¿Qué es el neoliberalismo?
El neoliberalismo es una escuela de pensamiento, pero su connotaciónse ha
vuelto negativa
24 abril, 2008
La palabra “neoliberal” ha sido de uso frecuente durante los últimos 15
años en el país, pero no hay una idea clara de qué significa realmente el
neoliberalismo. Simplemente, se le pone el adjetivo “neoliberal” a todo lo
que se considera despectivo para ciertos sectores sociales. Cuando se
utiliza esta palabra, no hay un significado claro y, como muchos
vocablos, se ha visto prostituido.
Significado correcto. El significado correcto de neoliberalismo se basa
en la teoría económica clásica, según la cual los mercados son los
elementos más apropiados para hacer eficientes los recursos, por lo que
se intenta reducir la injerencia de otras fuerzas en la economía. Estas
otras fuerzas generalmente se refieren a los Gobiernos, que, según se
cree, impiden que los mercados lleguen al equilibrio.
La injerencia del Gobierno en la economía se ve como un obstáculo para
el desarrollo eficiente de esta. Por consiguiente, una persona neoliberal
es alguien que sigue esta doctrina económica de una intervención estatal
nula en la economía; alguien que defiende los intereses particulares de
cada individuo.
Si analizamos nuestros partidos políticos, nos daremos cuenta de que
partidos neoliberales hay solo uno: el Movimiento Libertario. Ellos son
claros en sus planteamientos de limitar el Estado y dejar que la economía
sea una de mercado libre. Los demás partidos se alojan en una ideología
orientada más hacia la intervención estatal, aunque en grados distintos,
claro está.
Connotación negativa. Aunque el neoliberalismo es una escuela de
pensamiento económica formal, su connotación se ha convertido en
negativa en un 100%. Nunca es usada en un contexto positivo. Por más
que los últimos Gobiernos “neoliberales” hayan logrado un crecimiento
económico estable, una economía más robusta y menos vulnerable, la
palabra “neoliberal” no encuentra un significado contextual positivo.
Todo aquello que los sectores sindicales encuentran negativo para sus
intereses es calificado con este estigma de “neoliberal”, que la población
en general ha llegado a aceptar como un término abstracto y subjetivo,
pero negativo, sin duda. Cuando se ingresa a la Universidad de Costa
Rica, es imposible no estar expuesto a este término, siempre de una
manera ambigua pero despectiva, y muchas veces con significados
contradictorios.
Entonces es cuando uno realmente se pregunta: ¿“Qué significa ser
neoliberal?”. Ser neoliberal significa ser un creyente de la economía
clásica, un seguidor de Freidman o Hayek, una persona que cree
firmemente en la economía de mercado que defienda las libertades del
individuo, nada más y nada menos. El término en sí no debe tener una
imagen negativa, aunque sí debería formarnos una idea concreta del
mismo, no el concepto vulgarizado que es usado por el “pueblo”, sino su
correcto significado.
Qué es Neoliberalismo:
El neoliberalismo es una teoría político-económica que retoma la doctrina del
liberalismo clásico y la replantea dentro del esquema capitalista actual bajo
principios más radicales.
La palabra, como tal, es un neologismo formado por el elemento compositivo
“neo-”, que proviene del griego νέος (néos) y significa ‘nuevo’, el sustantivo del
latín liberālis, y el sufijo relativo a doctrina o sistema “-ismo”.
El neoliberalismo surge como reacción a la intervención del Estado como
garante de una mayor justicia social (es decir, del Estado benefactor), y toma
fuerza gracias a las debacles de la economía capitalista del siglo XX,
particularmente las registradas a finales de los años 20 y la de la década de 1970.
Para el neoliberalismo, el Estado debería cumplir únicamente sus funciones
fundamentales como organismo regente en la organización de la sociedad, de
modo que se opone a su intervención en el funcionamiento de la economía, para
así mantener a raya las regulaciones e impuestos al comercio y las finanzas.
Favorece la privatización de empresas y servicios que estaban en manos del
sector público, bajo la premisa de que el sector privado es más eficiente. Es
partidario de la reducción del gasto social, de propiciar la libre competencia, de las
grandes corporaciones, y de debilitar y desintegrar los sindicatos.
El neoliberalismo considera que la economía es el principal motor de
desarrollo de una nación, por ello, además de considerar que todos los aspectos
de la vida de una sociedad deberían estar subordinados a las leyes de mercado,
defiende el libre comercio para propiciar una mayor dinámica en la economía, lo
cual, en teoría, debería generar mejores condiciones de vida y de riqueza material.
Vea también Liberalismo económico.
Sus principales ideólogos y promotores son Friedrich August von
Hayek y Milton Friedman, quienes la proponen como modelo alternativo para
salvar la economía del siglo XX.
Líderes políticos de la magnitud de Ronald Reagan, Margaret
Thatcher o Augusto Pinochet, en Latinoamérica, fueron los primeros en
implementar las políticas neoliberales en sus respectivos países. No obstante, hoy
en día es una de las corrientes ideológicas más extendidas en Occidente, siendo
su modelo por excelencia Estados Unidos.
Neoliberalismo y globalización
El neoliberalismo experimentó una expansión mundial en las últimas décadas del
siglo XX, lo cual se compaginó con el ascenso de la globalización como proceso
de carácter económico, tecnológico y social, que produciría un mundo más
compenetrado e interconectado a nivel de mercados, sociedades y culturas.
La expansión del sistema capitalista como producto de la caída de las
economías comunistas, junto con principios propios del neoliberalismo, tales como
la limitación de la intervención estatal en las relaciones comerciales, y la oposición
a las regulaciones y los aranceles, todo ello bajo el esquema del libre mercado,
ha ido provocando una unidad económica mundial, con fronteras cada vez más
abiertas y mercados comunes cada vez mayores, propia de una economía
globalizada.
Existen debates sobre si la globalización es producto del neoliberalismo o
viceversa, aunque lo cierto es que la globalización crea las condiciones
idóneas para el neoliberalismo, por lo cual podemos afirmar que son procesos
complementarios.
Neoliberalismo en México
En México, el neoliberalismo surge en la década del ochenta, en un escenario
de crisis económica, durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, quien
inicia la implementación de una serie de reformas neoliberales que se
caracterizarían por la privatización de empresas estatales, la contracción del
Estado, la reducción del gasto público y una apertura de la economía, distinguida
por el incentivo a la inversión de capitales extranjeros, la introducción al país de
empresas multinacionales, etc.
Las políticas neoliberales en materia económica, impuestas tanto por el Fondo
Monetario Internacional como por el Banco Mundial, serán continuadas
por Carlos Salinas de Gortari y sus sucesores en la jefatura del Estado
mexicano, lo que dará paso a que México firme el Tratado de Libre
Comercio con Estados Unidos y Canadá en los años noventa y otorgue
autonomía al Banco de México, entre otras medidas.
Neoliberalismo en Colombia
por Taboola
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Las perspectivas y paradigmas desde los cuales puede abordarse
el análisis de esta situación son muchos y quien escribe estas
líneas desea plantear la casi imposibilidad de análisis totalizantes
o integradores de lo ocurrido doce años después de haberse
implantado el modelo Neoliberal en el país, si por ello aceptamos
la adopción del Consenso de Washington y sus principios la
apertura y la importancia del mercado, la mínima intervención
posible del Estado en la Economía y la máxima libertad para los
agentes económicos. Habiendo tenido como fuente de inspiración
las teorías antiintervencionistas de Ludwig Von Hayeck y el
Monetarismo de Milton Friedman y la Escuela de Chicago, sus
partidarios implantaron su reinado coincidiendo en la idea que el
Keynesianismo es el generador de buena parte de los males que
aquejan la economías capitalistas.
Los Neoliberales estiman que el principal defecto del Estado es el
estrangulamiento de la actividad privada por la fuerte intervención
en la Economía que genera una pésima asignación de los recursos
escasos del país, un enorme despilfarro y un burocratismo que
genera más desequilibrios de los que corrige.
Parece haber consenso en que el 7 de Agosto 1990 cuando asumió
la presidencia Cesar Gaviria Trujillo se dio lugar a una de las mas
profundas reformas del siglo XX en Colombia. Con la famosa frase
“Bienvenidos al Futuro” se dio inicio al entierro del modelo
proteccionista de la economía para darle paso a otro modelo que
en el gobierno anterior había hecho sus primeros pinitos: la
Internacionalización de la Economía. Se continuó el proceso de
reducción y eliminación de aranceles con la oposición de muchos
empresarios que por largo tiempo habían gozado del
proteccionismo. Gaviria embarca a Colombia en el Modelo de la
Apertura bajo el esquema gradual y se fijo un plazo de cuatro años
para la abolición de todas las barreras al comercio internacional.
Pero bajo la sombra de la gradualidad los empresarios le hicieron
una jugada al nuevo modelo frenando sus importaciones a la
espera de que los aranceles llegaran a cero.
Por ello Gaviria aceleró el proceso y el 27 de Agosto de 1991 se
abrieron todas las puertas que cerraban el Comercio Exterior. Los
hábitos de los consumidores cambiaron ante la variada oferta de
bienes de todas las marcas y precios. La competencia a la
producción colombiana dejo muchos damnificados . Muchas
empresas que no pudieron competir en calidad y precio cerraron y
otras despidieron personal para reemplazarlo por maquinaria
importada gracias a la apertura.
La creciente tasa de desempleo es definitivamente el principal
lunar del modelo en sus doce años de vigencia a fin de 1990 se lo
estimó en el 10.6% y a fin del 2001 casi se duplicó al alcanzar una
tasa del 20.3%. En lo que se puede anotar un hit es en la lucha
contra la inflación pues en 1990 ascendía a 32.3% y 11 años
después a fin de 2001 registro un histórico 7.65%. Otra cosa será
revisar el precio pagado por la sociedad colombiana. Las cifras
anteriores inducen a pensar en una especie de relación inversa
entre la tasa de desempleo y la de inflación, al estilo de una curva
de Phillips. En relación con el comercio exterior se presentaron
problemas como la revaluación de la moneda colombiana, pero
definitivamente se le imprimió dinamismo a las transacciones
internacionales.
Al parecer el neoliberalismo no existe de manera pura en Colombia. Rudolf Hommes
afirma que es una corriente de pensamiento tan extrema que solo algunos intelectuales de
derecha la aprueban. Plantea un ejemplo que diferencia a un Neoliberal, un
socialdemócrata, un tercerviista y un corrupto disfrazado de socialista. “Al ver un pobre en
la calle el Neoliberal dirá que el problema es de el, porque no aprovecha las oportunidades
que a todos nos brinda el mercado. Para el de la tercera vía se debe crear empleo y generar
condiciones para que no exista pobreza, condiciones que da el mercado. El socialista
propondría que el Estado controle los medios de producción para combatir la desigualdad,
con instituciones que atiendan esas personas. El corrupto disfrazado de socialista lo llamará
aparte y le dirá que el hizo nombrar al Presidente del Seguro Social, que le va a dar comida
a cambio de que vote por él. 1
Hommes plantea en este mismo sentido: “En Colombia puede ser muy violenta, pero es
muy moderada en sus planteamientos económicos. A nadie se le ha ocurrido en el país
proponer en serio el capitalismo salvaje como modelo porque no es una opción de política
económica. Ni siquiera Álvaro Gómez cuando era considerado de extrema derecha planteó
o propuso algo así. 2
Determinar el impacto concreto de la aplicación del modelo Neoliberal o más bien de
algunas de sus recetas, diría yo, es tarea casi imposible por razones que se pueden extraer
de los principios básicos de la Política Económica como disciplina social: a) sus resultados
no pueden ser medidos con facilidad, estas mediciones cuando se logran son de dudosa
reputación y en muchas ocasiones sus resultados son extemporáneos o inoportunos para los
usuarios. Basta solicitar el dato del valor del P.I.B del año anterior a precios corrientes y
constantes. O los datos de oferta y demanda y agregadas. b) La Política Económica es
siempre motivo de controversias o discusiones pues la relación causa – efecto de los
fenómenos económicos es muy debatible. Cito el ejemplo que sobre esto se plantea
profusamente en la literatura económica: ¿El bajo crecimiento económico colombiano de la
última década fue causado por la Apertura Económica o por el elevado Déficit Fiscal?.
Unos opinan que la apertura colocó en desventaja a la industria y la agricultura
colombianas lo que creó pobreza en el país y riqueza en los países que nos venden bienes.
Otros opinan que el financiamiento del déficit fiscal por la vía del endeudamiento externo
causó una apreciación de la tasa de cambio, que a su vez, hizo perder dinamismo y
competitividad a la producción. c) El dilema de cuándo debe intervenir el Estado y cuándo
no, es de grandes connotaciones técnicas pero también políticas.
No siempre el mercado produce resultados equitativos para los colombianos. El precio del
agua no puede ser determinado por el libre juego de oferta y demanda pero si lo puede ser
para fijar el de los zapatos y las corbatas. d) Los efectos de la implantación de una Política
Económica se dan con retardos a veces muy largos, lo cual dificulta su evaluación por la
cantidad de factores de perturbación adicionales al tiempo transcurrido. e) La
representación desigual de los sectores de la sociedad ante el Estado explica que quienes
tienen mayor influencia tienen mayor posibilidad de ser oídos o atendidos en sus
exigencias. Las exenciones tributarias, por ejemplo, tienen detrás un poderoso lobby ante
los entes legislativos.
Cifrar los resultados del desarrollo por la sola adopción de algunas políticas
macroeconómicas me parece desacertado. Atribuirle al Neoliberalismo toda la
responsabilidad de los desaciertos tampoco es objetivo. Luce más a apasionamiento que a
raciocinio. No puede olvidarse que otra causa fundamental del desarrollo económico de una
sociedad es su herencia religiosa, cultural y política. Su actitud frente al tiempo, su grado de
responsabilidad y racionalidad, sus actitudes fatalísticas, los conceptos de equidad, igualdad
y autoridad, su identificación con otros, el rigor de su sistema ético y la actitud hacia el
trabajo, son elementos que no pueden dejarse de lado, so pena de caer en enfoques
economicistas.
Los problemas de índole cuantitativo – estadístico están a la orden del día atentando contra
la posibilidad de adelantar análisis serios. Los economistas, en gran número, somos
totalmente acríticos con la información estadística que se publica. Rara vez nos
cuestionamos la validez, confiabilidad y oportunidad de los datos sobre los indicadores
básicos de la economía como P.I.B, P.N.B., tasa de desempleo, índice de inflación, déficit
fiscal, población total, P.E.A., entre muchos. Los investigadores en su gran mayoría callan
las vicisitudes, las inconsistencias, la insatisfactoria aplicación entre teoría y práctica, los
errores humanos, los acuerdos manipuladores contra los usuarios y los maquillajes de
verdades en los procesos de recolección, organización, tabulación y análisis de la
información estadística. Dado que estas fallas se dan cotidianamente en lo macroeconómico
o sectorial ¿Qué puede esperarse de los datos macroeconómicos?
Como hacer entonces análisis confiables de índole cuantitativo, cuando sumado a lo
anterior encontramos por ejemplo, que los niveles de desagregación de las estadísticas no
son suficientes, para permitir análisis con un aceptable grado de precisión. Si las
dificultades de acceso a la información por la dispersión de las fuentes atentan contra
cualquier análisis bien intencionado y generan serios inconvenientes al carecer el país de un
sistema de información unificado. Si la carencia de relaciones consistentes entre las
entidades productoras de información y los usuarios hace que su difusión no satisfaga las
necesidades en forma aceptable. Así mismo, buena parte de las series o indicadores carecen
de explicaciones acerca de sus métodos de obtención o elaboración.
Fundamentado en los argumentos anteriores emplearemos cifras estadísticas
macroeconómicas el menor número de veces posible y tenderemos a analizar más lo
cualitativo que lo cuantitativo.
Como lo ha explicado reiteradamente Eduardo Sarmiento Palacio “Las teorías clásicas que
sirvieron para justificar la Apertura predicen que la liberación del comercio conduce a un
equilibrio en la balanza de pagos. Así mismo, la Teoría del Banco Central Autónomo
considera que las políticas restrictivas aseguran la estabilidad financiera y cambiaria sin
alterar la actividad productiva y el empleo”3 Sarmiento argumenta que ambos principios
fueron controvertidos en los últimos 10 años a lo largo y ancho de Latinoamérica y su
incumplimiento dejó sin base el modelo único. En consecuencia el denominador común ha
sido: a) El deterioro de la distribución del ingreso. b) El aumento de la pobreza, y c) El
agravamiento del desempleo.
El incumplimiento de la Teoría de la Neutralidad del Dinero y de la Teoría de la Ventaja
Comparativa tienen especial significación para aclarar responsabilidades:
a) La Teoría de la Neutralidad del Dinero es la base de la organización macroeconómica
que gira alrededor del Banco Central Autónomo.
Este es un error conceptual que resulta de derivar las relaciones monetarias,
independientemente del conjunto de la economía. Sólo en pleno empleo existen razones
serias para afirmar que el dinero no tiene efectos reales y que necesariamente una emisión
ocasiona inflación. Sarmiento afirma “por el contrario, la acción directa sobre los recursos
de créditos y emisión para crear ingresos y empleo aparece como una de las pocas formas
de elevar la demanda efectiva (capacidad de compra) e impulsar la producción.
b) El incumplimiento de la Teoría de la Ventaja Comparativa deja sin piso la apertura y la
prioridad única de las exportaciones. La producción de los bienes y servicios que el país
está en mejores condiciones de elaborar no garantiza su colocación en los mercados
internacionales, ni el equilibrio en la Balanza de Pagos. Como los superávits de unos países
tienen como contraparte los déficits de otros, la Balanza de Pagos del país corresponde a un
residuo que no depende de sus condiciones especiales sino del resto del mundo. Sugiere
Sarmiento “para empezar, convendría echar al cesto de la basura las teorías de la
neutralidad del dinero y de las ventajas comparativas y empezar lo mas pronto posible a
transformar el Banco de la República y la Apertura Económica”.
A propósito de la prioridad única de las exportaciones, a un artículo que el profesor Juan
Tokaltlian escribió en El Tiempo pidiendo el cambio de modelo económico, Rudolf
Hommes le responde el 15 de septiembre e 2002, entre varias cosas: “alguien decía
sabiamente que a los que no les gusta que los pobres consuman son los ricos de los países
pobres y los socialistas de los países ricos”, “en el siglo XXI no se puede decidir cerrar la
economía autónomamente cuando dependemos del comercio internacional par crecer y
literalmente para sobrevivir”, “a estas alturas debería ser claro para todos que sin comercio
internacional, integración andina, y acceso libre a los mercados de Estados Unidos, México
y Canadá, no hay la menor probabilidad de que Colombia se desarrolle”.
Para Sarmiento los resultados del cuatrienio 1998-2002 marcan una explosión del modelo
Neoliberal. El P.I.B. sólo creció al 5% anual (?). Los colombianos tenemos un ingreso per
cápita inferior al observado al principio del gobierno Pastrana y la pobreza pasó del 50% al
62% de la población. El describe el descalabro así: “En 1999 a) el P.I.B cayo el 4.5%, b) el
desempleo subió al 20%, c) las empresas industriales perdieron la mitad de su patrimonio,
d) un amplio sector de ingresos medios y bajos tuvo que entregar las viviendas a los
acreedores, e) el sector financiero se volvió insolvente. Luego del colapso, la economía
quedó expuesta a: a) un elevado desempleo, b) una reducción de ingresos laborales que
deprimían el consumo y c) una trampa de la liquidez que interfería la movilización del
crédito y al inversión.
Se configuró la clásica deficiencia de demanda efectiva que impide la producción y el
empleo. Se acudió a una combinación de política monetaria de reducción de la tasa de
interés de redescuento y reducción del déficit fiscal.
Se presumía que estas medidas propiciarían una expansión de la inversión que compensaría
con creces el aumento de impuestos. No se advirtió que este tipo de ajustes no se da en
condiciones de recesión y desempleo. Como resultados a) la política monetaria resultó
infructuosa, la baja de la tasa de interés de redescuento no afectó mayormente la tasa de
interés activa y coincidió con la caída del crédito. b) la política fiscal fue totalmente
contractiva: la reforma tributaria provocó una fuerte reducción de la capacidad de compra
que borro cualquier vestigio de reactivación y consolidó el estancamiento.4
Del lado de la política laboral sucedió algo similar: se despilfarraron cuatro años en
negociaciones inútiles para flexibilizar la legislación laboral y se rechazaron las propuestas
del mismo Eduardo Sarmiento Palacio de emitir para crear empleos en forma directa.
Según Sarmiento el manejo más desacertado se dio en el sector externo: el gobierno confió
el crecimiento económico al modelo aperturista de exportación de productos básicos y de
ensamble. El fiasco está a la vista: a) en el cuatrienio las exportaciones descendieron, b) el
déficit en cuenta corriente fluctúo alrededor del 3% el P.I.B., c) el saldo de la deuda externa
pasó del 32% al 50% del P.I.B., d) se presentó un descenso en los índices de inversión.
Lo más grave es que e entró en el umbral en donde los elevados índices de endeudamiento
reducen el acceso a los mercados internacionales. La economía colombiana quedó entre
grandes devaluaciones que encarecen la deuda y elevadas tasas de interés que devastan la
economía.
Otra perspectiva de lo ocurrido en Colombia en la década de los 90 la tiene la CEPAL. Sus
datos acerca del desempeño económico y social son alarmantes:
a) En Colombia a una tasa de desempleo del 20% debe sumársele una tasa de subempleo
del 30%, el índice más alto en América Latina. Una infame medalla de oro como lo dice el
columnista de El Espectador, Carlos Orduz.
b) La mitad del 20% más pobre de los colombianos que están en el mercado laboral es
desempleado.
c) De 3.1 millones de personas que se incorporaron a la fuerza de trabajo en el periodo
1988-2000, 1.1 millones no hallaron empleo o lo perdieron.
d) El 65% de los 2 millones de empleos creados en el período 1988-2000, correspondieron
al sector informal.
e) Las mujeres empleadas ganaron menos que los hombres y las tasas de desempleo fueron
mayores para ellas en cualquier rango de edad.
f) La concentración del ingreso es mayor que hace 10 años.
g) La suma de pobres e indigentes representa el 50% de la población colombiana, 6 puntos
por encima del promedio Latinoamericano.
El columnista Rafael Orduz se plantea irónicamente que habiendo hecho Colombia su tarea
en forma diligente se hallan obtenido resultados tan negativos. Se han hecho o adelantado:
a) Profundos cambios institucionales, como la elección popular de alcaldes y gobernadores.
b) La descentralización administrativa.
c) La apertura económica
d) La autonomía del Banco de la República
e) Las privatizaciones
f) El incremento del gasto público social
g) La reforma al régimen de salud
h) La reforma a la justicia
i) Nueva legislación laboral
¿Explicaciones? Orduz dice que son abundantes y con denominador común: alguien
externo a quien ha diseñado y ejecutado políticas públicas tuvo la culpa. El repertorio
incluye: Pablo Escobar, el Mono Jojoy, Carlos Castaño, el Proceso 8.000, la inseguridad, la
crisis asiática de 1997, el Niño y la Niña, la recesión de Estados Unidos en el 2001, el
Congreso de la República, la vicameralidad, la socialdemocracia, la Corte Constitucional,
Pastrana y el Caguán, el Neoliberalismo, el F.M.I.
El debate sobre el modelo ha dado toda clase de opiniones. A raíz de la venida a Colombia
del profesor Jeffrey Sachs, Eduardo Sarmiento plantea de irreal el diagnóstico que sobre la
economía colombiana hace Sachs, y afirma: “el irrealismo del diagnóstico de Sachs se pone
de presente cuando intenta trasladarlo al caso colombiano. Su propuesta central para
solucionar la crisis es promover las exportaciones, que es lo mismo que han planteado los
tres últimos planes de desarrollo con resultados claramente insatisfactorios”5
Sarmiento argumenta además que “la globalización ha colocado a los países de menor
desarrollo en desventaja en los mercados de bienes, la que se manifiesta en la balanza de
pagos y los ha dejado expuestos a movimientos especulativos que succionan sus ahorros e
introducen grandes fluctuaciones cambiarias. Como consecuencia, se conformaron sistemas
estructuralmente inestables que son la causa real de las crisis recurrentes, las devaluaciones
y las recesiones.
Sarmiento sostuvo también que los resultados de la economía colombiana en la década de
los 90 son una clara evidencia del incumplimiento de los axiomas de las teorías que
inspiraron las reformas del consenso de Washington.
En este mismo debate Rudolf Hommes llega a calificar de “peligrosas” las propuestas de
Sarmiento, pero reconoce parcialmente fracasos en el modelo económico. Otro participante
Carlos Caballero Argaez, luego de haber sido uno de los grandes gestores de la apertura y
de presentarla como un gran éxito, dice que en Colombia no ha habido apertura. Para él, la
causa del mal desempeño de la economía no está en el modelo Neoliberal, sino en no
haberlo aplicado.
Según criterio de algunos observadores de este debate, en lugar de aceptar las pruebas que
se ofrecieron y proceder a modificar el modelo en sus fallas fundamentales, se acudió al
juego de palabras diciendo que el modelo no se había aplicado, que se había administrado
mal, que su discusión e bizantina.
Otro ente que ha tomado partido en el debate económico Neoliberal es la Corte
Constitucional cuando admitió la constitucionalidad de la emergencia económica dictada
mediante el Decreto 2330 de 1999 por Andrés Pastrana para hacerle frente a una supuesta
crisis financiera. Con el fallo que se emitió esta Corte planteó un gran debate al modelo
establecido en Colombia en el que “por encima de cualquier implicación social está la
rentabilidad financiera incluso en tratándose de los temas del Estado”. En un contundente
escrito la Corte argumenta que desde comienzos de los años 90 se instaló la idea de que el
desarrollo económico está ligado en proporción extrema a lo que hagan los particulares, y
lo que haga en este sentido el Estado es marginal. En ese orden de ideas lo que debe hacer
el gobierno es favorecer al máximo que la iniciativa privada se desarrolle. Como los
particulares son mas eficientes que el Estado, los bienes y activos públicos hay que
venderlos a los particulares y lo que no se enajene hay que liquidarlo.
Bajo esas opiniones, es mejor que los servicios públicos los presten los particulares, la
banca pública sobra, hay que marchitar la educación pública y fortalecer la educación
privada, al igual que la salud. Los partidarios de esta manera de pensar se hacen preguntas
como: ¿tiene sentido que exista una petrolera estatal cuando eso lo hace mejor el sector
privado?.
La Corte hace un llamado de atención a quienes han tenido la responsabilidad de manejar la
economía nacional cuando declara: “el Estado no puede privilegiar a unos pocos, y más si
estos son los más pudientes. El Estado debe dirigirse a hacer ingentes esfuerzos tendientes a
mejorar la calidad de vida de los sectores menos favorecidos, lo cual obliga a las
autoridades a emplear los instrumentos de dirección de la política económica para corregir
las distorsiones que, (en economías cuyo mercado sólo se ha desarrollado de manera
incipiente), producen la oferta y la demanda y la acentuada concentración y monopolio de
la economía.
Añade la Corte Constitucional: “La economía colombiana es dependiente y vulnerable a las
fluctuaciones y a la política de las economías dominantes. Esto es una constante histórica
de nuestro devenir y por lo tanto tiene carácter estructural. Y se supone que para eso hay
una gama de instituciones del Estado cuya principal responsabilidad es monitorear el
entorno internacional para prevenir las crisis.
Exactamente un año después de posesionado Andrés Pastrana, el 7 de Agosto de 1999 las
centrales obreras CUT, CTC, CGTD, CPC, publicaron en el diario El Tiempo un manifiesto
en contra del Neoliberalismo que titularon “El Neoliberalismo Profundiza la Crisis” e
invitan a un paro general el 31 de Agosto del mismo año. En sus declaraciones rechazan:
a) La bancarrota del campo y de la industria ocasionada por el modelo.
b) El deterioro social agudizado a extremos nunca imaginados.
c) Un desempleo del 20% en ese momento.
d) Los despidos masivos de trabajadores.
e) El crecimiento de nuevos tributos.
f) El pago de la inaguantable deuda pública externa.
Por afectar gravemente, por supuesto, a las clases más vulnerables: Obreros, campesinos,
trabajadores informales, desempleados, pensionados, transportadores, viviendistas,
intelectuales, profesionales, sindicatos, gremios, asociaciones comunales y cívicas y
movimientos políticos.
Bibliografía
1 Entrevista publicada en el Magazín del Periódico El Espectador, el 31 de Octubre 1999,
realizada por José Andelfo Lizcano Caro y Juan Manuel Méndez Matiz.
2 De su columna REGISTRO, publicada el 6 de Febrero de 2002 en el diario El País de
Cali, con el nombre de Modelitis.
3 La tercera década perdida de América Latina, El Espectador, 30 de Septiembre de 2001
4 El Cuatrienio Perdido, El Espectador, Agosto 4 de 2002
5 El Foro sobre el Nuevo Modelo Económico, Febrero 8 de 2000, El Espectador