaíni, (1994),
refiere que:
Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por
un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la
substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para
la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil. (…) toda persona
sindicada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
pruebe su culpabilidad conforme a la ley. (…) Toda persona declarada culpable de un
delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto
sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley.
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Se advierte que el Pacto regula en el artículo citado la tutela judicial efectiva, misma que
preceptúa la forma en que deben ser protegidos los derechos de las personas sometidas
a proceso penal, o que buscan justicia ante los tribunales de conformidad con lo prescrito
en la Constitución y en las leyes ordinarias del país.
Toda persona tiene derecho a ser oída con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido
con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada
contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil,
laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
El artículo citado consagra en gran parte la tutela judicial efectiva, regula que la persona
debe ser oída con las garantías debidas, en un plazo razonable, por un juez o tribunal
preestablecido, independiente e imparcial, en cualquier orden penal, civil, laboral, fiscal,
y cualquier otro. Pero el citado artículo se complementa con el 25 de la misma Convención
que regula:
Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso
efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que
violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente
Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio
de sus funciones oficiales.
Ahora bien, desde la perspectiva doctrinaria la tutela judicial efectiva, según manifiesta
el autor Brewer-Carias (2005):
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A pesar que la Constitución regula el libre acceso a los tribunales de justicia, dependencias
y oficinas del Estado, para hacer peticiones y exigir sus derechos de conformidad con
la ley, las personas que se ven en la penosa necesidad de acudir a los tribunales en
búsqueda de justicia, se lleva grandes sorpresas al comprobar el difícil acceso, ya que
en la mayoría de los casos encuentra mala atención del personal de tribunales, en muchos
casos con actos de corrupción, justicia lenta y en extremo rogada.
Se debe tomar en consideración que el artículo 5 del Código Procesal Penal regula la
tutela judicial efectiva, donde cita que: “La víctima o el agraviado y el imputado, como
sujetos procesales, tienen derecho a la tutela judicial efectiva. El procedimiento, por
aplicación del principio del debido proceso, debe responder a las legítimas pretensiones
de ambos.” Pero en la actualidad los derechos de las personas sindicadas se ignoran en
muchos casos, dándoles preferencia a las víctimas, verbigracia como sucede de manera
generalizada en los juzgados y tribunales de femicidio que han condenado aún sin que
se encuentre presente la agraviada.
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Preguntas de reflexión
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II
CAPÍTULO
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Podrán determinar cuándo se haya producido alguna violación a los derechos humanos
de su patrocinado, relacionado con declaraciones ante los medios de comunicación social,
para oponerse a que sean tomadas como medios de investigación, y que no se acepten
recortes de periódicos que señalen dichos de su patrocinado.
Vigilar, porque se cumplan rigurosamente los plazos procesales y que no sean vulnerados
por el Ministerio Público y el juez.
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CAPÍTULO II
LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ÁMBITO
PROCESAL PENAL
Para las personas sindicadas del algún delito o falta, la defensa de sus derechos en el
ámbito procesal es de vital importancia, por lo que, para evitar violaciones a sus derechos
humanos, éstos deben ser tutelados rigurosamente en las diferentes etapas procesales,
velando por el debido proceso. Siendo los Abogados Defensores quienes deben exigir
el cumplimiento de sus derechos al pie de la letra, de conformidad con la función que
ejercen dentro del proceso penal y por supuesto exigiendo que los plazos procesales se
cumplan rigurosamente.
Con relación al debido proceso, según refiere Gozaíni (1994) el “proceso debido” o
“proceso justo” es un complejo entramado de recaudos y señalamientos que orquestan
el devenir de un procedimiento que debe cumplirse sin ritualismos esteriles, sin fórmulas
que satisfacen únicamente el interés del orden procesal.” (p. 191)
la ley y hacer valer la justicia, ya que ello sería contradictorio, por lo que el Estado a través
de sus instituciones no puede salirse del principio de lagalidad para administrar justicia.
Otro punto medular que merece especial atención y es parte del debido proceso, lo
constituye el juez natural, que debe ser nombrado previamente a que la persona sindicada
sea presentada ante dicho funcionario, que habrá de conocer del caso en que aparece
como sindicada.
Entre otros aspectos el debido proceso busca garantizar al sindicado, que no será
escuchado por un juez que ha sido especialmente constituido para su caso, ya que de
ser así, existe la posibilidad que el juez no fuera imparcial, y que pudiera tener interés
en la causa o en perjudicar al sindicado, debido a que no había sido previamente nombrado
para conocer casos como el que se le imputa. En el concepto de juez natural también
quedan comprendidos los magistrados, tanto de Sala como de Corte que intervienen en
el proceso jurisdiccional, lo que podría causar problemas desde la perpectiva política por
revanchismos.
El juez tampoco debe estar identificado con ninguna de las partes en el litigio, para evitar
inclinar su fallo en favor de alguna de ellas. Por lo que únicamente debe dictar sentencia
con base en los alegatos de las partes, o sea, que mientras los adversarios generan sus
alegatos y producen prueba, la jurisdicción debe estar atenta a los alegatos, pero quieta,
sin tomar partido por ninguna de las partes.
En otras palabras el juez natural no tiene que ver nada en el asunto que juzga, o sea que
no debe tener ningún interés ni participación en el caso de mérito.
Por otra parte a nivel social existen factores que podrían influir en la imparcialidad del
juez, como podrían ser los medios de comunicación, la prensa, la radio, la televisión y
grupos de presión.
La influencia que ejercen los medios de comunicación a los jueces a través de foros y
opiniones escritas, radiales o televisadas, con críticas abiertas a sus resoluciones, podría
en determinado momento influir en el criterio jurisdiccional.
En algunos casos cuando los jueces no están siendo presionados por grupos de poder
o de personas particulares, entonces podría ser algún fiscal del Ministerio Público, quien
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los presione para que emitan resoluciones en su favor, y de esa manera suplir las
deficiencias que presenta en sus actuaciones. Cuando el juez no accede, en algunos
casos suele suceder que el fiscal recurre a la solicitud de antejuicio en su contra y en
otros casos a la denuncia ante la Supervisión General de Tribunales, obviando la
presentación de recursos y remedios procesales. Dicha actitud del ente acusador hace
que algunos jueces emitan sus resoluciones parcializadas, lo que claramente contraviene
el artículo 11 del Código Procesal Penal, en adelante CPP, que regula: “Los sujetos
procesales deben acatar las resoluciones del tribunal y sólo podrán impugnarlas por los
medios y en la forma establecida por la ley.”
Se debe tomar en consideración que los jueces en la mayoría de los casos no se excusan
de seguir conociendo el caso de mérito, que sería lo más apropiado, para evitar parcializarse,
debido a los intereses de las personas que los presionan y a que en determinado momento
pueden perjudicar a alguna de las partes, lo que podría contravenir el artículo 10 del CPP,
que regula:
Por otra parte el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos regula en el artículo
14 lo relacionado con el debido proceso, de la manera siguiente:
1. (…) Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías
por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la
substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para
la determinación de sus derechos u obligaciones de carácter civil.
Por lo que el debido proceso está protegido por el Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, lo cual es de mucha importancia a nivel internacional, ya que constituye un
fundamento legal, que le permite a las personas sindicadas de delito fundarse en la norma
citada, para exigir que se respeten las garantías en su favor, en cualquier país o Estado
en que se encuentre, siempre y cuando sea parte del citado Pacto.
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Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y en un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido
con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada
contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil,
laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
(…) Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes
garantías mínimas:
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Por lo que el Defensor Público tiene una gama de herramientas jurídicas a nivel internacional,
que le permiten realizar una defensa idónea en favor de su patrocinado, exigiendo el
respeto y cumplimiento de las garantías mínimas con base en los instrumentos
internacionales citados.
Ninguna persona puede ser juzgada por Tribunales Especiales o secretos, ni por
procedimientos que no estén preestablecidos legalmente.
Se puede advertir que el artículo cita, que los derechos de la persona son inviolables,
quiere decir que se deben respetar todos los derechos que la legislación nacional e
internacional –Derecho Convencional de los Derechos Humanos- otorgan a la persona
humana, entre ellos el derecho de defensa y demás derechos, y que se le debe citar para
ser escuchado (a) ante el juez natural, la no obligación a declarar contra sí y parientes,
que debe estar asistida por un abogado de su confianza, desde que se le invita a que
rinda su primera declaración, ya que goza de la presunción de inocencia.
Por lo que el Defensor Público tiene la obligación de llevar a cabo una serie de
procedimientos, que pueden iniciar con el examen del expediente o audios en su caso,
para conocer pormenores del mismo, debiendo orientar a su patrocinado en la entrevista
que para el efecto se realice, para determinar si se ha cumplido con el respeto a sus
derechos, los cuales tendrá que constatar durante todo el proceso.
Pero también se debe tomar en consideración que el Derecho de Defensa a que se refiere
la Constitución Política de la República regula que: “Ninguna persona puede ser juzgada
por Tribunales Especiales (…)” Cosa que no se cumple, en virtud que muchas personas
son sometidas a Tribunales de Femicidio y de Mayor Riesgo, en vista que dichos tribunales
son especializados y tienden a favorecer al ente acusador y a suplir sus deficiencias, sin
dejar de tomar en consideración y a cabalidad la carga de la prueba.
del Código Penal, que regula: “El juez que, a sabiendas, dictare resoluciones contrarias
a la ley o las fundare en hechos falsos, será sancionado con prisión de 2 a 6 años.”
Por lo que si la audiencia en que se otorgó la ampliación del plazo para la presentación
del acto conclusivo fue bilateral –artículo 109 CPP-, el Defensor Público deberá protestar
inmediatamente de conocido el defecto y solicitar con base en el artículo 282 CPP la
subsanación del mismo describiendo el defecto, individualizando el acto viciado u omitido
y proponiendo la solución correspondiente.
Pero si el juez no accede a la subsanación dejando sin efecto la prórroga del plazo,
entonces deberá interponer recurso de apelación genérica alegando con base en los
principios de concentración, inmediación, celeridad y concentración que el término finalizó,
con base en el artículo 404 Inciso: 11) del CPP, que regula “Los que fijen término al
procedimiento preparatorio…” y que el plazo para la investigación a precluido y que no
existe fundamento procesal para prorrogar el plazo de presentación del acto conclusivo.
Por otra parte si la ampliación del plazo se hizo en audiencia unilateral, entonces se
deberá presentar el recurso de reposición con base en el artículo 402 del CPP, en virtud
que el acto se realizó sin audiencia previa, solicitando que se reconsidere la resolución
y que se emita una ajustada a derecho dejando sin efecto la prórroga del plazo respectivo.
El artículo citado constituye una garantía para el imputado, en virtud que lo protege, para
que no sea objeto de condena arbitrariamente, únicamente puede ser condenado a través
del debido proceso mediante sentencia firme, ya que el tribunal no podría hacer valer en
su perjuicio un acto que viole una regla de garantía.
Verbigracia se presenta como precedente del Derecho de Defensa y del Debido Proceso,
la Sentencia emitida por la Corte de Constitucionalidad, del veintitrés de septiembre de
dos mil catorce, dentro del Expediente: 842-2014, que conoció en Apelación la Acción de
Amparo promovida por el señor Juan Sharshente Díaz, quien figura como sindicado por
el delito de homicidio dentro del expediente: 22003-2012-01024, con el auxilio del Abogado
Defensor Público Pedro Pablo García y Vidaurre, del departamento de Jutiapa, en contra
de la sentencia del veinticinco de septiembre de dos mil trece, dictada por la Sala Regional
Mixta de la Corte de Apelaciones de Jalapa, constituida en Tribunal de Amparo, en la
acción constitucional contra el Juzgado de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y
Delitos contra el Ambiente del departamento de Jutiapa.
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(…) haber señalado nueva audiencia para la formulación del acto conclusivo y otra
para decidir sobre el mismo, la autoridad refutada retrotrajo el proceso a una etapa
precluida, violando así su derecho de defensa y el principio jurídico del debido proceso.
A continuación el artículo 5 del Código Procesal Penal, regula los fines del proceso de
la manera siguiente:
El proceso penal tiene por objeto la averiguación de un hecho señalado como delito
o falta y de las circunstancias en que pudo ser cometido; el establecimiento de la
posible participación del sindicado; el pronunciamiento de la sentencia respectiva, y
la ejecución de la misma.
Debe quedar claro que el fin del debido proceso está enfocado a la averiguación de la
verdad, por los medios legales permitidos y respetando las garantías constitucionales y
penales, para determinar la forma en que el hecho ilícito se cometió, quien lo cometió y
cuál fue su participación, para dictar la sentencia de mérito y llevar a cabo la ejecución
de la misma. Por lo que el Defensor Público debe velar que se respeten las garantías y
la presunción de inocencia, en todo momento hasta que se dicte la sentencia
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Es un principio del proceso penal por medio del cual toda persona sindicada de la comisión
u omisión de algún hecho delictivo, tiene derecho a ser tratada como inocente durante
todo el proceso, hasta que una sentencia firme declare su culpabilidad.
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Es muy importante la actitud que desde el inicio del proceso adopte el Abogado Defensor
Público, para que se respete la presunción de inocencia de su patrocinado ante: la Policía
Nacional Civil, el Ministerio Público y los Tribunales de Justicia, en virtud que no debe
ser vulnerado dicho principio y convertirse en presunción de culpabilidad. Por lo que es
muy importante que el Defensor Público vele que tal disposición –presunción de inocencia-
quede clara y en caso contrario recusar al juez, fiscal o funcionario público que considere
culpable a su patrocinado, en virtud que al emitir opinión, significa que ya tienen un criterio
formado y es muy difícil que lo cambien, de donde podría resultar una sentencia de
condena, si no se lucha con tenacidad por el respeto al patrocinado y a la presunción de
inocencia.
Ahora bien, diferente es la contaminación que ciertos actores de la sociedad civil, exponen
a la opinión pública, etiquetando al procesado como culpable o en el caso del Ministerio
Público y de la CICIG, que en conferencia de prensa, presentan a la estructura criminal,
con fotografías, afectando desde ese momento la presunción de inocencia, en virtud que
en muchos ocasiones los sindicados no han sido presentados ante el juez correspondiente,
para que rindan su primera declaración y en algunos casos quedan libres por falta de
mérito.
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Resulta oportuno traer a colación lo preceptuado en los artículos 254 al 269 del Código
Procesal Penal, respecto a las medidas de coerción. En primer término debe destacarse
el carácter cautelar de las medidas, es decir que su imposición no depende de la
culpabilidad o inocencia del sindicado, sino de la necesidad de asegurar el desarrollo
normal del proceso penal, aunque para que puedan dictarse se requiere la existencia
de la comisión de un hecho delictivo y la posibilidad de que el procesado haya participado
en éste.
De donde deviene que las sentencias de la Corte Suprema de Justicia, Cámara Penal;
y de la Corte de Constitucionalidad, pueden servir a los defensores públicos
como jurisprudencia y/o como doctrina legal, según sea – jurisdicción ordinaria o
constitucional-.
Por otra parte resulta conveniente aclarar la mala praxis de considerar que el auto de
prisión afecta la presunción de inocencia, creencia de algunos defensores en espacios
académicos, lo cual no es así, en todo caso es una posibilidad positiva de que el imputado
si pudo cometer o participar en la comisión del delito, en virtud que la presunción de
inocencia no prejuzga.
Por otra parte derivado del llamado “Derecho Penal del Enemigo”, como tendencia que
relativiza los derechos humanos en perjuicio del o la procesada, hoy en día, lo que impera
es la presunción de culpabilidad. Por lo que el fenómeno de la “culpabilidad por antelación”,
que se aprecia, por ejemplo, cuando le juez invierte la carga de la prueba en el procesado,
afirmando que él debe probar de dónde obtuvo el dinero, y si no lo hace, ya es culpable
del delito de lavado de dinero o del delito de finamiento electoral ilícito. Allí el propio juez
considera que si el imputado no lo demuestra, él mismo destruye su presunción de
inocencia.
Cuando la persona es detenida por cualquier delito o aún sin haber cometido infracción
a la ley penal, goza de la presunción de inocencia, por lo que no debe ser presentada
ante la prensa y los medios de comunicación, antes de su declaración ante el juez
correspondiente, ya que al ser presentada queda etiquetada como delincuente, a pesar
que podría salir en libertad simple, después de ser escuchada por el juez correspondiente
por no haber cometido delito ni falta.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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A pesar de ser tan claro el mandato constitucional las autoridades policiales lo incumplen
en la mayoría de casos, presentando a las personas aprehendidas a los reporteros de
los medios de comunicación, o cuando los reporteros y/o periodistas se presentan
oficiosamente tras la caza de la noticia, la Policía no les advierte que constitucionalmente
está prohibido presentar a los sindicados a los medios de comunicación, antes que rindan
su primera declaración ante el juez competente, porque vulnera la presunción de inocencia,
que reviste a toda persona sindicada de la comisión u omisión de algún hecho delictivo,
por lo que podrían incurrir en incumplimiento de deberes.
Para el defensor público es muy difícil, sino imposible, evitar que los sindicados sean
presentados ante los medios de comunicación social, en virtud que su participación, por
lo general, comienza cuando se les asigna el caso, lo que sucede cuando el sindicado
se encuentra guardando prisión preventiva y lo visitan en la carceleta, o en el preciso
momento que será escuchado en su primera declaración ante el juez, o simplemente
cuando se le hace saber el motivo de su detención por el juez de turno o juez de paz para
escucharlo posteriormente.
Sucede muy frecuentemente que el Ministerio Público, se presenta ante los jueces con
recortes de prensa, donde aparece la fotografía de la persona detenida y algunos dichos
de personas que se encontraban en el lugar o de curiosos que vierten alguna opinión, por
lo que defensor público puede solicitar que los recortes de prensa no sean admitidos
como elementos de convicción, porque fueron obtenidos antes que el sindicado prestará
su primera declaración ante el juez correspondiente, lo cual es violatorio del artículo trece
constitucional.
Con relación a los citados recortes de prensa, videos y audios, también se pueden usar
como elementos de convicción por parte de la defensa técnica, para probar en favor del
sindicado la violación del artículo trece constitucional, que contiene la prohibición de
presentar al sindicado ante los medios de comunicación.
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Por lo que en el caso de darse una acción similar en Guatemala –presentar al sindicado
(a) ante los medios de comunicación social antes de rendir su primera declaración ante
juez competente-, se estaría violentando el artículo catorce constitucional que contiene
la presunción de inocencia, por lo que para demostrar al juez, se deben presentar recortes
de prensa, audios y videos y dejar sentadas las protestas y presentar las impugnaciones
que resulten pertinentes, pudiendo llegar incluso a la Acción Constitucional de Amparo.
Cualquier persona en pleno uso de sus facultades volitivas y cognitivas, o aun sufriendo
algún tipo de trastorno mental, e incluso arbitrariamente puede ser objeto de detención,
por lo que se deben respetar y hacer cumplir rigurosamente las garantías constitucionales
y penales, para evitar el abuso de las autoridades y la estigmatización de los sindicados
por la detención y/o reclusión carcelaria.
En caso la autoridad no cumpla con presentar al sindicado dentro de las seis horas que
manda la Constitución, el defensor podrá pedir que la autoridad que no presentó al
sindicado dentro del plazo constitucional, sea juzgada por el delito de incumplimiento de
deberes de conformidad con el artículo 419 del Código Penal, que regula:
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Con base en el citado artículo se podrá penalizar al funcionario o empleado público que
desobedeciere la orden de un superior revestida de legalidad, y si la autoridad encargada
de realizar la aprehensión incumplió con presentar al sindicado dentro del plazo legal,
será el Defensor Público quien deberá de proceder de conformidad con las circunstancias
del caso en contra de la autoridad que omitió presentar al detenido.
Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro
funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a
ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de
que continúe el proceso. Su libertad podrá ser condicionada a garantías que aseguren
su comparecencia en el juicio.
Por otra parte el Defensor Público está obligado a verificar la legalidad de la detención
de conformidad con el artículo 7 numeral 6 de la Convención Americana, que regula:
Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal
competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o
detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran ilegales. En todos los
Estados partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera amenazada de ser
privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de
que éste decida sobre la legalidad de tal amenaza (…).
Dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos podrán interponerse
por sí o por otra persona.
Quien se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de cualquier otro modo del
goce de su libertad individual, amenazado de la pérdida de ella, o sufriere vejámenes,
aun cuando su prisión o detención fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su
inmediata exhibición ante los tribunales de justicia, ya sea con el fin de que se le
garantice o restituya su libertad, se hagan cesar los vejámenes o termine la coacción
a que estuviere sujeto.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Por último el artículo 7, numeral 8 de la misma Convención, regula que: “Nadie será
detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de autoridad judicial competente
dictados por incumplimiento de deberes alimentarios.” Se advierte que nadie puede ser
detenido por deudas, pero se hace la excepción por el incumplimiento de deberes
alimentarios, que en la legislación penal guatemalteca se denomina: Delito de Negación
de Asistencia Económica y se encuentra en el artículo 242 del Código Penal, que regula:
Por otra parte se debe tomar en consideración que, cuando una persona se encuentra
sindicada de algún delito o falta y se le dicta auto de prisión preventiva, sin que existan
fundamentos suficientes para tal disposición, se restringe la libertad de locomoción de
manera arbitraria, lo que va en detrimento de la persona, ya que se debe privilegiar la
libertad de la persona, según el autor Barrientos Pellecer, (1997) graduando el auto de
prisión con vista a una rápida libertad del imputado, para la utilización de sustitutivos de
la prisión -Principio favor libertatis-, en virtud que: “la libertad no debe restringirse sino
en los límites absolutamente indispensables para asegurar la presencia del imputado en
el proceso.” –Art. 259 CPP-. Pero se debe tomar en consideración que la prisión preventiva
es la excepción y no la regla, ver sentencia emitida por la Corte de Constitucionalidad,
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el cuatro de febrero de dos mil diez, dentro del Expediente 1729-2009, en el numeral 2.2
Presunción de Inocencia, páginas 54 y 55.
Por otra parte el Principio 9 de Yogyakarta regula el derecho de toda persona privada de
su libertad a ser tratada humanamente, y para el efecto regula que: “Toda persona privada
de su libertad será tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente
al ser humano. La orientación sexual y la identidad de género son fundamentales para
la dignidad de toda persona”.
Por lo que en los centros de detención preventiva y de condena se debe velar, porque
se respete el derecho de que gozan las personas reclusas de conformidad con su identidad
sexual y su orientación de género.
Deviene entonces que el Defensor Público, cuando realiza visita carcelaria a su patrocinado,
debe verificar que se estén respetando sus derechos –de identidad sexual y orientación
de género-, y si descubre que está siendo víctima de marginación, deberá ponerse de
acuerdo con el detenido, para denunciar los hechos de que es objeto, lo cual puede hacer
ante el alcaide de la prisión, ante el juez de la causa y el procurador de los derechos
humanos o de la persona o institución que resulte pertinente. Además puede sugerir
traslados o cambio de celda o de sector en el centro de detención, para que el sindicado
no esté expuesto a malos tratos de palabra o de hecho y si fuera el caso que cesen los
abusos sexuales y la violencia en su contra.
Ninguna persona puede ser detenida o presa, sino por causa de delito o falta y en
virtud de orden librada con apego a la ley por autoridad judicial competente, se exceptúan
los casos de flagrante delito o falta. Los detenidos deberán ser puestos a disposición
de la autoridad judicial competente en un plazo que no exceda de seis horas (…)
Por lo que cuando la persona se encuentra detenida el abogado defensor deberá comprobar
que se respetaron y se están respetando los Derechos Humanos del detenido (a), que
no se cometieron agravios, vejámenes o malos tratos y/o torturas, observando que la
orden de aprehensión llene los requisitos legales, como lo son: nombre completo de la
persona sindicada de conformidad con su documento de identificación, con la finalidad
de evitar homónimos, el delito que se le imputa, y que dicha persona fue puesta a
disposición de la autoridad correspondiente dentro del plazo de 6 horas.
Desde la perspectiva de las normas ordinarias, según preceptúa el Código Procesal Penal
en el artículo 257:
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instantes después de ejecutado el delito o, con huellas, instrumentos o efectos del delito
que hagan pensar fundadamente que acaba de participar en la comisión del mismo.
(…)
Por lo que se advierte que la Policía tiene el deber jurídico de aprehender a la persona
sorprendida cometiendo delito o falta, o momentos después de cometido el ilícito, -siempre
que haya continuidad en la persecución-, cuando lo encuentre con huellas o vestigios, en
vista que la Policía no actúa sólo a prevención, sino también cuando el delito se ha
cometido.
Pero el Defensor Público deberá ser muy acucioso en el examen de los motivos y
circunstancias que dieron lugar a la aprehensión, y deberá verificar que se cumpla cada
requisito exigido por el artículo 257 del Código Procesal penal, además de determinar el
tiempo, el modo, el lugar y demás elementos fácticos, jurídicos y probatorios relacionados
con el caso, ya que la autoridades policiales en muchos casos simulan flagrancia para
detener a la persona, sin llevar a cabo una investigación objetiva.
También se puede realizar la detención de la persona por parte de los vecinos que lo
señalan de robar en las casas del vecindario, lo entregan a la policía, quien lo pone a
disposición del juez correspondiente. En este caso a la policía no le consta la flagrancia,
tampoco hay orden de juez competente, lo que podría constituir una detención ilegal, por
lo cual se puede presentar una Exhibición Personal de conformidad con el artículo 263
constitucional, aunque a criterio de la mayoría de defensores, los jueces cuando se alega
una detención ilegal, la declaran sin lugar, afectando así el derecho de libre locomoción
y consintiendo malas practicas policiales.
Ahora bien de conformidad con la ley sustantiva, el artículo 203 del Código Penal, regula
el delito de detenciones ilegales, de la siguiente manera: “La persona que encerrare o
detuviere a otro privándolo de su libertad, será sancionado con prisión de uno a tres años.
Igual sanción se impondrá a quien proporcione lugar para la ejecución de este delito.” Por
lo que puede resultar responsabilidad para las autoridades policiales y de quien permite
que una persona permanezca detenida sin llenar las formalidades legales.
Por último el defensor público, siempre que no concurran los elementos para la detención
de la persona sindicada, debe solicitar que se le otorgue su libertad simple, en virtud que
no concurren los requisitos que exige la ley para la detención legal, ya que no existió la
flagrancia o cuasi flagrancia, lo que puede solicitar también a través del habeas corpus.
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Es la garantía que tiene toda persona que se encuentra sometida a proceso penal, o bien
la que está sindicada de algún hecho delictivo –para el presente caso-, que su situación
jurídica será resuelta de manera rigurosa dentro de los plazos que establecen las leyes
del país, pero su objetivo es que la persona sindicada no permanezca en prisión preventiva
o sujeta a proceso penal por más tiempo del que regula la ley procesal, en vista que
existen casos en que los tribunales prorrogan los plazos de manera injustificada –ilegalmente-
y otras debido a la excesiva carga de trabajo, pero de todas maneras incurriendo en “mora
judicial”, que de ninguna manera se justifica sufrir la prolongación de los plazos y la sujeción
a proceso penal u otro proceso jurisdiccional y aún administrativo.
Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro
funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a
ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de
que continúe el proceso (…).
De conformidad con el inciso 5) del artículo 7 y el inciso 1) del artículo 8 de la CADH, toda
persona detenida o retenida tiene derecho a ser juzgada por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial dentro de un plazo razonable o, de lo contrario, a ser puesta
en libertad sin perjuicio de que continúe el proceso penal.
En Guatemala muchos jueces dictan auto de prisión preventiva en casos donde no se dan
los presupuestos procesales, lo que hacen a instancias del Ministerio Público, que, aunque
no tenga los elementos fácticos y probatorios y necesarios, siempre dice tener suficientes
elementos de convicción y alega el peligro de fuga y de obstaculización para la averiguación
de la verdad.
Con relación a la vulneración del plazo razonable se debe tomar en consideración que
existe un tiempo determinado por la ley procesal, para que una persona sea juzgada, en
ese sentido el artículo 344.- citación a juicio del CPP, regula que: “el juez señalará día y
hora de inicio de la audiencia de juicio, misma que debe realizarse en un plazo no menor
de diez días ni mayor de quince (…).” Pero dicho plazo no se cumple en Guatemala, en
virtud hay tribunales de sentencia que señalan debates para año y medio después de
dictado el auto de apertura a juicio, lo que conlleva la violación del debido proceso para
el sindicado.
Por lo que el plazo razonable es constantemente vulnerado por los tribunales de justicia
debido a que reprograman las audiencias, también el Ministerio Público en muchos casos
pide que se le amplié el plazo para la investigación, el cual en muchas ocasiones se le
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concede de manera ilegal por parte del juez, basándose en el artículo 49 de la Ley del
Organismo Judicial, que regula: “Facultad de señalar plazo. El juez debe señalar plazo
cuando la ley no lo disponga expresamente.” El citado artículo ha sido mal aplicado –y
desatendido el tenor literal de lay-, porque al recortarse los plazos en el Código Procesal
Penal, lo que se pretendía era aplicar el principio de celeridad procesal, en virtud del
atraso que sufrían los procesos por lo prolongado de los plazos, y quedó de común acuerdo
la fijación del plazo para la investigación entre las partes, aunque finalmente es el juez
quien lo fija, cuando las partes no se ponen de acuerdo.
Continuando con el plazo razonable, según regula el tercer considerando del Decreto 18-
2010 del Congreso de la República, que reformó varios artículos del Código Procesal
Penal, “(…) es necesario el establecimiento de mecanismos para hacer prevalecer los
principios de celeridad, oralidad, inmediación, publicidad, contradictorio y debido proceso,
promoviendo que el procedimiento sea transparente, breve concreto y desprovisto de
formalismos innecesarios y reglas poco realistas.”
En el citado caso el juez de primera instancia dictó auto de procesamiento en contra del
señor Rodolfo Escobedo Mérida, sindicado por el delito de Estafa Propia en Forma
Continuada:
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Por lo que después del estudio realizado la Corte de Constitucionalidad verificó la violación
al plazo razonable, y otorgó el amparo solicitado al señor Francisco Rodolfo Escobedo
Mérida, quien se encontraba guardando prisión preventiva, la cual se prolongó por seis
meses, sin que el Ministerio Público presentara el acto conclusivo. Por lo que la Corte
restableció al sindicado en el goce de sus derechos constitucionales, y dejó en suspenso
la resolución del juez de primera instancia penal, narcoactividad y delitos contra el ambiente
de Huehuetenango, ordenándole que dicte nueva sentencia apegada a derecho dentro
del plazo de cinco días.
Por lo que el Defensor Público siempre debe hacer uso de los recursos que tenga a su
alcance en el ejercicio de la defensa técnica de su patrocinado, velando en todo momento
por el derecho de defensa y el debido proceso jurisdiccional.
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Preguntas de reflexión
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III
CAPÍTULO
LOS DERECHOS HUMANOS
Y EL ESTADO DESDE LA
PERSPECTIVA
CONSTITUCIONAL
GUATEMALTECA
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CAPÍTULO III
LOS DERECHOS HUMANOS Y EL ESTADO DESDE LA PERSPECTIVA
CONSTITUCIONAL GUATEMALTECA
La aplicación de los derechos humanos en cualquier sociedad civilizada es un menester,
lo cual no es ajeno a la sociedad guatemalteca, en virtud que si no se respetan los
derechos humanos resulta responsabilidad para el Estado. Los citados derechos se
encuentran consagrados en instrumentos internacionales en materia de derechos humanos,
y a nivel nacional en la Constitución Política de la República y en algunas leyes ordinarias
–Código Civil, Código de Trabajo y otras leyes-, derechos humanos que desde la perspectiva
doctrinaria son llamados derechos fundamentales.
Es de la Constitución Política como norma suprema del Estado de donde mana el resto
del ordenamiento jurídico nacional, ya que el Estado de Guatemala como soberano e
independiente se da su propio ordenamiento jurídico, dentro del debido proceso, como
Estado democrático que es, por lo que el control de constitucionalidad de las leyes y
reglamentos debe ser riguroso, para evitar que se apliquen normas que riñan con la
Constitución, así también del Control de Convencionalidad, ya que Guatemala como
Estado Parte del Convención Americana sobre Derechos Humanos, está obligado no sólo
a aplicar la Convención, sino también la interpretación que de ella hace la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, ya que sus resoluciones son vinculantes.
La Soberanía tiene relación con la independencia que necesita el Estado para emitir sus
propias leyes, que le permiten tomar disposiciones políticas sin influencia de otros Estados.
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al derecho y con responsabilidad.” (81) Por lo que se puede advertir que de conformidad
con el citado autor, la soberanía es una capacidad de crear y actualizar el derecho nacional
e internacional, lo que permite actualizar los Derechos Humanos, por supuesto siempre
tratando de beneficiar a la persona humana.
Es importante la reflexión que hace el autor citado en virtud que no pueden haber dos
soberanías y que la misma radica en el pueblo, quien la delega en sus funcionarios
públicos.
Ahora bien, resulta importante aunque brevemente tratar la soberanía rígida, que no
acepta intromisión en cuestiones de Estado por otro Estado u organismo extranjero, sin
embargo Guatemala hoy está conceptualizada como un Estado en red, al igual que otros
Estados, por la apertura a tratados internacionales de toda índole, incluso en materia de
derechos humanos, por ello se afirma que estamos ante una soberanía blanda, que se
visualiza en derechos humanos, por ejemplo: visitas in loco de relatores de la OEA,
aceptación de informes de la CIDH y de sentencias de la Corte IDH, incluso, los derechos
humanos de cuarta generación ante la globalización, que permiten el libre acceso a
tecnologías y avances científicos.
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Como cabeza del sistema jurídico guatemalteco la Constitución regula los derechos y
obligaciones de los guatemaltecos, y demás habitantes que se encuentran sujetos a su
jurisdicción, el sistema de gobierno, de elección y nombramiento de sus principales
autoridades y de instituciones que en ella tienen su fundamento, además de los derechos
fundamentales que le asisten a sus habitantes.
La Constitución guatemalteca es mixta, en virtud que puede ser reformada por el Congreso
de la República, según el artículo 175, segundo párrafo, que preceptúa “Las leyes
calificadas como constitucionales requieren, para su reforma el voto de las dos terceras
partes del total de diputados que integran el Congreso, previo dictamen favorable de la
Corte de Constitucionalidad.”
Los procesos constitucionales son los principales instrumentos procesales que garantizan
y protegen a los derechos humanos, de los cuales surge la importancia que ha de
asignarse al “proceso”, sea como mecanismo de asistencia propia de la reglamentación
adjetiva interna, como por las particularidades que le introduzca a cada herramienta
singular de protección fundamental (v.gr., procesos de hábeas corpus, amparo, recurso
de insconstitucionalidad, etc.) (p. 46).
Hoy en día muchos tribunales de justicia tienen poco respeto por las normas ordinarias,
por lo que conviene principiar la argumentación con el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos y luego con la Constitución, para litigar haciendo uso del Derecho
Constitucional sin dejar de tomar en consideración las normas ordinarias.
Se debe tomar en consideración que los Derechos Humanos que se encuentran contenidos
en tratados y convenciones internacionales en materia de derechos humanos, hacen su
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Por lo que cualquier persona que considere que le asiste un derecho que se encuentre
en algún tratado o convenio internacional en materia de derechos humanos; y que no se
encuentra contenido en la Constitución, podrá reclamar que se le aplique tal derecho.
Ahora bien surge la duda de si también se pueden aplicar Derechos Humanos que se
encuentren contenidos en tratados internacionales de derechos humanos, que no han
sido ratificados por el Estado de Guatemala, verbigracia, los Principios de Yogyakarta,
ya citados en el presente documento, en virtud que les pueden favorecer a personas que
tienen una preferencia sexual, en vista que la citada preferencia se considera un derecho
humano.
Según criterio de quien escribe si se pueden aplicar los citados derechos de conformidad
con el artículo 44 de la Constitución, que no exige que esos derechos se encuentren en
tratados y/o convenios ratificados por el Estado de Guatemala.
Por otra parte el artículo 46 constitucional regula la preeminencia del Derecho Internacional
de los Derechos Humanos de la manera siguiente: “Se establece el principio general de
que en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones aceptados y ratificados
por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno.” Por lo que el artículo ha
sido objeto de muchas polémicas a partir de año 1990 debido a la interpretación que la
Corte de Constitucionalidad le ha dado, llegando a encontrar como una panacea el bloque
de constitucionalidad.
En tal virtud se aprecia que dicho control obedece a que la Constitución debe prevalecer
sobre todo el demás ordenamiento jurídico interno, ya que no podría aceptar que ninguna
norma riña con ella, por ser la norma superior de donde manan las normas ordinarias.
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Importante resulta definir lo que se entiende por opinión consultiva y para el efecto se
tiene la definición que proporciona Angélica Yolanda Vásquez Girón, citada por Geovani
Salguero Salvador, quien afirma, que la opinión consultiva:
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Por lo que como consecuencia de las citadas revoluciones surgieron los dos grandes
sistemas para el control de constitucionalidad que se citan a continuación:
Según el mismo autor a estos dos sistemas también se les conoce como “jurisdiccional
y político, o, si se prefiere, de confianza y desconfianza en los jueces.” (p. 15) Términos
que se deben tener presentes, ya que también identifican a los sistemas citados.
Ahora bien según el autor Cumplido Cereceda & Alcalá Nogueira, (1994), resulta importante
recordar que el control de constitucionalidad tiene su origen en el principio de supremacía
constitucional, en virtud “que en la cúspide del ordenamiento jurídico se encuentra la
Constitución establecida como decisión política por el poder constituyente y solo modificable
por este.” (p. 179 y 180)
Siendo la relación posterior entre ambos controles, la que se da al revisar las normas
impugnadas de inconstitucionalidad por órgano constitucional y, ser declaradas
inconstitucionales, lo que trae como consecuencia, que un tribunal constitucional tenga
que conocer en impugnación lo que antes no conoció en consulta u opinión consultiva.
A continuación se desarrollan los controles difuso, concentrado y mixto.
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Con relación a este tipo de control, según Salguero Salvador, (2010). Este control se
caracteriza por la facultad atribuida a los “jueces o tribunales para declarar, en un caso
concreto o sometido a su conocimiento, la inaplicabilidad de las disposiciones legales
infraconstitucionales que contravengan la Constitución.” (p. 206)
El control difuso tiene su inicio en la muy mencionada sentencia dictada en 1803 por el
Juez John Marshall de la Suprema Corte de los Estados Unidos de América, dentro del
caso Marbury versus Madison, y según el autor Bonilla Hernández (2007) en la sentencia
se:
propugnó que todos los jueces, no importando su jerarquía o grado, debían ser garantes
de la constitucionalidad de las normas jurídicas, debiendo éstas guardar una línea
coherente con la norma suprema constitucional; por lo que entonces, en concierto con
este sistema, cualquier juez puede conocer y examinar la constitucionalidad de una
ley ordinaria frente a la constitución; se debe así vigilar la adecuación y sumisión de
las normas emitidas por el poder legislativo frente a la norma madre fuente y representante
de la cúspide del ordenamiento o sistema jurídico: la Constitución. Por lo tanto, si una
norma jurídica no se apega a la norma fundamental, el juez se encuentra investido del
poder –deber- de no aplicarla al caso concreto bajo su juicio. (p.133)
Dicho control también es conocido como americano o no especializado, nombres con los
que también se conoce al control difuso. Este control hace referencia a que cualquier
juez o tribunal tiene la potestad para conocer en aquellos casos, en que una norma jurídica
es objetada de inconstitucionalidad en un caso concreto e inaplicarla al mismo.
En Guatemala el control difuso está relacionado, según Chicas Hernández (2003) con
“la inconstitucionalidad en caso concreto, y se le tiene como instrumento jurídico destinado
a la defensa de la Constitución, por el que se persigue la inaplicación de una norma que
se estima inconstitucional a un caso particular”. (p. 19)
Surge de la fusión del control difuso, que es aquel en el cual los tribunales ordinarios,
conocen de casos en los que las normas pueden estar en pugna con la Constitución; y
del control concentrado que se da cuando la Constitución designa a un órgano –tribunal
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constitucional- encargado de conocer todos los casos que estén relacionados con la
interpretación y aplicación de la Constitución Política.
Por lo que muchos casos son conocidos en los tribunales constitucionales, casos que no
necesariamente se iniciaron en los citados tribunales, sino que recorrieron las instancias
judiciales, hasta llegar a través de la acción de inconstitucionalidad o acción de amparo
para el caso de Guatemala; y de inconstitucionalidad o acción de tutela para el caso de
Colombia.
Según el autor Ernesto Rey Cantor, (1996), “Colombia tiene un sistema difuso de control
de constitucionalidad, con marcada tendencia hacia un control mixto.” (p. 446)
Esta norma hace que nuestro sistema de control de constitucionalidad sea calificado
por la doctrina como un sistema mixto, ya que combina un control concentrado en
cabeza de la Corte Constitucional y un control difuso de constitucionalidad en donde
cualquier autoridad puede dejar de aplicar la ley u otra norma jurídica por ser contraria
a la Constitución.
Como sea que suceda el control mixto permite a las personas particulares interponer una
acción de amparo o de tutela y también la inconstitucionalidad de leyes ante órganos
ordinarios o tribunales constitucionales según corresponda.
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La Convención fue suscrita por los Estados plenipotenciarios que asistieron a la misma
en San José, Costa Rica, el 22 de noviembre de 1969, como resultado de la voluntad
colectiva de los representantes de los Estados, que buscaban plasmar en un documento
el respeto a los derechos humanos de las personas a nivel regional.
1. Obligación de respetar los Derechos. “1. Los Estados Partes en esta Convención
se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar
su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación
alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de
cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social.
Al analizar el artículo citado queda claro el compromiso que asumió el Estado de Guatemala,
al momento de ratificar la Convención Americana, con el respeto de los derechos humanos
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Por otra parte la Convención de Viena en el artículo 27, regula el derecho interno y a la
observancia de los tratados, y preceptúa que: “Una parte no podrá invocar las disposiciones
de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado. Esta norma
se entenderá sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 46. [Convención de Viena].”
Para que una denuncia en contra de un Estado sea admitida ante la Corte IDH, es
necesario que el Estado en cuestión sea parte de la Convención Americana, y que además
haya reconocido la competencia contenciosa de la Corte, en virtud, que de lo contrario,
no podría proceder la Corte a conocer una denuncia en la cual el Estado no llene los
requisitos citados.
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declarar que reconoce como obligatoria de pleno derecho y sin convención especial, la
competencia de la Corte sobre todos los casos relativos a la interpretación o aplicación
de la Convención.”; y el 62.3 de la misma Convención regula que:
c) El 149 que regula: “Guatemala normará sus relaciones con otros Estados,
de conformidad con los principios, reglas y prácticas internacionales con el
propósito de contribuir al mantenimiento de la paz y la libertad, al respeto y
defensa de los derechos humanos (…)”.
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La Corte de Constitucionalidad según sentencias: 1477, 1478, 1488 y 1630 del 2010 es
del criterio que: “Por su parte el principio pacta sunt servanda que se encuentra contenido
dentro de los principios del Derecho Internacional que reconoce el artículo 149 constitucional,
se refiere a la obligación de cumplir lo pactado de buena fe”, y la Convención de Viena
en su artículo 26 establece el principio “pacta sunt servanda”, que regula, todo tratado
en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe, tomándose también
en consideración el principio ius congens, en el sentido de que el convenio es ley entre
las partes.
Según refiere García Ramírez (2013), por las justificaciones ridículas que hacen en
ocasiones algunos representantes de Estados denunciados como violadores de derechos
humanos ante la Corte, ésta manifiesta que:
(…) se asemeja a la que realizan los tribunales constitucionales. Éstos examinan los
actos impugnados –disposiciones de alcance general- a la luz de las normas, los
principios y los valores de las leyes fundamentales. La Corte Interamericana, por su
parte, analiza los actos que llegan a su conocimiento en relación con las normas,
principios y valores de los tratados en los que funda su competencia contenciosa. Dicho
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La Corte es consciente que los jueces y tribunales internos están sujetos al imperio
de la ley y, por ello, están obligados a aplicar las disposiciones vigentes en el ordenamiento
jurídico. Pero cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional como la Convención
Americana, sus jueces, como parte del aparato del Estado, también están sometidos
a ella, lo que obliga a velar porque los efectos de las disposiciones de la Convención
no se vean mermados por la aplicación de leyes contrarias a su objeto y fin, y que
desde un inicio carecen de efectos jurídicos. En otras palabras, el Poder Judicial debe
ejercer una especie de “control de convencionalidad” entre las normas jurídicas internas
que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. En esa tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado,
sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, interprete
última de la Convención Americana (…). (p.72)
Aguado Alfaro y otros contra Perú; y la sentencia del 12 de agosto de 2008, caso de
Heliodoro Portugal contra Panamá, sentencias en que la Corte IDH citó de manera expresa
el control de convencionalidad.
Por otra parte la Corte en forma reiterada y en diferentes fallos ha mencionado el control
de convencionalidad, que deben efectuar los jueces y tribunales en los fallos que dictan,
para determinar que su normativa nacional no riña con la normativa internacional, ya que
de no ser así, se podrían estar violando derechos humanos contenidos en convenios y
tratados internacionales; y no se estaría dando cumplimiento al mandato constitucional
del artículo 46, referente a la preeminencia que el derecho internacional en materia de
derechos humanos tiene sobre el ordenamiento interno de Guatemala.
282. Los jueces y órganos vinculados a la administración de justicia en todos los niveles
están en la obligación de ejercer ex officio un “control de convencionalidad” entre las
normas internas y la Convención Americana, en el marco de sus respectivas competencias
y de las regulaciones procesales correspondientes. En esta tarea, los jueces y órganos
vinculados a la administración de justicia deben tener en cuenta no solamente el tratado,
sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, interprete
última de la Convención Americana.
Por otra parte con relación a la forma en que el Estado debe hacer la adecuación de la
normativa interna a la normativa internacional, y de las materias del derecho en que se
debe aplicar el control de convencionalidad, la Corte Interamericana dentro del caso
Heliodoro Portugal Vs. Panamá interpretó la adecuación de los preceptos locales de la
manera siguiente:
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Del párrafo anterior se puede inferir que el control de convencionalidad se puede aplicar
a cualquier caso de derecho público o derecho privado, ya que la Corte se refiere a normas
y prácticas de cualquier naturaleza, por lo que no hace excepción de normas y casos en
que se debe aplicar el control de convencionalidad.
Por otra parte el Estado, al ser declarado violador de los derechos humanos en un caso
específico conlleva menoscabo, en virtud que ha quedado demostrado, que el Estado es
incapaz de respetar y de garantizar los derechos humanos de sus habitantes y demás
personas que se encuentren dentro de su territorio; y también conlleva una serie de
reparaciones que debe cumplir con las víctimas de las violaciones a los derechos humanos
que no tuteló.
Los profesionales del derecho –aparte de los jueces y magistrados- juegan un papel muy
importante en el desempeño del control de convencionalidad, ya que en ellos recae la
responsabilidad de exigir a los jueces y/o magistrados que apliquen el control de
convencionalidad, tanto en el proceso jurisdiccional ordinario como en el procedimiento
que se lleva a cabo para la aplicación de la justicia constitucional, por lo que los abogados
están obligados a conocer el derecho constitucional y los derechos humanos; y velar
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porque se aplique la Convención Americana, y los criterios jurisprudenciales con los que
la Corte ha resuelto los casos que le han sido sometidos, todo en favor de sus patrocinados
y de los intereses que defienden, ya sean abogados litigantes que ejercen la profesión
liberal, que se trate de abogados de entidades estatales como la Defensa Pública Penal,
de la Procuraduría General de la Nación, del Ministerio Público, y de otras dependencias,
o de instituciones de derecho público o de derecho privado.
Por lo que cuando los jueces aplican de manera rigurosa el control de constitucionalidad
y el control de convencionalidad en sus resoluciones, se constituyen en garantes de los
derechos humanos con base en el sistema internacional de protección interamericano de
los derechos humanos.
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Preguntas de reflexión
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IV
CAPÍTULO
PRINCIPALES INSTITUCIONES
NACIONALES E INTERNACIONALES
QUE VIGILAN EL CUMPLIMIENTO DE
LOS DERECHOS HUMANOS EN
GUATEMALA
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Deberán saber las principales funciones que realizan las instituciones que velan por los
derechos humanos en Guatemala, solicitar apoyo y acompañamiento para realizar una
defensa idónea en casos que lo ameriten.
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CAPÍTULO IV
PRINCIPALES INSTITUCIONES NACIONALES E INTERNACIONALES QUE
VIGILAN EL CUMPLIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN
GUATEMALA
Para que los derechos humanos se hagan efectivos en el Estado de Guatemala existen
instituciones nacionales e internacionales que velan por su cumplimiento,
independientemente que se encuentren en convenciones internacionales en materia de
derechos, en la Constitución Política de la República de Guatemala, en leyes ordinarias
y reglamentarias.
En Guatemala el Poder Judicial está representado por el Organismo Judicial, quien tiene
a cargo impartir justicia a nivel nacional de conformidad con la Constitución y las leyes
ordinarias y reglamentarias del país, dicho Organismo tiene su mandato constitucional
en el artículo 203 de la Constitución Política de la República, que regula la independencia
del Organismo Judicial y la potestad de juzgar, de la manera siguiente:
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De donde resulta que los tribunales de justicia por medio de sus jueces y magistrados
son los encargados de resolver los diferentes casos que se les presenten aplicando la
Constitución y las leyes del país, pero también se debe tomar en consideración que se
deben aplicar en Derecho Internacional en General y el Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, que tiene preeminencia sobre el derecho interno de conformidad
con el artículo 46 constitucional.
Desde la perspectiva precedente se puede advertir que los jueces son los garantes de
los derechos humanos, debido a que están investidos de jurisdicción y competencia para
aplicar las leyes y hacer justicia. Pero ello no significa que necesariamente los Derechos
Humanos se tengan que judicializar, ya que en muchos casos se pueden resolver en la
administración, para evitar que los derechos tengan que ser exigidos por los agraviados
en los tribunales de justicia.
Por otra parte el Poder Judicial cuenta con su ley orgánica denominada “Ley del Organismo
Judicial” Decreto No. 2-89 del Congreso de la República y sus reformas, que en el artículo
1, regula: “Los preceptos fundamentales de esta ley [Ley del Organismo Judicial] son las
normas generales de aplicación, interpretación e integración del ordenamiento guatemalteco.”
Por lo que la citada Ley se aplica a los procesos jurisdiccionales de cualquier materia o
rama en el ámbito jurídico nacional, ya sea aplicando, interpretando o integrando la
legislación nacional, para aplicarla a los casos concretos que juzgan.
Los tribunales deben impartir justicia pronta y cumplida de manera general a todas las
personas por igual, sin ningún tipo de privilegios. Lo cual no siempre sucede así, en virtud
que en algunos casos a las personas que disponen de recursos económicos les conceden
privilegios, verbigracia, medidas sustitutivas y los envían a cárceles cómodas con servicios
de calidad, donde pueden recibir a sus visitas con decoro y a cualquier hora, en tanto
que a las personas de escasos recursos económicos que son la gran mayoría, las recluyen
en cárceles como el Centro de Detención Preventiva para Varones de la zona 18, donde
hay hacinamiento y están mezclados delincuentes peligrosos con otros que están por
delitos menores.
Por lo que el Defensor Público tiene una ardua tarea que realizar en favor de su patrocinado,
defendiendo sus derechos humanos a nivel tribunalicio y carcelario, ya que también debe
hacer visita carcelaria, no solo para mantener informado a su patrocinado acerca del
avance del proceso en su contra, y acordar actividades y estrategias de defensa, sino
también, para determinar las condiciones físicas en que se encuentra su patrocinado
dentro de la prisión, y evitar que sufra enfermedades o quebrantos de salud, agresiones
físicas, psíquicas y de cualquier otra índole por parte de autoridades penitenciarias y de
la población reclusa.
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Es la institución encargada de velar por el estricto cumplimento de las leyes del país,
tiene el monopolio de la persecución penal y de la acción pública, su fundamento
constitucional se encuentra en el artículo 251 de la Constitución Política de la República,
que regula:
Al velar por “el estricto cumplimiento de las leyes del país” el Ministerio Público está
velando por el respeto de los derechos humanos de las personas agraviadas, por lo que
si una persona fue víctima de un delito contra la vida –asesinato u homicidio- se violentó
su derecho a vivir, y por lo tanto el MP debe establecer quien provocó la muerte y someterlo
(a) a juicio por violación del derecho a la vida.
Por otra parte el Ministerio Público tiene su Ley Orgánica, Decreto 40-94 del Congreso
de la República, que entró en vigencia el 1 de julio de 1994, que regula en el artículo 1:
Pero los Defensores Públicos deben ser cautelosos y vigilar que los representantes del
Ministerio Público, no se salgan del principio de legalidad, pidiendo prisión preventiva
cuando no se dan los presupuestos procesales o pidiendo penas mayores sin tomar en
consideración las circunstancias atenuantes, ya que únicamente busca la recta aplicación
de la ley, no venganza pública; y asimismo cuidar que cuando el MP presente acusación
en contra de algún patrocinado, sea observando el debido proceso, con pruebas idóneas
y pertinentes de conformidad con el auto de procesamiento y el caso que investigó.
El defensor debe tener cuidado cuando se trate de delitos contenidos en leyes especiales,
como la Ley contra la delincuencia organizada, Ley de lavado de dinero u otros activos,
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Ley de armas y municiones y Ley contra la narcoactividad, entre otras, ya que el Ministerio
Público en muchos casos no cumple con individualizar el grado de participación de las
personas a las que acusa, y sucede que sindicados (as) que han tenido poca o ninguna
participación en los delitos que se les imputan, son ligados a proceso, porque los fiscales
de manera general imputan delitos, sin que exista la individualización relacionada con el
grado de participación –o autoría- y evidencia necesaria para ligar a cada persona a
proceso.
Por lo que, los Defensores Públicos deben estar alertas, para evitar que se les dicte auto
de prisión preventiva a sus patrocinados sin que existan los presupuestos procesales, en
violación del artículo 13, segundo párrafo de la Constitución, que regula: “No podrá dictarse
auto de prisión, sin que proceda información de haberse cometido un delito y sin que
concurran motivos racionales suficientes para creer que la persona detenida lo ha cometido
o participado en él.”
Por otra parte el Código Procesal Penal en el artículo 107 regula la acción penal de la
manera siguiente: “Función. El ejercicio de la acción penal corresponde al Ministerio
Público como órgano auxiliar de la administración de justicia conforme las disposiciones
de este Código.”
Por lo que el Ministerio Público tiene el monopolio de la acción pública como representante
del Estado y de la Sociedad, y por ende la obligación de perseguir oficiosamente los
delitos que no sean dependientes de instancia particular, desde el momento en que se
entera de los mismos, sea cualquiera la forma en que tuvo conocimiento, lo cual realiza
para garantizar el estricto cumplimiento de las leyes y el respeto a los derechos humanos.
Es una institución estatal que tiene a su cargo la defensa penal de las personas sindicadas
de algún hecho delictivo, que por falta de recursos económicos no puedan pagar los
servicios profesionales de un Abogado Defensor y para el efecto les proporciona un
Abogado de Oficio.
“La defensa de la persona y sus derechos son inviolables. Nadie podrá ser condenado,
ni privado de sus derechos, sin haber sido citado, oído y vencido en proceso legal ante
juez o tribunal competente y preestablecido. Ninguna persona puede ser juzgada por
Tribunales Especiales o secretos, ni por procedimientos que no estén preestablecidos
legalmente.”
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Derechos Humanos y Defensa Penal
Instituto de la Defensa Pública Penal
El Instituto de la Defensa Pública Penal, fue creado mediante el Decreto Número 129-
97 del Congreso de la República, que contiene la “Ley de Servicio Público de Defensa
Penal,” en adelante la Ley de la Defensa Pública o LSPDP, que regula la prestación del
servicio de defensa pública penal, la organización del Instituto, su integración, las secciones
departamentales, el consejo, y la forma en que están organizados los defensores públicos.
Es muy importante tomar en consideración que el artículo 2 de la LSPDP, regula que: “En
su función [el Instituto de la Defensa Pública Penal] reconocerá el carácter multiétnico,
pluricultural y multilingüe de la población guatemalteca.” Este artículo es de suma
importancia, ya que la población nacional que está conformada por diversos grupos
étnicos, con costumbres e idiomas diferentes, a lo que el Instituto de la Defensa Pública
se ha acoplado perfectamente, lo que le permite prestar el servicio de defensa a los
pueblos indígenas con pertinencia cultural y con enfoque de género en los casos que así
lo ameritan.
Los defensores de oficio son los abogados en ejercicio profesional privados asignados
por el Instituto para brindar el servicio de asistencia jurídica gratuita.
Todos los abogados colegiados del país forman parte del servicio público de defensa
penal.
Deviene entonces que el Instituto de la Defensa Pública Penal, para la prestación del
servicio público de defensa penal cuenta con defensores de planta y de oficio, pero
además, se debe tomar en consideración que todos los abogados colegiados activos a
nivel nacional conforman el servicio de defensa pública penal.
La Defensa Pública Penal tiene cobertura a nivel nacional con defensores especializados
en derecho penal y con peritos idóneos a quienes mantiene actualizados y en constante
capacitación.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
Instituto de la Defensa Pública Penal
El servicio que presta la Defensa Pública Penal es para toda persona, sin exclusión de
ninguna naturaleza, ya sea nacional o extranjera, lo cual realiza con pertinencia cultural
y con enfoque de género, para los casos que así lo exigen a través de profesionales de
distintas ramas.
Pero también el Ministerio Público, ha creado varias agencias fiscales y fiscalías, entre
ellas: Agencia Fiscal de Santa Catalina la Tinta en Alta Verapaz, Agencia Fiscal de Casillas
Santa Rosa, Agencia Fiscal de Moyuta Jutiapa, Agencia Fiscal de Asunción Mita Jutiapa,
Fiscalía Municipal de Santa Catarina Pinula de Guatemala, Fiscalías de Sección: Fiscalía
de la Mujer, Fiscalía Contra el Lavado de Dinero u otros Activos y Fiscalía contra la Trata
de Personas, ampliado su campo de manera horizontal.
En tanto que el Instituto de la Defensa Pública Penal, ha permanecido con los 25 abogados
defensores de planta, dándole cobertura a los nuevos juzgados y fiscalías, lo que dificulta
prestar el servicio de defensa pública con la excelencia que ha caracterizado al Instituto
de la Defensa Pública Penal, además que su presupuesto anual es demasiado bajo y en
su mayoría sirve para el pago de salarios.
Por otra parte en la defensa de los derechos humanos el Instituto de la Defensa Pública
Penal, ha mantenido protagonismo en todos los casos, pero especialmente en casos que
los tribunales de justicia aplicaron pena de muerte a sindicados de delitos que no la tenían
contemplada, antes de la entrada en vigencia de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, casos como el de Fermín Ramírez y Ronald Raxcaco Reyes, habiendo logrado
la conmutación de la pena de muerte por el máximo de prisión.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
Instituto de la Defensa Pública Penal
Las amplias facultades que la Constitución otorga al Procurador de los Derechos Humanos
son excepcionales, ya que son para toda la administración sin ninguna restricción:
facultades investigativas, de denuncia y censura a funcionarios públicos, de realizar
recomendaciones a las diferentes instituciones del Estado en favor de los habitantes de
la República, también puede presentar acciones y recursos judiciales, como amparos en
casos por derechos difusos, además de velar por los recursos fundamentales en casos
de excepción. Pero se debe tomar en consideración que sus resoluciones son de carácter
moral o sea no vinculantes.
Por otra parte según la Ley de la Comisión de los Derechos Humanos del Congreso de
la República y del Procurador de los Derechos Humanos del Congreso de la República,
Decretos No. 54-86 y No. 32-87 el Procurador de los Derechos Humanos:
Deviene entonces que el Procurador de los Derechos Humanos actúa en defensa de los
derechos humanos de todos los habitantes de Guatemala sin excepción alguna, en
cualquier ámbito, ya sea administrativo o judicial.
Suele suceder en algunos casos, cuando algunos abogados defensores –no públicos-
están ejerciendo el derecho de defensa, y después de agotadas todas las instancias
administrativas y/o judiciales, sin obtener justicia, acuden a la Procuraduría de los Derechos
Humanos a presentar denuncia, para que se verifique la violación a los derechos de sus
patrocinados a través de la sección del debido proceso.
Al inicio de la era democrática que comienza a vivir Guatemala a partir del año mil
novecientos ochenta y seis con el gobierno del Licenciado Vinicio Cerezo Arévalo,
Guatemala termina con el gobierno de facto del General Oscar Mejía Victores, y comienza
con la Constitución Política de la República, entró en vigencia el catorce de enero del
año mil novecientos ochenta y seis, lo que trae consigo una nueva época en la vida
nacional que reclama el respeto de los derechos humanos, por lo que es necesario crear
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Dicha Comisión surgió como una necesidad del Organismo Ejecutivo para coordinar las
actividades entre los diferentes Ministerios de Estado y para que sea encargada de la
comunicación con el Organismo Judicial y la Procuraduría de los Derechos Humanos.
La COPREDEH colabora con la difusión del respeto a los derechos humanos a través
de la CODISRA, programando posgrados en derechos humanos en diferentes lugares,
como lo son en la ciudad de Guatemala en el paraninfo universitario, ahora en Rabinal
Baja Verapaz y se proyecta para seguir adelante.
Los diplomados están dirigidos a personas que laboran en los diferentes ministerios de
Estado e instituciones del sector justicia como lo son los tribunales de justicia el Ministerio
Público, el Instituto de la Defensa Pública Penal y el Instituto Nacional de Ciencias
Forenses, Policía Nacional Civil, entre otros.
Entre una de las instituciones con que cuenta el Organismo Ejecutivo para velar por los
derechos humanos de los pueblos indígenas, se encuentra la Comisión Presidencial
Contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala –que
en adelante será llamada simplemente “la Comisión” o “la CODISRA”-, que fue creada
el 8 de octubre de 2002 mediante Acuerdo Gubernativo 390-2002, el que fue modificado
por el Acuerdo Gubernativo 519-2006 de fecha 18 de octubre de 2006.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Por otra parte la CODISRA de conformidad con el artículo 2 del Acuerdo Gubernativo
390-2002, tiene entre sus funciones principales:
El artículo 3 Bis adicionado también por el Acuerdo Gubernativo recién citado, regula que:
son funciones del Coordinador las siguientes: representar a la CODISRA judicial y
extrajudicialmente, representar a la CODISRA a nivel nacional e internacional y participar
en actividades representando a la Comisión de conformidad con la ley; delegar la
representación de la CODISRA en otro comisionado en casos excepcionales con las
facultades que el coordinador determine; rendir informes al Presidente del Ejecutivo,
coordinar acciones de la CODISRA a nivel de oficina central y unidades de trabajo;
nombramiento de personal técnico, administrativo y asesores en consenso con los demás
comisionados cuando lo considere necesario; aprobar con los comisionados, planes y
programas de trabajo anuales y el anteproyecto de presupuesto anual; velar por los planes
y programas de la CODISRA; convocar a los miembros de la CODISRA a reuniones
ordinarias y extraordinarias; y todas las actividades que garanticen el cumplimiento de
las funciones de la CODISRA.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Resulta muy importante que “[La CODISRA] tenga presupuesto propio que será asignado
por el Ministerio de Finanzas Públicas y será ejecutado conforme a lo establecido en la
Ley Orgánica del Presupuesto, para garantizar el funcionamiento y cumplimiento de las
funciones asignadas.”
Se aprecia el papel tan importante que juega la CODISRA en el ámbito de los derechos
humanos de los pueblos indígenas, directamente con la discriminación y el racismo en
contra de los Pueblos Indígenas de Guatemala, desde la perspectiva del Organismo
Ejecutivo.
Ahora bien la defensoría de la mujer indígena es una institución gubernamental que tiene
su origen en el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, firmado
entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Nacional Revolucionaria, en México Distrito
Federal, el treinta y uno de marzo de mil novecientos noventa y cinco.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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la mujer Indígena, con su participación, que incluya los servicios de asesoría jurídica
y servicio social, y c) promover la divulgación y fiel cumplimiento de la convención
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Para dar cumplimiento al citado Acuerdo, aunque sea en mínima parte, el Gobierno de
Guatemala creó la Defensoría de la Mujer Indígena mediante Acuerdo Gubernativo No.
525-99 de julio 19 de 1999 y sus reformas, Acuerdos Gubernativos: 483-2001, 442-2007
y el Acuerdo Gubernativo 38-2013 de 23 de enero de 2013. Creación que ha sido positiva,
en vista que permite a las mujeres indígenas organizarse para reclamar sus derechos
humanos. La citada Defensoría se podrá denominar: “DEMI”.
Por otra parte el Presidente del Organismo Ejecutivo, creó el Reglamento Orgánico Interno
Defensoría de la Mujer Indígena, que en el artículo 2, regula la naturaleza de la DEMI de
la manera siguiente:
Entre algunos de los principios que rigen a la DEMI se encuentran: Pertinencia cultural,
Respeto a los derechos humanos de las mujeres indígenas, Armonía y Equilibrio, entre
otros principios contenidos en el artículo 4 de su Reglamento, lo que es comprensible,
en virtud que la pertinencia cultural es tan importante, para la defensa de los derechos
humanos de las mujeres indígenas de conformidad con sus costumbres y tradiciones.
Por otra parte la Defensoría de la Mujer Indígena es una institución, que de conformidad
con la Revista “Agenda Articulada de Mujeres Mayas, Garifunas y Xinkas de Guatemala,
(2008) tiene como objetivos:
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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El concepto de mujer indígena es amplio e incluye a las mujeres Garífunas que son
afrodescendientes, en este campo se defienden los derechos económicos, sociales y
culturales de las mujeres. Por lo que al momento de tener que defender a mujeres
indígenas se debe hacer con pertinencia cultural y de género.
Según Acuerdo Gubernativo 525-99 de 19 de julio de 1999, emitido por el Presidente del
Organismo Ejecutivo, regula en el artículo 3 que son atribuciones de la DEMI, las siguientes:
Guatemala está formada por diversos grupos étnicos entre los que figuran los grupos
indígenas de ascendencia maya. El Estado reconoce, respeta y promueve sus formas
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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de vida, costumbres, tradiciones, formas de organización social, el uso del traje indígena
en hombres y mujeres, idiomas y dialectos.
Según preceptúa el citado artículo, Guatemala está conformada por diversos grupos
étnicos –debió decir pueblos indígenas-, donde lógicamente incluye a las mujeres Garífunas
y Xinkas. También les reconoce derechos como el uso del traje indígena a hombres y
mujeres. Siendo la mujer indígena quien más usa el traje indígena, lo que las identifica
con una región nacional –departamento y/o municipio- y además las distingue de las
demás mujeres guatemaltecas.
Por otra parte el Instituto de la Defensa Pública Penal en ejercicio de su función defensiva,
constantemente presenta Acciones de Amparo ante la Corte de Constitucionalidad, en
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Según el párrafo anterior entre las amplias funciones que tiene el mandato del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas, están: asesorar al organismo ejecutivo, organismo
legislativo y organismo judicial, así como a la Policía Nacional Civil y a las Fuerzas
Armadas, en materia de derechos humanos, lo cual es beneficioso, ya que al realizar
consulta alguno de los organismos de Estado, podría evitar violaciones a los Derechos
Humanos. Pero también se debe tomar en consideración que dentro de su mandato, se
encuentra que todo proyecto de ley en materia de derechos humanos se encuentre acorde
con los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos y de conformidad
con los compromisos que ha adquirido el Estado de Guatemala.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Continuando con el artículo V referente a las Funciones de la Oficina del Alto Comisionado,
en el numeral 1:
Po otra parte el artículo XIV del mandato, regula que: “(…) La libertad de circulación
comprenderá las siguientes prerrogativas, que deberán ejercerse de conformidad con el
mandato de la Oficina.” Siendo ellas:
(a) El acceso a todas las cárceles, centros de detención y lugares de interrogatorio. Los
funcionarios de la Oficina tendrán la opción de entrevistarse en privado con cualquier
detenido o cualquier persona retenida en esos lugares, de conformidad con lo dispuesto
en el apartado (g) del párrafo 1 del artículo V.
Se advierte que el acceso a todas las cárceles es una de las funciones del Alto Comisionado
de los Derechos Humanos –y por supuesto al personal que lo representa-, función que
favorece a las personas privadas de libertad o retenidas en cualquier cárcel de Guatemala,
lo que constituye un valioso recurso, al cual pueden acudir en determinado momento los
defensores públicos en defensa de sus patrocinados, o para llevar a cabo exhibiciones
personales gozando del acompañamiento de funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado
de los Derechos Humanos.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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Preguntas de reflexión
2. Explique cómo debe ser el proceder del Ministerio Público relacionado con la
objetividad y la carga de la prueba.
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Derechos Humanos y Defensa Penal
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BIBLIOGRAFÍA
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se-atrevi%C3%B3-preguntar
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