Dignidad humana
La dignidad es inherente a los seres humanos, se desprende de su
naturaleza, y se relaciona con la integridad física y psicológica de las personas, en
función de su racionalidad, libertad y autonomía, lo cual le permite una libre
actuación sobre su propia vida.
La dignidad de las personas es el fundamento de los derechos humanos, es
decir, estos se constituyen sobre la dignidad humana, es derecho, base y
condición de todos los demás, por lo tanto, los derechos humanos son inherentes
a todas y cada una de las personas de forma igualitaria, incluyendo a aquellas
personas que se encuentran privadas de su libertad, ya que ellos conservan la
mayoría de sus derechos fundamentales a pesar de su condición de encierro y no
se les debe privar de estos bajo ninguna circunstancia.
Los derechos humanos pueden entenderse a través del reconocimiento de
la propia dignidad, son exigencias éticamente justificadas en la dignidad misma de
las personas, por lo tanto, la dignidad humana es un valor supremo que deber ser
garantizado a partir del respeto y reconocimiento de todos los derechos humanos,
mismos que conforman un todo y tienen un mismo grado de importancia.
Entonces, la dignidad humana puede entenderse como aquel valor que nos
otorgamos a nosotros mismos, como ser con derechos y que, a través de nuestra
racionalidad, podemos decidir qué es lo que estamos dispuestos a tolerar y qué es
lo que no nos es posible aceptar porque va en contra de nuestros valores,
principios y creencias, además, porque estaría afectando nuestra integridad.
La dignidad se trataría de no aceptar aquello que nos afecta en alguna
esfera de nuestra vida, tomando en consideración que la dignidad humana es un
derecho que tiene todo ser humano por el solo hecho de ser persona. Es el
derecho de ser respetado y valorado como ente individual y social,
independientemente de sus características y condiciones particulares.